[EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Arena (Parte V) - SEMIFINAL
#11

Antes de que pidiera siquiera provocar más a mi adversario y pedirle más, este se abalanzó sobre mí de nuevo sin que pudiera siquiera verle, empecé a notar como mi pecho sangraba y sentí por un momento que mi corazón iba a estallar, desde que aquellos piratas me implantaron aquel aparato en mi corazón, cada golpe ahí me dolía mucho más que en el resto de mi cuerpo y los golpes que me estaba dando Zarfecht no eran precisamente débiles, pero si con esto pretendía tumbarme lo llevaba claro, en cuanto note que dejaba de atacar, volví a transformarme en mi forma hibrida de inmediato llenándolo todo de llamas azules  y volví a volar lo más alto que pude y lo más rápido que pude, esa velocidad tenía que estar cansándolo, pero yo ya notaba mella, la herida que tenía en el pecho iba a ser un problema y debía de solucionarlo.

Mientras subía note como el pollo cósmico reaccionaba, el fuego de mis alas crecio y envolvio todo mi cuerpo notando como me dolian menos las heridas, intentándolas cerrar y dándome fuerzas renovadas como nunca antes lo había hecho, sin que yo siquiera tuviera que esforzarme para ello ¿Qué era esto? ¿Acaso este umbral del dolor que me había provocado este tipo? Era como si mi fruta reaccionara a mis pensamientos y deseos sin ni siquiera tener yo que pensar en nada. Como si mi furia guiara mis actos.  Estaba harta de ser un punching ball y estaría preparada, esta vez si, para el ataque del gato. Sabía que podía alcanzar mi altura rápidamente y tras el retroceder dos metros yo no deje de mirarle, estabas preparada, podía encajar el siguiente golpe. Y contraatacaría sin dudarlo, el aire era mi territorio. Debía de contraatacar ya o acabaría perdiendo esta batalla, pero ahora mismo estaba con fuerzas renovadas y dispuesta a mostrar de lo que era capaz, completamente enfocada en la batalla y con mi fuego ardiendo más que nunca. Aquí te espero gatito, tu velocidad o mi resistencia, solo puede quedar uno. 

No podía tener muchos más ases sobre la manga, aunque ni hubiera sido capaz de verlos llegar, me había atacado la primera vez al mentón, y después por la espalda a la pierna, le costaba llegar a mi altura saltando, lo tendría muy en cuenta, cuanto más avanzaba el combate, más conocía a mi rival y yo aún solo había mostrado un par de trucos, sin perderle de vista empecé a mover mis extremidades de la forma más errática y aleatoria que se me ocurría prácticamente sin pensarlo, tal vez así conseguiría evitar un nuevo envite de mi contrincante. Mi pecho seguía sangrando, pero yo me sentía igual o incluso mejor que antes de plantarle cara desde la tierra a ese tigre de pacotilla. 


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#12
La sangre brotaba por el pecho de mi adversaria al igual que goteaban de las afiladas uñas de Garnet, artífices de la herida provocada en la semioni. Aquel fluido de tintes carmesíes era la mayor prueba de que la marine estaba sufriendo en la batalla, pero seguía sin caer, seguía sin ser suficiente, ¿cuánto más iba a durar la pelea? Garnet cada vez podía sentir como se desesperaba más y más. Su rival alzó el vuelo, sin apartar la vista del minino, volviendo a transformarse en lo que debía ser su forma híbrida, llegando casi a los 7 metros de altura nuevamente, y llenando todo de sus características flamas azuladas.- Otra vez no, joder... ¡VAYA TURRA! ¿ES O NO ES?- Explotaba internamente furioso al ver como volvía a desplazar el campo de batalla en el aire, su terreno natural. Pero ahí no acababa la cosa y es que, el músico, pudo observar como, las llamas celestes que brotaban de sus alas, cuerpo y patas, comenzaban a cubrirle todo el cuerpo, sin entender exactamente que estaba ocurriendo y pasando. Solo podía saber que no tenía buena pinta estuviera lo que estuviera sucediendo y planeando la pajarraca, y por eso mismo no iba a quedarse de brazos cruzados.

Al igual que cuando emprendió el vuelo antes, no iba a ser tan necio como para enfrentarse cara a cara a la semioni y quedar a su merced en una posible caída libre. Por tanto, mientras el fuego azul la rodeaba, se posicionó a su espalda, lo más veloz que podía, describiendo esta vez una trayectoria semicircular de 2 metros de radio que, acabaría por situarlo fuera del rango de visión de la marine, y sin apartar la vista de la misma, viendo como, esta vez, comenzaba a realizar movimientos casi aleatorios con sus alas y patas, como si se hubiera vuelto completamente loca.- Esta está majara, ¿o qué?- Se preguntaba así mismo, con cierta molestia, justo cuando terminaba de recorrer la curva, momento en el que volvía a flexionar sus piernas, súbitamente, para prepararse para otro salto, situándose su oponente a 15 metros sobre el suelo, hizo un salto en diagonal que, esta vez, tendría como objetivo, no la pierna, sino la cola de apenas dos metros del ave, recorriendo, pues, una distancia de unos 18 metros hasta su cola. Cuando la tuvo a su alcance, la agarró, con su izquierda, del extremo de la cola más cercano al trasero de la semioni, es decir, la parte más cercana al coxis, cerrando, seguidamente, su puño derecho y propinándole tres puñetazos de manera ininterrumpida en su glúteo derecho, invirtiendo en el primero de ellos mayor fuerza de lo normal. Seguidamente después, con el objetivo de dificultarle golpear al pelirrojo con sus brazos/alas, se dejaría caer, levemente, hasta quedar agarrado al extremo libre de la cola, descendiendo casi dos metros por la misma, pero sin llegar a soltarse, quedando colgado en la misma a unos 15 metros de altura, preparándose para el próximo movimiento y pendiente del movimiento de sus dos patas.

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#13

Una vez más el gato desapareció, mientras yo me volvía loca esperando lo peor, otro de sus ataques sin perderle de vista, de nuevo ese maldito tigre, o gato, o lo que fuera ese ser desapareció a una velocidad endiablada, me agarro por la cola y empezó a golpearme con el brazo que tenía libre, incluso así, el cabrón pegaba fuerte, estaba hasta las narices de él y por fin con paciencia le tenía donde yo quería, en el aire. Había llegado el momento de contraatacar. 

Su agarre mi cola era fuerte, pero moví mi cola con todas mis fuerzas, para que se soltara y así lo hizo, momento en el cual me di la vuelta y me abalance sobre sus dos ojos con mis garras pegándole un zarpazo que debería dejarle sin visión ¿de qué te serviría ahora tu velocidad mi querido gatito? Había estado depurando esta técnica en secreto en Pipi Down lanzando objetos cada vez más pequeños y arañándolos con mis garras antes de que cayeran al suelo con gran precisión, precisamente para poder inutilizar a adversarios tan rápidos y fuertes como este y poder atacar sin miedo tras él, esperaba que hubiera funcionado. La había llamado Kiriki Claw, ya que solo la podía utilizar gracias a mi pollo cósmico. Justo tras el zarpazo, movi mis alas de atrás hacia delante en un rápido movimiento, golpeando con ellas en el cuello al lindo gatito, cada una de ellas a un lado de su cuello.  lo siento Joseba, pero este tipo es duro de pelar. 

Si mi arañazo había funcionado, debería de haberle cegado, así que volví al suelo dejando una distancia de unos 7 metros entre donde había caído y yo quedándome en completo silencio, quería ver si sería capaz de localizarme y verme antes de continuar golpeándole, entre la caída, los dos golpes y el arañazo, esperaba haberle realizado bastante daño, sin apartar la vista de él, había demostrado ser un oponente formidable, pero era el momento de pasar a la ofensiva. Sentía que por fin había tomado el control

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#14
Aferrado en el extremo de la emplumada y llameante cola de Karl, al mismo tiempo que seguía vigilando sus patas de pájaro, Garnet luchaba por no desprenderse del agarre y quedar expuesto ante su adversario, pero fue inútil. Con una fuerza mayor que la que le permitían sus dedos sujetarse al único apoyo que lo separaba de una caída inevitable, la semioni comenzó a zarandear la cola, de manera agresiva, consiguiendo, instantáneamente, que el músico se precipitara al vacío de 15 metros.- Tch, mierda, ¡JODER! Es demasiado potente y "porculera" esta piba.- Se quejaba, vendido en el aire, Garnet, mientras veía como Karl se daba la vuelta, dispuesta a contraatacar. Podía ver sus movimientos perfectamente, como se abalanzaba hacia el felino con la intención de asestarle un zarpazo en su cara. No podía maniobrar lo suficientemente bien en el aire como para esquivarlo, pero, pudiendo reaccionar a su ataque, y pudiendo mover sus extremidades libremente, no se iba a quedar de brazos cruzados, observando como recibía el ataque sin hacer nada. Garnet, rápidamente, y antes de que a Karl le diera tiempo efectuar su ataque, antepuso sus dos brazos juntos ante las garras del ave y su cara, cubriéndola y protegiéndola por completo, con los antebrazos mirando hacia la cara, y recibiendo sus extremidades superiores el golpe de su oponente. Sin embargo, al tener la vista tapada, no pudo ver su siguiente maniobra, consistiendo en dos aletazos, al unísono, que impactaron en el cuello de Garnet, impacto que fue lo único que vio y sintió del ataque. No le dolían en demasía los golpes que estaba recibiendo el felino, aún menos en comparación con el que le endiñó nada más empezar el combate, pero toda esta situación lo estaba empezando a sacar de quicio.

Cuando parecía que la retahíla de ataques cedió, Garnet separó sus brazos de su cara, observando a Karl, antes de caer al suelo, quién se alejaba y mantenía la distancia con el músico. Haciendo uso del misterioso e inexplicable equilibrio que todo felino parecía tener para siempre caer de pie, el tigre consiguió caer al suelo apoyado en sus cuatro patas viendo como, Karl, ahora mismo, se situaba a apenas 7 metros de él.- Eres mía, marine, ¿es o no es?.- Pensaba con furia mientras aprovechaba, entonces, la inercia de la caída, para flexionar sus cuatro extremidades y lanzarse, ipso facto, hacia la espinilla derecha de la semioni, que aún seguía transformada. En la fugaz trayectoria, el pelirrojo volvió a cerrar su puño de manera poco convencional, con la intención de repetir el ataque en el que impactaba con sus articulaciones interfalángicas. Apenas un metro ya les separaban, momento en el que disparó su ofensiva, resultando en otro potente impacto que detuvo en seco el avance de Garnet. Podía ver como la transformación de la semioni se deshacía nuevamente, pero su ofensiva no paraba ahí. Nada más golpear con su técnica, el skypiean saltó a la altura de su pecho, a unos 3 metros, mientras giraba sobre si mismo con las garras orientadas de sus manos situadas hacia fuera, estando la diestra a la altura de su pecho y la siniestra a su espalda, como si de una especie de taladro se tratase. En el salto y mientras rotaba sobre si mismo, propinó un ligero arañazo en el abdomen con su siniestra, para luego, habiendo llegado ya a su punto más alto de su brinco, asestarle un feroz zarpazo, similar al que le había causado el patrón carmesí de su pecho.

Tras el combo, y completamente pendiente de una Karl que parecía ya, al fin, al borde del colapso. Se situó, como ya era costumbre en esa batalla, a dos metros de la semioni.- Es hora de que pechees, marine.- Pensaba el músico, observando a su oponente y con la idea de que acabar ya con el próximo golpe en mente.

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#15



El gato había vuelto a caer de pie, de alguna manera, mis golpes a pesar de ir a toda potencia, a pesar de estar en mi terreno, el maldito gato siempre iba un paso por delante de mí. Volvió a desaparecer, no sabía como era posible, estaba seguro de haber acertado en mi ataque, pero antes de que pudiera siquiera pensar en como aquello era posible, de nuevo algo detrás de mí y un duro golpe, de nuevo el pollo me abandona, después estaba enfrente de mí, dos arañazos, duelen, queman, demasiado. Estoy cansada, estoy agotada y furiosa, parpadeo y casi pierdo el sentido, pero me mantengo de pie, sangrando, llena de furia y de rabia, pero sobre todo de tristeza.

Durante todo el combate, había estado en desventaja, huyendo, por el aire, tengo mala memoria, pero aún recuerdo aquel día en los Cabos gemelos, aquella entrada al Grand Line, al pato topo y al calamar retrasado. Ese día, lo único que hizo que siguiera viva fue el huir, el volar, el mantenerme a una distancia adecuada del peligro. Había pasado ya mucho tiempo desde aquel entonces, había entrenado, mucho y muy duro, había aprendido un montón de cosas y viajado a sitios alucinantes, había encontrado en Sephirot a un rival, al que estaba sobrepasando, pero más allá de eso, un confidente, había conocido a un gigante, me habían mirado y hablado con respeto y admiración. Había vencido a una banda de  asquerosos esclavistas. Ahora tenía una amiga, seguramente, la mujer más guapa de todo el Grand Line, tal vez me quedaba corta. Y tenía a Joe. Mi Joe tetón, al que había superado inexplicablemente en una prueba de fuerza hoy mismo. Diría que es como un padre para mí, pero tal vez me quedaba corta. 

Entre medias, un almirante, un gato, cientos de horas de entrenamiento y de viaje, ¿y para qué? Para acabar, como al principio, indefensa, ante otro rival más fuerte y poderoso que yo. Lo había intentado todo, lo había dado todo y aun así, tal y como aquel día en los cabos gemelos, tenía que darme por vencida y rendirme, tenía que sufrir una nueva derrota. Al menos esta vez, he podido golpear un par de veces. 

Miles de pensamientos rondaban mi cabeza mientras goteaba sangre y sudor, de nuevo en mi forma de Semi Oni, mirando al suelo, podía ver como la arena se tenía de rojo sangre, de mi sangre. Jadeaba, agotada y me costaba respirar, pero levante la mirada al frente, a dos metros sobre mí, aquel muro inalcanzable esperaba mi siguiente movimiento, nervioso, cansado, pero entero, victorioso, superior. Escupí sangre, algo mucho más fácil que lo que tenía que decir:

-Me...me... rin.me ri... ¡¡¡ME RINDO!!!

Junto a la sangre de la arena, empezaron a juntarse lágrimas de furia y arrepentimiento. En toda mi vida, nunca había tenido que pronunciar esas palabras y algo dentro de mí estaba más roto que nunca, no sentía mis brazos y a duras penas podía mantenerme de pie, pero mi determinación y mi orgullo me impedían caer de rodillas en esa arena, aunque no pudiera dar un paso más. No podía irme así.

- ¡Sephirot, Ikirami! ¡¡¡COMODORO JOE!!! ¡¡¡DIVISIÓN 21 DE LA MARINA!!! ¡¡¡JURO DELANTE DE TODOS VOSOTROS QUE NUNCA MÁS SERÉ DERROTADA Y TRAERÉ LA GLORIA A ESTA DIVISIÓN DESDE ESTE MISMO MOMENTO!!

Aún no era suficiente, había algo más que tenía que hacer, lenta y temblorosamente levante mi brazo izquierdo, teniendo que apoyar mi mano derecha en las rodillas para aguantar sin caerme para señalar a mi rival.

- ¡Y tú! ¡Tigre rockero! Saborea tu victoria hoy, desde hoy te considero mi rival y prometo volver a enfrentarme a ti y cuando llegue ese momento... ganaré... seguro que ganaré...

Supuse que tendría que esperar ahí a que el Indigente hiciera algo, así que con máxima dificultad, quede en pie, con la cabeza alta y sollozando, decepcionada y cabreada conmigo misma.

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#16
Garnet observaba atentamente cualquier mínimo movimiento de la semioni, desde su débil respiración hasta el goteo de su sudor y sangre, con las pupilas de sus ojos contraídas, preparado para que, en el momento en el que Karl intentará atacarle, Garnet le asaltara con su abrumadora velocidad como había hecho hasta ahora. No había recibido demasiados ataques de la pájara, aún le quedaban fuerzas de sobra para seguir dando pelea y, aún así, el músico estaba mentalmente agotado. Todas sus inseguridades... Sus eventos trágicos y pasados, añadidos a ese muro que se anteponía ante él, que se seguía levantando por más que le estuviera atacando con todas sus fuerzas, frustraba en demasía a la moral del skypiean, y era por eso que estaba más que listo para terminar con aquel combate.- Hasta aquí llegaste, marine cornuda, ¡esto se acaba aquí!- Era el pensamiento que recorría la mente de Garnet, mientras apretaba su puño derecho y presionaba sus pies sobre el terreno con fuerza y firmeza.

Estaba apunto de lanzarse cuando, la semioni, en un acto completamente inesperado para el músico, se rindió. Garnet se frenó en seco, tardando un par de segundos en digerir la actuación de su oponente, dejando sus ojos abiertos como platos, con cierta incredulidad.- ¿Huh?- Arqueó su ceja izquierda, observando como su adversaria rompía a llorar, enumerando los nombres de Sephiroth y a Ikirami, cosa que hizo que confirmara, junto a la propia respuesta de hace varios y varios minutos de la pelirroja, que eran compañeros de curro. Siguió gritando el nombre de un tal Joe, y algo de una división 21, prometiéndoles que nunca más sería derrotada y que llevaría gloria a su escuadrón. Al mismo tiempo, Garnet seguía en silencio y cortocircuitado, observando el comportamiento de su rival mientras deshacía su transformación y mostrando su cuerpo, casi desnudo, de Skypiean, brillante y empapado por el sudor del fragor de la batalla, que contrastaban con el tinte negro de sus pequeñas alas de pollo.

Finalmente, Karl terminó extendiendo, con cierta dificultad su brazo izquierdo ante el músico, diciéndole que jamás volvería a perder y que, desde aquel momento, le consideraba su rival, prometiéndole que, la próxima vez, ella sería la ganadora de su enfrentamiento. Garnet no sabía ni que decir, ni tenía las ganas de decirle nada, pero en parte, admiraba la honestidad y el ansía de mejora de la marine... Y al mismo tiempo le aterraba. Aún no entendía que narices hacía el animal en el que se transformaba, pero algo le decía que en un futuro, quizás no muy lejano, se volvería alguien peligroso para él y los suyos, ¿cómo de grande podía ser su curva de crecimiento? No podía saberlo, pero ¿y la suya? Eran sólo un gato grande con antenas rojas y alas negras que no servían para volar. Iba a llegar un punto en el que no iba a ser suficiente con, ser más rápido, y ese día había quedado demostrado. Ante las palabras de la semioni, el pelirrojo asintió, mirándola a los ojos y con una expresión que rozaba la seriedad y la molestia.- Tch, te estaré esperando, marine, ¿es o no es?- Respondió a la mujer algo arisco, a la vez que esperaban las palabras del Dirigente y que el sonido de los aplausos, vítores y gritos invadían la arena. Daba igual que su contrincante le nombrara su rival... Daba igual que El Dirigente le cediera la victoria... ¿El clamor del público? ¿La ropa interior tanto masculina y femenina que imaginaba Garnet que le lanzaban? Nada de eso valía de nada... Aparentemente había ganado la batalla con la semioni justo como él quería, con fuerza bruta y sin usar ni su música ni sus diales... Había vencido y, a pesar de eso e inexplicablemente, Garnet se sentía completamente derrotado y, efectivamente, no se sentía como alguien fuerte. 

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#17
Y en cuestión de unos pocos minutos, todo terminó. Tras un intercambio de golpes feroces y fugaces, ambos contendientes y usuarios de frutas zoan, terminaron por decidir a quien se alzaría victorioso de aquella contienda, como no podía ser de otra forma, aquel que llevaba en sus venas la gloriosa sangre de los nativos de este celestial lugar: El Pileb, Garnet Madlock. Como no podía ser de otra forma, la sangre celestial de los Skypieanos se imponía ante las abominaciones y cruces de mestizos del mar azul, y aunque tuvieran de su parte el poder de las leyendas no podían hacer nada contra los descendientes de los mitos. Los vestigios adaptados al mundo de los propios Lunarian, los mismos dioses, quizá no tan potentes y magníficos como ellos, pero si lo suficiente como para despuntar por encima del resto.

— Qu... que.... — dije dubitativo — ¡Qué combate más increíble! — grité recibiendo el corear y vitoreo del público, estallando de júbilo y felicidad, de dicha y de emoción. ¡Esto sí que era un combate! — ¡El Pileb Garnet Matlock se hace con la indudable y esperada victoria destrozando a su oponente sin cuartel! — grité con energía y poderío, recibiendo un aplauso y el sonido repetitivo del nombre de Garnet en las gradas, rítmicamente y con alegría — ¡De esta forma consigue cien puntos para su equipo, conjuntamente con la pileb Jolyne Jones y el Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, que se hace con un total de trescientos puntos ¡y se coloca en cabeza absoluta de la competición! — grité de nuevo, para más inri en la felicidad y júbilo de las gradas, que se levantaban y aplaudían, silbaban y gritaban más que nunca antes, en un estruendo que podría hacer sacudir las mismas piedras de los cimientos de la civilización. Estaban de parte de su gente, y ese equipo estaba sólo compuesto por su gente, dos pilebs y un mord, y ahora estaban en cabeza de la competición. Si ganaban el siguiente combate - y habrían de ganarlo seguro - acabarían por coronarse como legítimos campeones de la ciudadela, y los festejos se prolongarían por días.

— Su oponente se hace con cincuenta puntos y su equipo se queda en una fija e inamovible tercera posición ¡gracias por participar, gente del Mar Azul! — añadí cuando la muchedumbre se calmó y rebajaron el tono de los aplausos a uno mucho más comedido y tranquilo — Ahora por favor, abandonad la arena y dejemos que terminen de preparar las instalaciones para continuar con el combate de la ronda final del evento ¡descansad y disfrutad de los acontecimientos! — sentencié con alegría, chasqueando los dedos para que los scrums comenzasen a limpiar la zona y a peinar la arena del campo, preparando todo para el siguiente enfrentamiento.





Debuff último participante


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