Spider-web 【 Pasado | Priv. 】
#1
Algún día de finales de invierno del 16....


Maldito PUTO frío. ¿En serio pueden vivir con una temperatura que baje de los diez grados y estar tan campantes como si nada? Seraphim no puede entender a la gente que se levanta puntual a las cinco de la mañana sabiendo que hace menos de cero grados para salir a correr como indican los superiores. Cada día duda menos de que todos los sargentos de la marina están idos de la cabeza o son personas crueles si les obligan a entrenar cuando el sol no ha salido, ¡y encima de todo con camisetas de manga corta! Sus pequeñas alas no resisten bien el frío de la Baterilla. El haberse criado con buen tiempo y temperaturas que no solían fluctuar de los quince grados hacia arriba hace que ella tolera muy bien el calor, pero… ¡ESTE INVIERNO ES MORTAL!

Las mañanas le estaba costando muchísimo tener que levantarse de la cama para los entrenamientos matutinos, pero ya había utilizado todo tipo de mentiras y excusas para no acudir. ¿Cuántas veces le ha dolido el estómago y ha vomitado a posta para que su mentira fuera veraz? ¿Y la regla no le vino ya? Creo que mañana va a tener que ir a correr como todos en su escuadrón, pero…

Justo una idea pasa por su cabeza muy rápido que le hace sonreír mientras estaba terminando de cambiarse en su habitación. Ya solo necesita a algún tonto que le siga la corriente.

La idea era tan sencilla que se le ocurre porque el otro día vio como alguien le pasaba lo mismo cuando ella tuvo que ir a uno de esos entrenamientos en ese infierno helado, teniendo envidia de quien se escaqueaba en lugar de ella. Es ingenioso porque sabe que esa mañana el capitán superior, el mandamás no estará y solo se encarga un soldado de mayor rango que ellos al que puede engañar con facilidad; así que tan solo coge una carta vieja sin nada dentro donde pone el nombre del capitán para entonces comenzar su plan.

En medio del pasillo ella finge ir con los demás al entrenamiento, pero llegado un tramo por donde van a por unas escaleras entonces ella desliza la carta en unos escalones más atrás mientras ella baja lentamente y se para incluso a atarse las cordoneras unos escaleras, diciéndole a sus compañeras que se adelanten sin ellas. Mira hacia atrás para ver si algún necio cae en su trampa de la carta falsa con el nombre del capitán, pues entonces ella actuará rápido para meterse por medio y ser ella, junto al tonto que la coja, quienes vayan buscando a ese tipo.

La araña ya ha preparado su tela para comerse a la mariposa que caiga en sus redes.
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#2
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

Feels like the end of the world...but it's only the beginning of it all

─ ♚ ─

El sonido de sus botas contra el suelo marcaba el ritmo constante de su avance mientras atravesaba los pasillos interiores del cuartel de baterilla ¿Cuánto tiempo llevaba despierta? A esas alturas, aquel detalle carecía de importancia porque la comodidad ya había dejado de formar parte de su vida. Las sábanas de seda dieron paso al algodón industrial y a la lana estándar, la privacidad de su cuarto fue reemplazada por una barraca compartida con otros reclutas y, sobre todo, dormir hasta tarde pertenecía a la lista de deseos abandonados.

Porque, justamente ese, era un lujo que ni Nyxara Archeron o Nyssa Vale podían permitirse.

A esas horas, cuando el sol comenzaba a asomarse por sobre el horizonte y el aire cortaba la respiración con una facilidad casi insultante, ella volvía de su entrenamiento matutino. Giró por uno de los pasillos interiores y el espectáculo de la escarcha tiñendo los pasillos exteriores la recibió como un bálsamo de brisa helada para sus músculos agarrotados. Se hubiese detenido a admirarlo, a notar como esa ligera capa blanquecina parecía apoderarse de todos los rincones, desde ese ángulo era una visual sobrecogedora para dibujar…pero, la realidad reclamó su atención antes de que pudiese detenerse.

¿En que momento Sara, la niña de Samba, había comenzado a escribirle?

Aún recordaba el esfuerzo que había realizado para impedir que la sorpresa aflorara en ese rostro de líneas suaves y pecas dispersas cuando llegó la primera carta a sus manos bajo el nombre de Nyssa Vale, esa exigencia que había supuesto un esfuerzo mayor del que estaba dispuesta a admitir.

Reconoció la letra incluso antes de abrir el sobre que guardaba el trozo de tela; aquel doble esfuerzo por mantener una caligrafía legible pero que, en el fondo, dejaba mucho que desear. Escrito sobre un trozo de tela impregnado del olor del puerto, esa mezcla de pescado, sal y madera que parecía seguirla a donde fuera y que su nariz, aquella que hacía mucho tiempo había dejado de percibir aromas, estaba empecinada regresarla a Samba en medio de esa memoria sensorial…junto con un par de recuerdos más.

Y era, ese trozo de tela con una letra mal escrita, lo que le recordaba tanto a Seren…que la Archeron fue incapaz de pedirle que dejara de escribirle.

En la primera carta ella no le respondió, porque era demasiado consciente del riesgo que significaba involucrar a una niña y a su hermanito en su vida actual. Sin embargo, luego de su regreso de karate y al haber encontrado una segunda carta, Nyx consiguió la manera de contestar con unas monedas y un “No confíes en extraños”.

Esa carta no la había enviado ella, no la había firmado y mucho menos escrito de su puño y letra porque dejar un rastro no era una opción. Aun así, Sara pareció comprender lo que la Archeron le había dicho aquel día en la playa, antes de que irrumpieran esos maleantes y la escolta decidiera ayudarlas. Quizás, por ello, el día anterior un marine le habían avisado que tenía una carta esperándole.

¿Qué podría ofrecerle ella a cambio? Si tan solo pudiese escribirle a su madre, Nesta Archeron pondría a esos niños a salvo y les daría un mejor futuro que en esa isla…

Y Sara le recordaba tanto a Seren cuando eran niñas…

Pero…

Sara no era Seren.
Y ella, no iba a escribirle a su madre.

– ¡Hey Nyssa! – la voz de Ryu la alcanzó antes que doblase hacia el otro pasillo, Nyx se detuvo sin prisa, girando apenas ese rostro de líneas suaves y pecas dispersas para dedicarle una mirada por encima del hombro. Suficiente para que la luz tenue de la mañana delineara las pecas suaves sobre el puente de su nariz y ese azul profundo, que rara vez concedían más atención de la necesaria, se clavara en la mirada contraria recordándole que estaba contando el tiempo – ¿Te sumas al entrenamiento? – La Archeron giró por completo hacia él y sus ojos del color del mar descendieron un momento hacia el grupo de marines que avanzaban en dirección al patio interior, antes de volver hacia él con ese gesto lento, casi distraído – Ya lo hice – contesto con esa misma calma orgullosa que no devela ni interés ni amabilidad, mientras ajustaba silenciosa una de sus espadas sobre el costado izquierdo de su cintura.

Ryu tardo un segundo más en recordar lo que iba a decir, como si estuviese buscando alguna excusa para sostener la conversación un poco más – Vaya…sí que te tomas enserio eso de las espadas – se rasco la cabeza aun manteniendo su sonrisa. Desde el incidente de la isla Karate el chico parecía estar buscando los momentos para que pudiesen hablar y relacionarse, interacciones que ella no estaba interesada en sostener – El grupo se va, Ryu – inclinó apenas el mentón en esa dirección y el hombre miró por sobre su hombro, solo para notar como el resto ya se perdía de vista – ¡Ha, si! ¡Nos vemos en el desayuno! –

“Lo dudo”

Permaneció inmóvil unos segundos, siguiendo con la mirada como el último de los reclutas desaparecía hacia el entrenamiento, no quería miradas en lo que pensaba hacer y cuando el pasillo volvió a quedar en silencio, la tensión de sus hombros pareció ceder con ligereza. Fue ahí cuando la notó, a la chica rezagada abrochándose los cordones y el papel, ese pedazo blanco que contrastaba demasiado contra la loza oscura y ella, la chica rezagada, demasiado cerca del sobre, como para pensar que podría pertenecer a alguien más.

Se aproximó sin prisa, con esa cadencia silenciosa, casi felina, que había perfeccionado años atrás para aprender a salir y entrar de su casa sin despertar a quienes dormían al otro lado de la puerta. Se inclinó a penas lo necesario para recoger el sobre entre sus dedos y el mar de sus ojos recorrió el nombre del sargento que estaba escrito allí, comprendió entonces que la marine tenía que entregarlo antes que terminase en las manos equivocadas. Recortó la distancia entre ambas y extendió el brazo hacia ella, sosteniendo el sobre entre sus dedos – Se te cayó esto –

Léeme
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#3
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

El ingenio se te agudiza cuando no quieres hacer algo que no te gusta. La inteligencia y rapidez mental de Seraphim la hace ser alguien escurridiza que nunca se lleva una bronca por muchas cosas que haga como saltarse algunos entrenamientos ya sea por alguna mentira piadosa o por alguna distracción. ¿Y luego como lo hace para ser alguien con capacidad de tener armas? Todo es gracias a que en su pasado le gustaba mucho jugar con su hermana con las pistolas de su padre —un antiguo marine reconocido— que le dio esa habilidad, y que de por sí ya tenía ese buen ojo que le hace tener destreza para los más mínimos detalles. Aunque saltarse entrenamientos va en contra de la normativa de formación para los soldados rasos, eso a Seraphim no le importa mucho porque ya se las ingenia para no tener que “pelear”.

En medio de su actuación estrella —merecedora de un premio—, un ligero olor a lavanda combinado con un fondo de cedro le recuerda que no estaba sola. Ese aroma le atrae como si fuera un excursionista disfrutando del monte para acabar con sus ojos clavados en una gran montaña oscura que brilla por encima de todas. Su larga melena azabache rizada cae como una noche cerrada sin estrellas donde enmarca un cuerpo atlético y una figura tan imponente como la misma montaña a escalar como excursionista. Abre sus ojos y deja de actuar por unos segundos por esa belleza tan madura y diferente.

Eran como el sol y la luna encontrándose en un cielo que ambos astros quieren acaparar para ser los protagonistas.

Seraphim volvió a su papel en el momento que la mujer le habló para recordarle el sobre trampa que ella dejó cuidadosamente en suelo. Las triquiñuelas siempre fueron lo suyo desde que es pequeña, así que esa situación no le alteró y su cara cambió de expresión tensa a más anonadada por la situación.

— Ah, ¿mía? No, no, qué va, yo estaba… —Ella tomaría la carta y se la deja ver a esa chica que le ha tocado tener que escuchar las mentiras que Seraphim cuela tan inocentemente esperando que la gente la crea; y la mayoría de veces con mucha gente pasó.— Mira, si es para el Capitán. ¿Deberíamos ir a dársela? Quizá si se le cayó es porque es importante. ¿Podrías acompañarme a buscarlo? La verdad es que ando un poco perdida todavía porque apenas llevo poco tiempo... —Haciéndose la responsable y la inocente en esa mentira piadosa, ella propone este plan para que esa chica sea su escolta en esa pequeña búsqueda donde no encontrarán a la persona indicada de esa carta.

El ingenio de una persona perezosa es mucho más creativo que el de una persona decidida y responsable.


Cosas a saber
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#4
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

Feels like the end of the world...but it's only the beginning of it all

─ ♚ ─

La Archeron sostuvo la carta entre sus manos a penas un instante más para que ella la tomase; su acción era simple entregarla y retirarse, sin embargo, la joven le estaba pidiendo ayuda para entregar la misiva al sargento correspondiente. Nyx sopeso sus posibilidades, tenia asuntos pendientes, una carta de la niña de Samba esperándola, buscar como responder aquella sin levantar sospechas y una mañana en la enfermería para seguir con sus prácticas.

Sin embargo, si aquella recluta decía la verdad, la carta debía ser importante…

Suspiró. Esa inhalación profunda que hizo que su pecho amplio subiera y bajara en un solo gesto; habito viejo, sin dudas, la antesala que siempre estaba ahí antes de asumir un problema de un tercero como propio  – Te acompaño – su mirada pasó desde la joven hacia el pasillo donde el resto de los reclutas acababan de perderse hacia los patios interiores de las prácticas – Si alguien decide cuestionarte, tendrá que cuestionar primero la prioridad de esa carta – luego la vista volvió hacia el rostro de la chica y el mar de sus ojos se encontró con ese rostro de muñeca delicada y el mentón de Nyx se alzó apenas en ese gesto orgulloso, ese que, delineaba mejor la forma de ese rostro de líneas finas y pecas dispersas – Y ya tendrán a quien reclamarle – seguramente la pusieran en duda por llegar tarde a ese entrenamiento de primera hora, pero tenía la palabra del sargento para librarse del castigo.

– Nyssa Vale – añadió con esa naturalidad de quien anuncia algo evidente. No había amabilidad ni suavidad extra en su voz, únicamente la practicidad fría de ese orgullo de reina que tiene demasiado claro la importancia de conocer los nombres de quienes terminan de cruzarse por el frente. Esperó que la joven se presentara a su vez antes de colocarse en marcha como su “guía”, mientras uno de esos mechones oscuros caía como seda por sobre su hombro ante la liguera inclinación de su rostro.

Y aquello, volverse su guía, en cualquier otra situación, no lo hubiese hecho. Pero las palabras de la joven habían logrado un efecto en ella sin que Nyx necesitase ponerlas en duda. Si la carta era urgente, el sargento la necesitaría.

El sonido de sus botas contra la piedra fría se expandía a cada paso que daban en dirección al lugar donde se reunían los sargentos. La observó de medio lado, efectivamente parecía una muñeca frágil, demasiado delicada para estar a la intemperie con ese clima de invierno que cubría los patios interiores de entrenamiento. Y era, ese aspecto suave y delicado el que contrastaba con el uniforme hecho para igualar personalidades y diluir individualidades, como si el simple nombre “marine” fuese demasiado fuerte para ella.

Durante esa fracción de tiempo su apariencia le recordó a Seren, pequeña, frágil y luminosa. Aún así, bastó el parpadeo para desterrar la emoción hacia el fondo de si misma, en ese cofre demasiado escondido y oxidado dentro de sí…

Tenía que sacarse ese mal hábito de comparar desconocidos con sus fantasmas.

Y si estaba allí, su aspecto de ángel realmente no importaba. El entrenamiento la terminaría curtiendo, tarde o temprano. Sus ojos del color del mar descendieron un breve instante hacia Seraphim – ¿Cuánto tiempo llevas aquí para seguir perdiéndote? –  No preguntaba porque hubiese un interés genuino, estaba midiéndola y decidiendo sobre ella en ese instante mientras volvía la vista frente con esa elegancia característica.

Nyx no suavizaría su tormenta por nadie, ni siquiera, por alguien que pudiese recordarle a su hermana y estaba por descubrir si la incapacidad de la chica para dar con la zona de los sargentos se debía a que era nueva allí, si respondía a lo que a ella misma le pasaba…o por el contrario, si no tenía intenciones de recordar cada recoveco del lugar.

Si eran las dos primeras, la Archeron lo entendería sin problemas aunque eso no significaba que no fuese exigente.

Si era la última…realmente Seraphim estaba dejando una oportunidad valiosa de lado.

Léeme
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#5
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

La excusa perfecta estaba servida, y no había pruebas que pudieran incriminar de que ella había hecho esa carta porque dentro de ella no había ningún mensaje al mismo tiempo que ella tampoco podía ser incriminada al solo haber dado la carta. Era el escenario perfecto el que se ha montado junto a esa chica que le haría de testigo de que ella no tenía nada que esconder, y que solo eran dos marines que iban a entregar algo que solo podía ser una broma o un despiste de otro sargento internamente. Sea lo que sea, al menos Seraphim se ha saltado el entrenamiento de la mañana donde tiene que estar con todo el frío de las primeras horas para quedarse resguardada dentro de la sede en busca de la oficina de ese Sargento que hoy no iba a estar. Todo estaba tan bien orquestado que hasta para Seraphim le estaba costando no dar saltos de alegría por lo bien que estaba saliendo.

Cuando algo iba bien siempre hay algo que lo puede torcer.

— ¡Ay, gracias! Eres muy amable… —La voz angelical de Seraphim agradece a esa chica de la cabellera azabache como la noche, pero su sonrisa incómoda es un poco notoria cuando resalta sobre a quién tendrán que reclamar un problema sobre la carta si pasase algo. De hecho ella ha planeado eso para que NO pase nada y no haya nadie a quien reclamar, pero de ser así seguramente se hiciera la inocente… como siempre.

Sigue el paso de la chica de larga cabellera negra sin dejar de observar con esos grandes ojos rojos, fijándose en cada detalle de ella. Una belleza femenina potente con ese toque de “fatal” en cada parte de ella. Es de esas mujeres que sabes que puede destrozarte con la mirada, de esas a las que admira y que desea ser; pero que sabe que por el momento no puede serlo, pues su belleza es otro gusto. Sin embargo lo que más puede destacar de esa chica no es su aspecto, sino el olor tan agradable que desprende recordando a un campo de lavanda. Un olor que le recuerda mucho a la fragancia que usaba para dormir en la cama de su casa. Ese olor le recuerda a casa, le recuerda a su hogar… a ese hogar que su hermana le destrozó.

Seraphim vuelve en sí cuando escucha el nombre de la contraria, y entonces asiente con su cabeza mientras pone sus manos tras la espalda y responde con su nombre:

— Ara, ara. ~ Yo soy Seraphim, un placer.

Pero la siguiente pregunta de Nyssa ahora haría que Seraphim vuelva a tensarse un poco, pues sabe que le esta poniendo a prueba. No puede titubear ni dudar un momento de qué decirle porque en esto se basa su mentira: en mantener parte de la verdad para escaquearse de algo que no quiere. Por eso es que la peliazul, con esa naturalidad que tiene para el engaño y con ese aura de no haber roto un plato nunca, dice:

— Por lo general me paso más el día en los lugares comunes por eso no conozco mucho las zonas, y me da un poco de respeto ir sola… Ya sabes, soy muy poca cosa, haha… —Se rasca la cabeza en ese gesto dulce de chica que se menosprecia, pero la realidad es que se usa a sí misma de esa forma para verse inocente y frágil para que quieras protegerla. Toda una manipuladora experta.— Pero gracias por acompañarme, Nyssa. ¿Tu llevas mucho por aqui? Jamás te había visto, ¿perteneces a alguna división o eres nueva? Yo aun no estoy en ninguna división y estoy terminando mi entrenamiento básico. —Seraphim habla rápido para que no le pregunte por la carta ni nada, solamente quiere saber de esa chica a la que decidió tener de testigo para que así pueda saber por donde tirar si pasa algo malo. Es bueno saber cosas de las personas que te rodean, y más cuando quieres usarlas a tu favor.


Cosas a saber
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#6
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

Feels like the end of the world...but it's only the beginning of it all

─ ♚ ─

El mar de los ojos de Nyx estaba fijo en el pasillo vacio que tenian al frente, mientras el sonido de sus botas llevaba esa cadencia segura contra el marmol liso. Con la vista al frente y el mentón alzado con ese orgullo de acero, esperaba que el tramite de entregar la carta al sargento fuese rapido y eficiente. Aun así, había un detalle que Seraphim desconocia por completo, y era, que le había pedido hacer de guía a la persona menos indicada en todo el cuartel de baterilla.

Llegarían.
Si.
Pero nunca de manera fácil, ni a tiempo.

Aquello siempre había sido un problema para la Archeron, desde que era una niña y sus hermanas la guiaban por las calles de Ilisia, y, a medida que crecía, había aprendido a matizar cualquier vacilación bajo la seguridad inquebrantable con la que se enfrentaba a todo.

¿Podría haberlo previsto Seraphim? No, aquello era una cualidad muy bien guardada que no permitiría que alguien pusiese en duda.

Giró hacia la derecha con ese andar elegante, donde creía que era el último camino que había recorrido, sin embargo se encontró con las escaleras que debían llegar a la guardia nocturna, Nyx estaba segura que tendrían que cruzar las escaleras, avanzar por las torres exteriores hacia uno de los patios interiores y encontrarían el lugar. No detuvo la marcha, irguiendo su espalda, comenzó a subir los escalones de piedra mientras el aire frio de invierno, esa brisa que llegaba desde la parte superior y jugueteaba entre sus cabellos, comenzaba a pegarse al uniforme como una segunda piel.

– ¿Haces algo para dejar de ser poca cosa o solo te lo repites a ti misma como un consuelo para no hacer nada? – El mar de sus ojos descendió, por un momento, sobre el semblante de la joven marine que la acompañaba. No por curiosidad, que no cometiese el error de equivocarse, sino con la frialdad de quien evalúa un arma para decidir el tipo de acero que la compone. El mar de sus ojos encarnaba ese juicio altivo y sereno, la clase de juicio que no necesitaba alzar la voz para hacerse notar.

Ese era el tipo de criatura que ella era.

Para Nyx, había una gran diferencia entre la fragilidad real y la mediocridad elegida. Una persona que tenia una condición de debilidad merecía respeto, en cambio, otra que decidía voluntariamente no hacer nada para cambiarla, no merecían ni su tiempo ni la cortesía de su atención.

Ella no estaba allí para cuidar niños, ni levantar muertos.

Ciertamente, no importaba el tiempo que ella llevase allí. A la única que debía importarle algo así, era a ella misma –División ochenta y uno – agregó a una de sus preguntas – No necesitas remarcar conmigo si eres nueva o no, la forma en que dudas a cada paso habla por ti– ladeo apenas el rostro con esa elegancia altiva.

No se detuvo en el descanso de la escalera, siguió hacia adelante, aun cuando se escuchaba el viento de invierno silbar a través de la puerta que daba a las torres.

Su conversación no era cortesía, aún no habia decidido del todo donde posicionaba a Seraphim, como si fuese un arma que aun no estaba segura en que estante debía guardar – Si estas terminando el entrenamiento básico ¿Por qué dejarlo de lado para ser la recadera de otro? –

Léeme
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#7
85 de invierno, Año 16 ❥ Baterilla

MENUDA MALDITA OFENSA LO QUE ACABA DE ESCUCHAR. A Seraphim le costó unos segundos recuperarse de esa frialdad que aquella morena estaba teniendo con ella, pero aguanto el temple para sonreír y seguir haciendo como que ese comentario que le dio no le afectaba. Su papel de chica nueva no era tan fingido porque si que es verdad que llevaba poco tiempo, pero, pese a que ya todos los de su promoción les habían otorgado una división, para Seraphim era complicado porque ella manipulaba a los superiores para que la dejaran unos meses más de entrenamiento. Solo estaba estirando lo inevitable, durando lo poco que pudiera durar en el cuartel de Baterilla para así no tener que salir de ahí antes de pensar un plan de acción para meterse en un equipo que la entendiera. Obvio que debía de estar rodeada de personas que pudieran entenderla porque, sino, se marcharía de la Marina.

Continuó el paso de la chica morena mientras le echaba miradas furtivas cuando no la miraba, pero mientras el tono de Seraphim seguía siendo inocente y de las que parecía no romper un plato. Aunque daba la impresión a Nyssa de que no se lo estaba tragando mucho, intentaba mantener el personaje un poco más para así requerir de esa ayuda fingida para escapar de sus responsabilidades. Los más vagos son los más ingeniosos a la hora de escapar de su deber.

— Haha, ya, ya, claro... — Responde a lo que dijo la morena a lo que no hizo falta decir nada para remarcar que es nueva. Seraphim la estaba maldiciendo a sus adentros sabiendo que si cayó en ese timo es porque ella quiso, no porque fuera lo que la contraria dijo.— Ah, pues, porque me parecía importante notificar esta carta al sargento más que el entreno… ¿Acaso no lo es? T-Tal vez he hecho mal… ¿Y si la dejamos en su despacho y volvemos al entreno? — Seraphim hizo que su voz temblara a posta como si dudase de su propuesta como queriendo que sea la contraria quien dirigiera el mando, pero en el fondo ella intentaba mover los hilos con ese velo de inocencia y su aura de no haber roto un plato. Se para en medio del pasillo y echa su mirada hacia ella, quien luce más fuerte y con un aura más poderosa. Definitivamente ese tipo de mujeres… la ponen furiosa. — Tú pareces fuerte, y si en vez de entrenar en la rutina diaria, ¿me das algunos trucos? ¡Tal vez podrías ayudarme! Mi madre decía que "compartir es de guapas", ara ara ~—Se acerca a su lado con sus manos en su pecho, apretando un poco la carta delante de su cuerpo.

Lo que había comenzado como una distracción para no entrenar ahora se podía convertir precisamente en eso mismo que Seraphim estaba intentando evitar, pero todo sea por poder ser lo más parecida a las mujeres tan fuertes como esa morena —o al menos según la percepción que tiene Seraphim de ella.



Leeme~
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