Parece que Khruner también le tenía ganas a ella, desde luego eso demostraba con su tono de voz. A simple vista cualquiera podría suponer que ella perdería, nada más juzgando el físico de ambos, pero eso no iba a dejar que la amedrentase. — Cierra la boca, ¡solo dices gilipolleces! — Gritó mientras su puño impactaba contra la cara del oso. Le impactó un poco el hecho de que se dejase golpear con tanta facilidad, seguro que había truco en ese insensato acto de demostrar resistencia.
Efectivamente, lo había hecho a propósito para en ese momento en el que ella se encontraba en el aire, agarrarla del cuello y devolverle el puñetazo. Uf, había dolido, el tío tenía la mano del tamaño de su cabeza y estaba fuerte como un roble, aunque también era suavito. Inmediatamente después la lanzó contra el suelo. En un acto reflejo, colocó su cola hacia atrás con lo que consiguió no caer, sino hacer equilibrio contra el suelo. Igualmente, la hostia se la había llevado. Se sintió toda la cara caliente y como un hilo de sangre caía por su cuello y por su boca. — ¿Seguro que no quieres ayudar a tu primito? Ah no, que se está pegando con tu amigo del alma, ¿o es que tienes algo contra las tías? ¿Así es como sueles tratar a las mujeres? — Se sacudió el vestido de polvo. Notó como el suelo se ondulaba, pero su equilibrio no se vio afectado gracias a la cola que se mantenía apoyada sobre el suelo. No pudo evitar echar un ojo a lo que ocurría al lado suya.
De repente se dio cuenta de que Kovashi estaba levitando en el aire, ¿cómo era eso posible? Aunque lo que más le sorprendió si es que aquello era posible, es que Don Bambú estaba saliendo de la misma tierra hacia arriba, disparado, buscando darle un puñetazo a su peliblanco. A Derya le entró un calentón de rabia. ¿Por qué sus dos posibles oponentes tenían que ser dos putos osos enormes con más resistencia que un puto muro? Su instinto le decía que hiciera algo para impedir que el puñetazo de Don Bambú le diera a Kovashi, porque seguro que iba a darle, pero joder, es que antes intentó empujarlo con todas sus fuerzas y no sirvió de absolutamente nada. Y lo peor es que se intuía el mismo resultado con Khruner. Pero bueno, la esperanza era lo último que se perdía, ¿no? Se limpió la sangre de la boca de un lametón, tenía una lengua larga, igual porque era un bicho raro.
Respiró hondo y se lo tomó con calma. ¿Cómo podía afrontar aquella situación? Realmente le caía bien, al fin y al cabo iban a ser compañeros, pero se había sentido humillada, y no quería dejarlo así. Si tan solo tuviera un poco de agua... otro gallo cantaría. Entonces tuvo una idea. Y de repente echó a correr, pero no en línea recta. Empezó la carrera por la derecha, buscando darle un rodeo y pillarle por la espalda. Aprovechó pasar por detrás de Don Bambú para así igual despistarle un poco y quizás hacer que la perdiera de vista. Esta vez lo haría diferente, no volvería a atacar desde el aire. Cuando estuvo en su espalda, derrapó y cambió la dirección de su carrera para ir directamente hacia él. Era rápida, pero no podía confiarse tampoco. Entonces giró su cuerpo hacia la derecha, como si se deslizara sobre la tierra, su cola giraría hacia el mismo lado que ella, solo que ésta chocó contra las piernas de Khruner. Pero Derya no buscaba golpearle, sino enrollar su cola alrededor de ellas con fuerza. Eso le dio la libertad para chocar su cuerpo de frente contra la espalda de él, momento que utilizó para agarrar sus brazos peludos con los de ella, hacia atrás, dejándolos en cruz sobre la espalda. Su objetivo sería inmovilizar sus extremidades, que no pudiera moverse o al menos que no pudiera librarse de ella fácilmente. — ¿Quieres saber cómo se siente ser comido? — Preguntó con sorna antes de hincarle un fuerte bocado en el brazo derecho. Sus dientes eran afilados y grandes como dagas, notó como la sangre brotaba y se colaba por su boca. Estaba agarrada con fuerza. Igual no le haría mucho daño, pero sería una molestia.
Off
Resumen: Recibo el golpe de Khruner, aunque caigo al suelo de pie gracias a mi cola y la ondulación del suelo no me afecta mucho por lo mismo. Luego lo que intento hacer es salir corriendo (por detrás de Bambú para intentar provocar confusión) y cuando llego a estar detrás de él, derrapo y corro hacia su espalda. Giro en el suelo hacia la derecha, lo que hace que mi cola gire también y se agarre a sus piernas, momento que aprovecho para agarrarme a su espalda. Lo que intento es inmovilizarle, básicamente, agarrando sus piernas con la cola y sus brazos con los mios, llevándolos hacia atrás. Entonces aprovecho y le pego un bocao, que por stats no le hace daño, pero ahí queda (?). Tampoco me doy cuenta de la presencia del perro.
Atributos Personaje
Estadísticas de Derya Tyhr:
50 FUE
45 RES
20 DES
21 PRE
32 AGI
35 REF
21 INT
36 VOL
13 CH
0 CA
Vitalidad: 636 / 703
Energía: 261 / 632
Espirítu: 62 / 147
Nivel: 4
Daño causado a Khruner por el mordisco: 50 - su resistencia.
Vitalidad: 688 - 15 = 673 Energía: 251 + 4 = 255
PD: Igual he hecho mal narrando este ataque, porque son muchas cosas y como que se da por hecho que consigo hacerlo, pero literal no se me ocurría que otra cosa hacer (?). Si puedes justificarlo, puedes interrumpir mi ataque y omitir el hecho de que te he mordido como si no hubiera pasado, o lo que quieras.
La lluvia empezó a caer, eran gotas suaves que no empeorarían el campo de batalla más de lo que ya estaba después de la caída de Don Bambú. ¿No? pues no, claro que no. El tipo no cayó realmente sobre el suelo, se sumergió en este como si de una piscina se tratara. - Otra vez esa habilidad - Pensó Kovashi, que comenzó a darle vueltas a una manera de acabar con un tipo como aquel. Siendo objetivo le quedaban pocas opciones, su katana de poco servía, en la primera ofensiva le logró atravesar la piel, pero en esta segunda, un ataque mucho más amplio y de carácter más agresivo, ni un rasguño. ¿Cómo era esto posible? Panda escondía muchos misterios que escapaban a la mente de un hombre como Kovashi. — Creo que el más normalito de aquí soy yo. — Dijo sin tapujos, dándose halagos. Lo cierto es que distaba mucho de ser alguien normal, pero entre tanto personaje peculiar, él no destacaba mucho.
Se sintió en el ambiente un fuerte golpe procedente del otro encuentro que se estaba dando. Fue un segundo, tan solo un breve segundo, en el que apartó la vista del campo de batalla que a él le tocaba estar observando para que el enemigo lo aprovechara. Surgió de la tierra misma, nuevamente utilizando la misma como compañera. Se elevó en los aires, recogiendo su puño para lanzar una nueva ofensiva. Logró verlo, mirarlo bien, esta vez había sido sorpresivo, pero lo había sido por tener imaginación ... Sin embargo, salir de allí, dar el salto y retener el golpe para poder dar con todas sus fuerzas le quitaba tiempo que para Kovashi era suficiente para poder esquivar. - ¿Y si no lo esquivo? - Fue un fugaz pensamiento, uno fuerte que se apoderó de sus movimientos. Se abrió de brazos, liberando el poder de su akuma no mi, quedando el cuerpo de Kovashi sostenido en el aire, aunque duraría poco. Un buen puñetazo le reventó el rostro. La mano de Panda era como la cabeza entera del Shimatsu, su puño abarcaba toda la cara. Golpeó con violencia el cuerpo del espadachín que salió disparado contra el suelo. Su espalda impactó contra una de las tienditas improvisadas que los buenos ciudadanos del pueblo habían montado por el bien de sus salvadores.
Pobre gente que creían que daban cobijo a gente normal.
Kovashi no tardó en levantar el torso del suelo. Estaba lleno de barro por culpa de la lluvia que se estaba intensificando. Le corría la sangre por la cara, esta emanaba de su nariz y boca, una sensación que no era la primera vez que experimentaba. — Esto desde luego no es lo que esperaba. ¿No esquivar? se me ocurren una de gilipolleces. — Comentó mientras se buscaba algo entre la ropa. Pero no estaba, lo que buscaba se encontraba a unos centímetros de su mano derecha, la petaca. — Aquí ... — Se quitó la mano del rostro, sustituyéndola por la petaca, que abrió con su propia nariz ensangrentada. Bebió hasta dejarla completamente vacía, tampoco quedaba mucho. No tardó en notar como su cuerpo se inflaba de felicidad, sus músculos retomaban la firmeza que comenzaban a perder, su mirada relucía con más fuerza. Era el poder del alcohol.
Se la guardo ya vacía en el interior de la camisa de nuevo. Recogió su katana, que yacía casi enterrada bajo el barro. Al intentar alcanzarla notó un picor intenso en su nariz, esta soltó un ligero chorro de sangre que cayó sobre el mango de su arma. Pero se levantó. Se sacudió la ropa y miró al mink.
— Pegas fuerte. — Movilizó su arma hacia el tipo, señalandolo. — Además tienes un poder que solo puede proceder de una akuma del diablo, que también debo añadir que es muy extraña. — Suspiró, después escupió sangre al suelo. — Te has sumergido en la tierra como si fuera agua, eso es increible. — Mostraba admiración por el enemigo, la segunda regla imperturbable que un hombre debía ofrecer en un combate ajustado o en desventaja, aparentemente no le podía cortar, tampoco utilizar el terreno a favor, lo tenía todo en contra. — Pero esto solo ha comenzado. — Dijo de manera digna.
La primera regla de los Shimatsu, una que le vino a la cabeza después de recordar su primer ataque, su hoja cruzando el corto escenario hasta atravesar la piel del hombre animal.
"Si sangra, puede morir"
Cita:Karma negativo: Vicio - Alcohol (Saciado en este tema)
Off
Recibo el golpe, me levanto y me preparo para el combate nuevamente. Eso se debe a que como dice la personalidad de Kovashi, tiene muchos pensamientos intrusivos muy negativos y muchas veces se deja llevar por ellos, en este caso no intentar esquivar y come daño.
Una de las dos bestias se había hundido en el suelo. - ¿Qué? - Derrepente atraje las miradas de las féminas cercanas que dejaron de acariciarme al instante. - ¡Sara! ¿Lo has oído? - Tenía que improvisar, siempre me pasaba lo mismo. - Cof, cof..jjuuupfff - Fingí haberme atragantado con algo y soltar un escupitajo al suelo tras hacer fuerza con la garganta, ahora la segunda parte del plan. - ¡Guau! grrr ¡Guau Guau! - Puse cara de pena y agité la cola a una endiablada velocidad, oh si. - Oh, se había atragantado... - Rápidamente ambas volvieron a acariciarme, siiii, oh siiii, mas abajo, dale nena...
Fue entonces cuando vi a la chica utilizar su cola para amortiguar un impacto y reposicionarse contraatacando así con un mordisco a la desesperada, esa es mi chica, que garra... ¿Tenía que llover hoy? Miré hacia arriba mientras la plebe se quejaba del repentino cambio de clima y abandonaba la zona, mis improvisadas sirvientas parecían estar apunto de tomar esa misma decisión así que antes de se deshicieran de mi me deshice yo de ellas. Salté al suelo con estilo y con mis patas traseras levanté tierra para echársela encima y así sacudir mis esculturales nalgas. Era un grupo variopinto, sus diferentes características parecían estar compensadas y sus puntos fuertes eran muy variados, no me sonaba para nada del registro de Wanted y eso que lo revisaba diariamente. Eran un buen filón, si conseguía ponerlos de acuerdo quizás... No creo, pero quizás... Olvídalo. Aunque... ¡Bueno va!
Comencé a avanzar con calma hacia el centro de la acción mientras el panda salía de la tierra, muy interesante. Continuaría caminando hasta ponerme en el centro de la batalla salvo que percibiese un ataque en mi dirección, quería evaluar su reacción a ser interrumpidos por un indefenso y extremadamente apuesto canino. Agitaría la cola con flow, para darle un plus de inocencia a mi actuación.
Datos
Hola chavalot@s, el tema de la fecha es importante porque aunque vuestro tema venga de otro os curáis en salud, por otro lado, cuando linkeeis un tema que venga de otro intentar ponerlo en el primer post (o la primera ronda). Todo lo demás está de locos, ahora si, preparense que vienen curvas.
Contra todo pronóstico, pues ni siquiera el panda se esperaba tener éxito en su empresa, su puño impactó contra Kovashi. Lo notó en seguida. Vio claramente como el peliblanco le veía venir y decidía no esquivar. Por un lado, sintió enorme alegría al por fin impactarle a su enemigo, pero por otro lado, sabía que aquel ataque ni siquiera debía haber conectado. Kovashi salió volando y se estrelló contra una tienda improvisada de la fiesta mientras Don Bambú continuó ascendiendo unos centímetros para luego caer de pie en el suelo. De nuevo, uno no podría notar la diferencia entre el suelo del que había salido el panda y el suelo de otro sitio completamente diferente. Hasta el agujero se había cerrado de nuevo como si el material del que estaba hecho tuviera propiedades especiales. La sangre empapaba el puño del panda, pero también su torso, camisa y pantalones. No toda era del peliblanco, solo la de la mano. Le echó un vistazo a la gyojin y a su congénere, estaban enzarzados en una cruenta batalla por ver quién se comía a quién. Tal vez ahora que había hecho sangre contra Kovashi, diese media vuelta y los sorprendiese con un ataque sorpresa. Pero todavía no quería, su atención todavía se la llevaba el espadachín. Le estaba halagando, algo que necesariamente ocurre cuando dos sujetos que reconocen la fuerza del otro como similar a la propia sucede. Don Bambú haría honor a aquel sentimiento. —Y tú eres rápido. Casi no puedo ni verte venir, pero tú reaccionas como si me moviese a cámara lenta. —Reconoció el panda, pero había algo más doloroso que admitir. —Te has dejado dar, lo he notado. —Decirlo en voz alta le hacía sentir más débil que su rival. Entonces Kovashi mencionó la fruta del diablo, era demasiado evidente, de modo que ni se molestó en ocultarlo. —Tú también y el oso. Se supone que son habilidades raras y de cuatro que somos las tenemos tres. Sospecharía de Derya si no la hubiera visto nadar. —Pero la conversación había terminado. Había sido una agradable pausa, pero no habría otra similar hasta el final de la pelea. Don Bambú flexionó sus piernas, dispuesto a volver a saltar y tratar de jugar con la altura para pillar desprevenido a su contrincante. Mil estrategias surcaban su cabeza mientras buscaba la óptima para enfrentarse a alguien tan rápido y escurridizo como Kovashi, pero su tren de pensamiento fue bruscamente interrumpido por la aparición de un... Oh no.
Un puto perro.
Viles criaturas los perros. Al menos desde la perspectiva del panda. Todos los días de camino al colegio le perseguían los perros de los vecinos, que encima siempre estaban sin atar. Se meaban en su jardín, y a veces ni siquiera se detenían ahí. Una vez le mordieron y todo. Desde entonces, Don Bambú no soporta a esos bichos. Son ruidosos (¿Cómo puede uno leer con tanto ladrido de fondo?), olorosos y engañosos. Y cuando finalmente les plantas cara, resulta que son unos cobardes y huyen de ti para ladrarte desde lejos. No. Don Bambú no les tenía cariño. Y ahora había aparecido un puto perro y se había puesto en el medio y medio de lo que iba a ser un emocionante combate. Podría coger carrerilla y darle una patada... Pero no. No había que ser mala persona. Podría ser el perro de alguien y, siendo justos, si a alguien no le gustasen los gatos, al panda no le haría ni puta gracia que les anduvieran dando patadas. Suspiró y relajó su postura de combate. —Déjame apartar al perro antes de que se haga daño. —Con resignación, el panda se acercó despacio al animal, como si desconfiase de él. Se agachó y le ofreció una peluda mano, que descansaba en el aire a la altura del cánido a una distancia de seguridad de medio metro para que la oliese y nada más. —Hola, perro. Desconozco tu objetivo en esta plaza, pero te suplico que desistas en tu empresa y te retires cuanto antes. —Vaya forma de hablarle a los perros tenía el panda, pero qué le iba a hacer. Normalmente sólo hablaba con los libros. —Por favor, perro, aléjate. Shoo shoo chkchkchkchk marcha can do carallo cagho na cona bendita. —Esto último lo había leído en una novela de un señor de una tierra lejana y nublada, llena de montañas y donde llueve habitualmente. No recordaba el nombre.
La lluvia golpeaba al panda en la cara y le goteaba por la nariz mientras buscaba una reacción del perro. Se sentía profundamente estúpido.
Off
Salto a Khruner, que me voy hasta el jueves y lo voy a tener difícil para postear, pero ahora postea él después de mí. Ya lo acordé con él.
El Puñetazo le había hecho doler y eso, me estaba gustando, quizás en mi estado normal se hubiera portado distinto, pero no podíamos olvidar de que ya llevaba más de una copa tomada y eso en ocasiones le hacía ponerse más agresivo. Cuando la empuje para el suelo la intención era que cayera lo más fuerte posible, en los últimos centímetros de tocar el suelo utilizó su larga cola, como si de un muelle se tratase, me hacía recordar a mi estilo de técnica. Después la pescadito empezó hablarme sobre mi primo y mi hermano, y no sé qué más de las mujeres, - Tú estás chalada, yo a las mujeres las trato muy bien-, y así era, en la familia de Khruner las mujeres eran quien mandaba, es decir, no había un patriarca, sino una matriarca. Por lo tanto, él estaba acostumbrado a que una mujer le mandará hacer las cosas que tuviera que hacer.
-Tú te buscaste esto al meterte en medio de mi familia,- refiriéndose a la patada, anterior que le hizo a mi primo, y eso yo no lo podía permitir hacer, cuando termino de ponerse bien firme, los dos miramos hacia la otra parte que se encontraba los otros dos, mi primo hizo que el suelo fuere como una de las colchonetas que ponemos nosotros en la feria para que los estúpidos humanos se gasten los dineros. Y después mi hermano empezó a elevarse en el aire,
-! Andeve!, a mí ese truco no me ha enseñado- me salieron en voz alta pensando que estaba todo en mi mente, mientras miraba hacia el cielo me empezó a caer gotas de lluvia en mi cara, qué rico olor a lluvia, cuando me di cuenta la pescadito no estaba y no podía verla por ningún lado, y eso que intente buscar un poquito el rastro de sangre, y nada de nada, no conseguí ver nada.
Puf, sentí un leve coletazo en mis piernas, cuando me quise dar cuenta recogió mis brazos en diagonal a mis espaldas, yo no dudé ni un segundo en forcejear, para liberarme, y aunque lo hice con movimientos bruscos solo conseguí sacar el brazo izquierdo, el derecho quedó atrapado entre su cuerpo y el mío en forma de cruz. ¿Cómo si quería saber qué se siente al ser comido? - Loca de mierda que piensas ha… AHHH!- me mordió en el brazo derecho, haciéndome sangre por sus largos y afilados dientes.
- ¡Qué haces loca del coño!, así que quiere jugar a esto, eh?-, con mi brazo izquierdo les clavé mis zarpas en el costado izquierdo y con el brazo que estaba en su vientre le clavé mis otras zarpas, hincando todas las zarpas afiladas hasta tocar su cuerpo mis yemas de los dedos, - ¡No olvides que nosotros cazamos a los peces!-.
Después hice un pequeño salto hacia atrás, para poder caer de espaldas y así que le caigan 250 kilos de peso de oso pardo, después de caer con todo mi peso, aproveche para forcejear con más brusquedad, para liberarme y ponerme de nuevo de pie, me mire en el brazo y se derramaba sangre en él, esta vez se había pasado.
Off
El daño de su mordisco no quita nada ya que su fuerza da menos a mi resistencia.
Daño que le hago yo al clavarle las zarpas: 60 - su resistencia.
Vitalidad: 795
Energía: 314
Off
Resumen: Me ha cogido por sorpresa pero me libero de un brazo para después de su pedazo de bocado, clavarles las zarpas de ambos brazos uno en el costado y otro en su abdomen, y después caer con 250 kilos de peso hacia el suelo. luego tu pones si esquivas el caer o no.
Se lo tendría que haber visto venir. De hecho lo pensó, pero claro, desde que lo piensas hasta que ocurre pues igual hay un trecho. Derya no estaba disfrutando nada de ese mordisco, se le estaba llenando la boca de sangre y pelos, vaya combinación más grotesca. Además, sintió que no le estaba haciendo demasiado daño, a pesar de la sangre que había brotado entre sus dientes. Pensó en soltarle ya y alejarse rápidamente, antes de que contraatacase, pero Khruner se le adelantó. Clavó las uñas de sus zarpas en ambos costados de la gyojin y pudo intuirse lo que iba a pasar: la estaba inmovilizando para aplastarla contra su espalda y el suelo.
Con la ventaja de que era un movimiento bastante esperable, intentó escapar de su agarre para no comerse ese golpe contra el suelo. Es verdad que no se esperaba que fuera a agarrarla con las garras, y aquello dificultó bastante su escapada. Pero Khruner no contaba con una cosa. Y es que estaba lloviendo, y no poca cosa. La piel de Derya no es como la de un humano normal, es bastante más resbaladiza, que cuando está seca pues no se nota y parece piel corriente, pero cuando se moja es increíblemente escurridiza. Gracias a su naturaleza de tiburón, pudo compensar la desventaja que sufría al estar siendo agarrada. Usó toda la fuerza de su cuerpo y extremidades para escaparse por el lado derecho a tiempo.
Finalmente salió medio ganando. El cuerpo de Khruner se estampó contra el suelo, dejando caer todo su peso -que no era precisamente poco-. Derya habría salido ilesa, sino fuera porque tenía dos pedazos de rajas en ambos costados. Además, como ella había hecho fuerza para salir, eran heridas que prácticamente recorrían todo el ancho de sus costillas. Además, le había aplastado la mitad de la cola. Pero lo que más le jodía de todo era que le había roto el vestido con aquellas manazas suyas, ahora estaba rajado y lleno de sangre que empezaba a bañar su abdomen.
Derya jadeó. — ¿Un descansito? — Estaba empezando a marearse un poco, además sentía que en cualquier momento le iban a venir las migrañas, y encima tenía pelos de oso en la boca, qué asco. Miró hacia arriba y abrió la boca, llenándose las mejillas de agua, entonces la escupió a un costado. Aquello le sirvió para limpiarse. A pesar de ser medio tiburón, el sabor de la sangre no le entusiasmaba, era prácticamente vegetariana. La lluvia no era como el mar, aunque sentía que aliviaba un poco aquel comienzo de dolor de cabeza. En eso que escuchó la voz de Don Bambú, a pocos metros de ella, ¿con quién estaba hablando? Se giró, curiosa ya no solo por eso, sino por cómo llevarían los dos su respectiva pelea. Don Bambú tenía unos cuantos cortes, y Kovashi tenía la cara igual que ella, de haber recibido un puñetazo. Pero lo que más llamó su atención fue aquel perro que había aparecido de la nada en mitad de la batalla campal.
Don Bambú intentaba espantarlo, aunque la postura del perro era tan recia que no parecía inmutarse ante nada. Rápidamente, Derya se acercó a ambos y se quedó a cuadros después de ver cómo el panda intentaba hablar con él, como si fuese una persona. — ¿Pero tú crees que te va a entender? — Entonces agarró un palo que había en el suelo y lo zarandeó delante del perrito. — ¡Mira, perrito! ¡Mira! ¡Un palo! — Lo puso enfrente de su carita, para intentar que centrase su atención en el palo. Y enseguida lo lanzó, buscando alejarle de aquella pelea, que se entretuviese con otra cosa que no fueran ellos. — ¡Busca! — Le animó a ir tras él, con una sonrisa y mucha energía para intentar contagiársela al amigo peludo.
Off
Resumen: A duras penas consigo escaparme del aplastón. Aunque mi cola sí es aplastada y tengo dos heridas horizontales que recorren la zona de las costillas por haberme escapado del agarre de sus garras. Le pido un descansito y me fijo en Don Bambú, Kovashi y el perro. Me acerco al perrito e intento tirarle un palo para que se aleje de la pelea.
Atributos Personaje
Estadísticas de Derya Tyhr:
50 FUE
45 RES
20 DES
21 PRE
32 AGI
35 REF
21 INT
36 VOL
13 CH
0 CA
Vitalidad: 636 / 703
Energía: 261 / 632
Espirítu: 62 / 147
Nivel: 4
Vitalidad: 673 - 15 = 658 Energía: 255 + 4 = 259
Karmas:
●Doliente: Migrañas.
●Empatía animal: Los animales inicialmente no te perciben como una amenaza, a no ser que tus acciones lo impidan.
"No olvides que nosotros cazamos peces" sería lo que terminó por llamar la atención de Kovashi, que afirmaría con la cabeza, como orgulloso por la frase. — Buen estilo. — Susurró al tiempo que escupía otra vez un poco de sangre. Khruner muchas veces tenía falta de sutileza, que era la vida sin un poco de escenografía, un puto coñazo.
Apareció un perro y con él una actuación memorable del monstruo de cuatro metros con el que Kovashi estaba luchando. Los pasos del Shimatsu le dejaron entorno al metro y medio del animal. — Como le hagas daño, te corto el cuello. — Alzó la katana en forma de amenaza, pero la bajó enseguida al ver que Derya también estaba allí. Darle la espalda a Khruner no sé si sería buena idea. Para Kovashi en muchas ocasiones la vida animal era incluso más importante que la humana, humanos habían por todas partes, muchas veces hasta le agobiaban, algo que no solía pasarle con los animales.
La escena era grotesca, el combate parecía haber llegado a un extraño parón, tanto que ahí estaban, intentando que el chucho abandonara la escena para no ... ¿Pisarlo? es que era muy pequeño. Y feo, el cabrón era feo de cojones. Derya le tiró un palo para ver si iba detrás, estaban intentando todos los trucos posibles.
— Leí hace tiempo que había un señor, con mucho tiempo libre, que dominaba a los chuchos con la mirada, hay que intimidarlo. — Dijo con serenidad. — Cesarius Millanius. — No tardó en darse cuenta de la mierda de información que había dado. - Que coño haces hablando con ellos, ataca al puto panda - Hubo mirada furtiva, lo cierto es que le estaba dando un blanco fácil de acertar, más teniendo en cuenta su gran ventaja con la velocidad. El metal de su arma vibró, pero no terminó por moverse. -¿Y si se mete Derya?- Debatió mentalmente. - Si la mato a ella también, luego igual podríamos seguir la fiesta, han traído mucho alchol ... Que sed tengo - Cierto bajón se precipitó sobre el peli blanco. Nuestro querido protagonista flexionó las rodillas, quedando de cuclillas.
¿Volverían los ciudadanos? Seguramente no, estaban atemorizados. Hubo un lapso de tiempo en el que les hicieron un círculo, expectantes por verlos pelear, pero el oso y el panda de mierda los ahuyentaron. Eran un coñazo.
Un caos absoluto, me acercaba a cámara lenta mientras el campo de combate se llenaba de barro, gotas de sudor, sangre y la… Bueno lágrimas no, el caso es que aquello era una auténtica batalla campal que se detenía solo de manera parcial ante mi gloriosa llegada. Dejé que interactuasen conmigo y lo hicieron de maneras tan extrañas que por un momento agaché la cabeza y negué con ella. -"Por favor, perro, aléjate. Shoo shoo chkchkchkchk marcha can do carallo cagho na cona bendita." – Este me caía bien.
¡Vou marchar a lamerlle as ubres á túa nai! – Espeté de repente con un semblante alegre siguiendo su referencia a un libro que había leído hace unos meses. – Tiene usted buen gusto literario, lo último que me esperaba era encontrarme un lector de “As cancións do mudo”. – Asentí con aprobación, a partir de ahora el panda era mi favorito. – Si, soy un perro que habla. - Me acerqué lentamente meneando la cadera de un lado al otro a la chica que me había lanzado el palo, adopté un tono de voz mas suave y sensual. – Si alguna vez eres tu la que quiere morder un palo… Sería un gusto complacer a tan bella dama. – Con una sonrisa picarona di unos pasos hacia atrás y adopté una posición de orador, con nadie a mis espaldas y un campo visual que me permitiese abarcar a todos los presentes.
Sois un grupo curioso y por lo que acabo de ver… Bastante capaz. – Tampoco tanto. – Dejar de mirarme raro. – Aproveché el apunte para guiñarle un ojo a la fémina. - Os veo aquí, intercambiando golpes, malgastando energía y desaprovechando vuestro potencial. Tengo algo entre manos que os puede interesar, pero no me gustaría desvelar tan jugosa oportunidad si no se que podéis dejar a un lado vuestras diferencias para trabajar juntos. Contarme. ¿Qué os pasa? – Me acerqué ligeramente a la chica para incitarla a venir y acariciarme, era un tanteo instintivo, animal y salvaje. - ¡Guau!
Información Off
Hermanos, os aviso de que coloco un verde mas oscuro para no confundir nuestros diálogos.
–Me ves cara de comer perros o qué –Le dijo el panda al peliblanco, que le acababa de amenazar con matarle si le hacía algo al perro. No le gustaban, pero tampoco iba por ahí pateando a los pobres animales. A no ser que le mordieran los tobillos o algo, pero aquel perro era de los más mansos que había visto en su vida. Derya se unió a los esfuerzos del panda para alejar a la criatura. Le recriminó que con su forma de hablar el perro no le iba a entender y procedió a hablarle al perro como si fuera un bebé. Don Bambú comprendió que aquella técnica tal vez fuera útil, pero se sentiría raro hablando así, como si fuese en contra de su personalidad al hacerlo. Por otro lado, Kovashi mencionó a Cesarius Millanus, famoso encantador de perros. En efecto la intimidación podría ser la técnica adecuada...
Mientras el panda meditaba al respecto, una cuarta voz le sacó de su propia cabeza y le devolvió al mundo real, aunque el mundo real empezaba a parecer cada vez más fantástico. El perro acababa de hablar. No, no solo hablar. El perro acababa de hacer una referencia literaria. La boca del panda se entreabrió sin que éste se diese cuenta. El perro no se limitó a referenciar la obra, sino que elogió además el gusto del panda. –Gr-acias? –No pudo articular nada mejor. Vale, era un perro que hablaba. La verdad es que no prestó mucha atención a lo que le decía a Derya, ya que Don Bambú se encontraba recogiendo sus cojones del suelo (figurativamente). Aquello debía de tener una explicación racional. ¿Era esto fruto de una de esas condenadas frutas o el espécimen final en una larga cadena evolutiva de fracasos intelectuales? No podía estar seguro. El panda miró a Kovashi, que estaba en cuclillas. No sabía qué buscaba en él. ¿Complicidad en aquella situación tan rara? ¿Pistas sobre lo que él pensaba? Hizo lo mismo con Derya. Pero finalmente volvió a centrar su atención en el perro, que destacaba los capaces que le parecían los individuos que allí se estaban peleando.
La lluvia se estaba volviendo más fuerte, el viento empezaba a soplar y los destellos azulados de un cielo impaciente eran cada vez más frecuentes. Si al panda no le fallaban los oídos, el perro les estaba ofreciendo dos cosas. La primera era un trabajo y lo segundo, quizás lo más extraño de todo, terapia de grupo. –Aquí el amigo quiere establecer una jerarquía en el grupo por medio de la fuerza. "Quien gane será considerado el mejor de los cuatro, los demás pasarán a formar parte de SU equipo. Serán de su propiedad" –Citó el panda, omitiendo sutilmente la palabra revolucionarios del discurso. Eran un grupo clandestino, después de todo, aunque a estas alturas cualquiera que preguntase por el pueblo sabría a qué se dedicaban aquellos sujetos. Kovashi se había asegurado de ello.
Don Bambú se irguió cuan grande era. –No aceptaría ofertas de trabajo de cualquiera, porque trabajo ya tengo, pero el día que me muera, sea hoy, mañana u otro día, no quiero irme sin saber qué quería ofrecerme el único perro que habla que he conocido en mi vida. –Dicho esto procuró tener en su campo de visión a todos los presentes dando unos pasos hacia atrás. –Yo quiero escuchar esa oferta, pero creo que mis amigos querrán terminar lo que hemos empezado antes. –La posición final del panda era a cuatro metros del perro, directamente delante de él, a tres de Derya y a cinco de Khruner y Kovashi, cada uno en un lateral y en diagonal con respecto al panda. No hizo amago de iniciar maniobras de combate, pero tampoco se fiaba del todo.
Resumen
No ataco a nadie. Escucho lo que el perro tiene que decir y manifiesto mi interés en saber más. Luego me reposiciono.
Dejo a vuestro parecer si queréis terminar la pelea y luego hablar con el NPC (si está dispuesto a esperar) o si queréis parar ya y disputar liderazgo más adelante.
Vitalidad: 697
Energía: 234 + 4 = 238 (El turno anterior se me olvidó, así que ya nada)
Recordad que regeneráis tantos puntos de energía como vuestro nivel cada turno.
La lluvia se volvió más intensa, la tiburón se fue, hacia el medio del escenario, donde ocurría básicamente todo. Mi borrachera ya se estaba pasando, y no me sentía con la misma libertad de antes, además tenía el escozor de la herida que me había provocado los colmillos de la loca esa.
Que por culpa de la lluvia, se había ido en el último momento, antes de caer al suelo, y eso me había ido de perlas, pues ya no la tenía encima y algo estaba pasando, por ahí que tanto el tonto de mi primo y la otra estaban con puto perro. Como si fuera el único perro que hubiera en este puto mundo.
Fui caminando hacia el medio, y allí estaba también mi hermano, la herida de mi brazo ya dejo de sangrar, el bocado estuvo bien fuerte, pero no lo suficiente como para hacer sangrar gotearon, tampoco era tan afilados, ahora eso sí mis zarpas olían, mmm, pescaditoooo, como le hincara el diente ahora mismo.
Llegué donde mi hermano y lo primero que hice fue preguntarle - ¿Oye Kova quién ha ganado esta vez?, ¿entre el Richard y tú?-, lo notaba cansado y mojado también, -oye toma te doy esto antes de que se rompa-. Le di para que le cogiera una petaca con alcohol, yo sabía que si había algo que le relajara o le motivara, depende de la ocasión era su bebida, su agua con misterio.
Por el ojo izquierdo veía a los otros pringados hablando con el chucho, como se notaba que estos no habían tenido un perro, nosotros en la aldea teníamos un montón, pero de repente el perro empezó hablar - ¡Andeve!, por los clavos de nuestro cristo el señol-, el perro estaba hablando, acaso existían Minks chuchos?, no tenía ni idea de nuevo, pensé que este mundo había muchas cosas que se me escapaban de las manos, el perro empezó hablar de no sé que trabajo y blablabla, cosas que no me interesaba directamente pase de esos tres.
-¿Oye Kova nos vamos ya de aquí?-, mi etapa en esta isla creo que ya se había terminado y la verdad es que el perro me importaba más bien poquito, yo quería seguir con mi aventura y ver más cosas, o mejor dicho, conocer. El Richi terminó de hablar con el perro y vi como se volvió a poner en posición de defensa, - y este, ¿que le pasa ahora?, nene vete ya pa casa anda que estas muuuuy tonto hoy-. Para no darle más importancia y no seguir peleando me puse en medio de las miradas, de mi primo y de mi hermano, pues como había dicho antes no quería estar más ahí, -Hermano, tengo hambre-, un rugido interno rugió desde mí estómago las peleas siempre me daban ganas de comer.
Off
Resumen: Voy al epicentro de las cosas veo que el perro está hablando paso de ellos y hablo con Kova.