[Aventura grupal t3] (Presente Absoluto) Una papada debe ser la reina
#1
Día 15 de verano, Año doce
12:30h Dunas Shura, Isla Sabakun.

OST

Era una tarde calurosa en la isla Sabakun y sobre todo en su zona central que es donde nos hallamos ahora mismo, las Dunas Shura, la gente hacia sus quehaceres tranquilamente ajenos a lo que estaba ocurriendo en la zona este y oeste de las dunas, en la zona este un mink intentaba sacarse de encima a un sensual calvo que le perseguía sin saber bien por qué, pero el uniforme que portaba ese calvo era indicativo de que tendría problemas si llegara a toparse con él, por otro lado, en el oeste de las dunas, un Oni era igualmente perseguido por otro hombre con uniforme de la marina, este último con un pelo verde y esponjoso, casi tirando a afro y un gran kanabo sobre su hombro.

Los perseguidos intentaban perder a sus perseguidores, la gente gritaba cuando estos pasaban corriendo junto a ellos, como handicap el intenso calor se cernía sobre las cabezas acaloradas de nuestros protagonistas mientras seguían corriendo, estos seguían dirección hacia no se sabe bien donde, callejeando y tirando puestos de mercadillo al suelo en un vano intento de escapar de los marines.

El mink tras salir a una ancha calle se dirigió raudo a la fuente del centro del emplazamiento que se erguía en las dunas, el centro mismo de este de hecho, la calle seguía abarrotada y con algo de dificultad logro llegar a la fuente.

Por su parte, el Oni algo más discreto de lo que podría sugerir su gran tamaño, casi logra despistar a su perseguidor al meterse en una callejuela, por lo menos para él, estrecha. Al salir a la calle principal atravesando la callejuela, pudo divisar al mink corriendo con el calvo detrás, pero una voz se escuchó tras de él haciendo patente que su perseguidor había dado con el de nuevo y solo pudo correr hacia adelante, llegando en pocos pasos debido a su tamaño a la fuente, quedando el Mink mirando hacia el norte de esta y el Oni mirando al sur, con sus perseguidores acercándose cada vez más a ellos, la gente al ver que eran marines los que perseguían comenzaron a amontonarse en las calles, taponando las salidas posibles.
La premisa era clara, solo podrían salir de aquí usando la fuerza

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#2
Atributos Personaje


— ¿Cuanto tiempo llevo corriendo? este humano no se cansa kiekiekiekie — El mink lobo se movía grácil entre puestos ambulantes, saltando uno tras otro, pareciera ser que el comercio de la zona era completamente local, apenas se veían restaurantes o tiendas habituales en casi todos los lugares, aquí la mayoría vendía en la calle. Edmon se encaminaba hacia un nuevo callejón con la firme intención de despistar al marine de nula cabellera que le seguía los pasos, no muy lejos de allí Sifer hacía lo suyo también.

Era mucho más temible que Edmon, con su espada, su tamaño, sus finas extremidades que a momentos daban la sensación de caerse de los delgaditas que estaban. Sí, Edmon impresionaba a su manera, pero lo cierto es que Messmer era mucho más intimidante. Sin embargo aquellos marines desde el momento en el que les ficharon, ya no les dejaron coartada ninguna.

— ¡No le conozco! —  Gritó el mink, buscando que el marine que le seguía le escuchara. — ¡Ese tío es el culpable de todo lo que crees que yo hice! — Bufó, aullando mientras corría. Se metió en un callejón estrecho, saltando a un de las paredes, clavando las garras de sus pies en la piedra se apoyaría y comenzaría a escalar hasta llegar al tejado, un claro de unos seis metros donde algunas ropas yacían colgadas de una cuerda, secándose.

Edmon se daría la vuelta para ojear si el hombre les seguía. —  ¿Será capaz de llegar hasta aquí? — Rumiaba al tiempo que se cruzaba de brazos. Su cola se movilizaba, denotando un estado de felicidad. Desde lo alto del tejado incluso era capaz de "oler"  e incluso ver difícilmente a su "compañero". Por decir algo, pues lo conocía desde hacía unos cuantos días y si bien no tenían mala relación, la verdad es que desconocía que se convertirían en rebuscados amigos temporales para aplacar la poderosisima ley marine.

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#3
Atributos Personaje


"Qué... pereza", pensó Messmer mientras corría por las callejuelas de la zona. Y es que siempre le pasaba lo mismo, siempre llamaba la atención en cada isla que iba y siempre acababa en problemas, aunque él ni si quiera los buscase. No tenía ganas de pelear, era demasiado cansado y tedioso. Sin embargo, empezó a sentir como la llama de la rabia se hacía cada vez más grande en su pecho, una rabia que le incitaba a luchar contra quién fuera. Esas ganas siempre estaban latentes, pero normalmente a un nivel lo suficientemente bajo como para que Messmer lo ignorase, no obstante cuando se daban situaciones de este tipo, se volvía más y más difícil opacarlo.

Hacía calor, aunque por suerte el oni no lo notaba, igual que tampoco sentía sudor. Su oscura figura se camuflaba por las grandes sombras que se proyectaban por las calles, sin embargo no era suficiente como para despistar a su perseguidor. Tras unos minutos de carrera, para Messmer, completamente agotadora -a nivel mental- y absurda, llegó a una fuente donde se chocó, de frente, con Edmon. Edmon era un mink con el que ya coincidió alguna que otra vez. Que curioso, cruzarte con una misma persona tantas veces, ¿qué significaría? Ni si quiera pudo hablar con él, porque enseguida el lobo desapareció, subiendo hasta un tejado mientras gritaba que el culpable de todo era Messmer. ¿Culpable de qué? La cara del oni era de pura indiferencia.

Ahora Messmer se encontraba en medio de dos perseguidores, el suyo propio y el de Edmon, que se lo había encasquetado con todo el morro. Messmer frenó, con las salidas taponadas por los civiles curiosos, respiró hondo y habló, con un tono neutral y desganado. — Me da mucha pereza pelear... ¿no podemos hablar las cosas? — Preguntó con sinceridad. Allí había demasiada gente, si empezaban una batalla, las cosas se pondrían realmente feas.



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#4
A la llegada a la fuente, Edmon tomo la decisión de subir al tejado y desde arriba pudo divisar una ancha plaza redonda, de unos 40 metros, en las partes más alejadas de la fuente, un montón de puestos de venta, tanto de comida como de bebida, algunas de ellas vendiendo cueros, en el centro junto a la fuente puede divisar a Messmer, con un marine acercándose a él, de pelo verde y frondoso. Por su parte, el sensual calvo no pudo seguir a Edmon, pero vio a su compañero y tras escuchar al mink decir que Messmer es el que hizo las cosas por las que le persigue decide aproximarse a su compañero y el Oni, por la espalda del mismo, llevando su mano a la empuñadura de su espada y escupiendo el cigarro que llevaba en la boca, acercándose lentamente para no llamar la atención del gigante cornudo, quedando a diez metros detrás de él.

"Claro que hablaremos, cuando estés frente a la justicia criminal!"

espetó el hombre de pelo verde tras dar una calada y soltar el humo, había visto a su compañero a la espada de Messmer, se llevó a su hombro el kanabo, adoptando una posición de pelea, con las piernas flexionadas y el torso medio girado hacia su derecha, con el brazo derecho agarrando el mango del kanabo y el brazo izquierdo extendido hacia delante, llegando a tan solo cuatro metros del Oni, justo frente a él.

"Yo, John Perraka te detendré en nombre de la justicia!"

El sol era abrasador, estando justo en su punto más alto, y tanto el calvo como el hombre de pelo frondoso y verde estaban sudando, tanto por el calor como por intentar que su improvisada estrategia funcionara.

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#5
Edmon no era de sudar, pero cierto es que la calor comenzaba a dar fuerte en la cabeza del mink lobo. Tanto es así, que sujetaba con dos dedos su poncho y empezó a sacudirlo, buscando algo de aire de forma completamente artificial. El calvo que seguía la pista de Contróy pasaría básicamente da largo, dando por una presa imposible al escurridizo pirata. Ambos agentes de la ley se fijaron en el imponente oni, el cual estaba ahora completamente solo. — ¿Sucia perra? Kiekiekiekie — Confundió adrede el nombre de ese tal Perraka.

No había nada peor que reírse uno mismo de sus chistes, Edmon era muy de ese palo. Fue acercándose, saltando al tejado del edificio de enfrente, sentía que estaba algo alejado y necesitaba estar más cerca de la acción, por muy pocas ganas que tuviera de un enfrentamiento directo. — ¡Sifer estoy contigo, dales una lección a la perra sucia y a Don limpio! — Edmon alzaría sus brazos en señal de apoyo a su improvisado compañero.

Pero nada más lejos de la realidad, sería muy extraño que decidiera tomar parte en el combate, ya tenía suficiente con lo suyo. — ¿Tendrá algún valor? — Se preguntó por la katana de Sifer. — Cuando lo maten, quizás pueda hacerme con ella y sacar algo de dinero ... — Se rascó la oreja, meditando su siguiente paso.
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#6
Atributos Personaje


Tras la jugarreta de su "compañero" mink, ahora la atención de los dos marines caía enteramente sobre los hombros de Messmer. "¿Cómo he llegado aquí...?" se preguntaba el oni con tremenda pereza, sin ganas de afrontar la situación que de algún modo quedaba a su cargo. Resopló al escuchar la respuesta del marine "John Perraka", o "Sucia perra", según Edmon. Había ignorado completamente su sugerencia de resolver aquella cuestión de manera pacífica, parecía que las ganas de pelea opacaban el raciocinio del peliverde. Messmer por su parte empezaba a sentir como de su hueco, vacío cuerpo emanaba un sentimiento de rabia cada vez más poderoso. La sangre de demonio que corría por sus venas estaba despertando poco a poco, le pedía que comenzase a pelear, que desenvainase la katana y que se dejase de tonterías. Que sus actos fueran los que hablaran, al fin y al cabo los marines se lo estaban buscando. Respiró hondo, intentando ignorar esa voz que le hablaba.

Y aún así, el marine John empezó a empuñar su arma, adoptando una postura de defensa. Eso no era una buena señal, la agresividad de su oponente solo incitaba aún más sus ganas de dejarse llevar. Ya llevaba muchos días reprimiendo esos sentimientos... y al final siempre terminaban por salir por algún lado. Incluso aquel mink, Edmon, le gritó, incitándole a darles una lección a aquellos dos marines tan envalentonados. Con cierta parsimonia y tranquilidad, Messmer se llevó la mano derecha hacia la espalda, donde guardaba su katana envainada. La agarró por el mango y lentamente fue desenvainándola en el aire hacia delante, aunque sin apuntar a nadie en concreto. Admiró el filo de su hoja, tan único y distinguido, sus llamativos colores, y sintió cierto alivio al notar su firme agarre, su peso y su ligereza a la vez.

Aún en el centro entre los dos marines, miró primero al calvo y luego al de los pelos verdes, el que le había retado tan abiertamente. El filo de su katana apuntaba al suelo y la postura corporal de Messmer, como reclinada hacia atrás le daba una imagen de indiferencia. Completamente lo opuesto a cómo se sentía el oni por dentro. — Así que dos contra uno... — Hablaba como si las palabras pesasen, como si le costasen salir de entre sus labios. — Edmon, espero que disfrutes del espectáculo... — Fue casi un susurro, quizás ni si quiera le pudo escuchar. Aunque a pesar de sus palabras, Messmer se mantuvo quieto en el sitio. No le importaba si el mink le ayudaba o no, la realidad era que confiaba bastante en sus propias habilidades. Además, no le gustaba suplicar ayuda a nadie. Esperó con paciencia, pues él no sería el primero en atacar.



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#7
El mink aviso al oni sutilmente de que no se enfrentaba solo a John, aunque no parecía tener intención alguna de intervenir en ese combate, por su parte el oni llevo su mano a la empuñadura de su espada, la cual reposaba en su espalda. John aferraba su empuñadura con la mirada fija en el oni, por su parte el sensual calvo se sintió ofendido por el comentario del mink.

"No me llamo don limpio! Soy Aruberuto!, el sensei del kanabo!"

Dijo mientras caminaba lentamente hacia Messmer con la mano en la empuñadura de su Kanabo, tras avanzar cuatro metros, quedándose a seis del oni, se lanzó dando un golpe que buscaba el gemelo de Messmer, golpendo justo al llegar al gemelo y pasando de largo tras el golpe, llevando otra vez el kanabo al hombro mientras giraba a un metro del oni para quedar frente a frente.

John que avanzaba a la vez que su compañero, se lanzó justo cuando Aruberuto atacó, estando él a dos metros, propinándole un corte con la katana al oni en la rodilla de la pierna contraria a la que había atacado su compañero, haciendo un swing con el arma y pasando de largo al oni, para girarse a un metro a su espalda.

Los dos quedaron en posición de lucha y se notaba que no era la primera vez que peleaban juntos contra alguien, se sincronizaban bastante bien a la hora de pelear juntos y más si era contra solo un objetivo, John y Aurberuto hablaron a la vez con un tono de voz cercano al grito.

"PAGARÁS TUS CRÍMENES, SUCIO CRIMINAL!!"

Al dar comienzo las hostilidades, la gente que estaba hasta hace un momento taponando las salidas comenzó a correr por miedo a verse involucrados en la refriega, dejando la plaza vacía salvo por los dos marines y los dos piratas.

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Bélico
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#8
Argumentalmente, tenía sentido que un marine se ofendiera cuando le insultaran, eran siempre tan sensibles. — Kiekiekie, visto uno, visto todos. —  Gruñó al terminar de hablar, algo que solía suceder bastante de forma común. Los marines se disponían a acabar con la extensa vida de Sifer. — Messmer seguro que ha vivido mil años o algo así, tiene pinta de ser de ese tipo de animales exóticos que salían en el libro de One Pace. — Metsu comenzó a caminar hacia el borde del tejado. El libro que mencionaba era una historieta que contaba uno de los pocos libros que consumió de principio a fin cuando era pequeño, el cual contaba la historia de un gran tesoro enterrado, que al final resultó ser la amistad. — Cuento de críos. — Se enfadó un poco al pensar en One Pace, a saber por que.

El encuentro entre un ser demoniaco de casi seis putos metros contra un tipo calvo y otro fumón ahuyentó a la gente, que no dudo en dejar limpia el área de combate. — Normal, yo también me acojonaría del Auretubo y la perra sucia kiekiekiekie ... — Descendió, quedando tras el muro del edificio que daba a la callejuela por la que subió. Los marines parecieron darle la espalda, hacían bien, en principio el mink lobo no sería un gran rival, no de esos memorables, qué va, Edmon no jugaba en esa liga. Jamás sería un enemigo con el que tener una inmensa rivalidad, que al final se arrepiente de sus actos y pasa a formar parte de los guerreros Z. — Puto dragoncito el volador. —  Más historia de niños que se le venían a la mente.

— Shh, niño ... Ven, niño. Niño ven ... Kiekiekie ... Nene ven. — Edmon se puso de cuclillas, en un callejón oscuro, chistando, convenciendo, silbando ligeramente ... A un niño que parecía algo confuso con el pánico del lugar.
— ¿S-señor ... Sabe donde está mi madre? — Titubeó, pero avanzó hacia el callejón.


[Imagen: 1b5455f97e9aa5a4aab6eca4b65db870.jpg]

La imagen de Edmon se alzó, pasando su sombra a la del propio niño. Asomó una hoz en su diestra, sus ojos brillaron como el de una pesadilla volviéndose tangible, real. —  Buen chico ... — El niño no llegó a realizar ni siquiera un grito, desapareció en el callejón.

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#9
Atributos Personaje


Luchar él solo contra dos adversarios no sería una tarea fácil, pero la verdad es que estaba acostumbrado a buscarse la vida. No esperaba a Edmon, más o menos conocía cómo era y le parecía de esperar que preferiría no correr peligros de una manera tan tonta como estaba haciendo él. No le guardaba rencor por ello, cada uno era como era, y él no era nadie para juzgarle. Messmer intentaba estar pendiente de todo, pero le resultaba físicamente imposible, así que decidió centrar su atención en el melena verde, pues era el que más cerca tenía y el que más había hablado hasta el momento. Sin embargo, el primer ataque no lo dio él, sino su compañero calvo.

Éste le propinó un golpe desde la espalda, impactando en su gemelo derecho de lleno. Había sido más rápido de lo que esperaba, lo que le pilló de sorpresa, desconcentrándole por un instante. No obstante, por suerte el oni estaba mirando en la dirección de John, por lo que pudo ver cómo este se lanzó rápidamente a sumarse al ataque de su compañero. Messmer pudo reaccionar casi de milagro, colocando el filo de su katana por delante y en el momento de impactar con el arma del contrario, realizando un giro de muñeca que deviaría el arma del marine, evitando así recibir un doble ataque.

Pero Messmer no se permitió ni un segundo para respirar, ni para pensar en el daño que el kanabo le había hecho en la pierna, la ira estaba cada vez más deprisa haciéndose paso por todo su cuerpo. Lo sentía bullir como lava en su interior, el dolor que notaba solo le hacía querer devolver el golpe con más violencia. Asi que no tardó en contraatacar, aprovechando el mismo movimiento de su katana y llevándola hacia el marine calvo. Giró sobre sí mismo y lanzó contra él un corte en diagonal, buscando su tronco, el objetivo más amplio.

La verdad es que era un espectáculo digno de admirar, los tres se movían a una velocidades increíbles y manejaban sus armas aún más rápido, los destellos de las hojas danzaban por las calles ahora vacías.



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#10
Ajenos a los comportamientos del Mink para con el niño, los marines seguían con su atención puesta sobre Messmer, el cual tras recibir un golpe por parte de Aruberuto, pero logró desviar el de John, las velocidades a las que se movían estos tres eran abismales para cualquier persona común, tras desviar el ataque de John, Messmer se lanzó hacia Aruberuto, lanzando un corte al torso de este, por su parte el calvo agarro fuerte su kanabo al ver venir el golpe, las venas de sus brazos comenzaron a inflarse junto a sus músculos y ataco de vuelta, produciendo un choque de ataques que resonó por la desierta plaza.

"ZEAHAHAHAHA eres fuerte para ser un criminal!"

El calvo logró bloquear el ataque del Oni y su compañero se lanzó en ese preciso momento por el lateral derecho del Oni, buscando la cadera de este con un corte potente, pasando de largo tras el ataque y quedando a tan solo dos metros de este a su lateral izquierdo ahora, mientras el calvo se mantenía justo frente a el desafiándole, con cierto aire de superioridad en la mirada.

Por otra parte, cuando el niño entro en el callejón siguiendo al Mink, algunas personas se dieron cuenta de lo que estaba pasando y decidieron llamar la atención del resto para proteger al pobre chico, poco a poco fue corriendo la voz y en menos que canta un gallo el mink estaba en un callejón sin salida, con 30 personas frente a él, todas temblorosas por el aspecto amenazador del pirata, pero decididas a salvar al pequeño.

"Oo.. oye, tu! Deja ir a ese niño!"

con escobas, fregonas y cualquier cosa que pudiera considerarse un "arma" la gente comenzó a avanzar hacia Edmon.

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