El mink no solo fue capaz de cortar mis hilos como si se tratase de mantequilla, ese grito, esa sonrisa y la gran rapidez que contrastaba con su gran cuerpo me gustaron, parecía que no me había equivocado, el mink era un amante de los combates al igual que yo, tras su salto la cubierta del barco comenzó a ondularse, aún habiéndolo experimentado anteriormente era un poder la mar de problemático.
Kisuke por su parte salió en su encuentro, por mi parte, lleve mi mano derecha al bolsillo del pantalón, el panda había actuado de manera brillante contra mí y ahora quería ver de que era capaz enfrentando a la bestia de Kisuke, saque un cigarro y me lo encendí para disfrutar por el momento del espectáculo, además de recopilar un poco más de información sobre el mink el cual podría estar atento a si yo intervenía junto a Kisuke, lentamente caminé hacia el borde del barco, mientras buscaba un cigarro con la mano derecha y me lo llevaba a la boca, encendiéndolo y dando una profunda calada, yo ya había probado al mink y pesé a que no pudo ver los hilos, he de decir que reaccionó extremadamente rápido.
Aunque mantenía mi rostro en calma, por dentro me estaba muriendo de ganas de ver si el mink era lo suficientemente resistente para poder ir con todo, la bestia que anidaba en mi interior rugía pletórica por la esperanza de poder ser liberada por un rato, tanto rugía que emitía de mí una poderosa aura que contrastaba con la tranquilidad de mi rostro, si el mink lograba reponerse de esa embestida de Kisuke lo consideraría un igual en fuerza y ello conllevaba poder pelear de tú a tú sin miedo a herirle. Un último rugido de la bestia resonó en mi presencia, casi liberada de las cadenas mentales que yo mismo me había puesto al meditar.
Kisuke por su parte salió en su encuentro, por mi parte, lleve mi mano derecha al bolsillo del pantalón, el panda había actuado de manera brillante contra mí y ahora quería ver de que era capaz enfrentando a la bestia de Kisuke, saque un cigarro y me lo encendí para disfrutar por el momento del espectáculo, además de recopilar un poco más de información sobre el mink el cual podría estar atento a si yo intervenía junto a Kisuke, lentamente caminé hacia el borde del barco, mientras buscaba un cigarro con la mano derecha y me lo llevaba a la boca, encendiéndolo y dando una profunda calada, yo ya había probado al mink y pesé a que no pudo ver los hilos, he de decir que reaccionó extremadamente rápido.
Aunque mantenía mi rostro en calma, por dentro me estaba muriendo de ganas de ver si el mink era lo suficientemente resistente para poder ir con todo, la bestia que anidaba en mi interior rugía pletórica por la esperanza de poder ser liberada por un rato, tanto rugía que emitía de mí una poderosa aura que contrastaba con la tranquilidad de mi rostro, si el mink lograba reponerse de esa embestida de Kisuke lo consideraría un igual en fuerza y ello conllevaba poder pelear de tú a tú sin miedo a herirle. Un último rugido de la bestia resonó en mi presencia, casi liberada de las cadenas mentales que yo mismo me había puesto al meditar.
Representación de la bestia
resumen
Karmas
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