09-07-2024, 02:41 AM
Sasha tenía toda la razón del mundo. ¿Cómo había podido Tobías permitir que el Frog Guild navegara en ese estado? No estaba demasiado dañado, pero era una deshonra para un carpintero dejar que su barco surcase el mar con desperfectos. Menuda lección de madurez le estaba dando la más joven de los tres. Aún así, la mejor idea sería esperar a atracar en aquella isla que se presentaba ante ellos, debían estar a menos de dos horas de atracar, tocaba prepararse para la llegada. - Si, si. Mañana lo arreglo, no te ofusques. Tampoco he vagueado tanto, ayer fregué los platos y el lunes regué a Bepso. - El joven barba naranja no quería que Sasha se creciera, cosa que solía pasar cuando uno reconocía sus errores frente a ella y más si se le daba la razón. Garnet preguntó entonces si alguno de sus compañeros tenía el contacto de uno de los den den mushis de los veteranos de los Alas Negras. - Pues la verdad es que no... Al menos yo no. Bueno, no creo que sea difícil encontrarlos, son muy llamativos y más que destacarán junto a los monótonos habitantes vestidos de gris. Además Lemarcus mide como cinco metros. No te preocupes, los encontraremos rápido. - Tobías sonrió a su amigo, quien abrazó a sus hermanos mostrando la emoción por la aventura que se avecinaba y denotando interés por encontrar algo o alguien, pero un abrupto corte encubrió el sujeto de su deseo. El carpintero no le dio más importancia y se dirigió raudo hacia su taller, quería coger una lista de materiales que necesitaba y dejar unos grillos en el terrario de Pascal. - No te los comas todos de una sentada, glotón. - El pequeño camaleón había crecido bastante, ocupaba ya la palma del pistolero.
Tras ordenar un poco su santuario (ordenar lo ordenado), recordó que había guardado una tableta de chocolate desde la anterior isla, que mejor momento que compartirla a las puertas de la siguiente, su dulce favorito con sus personas favoritas. Equipado con todo lo necesario para desembarcar volvió con sus compañeros a cubierta. - Mirad que teng... ¡Ah! Tapate un poco hombre... ¿En serio vas a ir en bolas? - Garnet iba inexplicablemente en cueros, no era sorprendente, pero tampoco había una razón lógica. - Yo que venía a compartir mi pequeño tesoro y me encuentro con esto... Pues para Sasha y para mi, los niños que se portan mal no comen chocolate. - A quien quería engañar, esa tableta tenía el nombre de los tres y si tuviera que borrar un nombre de ella sería el suyo. Aún así pretendía aleccionar a su exhibicionista hermano, en vano. Partió el dulce rectángulo en tres partes iguales y le dio una porción a cada uno. Devorado el manjar, Tobías se acercó hasta el mascarón de proa para sentarse sobre éste y encenderse uno de sus cigarros mientras el Frog Guild recorría las últimas millas hasta su destino, una cada vez más clara isla impregnada de vivos colores. "Otra apuesta que pierdo... me puede la impulsividad..." Nada más cerca de la realidad. El oleaje mecía el navío y una racha de viento encaprichada con el sombrero del pistolero, casi se lo arrebata. Unos entrenados reflejos evitaron el desastre y reubicaron con precisión milimétrica el susodicho en su lugar habitual de reposo. - ¡Mío! Jish jish jish. -
Unos minutos más y daría comienzo la siguiente aventura, daba igual como fuera a ser el lugar, lo más importante para Tobías era con quien la iba a vivir. Un nuevo capítulo de la leyenda que estaban forjando los Alas Negras. Una profunda sonrisa evitaba a toda costa abandonar el rostro del joven barba naranja. No sabía la longitud que tendría el viaje para él, pero eso le importaba más bien poco, todo lo que necesitaba era el presente y a sus nakama.
Tras ordenar un poco su santuario (ordenar lo ordenado), recordó que había guardado una tableta de chocolate desde la anterior isla, que mejor momento que compartirla a las puertas de la siguiente, su dulce favorito con sus personas favoritas. Equipado con todo lo necesario para desembarcar volvió con sus compañeros a cubierta. - Mirad que teng... ¡Ah! Tapate un poco hombre... ¿En serio vas a ir en bolas? - Garnet iba inexplicablemente en cueros, no era sorprendente, pero tampoco había una razón lógica. - Yo que venía a compartir mi pequeño tesoro y me encuentro con esto... Pues para Sasha y para mi, los niños que se portan mal no comen chocolate. - A quien quería engañar, esa tableta tenía el nombre de los tres y si tuviera que borrar un nombre de ella sería el suyo. Aún así pretendía aleccionar a su exhibicionista hermano, en vano. Partió el dulce rectángulo en tres partes iguales y le dio una porción a cada uno. Devorado el manjar, Tobías se acercó hasta el mascarón de proa para sentarse sobre éste y encenderse uno de sus cigarros mientras el Frog Guild recorría las últimas millas hasta su destino, una cada vez más clara isla impregnada de vivos colores. "Otra apuesta que pierdo... me puede la impulsividad..." Nada más cerca de la realidad. El oleaje mecía el navío y una racha de viento encaprichada con el sombrero del pistolero, casi se lo arrebata. Unos entrenados reflejos evitaron el desastre y reubicaron con precisión milimétrica el susodicho en su lugar habitual de reposo. - ¡Mío! Jish jish jish. -
Unos minutos más y daría comienzo la siguiente aventura, daba igual como fuera a ser el lugar, lo más importante para Tobías era con quien la iba a vivir. Un nuevo capítulo de la leyenda que estaban forjando los Alas Negras. Una profunda sonrisa evitaba a toda costa abandonar el rostro del joven barba naranja. No sabía la longitud que tendría el viaje para él, pero eso le importaba más bien poco, todo lo que necesitaba era el presente y a sus nakama.
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![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
