El robo del siglo // Pasado
#1
Sorbet Sur.
01:34 AM
Primavera del Año 16

La noche era especial.

Los aristócratas y millonarios de Sorbet estaban ocupados en esa ocasión, todos reunidos en un solo punto y demasiado distraídos como para darse cuenta de cualquier ataque que no los implique directamente. Era una oportunidad de oro, una de las familias más ricas realizaba una fiesta por alguna razón que ahora se le escapaba a la pelirroja, necesitaban más trabajadores que nunca, la confiable y angelical Shiroi Uso era perfecta para el puesto, tan perfecta que la habían contratado sin hacer muchas preguntas.

Solo había estado ahí un par de horas, organizando todo para la gala, hasta que las personas comenzaron a aparecer una tras otra y la amplitud de la mansión pasó a ser un escondite perfecto. Soltó su cabello, volvió a colocarse sus aretes y piercings, se cambió la ropa de trabajo por una mucho más ideal y salió en busca de su botín. No fue difícil entrar en la mente de esos ricachones, ella misma sabía perfectamente cómo se movían y cómo funcionaban por dentro. La hija de una familia que estaba cayendo en desgracia, una historia trágica sobre cómo su padre perdía tierras poco a poco, tan inteligente como para notar los errores en sus negocios y darles una mano con simples palabras.

Todos y cada uno terminaron por caer en su juego, todos y cada uno terminaron abriendo sus billeteras y apuntado una buena cantidad de billetes en su dirección. Para cuando abandonó la zona norte de la isla, con esa mansión ya bastante lejos y los pies matándola por los tacones, sus bolsillos estaban más que llenos de dinero, suficiente para pagar varios caprichos durante meses.

Se detuvo un momento, sentándose en un banco de la calle. Necesitaba tomarse un momento para descansar los pies, por lo que aprovechó la calma de la noche para sacar un paquete de chicles de su bolsillo y llevarse uno a la boca, para tener algo que hacer mientras esperaba.

Tenía suerte de que la habían contratado como una simple ayudante, si su trabajo hubiera sido como mesera o ayudante de cocina estaría en problemas, pero como no fue requerida desde que la fiesta dio inicio pues pudo colarse en esta con facilidad. Ahora solo restaba llegar a casa y mañana ir a trabajar como si nada de eso hubiese ocurrido.

¿Estaba con poco dinero en los bolsillos como para tener que hacer algo así? Lo cierto es que no, pero ¿quién podía detenerla de usar sus mentiras para conseguir aún más?


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#2
La noche estaba tranquila Sorbet era una de las tantas islas en las cuales vagó el músico antes de establecerse formalmente en karate y realizar una bastante extendida escala entre sus aventuras.
Vesper caminaba por las calles de Sorbet con el laúd a la espalda, su kanabo habilmente escondido entre las piernas y el sombrero ligeramente inclinado sobre sus lentes redondos. Había bebido esa noche, así como muchas otras tantas noches, aunque para su desgracia (o quizá para fortuna) hacía falta bastante más que unas cuantas copas para conseguir que el alcohol nublara realmente sus sentidos.
Fue entonces cuando la vio, una mujer sentada sola en un banco no habría tenido nada de extraño de no ser por su vestimenta, por lo que Vesper disminuyó el paso,  la observó durante un par de segundos, ladeando ligeramente la cabeza. No parecía estar esperando a nadie, tampoco parecía particularmente preocupada, simplemente estaba allí, como si aquella calle y aquella hora fueran el lugar más normal del mundo para descansar.
El músico terminó por acercarse.
-Buenas noches... Bella dama nocturna- //Se detuvo a una distancia prudente y se quitó el sombrero con una pequeña reverencia// -Espero no estar interrumpiendo alguna reflexión tardía de esas que hacen o que no duermas o que vayas saliendo de un bar a altas horas de la madrugada con una cruda más que física si moral por las copas y los desmanes que se hayan hecho en alguna fiesta acalorada...- //Miró alrededor, solo para darse cuenta que estaban solos ellos dos//. -Aunque debo admitir que el lugar deja bastante que desear como salón de té...- //Dijo observando las ropas de la chica y su mirada despreocupada y relajada ante la nocturna vista del paisaje de una Sorbet durmiente, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro//.
Vesper señaló los zapatos de ella.
-Y esos pobres pies parecen estar de acuerdo conmigo o ¿no?- //Se llevó una mano al mentón, examinándola teatralmente//.
-Una dama perfectamente arreglada, de buena estampa, sentada sola a estas horas de la noche, mascando chicle y con cara de haber decidido que el mundo puede esperar...- //Hizo una pausa// -No sé si felicitarla por su tranquilidad o preocuparme por su sentido del peligro...- //Soltó una pequeña risa// -Nyejeje, pero no se preocupe no soy uno de esos marinos hijos de puta que se la pasan extorcionando o secuestrando jovencitas por las noches, que me ha tocado ver de todo... (Desafortunamente) Pesó para si mismo.
Se volvió a colocar el sombrero mientras miraba el espacio libre del banco.
-¿Me permite?- //Esperó su respuesta antes de sentarse// Sé que soy muy bocazas, pero oiga, no podemos hacer nada más en esta bella noche más que esperar a la aventura o ver que depara el resto del día... Mi nombre es Vesper Nero, Músico, vagabundo, abiertamente declarado como borracho conocido, en lugar de alcoholico anonimo y caballero de dudosa reputación, aunque jamás se me ha demostrado nada-
La sonrisa se ensanchó.
-¿Y usted es? Supongo que a una dama tan bella como usted corresponde un nombre igual o incluso más bello que termine por acrecentar su aura de misterio... ¿Qué hace una chica como usted descansando sola a estas horas? Claro si se puede saber...-


Paranoias de Vesper

Karmas



CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
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