[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas
#41
La reacción de Yojimbo al baño de zumo tardó unos tensos segundos más de lo que esperaba el carpintero de los Shogun Gari, pero al estallar su característica carcajada, se relajó de nuevo el ambiente. Tobías recibió una fuerte palmada en la espalda por parte del lunarian mientras se jactaba de la madurez que demostraba la acción de la semioni, casi salió volando su sombrero, el cual se recolocó inmediatamente, el tipo era realmente fuerte. En cierto modo, el capitán de los Alas Negras tenía razón, ese gesto no denotaba un exceso de madurez por parte de Sasha, pero su intención si. Por otro lado, Garnet no parecía realmente orgulloso de su combate, Tobías podía entender que estaba frustrado por que hubiera terminado de esa forma tan abrupta, aún así, el músico había demostrado sus aptitudes en combate de manera excepcional. - Mira la parte buena Garnet, no te quedes con el resultado, sino con el recorrido que ha llevado el combate. Has demostrado que tienen que andarse con ojo si van a por nosotros. Está claro que tenemos que seguir mejorando, pero por ahora estás a la altura. - Le guiñó un ojo acompañando el gesto con una amplia sonrisa. No debía estar tan mal, pues Sasha le estampó una ración de patatas en la cara por estar pasando de sus compañeros y se lo tomó bien, disculpándose y relamiéndose la cara. Seguía obsesionado con la marine de cabellos rojizos, eso también demostraba que no estaba tan afectado por el desarrollo de su pelea, pero sus compañeros deberían seguir alerta por ello, quien sabe que intenciones llevaba la marine. "A éste le importa bien poco que sea marine... ¿Madurará algún día?" 

Tobías si que estaba algo preocupado por su propio nivel, tenía que mejorar bastante, barajaba varias ideas de como seguir haciéndolo, solo necesitaba algo más de tiempo para ponerlas en práctica, pero ese era el problema, el tiempo, nadie espera a que su rival esté preparado. Tocaba ponerse las pilas lo antes posible, en cuanto acabara ese evento sobre las nubes.

A la apuesta del joven barba turquesa se sumó la de Sasha, todo mal. La rubia no apostó nada suyo y menos equiparable al valor de la apuesta de Tobías, y para más inri, no dijo por quien lo apostaba. - Bueno, a ver. ¿Cómo que el tanga y la camisa de Garnet? Eso no es tuyo sobri, no tengas tanto morro y apuesta al menos tus gafas de sol, o a poder ser, algo que no huela a tigre. Lo que apuestes tiene que tener algo de valor, aunque no sea monetario. -  No le dijo nada de que debía especificar también por que lo apostaba, pues Tobías supuso que al ser por Sohem, al cual le había cogido cariño, no quiso decirlo frente a los Alas Negras, o igual simplemente se le había olvidado, o no terminaba de entender que era una apuesta. Fuera cual fuera la razón, no la quería poner más en evidencia y tampoco quería hacer más hincapié en la lección, la cual había sido bastante escueta para venir del carpintero. Tras un par de segundos aguantando el picor en el cerebro, que le causaba dejar la explicación sobre como funcionan las apuestas a medias, no pudo evitar rascárselo puntualizando ese importante apartado. - Además, tienes que especificar por quien apuestas. Lo has hecho todo mal Sasha, lo siento. Bueno, esto es cosa de viejos, no le des muchas vueltas, disfruta del combate y ya está. - No quería que su sobrina se volviera una jugadora empedernida como lo era él, ni mucho menos, se ahorró la parte del incremento de emoción que provoca apostar, pero no se iba a quedar tranquilo si no le explicaba el correcto funcionamiento de aquel antiguo "arte" con el cual él no dejaba de perder dinero. Garnet le advirtió a Sasha que eso conllevaría volver a verlo desnudo y aprovechando un comentario inofensivo de Aspros, el músico espetó sus nalgas casi en la cara de los que estaban detrás suyo. Tobías se limitó a levantar su pie derecho por encima del hombro derecho del pelirrojo, apoyarlo sobre él y acompañarlo de vuelta a su anterior posición, deshaciéndose de aquel incómodo momento.

Yojimbo, que llevaba un rato ya de pie, resaltó que era su turno entre risas. Parecía más confiado que unos minutos atrás. Acompañado por los animo de todos los presentes, descendió a la pista con un elegante salto, para después quedarse aleteando a cierta altura. Sohem ya estaba de camino al centro de la pista, quedándose a una distancia prudencial de su rival. Agarró con firmeza su kanabo y se posicionó con el cuerpo ladeado hacia Yojimbo, derrochaba seguridad. Como bien intuía el carpintero, si se había vuelto más fuerte, su templanza lo demostraba. Estaba a punto de comenzar un combate que seguro quedaría grabado en la memoria de Tobías, un buen broche para terminar ese gran evento.



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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
#42
Los miembros de los Alas Negras reconocieron la presencia del panda y tuvieron a bien continuar con la pequeña farsa que se había montado en el momento de acceder a los juegos. Puede que pareciera un infantil juego, el ocultar la propia identidad en aquella isla llena de peligros, pero alguien como él tenía que mantener la cabeza gacha en ocasiones y dejar que otros se llevasen toda la atención. Jolyne Jones incluso le devolvió el halago en relación a la prueba de velocidad. Chewbacca asintió con una leve pero afilada sonrisa. —Gracias Jolyne. Con mi aspecto suelo ser la sensación del momento en los pueblos pequeños. —Aunque la sensación del momento solía inspirar un poco de miedo, para qué mentir. La gente no se suele tomar bien que haya un oso tomando café en la cafetería que más te gusta. Menos todavía si ese oso se gira hacia ti y te guiña un ojo. Dos sucesos interrumpieron cualquier conversación que pudiera derivarse de aquella pequeña presentación con los Alas Negras. Por un lado, Garnet había regresado. Ante sus ojos ya no era aquel muchacho demasiado flojo como para plantarle cara a un pirata del Grand Line como lo era Finn. Con el paso de los meses se había convertido en una bestia a tener en cuenta. Alguien a respetar y a superar. Por otro lado, Sasha estalló contra el líder de los Alas Negras, diciéndole que era un cobarde, que si quería ser el Rey de los Piratas que se pusiera las pilas y que ella sería la Diosa de los Piratas. Siempre le había parecido una chorrada la idea de un Rey de los Piratas. Los piratas buscaban la libertad sin ataduras y la aventura sin límites, ¿por qué mancharlo todo con un rey? Decidió no darle muchas vueltas al asunto y ponerle su mano derecho sobre el hombro izquierdo a Garnet. —Bien hecho, amigo. Ha sido un combate espectacular. No puedo esperar a ver de cerca esas técnicas de las que hacías gala. —Estaba completamente seguro de que Garnet le daría una paliza criminal, pero así es como mejor se aprendía. De las derrotas vuelve uno más fuerte. Ante su duda de qué cojones era Karlglass el panda no supo muy bien qué responder y se encogió de hombros. —Honestamente ni idea. Lo llama pollo cósmico y casi parece que le cierra las heridas a toda velocidad, por lo que se ha podido ver. Un poder así en alguien más fuerte... Mejor no quedarse atrás.—Concluyó el panda. Sin duda era de las habilidades más impresionantes que había visto en su vida.

Antes del comienzo del último combate, la figura más importante de toda la isla hizo acto de presencia aterrizando de forma abrupta delante de las tribunas. Se trataba de alguna especie de simio, sin lugar a dudas un chimpancé, pero con fuego en el cuerpo. ¿Se trataría Zarutsuki de un mink? No, con toda probabilidad era otra cosa y su forma animal se debía a una fruta del diablo. Si el emperador fuera un mink, Don Bambú sería glorificado sólo por existir. El panda se sentí en las gradas y observó con detenimiento a la otra figura que acompañaba al emperador. Se trataba de un enorme gyojin, por lo menos casi el doble de grande que el propio panda y, aunque no lo conocía de nada, le pareció que debía de ser una figura de gran importancia allí, pues no sólo saludaba a la gente y ésta le respondía con euforia, sino que se sentaba próximo al emperador como si fuera ya tradición. Tenía un cuervo negro sobre su hombro y parecía especialmente interesado en el combate. El Dirigente anunció la llegada del Emperador así como el inicio del último combate. Sohem contra Yamamura.

El lunarian le resultó extremadamente excéntrico. Se reía y comportaba como si fuera un chaval sin responsabilidad alguna sobre sus hombros. Reía escandalosamente y no le daba importancia alguna a las palabras de Sasha. Descendió de un salto a la arena y se elevó en el aire con ligereza, saludando casualmente con la mano al emperador Zarutsuki. —Siempre me imaginé a ese señor como más... serio. —Confesó el panda mientras observaba al lunarian volar con una ceja arqueada. —Pero después de ver de lo que es capaz sería un error quedarse con la superficie que nos deja ver. —Chewbacca estaba convencido de que Yamamura era más inteligente de lo que aparentaba. Si supiera la verdad... Sohem, por su parte, parecía ser mucho más discreto. Se limitó a bajar con toda la parsimonia desde su sitio en las gradas hasta la arena, saltando la valla y esgrimiendo un enorme kanabo con el que siempre se le veía. Tenía curiosidad por aquel humano tan... pequeño. Era capaz de emitir calor a enormes temperaturas y, aunque no lo pareciese, de desplazarse a velocidades asombrosas de forma repentina. Le había ganado en la prueba de velocidad, pero Chewbacca estaba seguro de que podía superarle si disponía de tiempo para calentar. Empezaba a sentir la emoción de ver a aquellos dos sujetos combatir con todo lo que tenían. Se le escapó una sonrisa más ancha de lo normal ante el espectáculo que se avecinaba. Dos filas de afilados dientes adornaron su cara malamente disfrazada mientras Yamamura aumentaba las llamas de su espalda y se disponía a atacar. No estaba seguro siquiera de poder seguir el combate.

Resumen
#43
El enmascarado que se alzaba en su nube no había terminado de presentar el combate cuando el otro enmascarado, este sin nube, saltó a la arena desde la parte más baja de las gradas; nuestro presentador continuó y presentó el combate como "El hombre contra La divinidad", — A ver, es guapo el mord, pero tampoco tanto... — pensé fugazmente, ignorando que este último era un apodo por su hipotética ascendencia de dioses, algo en lo que tampoco tuve mucho tiempo para pararme a pensar, pues justamente era el turno del héroe de estas tierras de entrar en el campo de batalla, como un faro de esperanza para las gentes del lugar, era claramente el favorito de los dos. El lunarian se detuvo, más no sus alas, que seguían manteniéndolo en el aire, y en ese momento sonrió y saludó al emperador y a su acompañante, — ¿Se conocerán? — no sería extraño, según contó Viktor su raza era en esta isla lo que la clase alta era en nuestro mar azul, la aristocracia llevándose bien con la figura de poder parecía ser un reflejo fiel de ambas sociedades, sin duda el tal Yojimbo Lemarcus… y lo que seguía, era un tío importante, y lo sabía. Pero esa sonrisa desapareció completamente de su rostro cuando se dio cuenta de que su rival no solo ya estaba en la arena, estaba encaminado a él desde el lugar en el que había entrado.
 
Sohem caminó sin pausa ni prisa hasta estar alineado con su rival, adoptando entonces una posición de guardia frente a él, no podía verlo bajo la máscara pero algo me decía que estaba nervioso, más bien ansioso, por empezar el combate y poder medirse contra la eminente velocidad del moreno. A la posición de combate del cazador se le correspondió por parte del pirata con un diestro manejo del fuego que su cuerpo generaba, convirtiéndose este en una extensión más de su cuerpo, rodeando sus brazos y piernas, ambos hasta la articulación correspondiente, avivando además su intensa llama como hizo en la prueba de velocidad, y, del mismo modo que en esa prueba, desapareció de un momento a otro. Tras su desaparición hubo un instante de silencio absoluto, la calma antes de la tormenta, la paz antes de que, como si de un rayo se tratase, Yojimbo saliera del suelo, golpeando con un potente puñetazo a Sohem y alzando, tras eso, su cuerpo en el aire. No fui capaz de ver nada después de que el fuego se uniera a su cuerpo, para mis ojos había desaparecido completamente, lo cual me resultó frustrante, siempre había tenido un muy buen ojo, tanto literal como figuradamente, y encontrarme con que había algo -alguien, en realidad- a quien simplemente era incapaz de seguir con la mirada resultaba ser una completa desilusión personal. Me giré para ojear las gradas en la dirección en la que Sohem había bajado, si hacía el camino opuesto tal vez encontrase a Viktor, pero no lo vi, debía haberse movido, como yo había hecho. Una lástima, me habría gustado poder hablar con él sobre el combate, que me explicase cómo era posible que una persona fuera tan rápida que desapareciera a la vista, tal vez si que tenía sangre de dioses corriendo por sus venas... — Pf, si, como si fueran reales. — comenté, un pensamiento en alto que se escapó de mis labios tras mi, seguramente errado, razonamiento.

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#44
Todo había terminado, a pesar de que había intentado hacer todo lo posible para ganar no lo había conseguido y mi declaración al rendirme era completamente real, sabía que podía hacerme más fuerte. Lo sabía y iba a hacerlo, estaba triste y muy enfadada conmigo misma por mi fracaso y dolorida por los golpes recibidos a pesar de que sanaba rápidamente mis heridas, seguía sangrando aún y escocían. 

Abandoné la arena en silencio mientras escuchaba los vítores al vencedor y nadie vino a buscarme, yo no estaba en condiciones para hablar con nadie ahora mismo, me conocía y lo más probable es que acabará discutiendo y diciendo cosas que no pensaba a gente a la que quiero, estaba segura de que mis compañeros estarían preocupados por mi, pero no era el momento de verles ahora. Tampoco recibí atención médica ninguna. Me senté en una de las primeras filas en silencio, rodeada de algunos de los marines que habíamos traído con nosotros, noté que pararon de hablar al sentarme cerca de ellos y les lancé una mirada furiosa. No estaba para tonterías, más les valía comportarse o cambiarse de sitio.

El Indigente volvió y con él apareció el emperador, acompañado por supongo que su consejero. La realeza aquí era muy distinta a lo que yo recordaba de mi infancia en el North Blue, aunque esta tierra era muy lejana y exótica y además no debía olvidar que estábamos hablando de un pirata, uno con inmunidad ante la marina si, pero un pirata al fin y al cabo. Aunque pensándolo bien, este individuo igual era mejor que aquellos malditos nobles de mi tierra natal, que de favor también tenían inmunidad ante sus actos y trataban en secreto con gente como la que tenía en frente.

Apreté los puños y los dientes, me molestaba haber perdido pero aún más que ni siquiera se hubieran dignado a observar mi combate, había perdido y ni siquiera era el plato principal de aquel evento. Si quería demostrar mi fuerza, si quería cumplir con las promesas que había realizado en esta arena ante mis compañeros y el mundo, o al menos esta isla, debería de entrenar más que nunca, trabajar sin descanso y aprender todo lo que pudiera por el camino. Tenía que mejorar para estar a la altura de lo que se esperaba de mi como marine y tenía que ser capaz de defender al pueblo de cualquier amenaza por grande que fuera esta.

Tras esta reflexión, las cosas en la arena ya estaban preparadas para la final, observaría todo lo posible a los dos participantes que ya estaban preparados para luchar, no escuché sus nombres pero a uno de ellos lo conocía: era el caracubo asqueroso que nos sacó de Los Cabos gemelos, el otro parecía un habitante autóctono de aquella isla y el que había ganado la prueba de velocidad, quería sonarme su cara, pero no sabía de qué. Era otra de las cosas que tenía que mejorar, me costaba un montón acordarme de la gente ¿ había estado en Los Cabos gemelos ? ¿ El periódico tal vez? No lo sabía, pero estaba casi segura de haberlo visto en algún lugar.

Pero ahora tocaba estar atenta al combate, tal vez pudiera aquí aprender de mis errores y descubrir formas de mejorar, no tenía predilección por ninguno de los dos, pero por lo poco que estuve con el cabeza cubo, estaba segura de que iba a ser un buen espectáculo, aquel tío daba miedo, menos mal que no era un pirata.


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#45
Junto a su camarada Chewbacca, quién dejo entrever tener interés en combatir contra Garnet en un futuro, quizás no muy lejano, Tobías siguió en el intento de animar al músico, aconsejándole que se quedara con como había ido el combate en sí, más que como había acabado, además de que recordarle que, gracias a su supuesta demostración de fuerza, todos los que andan tras ellos se lo tendrían que pensar dos veces antes de cometer una locura. El skypiean suponía que algo de razón tenía, pero estaba tan obcecado y enfocado en hacerse más fuerte que era incapaz de verlo. Asintió, silenciosamente tanto al mink como a su capitán. Ante la surrealista apuesta de Sasha, Tobías tuvo que intervenir y reprenderle, sermoneándole que como podía apostar algo que no era ni suyo, además de ni siquiera especificar por quién apostaba. A la semioni tenía que estar saliéndole humo por las orejas en ese mismo instante. Pero no tanto como casi le llegaba a pasar a Garnet cuando, en el momento en el que estaba enseñándoles su culo a la bancada de atrás, Tobías posaba su pie derecho sobre sus glúteos para sentarlo, nuevamente, en su sitio, todo mientras Aspros gritaba con negación a la pregunta del bello navegante.

Cuando el Lunarian llegó a la arena, el panda comentó que siempre pensó de él como alguien más serio, y desde luego que no era de extrañar al fin y al cabo, hay demasiado contraste entre lo que verdaderamente impone Yojimbo en la imagen de su wanted, frente a su carácter más despreocupado y dicharachero.- M-me sumo a lo que dice panda, ¿es o no es?- Añadió el skypiean, dando a entender que pensaba igual que el mink, mientras contenía sus temblores y agonías, al no despegar su mirada del capitán de los Alas Negras. Permaneciendo en el aire, tras unos instantes, y con mayor discreción que el pirata, se presentó el enmascarado que bien supuso que se trataba de Sohem, quedándose a más de 20 metros de distancia de Yojimbo, casi como inició su combate contra la semioni hace unos minutos. Cuando el humano vestido de uniforme militar parecía que iba a declarar que estaba preparado, antes de que pudiera siquiera finalizar la frase, Yojimbo desapareció por completo, no sin antes intensificar las llamas que se encontraban a su espalda, haciendo que Garnet se levantara, abruptamente, del sitio, con cierta dificultad, ante lo que estaba viendo, o mejor dicho, ante lo que no estaba siendo capaz de ver.- ¿¿P-pero qué ha sido eso??- No había despegado ni un segundo la mirada del lunarian, ¿tan rápido iba? ¿Tan rápido que sus ojos no eran capaces de seguirle el rastro? ¿Cómo iba a enfrentarse contra alguien así? Sin girarse, sin apartar su vista de la arena, giró ligeramente su cabeza hacia atrás, dirigiéndose a los nakamas de Yojimbo.- ¿V-vosotros sois capaces de verle o como va est...- Pero antes de que pudiera tan siquiera finalizar la frase, aquel individuo, Sohem, al que parecía apoyar su compitruena, tras dar un paso hacia atrás, gritó lo que parecía ser el nombre de una técnica, haciendo que una oleada de intenso calor sacudiera una considerable área alrededor del susodicho, pudiendo notar con creces la subida de temperatura en sus carnes. Ante esto, los sudores del Skypiean debido a su flaqueza mental, se vieron incrementados por la bomba de calor, al igual que su nerviosismo ante la muestra de poder que acababa de enseñar el hombre enmascarado.- ¿C-cómo va a poder el menda igualar una fuerza como esta?- Tragaba saliva mientras se volvía a sentar en el sitio, inclinándose hacia delante y con los ojos como platos. Ahora tocaba ver que era lo que hacía Yojimbo para poder salir de esa y enfrentar a ese Sohem.

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#46
Tal y como imaginaba, por lo que me dijo Aspros lo único que le ocurría al tigre era que no podía evitar ser algo baboso. Mientras no se le ocurriese ponerme la mano encima no había problema. Terminé de fumar el puro y lo tiré al suelo para pisarlo y apagar lo poco que quedaba de él. Jolyne parecía tan animada como siempre, relacionándose con naturalidad con los que nos rodeaban. Sentía curiosidad por todos ellos, pero ahora no podía dejar de pensar en el siguiente combate. Yamamura bajó a la arena para reencontrarse con el cazador de la máscara. Me gustaría estar segura de que iba a vencer, pero mi parte más realista y pesimista se unieron, haciéndome dudar. Por suerte, el capitán de los Shogun Gari me devolvió el entusiasmo al apostar cien mil berries por Yamamura. Sin apenas conocerle, le había dado un voto de confianza. Nosotros no podíamos quedarnos atrás. Por su parte, a Shasa le había parecido una genial idea apostar ropa de Garnet y sin especificar ni siquiera por quién. También podía ser interesante, pero ese era un juego diferente al que una chica tan joven no debería jugar.

—Pues yo subo la apuesta a doscientos mil berries por mi capitán, ¿quién se anima a apostar en contra? —dije esperando la respuesta de cualquiera de los presentes, exceptuando a Aspros y Jolyne. Si nadie se apuntaba, las apuestas no tendrían sentido. Mientras tanto, escuchaba de fondo las conversaciones de los otros piratas. No me enteraba del todo pero, por lo visto, Garnet estaba interesado en Ikirami, que era una okama. No me lo esperaba, aunque tampoco me sorprendía. Había visto cómo Aspros era capaz de transformarse por completo con algo de maquillaje y ropa de mujer. Eso significaba que Sasha era amiga de un cazador y Garnet se había enamorado o quería liarse con una marine. Lo mejor sería no decir nada al respecto, pero no me sorprendía que lo hubiesen pasado tan mal, no dejaban de juntarse con la gente equivocada.

Miraba fijamente el lugar en el que se enfrentarían Sohem y Yamamura para no perderme nada, hasta que Garnet nos puso su trasero prácticamente en la cara para responder al comentario de Aspros, que gritaba escandalizado. Suspiré profundamente alzando la mirada hacia el cielo para evitar visualmente aquel panorama. —Por favor... — murmuré sin creerme lo que estaba ocurriendo. Cada vez tenía menos claro por qué habíamos decido venir. Los únicos que parecían personas normales eran su capitán barbiazul y el oso, que parecía bastante observador y prudente.

Antes de darme cuenta, el combate había comenzado. Yamamura se lanzó hacia el enmascarado. —¡MACHÁCALE! —grité esperando que aquello se hiciese realidad. Al final, por muchas ganas que tuviese de ganar una recompensa en aquellos juegos, no podía evitar desear que Yamamura venciese en aquel combate. —Cuando se acaben estos juegos qué vamos a hacer —les pregunté a Aspros y Jolyne al darme cuenta de que nos encontraríamos en una isla repleta de marines y con algún que otro cazarrecompensas. Era posible que la paz que había creado ese mono emperador no durase demasiado.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

#47
La batalla comenzó y en seguida me di cuenta de lo atrás que estaba comparado con los monstruos que ahora poblaban la arena, tras una breve presentación el tipo con alas se movió a una velocidad superior a la de mi nuevo rival Garchu, desplazándose por el suelo como si fuera una bestia marina que fuera directa a por un pobre barco pesquero, lanzándose desde debajo del suelo con su espalda envuelta en llamas a por su rival. Sin embargo, de alguna manera aquél cabeza cubo pudo reaccionar a tiempo dando un rápido paso hacia atrás esquivando lo que sin duda parecía un devastador ataque y dando paso a su contrataque, de repente un calor sofocante cubrió toda la arena de combate llegando hasta la posición de la arena donde estaba y un escalofrío recorrió mi cuerpo, recordaba esa sensación, recordaba el terror que sentí cuando paso por delante de mí tras habernos provocado a mí y a Volkano, no tenía la intensidad de ahora, sentía que quemaba y me debilitaba aún más de lo que ya estaba, pero no podía despegar los ojos de aquel espectáculo ardiente. 

Sin darme cuenta y a pesar del dolor, me había levantado y estaba avanzando hacia la primera fila para ver mejor, a pesar de que sentía como aquel calor hasta dolia y era peligroso. De repente un grito, El ¿Tord? ¿Cómo llamaban a esos tipos con alas? Gritó dirigiendo un golpe hacia el cazarrecompensas ¿Había dicho Paixa? ¿De qué me sonaba ese nombre? ¿Estos dos ya se conocian?

Cada vez estaba más seguro de conocer de algo al contrincante de Soja, pero me extrañaba no acordarme de un tipo así de rápido y fuerte. Al terminar la batalla le preguntaría a mis compañeros sobre él.

Seguía siendo incapaz de ver los movimientos de ambos, debía concentrarme, si quería superar a aquella gente, si quería cumplir mi promesa para mis compañeros, lo primero que debía de hacer era aumentar todos mis sentidos, anticiparme a los movimientos de rivales más rápidos que yo, ser capaz de verlos o al menos, ser capaz de prevenir sus movimientos ¿Qué haría ahora el enmascarado? ¿Conseguiría bloquear el ataque de alguna manera? Parecía haber impactado sin duda, pero ¿Qué respuesta daría ahora? El sudor empezaba a hacer mella en mí y escocia en las heridas de mi cara, que poco a poco iban sanando gracias a mi capacidad de regeneración, pero aun con aquel dolor, la emoción que aquella batalla me hacía sentir. Me era imposible el siquiera parpadear, sentía el ansia de sangre del Tord para con el enmascarado, seguramente no era la primera vez que se encontraban y podía sentir el ansia de lucha y sangre de aquel monstruo que hace no tanto me había paralizado con su simple presencia. No me consideraba una persona con ansia de lucha, aunque me dejara llevar por mi propia furia a menudo; sin embargo, tal vez por el calor, literal y figurado de la batalla, sentía mi sangre arder, quería llegar a esos niveles, quería enfrentarme con rivales así y salir victoriosa. No solo para poder impartir justicia, sino por el placer de la sangre, por la emoción y la adrenalina que había sentido hace poco en batalla yo misma en mis carnes, aquel dolor que había sentido, aquellos movimientos, la velocidad, la potencia y todo el poder demostrado hoy aquí, me emocionaban de una manera difícil de entender. No me gustaba la violencia, o eso creía hasta ahora, pero no era el momento de pensar en mis movimientos más primarios, ahora debía dejarme llevar por ellos y disfrutar de la batalla.

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#48
Las interacciones entre las personas de las gradas eran cada vez más escasas. Y es que en la arena estaba a punto de comenzar el evento más importante hasta el momento, un combate de proporciones épicas en el que se enfrentarían la representación del cielo y de la tierra. Frente a mí, una estrecha mesa de madera se extendía por el escaso hueco que había entre mi asiento y el de delante. Encima de la misma, un DenDen Mushi conectado a un micrófono sujeto por un pequeño trípode gobernaba la superficie, dejando tan solo espacio para un vaso de agua y un paquete de chicles sabor mentolado. Tras ella, un Aspros ataviado con un conjunto chaqueta y minifalda color gris de entalle ejecutivo, escote revelador que acababa en una hilera de botones dorados. Unos enormes senos asomaban por entre la apertura de la chaqueta; ¿acaso algo de aquello era real o todo formaba parte de mi parafernalia mental? Ni lo sabía ni me importaba.

- Probando, probando -dije mientras daba unos pequeños toques al micrófono con el dedo corazón, cuya afilada uña lucía sangrienta. A modo de diadema portaba unos auriculares que apresaban la repeinada melena rubia que culminaba en un moño alto. Las largas piernas, embutidas en medias de rejilla, acababan en un par de tacones negros. Con las piernas cruzadas, me incliné para aproximarme más al micrófono-. Señoras y señores, aquí As, su comentarista deportiva favorita- mi voz tronaba por todos los rincones del estadio-. Estamos presenciando uno de los combates más esperados del día, el aclamado lunarias Yojimbo...- hice una pausa para que la gente pudiese expresar su apoyo al hermoso ser alado- … y Soh… EN FIN.

Carraspeé y ofrecí al público una tímida risilla, ligeramente similar al graznido de un cuervo. El público continuaba expectante, a la espera de la resolución de aquel combate cuyo final no podía adivinarse-. Sumergido en la tierra, el coloso alado avanza letal hacia su presa, fuera de su campo de visión -comentaba a todo gas los movimientos de ambos contendientes- ¿qué hará el misterioso caballero de la tierra? ¿qué hará para evitar su cruel destino? ¿¡Qué hará diablos, he dicho!? -mis ojos, abiertos de forma exorbitada, examinaban con suma atención la arena y todos los movimientos que ocurrían en ella-. ¡LO ESQUIVA! ¡LO ESQUIVA!

La rápida sombra del lunarian apareció por entre el suelo, como si de agua se tratase, pero su golpe falló en alcanzar a su objetivo, el cual contestó con lo que parecía ser un golpe de calor. O eso parecía, dado que el color de su piel se tornó rosado, como si de metal candente se tratase-. ¡EL COMBATE ESTÁ AL ROJO VIVO! Literalmente, qué calor que hace-. Pequeñas gotas de sudor comenzaron a brotar de mi frente, deslizándose por mi hermoso rostro hasta alcanzar mi cuello de cisne-. Yojimbo aprovecha la caída para intentar asestar un duro golpe flamígero a su rival, ¿lo conseguirá? - el público ebullía ante la emoción y el grandioso espectáculo- ¡Menudo combate damas y caballeros! ¡PARECEN FUEGOS DE ARTIFICIO!


Karmas

Stats

Resumen
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



#49
Garnet había desconectado por completo del mundo que le rodeaba enfocándose meramente en el combate que estaba teniendo lugar en aquel mismo instante. Lejos de ver a un Yojimbo dominante, tal y como esperaba tras haber visto su desempeño en la prueba de agilidad, el lunarian lo estaba pasando peor de lo que el skypiean podía haber esperado en una primera instancia. El calor abrasador que parecía emanar el individuo de la máscara parecía ser tan extremadamente alto que el capitán de los Alas Negras, en pleno vuelo, fue abatido, precipitándose al suelo ante un Sohem que seguía intacto. El músico, nervioso y tembloroso, pero concentrado en lo que estaba sucediendo, sin apartar su vista ni de Yojimbo ni de su contrincante, apretaba sus puños con fuerza, a la vez que gotas de sudor recorrían su frente y su cuerpo.- ¿Cómo detienes o esquivas algo que no puedes ni oler?- Reflexionaba el pelirrojo ante el aparente poder del hombre de la máscara. Si a tanta distancia había sido capaz de sentir el abusivo aumento de temperatura que parecía haber provocado ese individuo, no quería ni imaginar lo que se sentiría al estar combatiendo, cuerpo a cuerpo, contra el foco y origen de ese infierno.

En plena caída y bastante a la desesperada, el lunarian parecía intentar hacer algún tipo de acrobacia o ataque.- Vamos... Vamos Yojimbo, dale duro... ¿Es o no es?- Intentaba animar en sus pensamientos a su compañero de equipo, observándole con detenimiento, mientras se resentía y los pinchazos en su cabeza iban en aumento. Sin embargo, el intento del Yojimbo por asestar un golpe a su adversario se vio interrumpido cuando, Sohem, de manera que no llegaba a comprender del todo Garnet, prendió en llamas su arma y, seguido de un poderoso grito, propinó un kanabazo de tales magnitudes que, del golpe, era como si se escuchara el tañido de una campana, dejando al skypiean con un rostro que expresaba incredulidad, al no creer lo que estaba viendo. Blandiendo el mismo arma que su compitrueno y siendo de una raza, teóricamente, más débil físicamente que la de Sasha, ¿es posible que pegara casi igual de duro que ella? Hasta donde Garnet sabía, la semioni era, en términos de fuerza bruta, la persona más fuerte que conocía... O al menos hasta ese momento. Los temblores y los sudores del músico iban en incremento, más y más. No le cabía la menor duda de que, si el skypiean hubiera estado en el lugar de Yojimbo, habría sido completamente vapuleado. Ese tipo, era un verdadero monstruo... Y el sólo pensar en la posibilidad de que haya allí gente aún más fuerte que el enmascarado, esperando a interponerse en su camino y el de sus amigos, hacía que Garnet sintiera un terror inimaginable. El músico, con sus codos sobre sus rodillas, se reclinó aún más, poniendo ambas manos sobre su cabeza, agarrando sus pelos con moderada fuerza.- Más... Más... MÁS...-

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#50
Sasha había ignorado el intento de cabreo de Garnet y su posterior picoteo de las patatas con cheddar que le había estampado en la cara, tampoco hizo excesivo caso a su reflexión sobre Ikirami porque era algo que ya vería él. Pero lo que sí hizo que se girara a mirarlo fue su pregunta sobre Sohem, aunque enseguida devolvió su mirada a la arena sin decir nada, era mejor que lo viera por sí mismo como hizo ella. Justo después, la semioni pudo escuchar el revuelo que había causado su apuesta por parte de Tobías y Garnet sobre apostar cosas que no eran suyas y porque no dijo abiertamente que apostaba por Sohem. — A los viejos hay que explicárselo todo — pensó inflando los mofletes antes de  girarse de nuevo hacia el músico y esta vez dispuesta a hablar. — Pues casi lo estás, no sería muy diferente —  respondió encogiéndose de hombros. La rubia tenía claro que les iban a echar de la isla de una patada y ya la habían asociado con el pelirrojo, así que ya le daba igual todo, si la iban a liar, que por lo menos lo último que vieran aquellos ángeles estirados sea el apestoso culo de Garnet. Por lo que miró a Tobías — ¿Cómo voy a apostar mis gafas? ¡Son mías! — dijo como si fuera lo más obvio del mundo. La joven escuchó como Triana se sumaba apostando doscientos mil berries. Haciendo que la adolescente volviera  a mirar hacia la arena viendo como Sohem aparecía listo para enfrentarse a Yojimbo, no pudo evitar que los ojos le brillaran de la emoción, pero manteniendo un semblante serio, podía seguir aprendiendo de él y ver como había mejorado durante el tiempo que habían estado separados. A la rubia le seguía doliendo ver como todo su grupo actual rechazaba a su amigo, Sohem era bueno, pero algo idiota con la gente y no tenía la culpa de nada. Sasha tragó saliva sin dejar de mirar al cazarrecompensas y se mordió ambos labios desde dentro de su boca, ya había decidido lo que iba a apostar, por lo que cogió aire aguantándolo escasos segundos en sus pulmones antes de decirlo. — Confío en Sohem y sé que va a ganar — habló de forma seria y con seguridad antes de mirar a Triana, procurando demostrarle que hablaba en serio. — Me apuesto mi amistad con Sohem — añadió frunciendo ligeramente el ceño con determinación, Sasha se mantenía firme en que el hombre no era mala persona y no quería que se viera solo ante tanta gente que iba en su contra animando a Yojimbo.
 
La semioni devolvió su atención al combate justo cuando una sombra pasó delante de Sohem y sin poderlo evitar, la rubia cerró el puño derecho - pegado a su muslo diestro - celebrando que Yojimbo, que ahora sí que era perfectamente visible, había fallado el ataque. Una conocida ola de calor para Sasha se hizo presente en el ambiente, haciendo que pequeñas gotas de sudor resbalasen de la frente de la chica y ocasionando - en la arena - que el lunarian cayera pero recuperándose en el proceso. Entonces el humano envolvió su arma en fuego, haciendo que la semioni abriera la boca sorprendida mientras se inclinaba hacia adelante y su pelo suelto danzara junto a ella a los lados de su cara. Y a continuación volvió a escuchar el sonido de aquella campana, un sonido nostálgico que hizo que cerrara los ojos un par de segundos que para ella se le hicieron horas donde recordó como se conocieron en Toko, el malentendido, la posterior pelea, como la cuidó por la noche, su charla y el entrenamiento. La rubia volvió a abrir los ojos mientras dejaba ir el aire en un suave suspiro sin saber que lo estaba manteniendo ahí de la emoción. — Ese es Sohem — dijo en un susurro recordando como Garnet había preguntado por él. — El hombre más fuerte del mundo — completó usando el mismo tono con una sonrisa orgullosa mientras se llevaba la mano derecha a su frente, justo al inicio de su pelo, para peinarlo hacia atrás intentando controlar la emoción y evitando que le quitara campo de visión, no quería perderse nada y ya ni recordaba que tenía la goma de pelo en su muñeca derecha. Cuando la mano de la chica siguió descendiendo por su largo cabello, acabó chocando la punta de la mano contra el kanabo, los separó escasos milímetros antes de agarrarlo por el mango y llevárselo hacia delante de forma vertical, apoyando la punta en el suelo y sujetándolo por el mango. Paseó su mirada de su arma a la de Sohem un par de veces, todos parecían tener la capacidad de usar el fuego como querían: Yojimbo para ser más rápido y Sohem para envolver su arma y atacar ¿Ella podría hacer algo como eso? Tragó saliva intentando controlar sus ganas por entrenar de mil maneras diferentes para mejorar, no podía esperar a que terminaran los juegos para ponerse a ello.
 
Sasha miró de nuevo a la arena, agrandando su inmensa sonrisa de orgullo en la cara hasta el punto de tener que cerrar los ojos. — ¡DOOOOONG! — gritó con todas sus fuerzas mientras levantaba su mano derecha al cielo agarrando su kanabo en ella para elevarlo. Entre todo el público que había y la mala memoria que había demostrado el cazarrecompensas en alguna ocasión, dudaba que la escuchara y recordara aquel detalle, pero esperaba que le llegara su peculiar forma de darle ánimos. La semioni sabía que la bronca que le iba a caer iba a ser importante - y eso si no había conseguido iniciar una guerra con los Alas Negras - pero no iba a dejar de confiar en Sohem, él le había demostrado que podía tener esa confianza. Por lo que, si al final era una trampa y acababa muerta por ello, por lo menos se haría responsable de su decisión por una vez en su vida.
 
 

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