[Presente relativo] Una disputa contundente
#1
De repente, todo dejó de ser una broma. El panda escuchó lo que el peliblanco tenía que decir en silencio. Recibió sus gritos y acusaciones. Recibió su estúpido reto y consideró decirle que la revolución no funcionaba así. Que daba igual que ganara uno u otro, que él seguiría al ejército ciegamente más allá de cualquier apuesta infantil sobre quién la tenía más gorda. Lo consideró seriamente.
 
Pero desestimó la idea por completo, porque estaba hasta los cojones del niñato guay con traumitas que no dejaba de llamar la atención.
 
Kovashi no entendía cómo pensaba el panda. Él tenía dinero de sobra. Se lo había legado su estúpido padre marine, tal vez como una broma de mal gusto. Se reía de él desde la tumba. Le había hecho adinerado y el panda había perdido la oportunidad de rechazarlo todo y de escupirle en la tumba. Pero no lo rechazó. Estaba en un mal momento y cometió el error de aceptar. ¿Cómo va a aceptar nada de aquellos que tienen menos que él? Estaría simplemente mal. O al menos, así pensaba.
 
Ante los gritos del peliblanco, los aldeanos hicieron un círculo alrededor de los revolucionarios con un radio de 15 metros. Al panda no le pareció suficiente distancia para que estuvieran seguros. —Más lejos. —Su voz sonaba con la misma calma de la que eran capaces las personas más peligrosas del mundo. Algo en aquella voz despertaba el instinto de supervivencia, que a viva voz te suplicaba que por favor le hicieras caso. La gente se alejó casi de manera inconsciente, haciendo la circunferencia más grande que aquello. Evidentemente, Kovashi no entendía al panda cuando éste hablaba, así que le explicaría cómo funcionaban las cosas en el mundo en otra lengua distinta. Sin decir nada. Sin advertir del comienzo de una pelea. Don Bambú se lanzó hacia delante y cargó de frente contra el peliblanco. Las zancadas que daba levantaban el polvo del suelo de tierra a su paso. El suelo temblaba ligeramente bajo sus pies. El brazo derecho del panda formó una viga horizontal que pretendía chocar contra el peliblanco, impactándole en pleno torso, jugando tal vez con la idea de partirle por la mitad y continuar corriendo hasta la puesto de sol. Pero y una mierda que iba a ser tan fácil. A ver qué hacía el alcohólico.
 

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#2
Derya intentó sin darse cuenta quitar hierro a la discusión. Sin embargo, sus bromas y buen rollo cayeron en saco roto. Era imposible parar lo que estaba a punto de suceder. Estaban repartiendo vaciles a diestro y siniestro desde hacía ya días, y esa tensión tenía que escapar por algún lado, como una tetera a punto de reventar. Los gritos de Kovashi dejaron tras de sí un silencio sepulcral. A Derya se le cortó todo el rollo, sintió como su cabeza se enfriaba de repente. Se suponía que iban a ser un grupo, ellos cuatro, ¿ya iban a empezar a pelearse, cuando aún no había pasado ni una semana?

No se le ocurría qué decir, pero tampoco hizo falta, porque fue Kovashi quién abrió la boca para proponer una competición. Quería pelear, todos contra todos, para ver quién sería el líder de aquel equipo. A ver, Derya era competitiva, le gustaba cualquier clase de desafío, pero sintió que todo aquello era una tontería, que el alcohol hablaba por ellos. No obstante, se caldeaba un ambiente de seriedad que era innegable. Derya fue consciente de que tarde o temprano iban a acabar peleando, quizás ese era el mejor momento, para zanjar esa disputa de una vez y poder pasar página.

Pero ese no era el lugar indicado, había demasiada gente, estaban en medio de una puta plaza. Si aquellos cuatro locos peleaban, no solo correrían peligro los civiles, sino la propia infraestructura del pueblo. Gracias a Don Bambú, la gente se alejó bastante del centro de la pelea, aunque no sería suficiente. Con suerte, podrían reconducirla a otro sitio, pero sería complicado, más que nada porque en aquella situación Derya no iba a decir nada del tema.

Además que no tuvo tiempo, pues rápidamente Don Bambú atacó. Dirigió un puñetazo por el lado derecho que Derya veía venir perfectamente, pues solo se encontraba un poco más atrás de Kovashi. En unos instantes, su mente barajó varias opciones, ¿qué debía hacer? Su instinto le pedía que se pusiera en medio, que bloquease el ataque, o que directamente se fuera a por el panda. Su deseo más profundo le gritaba que protegiese a Kovashi, por algún motivo. Y su mente le decía que aquello era una tontería, que no debía hacerlo. Pero joder, había bebido y no estaba en condiciones para escuchar a su cabeza.

Hizo caso a su corazón y rápidamente se agachó, para acercarse a Don Bambú por debajo de su brazo derecho y propinarle una patada con la pierna izquierda, buscando echarle para atrás y con ello proteger a Kovashi de su puñetazo. En su interior sabía que se enfadaría con ella por eso, pero le daba igual. — ¡Vamos a jugar! — No era nada personal hacia el panda, esperaba que lo supiera, pero si iban a pelear, tenían que ser conscientes de que todo el mundo iba a recibir.

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#3
El ambiente se caldeaba, las personas susurraban bajo llave sus comentarios. Kovashi adoraba luchar con público, le gustaba lucirse, este era un escenario espectacular para hacer brillar su talento para el combate, ese talento pulido por años de encuentros honorables y otros no tanto. Blandía la katana en S mientras avanzaba por el rondo, tan solo se alejaría unos tres metros de Panda, dándole ligeramente la espalda. Se podía escuchar el silbido de la hoja metálica rozar el arenoso terreno. La voz del hombre animal espantó a los presentes, pero tampoco quedaba mucha plaza en la que esconderse, el morbo era un peligroso aliado, de tal modo que tan solo darían varios pasos hacia atrás. Era el momento de acallar esa voz primitiva que crecía dentro de él, diciéndole que era menos que el maldito panda. Y una mierda. Y una puta mierda.

El primer paso del enemigo se hizo sentir. Cuatro metros de puro músculo que hizo temblar el suelo cerca de su pisada. Panda representaba un canon físico muy diferente al de Kovashi, los dos eran grandes, cada uno en su liga, pero sin ser uno adivino podía verse que la cualidad ofensiva de Don Bambú residía en el poder de sus puños. Radicalmente opuesto a nuestro protagonista. Por lo menos eso es lo que uno percibía de primeras. Ahí estaba Khruner, un tipo que también era bestialmente enorme, pero necesitaba su lanza para el combate, nada decantaba una maldita cosa, pero las obviedades estaban ahí para relucir en momentos de falta de recursos mentales, de fallos estadísticos. Si es grande, seguro que pega fuerte, punto.

No esperó a que llegara su enemigo, Kovashi daría una vuelta de campana en sus movimientos y arrancó la zancada hacia el panda. Por medio apareció Derya, quien se introduciría avispadamente bajo el gigantesco torso del panda, golpeando a este por un costado. El cuerpo del Shimatsu se agazapó, rozando casi el terreno, su torso se inclinó, algo que hacía cuando tomaba su mayor velocidad. Aquel instinto, su capacidad de reacción y su velocidad eran su punto más poderoso. Sabía cuando venía el panda, cuando realizó el primer paso e incluso se lanzó al ataque cuando este estaba hacia su dirección, en un acto de frontalidad directa. No le temía, es más, lo iba a derrotar.

— ¡Shinpuru Katto! — Un suave y veloz movimiento. Había agacho tanto el cuerpo, que apareció por el otro costado. Si Derya golpeaba un lado (buscando desplazarlo hacia atrás), Kovashi pasaría su hoja por el otro (intentando golpearle antes de que este fuera mandado a volar). Nuevamente, quizás por azar del destino, volvían a unirse en combate, aunque esta vez quizás la fémina no esperaba que el Shimatsu fuese tan en serio. Era una ofensiva que requería de una lectura. Claramente Derya no estaba atacando para derrotar a un enemigo, por como estaba golpeando, buscaba que su “compañero” se alejara de Kovashi, leyendo esto en el combate, el Shimatsu aprovecharía su velocidad para intentar asestarle un tajo a la altura del abdomen justo antes de recibir el pepinazo de Derya. Se había aprovechado de la situación.

Kovashi resbalaría un par de metros por el terreno tras atacar.

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#4
El ambiente se puso bastante feo y Kovashi y Richi empezaron hacerse ofensas, algo de lo que yo ya estaba acostumbrado, ya que ellos dos eran siempre así. Desde siempre estaban matando, y así lo hacían se pegaban a todas horas, hubo un momento en el que casi incendian nuestra aldea y el patriarca de la comunidad tuvo muchísimas ganas de matarles.

La gente del pueblo se puso alrededor haciendo una redonda para ver el espectáculo que mi hermano le propuso a mi primo que fue a ver quién era el mejor entre todos los revolucionarios, lo que yo no sé si él y yo éramos revolucionarios, y si lo fuéramos se me había olvidado por completo cuando fue, el primo les aconsejo que hicieran hacia atrás, y la otra chica igual pero los pueblerinos se la sudaba demasiado la verdad.

El primo empezó a correr con gran fuerza hacia Kovashi tal punto era su fuerza que la tierra del pueblo estaba retumbando, parecía que realmente Richi se había puesto to mazao, yo seguía con la guitarra pero sin tocarla, mi hermano no espero tampoco y empezó también a correr, la gente la veía demasiada cerca no tuve más opción que usar mi voz de Mink solo la había usada una vez anteriormente, pero visto lo visto este era un buen momento, - haber señores y señoras y otras especies es hora de que marchen a sus hogares si no quieren MORIR-.

Los ciudadanos asustados por mi voz fuerte he intimidante huyeron hacia sus hogares, el encuentro estaba a puntito de empezar y la chica fue y se metió en medio para pegarle la patada, 
- OYE TU CON MI PRIMO NO IMBÉCIL- podía dejar que mi primo y hermano se maten pues ellos sabrán pero que esa pegue a uno de los dos no ella estaba muerta!! - TE MATARÉ-
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#5
El suelo temblaba, el polvo se levantaba y el panda cargaba de frente con su brazo derecho listo para impactar contra el peliblanco, pero algo inesperado ocurrió. Bueno, ¿era realmente inesperado? Quizás no tanto. La gyojin, Derya, se adelantó al peliblanco para interponerse entre él y el panda. Intentó detener la carga el mink con una patada en su costado derecho, por debajo de su brazo. No sabía si era por la adrenalina del momento o por qué era, pero Don Bambú no sintió nada más que un poco de sorpresa. El pie de la muchacha se había hundido en el suave y mullido pelaje del mink, pero no había logrado hacerle daño ni detenerle. Lo único que el panda tuvo que hacer, fue continuar su carga y lanzar su brazo en horizontal a manera de lariat contra la mujer pez, aprovechando que no disponía de ambas piernas en el suelo para escapar de un salto con su agilidad superior. Lo que sí sintió, y esto sí le dolió, fue el repentino corte en su costado izquierdo. La sangre del panda se derramó cuando el peliblanco llevó a cabo su técnica de espada, y aunque el corte no fue tan profundo, escocía de cojones. El mink pegó un grito que sonó más bien a rugido que se fundió con los gritos de su congénere oso. Los aldeanos huyeron despavoridos y si quedaba audiencia alguna, estaba escondida a mucha mayor distancia de los cuatro que estaban a punto de enzarzarse en una cruenta batalla y lanzó un empujón a Derya para que se quitase de en medio. No le importaba ella. No le importaba Khruner. Lo único que tenía en mente en aquel momento era cruzarse con Kovashi y romperle los dientes a puñetazos. Se giró hacia él con los ojos enrojecidos de rabia, flexionó sus piernas y pegó un salto de casi cuatro metros en aire, elevándose por encima de todos y viajando hacia la posición de Kovashi, que se encontraba a un par de metros del panda recién ejecutado su ataque.
 
Don Bambú dio una voltereta en el aire y se encaró contra Kovashi, cayendo en picado hacia él con ambos brazos estirados por delante como si estuviera volando como Superman. Sus puños cerrados parecían dos balas de cañón. Ahora bien. Don Bambú no era imbécil. Sabía que el peliblanco era ágil. Por eso, anticipando una esquiva, activó el poder de su akuma, de modo que podían ocurrir dos cosas. La primera era que Kovashi esquivase el ataque y entonces Don Bambú se hundiría en el suelo varios metros con tal fuerza, que un oleaje de tierra y pavimento de la plaza sacudiría toda la zona, derribando a todos aquellos que fueran incapaces de resistirlo. La segunda era que Kovashi decidiese por algún motivo no esquivar y entonces el impacto le hundiría en el suelo junto con Don Bambú, provocando el mismo oleaje a no ser que fuera capaz de bloquear el impacto por completo.

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#6
Todo ocurría con mucha rapidez. Era normal, al fin y al cabo, estaban peleando. Pero en su mente, Derya se pensaba que no iban a ir tan en serio, que sería una competición amistosa, como cuando se es niño: “a ver quién llega antes a la playa”. Pero no. La patada de Derya impactó contra Don Bambú, pero no le movió, ni siquiera un poco. De hecho, Derya sintió como si estuviese dándole un manotazo a un peluche grande y suave, no contaba con que su pelaje sería tan grueso y blandito que le serviría de armadura. No tuvo tiempo para reaccionar, pues con un golpe de su brazo, Bambú mandó a paseo a Derya hacia un costado con aparente facilidad. Intentó aterrizar con la mayor elegancia que el alcohol y la hostia le permitieron, acabando tres metros apartada de ellos.

Sonrió, después de todo, era buena competidora, sabía asumir cuando había perdido. Pero se quedó perpleja al ver como Kovashi se había aprovechado de su protección e intento de empujón para atacar a Don Bambú con su katana. Para ella eso era pasar a mayores. Sabía que esa era su manera de pelear, pero al ser algo amistoso le impresionaba el hecho de usar un arma blanca, que era bastante más letal que un puñetazo, al fin y al cabo. Pero es que para ellos aquello muy amistoso no era. Estuvo a punto de volver a intervenir entre ellos, de intentar decir algo, cuando Khruner la interrumpió.

Claramente, estaba buscando una excusa para pegarle, pero no le importaba. Se levantó del suelo y giró su cuerpo hacia el oso. — ¡Inténtalo! — Le gritó, aceptando su desafío. Era un todos contra todos, y ahora le tocaba a ella dar el golpe. Además le tenía un poco de ganas, para qué mentir. Desde que le dio aquel lengüetazo hacía cuatro días, así que Derya sintió que era su oportunidad. Salió corriendo hacia él, saltó en el aire, usando su cola para darse mayor impulso y así salvar la distancia de altura que le separaba con el oso, y dirigió su puño derecho hacia el rostro de Khruner, buscando darle un buen golpe que le callara esa bocaza tan grande.

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#7
Se sintió bien, como cuando cortas la primera rebanada de pan para hacerte la tostada, con el cuchillo pasando lentamente por el mullido producto. La katana de Kovashi atravesó el pelaje del mink manchando su filo de rojo. Sangraba como los humanos, por muy grande, temible e imponente que fuera, era tan mortal como todos los demás. Una enseñanza que da la experiencia en batalla es que todo el mundo puede ser derrotado, por muy invencible que pareciera el objetivo siempre había un truco que poder hacer, una estrategia que llevar a cabo, cualquier cosa. Los ojos del peli blanco contemplarían al darse la vuelta rápidamente como el cuerpo de la mujer gyojin fue mandado a un costado, es decir que la ofensiva del Panda terminó siendo efectiva. — Eres muy lento, grandullón. —  Por algún motivo que no alcanzaba a entender, Kovashi había relacionado a todos los minks como si tuvieran las capacidades de Khruner, su amigo oso no era lento para nada, además sumado a la habilidad del diablo que la vida le otorgó, podríamos decir que era hasta rápido. - ¿Tanto como yo? no creo - Pensó de forma intrusiva. Lo que sí podría achacarle a los dos es que portaban un poder en la voz que cualquier persona se sentía intimidaba, Khruner lo mostró frente a todos. Kovashi no llegó a prestarle demasiada atención, pero su voz, acompañada de los civiles huyendo, determinaron lo que acababa de suceder.

Nubes de tormenta se acercaban, negras como el carbón, repleta de fogonazos de luz azulados que surcaban el cielo como si este les perteneciera. Una música melancólica comenzó a sonar en la cabeza de Kovashi. Esa escena, el panda dándose la vuelta, saltando, atacando. La lluvia llegando, Caló y Derya enfrentándose también. Le recordaba amargamente a su antigua vida. ¿Problemas? Ninguno, la melancolía, los momentos de dolor autoafligidos por la mente le gustaban. Él era así, la tristeza le acompañaba, era amiga en su viaje.


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Kovashi clavó su katana justo en medio de sus pies, liberando ambas extremidades, después tocó el terreno y dejó que la magia sucediera sola. Por suerte la velocidad de Panda no había cambiado en absoluto, sus movimientos a ojos de Kovashi eran lentos, que es lo peor que podía pasar contra un personaje como el Shimatsu, que este pudiera verte venir y organizar estrategias con tiempo. Caía en picado, con los brazos completamente estirados como si fuera un torpedo. Estaba loco lanzándose así. Le encantaba esa forma de afrontar los combates, un todo o nada. Mostró una ligera sonrisa justo antes de que bajo los pies del espadachín se formara un rectángulo de tierra al unirse dos cubos. — Furaito o Ageru ... —  Susurró. Y salió despedido sobre el trocito de tierra que se enganchó en sus pies. No estaba esquivando hacia un costado, bloqueando, no, nuevamente le estaba haciendo frente de cara, defendiéndose ante un ataque con otro. Mostrando así la determinación en el campo de batalla que tanto le caracterizaba.

Fue un impulso de medio metro, Panda estaba ya encima. Los pies de Kovashi le hicieron rotar, apartar las manos del contacto con la tierra y sujetar su katana de nuevo. El terreno que por segundos se había adherido a sus pies se desprendió, pero le sirvió como impulso no solo para elevarse, sino de rotación. Su cuerpo avanzó hacia el de Panda. Si el mink tuviera tiempo después para recordar, le llegaría una imagen de Kovashi asestando un fuerte golpe al gorila del otro día, utilizando justo esa técnica.

El cuerpo de kovashi rotó lo suficiente para ir movilizando su katana al unísono del movimiento. Esquivando por un lateral los puños, pero dejando pasar su hoja de acero desde la barbilla del panda hasta el abdomen. El cuerpo de Kovashi quedó a unos dos metros sobre el aire, mientras el de Panda se estrellaría contra el terreno. Kovashi sujetó la katana con la boca y estiró ambas manos para que los mismos cubos de tierra que se habían desprendido de sus pies volvieran, haciendo de soporte para sostenerse en pleno aire e incluso elevándose un poco para dejar una distancia firme de unos cuatro metros, tomando como referencia donde Panda había caído.


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#8
Atributos Personaje


Villa Foosha...

Un lugar tranquilo, sin duda, un lugar que se dejaba disfrutar ante mi estilizado caminar, la cadera suelta, de un lado a otro, marcando tendencia. ¿Quién mandaba en aquel lugar? ¡Joder! ¡Yo! ¿Quién sino? Con ninguno de los jefazos por la zona yo era la máxima exponencia del gremio de cazadores Crusaders en aquel lugar. Podía notar como todos los mundanos me miraban, no les culpaba por ello, era el Bulldog Francés más "chick" de todo el lugar, había tenido suerte, otros usuarios Zoan tenían frutas que les transformaban en hipopótamos, en serpientes, en insectos, ¡Puag! Se convertían en todo tipo de animales antiestéticos e indeseables mientras que yo había sido elegido para ser portador de una de las transformaciones con más clase posible, la Zoan del Bulldog Francés.

No estaba buscando trabajo, era un día de descanso para mí, había entregado más de 4 piratas en los últimos días y mi cupo estaba mas que cubierto, ni si quiera habían sido desafío alguno, prácticamente se habían entregado solos, incompetentes… Con tanto patán si yo fuese pirata dominaría los mares en menos de un mes. ¿Qué? Algo irrumpía mis pensamientos, un escándalo a unos cuantos metros de distancia. ¿Quién osaba molestar a GG Mascarpone? Comencé a caminar en la dirección percibiendo una masa de gente en corro cuando de pronto un vozarrón alejó a la gente, algunas personas se quedaban mirando desde la distancia, otras abandonaron el lugar probablemente para no tener que declarar al día siguiente si las cosas se complicaban. Cuando me acerqué lo suficiente no daba crédito.

¡Pardiez! ¿Qué clase de seres tan toscos son estos?

Susurré entre la plebe, un oso panda de 4 metros de altura vestido con una camisa totalmente desfasada, una gyojin en tierra firme que estaban tan lejos de su hogar como de tener gusto por la moda, un… esperpento con la cara mancillada y … ¿otro? Otro oso con casi tan poca ropa como yo. Parecían estar solucionando un conflicto entre ellos, realizaban movimientos imprecisos y toscos, no eran demasiado rápidos, pero los osetes si que eran fuertes, aun así, tenían mas potencial que los últimos 4 piratas que me había encontrado.

¡Oh! ¿Pero que hace un perrito tan bonito aquí en el medio? ¡Sara! Mira.

Una señora de 40 años ahora me cogía en brazos y me presentaba a su hija que me miraba con ternura. “Oh si babe, las dos a la vez, ahí ahí, en la barriguita…” Mientras ambas me acariciaban miraba el espectáculo a 20 metros de distancia junto con los civiles que aun quedaban desperdigados por la zona.

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#9
Definitivamente, la pelea, ya había comenzado, mi hermano y mi primo se estaban peleando, aunque en este momento ya era mucho más agresivo, y la otra y yo íbamos a ir a muerte, la estúpida esta se pone garrula, y ni siquiera puede con mi primo que le pego con el brazo y la envió a tomar por culo. Tras eso se levanta y se pone chula, que lo intente?, que lo intente?. -Come mierdas ven a por mí, que todavía no he tenido la ración de pescado esta noche-, la chica empezó a venir hacia mí, y haciendo un gran salto dándose impulso con su cola, yo solo hacía que pensar en que rica estaría esa cola a fuego lento y cocinado al carbón. 

Su puño derecho se dirigía hacia mi cara, tenía dos opciones y decidí hacer la que más me gustaba, la extrema, justo antes de que llegase el puñetazo, me coloque en posición de defensa con una pata hacia delante y una hacia atrás, mi cuerpo estaba bien rígido y fuerte, pues estaba a la espera de que llegase el puñetazo, - aquí dame aquí- señalando la parte del moflete derecho, y así fue.

 Su puño derecho me golpeó tal y como yo quise, pero mi posición estaba tan bien firme y con mis pies tan bien plantados en el suelo que no me movió ni un centímetro. Al terminar de recibir su puño, estiré mi brazo derecho y la agarre por el cuello, cuando todavía se hallaba en el aire la agarre bien fuerte con mi mano derecha, con mis zarpas clavando en su cuello, dejándole marca e incluso un poco de herida con sangre. 

Acto seguido mi puño izquierdo bien fuerte, le golpee en la cara un puñetazo con todas mis fuerzas, sin poder darle ninguna opción a escapar. Después con la mano que la tenía sujeta del cuello, la lance contra el suelo, -Quieres que lo siga intentando?-

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#10
Día 6 / Año 11 / Primavera
Hora: 20:03


Derya le había dejado en paz. De algún modo esperaba que le detuviese, aunque al parecer había decidido enzarzarse con Khruner, que estaba más que dispuesto a darse de hostias con ella. El salto de Don Bambú fue exitoso, y cual misil se dirigió hacia la posición de Kovashi con la intención de impactar contra él con ambos puños y provocar una oleada de piedra y tierra en toda la plaza. Mientras descendía, las gotas de lluvia cada vez más presentes empezaron a empaparle el cuerpo. El cielo se estaba llenando de nubarrones negros que darían lugar, sin dudas, a una tormenta eléctrica. Lo que hizo el espadachín a continuación dejó al panda sin palabras. Con rápidos movimientos que podía a penas seguir, tres formas de tierra perfectamente cúbicas se unieron en un rectángulo y lo catapultaron por debajo de la trayectoria del mink. Le gustaba la gente que iba de frente. Podría respetar eso de Kovashi, aunque fuera un alcohólico presuntuoso y faltón. El filo del espadachín pasó limpiamente por la barbilla, el pecho y el abdomen de su víctima, pero la espada a penas fue capaz de provocar un rasguño en la dura piel del animal. Don Bambú se estrelló con una fuerza tremenda contra el suelo, en el centro de la plaza, pero lejos de levantarse una humareda de polvo y dejarle moratones al mink por todo el cuerpo por la caída, el suelo se hundió bajo su impulso como si el material del que estuviese hecho fuese uno muy distinto. Era como si el suelo se tratase de arcilla maleable a su voluntad. El cuerpo del panda se hundió por completo en el suelo y toda la plaza se sacudió como si el panda acabase de provocar una ola en el océano, pero con tierra y pavimento en lugar de agua. Las olas de tierra alcanzaron hasta metro y medio de altura, insuficiente para llegarle al peliblanco, pero quizás para desestabilizar a los demás, que se encontraban en plena pelea. El agujero por el que entró el panda se cerró y la tierra volvió a la normalidad, como si nunca hubiera habido un agujero en ese lugar.
 
En el subsuelo, el panda empezó a empujar el terreno para acercarse al área en la que se había quedado Kovashi volando. La idea del enfrentamiento era pegarse entre todos, pero el panda no podía sencillamente empezar a pegarle a alguno de los otros dos si antes no le zurraba a Kovashi. No podía dejar que le ganase de esta forma. No se dejaría superar tan fácilmente por alguien con más agilidad que él. Por suerte, el panda tenía un muy buen sentido de la orientación y podía orientarse en una dirección mientras hubiera tenido referencias visuales previas. No le fue complicado situarse justo debajo de donde había visto al peliblanco por última vez. El panda se hizo una pequeña habitación de tierra en el suelo con espacio suficiente para agacharse y coger impulso. Desde la superficie, el terreno parecía completamente normal después de la ola de tierra, como si ésta no hubiera tenido lugar en ningún momento. De repente, la tierra debajo de la posición de Kovashi se abrió en un agujero y de él salió el panda pegando un salto de casi cuatro metros de altura, que sumados a su monstruosa altura eran suficientes para llegar hasta donde estaba el espadachín. El panda concentró todas sus fuerzas en su puño derecho y lo lanzó contra los cubos sobre los que estaba volando en una suerte de puñetazo vertical. Su intención era atravesar la tierra, quitarle el soporte sobre el que levitaba y alcanzarle en el estómago con su puño. La posición del panda con respecto a la gyojin y al otro mink era de más o menos 4 metros de distancia.

Resumen
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