[Aventura T1][PR] Callejón sin salida
#1
¿Nunca te han dicho que salir a caminar por las noches no es algo seguro? Pues eso aplica también al pueblo Baquella, que en algunos de sus callejones suele ocultar cosas no muy lícitas. Y precisamente la noche de hoy, fria y llena de neblina era una de esas que era mejor evitar si querias salir ileso o evitar involucrarte en cositas malas.

Te encuentras merodeando por una calle recta con un único callejón a tu izquierda. El ambiente está lo suficientemente libre de ruido como para que seas capaz de escuchar un golpe seco y pesado, que no es más que el sonido de un bulto de “carne” chocando contra el suelo, obviamente no sabrás a que se debe ese ruido sino te acercas a averiguarlo. Ese golpe sería seguido de una queja de dolor, lo que permite saber que hay alguien que no la está pasando muy bien.

Si te atreves a asomar la cabeza para ver qué es lo que está pasando en ese callejón en particular, te vas a encontrar con una escena un poquitito fuerte. Si no te asomas, no pasará nada, o quizá sí, solo el destino lo sabrá.

En el fondo del callejón, el cual no tiene salida, hay un gyojin pez payaso con una piel de rayas anaranjadas y blancas. Su cuerpo esta tirado en el piso, sobre un charco de sangre, y es notable que respira con dificultad en agonía.

Parados frente al cuerpo del pobre Gyojin hay dos hombres humanos, nada resaltantes que parecen meros ladrones de barrio, de esos que te roban o matan solo para poder comprar sus polvos mágicos. Uno de ellos sostenía un cuchillo el cual goteaba sangre, evidentemente era quien habia herido de muerte al hombre pez. Mientras que el otro, que también tenía un cuchillo, estaba unos pasos más atrás, vigilando por si aparecia alguien no invitado.

“El patrón manda saludos, pescadito” dice el hombre con el cuchillo ensangrentado mientras se dibuja en su rostro una sonrisa cínica y con cero remordimiento en su voz. “No es nada personal. Una orden es una orden” terminó de decir.

El gyojin con la poca fuerza que le restaba en su moribundo cuerpo, tomó al hombre que lo atacó por uno de sus tobillos, pero el asesino no le dio la más mínima oportunidad, reaccionando con la agilidad de alguien que ya ha hecho esto muchas veces. En un básico y simple movimiento le clavó el filo del cuchillo directamente en el pecho, y en ese mismo instante, la vida del Gyojin llegó a su fin.

“Me dejaste todo el trabajo pesado a mi, te va a tocar recoger el cuerpo y pagar la cuenta en el bar mañana” dijo el asesino quien se puso a limpiar la hoja de su cuchillo con un trapo viejo mientras hablaba con su colega.

“No te quejes cuando te tocó la parte más divertida mientras yo solo pude estar aquí parado sin hacer nada. Quería un poco de diversión también” respondió el que vigilaba.

OFF de un alce narrador
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#2
— Ojalá todas las noches tuvieran un clima como este — pensé mientras caminaba entre la oscuridad y la neblina fria. Cero regaños, los puertos estaban solos y la mayoría de las personas dormían. Simplemente era el mejor momento para poder disfrutar del silencio, pensar tranquilo y tomar aire fresco.

Lamentablemente, y como es caracteristico en este mundo, algo interrumpio mi caminata. Primero un golpe, luego un quejido, todo provenia de un callejon que estaba a mi izquierda. Sé que pude dar vuelta e irme por otro camino, pero la curiosidad puede más que la razón la mayoria de las veces.

Me quedé apoyado de espaldas contra la pared de la calle principal, casi casi en la entrada del callejón, escuchando todo. Con el rabillo del ojo y aprovechando la neblina pude presenciar toda aquella escena sin la mas minima intención de intervenir. A unos cinco metros de la entrada del callejon habia un cadaver sobre un charco de sangre junto a quien parecía ser quien lo habia asesinado. Y dos metros mas aca, a unos tres de la entrada del callejon estaba otro que parecía estar vigilando que nadie interrumpiera aquella macabra situación.

— Tsk. Menos mal que no me dejé ver por accidente. Qué fastidio — pensé.

La verdad a mi ni olía ni me hedía que algo asi le pasara a alguien. El mundo era un asco en muchos aspectos, y la naturaleza funciona así, la ley del más fuerte.

— Tsk... Malditos idiotas me harán caminar mas de la cuenta. Tendré que volver y tomar otra calle — murmuré mientras daba media vuelta, con la intención de hacer que no vi ni escuché nada y tomar otro camino.

Pero no todo puede salir como uno lo planea. Accidentalmente mientras daba el paso para alejarme, pisé una maldita lata. ¿Quién mierda puso esa maldita lata allí? Maldita sea. Gracias al cielo no fue mucho el ruido que generó y que aquellos hombres estaban dialogando entre ellos, probablemente ni lo iban a notar. Contuve la respiración mientras quitaba el pie de encima de aquella lata, con cuidado de no hacer más ruido.

offrol
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#3
En una noche donde las calles estaban desoladas, frías y llenas de niebla, cualquier ruido por pequeño que fuera iba a terminar llamando la atención. Lamentablemente para Gaki, aunque el sonido de la lata no fue exagerado, fue suficiente como para poner alerta a nuestros dos queridos delincuentes.

A dos metros de la entrada, justo a la mitad de ese callejón sin salida, el tipo que estaba haciendo de vigilante quedó congelado al escuchar aquello. Aquel hombre comenzó a buscar entre las sombras y la neblina el origen de aquel ruido extraño. ¿Sería un animal? ¿O alguien andaba fisgoneando?

Susurrándole a su compañero tomó la daga con su mano izquierda preparado para lo que fuese a suceder después. "¿Escuchaste eso? Iré a dar un vistazo."

Con pasos cortos pero rápidos y tratando de no hacer ruido, el vigilante empezó a acercarse a la calle principal, pegado a la pared en la que también estaba pegado nuestro querido Onizuka. Camino un metro y luego dio un salto de un metro más.

La cantidad de niebla era bastante, pero no era suficiente como para ocultar la presencia de alguien a tan poco a distancia. En cuando el Vigilante llego a la esquina y asomó la vista vio de lleno al joven chismoso que estaba pegado a la pared.

La cara de sorpresa del criminal duro poco, porque inmediatamente una cara sádica, muy sádica, se dibujo en su rostro. "Vaya, vaya... Miren lo que tenemos aqui" dijo el hombre en voz alta lamiéndose los labios. "Parece que hoy si tendré diversión después de todo. ¡Tenemos un mirón pero este es mío!" gritaría aquel hombre a su compañero.

El asesino que estaba hasta el fondo del callejón tomó también su cuchillo con la diestra, guardó el trapo sucio lleno de sangre dentro de su chaqueta y comenzó a caminar lentamente a la salida tomándose su tiempo, sin la mas mínima preocupación.  "¿Un mirón? Por eso te dije que vigilaras bien. ¡Mátalo!" dijo prácticamente dando una orden. "Si se escapa y abre la boca seremos nosotros los muertos".

No hacía falta que su compañero le ordenará nada, el vigilante sabia lo que tenía que hacer y como hacerlo. "Lo siento chico, no es personal. A ver si eres tan bueno para correr como lo eres para meter la nariz donde no te llaman" dijo el hombre, que sin dar tiempo a que el muchacho hablara o pudiese explicarse, le tiro un tajo directamente al pecho de nuestro querido Onizuka. Un corte con toda la intención de matar...

OFF de un alce narrador
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#4
Si intentas ser una persona normal que simplemente quiere caminar pacificamente, te van a querer matar. O bueno, eso es lo que me iba a pasar a mi a continuación, maldita sea mi suerte. Intenté salir de allí sin hacer ruido, de verdad que lo intenté pero por culpa de los inutiles que limpian mal estas malditas calles tuve que chocar con esta maldita lata. Disculpen si maldigo mucho, pero es que uff, ¿que alguien me diga como hace uno para vivir una vida tranquila así? Creo que terminaré aceptando la propuesta de Gay de unirme en tripu. En algún lado habré dejado ese numero de den den para llamarlo luego.

Pude notar que uno de los hombres murmuró algo, pero fui incapaz de escuchar lo que dijo. Y en un instante tenia la horrible cara de aquel hombre asomada al borde del callejon. Me había escuchado maldición, las cosas no me salían nunca bien cuando andaba de averiguador.

Aquel hombre le gritó a su compinche mientras se lamía los labios, y el otro que había masacrado al hombre pez le respondió inmediatamente ordenandole que no me dejara vivo.

— Tsk. Juro por el cielo y por el mar, que siempre intento ser una persona pacífica, pero es que no dejan — murmuré para mí mismo.

Acto seguido, el que acababa de salir del callejón, cargaba una especie de cuchillo en su mano el cual utilizó para atacarme No fue un ataque particularmente veloz pero si era obvio que no estaba jugando. Yo no quería pelear, es más, ni siquiera tenia ganas de sudar pero era obvio que sino hacia algo el muerto era yo. Total ¿él comenzó, cierto? Si solo me hubiera amenazado hubiese sido una cosa, pero no iba a dejar que se fuera intacto cuando me iba a intentar matar.

De mis labios se escapó un suspiro que se condensó por el frío y la neblina de la noche mientras veia sin dificultad el trayecto del ataque. Esquive dando un paso rápido hacia la izquierda de aquel tipo.

— Kage-geri — dije mientras le daba una patada directa al cuello, una patada veloz y a full potencia— Idiota... — fue lo único que le dije.

offrol
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 844 + 0 = 844
Energia: 948 - 81 = 867
Espiritu: 159 + 0 = 159
#5
El cuello de aquel pobre hombre crujió como una galleta. Antes de que el ataque del delincuente pudiera siquiera rozar a Gaki, la patada de aquel muchacho encajó de lleno en el lateral de su cuello con brutalidad. El vigilante solo pudo escuchar “Kage-geri” antes de caer inconsciente en plena calle, con los ojos en blanco.

A unos metros de allí, su compañero pudo escuchar el sonido de la daga cayendo sobre el suelo y posteriormente vería el cuerpo de su compañero caer también. Fue algo que no pudo creer en el instante en el que lo vio, pero cuando entendió lo que acababa de pasar empezó a sudar frio. Su compañero era casi tan fuerte como él, y fue vencido en apenas un instante casi sin dificultad. Avanzó un metro corriendo pero inmediatamente tuvo que detenerse al escuchar un grito cercano en la dirección opuesta a donde se encontraba Gaki.

“ ¡Hey! ¡Muevan los pies!” reclamó una voz autoritaria. “Cortemos camino por esta calle. Llegaremos más rapido por aqui. Nos van a sancionar si llegamos tarde otra vez”.

De la niebla emergieron las siluetas de diez marines armados con rifles, eran simples reclutas que se detuvieron al ver a Gaki y a aquel hombre tirado en el suelo inconsciente. Uno de los marines achicó los ojos para intentar ver mejor aquella situación.

“Alto ahí en nombre de la marina. ¿Qué está ocurriendo en este lugar? ¡Un momento... miren ese cabello de cebolla! Su tamaño y complexión también concuerda con las descripciones que dió Manigoldo” gritó el marine señalándolo fijamente. “¡Es él! ¡Es Onizuka! ¡Deberíamos hacer algo antes de que intente escapar!”

Al escuchar el apellido “Onizuka”, los ojos del asesino dentro del callejón se abrieron de par en par.

“¿Onizuka? He escuchado eso antes. ¿Yakuza? Maldita sea, en que maldita clase de problemas me habré metido hoy” pensó el asesino quien escondió la daga entre su ropa.

Toda la valentía del delincuente que quedaba de pie desapareció pero no así su inteligencia. Aquel hombre se tiró en el piso arrodillado y comenzó a gritar:

“¡AUXILIOOO! POR FAVOR, SALVEN A MIS DOS AMIGOS. ESTE HOMBRE LOS ATACÓ A SANGRE FRÍA. NO SE SI ESTAN VIVOS. AYUDENME POR FAVOR” comenzó a gritar aquel hombre obviamente mintiendo exageradamente, ya que fue lo que se le ocurrió para salvarse de la marina y del probable Yakuza. Si se mataban entre ellos el podría escapar.

Ahora bien, teniendo a un asesino a sangre fría gritando como loco por un lado y a diez reclutas de la marina cerrándole el camino hacia delante, las opciones de Gaki no eran muchas. ¿Qué cosa se atreverá a hacer nuestro pequeño prospecto de pirata?

OFF de un alce narrador
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