Era un día extrañamente lluvioso en el Reino de Briss, para ser verano. A veces, tales cosas podían ocurrir en el South Blue, donde la excepción que rompía la norma de los veranos tórridamente soleados solía ser la ocasional tormenta veraniega, donde la asfixiante humedad y las altas temperaturas daban lugar a colosales borrascas que, por otro lado, mantenían el suministro de agua relativamente estable en algunas islas. Una cortina de lluvia caía de manera casi de forma uniforme sobre el viejo reino, inundando algunos de sus callejones de adoquinado de granito y provocando chorros de agua que se deslizaban uniformemente desde las canaletas sobre los tejados. El oscuro alquitrán que revestía los suelos de las calles brillaba bajo el cielo nublado, resplandeciendo como una superficie lisa, casi como si de obsidiana pulida se tratase, e impregnaba el aire con su penetrante aroma, particularmente perceptible bajo aquellas condiciones de humedad y calor.
La mayoría de la gente, claro, optaba por quedarse en casa en días así, incluso en las zonas más convulsas y complicadas de la isla, más cercanas a las asalvajadas y rocosas llanuras que poblaban el norte de la misma. Incluso los soldados del ejército real solían optar, si podían elegir sus áreas de patrulla, por evitar áreas como aquellas, especialmente en un día en que, sencillamente, todos hubieran preferido quedarse en casa, saliendo para lo justo e indispensable. En uno de aquellos barrios del norte de la isla, junto a la puerta de una vieja taberna, y frente al puesto de un humilde cambista, una discusión entre varios hombres parecía haberse calentado, acorde con las temperaturas de la propia Briss. Nada fuera de lo habitual. En el interior del local, entre el olor de los cigarrillos y fuera del alcance de ojos y oídos indiscretos, un anciano de tendencias revolucionarias veía la vida pasar. Sobre su mesa reposaba un desgastado ejemplar de uno de los últimos periódicos del World Economy News Paper, probablemente propiedad de otro cliente que había optado por dejarlo allí al terminar de leerlo. Al fondo de la sala, sobre un pequeño estrado consistente en un montón de tablones cuestionablemente colocados y de integridad precaria, una banda tocaba música de calidad técnica cuestionable, visiblemente afectada por el alcohol que, con toda probabilidad, había sido su pago por aquel bolo.
Desde detrás de la barra, el mesonero, limpiando aún un vaso con un paño y secándolo con su propio delantal, mantenía un ojo atento sobre la discusión que tenía lugar fuera, bajo la lluvia, más allá de las puertas de vaivén que oscilaban con un chirrido cada vez que alguien entraba o salía del respetable establecimiento. Detrás del mesonero, entre los estantes de botellas a medio vaciar, alguien había colgado un papel con el boceto de un hombre de bigote largo, gafas de sol redondas y gorro de lana. Al fondo, no muy lejos del minúsculo escenario, dos hombres en evidentes condiciones de ebriedad jugaban a los dardos, la mayoría de los cuales acababan clavados sobre los agrietados tablones de madera que cubrían el muro encalado.
"Llevas un buen rato aquí," espetó repentinamente el tabernero sin dejar de limpiar el vaso, haciendo un ademán con su cabeza hacia Magnus, "¿vas a querer tomar algo más? ¿Qué te trae por aquí? Creo que nunca te había visto," incidió. Y era cierto: Magnus Brand no era ningún parroquiano en Bag's Cat, y era raro que alguien de fuera optase por aquel lugar para amenizar su velada. Los clientes más habituales eran los vecinos —incluyendo a algunos conocidos camorristas, claro—, cuyas caras aquel hombre conocía bien tras años regentando su local, y la mayoría de turistas prefería ceñirse a lugares de mejor reputación y ambiente como los existentes en el centro de la ciudad que conformaba el pequeño Reino de Briss. El ruido de la discusión proveniente del exterior se cortó repentinamente, como si todos hubieran enmudecido allí fuera.
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¡Bienvenido a tu primera aventura! Es una T1, así que será breve, pero tenemos algo de espacio para calentar motores primero. Céntrate en enmarcar a tu personaje con todo el detalle que quieras y en definir bien cómo reacciona a cuanto sucede a su alrededor, si es que opta por hacerlo. Recuerda ceñirte en todo momento a las guías pertinentes y disfruta.
Resumen
Ponemos el foco en una taberna del norte del Reino de Briss, donde nuestro protagonista se encuentra tomando algo. El tabernero le pregunta qué hace por allí, y a su alrededor tiene lugar la vida normal de un establecimiento así, con discusiones, música en directo y gente jugando a los dardos.
Información relevante
Lugar y hora: Norte del Reino de Briss, 19:13.
Tiempo: Temperaturas altas, lluvia intensa.
Localización: Bag's Cat
Indicaciones y posteo
Como establecimos a la hora de solicitar la aventura, cuentas con hasta 48 horas para efectuar tu turno, pero siéntete libre de extenderte un poco más si así lo necesitas.
Es fundamental que en todo post incluyas un breve resumen de lo ocurrido en tu turno, así como un off de bélico que explique detalladamente qué acciones bélicas llevas a cabo, de haberlas. Asimismo, recuerda incluir un pequeño off para los karmas que resulten relevantes en tu post, indicando únicamente su nombre. Puedes también incluir tu inventario a través de códigos, o ceñirte a la herramienta a tal fin si te los has equipado en ficha.
18-08-2026, 05:43 PM (Última modificación: 18-08-2026, 05:52 PM por Magnus Brand.)
Magnus no tardó en apurar el último trago de su copa. Era la primera vez en mucho tiempo que bebía algo que no fuese su vodka casero hecho a partir de patata fermentada. «Sigo sin saber qué es esto, pero sabe a gloria», pensó mientras el tabernero le preguntaba que qué le traía por aquí. Magnus ni siquiera le había prestado atención. Sacó su encendedor nuevo y se puso a jugar con él pasándoselo entre los dedos de su mano izquierda. Se rascó la cicatriz del pecho, cuyo picor solía coincidir con el mono del tabaco, y se encendió un cigarro. —Eh, hijo de puta, aquí se puede fumar. ¿Verdad? Y ponme otra copa, que tengo la garganta más seca que las botas de un marine burócrata —Preguntó Magnus amablemente mientras se encendía el cigarro y daba su primera calada. Parecía no importarle la respuesta del tabernero, pero tenía la costumbre de preguntar. Magnus inspeccionó la taberna y sus inmediaciones con la mirada mientras fumaba. Se percató del repentino parón de la discusión que estaba ocurriendo fuera y sentía cierta curiosidad. Tal vez estaría bien preguntarle al tabernero. Lo habría hecho si no fuese porque hubo otra cosa que llamó aún más su atención: un retrato mal hecho colgado en la pared de un tío con un bigote largo, unas gafas de sol y un gorro. —Por cierto, ¿has hecho tú ese dibujo? Quería darle la enhorabuena al artista. ¿Qué te traes entre manos? Podría echarte una mano si hiciéramos un trato —dijo Magnus con confianza. Le vendría bien moverse un poco para quitarse el aburrimiento de encima. Si además pudiera sacar algún tipo de beneficio, pues mejor. Magnus parecía confiado en su fuerza. Y normal, teniendo en cuenta que era un tipo realmente grande y que parecía curtido en combate. Nunca le había importado partirle la cara al que se lo mereciera. No era partidario de la violencia gratuita, pero con que hubiera un poco de justificación era suficiente para él.
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¡Gracias! Espero que disfrutemos esta pequeña primera aventura. Prometo portarme no demasiado bien
Resumen
Magnus es un poco caótico, pero parece interesado en su entorno. Ha mostrado interés en el que parece un cartel de Wanted casero y está abierto a investigar qué ocurre fuera de la taberna.
Las palabras del anciano revolucionario, pese a lo vulgar de su carácter, no parecieron desentonar con el ambiente general que reinaba en Bag's Cat. Nadie se escandalizó, no se hizo el silencio, ni tintinearon los cubiertos sobre una inexistente delicada vajilla de porcelana, como sí hubiera podido ocurrir en establecimientos de mayor postín. La banda continuó tocando con normalidad. Algunos de los parroquianos presentes —no demasiados, para empezar, porque el local estaba lejos de estar completo— se carcajearon ante la insospechada actitud que mostraba el anciano, celebrándola más que reprochándole nada. Tal forma de hablar no era rara entre los que frecuentaban aquel tugurio, pero no era en absoluto habitual en aquellos que venían por primera vez, y se volvió evidente.
Ante la pregunta, el tabernero se limitó a señalar con el pulgar hacia un cartel que figuraba justo al lado del boceto. "No me hagas tocar el cartel," espetó, invitando a Magnus a observar la explícita indicación mientras, con la otra mano, vertía un lingotazo de licor sobre un vasito de cristal rallado.
Cartel
Mientras Magnus encendía su cigarro, el tabernero se personó junto a su mesa, trayendo aquel único vasito sobre una bandeja de metal y colocándolo con firmeza frente al anciano. Sus movimientos seguían siendo tan fluidos y profesionales como hubiese cabido esperar, pero resultaba evidente para cualquiera que lo estuviese observando que algo sobre la discusión del exterior —o, mejor dicho, sobre su repentino frenazo— lo inquietaba de alguna manera, y dirigía miradas suspicaces hacia la puerta de tanto en tanto, estuviese haciendo lo que estuviese haciendo. Sin embargo, pareció salir de su ensimismamiento cuando Magnus preguntó sobre el boceto que colgaba tras la barra, arqueando una ceja, aún sujetando la bandeja vacía. "¿Ese?," inquirió, haciendo un ademán hacia el papel, desgastado y que había adquirido un color amarillento con el paso del tiempo, "Se nota que no eres de aquí," dijo, encaminándose de nuevo hacia detrás de la barra para continuar con sus quehaceres. Continuó hablando desde allí. "Es un viejo conocido por esta zona, se ha convertido en un peligro público. Bueno, no lo suficiente como para que el ejército lo tenga en cuenta, pero ya sabes cómo van aquí las cosas," dijo con resignación mientras organizaba lo que sonaba, a todas luces, como una pila de platitos.
"Llámalo por su nombre, viejo," espetó una voz. Las puertas de vaivén se habían abierto de sopetón, chirriando, y una serie de figuras habían entrado al local, sus mantos, sombreros, ponchos y capas empapados por la lluvia, inundando la entrada del local de clientes de índole dudosa. "Es Tibias," dijo otro de ellos, apuntando con el dedo índice hacia el dibujo y observando a Magnus, "y ya se ha acabado el ninguneo," espetó, volviendo a dirigirse hacia el tabernero, que había devuelto su atención hacia la puerta, dejando sus quehaceres a un lado por el momento. "El jefe ha determinado que ya va siendo hora de que todos vayáis pagando la cuota que os toca. A ti te sale a...," sacó de su bolsillo un pergamino y lo desenrolló, dando pie a una lista cómicamente larga y colocándose una pequeña lupa plegable sobre el ojo, leyendo la lista con detenimiento. "Abres todos los días, ¿verdad? No, no contestes. He venido tres veces esta semana y siempre estabas abierto. Pongamos ochenta clientes al día. Un consumo medio de 700 berries por cabeza, unos cincuenta y seis mil al día. Van a ser 300.000 berries al mes. ¡Te quejarás!," declaró, volviendo a enrollar el pergamino y guardándolo en su bolsillo, junto a la lupa. "¡A pagar, a pagar!"
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¡Seguimos!
Resumen
El tabernero continúa su conversación con Magnus con normalidad, hasta que hace acto de presencia un grupo de enemigos.
Información relevante
Lugar y hora: Norte del Reino de Briss, 19:14.
Tiempo: Temperaturas altas, lluvia intensa.
Localización: Bag's Cat
Contenido Oculto
El grupo de enemigos que acaba de llegar se trata de una horda de rango 2, atendiendo al Sistema de hordas:
Formada por 20 personas.
Tienen 200 PV (10PV cada miembro).Si llega a 0 PV serán derrotados.
Dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 20 puntos.
Se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 200 energía.
Indicaciones y posteo
Como establecimos a la hora de solicitar la aventura, cuentas con hasta 48 horas para efectuar tu turno, pero siéntete libre de extenderte un poco más si así lo necesitas.
Es fundamental que en todo post incluyas un breve resumen de lo ocurrido en tu turno, así como un off de bélico que explique detalladamente qué acciones bélicas llevas a cabo, de haberlas. Asimismo, recuerda incluir un pequeño off para los karmas que resulten relevantes en tu post, indicando únicamente su nombre. Puedes también incluir tu inventario a través de códigos, o ceñirte a la herramienta a tal fin si te los has equipado en ficha.
20-08-2026, 02:23 PM (Última modificación: 20-08-2026, 02:25 PM por Magnus Brand.)
—Con que Tibias, eh... —Dijo Magnus para sí mismo mientras empezaba a esbozar una sonrisa.
Siguió bebiendo mientras se terminaba su cigarro.
Tras esto, tiró su cigarro al suelo e inmediatamente se encendió otro con su flamante encendedor con forma de sirena durmiente.
Magnus esbozó una sonrisa.
OST
«Joder, cómo echaba de menos esto», pensó. Llevaba días sin poder atizar a nadie. La última vez fue aquella patada que le dio a un esclavista en esta misma isla, pero eso claramente no fue suficiente. «No soy partidario de la violencia gratuita, pero...», se decía Magnus a sí mismo. Siempre se mentía de esta manera. Cuando decía "gratuita" se refería a que necesita al menos una excusa mínima, pero a veces se la buscaba él mismo. Llevaba días a base de pasear sin rumbo, beber y fumar. Tampoco es que le pareciera una mala vida, pero necesitaba un poco de acción. Mirar al horizonte y escribir poemas es solo entretenido hasta cierto punto.
Magnus empezó a reflexionar sobre la situación. ¿El tabernero? Un hijo de puta simpático. De los que ya apenas quedan. No es un hippie de mierda de los que no permiten fumar en sus tabernas. ¿El resto de clientes? Unos cabronazos bastante agradables. Por fin hay gente que coincide con su sentido del humor y sus formas. Aquí podría sentirse como en casa. ¿Los matones que han entrado por la puerta? Unos hombrecillos que han venido a joderle la tarde. «¿300.000 berries al mes? ¿Quiénes son? ¿El gobierno mundial?». Cualquiera que supiera un poco de economía sabría que un impuesto así repercutiría directamente en los clientes u obligaría a cerrar la taberna. A Magnus no le apetecía ninguna de las dos opciones.
Era la situación perfecta. No solo tenía una excusa para ejercer violencia, sino que además tenía un motivo real. Si había algo que Magnus odiase con pasión era la esclavitud, pero si tuviera que decir otra cosa, serían los putos impuestos. Nada le hacía hervir la sangre más que un impuesto que jodiese la libertad de negociación entre personas libres.
Magnus se levantó de la silla mirando con una sonrisa al matón de la puerta. Se terminó el más de medio cigarro que le quedaba de una sola calada.
Se apagó el cigarro en la cicatriz del pecho para tener las manos libres. Se encontraba a unos 5 metros de su objetivo. Sin decir nada, echó a correr. El matón aún no había terminado su ráfaga de "¡A pagar, a pagar!", y vio como se aproximaba hacia él una mole de 5 metros de altura y más de 300 kilos de peso.
Al llegar, aún en carrera, Magnus tensó la musculatura de su tren inferior, acumulando una fuerza explosiva en piernas y cadera para liberarla en una patada lateral con su pierna derecha directa al pecho del matón en cuestión, que cayó al suelo de espaldas. Sin darle mucha importancia a la situación, Magnus se encendió otro cigarro. Tomó una primera calada y exhaló el humo mirando al techo. Volvió a dirigir la mirada hacia el matón con tranquilidad. —Dime dónde está Tibias, bastardo. Y lárgate de aquí antes de que ponga todo esto perdido con tu sangre
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Resumen
Magnus busca una excusa para darle un patadón al matón, la encuentra, procede, y le interroga sobre su jefe.
Efecto:
Aumenta la fuerza en 9 durante la ejecución de la técnica.
Enfriamiento:
Un turno
Magnus tensa la musculatura de su tren inferior, acumulando fuerza explosiva en piernas y cadera para liberarla en una patada lateral con una de sus piernas, canalizando toda su fuerza en un único punto de impacto.
[Técnica de Karma Curtido]
Código: argumentodepeso001
También llevo puesto
Punteras
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 500
Daño: 20
Escalado: 0,2 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras001
Por lo que el daño sería: 10 + 1.8 x Fuerza + 20 + 0.2 x Fuerza Como tengo 51 de fuerza, y la técnica la aumenta en 5 temporalmente, el daño total quedaría en 142
Respecto al gasto de energía:
676 (energía actual) - 47 (gasto de la técnica) + 3 (regeneración por turno), quedando en 632
Los abundantes matones que habían entrado al local permanecieron junto a la entrada, observando cómo el particular Magnus se encendía otro pitillo con aquel hermoso mechero, una pequeña obra de orfebrería. Al otro lado de la barra, el tabernero se mostraba visiblemente incómodo, aunque no hizo, como hubiesen esperado ellos, amago alguno de empezar a contar su dinero o correr a por suelto a la caja registradora. Permaneció allí, clavado, donde estaba, limpiando un vaso con un paño, mientras un goterón de sudor caía por su sien y se deslizaba hacia el lateral de su cara. Tampoco hubo mucha más reacción de la esperada entre el resto de parroquianos, que parecieron continuar con sus bebidas en un abrumador silencio; parecía evidente que todos sabían cómo guardar las formas en una situación así. Haberse escandalizado, levantado de sopetón o mostrado indignación ante los maleantes solo hubiera empeorado las cosas, y nadie quería nada de eso. Nadie, a excepción de Magnus Brand, que había optado por levantarse y correr hacia uno de los criminales, clavándole una patada que, sin lugar a dudas, hundió su pecho antes de que pudiera terminar su última frase. El cuerpo del tipo, ya inerte, voló hacia detrás, estampándose contra la pared de madera y provocando que varios tablones cayesen sobre sí, causando una pequeña nube de polvo y astillas. No hubo respuesta, ya se sabe que los hombres muertos no cuentan historias.
"Lamento deciros que vuestros cálculos son bastante optimistas," dijo el tabernero, como si nada hubiera ocurrido, tras un momento meditando, aún limpiando con empeño aquel vaso, "si os tengo que pagar 300.000 me arruináis el negocio. Y no sé de qué os servirá cobrarme tanto si me hacéis cerrar en cuestión de un par de meses, ¿sabéis?," inquirió. Su propuesta pareció desconcertar un poco a otro de los matones del grupo, para quien el razonamiento del tabernero debió de sonar a auténtica física cuántica, y que estaba empezando a perder los nervios. "Vamos a ver, viejo, no me toques los cojones," dijo, tras pelearse mentalmente con su argumento y darse por vencido en el lapso de un instante, "tú nos pagas y el jefe se asegura de que... no te pase nada malo. Y sigues pagando, mes a mes, ¡y ya está! ¡No tiene tanta ciencia! Y si cierras, pues ya abrirá otro tonto," dictaminó, frunciendo el ceño. El resto de Bag's Cat no se inmutó, aunque alguno soltó una mínima carcajada que se cortó como la leche al oír la no tan divertida respuesta del matón. El ambiente empezaba a caldearse mucho más de lo que hubiese sido del gusto de cualquiera de ellos, y aquella situación empezaba a pintar a que el local acabaría oliendo a pólvora y madera quemadas en cuestión de, si eso, medio minuto más.
"¡Y tú!," dijo el matón, volviéndose hacia su compañero derribado, y luego hacia el enorme Magnus, cuya cabeza casi daba con las vigas del techo. El hombre derribado por Magnus había quedado irreconocible, medio sepultado por los tablones y la gravilla y con el esternón visiblemente hundido hacia su interior, su caja torácica completamente reventada. "¡¿Quién coño te crees que eres para hacerle eso a Toori?! ¡Pateadle el orto, muchachos!," exclamó, al tiempo que todos ellos deslizaban sus porras extensibles y sus palos y se dirigían hacia el buccaneer, ojeándolo de arriba a abajo. La marabunta de criminales se lanzó contra Magnus, procediendo a apalearlo hasta la muerte y dar buen ejemplo de lo que pasaba cuando uno se rebelaba contra los designios de Tibias o cualquiera de los hombrecillos que actuaban bajo sus órdenes, sus lacayos.
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Sobre tu bélico, está muy bien para ser el primero, pero todo se puede mejorar. Es fundamental que tomes por costumbre indicar la velocidad a la que se realizan las acciones bélicas relevantes. Por ejemplo, en este caso, tu desplazamiento (que has establecido en 5 metros, y muy correctamente dado que yo no había determinado ninguna distancia) ha tenido lugar a una Velocidad equivalente a tu Agilidad, que es, en este caso, de 50. Lo mismo ocurre con tu ataque: se produce a una Velocidad de 50.
Por otro lado, aprovecho para descubrirte el suculento sistema de hides del foro, y desvelo el hide que establecí en mi anterior post. Puedes ir a echarle un vistazo, lo encontrarás en la caja de offs del final. Esta es también una pequeña introducción al Sistema de Hordas, cuyo enlace te he proporcionado en el off en cuestión para que lo puedas leer detenidamente. En resumidas cuentas, una horda es un grupo de enemigos de, generalmente, poco calibre, que actúa y se trata a nivel mecánico como una única masa. Sin embargo, si realizas (como ha sido el caso) un ataque que acaba con un único miembro, el resto de la masa seguirá en pie.
Resumen
El portavoz del grupo es brutalmente asesinado por Magnus en su ira revolucionaria, y el resto del grupo se lanza contra él.
Bélico
Tras recibir tu ataque, el estado actual de la horda es el siguiente:
Formada por 19 personas.
Tiene 190 PV.
Daña el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es de 20 puntos.
Se puede derrotar de una sola vez a cambio de 190 de energía.
Tras las indicaciones de uno de los 19 restantes, la horda se lanza al ataque contra Magnus. Se mueven a una Velocidad de 20, lo cual queda por encima de los actuales Reflejos de Magnus, y realizan un ataque que, de acertar, dañará a Magnus en 95 PVs.
Información relevante
Lugar y hora: Norte del Reino de Briss, 19:15.
Tiempo: Temperaturas altas, lluvia intensa.
Localización: Bag's Cat
Indicaciones y posteo
Como establecimos a la hora de solicitar la aventura, cuentas con hasta 48 horas para efectuar tu turno, pero siéntete libre de extenderte un poco más si así lo necesitas.
Es fundamental que en todo post incluyas un breve resumen de lo ocurrido en tu turno, así como un off de bélico que explique detalladamente qué acciones bélicas llevas a cabo, de haberlas. Asimismo, recuerda incluir un pequeño off para los karmas que resulten relevantes en tu post, indicando únicamente su nombre. Puedes también incluir tu inventario a través de códigos, o ceñirte a la herramienta a tal fin si te los has equipado en ficha.
22-08-2026, 09:11 PM (Última modificación: 23-08-2026, 12:15 AM por Magnus Brand.)
Magnus se quedó mirando al bandido que había pateado... o a lo que quedaba de él. —Ups. ¿Sois todos así de blandengues? Qué coñazo —Magnus esperaba un poco de resistencia por parte del matón. Que se tambalease o incluso que se cayese de espaldas, pero... ¿Esto? Había salido volando contra la pared como un muñeco de trapo, y tenía el pecho tan hundido que daba grima mirarlo.
Magnus se encendió un cigarro. Tomó una calada bien profunda y miró al techo mientras se rascaba su cicatriz del pecho. Era su ritual habitual después de realizar cualquier mínimo esfuerzo. Tras un leve suspiro, volvió a dirigir la mirada hacia el grupo de matones. Estos habían sacado sus porras y palos y se dirigían hacia él.
OST
Magnus hizo un conteo rápido: «Mmmm... 19», pensó mientras hacía una simulación mental complejísima sobre cómo iba a acabar con los 19 de una forma extremadamente limpia y elegante.
Dos de ellos se aproximaron rápidamente a Magnus, cada uno con una porra en su mano derecha, dispuestos a golpearle en el torso y en la cabeza. Magnos esquivó sus trayectorias, agarró a uno de ellos por el cuello y estampó su cabeza contra una mesa que tenía a su izquierda en repetidas ocasiones, dejándo su rostro irreconocible. Al sentirse satisfecho lo tiró a un lado en el suelo. «18»
Agarró el brazo del otro con un mano derecha y, sin soltarlo, le quitó la porra con la izquierda. apoyó la porra contra la mesa, quedando esta en vertical. Cambió su agarre, dejando de agarrar el brazo con su mano derecha para sujetarle la cabeza desde la nuca. Con un gesto brusco, estampó su cara contra la porra, yendo esta a parar en su ojo derecho, clavándose hasta la mitad en su cerebro. Lo dejó apoyado encima de la mesa. «17»
Otro se acercó por su espalda y lo agarró con ambos brazos. Magnus saltó todo lo alto que pudo y cayó de espaldas, aplastando completamente al matón que le estaba agarrando. Magnus se levantó del charco de sangre para continuar con la pelea. «16»
Había un matón muy cerca de Magnus que, horrorizado, estaba mirando qué había pasado con su compañero aplastado. Magnus aprovechó el momento para, sujetándole la cabeza con ambas manos, romperle el cuello en un gesto brusco. «15»
Otro de ellos echó a correr hacia la puerta. Parecía que no estaba dispuesto a probar suerte con el revolucionario. Magnus lo alcanzó de un breve sprint, abrazándolo por detrás. Apretó con todas sus fuerzas hasta que el matón primero vomitó sangre, y después dejó de patalear. Lo soltó sin darle mucha importancia. «14»
Otro matón corrió hacia él gritando algo que Magnus no terminó de entender. Parecía afectado por la muerte de su compañero. Magnus se limitó a darle un puñetazo en el mentón tan fuerte que cayó en postura de decorticación. «13»
A Magnus se le estaba agotando la paciencia, así que cogió una de las porras del suelo y golpeó a uno de los matones en la cabeza con todas sus fuerzas. Cayó al suelo completamente inerte. «12»
Dos de los matones se acercaron a Magnus al mismo tiempo. Magnus esquivó sus ataques con un pequeño desplazamiento hacia su derecha. Le hizo un barrido dándole una patada en su tobillo. Cuando cayó al suelo, Magnus lo agarró del tobillo y lo usó a modo de mangual contra el otro matón. El torso del matón al que tenía agarrado por el tobillo golpeó bruscamente la cabeza del otro, rompiéndole el cuello. Soltó al matón sin siquiera revisar su estado y siguió a lo suyo. «11»
Un nuevo matón se acercó a Magnus e intentó empujarle, pero no consiguió moverle debido a su tamaño. Le empujó de vuelta y salió disparado por la ventana, que estaba cerrada, quedando completamente cortado por los cristales que rompió a su paso y empezando a perder una cantidad preocupante de sangre.. «10»
Magnus se giró y agarro con su mano derecha la nuca de otro de los matones que estaba a su lado. Este matón era fácil de agarrar porque estaba completamente inmóvil y sin ninguna expresión en su rostro. Parecía haber aceptado su destino.
Magnus estrelló la cabeza de este contra los cristales que habían quedado pegados al marco de la ventana, quedando el matón sin vida en un estado bastante desagradable. «9»
Levantó en peso un barril lleno de cerveza que había por el bar con bastante facilidad y, sin vacilar, lo lanzó contra un matón que había cerca de la pared. Los huesos del matón se rompieron al mismo tiempo que el barril y los tablones de madera de la pared de la taberna. «8»
Corrió hacia otro matón que aún tenía el valor de dirigirse hacia Magnus. Saltó y, en el aire, le dio una patada voladora con ambas piernas. La víctima salió disparada contra un tabique de madera de los muchos que sujetaba el techo de la taberna. El matón se desplomó tras exhalar su último aliento. «7»
Otro de los enemigos saltó para darle un golpe con todas sus fuerzas a Magnus en la cabeza, pero este lo esquivó sin mucha dificultad. Como llevaba cierta velocidad, cayendo al suelo al no chocar contra Magnus. Este último lo agarró por ambos tobillos y estampó su torso violentamente contra el tabique de madera, rompiéndose por la mitad tanto el tabique como la columna de la víctima. Lo dejó caer sin siquiera mirarlo. «6»
Magnus se dirigió a uno de los clientes de la taberna que observaba atónito la escena. —¿Me permites? —Preguntó Magnus amablemente, con los ojos inyectados en sangre aún por la adrenalina. El cliente de la taberna asintió nervioso. Magnus entonces cogió el cuchillo que el cliente estaba empleando para cortar su comida y se dirigió hacia uno de los matones que se encontraban cerca de la ventana. El matón sabía lo que se venía, así que intentó huir. Antes de que pudiese reaccionar, Magnus le cortó el cuello con el cuchillo. «5»
Aprovechando el cuchillo que tenía en la mano, lo lanzó contra otro de los matones. Este fue a clavarse en la pierna de uno que se encontraba cerca de la puerta, con la mala suerte (para el matón) de seccionarle la arteria femoral. Viendo que ni se inmutaba, Magnus corrió hacia él y le arrancó el cuchillo bruscamente. La sangre empezó a brotar como si fuera una cascada. El matón cayó pálido al suelo. «4»
Se le acercó otro matón a golpearle con un palo en la espalda. Magnus le detuvo antes de que lo consiguiera y le clavó el cuchillo en el corazón. Esta vez lo sacó rápidamente, pues había aprendido la lección. El matón susurró algo relacionado con su madre justo antes de caer al suelo ya frío. «3»
Aburriéndose ya del cuchillo, Magnus apuñaló a uno de los pocos matones que quedaban en el ojo derecho. Esta vez no hizo falta sacarlo para que el matón cayese al suelo con el cuchillo clavado, con una expresión de terror absoluto. «2»
Solo quedaba un matón en pie, que rogaba por su vida arrodillado. A Magnus no pareció importarle mucho, ya que aprovechó la posición del matón para agarrarle la cabeza con ambas manos y propinarle un rodillazo en la nariz que le hizo caer de espaldas completamente muerto. «1»
Magnus sabía que quedaba uno, pero no había ninguno en pie. De repente se acordó: cuando usó a un matón como mangual no le hizo "tanto" daño. Lo buscó con la mirada cerca de la ventana, zona por la que se encontraba cuando usó a dicho matón como arma. Ahí estaba. En el suelo, acurrucado y bañado completamente en la sangre de sus compañeros. No parecía muy cuerdo.
Magnus se acercó a él mientras se encendía un cigarro. Sin girarse demasiado, se dirigió al tabernero. —Espero que me puedas perdonar. ¿Podrías decirme cuánto te debo? Cóbrate las rondas de esa bebida tan buena que preparas, la limpieza y la reparación de la taberna. No podría dormir tranquilo sin este lugar tuviese que cerrar por mi culpa—Dijo Magnus hablando completamente en serio.
Llegó a donde estaba el matón. Y se agachó para estar más cerca. El matón parecía traumatizado y ni siquiera miraba a Magnus. —Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto. No aguantan nada los chavales de hoy en día. —Decía Magnus aparentemente desesperado. Magnus le dio unas cachetadas amistosas en la cara para llamar su atención. —Eh, tú. Sí, tú. Dime todo lo que sepas de Tibias. Y rápido. No creo que quieras que te pase lo mismo que a los demás. Gurororororo —Dijo Magnus en un tono divertido mientras se reía.
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Espero que te haya gustado la escena. Es completamente necesario que visualices cada caricia.
Resumen
Magnus combate contra los 19 matones restantes, y le pregunta al único con vida por su jefe.
Bélico
Como la velocidad de movimiento/ataque de la horda es de 20 puntos, Magnus es capaz de reaccionar
gracias a que tiene 12 de reflejos.
Esto es un -8 y, como indica la 05. Guía de Combate Avanzada:
Tabla
Magnus puede reaccionar al ataque ya que está prestando atención directamente a la horda.
Dado esto, ya que Magnus tiene 50 de agilidad, ataca a la horda antes de que le alcancen.
Como tú mismo indicas, gasto 190 de energía para acabar con la horda restante, quedándome en 442 de energía.
Creo que esto sería todo, corrígeme si me equivoco.
Karmas relevantes
-Tic: Rascado de cicatriz
-Vicio: Fumar
-Muletilla: "Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto"
-Risa excéntrica: "Gurororo..."
-Torpe
-Gruñón-Tic
El viejo peleón había procedido a encenderse otro pitillo más, y había comenzado a aniquilar a los matones del grupo uno tras otro, en una sucesión aparentemente perfecta. Horrorizado ante el potencial destrozo de su local, el tabernero contempló desde detrás de la barra, con una ceja arqueada ante la potencia inusitada de las patadas voladoras y los ataques de Magnus. "No puede ser real," murmuró para sí con estupor, mientras, aparentemente por inercia, continuaba el movimiento de limpiar aquel vaso, que a aquellas alturas estaba ya brillante e impoluto como una patena. Uno a uno, los criminales de la banda de Tibias comenzaron a acumularse por el polvoriento suelo del Bag's Cat. Uno, otro, y otro, y otro más. La banda, lejos de detener su función, parecía haber subido al máximo el volumen de sus amplificadores y haber comenzado a tocar una pieza, por cliché que fuese, reservada justamente para ocasiones como aquella:
Su primer envite, que a los —demás— criminales se les antojó un movimiento con la velocidad del rayo, dejó completamente desfigurada la cara del primer desgraciado que había tenido la idea de acercarse de más a aquella mole. Algunos recordarían su sacrificio, tal vez. Pero la lista estaba lejos de terminar: la cabeza de otro de ellos terminó completamente empalada por su propia, en un espectáculo que se hubiera podido tildar de barbárico sin ningún miedo a la exageración, y que provocó un reguero de sangre que salpicó, como un aspersor, la pared encalada de aquel pobre establecimiento, dejando una multitud de gotículas rojas que se adhirieron a su superficie. El reguero de sangre continuó con el siguiente, cuya dignidad como ser humano acabó reducida a una especie de tortilla informe, su sangre filtrándose, lenta y densamente, a través de los tablones del suelo, mientras el resto del grupo empezaba a comprender, demasiado tarde, que tal vez hubiesen cometido un error estratégico yendo al Cat's Bag en presencia de sus brutales parroquianos. Parroquianos, por otro lado, que contemplaban el festival de huesos rotos y sangre en aspersión en el mismo silencio atónito que el posadero, cada uno desde su mesa, y sin querer decir ni una palabra más alta de la cuenta, o sin atreverse.
"Ha sido un error venir aquí esta tarde, T-," fue a advertir uno de ellos a otro compañero, cuyo discurso se vio interrumpido por la contusión que le causó el golpe de Magnus, suficiente como para tumbarlo instantáneamente, cayendo al suelo como un muñeco de trapo sin siquiera volver a balbucear, justo antes de que el buccaneer optase por agarrar a uno de ellos por el tobillo y hacer un barrido con él, tumbando a otro de ellos. En aquellos momentos, la moral del grupo comenzaba a derrumbarse, pero ya no había nadie que pudiese detener el particular efecto dominó que había sido joder con el tipo equivocado: un señor mayor que quería fumar mientras se tomaba una caña.
Otro criminal salió disparado por la ventana por cortesía de nuestro protagonista, provocando el chillido de un gato y un par de gritos en el exterior que, sin embargo, no tardaron en quedar nuevamente ahogados por los aullidos del número decreciente de matones que quedaban en el local. A medida que un matón caía tras otro, ninguno de los demás clientes fue capaz de decirle nada, ni siquiera cuando pidió permiso para emplear su cuchillo. Y, al cabo de unos segundos, la taberna había vuelto a su silencio característico. El tabernero exhaló con fuerza a través de su nariz, aún limpiando aquel vaso, de un resplandor ya casi cegador.
"Pues una ventana, unos 70 litros de cerveza...," comenzó a decir el tabernero, echando cuentas mentalmente, y dirigiendo entonces una mirada de lamento al tabique sobre el que una de las patadas de Magnus había lanzado a uno de los matones, "ese tabique, que lo acababa de poner nuevo...," continuó, haciendo cuentas mentalmente. "Unos trescientos mil. No te preocupes, corre a cuenta de la casa. Me has librado de un buen problema," aseguró finalmente, quitándole importancia con un ademán y negando con la cabeza. Sus ojos se perdieron entonces en toda la sangre que tendría que limpiar aquel día, la mirada de las mil fregonas. "Pero creo que toca cerrar por hoy."
El matón que quedaba con vida apenas reaccionó ante las cachetadas de Magnus, sus ojos completamente desprovistos de cualquier alarma o sentido de la supervivencia, y aparentemente en un shock demasiado considerable como para responder con excesiva coherencia. "El... la...," comenzó a balbucear, fuera de sí, sin siquiera reparar en toda la sangre que lo bañaba. "Es... Jefe. De mí," afirmó con contundencia, asintiendo con la cabeza, sin mirar directamente al buccaneer. "Sur," sentenció antes de quedar completamente catatónico.
"Tibias es ese de ahí," indicó el tabernero ante la futilidad de preguntarle a aquel hombrecillo, señalando con el pulgar hacia el cartel que figuraba tras la barra. "No es tan peligroso como dicen, pero tiene contactos, y tiene un buen séquito de lacayos afines. Había oído decir que pretendía hacerse con esta isla y unas cuantas más por las malas, pero ya sabes cómo va eso. ¿Qué pequeño señor del crimen no intenta hacer cosas así?," inquirió el tabernero con naturalidad. "Si quieres encontrarlo, sigue el rastro del crimen. Pero ahora será mejor que te vayas, antes de que llegue algún ojo indiscreto y alguien decida irse de la lengua," dijo con retintín, dirigiendo una mirada al resto de clientes del local, que, habiendo captado la indirecta, comenzaron a recoger sus cosas de inmediato y a largarse de allí. Tibias acababa de hacerse un enemigo poderoso, y parecía que se podía decir lo mismo del propio Magnus.
Off
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Tu post me ha parecido muy divertido. Muy buen trabajo poniéndote tan creativo a la hora de definir cómo acabas con la horda. En la próxima aventura tendremos que incluir un +18 por gore.
Como nota, te diría que tengas más cuidado a la hora de godmodear a los NPCs, como cuando indicas que el cliente del cuchillo asintió. Lo ideal es que te ciñas a definir las acciones de tu personaje únicamente, y dejar el resto en manos del narrador o, en su caso, de los demás personajes.
Ahora solo te queda un último post, con el que podrás cerrar la aventura. ¡Espero que te haya gustado esta primera experiencia!
Resumen
Magnus acaba con el resto de la horda. El dueño le dice que no le debe nada, dado que le ha librado de un marrón, y le incita a irse antes de que lleguen las autoridades.
Bélico
La horda ha sido completa y salvajemente aniquilada.
Información relevante
Lugar y hora: Norte del Reino de Briss, 19:16.
Tiempo: Temperaturas altas, lluvia intensa.
Localización: Bag's Cat
Indicaciones y posteo
Como establecimos a la hora de solicitar la aventura, cuentas con hasta 48 horas para efectuar tu turno, pero siéntete libre de extenderte un poco más si así lo necesitas.
Es fundamental que en todo post incluyas un breve resumen de lo ocurrido en tu turno, así como un off de bélico que explique detalladamente qué acciones bélicas llevas a cabo, de haberlas. Asimismo, recuerda incluir un pequeño off para los karmas que resulten relevantes en tu post, indicando únicamente su nombre. Puedes también incluir tu inventario a través de códigos, o ceñirte a la herramienta a tal fin si te los has equipado en ficha.
Magnus perdió rápidamente el interés en el único matón que quedaba "en pie" al no poder ni entender lo que decía. Miró al tabernero, que le había dicho que no necesitaba pagar las reparaciones por haberle quitado un problema de encima.
La otra cosa que le dijo el tabernero fue "Si quieres encontrarlo, sigue el rastro del crimen". Magnus se quedó pensativo. «Seguir el rastro del crimen...». No podía parar de darle vueltas. Se apagó el cigarro en el pecho y se encendió otro. «Seguir el rastro del crimen...», seguía atrapado en ese pensamiento.
—No entiendo nada, joder.—Dijo en voz alta, con un tono de frustración muy marcado. —Pero... ¿Sabes qué? No importa. Si me lo tengo que encontrar, me lo encontraré. Lo importante es que yo de aquí me llevo a un amigo —Dijo Magnus mientras desviaba la mirada del tabernero. El resplandor de aquel vaso era ya demasiado intenso y no quería quedarse ciego.
Magnus se giró dirigiéndose hacia la puerta e hizo un ademán de despedirse del tabernero.
—Nos vemos, cabronazo—Dijo Magnus mientras contenía las lágrimas con no demasiado éxito.
Aquel lugar, Cat's Bag, era lo más parecido que había tenido nunca a un hogar. Alcohol, tabaco y gente que le trataba bien.
Magnus realmente no quería irse, pero no quería contradecir la orden de su nuevo mejor amigo. Ese mejor amigo del que ni siquiera conocía su nombre. Pero eso a Magnus no le importaba. Lo importante eran los sentimientos.
Magnus se sentó en un banco que había fuera de la taberna, al lado de las escaleras.
Sacó su cuaderno y su pluma y escribió el siguiente poema: Un charco de sangre, un amigo, un hogar, vaya desmadre, un dolor sin curar.
Tras haber terminado el poema, Magnus recordó las últimas palabras del último de los matones. "El... la..., Es... Jefe. De mí, Sur".
Magnus se puso en pie, guardó el cuaderno, se encendió un cigarro y echó a andar hacia el sur, con la esperanza de poder encontrar al tal Tibias y poder tener una charla amistosa con él.
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¡Muchas gracias por la aventura! Me lo he pasado genial. A partir de ahora voy a tener en cuenta todas las indicaciones que me has ido dando a lo largo de esta.
Resumen
Magnus habla con el tabernero, se despide, escribe un poema y parte hacia el sur en busca de Tibias