[Auto T5] - The Hunters.
#1
Dia 53 de Verano, Isla Chisi

El bosque volvía a cerrarse a su alrededor mientras avanzaban entre la maleza siguiendo un rastro que cada vez resultaba más difícil de distinguir, habían pasado ya varios días desde su llegada a Chisi y, por primera vez desde que pusieron un pie en aquella isla, Ubbe tenía la sensación de que estaban cerca de encontrar algo interesante, o a alguien, fuera cual fuera la resolución, valdria la pena la busqueda. Caminaba unos metros por detrás de Sigurd, observando cómo el capitán escudriñaba el entorno con una atención impropia de él, de hecho hacía apenas unas semanas lo habría imaginado corriendo de árbol en árbol como un animal salvaje, pero desde hacía algún tiempo parecía concentrado en algo diferente, según le había explicado, estaba utilizando una nueva forma de Haki capaz de percibir personas y presencias sin necesidad de verlas directamente, aunque Ubbe seguía pensando que aquello sonaba extraño, pero bueno igual de extraño era también golpear a alguien intocable hasta que Jalindra comenzó a entrenarlo en Skypea, asique tampoco iba a darle demasiadas vueltas.  
Más adelante, Dharma avanzaba con la misma serenidad de siempre, estudiando el terreno con una paciencia casi enfermiza mientras analizaba cualquier detalle que pudiera haber pasado desapercibido para el resto. Los tres perseguían el mismo objetivo, aunque cada uno parecía hacerlo a su manera. Sigurd confiaba en aquel nuevo Haki, Dharma en su capacidad de observación y deducción, mientras que Ubbe seguía prefiriendo métodos mucho más sencillos:
Ramas partidas, huellas, restos de sangre, cualquier señal que indicara por dónde habían pasado aquellos marines, porque seguían allí, tenían que seguir allí.
Nadie abandonaba un naufragio para internarse en una selva desconocida sin una buena razon, fuera curarse, huir, o cazar y, desde que encontraron los restos del barco en la costa, aquella idea no había dejado de rondarle la cabeza. Un navío de la Marina reducido a escombros, sin cadáveres visibles y sin supervivientes a la vista, dejando únicamente un rastro de sangre que desaparecía entre los árboles, desde luego aquello olía a problemas, y yeah, a Ubbe siempre le habían gustado los problemas. Una pequeña sonrisa apareció bajo su nariz mientras apartaba una gruesa rama que bloqueaba parcialmente el camino. Si encontraban a los supervivientes habría respuestas, y si las respuestas venían acompañadas de una pelea, mejor todavía. Lo cierto era que la situación resultaba mucho más agradable que aquella con la que Chisi los había recibido días atrás, porque ahora almenos caminaban bajo un cielo despejado, rodeados por el sonido constante de la selva, la primera imagen que aquella isla les había ofrecido había sido muy distinta, pues cuando llegaron habia una tormenta capaz de tragarse el horizonte entero.

Aquel día el mundo parecía haberse reducido al color gris; el cielo había desaparecido bajo una masa interminable de nubes negras y el mar rugía con tanta fuerza que incluso el gigantesco Veðrfölnir parecía una simple hoja arrastrada por la corriente, de hecho mientras Sigurd reia como un condenado aferrado al timón, disfrutando de cada relámpago y cada ola que amenazaba con arrancarles la cubierta bajo los pies, el resto de la tripulación habían estado demasiado ocupados intentando que el barco llegara entero a tierra firme como para compartir aquel entusiasmo.
Ubbe recordaba perfectamente el momento en que divisaron la isla entre la lluvia, apenas era una silueta oscura escondida tras la cortina de agua, una sombra inmovil en mitad del océano embravecido que poco a poco fue tomando forma a medida que conseguían acercarse. En circunstancias normales habría resultado imposible desembarcar allí, pero después de tantos días encerrados en el barco cualquier pedazo de tierra parecia una bendición, o simplemente una maldición que podian acepatar, al final la diferencia tampoco era tan importante para un pirata. Lo complicado había comenzado una vez pusieron los pies en la costa, la tormenta no mostró la menor intención de detenerse y el agua caía con tanta violencia que resultaba difícil mantener los ojos abiertos durante demasiado tiempo. Mientras algunos hombres aseguraban el barco y otros descargaban suministros, Ubbe se había visto obligado a organizar buena parte del trabajo simplemente para evitar que el campamento terminara convertido en una colección de lonas inundadas y provisiones arrastradas por el barro.
Al final el campamento había resistido, no era bonito, no era cómodo, pero seguía en pie y era completamente funcional, y durante los dias posteriores había terminado transformándose poco a poco en algo más parecido a un hogar temporal que a un refugio improvisado y asolado por la tormenta como habia sido en un comienzo. 
Durante las primeras jornadas apenas le habia prestado atención a una cosa que rondaba en su cabeza, había demasiado trabajo que hacer, demasiadas zonas que explorar y demasiadas cosas que asegurar antes de poder permitirse perder el tiempo leyendo noticias viejas en un papel arrugado, sin embargo, una vez la rutina comenzó a asentarse y los días dejaron de consistir únicamente en cargar cosas de un sitio a otro, terminó encontrándose otra vez frente a aquellas páginas arrugadas.
Y cuanto más las leía, menos gracia le hacía una parte concreta, porque las recompensas si, habían subido, incluso la foto que le habian hecho ahora era incrible, todo era positivo para un pirata como el, todo menos el nombre. El nombre era diferente: Ubbe Eiby.
Incluso ahora, mientras exploraban la isla después de varios días seguía sonandole raro, no porque fuera incorrecto, porque no lo era, era correcto. Durante años había sido simplemente Ubbe, habia conseguido eliminar esa parte de el y ser simplemente el individuo que era a dia de hoy, para la mayoría de las personas ni siquiera había hecho falta nada más. Los Buccaneers no abundaban precisamente y cualquiera que lo conociera sabía de quién estaban hablando. Ahora, sin embargo, alguien en alguna oficina del Gobierno Mundial había decidido añadir algo que él mismo apenas utilizaba.
Un apellido, su fucking apellido, y por mucho que intentara convencerse de que no tenía importancia, la realidad era que seguía molestándole cada vez que lo veía escrito, como si alguien hubiera tomado una decisión sobre quién era sin preguntarle antes, como si una parte de su vida que el intentaba ocultar hubiera aparecido de repente en los periódicos de medio mundo.Y para colmo aquella no había sido la única sorpresa que escondían aquellas páginas, aunque esta fue una sorpresa positiva; entre noticias, recompensas y nombres conocidos había terminado encontrando algo que jamás habría esperado guardar entre sus pertenencias.
Un número de Den Den Mushi, el número de Garnet, un pirata famoso de una tripulación importante del Nuevo Mundo
Un hombre que prácticamente era una leyenda, y que, además, resultaba absurdamente atractivo. Ubbe seguía sin entender demasiado bien cómo había acabado con aquello en sus manos, pero tampoco iba a desperdiciar la oportunidad. Por si acaso, terminó guardándolo cuidadosamente entre sus pertenencias como quien protege un pequeño tesoro.
Nunca se sabía cuándo podía hacer falta llamar a alguien así, quizá en una noche solitaria, o simplemente quizá fuera un nuevo colega al que descubrir. 

Mientras avanzaba por la selva, una rama particularmente gruesa se interpuso en su camino, normalmente la habría apartado sin más, pero aquella vez su mano se cerró alrededor del tronco con algo más de fuerza de la necesaria, con ello el árbol tembló, las hojas vibraron sobre sus cabezas, y durante unos segundos el bosque entero pareció guardar silencio.
- Stupid surname... - Masculló para sí mismo, no era una gran reflexión, tampoco una especialmente profunda, simplemente era lo que pensaba. Su frustración terminó acumulándose durante unos pasos más antes de encontrar una salida mucho más sencilla: una solución que siempre había funcionado bastante bien, golpear algo.
Ubbe giró ligeramente el torso y lanzó un puñetazo seco contra uno de los árboles cercanos, el impacto resonó entre la vegetación como un trueno y una lluvia de hojas descendió desde las copas mientras el tronco se inclinaba peligrosamente antes de recuperar parte de su posición original.
Años atrás probablemente habría arrancado media corteza sin darse cuenta, quizá habría partido el árbol, pero ahora era diferente, todavía estaba aprendiendo, todavía le quedaba muchísimo camino por recorrer, pero comenzaba a notar cambios, pequeños cambios, detalles que antes habrían pasado desapercibidos.
Recordó algunas de las enseñanzas de Jalindra mientras observaba las grietas que se extendían por la superficie del tronco. La concentración de la fuerza, el control, la diferencia entre simplemente golpear algo y decidir exactamente cómo quería golpearlo. Era bastante frustrante, porque cuanto más aprendía, más evidente se volvía todo lo que todavía desconocía.
Sin embargo también era emocionante, por primera vez comenzaba a comprender que la fuerza no dependía únicamente del tamaño de un brazo o de la potencia de un impacto, tamiben existían capas más profundas, cosas que apenas empezaba a vislumbrar. Quizá por eso observaba a Sigurd de vez en cuando mientras atravesaban la isla, el capitán estaba desarrollando un Haki completamente distinto al suyo y, aunque Ubbe jamás lo admitiría en voz alta, sentía una enorme curiosidad por aquello. Sigurd decía que podía percibir presencias, que podía sentir personas ocultas mucho antes de verlas.
Sonaba raro, muy raro, pero tampoco era la primera vez que lo oía, la chica aquella de Arabasta le habia dicho algo sobre lo de "ver sin ver", y como ya le confirmó Jalindra, era la base del Haki de Observación. 

Tal vez, cuando regresaran al campamento, podrían intercambiar algunas enseñanzas entre ellos, al fin y al cabo, si Sigurd estaba aprendiendo una mitad y él la otra, tarde o temprano tendría sentido que ambos compartieran lo que sabían, aquella idea apenas tuvo tiempo de asentarse en su cabeza, porque un sonido extraño llegó desde algún punto entre la maleza.
Un crujido, después otro.
Y finalmente un gruñido grave que hizo que la sonrisa regresara lentamente al rostro del gigante.
- Finally... alguna cosa minimamente interesting, baby! Ya me he cansado de patear arboles, hacia rato que queria pegarle a algo que se moviese! - Estaba claro que se trataba de algún deprepador de la isla, el gruñido volvió a escucharse unos segundos después, esta vez más cerca. Sigurd también pareció percatarse de ello, aunque continuó avanzando sin reducir el paso, probablemente demasiado concentrado en aquel nuevo Haki suyo como para prestarle demasiada atención a un simple animal. Dharma tampoco pareció especialmente preocupado, simplemente seguía adelante. 
Ubbe sí, pero por motivos completamente distintos, a él le gustaban los animales peligrosos, asi que desvió ligeramente la trayectoria mientras apartaba un grupo de arbustos que crecían junto al sendero. No se alejó demasiado del resto, apenas unos metros, los suficientes para seguir escuchando sus voces y distinguir sus siluetas entre los árboles. El sonido volvió a repetirse casi de inmediato.
Más grave, más agresivo, y bastante más cerca.
- Hey baby! - Señaló chasqueando los dedos esperando que la bestia que hubiese por ahí le saltase encima de una vez. 
Entre la vegetación, ocultas bajo las raíces de varios árboles gigantescos, descansaban tres criaturas cuadrúpedas cubiertas por una especie de pelaje oscuro y grueso, recordaban vagamente a lobos, aunque cada una de ellas tenía prácticamente el tamaño de un caballo y unas mandíbulas que parecían capaces de arrancar una pierna de un solo mordisco.
Una de ellas lo observó mientras gruñía, ahora sí que se sentía en una isla salvaje, las bestias tardaron exactamente tres segundos en decidir que aquella montaña de carne que acababa de aparecer frente a ellas era una amenaza.
Y aproximadamente un segundo más en lanzarse al ataque, la primera saltó directamente hacia su cuello, un error bastante común. La enorme mano del gigante atrapó al animal en mitad del aire antes siquiera de que pudiera cerrar las fauces. Durante un instante la criatura pataleó furiosamente intentando liberarse, pero la diferencia de tamaño y fuerza era demasiado ridícula, Ubbe simplemente la utilizó como arma improvisada,estampandola contra la segunda bestia.
Ambas desaparecieron entre arbustos y ramas rotas tras los golpes, entonces la tercera alcanzó a morderle el antebrazo, o al menos lo intentó, porque sus colmillos apenas consiguieron arañar la piel del bucanero antes de que un puñetazo descendente la enviara de vuelta al suelo con suficiente fuerza como para abrir un pequeño cráter de tierra y hojas.
El combate terminó tan rápido como había empezado, las dos primeras criaturas huyeron despavoridas completamente heridas hacia las profundidades del bosque.
La tercera permaneció inmóvil, probablemente muerta por el golpe, y Ubbe la observó durante unos segundos.
- Bad choice - Comentó en voz alta antes de continuar caminando, ni siquiera se molestó en perseguir a las otras, a aquellas alturas ya estaba mucho mas interesado en los marines que pudiera haber por allí, mientras regresaba hacia la dirección por la que avanzaban Sigurd y Dharma, aceleró ligeramente el paso mientras apartaba otra cortina de vegetación y, apenas unos instantes despues, encontró algo más.
Un trozo de tela blanca, manchada por barro y sangre seca, la recogió del suelo, la observó unos segundos y sonrió, quiza aquella tela llevaba alli mas tiempo del que podia imaginar, no sabia si podria pertenecer a los naufragados o a personas que ya ni siquiera seguian en este mundo, pero lo positivo es que eso no pertenecía a ningún animal, eso estaba claro.
- Captain - su voz resonó entre los arboles mientras levantaba el fragmento - Creo que estamos close.
El fragmento de tela desapareció entre sus dedos mientras volvía a guardarlo, no era una gran prueba por si sola, pero sumada al rastro de sangre de la playa y al estado del naufragio comenzaba a dibujar una imagen bastante clara. Los marines seguían en la isla, y no parecían encontrarse especialmente lejos.
Ubbe volvió a incorporarse y observó los alrededores durante unos instantes, el bosque permanecía inmóvil, era completamente fascinante, probablemente el bosque mas bonito que habia visto jamás, bañado por aquella luz dorada que conseguía abrirse paso entre las copas gigantescas de los árboles. A simple vista todo parecía tranquilo, demasiado tranquilo quiza, sin embargo, después de pasar varios días recorriendo Chisi, había aprendido una cosa, que quella isla nunca estaba tan calmada como aparentaba, a lo lejos escuchó una rama partirse bajo algún animal que huia entre la maleza, mas arriba, varias aves levantaron el vuelo de golpe antes de desaparecer entre las copas, pequeñas señales, detalles insignificantes para cualquiera que no estuviera prestando atención.
Pero el bosque siempre hablaba, solo había que saber escucharlo.
- They are here...
Murmuró para sí mismo mientras reanudaba la marcha, no sabía cuántos serían, no sabía en qué estado se encontraban, y tampoco sabía qué demonios había sido capaz de hundir un barco entero de la Marina, quizá venian desde Skypea y fue el golpe lo que no soportaron, pero estaba convencido de una cosa; pronto lo descubrirían.
La figura de Sigurd volvió a aparecer entre los árboles unos metros más adelante, el capitán seguía avanzando con decisión, concentrado en aquel nuevo Haki que tanto interes parecía despertarle últimamente al capitán, mientras Dharma continuaba estudiando el entorno con la misma paciencia de siempre. Viéndolos desde atrás, Ubbe no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.
Era un grupo extraño, probablemente demasiado extraño, pero funcionaba, y mientras siguieran funcionando, cualquier desgraciado que hubiera decidido esconderse en aquella isla tenía motivos para preocuparse.
Con aquella idea rondándole la cabeza, se crujió los nudillos y aceleró ligeramente el paso para reunirse de nuevo con ellos. La caceria continuaba, el rastro seguía fresco y, por primera vez desde que encontraron los restos del naufragio, comenzaba a sentir que estaban acercándose al final de aquella historia, o quiza al principio de una nueva.
Fuera cual fuese la respuesta, no tardarían mucho en encontrarla, y se morian de ganas de hacerlo

HEY BABY
[Imagen: ksMOGZu.png]
#2
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Aventura Autonarrada T5: Completada
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