[Presente Absoluto] Desafío en la costa, colmillos VS caparazón
#11
Casi acierto con mi ataque sorpresa. Por desgracia, por mucha versatilidad que tenga uno, la experiencia del más experimentado vence en su mayoría a la hora del enfrentamiento.
Con la sangre fría de un lagarto, revolvió su cola en forma de muelle sobre mi y se catapultó fuera de mi radio de acción, dejando volar la bala lejos y colocándose él a una distancia prudencial de mi.
Sin duda le había sorprendido, y como tal, me lo hizo saber. Lo que me pilló  a mi por sorpresa fue su siguiente jugada. A una longitud de 5 metros de distancia, su cola se enroló sobre sí misma y el mismo se mostró en una posición más defensiva, advirtiendo de lo siguiente:

- Adelante Vulkan. Ahora quiero ver que harías en una situación así. ¡Enséñame! -



Éramos dos caras opuestas de la misma moneda. Los dos Marines. Los dos con la clara intención de derrocar a los piratas y aplicar la justicia a nuestra manera. Pero claramente Joe era un tipo fuerte y audaz, que confiaba en su poder y moral para resolver los conflictos. Mientras que yo optaba más por aplicar todo tipo de tretas y jugadas con el fin de lograr mis objetivos. Y no iba a ser una excepción.

-Así que esas tenemos, eh?- Empecé a decir mientras avanzaba y volvía a guardar el revólver - Prepárate par...- a los dos pasos me destransfromé y volví a mi forma humana. Caí de rodillas, apoyando mis dos brazos en la arena.

Puse una de mis manos en el estómago y empecé a toser fuerte. Entre saliva y tos, no sabía hasta que punto había manchado la arena. Con la mano que tenía apoyada en el vientre, la saqué de ahí y la levanté, marcando un 1 con el dedo. En señal de: Un segundo


Datos
#12
Me puse en una posición ventajosa. - Unos 5 metros es una distancia perfecta - Pensé - No estoy lo suficientemente lejos como para ser un blanco fácil, pero estoy lo suficientemente cerca y alto para tener tiempo de reacción de algún movimiento que pueda realizar - Quería comprobar cuál era la movilidad que Vulkan tenía en su forma híbrida, al fin y al cabo es una mole de mucho peso, por lo que puede que le resultaría difícil el desplazamiento.

De repente, empezó a caminar hacia mí - Así que esas tenemos, eh? Prepárate par... - No sé muy bien que le pasó, pero volvió a su forma humana y cayó de rodillas en la arena. No lo comprendía. Decidí bajarme de la posición que realicé para tener mejor vista de que le estaba pasando. Me agaché un poco y vi como se llevó la mano al estómago y tosía muy fuerte. Es como si mi anterior puñetazo todavía hiciera efecto en él. - ¿Tan fuerte fue el golpe? Pensaba que aunque fuera una zona blanda, gracias a su zoan aguantaría mejor - Pensé.

Acto seguido, Vulkan levantó la mano con la que se tocó el vientre y me hizo una seña. Levantó un dedo. Supuse que estaba pidiendo tiempo, en ese estado sería lo más normal. Volví a mi forma humana y me acerqué a él, mientras me colocaba bien la camisa y las mangas. Cuando estaba a su lado, le puse la mano derecha en su hombro izquierdo y esbocé una pequeña sonrisa.

- Supongo que el entrenamiento acaba aquí joven. Aun así, estoy impresionado, tienes un talento innato para ser marine. No dudas. Vas a llegar lejos. Solo hay que seguir trabajando -

(STATS)
#13
Joe tuvo clemencia, como era de esperar. Con elogios se acercó a mi en su forma humana, confiado ya que era un entrenamiento y un Marine.
Por una parte me sabía mal en exceso lo que iba a hacer. Sin duda, Joe, era de lo mejor que me había encontrado en el cuartel y sin duda íbamos a vivir una gran aventura. Pero precisamente por eso debía hacerlo.
Sentí su mano en mi cuerpo y le dejé hablar. Cuando pareció terminar, antes de levantarme, con toda mi precisión posible, le arrojé en los ojos un montón de arena que había recolectado con mi mano apoyada en mi teatrillo.

La arena salpicó la escena, atacando a los ojos de mi samaritano, pero todavía rival Joe.
No dejé reacción alguna. Mientras con una mano lanzaba arena, con la otra volvía a usar mi técnica veloz, el Subayai Te. Desde mi cadera saqué el arma de su funda y, aunque en una posición incómoda desde el suelo, el cañón del revólver volvía a apuntar a Joe. Pero no salió ninguna bala esta vez. Mi intención era demostrar una filosofía, no hacer daño a mi compañero de forma gratuita.
Sin dejar de apuntar, procedí a disculparme:

-Lo siento, Joe. No estoy orgulloso de lo que acabo de hacer y te pido profundamente afligido que me perdones. Pero realmente has de entender que en la batalla, hay piratas y revolucionarios que pedirán clemencia, y has de sentenciar al enemigo o te la jugarán. Incluso hay traidores entre nosotros o miembros asesinos del Gobierno por los que nunca has de bajar la guardia.- dejo caer el arma de mi mano al suelo y me levanto del suelo. - Sin duda eres un efectivo valioso y te seguiré hasta el final. Y por eso hago esto, no quiero tener que enterrar a un amigo.- Le extiendo la mano en señal de paz. - Ahora si, me doy por satisfecho...


Daños

[tecnicainvalida=afu101]
#14
- ¿Qué le habrá pasado a Vulkan? - Pensé tras ponerle la mano en su hombro. Me resultaba muy raro que estuviera agotado. Pero entonces, en cosa de poco menos de un segundo, las intenciones de Vulkan eran distintas. Cuando me quise dar cuenta, tenía en mis ojos arena que el mismo me lanzó con la mano con la que estaba apoyándose en la arena. Mi acto reflejo fue intentar frotarme la arena de la cara para poder ver que estaba ocurriendo. Entonces escuché el sonido del gatillo del revolver, y a su vez, el disparo de una bala... vacía. Cuando miré, tenía a Vulkan apuntándome a quemarropa al cuerpo con su revolver.

Me quedé quieto, sin decir nada. Acto seguido, Vulkan dijo unas palabras que no olvidaría. - Pero realmente has de entender que en la batalla, hay piratas y revolucionarios que pedirán clemencia, y has de sentenciar al enemigo o te la jugarán. Incluso hay traidores entre nosotros o miembros asesinos del Gobierno por los que nunca has de bajar la guardia. - Me quedé pensativo. Había fallado. Había bajado la guardia. Da igual que fuera un entrenamiento con un compañero. Este aprendizaje es algo que no voy a olvidar nunca. No puedo fiarme de mi propia sombra. Vulkan soltó su arma y le levanté. Me extendió la mano y con mucho gusto se la estreché.

- Hoy he aprendido una valiosa lección. Incluso de los más jóvenes se puede aprender. Te doy las gracias por este entrenamiento y tu interés con la carta. Desde luego hacemos un buen equipo juntos. En nuestras manos está hacer nuestra justicia - Le dije - Nos vemos en el cuartel, Vulkan. - Me di media vuelta, mientras me limpiaba la arena que había por mi barba y mi camiseta, me coloqué las mangas y salí por debajo del puente rumbo al cuartel.

Caminé lentamente por debajo del puente hasta salir al pueblo. Mirando fijamente al frente.

                            - Eso es lo que haremos. Justicia. -
#15
El devenir de los días guiaba mis pasos erráticos en direcciones inesperadas. En esta ocasión, estaba en la isla Yotsuba, en la propia ciudad de Shells Town. Un día tranquilo, una mañana cualquiera, algo de rutina y aburrimiento en el puto culo del mundo. Buscar criminales lo suficientemente débiles como para poder derrotarlos fácilmente pero lo suficientemente fuertes como para que mereciera la pena intentar cobrar su recompensa se estaba volviendo algo aburrido y tan tedioso que por momentos extrañaba la comodidad de mi antigua vida. Suspiré. Por si fuera poco tenía que ir con el hombre que amaba a otros hombres y que se enfadaba por recordárselo, que se me había pegado como una lapa después de nuestros encuentros previos. Paca o algo así se llamaba. Un tío extraño con una melena inquietante. Pareciera que juntos pudiéramos tener más oportunidades de ser funcionales y atrapar presas de mayor calibre y beneficio, aunque tuviéramos que repartirlo, pero aun no sabíamos si podíamos cooperar o trabajar en equipo de forma lo suficientemente eficaz como para poder plantearnos de verdad esta empresa. Obviamente tendríamos que tener prioridad en afiliarnos a algún gremio potente para conseguir información, recursos, y participar en mejores cazas de ser posible, pero eso es algo que tendría que esperar hasta que pudiéramos demostrar nuestra valía llevando la cabeza de alguien que mereciera la pena.

Como fuese, volví a mirar sobre mi hombro para ver al tipo gigante que iba conmigo. Y de nuevo volví a suspirar.
— Escúchame, Maca... — le dije con desgana — No vamos a poder acercarnos a nadie contigo llevando esas putas pintas — maticé — Eres más largo que un día sin pan, y con esos pelos pareces uno de esos tíos que van a fiestas de música fuerte y gritos agudos — añadí cerrando el puño pero estirando el índice, el meñique y el pulgar, agitando un poco la mano de forma arrítmica — Ya sabes, de esos que huelen un poco a azufre — concluí y volví a suspirar, mirando de nuevo hacia delante. Ese tipo era enorme y no pasaba desapercibido por ningún sitio, encima con esos cuernos... estábamos condenados — No vamos a tener nunca de nuestra parte el factor sorpresa — musité para mis adentros mientras negaba con la cabeza, con las manos en los bolsillos, pateando una roca pequeña que había en el rango de movimiento de mi pie derecho.

Al seguir dicha roca con la mirada, observé cruzando por debajo un viejo puente, a dos hombres -o más bien monstruos- teniendo una torpe batalla entre ellos. Uno, pelirrojo, medía unos tres metros y tenía un enorme caparazón en la espalda, y estaba usando una pistola. El otro, con un pelo en un tono más salmón y una barba extrañísima, carecía de piernas y tenía una gran cola, midiendo también unos tres metros. Me quedé parado un segundo. ¿Usuarios de Akuma no mi? ¿Peleando? ¿Aquí?. Sonreí con toda la maldad que me era posible, oculto bajo la tranquilidad de mi máscara — Dos putos bichos raros — dije en voz alta haciéndole un gesto con la diestra a Faca — Una oportunidad de probar si tenemos posibilidades de algo juntos — añadí — Y si tienen recompensa, mejor que mejor — concluí, crujiendo los nudillos de mis manos retomando el camino. Durante ese instante, ambos volvieron a sus formas humanas y parecieran estarse diciendo algo de la justicia. Me importaba una mierda. Cuando reduje las distancias con ellos, estando a unos diez metros -y en descenso- según avanzaba, mantenía la mano izquierda agarrando a Ein Hauch, mi gran garrote que descansaba sobre mi hombro izquierdo, y saqué la mano derecha del bolsillo.
— ¡Oe, oe! — llamé su atención con mi gruesa voz — ¿Acaso pasa algo aquí? — pregunté — ¿Interrumpo una pelea de enamorados? — dije con sorna, divertido, pero con un tono serio — ¿Tú que crees, Flaca? ¿estos tipos están jugando a algo? — le pregunté al tio enorme que iba detrás de mi, sin girarme, habíendome parado a cinco metros de donde estaban




Aclaraciones
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
#16
El sol estaba cayendo y, cerca de la playa, el olor a salitre era tan presente que podía palparlo con mis manos. Me encontraba en Shells Town intentando buscar un contrato nuevo, pero, para mi sorpresa, encontré a un viejo conocido, Sohem. Pasé media mañana intentando que recordara cuantas veces habíamos coincidido y, lo que restaba de día, para que me acompañara a un contrato que tenía en mente. Este, sin embargo, era reticente a combatir juntos, ya que sería nuestra primera vez compartiendo terreno de pelea en el mismo lado. Pasamos largo rato paseando por la ciudad buscando como matar las incesantes horas de sol mientras el enmascarado se dedicaba a adularme con su satírica lengua. Este tipo de días son apacibles y... llegan a aburrir. Pero el destino me había traído un entretenimiento inusual. Dos pequeños marines estaban midiendo sus fuerzas en la playa, cerca de las y las olas. El combate se había desarrollado de manera progresiva y, gracias a que estaban tan enfrascados con su entrenamiento, ni se percataron de que tanto yo, como mi compañero Sohem habíamos podido observar gran parte del duelo. Aunque con la escasa memoria de mi enmascarado amigo, seguramente no recuerde que ha desayunado esta mañana.
 
Ambos marines parecían dos hombres fornidos, de buena estatura y fuertes, y por lo visto, también usuarios de frutas del diablo. Frutas del diablo. Me dan ganas de vomitar. El que se convierte en tortuga parece más joven y estaba bastante claro que se concentraba en el ataque a distancia, portando un revólver que manejaba hábilmente para su edad. El otro; sin embargo, parecía mayor y podía transformar en una especie de serpiente.
 
- No está mal, pero… podrían aprender unos trucos. - mascullé débilmente.
 
Apenas pude volver en mí mismo cuando Sohem ya estaba saliendo a su encuentro.
- Puto loco con más cara que máscara. - pensé mientras seguía sus pasos. No tenía dudas de que iba a proponerles combatir. Y cuando digo proponer, digo que va a conseguir que peleemos. Tiene ese don para hacer amigos. Atravesamos un puente cercano por donde el marine serpiente iba a atravesar y Sohem lo atajó, invitándolo a medir sus fuerzas con nosotros. De manera sutil como siempre, sugiriendo la relación entre ellos.
- ¿Quién sabe? Quizás están estirando juntos. Podríamos estirarles un poco más... - sugerí con cierto tonó burlón.
[Imagen: Ri77Nf7.png]
#17
Mientras procedía a irme al cuartel, apareció un tipo vestido de verde y con una máscara blanca. Para mi colmo, vino gritando y hablando en un tono muy 'macarra'. - Que poco me gustan estos modales - Pensé. El tío venía andando en una posición arrogante, tenía un tono de voz muy intimidante. Pero poco me importaba a mí. Cuando me percaté, detrás de él había otro sujeto, muchísimo más alto, jamás había visto una cosa semejante. Tenía también dos cuernos en la cabeza. Era mucho más intimidante que el otro, pero también mucho más tranquilo y sereno.

- ¿estos tipos están jugando a algo? - Dijo el de verde. No sabía muy bien que es lo que querían. Pero tampoco me lo pensé mucho. - No estamos jugando a nada caballeros. Como marines... - Le señalé con el dedo a la tarjeta con el logo de la Marina mientras hablaba - ... Estamos entrenando tranquilamente, alejados de los civiles para no causar daños a nadie. - Les dije seriamente. Acto seguido, el de atrás dijo algo en un tono más bajo, pero perfectamente entendible - ¿Quién sabe? Quizás están estirando juntos. Podríamos estirarles un poco más... - No sé qué querían estos dos. Desde luego algo bueno no, pero tampoco algo malo, no lo sé. Quizás solo quieren tocar las narices.

- No vais a estirar absolutamente nada. Por desgracia, tenemos trabajo y cosas que hacer y no podemos perder el tiempo con tonterías. Si vosotros si podéis, no es nuestro problema - Les dije mirándoles fijamente - ¿O acaso no os dedicáis a nada? -

(Stats y Karmas)

(Aclaraciones)
#18
La situación escaló en un momento inoportuno. Cuando Joe y yo abandonamos nuestras intenciones bélicas para descansar, en mitad del proceso se nos cruzaron un par de individuos la mar de peculiares.
Uno era una bestia de más de 4  metros de alto. Un coloso inflado de músculos y con cuernos, dejando entender que, o era Usuario o no era humano.
El otro era más chaparro, pero parecía tener más control de la situación. Era peleador, se podía ver a simple vista, y portaba una mascara que le cubría todo el rostro.

Los dos venían en todo prepotente. Nos habían visto pelear y parecían buscar bronca y diversión con nosotros.
Mientras Joe se ponía a debatir con ellos, yo me puse a analizar la situación en mi mente:

- Nos han estado viendo desde hace un rato, y saben que vestimos ropas de Marines. No sabemos quienes son, pero o no son piratas o son 2 piratas suicidas.- pensaba rápido mientras miraba al suelo- Por otra parte, los asquerosos revolucionarios no suelen actuar así, de frente y con arrogancia. Ellos son más del subterfugio y la manipulación. - Los miré fijamente y los analizaba- Civiles macarras que se creen guays? Cazadores? No creo, ellos suelen cazar piratas y no molestar marines... - 

Me quedé dudando hasta que Joe terminó de hablar. Me dispuse a actuar para que la cosa no se nos fuera de las manos en ese momento. Di un par de pasos al frente y me coloqué en medio de toda la marejada de gente, estaba plenamente confiado en que podía llevar la situación :

- Bueeeeeeno- dije en un tono jocoso y para quitar hierro al asunto- Tenemos aquí a 2 poderosos retadores que buscar enfrentar a 2 marines. - Estando en el centro, me puse en perpendicular de los bandos enfrentados, extendiendo mis brazos a cada lado para marcar la diferencia entre los 2 equipos.- Me parece estupendo, me parece fascinante. Es más, estoy completamente de acuerdo en comprobar nuestras fuerzas con tremendos peleadores... Civiles quizá? Como fuere, de seguro no queréis tenernos en desventaja por cansancio y falta de energía. Que tal si... - comprobé de forma deliberada que mi revólver estaba cargado, y así era, pero con balas no letales. Di un par de pasos atrás de nuevo sin dejar de mirar al par de invasores antes de proseguir- ... Si quedamos mañana a esta hora par entrenar más. Podéis acompañarnos al cuartel y yo mismo os pagaré cena y alojamiento esta noche. Que os parece?

Crucé el brazo izquierdo por el cuello de Joe, agarrando por encima del hombro a este de forma amistosa. Con la derecha extendí mi mano hacia el peleador enmascarado, abierta en señal de trato.
#19
Su reacción, como era de esperar, fue a la defensiva. Dos Marineritos entrenando pacíficamente a las orillas de su cuartel para que no les pasase nada malo... ¿cómo no iban a necesitar de Cazadores de Recompensa con esa actitud? Tendrían que estar aprovechando sus números y sus recursos para montar batidas estratégicas y concretas para acabar con núcleos y zonas de criminales, aunque por otro lado celebraba que no se dieran cuenta de ello pues así, tanto Jaca como yo tendríamos más para llenar nuestros bolsillos. Una pena por un lado contar con un brazo de la ley tan insulso e inútil, débil, acomodado y corruptible.
Al menos parecía que intentaban hacer de sus soldados gente decente y competente, aunque fuera a marchas forzadas dándoles el poder de una fruta del diablo, pero... ¿una tortuga y una serpiente? Con todas las cosas que había por ahí interesantes y complicadas de manejar ¿quién querría ser un puto animal común y corriente? Ni que hubieran jugado a la lotería condicionando sus vidas a dar un mordisco aleatorio a un cajón lleno de frutas, a ver qué poder les tocaba. Mientras mordían la fruta de la tortuga, sus mejillas podrían estar rozando un poder de la naturaleza brutal, y ni se enterarían.

Como fuese, no era de mi incumbencia lo que ellos quisieran hacer con sus vidas, sus cuerpos, y sus poderes. Igual eran animalistas. Me la sudaba. Lo que me importaba era la situación actual: Dos Marines algo cansados por entrenar entre ellos usando los poderes de sus frutas del diablo, y dos Cazadores de Recompensas que necesitábamos entrenar para ajustarnos el uno al otro en un combate real... Sólo había que ser amable para que la situación pudiera llevarse a cabo. Pero el pelirrojo parecía tener otros planes: quería escaquearse del conflicto, seguramente asustado fruto de la cobardía típica de los soldados más rasos de la marina y de aceptar su proposición podría desembocar en que nunca más volviéramos a verlos, o en que nos quisieran tender una trampa en la taberna que mencionaba, llamando refuerzos. Negué con la cabeza mientras él sujetaba a su amigo — No tengas tanto miedo muchacho — sentencié firmemente viendo como extendía su mano para estrecharla — Yo soy Sohem, y el grandote detrás de mi es Palkia — dije, dando un paso lateral para que Flaca pudiera estrechar la mano del marine, manteniendo yo mis manos sujetando el kanabo y en el bolsillo respectivamente — Somos dos cazadores de recompensas en ciernes de cimentar una cooperativa — maticé — Pero necesitamos probar nuestra efectividad combinada contra personas que no vayan a suponernos un problema legal... y lo suficientemente fuertes — dije, mirándolos de arriba a abajo — Y pensabamos que dos usuarios de Akuma no mi miembros de la distinguida orden de la Marina serían perfectos para ello — añadí sonriendo bajo la máscara, de forma imperceptible.

— ¿Tendríais a bien un enfrentamiento por parejas contra dos ciudadanos preocupados por mantener la seguridad de las calles? — pregunté con sorna — Sin represalias ni consecuencias independientemente del resultado, claro está — maticé, por si las moscas, dejando claro que no quería rollos, ni wanteds ni nada por el estilo si acabábamos partiéndoles la cara a estos dos pringaos de manual. No quería problemas con la ley, pero no podía enfrentarme a civiles porque eran demasiado débiles, no podía enfrentarme a piratas por si eran demasiado poderosos y querían acabar conmigo, y no podía enfrentarme a otros cazadores porque la cosa podría acabar muy mal... si es que llegaba a encontrar a alguno que no fuera mi actual acompañante, Mapa.
Esperé paciente el resultado de mis palabras y que el gigantón a mi espalda moviera su ficha. Una tortuga y una serpiente... mandaba cojones.
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
#20
Poco me sorprendió la visión de dos marines nóveles escaqueándose de una situación tensa. El más mayor parecía adoptar una postura más firme, simplemente identificándose y, en cierta manera, provocándonos haciendo ver que no tenemos nada que hacer con nuestras vidas para incordiar a tan reputados marines. El pelirrojo, en cambio… debió ponerse pantalones marrones, porque se olía a miedo desde aquí. O eso, o era un cabroncete más listo de lo que parecía. En cualquier caso, - ¿qué podía esperar de marines? Si hicieran bien su trabajo, mi mad… - pensaba mientras Sohem interactuaba con ellos intentando explicarles nuestras intenciones. Para mí era un doble entrenamiento, no solo para tantear mis habilidades son mi acompañante, sino para controlar mi genio en una pelea con marines. Ambos parecían muy confiados de sus habilidades. Primer error. Primer error que, trabajando peleando contra piratas sin escrúpulos que pueden intentar acabar con tu vida, era un error fatal. 
 
No paraba de fijarme en la mano de Sohem agarrando su arma, firme, sobre su hombro. No necesitaba saber que estaba preparado para comenzar a repartir golpes en cualquier momento. Después de mi septuagésimo quinto cambio de nombre, mi compañero radicalmente su forma de hablar. Acostumbrado a oírle maldecir, insultar y provocar, casi parecía irreal verle ser… formal. Quizá fue la señal que yo estaba esperando. Cuando les dejó muy claras nuestra idea, permitió que devolviera el saludo al marine apartándose ligeramente. Yo ya lo tenía claro. Comencé a acortar poco a poco la distancia con el marine, dando pasos largos y firmes, mientras me presentaba, esta vez correctamente.

- Taka. Mi nombre es Taka. Y si, podríamos entrenar y aprender ambos – dije mientras sobrepasaba a Sohem, dejándolo a mi espalda y me acercaba al pelirrojo comenzando a extender mi mano derecha hacia la suya – por ejemplo la primera regla de la caza de piratas… - proseguí justo cuando agarraba su mano. Mi palma alcanzaba prácticamente su antebrazo por completo. - ¡NO CONFÍES EN TU RIVAL NUNCA! - ¡IPPON.. - grité con energía, mientras, utilizando el agarre que tan amablemente me había facilitado el marine para, con un brusco giro de cuerpo, proyectarlo por encima de mi hombro con violencia, haciéndolo impactar en el suelo con su espalda - ..ONI NAGE!

Habían comenzado las hostilidades.

Atributos Personaje

Ippon Oni Nage (Proyección del demonio por un punto)

Propio
2
Información

Taka agarra a su rival por un brazo y con el contrario sujeta a su rival por el pecho o axila. Gira bruscamente y bajando su centro de gravedad por debajo de la cadera del enemigo, flexionando su cadera y haciendo que el peso pase por encima de su espalda sin esfuerzo, lanzándolo con ferocidad hacia el suelo para que impacte con la espalda.


Código: taka001
Daños
[Imagen: Ri77Nf7.png]


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