El Sol vuelve a alzarse como siempre, y hoy eso no marca tan solo el inicio de un nuevo día, sino también el comienzo de una nueva aventura. Es hora de abandonar la Isla del Cielo y el imperio de Zaratsuki, que ya nos ha dado todo lo que puede ofrecer. Nada nos queda por hacer aquí; sin embargo, la senda de la muerte sigue para el Ragnarok. Un Ragnarok renovado, sólido y con nuevos integrantes. Los reinos arderán con más furia e intensidad que nunca y las cenizas que dejemos a nuestro paso serán el recuerdo de los incendios más monstruosos que se hayan visto jamás.
Pero hay que prepararse. Y para ello, hemos de volver al mar azul, a nuestro hogar. Una vez allí, hemos de reabastecer nuestra bodega, afilar nuestras armas y reorganizar a las tropas. Toca ponerse al timón una vez más y navegar más allá del horizonte, hacia un destino incierto.
Le pego una patada a la puerta del camarote, que se abre con suma violencia e impacta contra la madera cuando las bisagras no la dejan rotar más. Salgo bostezando, en calzoncillos, con el pelo enmarañado y los ojos plagados de legañas. La barba me pica, la cabeza me bombea por la resaca y no recuerdo exactamente qué hice ayer... Tengo lagunas. -Buenos días, hijos de pu...- trato de saludar, pero un bostezo largo y exagerado me lo impide. -¡GGGHHHAAAA...!- no trato ni de disimular ni de taparme la boca. Aprovecho el bostezo para estirarme y, de paso, rascarme los huevos.
-¡Buenos días,capitán!-
Cantan varios Hijos del Ragnarok al unísono. Estos están cumpliendo con varias tareas. Unos mantienen el barco limpio, otros revisan que las velas y las cuerdas estén en buen estado, algunos revisan que sus rifles vayan cargados de pólvora y munición... Una tripulación como mandan los cánones. No puedo estar más orgulloso. -Bien, bien, bien...- termino de estirarme, moviendo los hombros y los omóplatos hacia atrás. -¡Vamos a ponernos en marcha!- doy una palmada vigorosa que resuena por todo el navío y termina de despertarme. -Tú, ¿qué día es hoy?- señalo a un grumete al azar. -9 de primavera, señor.- empiezo a avanzar por la cubierta en dirección al puesto de mando. -De locos.- sonrío con fuerza. Luego cojo aire para gritar: -¡¡ZARPAMOS HOY MISMO, CABRONES!!- Todo el barco se suma en un rugido de guerra ensordecedor. No pierdo la oportunidad y me pongo a dirigir. -Ve a por Ubbe, Dharma y Odiseo. No sé si estarán en su camarote o dónde, pero que se reúnan conmigo en popa. Les espero al lado del timón.- le ordeno al tipo que me ha dado la fecha. Sin detener mi paso, voy dando instrucciones a medida que me cruzo con los demás. -¡Tú, coge a tres o cuatro y levad el ancla! ¡Vosotros, coged cuerda e izad la vela del palo de mesana, deprisa! ¡Y tú...!- señalo a un último rezagado que se escaquea. -¡Tú tráeme un café y el periódico, VAMOS!-
No tardo en llegar al puente de mando. Frente a mí, el timón del Veðrfölnir y, frente a él, un mundo nuevo por explorar. Un mundo nuevo por destruir. El gobernalle está algo desgastado, con cicatrices sobre su madera húmeda. Pero se mantiene robusto y estoico al paso del tiempo y soporta mis maniobras como un campeón. Me acerco y acaricio con delicadeza su forma redondeada, como si se tratara de una pieza de artesanía frágil. -Ya va tocando un nuevo paseo, ¿no te parece?- le hablo con un susurro íntimo, casi cariñoso. Hasta que me interrumpe una voz que me sobresalta y me pone tenso como una escoba. -Capitán... ¿Le sigue un pato?-
Me doy la vuelta y es cierto. Me sigue un pato. Es un pato blanco, de plumas largas y limpias. No levantará más de medio palmo del suelo y es pequeño incluso para un humano. Pero, aun así, se ve fiero y con una determinación férrea. ¿Cómo lo sé? Porque lleva armadura completa. Y solo puedes llevar armadura completa si eres un guerrero fiero y lleno de determinación. -Oh... Sí, es verdad.- me rasco la barbilla y frunzo el ceño, tratando de recordar el día anterior. Y cuando las imágenes llegan a mi memoria, los ojos se me iluminan como luceros del alba. -¡¡COÑO, PATO PATROCLO, ERES TÚ!!- anuncio con una ilusión y alegría que no me caben en el pecho. El pato responde con un adorable «Cuak» mientras coloca una de sus alas rectas sobre la frente, simulando un saludo militar. -¡¡ES EL DESTINO, MACHO. BIENVENIDO AL RAGNAROK!!- Me agacho para cogerlo y me lo llevo hasta el otro en una escena emotiva, cómica y, probablemente, vista desde fuera, ridícula. Pero me la pela. Este ser de luz, este guerrero temible no merece más que mi profundo respeto absoluto. Siempre tendrá hueco en mi mesa.
-Y tú, rata de bodega, ¿me has traído el café y el periódico que te he pedido?- El hombre, precipitado, extiende sus manos al cielo y en ellas carga una taza de café y un rulo de papeles enrollados. -Aquí lo tienes, capitán. ¿Pero me vas a contar la historia del Pato Patroclo?- Recojo ambas cosas y me tomo el café de una sentada, devolviendo la taza al grumete casi al acto. Miro por un segundo al pato. -Uff... Es una larga historia. Quizás otro día.- Después fulmino al pirata con una mirada de soberanía y desdén. -Ahora márchate y ayuda a tus hermanos para zarpar. Que no te vuelva a ver mirando a la nada, o a la nada partirás.- El hombre ni responde, se gira tan rápido como puede y se marcha a seguir trabajando.
Pato Patroclo, la leyenda
Pasados los minutos se dejan caer los grandes líderes del Ragnarok, uno por uno. Odiseo, el primer y último Hijo del Ragnarok. Uno de los líderes indiscutibles de la banda y el más cercano a las tropas. Estratega de las hordas, protector de la nave y voz de la razón en momentos clave. A su lado, Dharma, el Orador, la última gran adquisición para nuestras filas. Sangre y crueldad disfrazadas de equilibrio natural y fe. Un homicida dispuesto a arrasar con todo y con la capacidad de hacerlo. Un cazador nato y la punta de lanza de nuestra ofensiva. Y por último, Ubbe, comandante del Ragnarok, mi hermano y mano derecha, la bestia. Nadie pega más duro que él. Nadie resiste los golpes mejor que él. Y nadie escapa de sus garras cuando te tiene en el punto de mira. Es violencia encarnada, un presagio de muerte anunciada y el más valioso y temible de mis aliados. Estamos todos. Estamos listos.
-Vale, muchachos, se acabaron las vacaciones.- me burlo amistosamente con ironía. -Hoy mismo navegamos a lo desconocido, a donde nos dejen caer las nubes.- anuncio. Luego, con un gesto sutil, lanzo el periódico enrollado a manos de Ubbe. -Me lo he leído mientras os esperaba, os gustará lo que pone, ¡Jarul Jul Jul Jul...!- veo sus rostros plagados de coraje y valentía, escucho sus réplicas y, cuando terminan, me doy la vuelta y agarro el timón con ambas manos. -No se hable más, navegaremos de nuevo sobre la tormenta. Agarraos bien y aseguraos de que todo está en orden y listo para partir...-
-¡¡¡EL RAGNAROK VUELVE A LA GRAND LINE!!!-
-¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-
Continuará...
Datos de navegación
Este tema sirve para justificar la salida de Skypiea
Tal y como se ha informado en anuncios, caemos en Isla Chisi de la corriente Daiya
Cumplo con el oficio Timonel 1 y el Log Pose
Dejo aquí nuestro barco:
VeðrfölnirMuelle
Barcos
carabela
Especificaciones
1Tier
5400/10500
Puntos de vitalidad
300Res/Pas
6Espacios
500Velocidad
-2Riesgo
No¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 7)
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Descripción: Veðrfölnir es una enorme carabela capaz de soportar el mismísimo Ragnarok. La nave de Ubbe y Sigurd cuenta con una extensa cubierta de madera robusta, por donde ambos Bucaneros se mueven con libertad. El casco no está reforzado por ningún metal ni remiendo, al contrario, muestra orgulloso cicatrices y hendiduras en la madera curtida, provocada por un viaje de guerra y sangre. Tres mástiles coronan la nave, portando artesanas banderas aguamarina que bailan con el viento. Y sobre ellas, la Jolly Roger de Sigurd, presagiando la muerte. El mascarón de proa no tiene adornos ni artesanías, es una aguja de metal que delata las intenciones bélicas de la tripulación.
Un barco nacido para la guerra y navegado por auténticos asesinos del mar
Código: Veorfolnir001
Viajamos en el Dharma (1), Ubbe (3), la horda de francotiradores junto a Odiseo y el pato (1) y yo (3) ocupando los 8 espacios exactos que nos permite el navío
Ubbe llevaba despierto bastante más tiempo que Sigurd.
Era habitual, mientras el capitán seguía durmiendo la mona de la noche anterior, el buccaneer ya había recorrido buena parte del barco revisando aparejos, ayudando a mover barriles y comprobando personalmente que las reparaciones realizadas durante la estancia en Skypiea hubieran quedado en condiciones. El Veðrfölnir no era solo un barco para él, a dia de hoy, era su hogar, era ell lugar donde vivían sus hermanos. Y si algo había aprendido durante años navegando era que una nave podía marcar la diferencia entre volver a casa o acabar en el fondo del océano. Por eso, cuando escuchó el estruendo de una puerta reventándose contra la pared y la voz de Sigurd resonó por toda la cubierta, ni siquiera se giró, si no que ua sonrisa apareció sola en su rostro. Porque solo había una persona en el mundo capaz de despertarse haciendo más ruido que un cañonazo.
Durante los últimos días había tenido tiempo para pensar, sobre la semifinal de los juegos, sobre el Haki, sobre los hombres que habían muerto junto a Odiseo, sobre la gente tan interesante que habia conocido. Y sobre todo, sobre la distancia que todavía lo separaba de la fuerza que buscaba alcanzar.
Antes de llegar a Skypiea había creído que estaba preparado para cualquier cosa, shora sabía que apenas había empezado a escalar la montaña, y eso le gustaba, porque significaba que todavía podía crecer, todavía podía hacerse más fuerte, todavía podía acercarse un poco más al hombre que había decidido seguir, a su capitán.
Cuando recibió el aviso de uno de los grumetes, Ubbe terminó de asegurar una de las cuerdas del palo mayor y emprendió el camino hacia la popa, y a medida que avanzaba por cubierta observó el movimiento frenético de la tripulación preparando la partida: velas desplegándose, cadenas crujiendo, cajas y viveres de aqui para allá, y ordenes cruzándose entre los Hijos del Ragnarok. Era una imagen que jamás se cansaría de contemplar, porque significaba que seguían avanzando, que seguían vivos pese a las perdidas.
Y que el fin del mundo volvía a navegar, ademñas esta vez con nuevas incorporaciones. Cuando llegó junto al timón ya estaba allí Odiseo, pero sus ojos se desviaron brevemente hacia el pequeño pato acorazado que acompañaba a Sigurd.
Parpadeó una vez, luego otra. Ubbe chasqueó los dedos señalando al pato.
-HOLY SHIT...¡¿Tenemos un pato?!
Ubbe atrapó el periódico al vuelo sin apenas mirarlo, desplegándolo mientras la enorme sonrisa que le había provocado el entusiasmo de Sigurd seguía todavía dibujada en su rostro. Durante unos segundos sus ojos recorrieron las líneas impresas con rapidez, leyendo nombres que le daban un poco igual, reconociendo a sus compañeros entre aquellas palabras escritas por algún periodista que probablemente jamás había visto el Ragnarok con sus propios ojos y que, aun así, parecía convencido de saber exactamente quiénes eran.
La sonrisa incluso creció cuando encontró su nueva recompensa, trescientos treinta millones, no estaba mal, de hecho, era muchísimo más de lo que había imaginado la primera vez que abandonó su hogar años atrás, sus dedos tamborilearon suavemente contra el papel mientras seguía leyendo, dejándose llevar por aquella sensación agradable que siempre provocaba comprobar que el mundo empezaba a fijarse en ellos. Porque aquello era precisamente lo que significaba. No eran un grupo cualquiera. No eran unos desconocidos navegando entre islas perdidas. El Ragnarok comenzaba a ocupar espacio en la mente de la gente.
Y entonces se fijó correctamente; su mirada se detuvo, volvió atrás, leyó una segunda vez, después una tercera.
"UBBE EIBY"
Durante unos segundos permaneció completamente callado, no fue una reacción exagerada, ni un golpe sobre la mesa, solo un silencio extraño, algo extraño tratandose de Ubbe. Porque aquello era precisamente lo que llevaba años intentando evitar.
No es que odiase a su familia, porque probablemente no sabian ni lo que le habian hecho, pero tampoco había abandonado aquella vida para seguir siendo recordado por ella. Había abandonado todo aquello porque quería algo que fuera suyo, algo construido con sus propias manos.
Cada cicatriz que llevaba encima la había ganado él, cada combate lo había peleado él, cada hombre al que había derrotado había caído por su fuerza y por la de nadie más, sin embargo, bastó una sola línea escrita en un periódico para que el mundo volviera a colocarle una etiqueta que llevaba años intentando arrancarse de encima.
Exhaló lentamente por la nariz mientras doblaba el periódico por la mitad y se lo daba a Dharma por si lo quería leer.
Una sonrisa torcida apareció en la comisura de sus labios, o parecía enfadado, si acaso, ligeramente molesto, como quien descubre que todavía le queda trabajo por hacer.
- fuck... Trescientos treinta millones y siguen presentándome como el hijo de alguien.
Porque si aquellos idiotas habían necesitado escribir Eiby junto a su nombre era por una razón muy sencilla, todavía no era lo bastante grande, todavía no había dejado una huella lo bastante profunda, todavía existían personas incapaces de separar ambas cosas.
Su mirada se elevó lentamente hacia el horizonte que se extendía más allá de la proa del Veðrfölnir, perdiéndose durante unos segundos entre las nubes que comenzaban a abrirse frente a ellos.
Entonces sonrió con una sonrisa amplia llena de ambición.
- Está bien.
Su voz sonó tranquila y segura.
- Ya aprenderán quién es Ubbe.
Y aquello sonó mucho más parecido a una promesa que a una amenaza.
- Vamonos al puto mar azul, hay mucho work que hacer, baby!
INFO
Resumen
Ubbe se junta con el capitán, Dharma, y Odiseo preparandose para zarpar. Reacciona al periodico y ve su apellido que del cual intentaba alejarse.
Karmas
Lazos
Karmas
positivo
6 puntos
Descripción: Tu personaje tiene una vida pasada que volverá para ayudarle en algún tema, o varios. Tienes que concretar dichos acontecimientos. [Sucederá de mano de la administración]
Código: lazosubbe001
Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Charlatán
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
Código: charlatan001
Tic
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje tiene un tic recurrente. [Tendrás que mostrarlo una vez por tema] (Chasquea los dedos señalando (mano como pistola))
Código: ticubbe001
Muletilla
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable. (Baby!)
Código: muletillaubbe001
Ruidoso
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Sueles ser muy escandaloso, por lo que es más fácil que llames la atención y te detecten de manera sonora.
Código: ruidoso001
Oloroso
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Tu cuerpo desprende más olor de lo normal (bueno o malo), por lo que es más fácil que te rastreen y detecten por este medio. (Colonia de madera)
Código: olorosoubbe001
Ignorante
Karmas
negativo
3 puntos
Descripción: Tu personaje no sabe nada del Lore, indistintamente de cuan famoso sea un lugar o una persona. Cuando lee el periódico o alguien le cuenta algo del Lore, al siguiente tema se le olvida.
El crujido rítmico de la madera del Veðrfölnir y el bullicio de los preparativos para levar el ancla componían la única melodía que Dharma toleraba con genuino estoicismo. El espadachín de Wano se encontraba en su camarote, sentado leyendo unos cuantos libros que había tomado con libertad de algún lugar en skypea. Estudiar era importante, pues el conocimiento empírico aunque era algo bueno, no era la única manera de poder aumentar su poder y su saber. Con timidez se escucho el sonido de la puerta siendo tocada por una mano temerosa, pero al mismo tiempo valiente. | ¿Hmm...? | Un murmuro salió, denso y frio. | Le esperan en la popa, el ca...capitán. | Tras eso abría la puerta con facilidad, se encontraba listo para salir, al parecer sus nuevos aliados tenían ya el rumbo fijado, el destino, el universo siempre lo había acompañado, y dios exánime que parece darle diferentes indicaciones. Salía así entonces del área de camarotes, un hombre diferente a lo que estaban acostumbrados los hijos del Ragnarok o quizá no tan diferente. Un cuerpo atlético, forjado por las batallas y un amor único al ejercicio físico y mental, oculto bajo sus cómodas vestimentas negras, acompañado de sus espadas gemelas a los costados de su cuerpo.
La brisa marina se comenzaba a menear por su toda su presencia, sus pulmones se llenaban de aquella sensación única que brindaba el mar y un navío, recordando sin nostalgia otros ayeres. Solo su memoria mostrando que todo se repite de diferentes formas. Con su cabellera ligeramente larga balanceándose desarreglada por el viento y la Jolly Roger de Ragnarok que hacia alusión al capitán Sigurd, ondeaban con violencia sobre los mástiles de la carabela. Para él, dejar atrás Skypiea no era motivo de nostalgia; las islas sólo eran escenarios transitorios en su constante e individual búsqueda de poder absoluto.
Al escuchar el llamado del Bucaneer rubio, Dharma se dirigió por los suelos del navío, con pasos medidos y parsimoniosos, deslizando una de sus manos cerca de las hendiduras y cicatrices que marcaban la madera curtida de la nave, un testimonio silencioso de que navegaba en un hogar nacido puramente para la guerra. Sus dos espadas gemelas de hojas largas y afiladas descansaban en los costados de su torso, listas e impecables para una nueva aventura. Al llegar al puente de mando, sus ojos verde oscuro pasearon una mirada cansada y fastidiada sobre el grupo, transmitiendo esa solemnidad egocéntrica y la sabiduría de alguien que ha visto cientos de muertes, como pisar hormigas. Primero evaluó el lamentable estado de resaca de su capitán, luego la pulcritud táctica de Odiseo, y finalmente se detuvo en la última y más bizarra adquisición de la banda: el Pato Patroclo. Cualquier otro hombre habría estallado en risas, pero las pérfidas facciones de Dharma no se inmolaron. Clavó su penetrante mirada en el ave acorazada; para un guerrero disciplinado, la armadura completa del pato denotaba una seriedad implícita. | Nada mal Bro... | Era lo mas amigable que podría ser con esa pequeña bestia.
La cicatriz en el lado derecho de su boca se tensó sutilmente en una mueca lineal cuando el exmonje asintió con un respeto silencioso hacia el pequeño ser. Si el animal poseía la determinación de portar el metal y no estorbar, tenía el derecho de existir en el Ragnarok. Para Dharma, las preocupaciones banales y las emociones ajenas eran poco prácticas, pero sabía reconocer la utilidad de la fuerza en cualquier presentación. La llegada de Ubbe terminó de consolidar la densa atmósfera de la cúpula. Dharma observó de reojo cómo el comandante de más de cuatro metros sostenía el periódico y su rostro transitaba a un silencio inusual y sombrío. El espadachín no titubeó cuando Ubbe, con una sonrisa torcida y visiblemente fastidiado por el estigma de su apellido, le extendió el papel doblado. Tomó el documento con su mano diestra, barriendo las líneas impresas con rapidez e ignorando lo trivial de los números, hasta dar con las nuevas cifras de las recompensas. Números que para el mundo significaban peligro, pero que para su criterio no eran más que el reflejo del miedo que el Gobierno Mundial le profesaba a la tripulación
| Bro... El mundo es tan predecible... | Pronunció Dharma. Su voz, gravosa y carente de emociones desbordadas, resonó con una firmeza espectral, mientras le devolvía el periódico con total desdén. Ajustó su postura mientras la proa cortaba el viento, guiando el movimiento del navío. La brisa aumentaba, pero Dharma se mantenía firme. Se sentía bien, con la confianza de ser parte de un grupo muy especial, sus aliados y nakamas ahora eran formidables, su poder era notorio y su sed de gloria destilaba de sus propios parpados. | Por fin salimos de aquí...|
El cambio de presión y la vista únicas, generaban en Dharma sensaciones que lo alertaban y a la vez le ponían en una posición de curiosidad, lo único que a veces llega a sentir, agudizando sus instintos primitivos a medida que el mar de nubes se mostraba. La dualidad de su ser se hizo presente una vez más: la calma imperturbable de su máscara externa mezclada con la implacable actividad mental que ya calculaba su siguiente movimiento en tierra firme. | Capitán Sigurd. | añadió Dharma, dirigiendo la mirada de sus orbes esmeraldas, afilados como siempre, hacia Sigurd y luego hacia el timón |Ya espere mucho para cazar algo... | Estiraba los músculos de su espalda con lentitud, demostrando que estaba listo para servir a la voluntad de sus nuevos hermanos. Tenia un capitán, no le molestaba, pues también el y Ubbe entendían la esencia que poseía el pelinegro y para el por ahora era suficiente, mientras la sangre y la gloria siguieran acercándose. No dudaba de sus nuevos compañeros, sabia que esta vez el mismo universo le brindaba la oportunidad de conquistar el mundo junto con el apoyo mutuo de dos bestias de guerra con la mente tan afilada como sus espadas.
Off Rol
Resumen
Dharma se dirige a la posición donde están sus compañeros, para así ver como el navio tan férreo en el que van, sigue con rumbo a dejar Skypea.
Karmas
Salud de hierro
Karmas
positivo
2 puntos
Descripción: Tu personaje no sufre enfermedades de forma natural.
Código: saluddehierro001
Tono invariable
Karmas
negativo
3 puntos
Descripción: Tu personaje siempre habla al mismo tono y la misma intensidad, siéndole imposible alzarlo o rebajarlo más que como hace habitualmente.
Código: tonoinvariable001
Muletilla
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable. (Bro)
Código: muletilladharma001
Tic
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje tiene un tic recurrente. [Tendrás que mostrarlo una vez por tema] (Estirar la espalda)