Los Juegos del Soberano quedaron atrás hace días. Una experiencia única en el mundo, pero que nos dejó a todos con un sabor amargo en la boca con su desenlace. Pese a todo, nadie puede negar que fueron cuanto menos entretenidos y, por encima de todo, provechosos. No, no ganamos los juegos, pero toda la información y los contactos que pudimos sacar en aquellas horas valen más que cualquier premio: los poderes de futuras bandas rivales, el conocimiento de una fuerza invisible llamada Haki, el acercamiento a miembros de la Marina y lo que eso conlleva... Y es cierto que Ubbe se llevó un gran reconocimiento tras su combate en semifinales. Así que, si me preguntan, ha sido un éxito rotundo para los miembros del Ragnarok.
Ahora nos encontramos en un pequeño negocio del Imperio del Cielo, una posada vulgar que acoge al viajero cansado. Estoy sentado en una mesa de madera grande y redonda, capaz de soportar la comanda de dos bucaneros y un hombre común. La luz de las ventanas apenas se filtra al interior, dándole un aspecto lúgubre al lugar, a pesar de no ser más que mediodía. No hay mucha clientela, y la que hay está a sus asuntos, como si nuestro aspecto titánico formara una cúpula de aislamiento donde solo puede entrar la sexy camarera alada para servirnos la comida y el alcohol. El lunarian tras la barra evita el contacto visual con nosotros mientras no deja de darle brillo a una jarra sin usar. Y un empleado con aires de mendigo, carente de una mano, toca una tonadilla espectral para ambientar el panorama.
Ando sentado sobre un butacón de cuero negro y desgastado, de esos baratos que se te pegan al culo y te dejan marca. Echado con el torso hacia delante, con los codos apoyados al borde de la mesa y atento a un puñado de cartas abiertas en abanico sobre mis manos. Frente a mí, una partida de solitario inconclusa, un cenicero con dos puros a medio consumir y, un poco más a la izquierda, tres jarras de cerveza vacías por las que resbala el agüilla sucia del hielo fresco descongelado, dejando varias circunferencias húmedas sobre la madera podrida. En los bordes de la mesa, recreando un triángulo equilátero casi perfecto, se encuentran mis dos compañeros. Mi hermano de otra madre, Ubbe, el Kaiju. Vicecapitán del Ragnarok y comandante de las tropas. Sobran las presentaciones con él. En la esquina opuesta, el recién llegado y casi adoptado Dharma, el Orador. Un tipo que hasta el momento ha demostrado una gran inteligencia, pero que navega solo. Interesante, aunque con mucho que demostrar todavía. Odiseo no se encuentra con nosotros; lo mandamos hace tiempo a informar al resto de Hijos del Ragnarok sobre lo sucedido durante el trayecto a Shandora.
-¡¡Este juego es una mierda!!- estallo con furia mientras lanzo todas las cartas sobre la mesa, rompiendo la composición del solitario. Hago ademán de coger a Yggdrasil, que descansa tranquila a mi costado izquierdo, apoyada sobre el butacón, pero me detengo por un segundo. Tal vez partir en dos la mesa donde están comiendo mis hombres sea algo exagerado. -¡¡AAHHGH!!- Tomo la opción de barrer todo lo que tengo enfrente con una sacudida de brazo que lanza a volar cartas, puros y vasos vacíos que se estampan contra el suelo y se revientan en fragmentos. Culmino con un golpe seco a la mesa con ambos puños que hace tambalear todo lo que hay sobre ella, sin terminar de tumbar nada. Suspiro un par de veces, malhumorado, y trato de relajarme con una orden imperativa en dirección a la barra. -¡¡Otra ronda por aquí, camarera. Date prisa!!-
La frustración se va disipando con cada sorbo espumoso. Al quinto, decido que es suficiente y dejo caer la enorme jarra con violencia contra la mesa. Un eructo monstruoso es la señal de que la ira se ha disipado. Con el antebrazo me limpio la espuma sobrante de la barba y me quedo mirando a Ubbe. -Bueno, ¿qué?- me detengo unos segundos, pensativo. ¿Me ha subido algo el alcohol? -¿Primero deberíamos reparar nuestras armas o comprar un barco más grande?- sin pudor alguno, señalo al espadachín negro, como si fuera culpable de algo que evidentemente no es. -Porque al final nos vamos a quedar sin espacio en el Veðrfölnir.- Luego miro al hombrecillo. Tan escuálido para nosotros, pero tan masivo para los de su especie. -Y tú...- lo miro fijamente, achicando los ojos para buscar dentro de los suyos, a ver si saco algo de información de ahí. -No sabemos nada de ti, tío.- me echo para atrás, reposando mi espalda sobre el butacón de cuero y acomodándome. -Cuéntanos un poco de tu historia, ¿no te parece?- Sí, definitivamente me está subiendo la cerveza.
24-08-2026, 07:42 PM (Última modificación: 25-08-2026, 04:36 AM por Dharma.)
Pasaron ya algunos días; los juegos dieron por finalizado el entretenimiento que el emperador había solicitado. Las decenas y cientos de visitantes parecían por fin irse alejando de la mítica isla y del emblemático reino dorado. Dharma no pudo aprender más de lo que ya se había encontrado en algunos libros sobre esta región, y tampoco tuvo una curiosidad extrema por asimilar mucha información de esta ciudad sobre las nubes. Pero sí que hubo cosas interesantes, reafirmando algunos conocimientos bastante útiles para sus futuras encomiendas respecto a las frutas del diablo y el poder de la energía llamado Haki: una energía especial que permitía contender contra los poseedores de frutas elementales y extrañas, tanto como la que él poseía.
Era gratificante saber que todo tiene un polo positivo y negativo, como en el mismo mundo lo son el día y la noche. Si bien él no quiso socializar mucho, ni tampoco entablar conversaciones profundas y triviales con gente que quizá no volvería a ver en varios años o meses, sí logró encontrar a un pequeño grupo que era muy interesante en su proyección, fuerza y, sobre todo, poder y capacidad de seguir avanzando. El espadachín se encontraba con ese par de colosos que de alguna forma parecía llevarse bien con ellos; no era de extrañar, pues los tipos tenían lo necesario para ser sus rivales o sus compañeros: fuertes y de personalidades únicas, más extrovertidos de lo que a Dharma le gustaría, pero entendía que eran diferentes, no solo de forma biológica, sino también en la manera de ver el mundo.
Y al final y lo mas interesante es que en lo importante era donde parecían coincidir: la libertad y el poder, el real y único poder, el que se puede ejercer y manifestar por medio de blandir una espada o alzar el puño a favor de ti mismo o los tuyos. Pues este mundo estaba plagado de organizaciones, tanto por parte del gobierno como con quien está contra él, y luego estaban otros tantos más, siendo los piratas una parte demasiado extravagante pero que, en esa manera tan única y rebelde, era lo que Dharma apreciaba de ser considerado un pirata y no estar sometido a una ideología inútil y superflua. Pero aquellas ideas que invaden el mundo y que parecen intentar someter a la expresión de la libertad podrían ser contrarrestadas por Dharma y sus compañeros de la tripulación del Ragnarok.
Sentados en una especie de taberna o restaurante bastante tranquilo, descansando y pasando el rato sin mayores inquietudes que pensar en lo siguiente que está por venir, Dharma no conocía casi nada a Sigurd y Ubbe, pero no le incomodaba; había mucho tiempo para eso. Cada isla que está por venir, cada nueva batalla o aventura sería la que tallara en ellos el conocimiento sobre el otro; sin embargo, entendía que para otros no era tan simple y que viajar con él sin duda alguna les generaba curiosidad o inquietud. Sentado en una esquina recargando su cuerpo y de cierta forma descansando, su par de espadas sobre una pequeña mesa que apenas y las podía contener, junto con un tarro de agua que parecía estar por terminarse. Dharma no solía beber alcohol, y no solo por un tema religioso o esotérico de cuidar su cuerpo, sino porque él mismo sabía que realmente no le generaba ningún beneficio genuino el consumir ese tipo de sustancias. Dejaba que los demás hicieran con sus vidas lo que les placiera, no metiéndose en ese tipo de discusiones tontas sobre los gustos.
| Sí... Bro... creo que necesitamos un barco y uno grande, claramente | Veía de reojo mientras su mirada, un poco aburrida y cansada, echaba un vistazo a la posición de los tres sujetos ahí presentes, pues Odiseo parecía el más normal de todos. | Tampoco tengo un libro sobre ustedes ni su extraña raza que les permite ser confundidos por árboles... pero creo que al final lo que puedo decir sobre mí es que estoy buscando poder... simplemente eso: poder... caos, un poco... muerte... inevitable... y | Se quedó callado por unos segundos porque no sabía si debía decir lo que quería decir, pero de igual manera lo iba a decir; Dharma tenía su propia locura dentro. | Destrucción... conquista... paz, eso es lo que desea el universo mismo en este extravagante mundo... donde los animales andan en dos patas y hablan, y las frutas dan poderes, jahjahjah... | La risa de lo último que soltaba Dharma no era sonora ni estruendosa, era un poco oscura, como lo eran a veces sus palabras. Le parecía bastante graciosa la situación del mundo.|
| ¿Y ustedes qué quieren? |
Finalizó, sin titubeo alguno, cortando su propia risa.
Off Rol
No hay nada más que agregar por ahora. ¡Vamos a darle Ragnarok!
Ubbe permaneció en silencio mientras Dharma hablaba; Poder, caos, destrucción, conquista, eran palabras que harían fruncir el ceño a mucha gente, pero a él no. De hecho, cuanto más escuchaba al espadachín, más entendía que, aunque sus caminos parecían distintos, ambos caminaban en una dirección parecida.
El mundo estaba podrido.
Los nobles, el Gobierno, los Dragones Celestiales, las cadenas invisibles que decidían dónde podía vivir una persona, qué podía hacer y hasta cuándo podía soñar. Todo aquello merecía desaparecer. Ubbe no lo había pensado siempre de aquella forma, solo odiaba a los marines y al gobierno por lo que le hicieron a su antiguo mentor, a Kal, y por ellos simplemente queria ser el mas fuerte, pero había sido Sigurd quien le había enseñado a mirar más allá de su propia fuerza, más allá de sus propias peleas.
Le había enseñado que la libertad no era algo que te concedieran, era algo que se conquistaba.
Y cuanto más viajaba, más comprendía que había demasiadas cosas en aquel mundo empeñadas en impedirla, su mirada se desplazó hasta Sigurd durante unos segundos. Aquel idiota gigante sentado frente a él era la persona a la que había decidido seguir. No porque fuera el más sabio, ni porque fuera el más responsable.
Sino porque era el único hombre que había conocido capaz de mirar al mundo entero y decirle que se fuera al infierno, y encima hacerlo sonriendo. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Ubbe.
Quizá Dharma aún no era familia, eso se ganaba con el tiempo, pero podía verlo formando parte de aquello.
Porque al final no importaba de dónde viniera un hombre, importaba hacia dónde caminaba.
Y el Ragnarok navegaba hacia un futuro donde nadie pudiera arrodillarse ante nadie, aunque para construirlo primero hubiera que reducir el propio mundo a cenizas.
Ubbe apoyó ambos antebrazos sobre la mesa, haciendo crujir ligeramente la madera bajo su peso. Su mirada pasó de Dharma a Sigurd y luego a la jarra de cola zero que sostenía entre las manos. Durante unos segundos permaneció callado, observando cómo la espuma descendía lentamente por el cristal.
- Cuando era más young pensaba que hacerme fuerte era suficiente, baby... - Su voz salió tranquila, muy distinta a la que utilizaba durante los combates. - Pensaba que si podía derrotar a cualquiera... entonces nadie volvería a arrebatarme nada.
Bebió un largo trago de cola zero antes de continuar.
- Pero cuanto más viajo... más people conozco... más me doy cuenta de que siempre aparece someone diciéndole a otro cómo tiene que vivir. Reyes. Nobles. Marines. Gobiernos. Da igual el name que lleven.
Sus dedos golpearon una vez la mesa. - Siempre hay alguien intentando poner chains - La sonrisa que apareció entonces fue pequeña, pero sincera. - Así que supongo que quiero lo mismo que tú, Karma. Poder. - Se encogió ligeramente de hombros. - La diferencia es para qué quiero usarlo. - Sus ojos terminaron posándose sobre Sigurd.
- Yo quiero ser el hombre más fuerte del mundo. - No lo dijo con arrogancia. No sonó como una fanfarronada. Sonó como una certeza, como si simplemente estuviera describiendo algo que todavía no había ocurrido.
- Y cuando llegue ese día... nadie podrá obligar a nadie a agachar la head delante de mí, solo prevalecerá la ley del mas fuerte. - La sonrisa se volvió algo más salvaje. - Porque si el mundo entero está construido sobre cadenas... entonces habrá que romper el mundo entero.
Ubbe soltó una carcajada grave y relajada antes de levantar la jarra.
- Aunque bueno... como decís, primero tendremos que conseguir un barco donde quepamos los tres sin hundirlo, baby.
La broma suavizó el ambiente, pero en el fondo había algo de verdad en todo aquello. Porque mientras observaba a Sigurd al otro lado de la mesa y a Dharma sentado frente a él, tuvo la sensación de que aquel era solo el principio.
Skypiea había terminado, los juegos habían terminado. Pero el Ragnarok acababa de hacerse más grande.
Y, por primera vez desde que habían llegado a aquellas nubes, Ubbe sentía que el camino que tenían delante era mucho más interesante que cualquier premio que Zaratsuki hubiera podido ofrecerles.
INFO
Aplico el Karma olvidadizo, por eso digo mal el nombre de Dharma, este sería el 3er tema contigo, ya queda menos xD
Me gusta la fiesta. Disfruto como un enano de comer y beber hasta el hartazgo. Y saben los dioses y mi madre, allá donde esté, que nada me sienta mejor que la música en directo de una taberna de mala muerte mientras me descojono contando anécdotas y guerras entre compañeros y mujeres de buen ver. Pero me cago en mi puta calavera y en toda la Revolución que mis hermanos de batalla son dos putas nenazas. Rodeados de alcohol y camareras atractivas y las dos florecillas silvestres se piden un refresco sin azúcar y un puto vaso de agua. ¡¡UN VASO DE AGUA!! Menos mal que ambos son de confianza y bestias matando gente, porque por mucho menos he arrasado pueblos enteros.
La conversación fluye con toda la naturalidad que cabe esperar de tres piratas sanguinarios, uno de ellos medio cocido por el alcohol, mientras valoran como gestionar la tripulación y planean su siguiente movimiento. Escucho atento lo que me tienen que decir. El primero en contestar es El Orador. Está de acuerdo en comprar un barco más grande, y es bastante escueto en referencia a su historia personal. Y estoy siendo generoso al referirme a él como "escueto", porque no suelta prenda el hombrecillo. Evade la pregunta con paja sobre lo que busca en la vida y la razón por la que se juntó con nosotros. Está tarado el colega, con su mística y manera de hablar. Es perfecto para el puesto, Jarul Jul Jul Jul...
Ubbe no tarda en sumarse a la conversación y dar su punto de vista. Entra en la misma dinámica filosófica que el otro, pero no sé si es por el alcohol o que coño, pero cada vez lo voy entendiendo menos. Como si balbuceara algo inventado cada dos o tres palabras. Creo que tiene algo interesante que decir, pero le voy perdiendo el hilo hasta que mi atención se centra en otra cosa... ¿A quién cojones mira Dharma?
Me fijo achinando los ojos y centro mi vista en su pupila. Me da la sensación de que a veces habla y mira a alguien que no está. Dedica una pausa al hueco entre Ubbe y yo como si hubiera una persona más. Giro la cabeza siguiendo su línea visual, pasando olímpicamente de lo que dice el otro Buccaneer y... nada. Tal vez sea cosa del haki de observación, que lo tenga tan desarrollado como Kaelith y vea fantasmas o cosas que el ojo bucanero no puede ver. Estoy tan concentrado en averiguar la razón de esto que apenas me quedo con la idea de que el sureño también quiere que compremos un barco nuevo. Es lo único que parecen querer todos, una nueva nave, mejor y más grande.
-¡¡BUENO, BASTA DE GILIPOLLECES!!- Corto la conversación dando un poderoso golpe sobre la mesa, ignorando peticiones, demandas y filosofías de vida. Por un segundo, parezco iracundo e impaciente. Mi golpe es lo suficientemente contundente para captar la atención de todos los presentes, parar la música y que varias de las cosas que están sobre la mesa salgan volando y caigan al suelo. Pero nada más lejos de la realidad. Tras unos segundos de tensión forzada, se me escapa una sonrisa traviesa y borracha. Me levanto del asiento y con esfuerzo, levanto la pierna del suelo hasta plantar el pie sobre el límite de la mesa. -¡Lo que toca ahora es afianzar esta alianza como manda la buena piratería!- propongo con alegría y fervoroso éxtasis al mismo tiempo que extiendo mis brazos en cruz para abarcar en un abrazo imaginario a todo el mundo. -¡¡Que no pare la música!!- señalo al pianista del fondo. El tono es amable, pero no deja de ser una orden. Con el piano en marcha, señalo a la camarera. -¡¡Jefa, trae tu botella de mejor sake y tres platillos.¡¡¡HOY SE FIRMA NUESTRA LEALTAD!!!- acto seguido, me encaramo más a la mesa empujando ligeramente el torso hacia delante y encarando un poco más a mis compañeros de tripulación. -Y el que se niegue a beber alcohol conmigo o se pida un triste vaso de agua o zumito de piña, lo mato aquí mismo. ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Ahora tienen unos minutos para replantearse las cosas y el como se bebe antes de que llegue la camarera
En efecto, cajita feliz
Datos de interés
Resumen
Sigurd sigue bebiendo
Sigurd está más atento de que coño mira Dharma que de lo que dice Ubbe
Karmas
Oratoria imperturbable
Karmas
positivo
5 puntos
Descripción: Tu discurso no puede ser interrumpido siempre que no abarque más de un post por tema. [Requiere el Karma “Oratoria Imperturbable”]
Código: oratoriaimperturbable001
Díselo a la mano
Karmas
positivo
7 puntos
Descripción: El personaje podrá cortar de cuajo cualquier conversación. Confronta directamente a Oratoria imperturbable, pero tienes que hablar por encima para poder frenarlo.
Código: diseloalamano001
Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Pensamientos de Sigurd
Odiseo NO está. Lo dejo claro en el primer turno. Como Dharma asume que si y normaliza hablar con él también, Sigurd lo toma por loco o que ve fantasmas al mirar a un hueco vacío en clave de humor
Sigurd entiende cada vez menos a Ubbe. Y el llevar dos turnos bebiendo no ayuda
Sigurd no miente en que matará a quien no firme su lealtad con Sake. No aporta que Ubbe y Dharma no beban alcohol
No había mucho que opinar sobre las situaciones más triviales que mostraron todos los que había visto o conocido, en realidad nadie parecía demasiado importante aun ni era del interés de Dharma, por ahora no podía hacer mucho para limpiar este mundo o este imperio de las debilidades que cargan coincidido los seres, sin importar su raza, todos cuentan con detalles inútiles que los vuelven presas. Al menos había conocido un par de individuos de interesantes características que tenían un pensamiento similar al de Dharma. El par colosales guerreros que de alguna forma se habían vuelto un tipo de personas que llamaban la atención de alguien tan indiferente como Dharma. No podía negar el potencial actual y futuro que se podía vislumbrar en tener ese tipo de aliados o de nakamas.
El estruendo del golpe de Sigurd sobre la madera reventó la relativa calma de la esquina, haciendo cimbrar un poco el lugar y obligando a algunos a mirar hacia donde estaban. Dharma ni siquiera parpadeó. Sus ojos verde oscuro, entornados en su eterna mirada desinteresada, permanecieron fijos en el capitán mientras este plantaba la bota sobre el límite de la mesa, desbordando esa tosca y ruidosa camaradería bucanera que el exmonje consideraba un gasto innecesario de energía. Sin embargo, no había irritación en el pelinegro. Su mente analítica, siempre activa tras su fachada de porcelana, procesó la rabieta del gigante con una mezcla de escepticismo y fría emoción o alegria. No le disgustaba que los demás se pudieran expresar, simplemente el tenia su manera de ser.
Escuchó a Ubbe hablar sobre cadenas, reyes y la ley del más fuerte. Aunque el otro colosal pirata de piel mas abrazada por el sol, insistiera en llamarlo "Karma" por algún desliz del alcohol o por simple desinterés en los nombres ordinarios, Dharma no se molestó en corregirlo; los títulos eran un sinsentido para él, pero eran opio para la sociedad, lo que importaba era la dirección que tomaba el poder y quien estuviese en la cúspide de este mismo, del verdadero poder. La filosofía del rubio coincidía a nivel somero con su propia búsqueda del poder absoluto, aunque sus motivos fueran distintos. Para Dharma, las preocupaciones sobre si el mundo estaba o no podrido eran banales; él no buscaba salvar a nadie ni liberar esclavos.
Buscaba la dominación porque la debilidad es solo un defecto, uno insoportable. Cuando la camarera regresó apresurada con la botella del mejor sake y los tres platillos ceremoniales, la cicatriz en el lado derecho de la boca de Dharma se tensó sutilmente en una mueca irónica. Observó el líquido transparente llenar el cuenco. Su política de no consumir alcohol no nacía de un dogma moral restrictivo, sino del control consciente sobre su propio cuerpo y sus reflejos; un guerrero de su estirpe no entorpecía sus sentidos por voluntad propia.
| Firmemos brooos... |
Negarse seria un capricho en este momento y sería una estupidez que retrasaría sus verdaderos objetivos de conquista. Extendió su diestra con parsimonia, levantando el platillo de sake con una estabilidad de una montaña, que contrastaba con el balanceo ebrio de su capitán. | Asumes demasiada rigidez en mis votos... Sigurd. | Pronunció Dharma. Su voz, gravosa y lineal, fluyó sin alterarse por el bullicio de la taberna. | Cuidar el cuerpo es una herramienta para la efectividad, no una cadena.| Dharma entendía que si el destino del Ragnarok exige y pinta para hacer arder un mundo, un poco de fuego líquido en el estómago no era algo que importara. El espadachín elevó el platillo hacia Sigurd y Ubbe en un gesto sobrio, esperando un momento a que hicieran lo mismo, antes de vaciar el contenido de un solo trago largo y pausado. El licor quemó su garganta, pero el sabor no le desagradaba, lo conocía, más no era un habito para su vida, sus facciones permanecieron inmutables, sosteniendo la penetrante mirada esmeralda sobre sus nakamas. Dejó el cuenco de madera boca abajo sobre la mesa con un seco impacto.
| El sake está servido y la alianza sellada... El Ragnarok ha llegado. | Añadió, recostando de nuevo su prominente estructura contra la esquina de la taberna mientras acomodaba sus espadas en una de las sillas que tenia al lado | Ahora hablemos de lo que importa... ¿Alguno de ustedes tiene un tipo de restricción moral? | Sonreía, su mirada expresaba desdén y confianza, la sonrisa que se dibujaba mostraba ligeramente su dentadura como si una bestia intentara hablar en su lugar. | Si yo matara todos los que están aquí ¿les incomodaría ? Hmm... Mi historia tiene un pasado lleno de sangre y muerte, cada una de ellas alimenta mi espíritu... yo creo en ciertas cosas que van más allá de lo que podemos ver... además, se que la muerte no es el final... No puedo darles detalles por que no me interesa hablar con los muertos ni hacerlos mostrar... por ahora; Pero no me molesta hacer que las bolsas de carne sean liberadas... |
Dharma decía cosas un tanto extrañas y no era por haber bebido el sake de golpe, pero quizá eso estaba cooperando a liberar sus restricciones usuales de confianza, al menos podía confiar en ellos algo en él le indicaba que podía ser así, pero aun no sabia si podía mostrarles el poder que tenia oculto, solo daba pinceladas de lo que poseía y de lo que conocía. | Este mundo encierra mas cosas de lo que nos imaginan... como habrán visto con las frutas del diablo... existen... pero su origen es algo que aun desconozco eso... y la maldita mano del gobierno mundial... así que no soy un revolucionario... esas escorias resentidas... siempre con miedo... pero si tengo ganas de ser el poder mundial... ¿me explico? . | El pelinegro relajado en su asiento estiraba sus brazos a los costados disfrutando de su propia libertad.
La carcajada de Ubbe resonó por encima de la música cuando Sigurd empezó a amenazar de muerte a cualquiera que osara pedir zumo de piña. - GAHAHAHAHAHA! Trae el fucking Sake, no esta la cosa para pineapples ahora!
Negó con la cabeza mientras la camarera llegaba finalmente con la botella de sake y los tres pequeños cuencos. El aroma del alcohol le golpeó la nariz incluso antes de que el líquido terminara de llenar los recipientes, seguía pensando que aquello sabía horrible, y aunque una cerveza de vez en cuando siempre entraba bien, se las resevaba solo para oacasiones especiales. Lo del Sake era una excepción mas, porque encima estaba malisimo, pero había cosas más importantes que el sabor. Porque por primera vez desde que habían partido al mar, aquello empezaba a sentirse como algo más que una simple dulpa de destruccion. Sigurd, las tropas, Odiseo, y ahora Dharma. Aunque Ubbe no se acostumbraba aún al nombre.
Más hombres. más fuerza, más fuego, más motivos para seguir avanzando.
Ubbe tomó el cuenco entre sus dedos y observó durante unos segundos a los dos hombres sentados frente a él. Una sonrisa lenta apareció en su rostro.
- Cuando zarpamos... éramos solo unos idiots buscando pelea.
Su mirada pasó de Sigurd a Dharma.
- Now... creo que el mundo empieza a tener un problema bastante mas serio.
La sonrisa se ensanchó.
- Porque cuando el Ragnarok nace de verdad... no hay nadie capaz de detenerlo.
Alzó el cuenco.
- ¡POR EL RAGNAROK!
El choque de los tres recipientes resonó en mitad de la mesa, y después el sake desapareció de un solo trago.
Su rostro se contrajo inmediatamente, no pudo evitarlo
-Ugh... Sabe a shit
Una carcajada volvió a estallar mientras dejaba el recipiente vacío sobre la mesa.
Por un instante observó a Dharma. El espadachín seguía siendo un desconocido en muchos aspectos, pero ya no lo veía como un extraño, no era familia, todavía no. Pero podía llegar a serlo, y por ahora eso era suficiente.
Cuando la conversación derivó hacia la moralidad y la muerte, Ubbe simplemente se encogió de hombros como si la cuestión careciera de importancia.
- Baby, si quieres matar a todos los people de esta taberna, adelante.
Hizo un gesto despreocupado con la mano.
- No soy tu mother - Después señaló a Sigurd con el pulgar - Y tampoco creo que este giant sea precisamente un juez muy fiable - Una sonrisa divertida apareció en su rostro.
- Mientras rememos en la misma dirección, puedes hacer whatever the fuck quieras.
Y para Ubbe aquello era realmente así de simple, porque al final del día no juzgaba a los hombres por cómo vivían, los juzgaba por el mundo que intentaban construir.
HEY BABY
Resumen
Brindan y se juran lealtad hacia un mundo de destrucción.
Belico
Karmas
Exceso de confianza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Tienes una opinión exagerada e inamovible de tu propia valía y aptitudes aun en situaciones en las que corres el riesgo de ser derrotado, haciéndote inmune al amedrentamiento de cualquier tipo, excepto el Haki del Conquistador.
Código: excesodeconfianza001
Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Charlatán
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
Código: charlatan001
Muletilla
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable. (Baby!)
Código: muletillaubbe001
Risa excéntrica
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (GAHAHAHA)
Código: risaexcentricaubbe001
Ruidoso
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Sueles ser muy escandaloso, por lo que es más fácil que llames la atención y te detecten de manera sonora.
Código: ruidoso001
Oloroso
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Tu cuerpo desprende más olor de lo normal (bueno o malo), por lo que es más fácil que te rastreen y detecten por este medio. (Colonia de madera)
Código: olorosoubbe001
Olvidadizo
Karmas
negativo
3 puntos
Descripción: No recuerdas nombres ni caras si no has roleado mínimo 4 temas con esa persona. [Incompatible con Memoria Eidética]
Código: olvidadizo001
Inventario
Indicado correctamente en la información del personaje.