[P.A][Aventura T3] Conflictos innecesarios pero inevitables
#1
Día 64 de Verano, Año 318
Pueblo Baquella cuando el sol se encuentra en su cenit.
 
Era un día hermoso de clima tropical bajo el astro sol, no había ni una nube que ocultara el brillo de la estrella más brillante, un día particularmente caluroso pero la gente de la región estaba acostumbrada a esa clase de clima así que seguían con sus rutinas sin inconvenientes. Sin embargo caminando por las adoquinadas calles del límite occidente del pueblo se encontraba caminando de muy mala gana un marine de pocas pulgas y muchas malas vibras, Claudio Amargo nacido en el reino de Roshwan se encontraba padeciendo el clima tan diferente de su helada tierra materna.
 
Aquel hombre se encontraba patrullando solo por haber discutido con sus compañeros de grupo que estarían a una manzana de distancia con tal de no aguantar el mal carácter que el hombre tenía durante los días como aquellos, pero para poder escuchar si llamaba por ellos en caso de una emergencia. La gente que trabajaba estaba trabajando, los turistas estaban cerca del muelle y los ciudadanos con tiempo libre por aquellas horas preferían estar en el interior de sus casas o bajo alguna sombra para evitar algún mal por el fuerte sol veraniego.
 
Caminando por una calle relativamente ancha donde cada casa tenía espacio suficiente para dejar callejuelas entre ellas produciendo sombra y espacio para andar o depositar menesteres caminaba irritado Claudio Amargo, cuando junto a una de tantas casas blancas con techo de tejas lo vio, un pequeño perro que estaba en su camino, una criatura que muchos si no es que la mayoría describirían como adorable e indefensa, por las pintas que tenía debía de tener dueño. En un principio Claudio parecía dispuesto a ignorarlo, sin embargo cuando su trayectoria andando llego hasta el animal, el mismo adorablemente dedico una mirada suplicante por mimos al Marine.
 
Sin pensarlo ni preocuparle demasiado el hombre de un metro cincuenta y cinco le dio una patada al perro sin piedad ni miramiento -Que no te voy a mimar, animal de mierda.- dijo al aire irritadamente mientras se escuchaba al animal gimotear por el dolor de la patada propinada que lo hizo volar un buen par de centímetros por encima del suelo  -Estúpido perro.- agrego molesto.
 
Off
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder
#2
Los días venían siendo particularmente calurosos en Baquella, el astro mayor azotaba sin clemencia sobre todo aquello que estuviera bajo el soberbiamente, sin perdonar. Los pocos afortunados que podían sortear tal suerte eran aquellos que gozaban del privilegio de poder quedarse en casa ocultos de esos rayos que castigaban a su receptor, o los otros pocos afortunados que podían evadir responsabilidades y estar en la costa o algún arrollo, o encontrando alguna sombra. En este caso me encontraba yo específicamente, libre de responsabilidades, viviendo la vida tal me parece, no había mucho que hacer un día con tanto calor… Estábamos con Jake en una callejuela perpendicular a la ancha calle donde se levantaban grandes casas, disfrutando de la sombra que dejaban éstas en esos callejones formados.

—¡Sapeee!— dije acariciando a Jake suavemente entre sus orejas sentados ambos en el suelo. —Se que tenes sed amiguito… ¿No es así?— le pregunté entre caricias como si lo conociera a la perfección, y el asintió con entusiasmo como si el animal pudiera también entenderme perfectamente. El vínculo era intrínseco y forjado a fuego, compañeros de vida, nakamas, familia… Me incorporé lentamente mientras me desperecé estirandome en un bostezo lento y letárgico pues llevaba algo de pereza y fiaca. Hecho lo hecho, volví a inclinarme al suelo para acercar mi rostro a Jake que se paró en dos patas para apoyarse sobre mis rodillas e intentar alcanzar mi rostro con su ocico. No faltaron risas ante su fallido intento, tampoco las caricias un poco más efusivas que antes.

—Escucha amiguito, no te vayas a ir muy lejos, iré a buscarte algo de comer y un poco de agua fresca eh, pórtate bien pequeño— le dije aún inclinado hacia él y acariciandolo. —Sape— bufé alegremente mientras me incorporaba luego de palmear suavemente dos veces su cabeza.

Emprendí una caminata tranquila mientras confiaba en que iba Jake quedarse ahí a la sombra esperando. Mientras caminaba rasqué mi nuca y me puse a comer una goma de mascar e iba internamente apostando conmigo mismo una sesión de entrenamiento a que Jake se portaría bien y se quedaría allí esperando.

No había ido muy lejos, solo una pequeña caminata hasta el otro bloque, un poco tortuoso a mi gusto dado el calor para ir sin sombra, aunque un tanto de cierto tenía, también era parte de ser vago y holgazán, no podía contra mi genio que me incitaba a valer mierda y no hacer nada disfrutando de estar en calma y relajado.

Aunque debo admitir, al parecer no todos manejan la misma calma o tienen la capacidad de autoregularse emocionalmente, o mucho menos comprender que las adversidades climáticas, o inclemencias pertinentes al mundo que nos rodea no son culpa de nadie en sí y menos de los animales, pero ¿Cómo podría entenderlo alguien carente de empatía? Solo un traumado se desquitaría con una pobre criatura indefensa que su única culpa es estar frente a un australopithecus que no comprende que la simple forma de vida que tiene frente no es Dios para designar lo que ocurre a los mortales.

Pasó lo que no debía pasar, el daño estaba hecho ya… Yo ya estaba volviendo cuando vi lo que ocurrió… Le había pedido a Jake quedarse allí y esperarme pero no puedo culparlo, es un perrito… Pero a aquel gnomo de jardín era otro cantar, ese enano sabe perfectamente lo que hizo y no podía dejarlo pasar por alto… Si bien mi primer impulso era cargar contra él y arremeter con todo para enseñarle lo que se siente recibir ese trato, pude controlar aquel fuego interior, para fijarme primero en mi compañero que se refugió entre mis piernas aún quejándose del dolor. Me incliné a él y sobé su lomo de costado pasando mi palma sobre sus costillas y lado para que se quedara tranquilo, y luego lo cargué dentro de mi mochila dejando una pequeña rendija donde podía sacar su cabeza. —Lamento lo que pasó amiguito, ya me ocupo yo, sape— le comenté apenado mientras rasqué mi nuca.

El enano aquel estaba frente a mi a unos 10 metros, identificaba aquel uniforme a la perfección y aunque sabía el significado de la inscripción en el mismo, no era por saber leerlo, sino por experiencia, era un marine… Me importaba tres pitos… No había forma de dejar pasar aquello…

—¡Oye, amiguito! ¿Puede ser que hayas pateado un perro, ah?— le consulté amablemente fingiendo cordialidad, detrás de ese tono amigable, sabía perfectamente que había ocurrido, lo había visto. Solo quería dar la opción a escuchar que tenía que decir, o disculparse.

Hora de Aventura
[Imagen: 4ZOZ7IA.jpeg]
~Pensamiento~—Hablar—
[Imagen: PuthOpc.gif]
  Responder
#3
Claudio Amargo vio venir al grandullón acercarse y reunirse con el asqueroso canido que se había tenido la osadía de interponerse en el camino del gran, metafóricamente, miembro de la marina. El simple hecho de ver la diferencia de alturas entre ambos irritando al rubio de menor estatura que para colmo se sintió personalmente atacado al escuchar que lo trataban “como a un niño” haciendo que le brotara una vena en la frente -¡Número uno, no soy tu amigo, número dos, no soy un niño para que me hables con diminutivos, número tres si lo hice porque se interpuso en mi camino y ahora parece que tu quieres hacer lo mismo.- bramo ruidosamente.

El marine de metro cincuenta y ocho de altura siguió caminando a paso lento pero firme, desafiante mientras que posaba la mano izquierda en el mango de su escopeta de forma brabucona hasta quedar en frente de aquel jovencito que le superaba en casi medio metro, varias cabezas de diferencia y aun así el Marine directamente a la confrontación. -Muévete o te muevo a ti también.- declaro agresivamente mientras daba un paso más con intención de chocar y derribar o al menos apartar a aquel tipo que se había atrevido a ponérsele por delante.

Mientras tanto casi a una manzana de distancia los compañeros de Claudio vieron lo que había pasado y no podían hacer más que suspirar decepcionados de su compañero de escuadrón, los mismos comenzaron a hablar en voz baja quejándose del carácter del señor Amargo, mientras que lo veían acercarse con mal carácter al “civil” dueño de aquel pobre animal. Sin embargo no aceleraron su andar, ya que no querían involucrarse todavía, preferían caminar y con suerte ellos llegarían para cuando todo estuviera resuelto o tendrían que correr a evitar que las cosas que se pusieran feas, hasta aquel momento ninguno se había terminado de darse cuenta de cuan armado estaba aquel civil.

OFF
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder
#4
Tembloroso, Jake se refugiaba en mi lomo, dentro de la mochila. Frente a mí estaba aquel marine gruñón y mal llevado, quien no solo sabía que había sido él… El sujeto también se jactaba de haber golpeado al pobre perro… Otra persona en otro momento hubiera comprendido la situación y pensado “es un marine, no puedo hacer nada al respecto”... Pues yo no, a mi me vale tres hectáreas de verga, el enano había hecho algo que creo imperdonable, no pateó un perro, pateó a mi compañero, mi amigo, cuando este se acercó en paz y buen rollo… ¿Qué se supone que debe hacer uno en estos casos? Reventarle el tomate de un palazo supongo…

Había escuchado una historia de un sujeto, un pirata llamado Whon Jick que por un tipo haber golpeado su perro y robado su caballo, el sujeto mató a toda una tripulación de piratas, a tres de ellos con un lápiz… Debía ajusticiarlo por Jake, el ser de luz más adorable que existe en el mundo del planeta mundial… ¿Era un marine? Sí, pero también era un enano… Y ser enano me recordaba aquellas criaturas que tanto me irritan y no podía ver, los tontatta… ¿Estaba mal? Seguramente, pero el estaba peor, y lo estaría aún más…

Nunca fuí un tipo muy buscon, pero tuve siempre un límite muy claro… Y meterse con un ser indefenso era una línea que no podía permitir que se cruce, y menos si se trata de mi perro, mi familia… No hay excusas para tal maltrato… El tipo siguió avanzando a mí posición, ya que me encontraba a diez metros, y lejos de disculparse parecía redoblar la apuesta, amenazandome a mí. ¿Creo yo era la invitación abierta a un confrontamiento? No podía negarme… El sujeto se frenó a un metro de distancia de mí, casi queriendo empujar al aire, seguramente me hubiera chocado si es que yo avanzaba, aunque solo lo observé mientras tenía su mano en el arma, aun sin desenfundar, por mi parte yo al ver sus movimientos lo que hice fue cruzar mis manos por sobre mis hombros para tomar ambas armas por el mango, espada y boken, y propinarle en un movimiento de gracia y fluido una danza de violencia y letalidad en su cabeza encontrando una apertura y falla en su defensa, golpeando repetidamente en su cabeza, específicamente en su sien con el boken en un movimiento diagonal casi de lado, y con la espada del lado opuesto en un simétrico corte en cruz, el reino había sido ejecutado... Luego del fuerte ataque lejos de bajar las intenciones, redoblé la apuesta, usando el boken para atraerlo desde el cuello y girarlo, y aplicarle una llave mataleón en su cuello intentando asfixiarlo bloqueando sus vías respiratorias y trabando el movimiento de sus brazos, y aprovechando la diferencia de altura para elevarlo del suelo y sus pies no tuvieran apoyo…

—Apuesto que te vas a arrepentir de esto pequeño amigo… Sape— le dije alegremente aunque detrás de ese tono juguetón estaba totalmente decidido a enseñarle algo que jamás olvidaría…

Hora de aventura
[Imagen: 4ZOZ7IA.jpeg]
~Pensamiento~—Hablar—
[Imagen: PuthOpc.gif]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1851 + 0 = 1851
Energia: 1408 - 95 = 1313
Espiritu: 462 + 0 = 462
#5
Amargo estuvo a punto de buffar con desagrado algún comentario contra el rubio de ojos igual de azules a los propios algún comentario pero antes de tocarlo o hacer algún comentario, un doble desenvainado fue realizado con suma velocidad y violencia contra su persona, un golpe y un corte, ambos dirigidos a la cabeza del Marine hicieron manar la sangre y que gritara de dolor algún improperio irreconocible por la mescla de dolor, saliva y confusión. Por un momento el mundo empezó a zumbar en los oídos del rubio de menor estatura mientras sentía que todo le daba vueltas en la vista de forma nada agradable.

-¡Por los cuatro azules!- grito sorprendido uno de los marines que habían estado acercándose a ritmo tranquilo viendo cómo se desenvolvía el encuentro entre Claudio y el rubio desconocido, gritaba por la sorpresa del veloz desenvainado doble y ataque que el “civil” hizo al desagradable Marine -Vamos, hay que ayudarlo, Claudio será un imbécil pero no podemos dejar que ataquen a una figura de autoridad como un soldado de la marina y se salga impune.- declaro uno de los marines mientras empezaba a correr siendo seguido su ejemplo el resto de compañeros allí presentes, más de uno maldiciendo por tener que correr bajo el abrazador sol de verano.

Para cuando Claudio comenzaba a recobrar su foco y atención después del abundante dolor que había estado sintiendo en ese entonces, ya era demasiado tarde para que pudiera tomar distancia o acomodarse de forma adecuada para un combate, era muy tarde, estaba agarrado por el dueño de aquel estúpido perro -agh… Te arrepentiras de… esto- se quejó mientras desenfundaba su escopeta de la cintura para intentar dispararle al pie derecho de Finn con el cartucho en la recamara de la peligrosa arma de fuego mientras comenzaba a ver a sus compañeros acercándose tan rápido como podían.

El estallido del disparo y el olor a pólvora declararon públicamente para todos los que estuvieran en las cercanías que oficialmente había comenzado una confrontación violenta en la calle. El grupo de compañeros del marine que había disparado procedieron también a hacer sonar un silbato para llamar refuerzos mientras tomaban sus rifles y sables para estar listos para el combate cuando estuvieran suficientemente cerca de los luchadores en aquel momento.

Off
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder
#6
En principio, sobre el papel, jamás hubiera imaginado que las tornas girarían en ésta dirección tan peculiar. Todo auguraba ser un día tranquilo y calmo. Si bien la brisa marina refrescaba, el calor húmedo por momentos se volvía sofocante, incluso para los más adeptos por momentos… No había razones para sospechar en un comienzo del día que las cosas decantarían por el camino de la violencia. Sin embargo algunas cosas no han de poder ignorarse, y si alguien me patea el perro yo le pateo el culo, las matemáticas son simples, yo no las entiendo, pero así dicen las gentes que sí.

Claudio, el retoñito marine, había tomado una serie de eventos desafortunados, con la obra cúlmine de meterse con Jake, pateandolo y luego en vez de disculparse, redoblar su apuesta conmigo. Y yo no soy santo de devoción, la hice corta como dice la muchachada joven. ¿Te metes conmigo? Hay palo. ¿Te metes con mi perro? Hay palo. ¿Estás pendejo? Hay palo. Y nuestro amigo Claudio hoy había cumplido con todas, cartón lleno, bingo como alguna señora octagenaria con olor a naftalina y remedios podría gritar.

La trifulca fue inevitable y había comenzado. Sus esfuerzos eran inútiles, usualmente creo que la gente como él no recapacita ni cambia, pero quizás y con algo de suerte, podría comprender la vulnerabilidad de un pobre animal sin malicia y no volvería a cometer algo así, eso, claro, si es que lo dejaba en condiciones de siquiera poder volver a intentarlo en otro momento.

Aún en las peores condiciones todavía tenía fuerzas para apenas balbucear algo entendible a causa del ahorque que sufría. Llegué a escuchar forzosamente como podía amenazarme, aunque, no llegué a escuchar del todo… En el momento que identifiqué que sus inútiles gastos de energía fueron a parar en ese intento de amenaza, en cuanto escuché que me arrepentiría no terminé de oír de que lo haría, porque le había dado un violento cabezazo en la nuca, dejándolo caer con el golpe soltando así la llave, para volver a castigarlo por su impertinencia, nuevamente con dos rápidos cortes perpendiculares, en cruz, haciéndole dos golpes exactamente en el mismo lugar de donde habían sido los anteriores, había sonado un disparo, el maldito había intentado dispararme… En mi pie, aunque la verdad fue un disparo de pólvora mojada, no porque no funcionara, sino más bien que en realidad no había logrado hacerme daño al punto que dudé de la puntería del sujeto en mi interior... ¿Arrepentirme? Iba a aprender a tratar a los animales, o no volvería a tratar con ellos nunca más, de eso me iba a ocupar seguramente.

A Claudio no lo dejaría indemne pero me di cuenta que entre todo el salseo y trifulca, al parecer se había agitado el avispero, y venían refuerzos al enano maldito, además de que sonaban pitos de alarma, seguramente eso, podría ser un problema, no podía darme el lujo de perder mucho tiempo en el baile…

—De ésta no te vas a salvar chiquitín, sape— le dije riendo sabiendo que todo podría continuar escalando, pero cuando eso pasa no queda otra que subirse y surfear la ola…

Hora de aventura
[Imagen: 4ZOZ7IA.jpeg]
~Pensamiento~—Hablar—
[Imagen: PuthOpc.gif]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1851 + 0 = 1851
Energia: 1313 + 18 = 1331
Espiritu: 462 + 0 = 462
#7
Un día más que movido para varias de las personas del Pueblo Baquella, decenas de marines corrían tan rápido como podían al rescate del quizás cuerpo de su compañero de patrullas, un tipo indeseable pero al cual ninguno de sus camaradas desearía la muerte, mucho menos por patear un perro -Soldado caído, repito soldado caído, mosqueteros prepárense para dar fuego de cobertura mientras los piqueros y yo vamos a sacar de allí a Claudio.- declaró firmeza y regia voz un marine de cabellos rojizos con dos dagas en su cintura espadón cargado a la espalda, avanzando más rápido que el resto.

Los piqueros se detuvieron un momento mientras los mosqueteros lanzaban una andanada de disparos al rubio de camisa azul y un arma en cada mano. Tras los disparos los piqueros volvieron a correr a máxima velocidad llegando apenas a poner las lanzas por sobre el cuerpo caído de Claudio intentando cubrirlo mientras que por la izquierda los atravesaba una figura con cabello flameante, el respetado marine conocido entre sus pares como Juan “el mano cambiada”, apodado así por el hecho de ser ambidiestro y para bromear un poco a su costa.

-Aléjate de ese Marine o tendrás que responder ante todo el peso de la ley- declaro con determinación y bravura mientras empuñaba una daga en cada mano, ambos filos apuntando en direcciones contrarias con lo que muchos llamarían un agarre invertido -Si tanto quieres luchar y violentarte prepárate para enfrentar los filos de Juan el mano cambiada.- declaró abiertamente mientras se abalanzaba en dirección a Finn con determinación de cortarlo de forma sencilla antes de continuar el agresivo avance con intenciones de hacer retroceder a fin agregando una patada dirigida al pecho del mismo.

-Tienes la oportunidad de rendirte, que te llevemos al cuartel para hablar esto de forma correcta y adecuada, con suerte terminaras solo un par de noches en el calabozo… O puedes apostar a que nos vencerás a todos nosotros y te irás de rositas- dijo en un tono humorístico a pesar de la situación de combate en que se encontraba enzarzado el pelirrojo.

Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)