Presente relativo- Esto es un adiós? No…es un hasta pronto.
#1
Día 26 de invierno, año 17
22:00


La reunión había pasado, el sargento Kisuke Kageyama había citado a sus dos compañeros…el, como buen cotilla había escuchado gran parte de lo que les dijo, o al menos lo suficiente como para saber que se iban a separar. Aquello le hizo tener sentimientos encontrados, estaba empezando a sentir aprecio por alguien más que su hermano mayor, lo cual, des de casi la mitad de años de su vida no había pasado, el niño no quería a su madre, no quería a su padre…por lo tanto, realmente quería a sus Nakamas? No lo sabía, no había tenido tiempo de descubrirlo o de entender que eran esos sentimientos y la caótica situación dificultaba que esto sea más claro.

El niño, estaría sentado, solitario, como vino a este mundo y como se había desarrollado en el mismo, normalmente su soledad era algo de lo cual disfrutar pues el silencio era la mejor compañía que había tenido siempre, el silencio nunca lo había dejado solo, cuando estaba triste, había silencio, cuando se alegraba por algo, había silencio, cuando jugaba, había silencio…el ruido que siempre le acompañó en sus momentos de diversión era el crujido de los las golosinas aún que, ni tanto por qué el niño estaba acostumbrado a masticar en silencio para no ser detectado.

Estaría sentado, escondido en un hueco que había en la pared pues a pesar de haberse demostrado que nadie era un traidor ni un infiltrado de la revolución, dudaba mucho que se hubiera comprobado que no hubiera ningún enemigo de su pasado o de su familia. Por ello, el niño estaba en aquel huequecito con su ropaje adaptado al color de la pared, pareciendo un simple adorno del entorno. Había que fijarse mucho para ser capaz de reconocerlo. Aún que tampoco se había matado mucho pensando pues casi por primera vez en su vida estaba pasando por un momento realmente emocional. En parte, le agradaba saber que tenía emociones por lo que su teoría de que el mismo era un robot mal configurado había perdido mucho peso, a menos que fuera configurado para tener conocimiento, pero eso no va al caso.


El joven estaba algo desolado, que iba a ser de él ahora? Que iba a ser de sus compañeros? Los conoció sin un propósito, durante sus meses con ellos adquirió un proposito, de hecho…en años fue lo más cercano a una familia que tuvo, recordándole bastante a su hermano mayor.


Su hermano mayor? Lejos, quién sabe dónde, como mucho lo ha visto en la foto de algún cartel, sus compañeros marcharían. Su compañero era listo, perspicaz, silencioso…seguro que le iba a bien? Pero su compañera? Albergaba un poder lo suficientemente llamativo y alarmante como para que alguien desee exterminarla y su personalidad…demasiado noble, demasiado extrovertida. ¿Dónde se los llevan? Los tratarán bien? ¿Les darán dulces? Demasiadas preguntas, el niño no estaba acostumbrado a tantas preguntas y preocupaciones ajenas…el único ser que le había tenido cariño hasta ahora sabía cuidarse, de hecho, estaba seguro de que le daba una patada en la cara y lo noqueaba sin esfuerzo…pero esto…esto era distinto.



El joven se abrazó las piernas, perdiendo levemente su camuflaje pues dejó de tener su posición de camuflaje. Tras esto, colocó su cabecita entre sus brazos y cerró los ojos. No tenía ganas de llorar, quizá si las tenía, pero no sabía que era hacerlo. Sus lagrimales estaban secos, su corazón estaba hecho un puño y su pálido y delicado rostro, estaba más vacío que nunca.

Tras un leve trago de saliva, el niño arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda…su cuerpo le pedía emitir algún ruido, algún quejido por pequeño que fuera, pero simplemente le fue imposible, no era la primera vez que se sentía mal, si  de las que más mal, por ello, no tenía claro que era lo que sentía ni mucho menos cómo gestionarlo. Si lo miras bien, el niño tenía talento, pero no buena suerte. [Imagen: e2b0cc5b9ae6]
[Imagen: FVeewks.jpeg]
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#2
La emoción por la asamblea aún no abandonaba su cuerpo, a pesar de que ya habían pasado unas cuantas horas desde su finalización. Pasaron tantas cosas en tan poco tiempo que iba a necesitar más que días para poder procesar todo lo vivido en Baltigo. Nunca espero conocer en persona a la mayoría de los peces gordos de la organización, menos verlos reunidos en un solo lugar, tenía claro que no era simple casualidad, ni una actividad para subir los ánimos del ejercito, ahora es que empezaba la verdadera batalla contra el Gobierno Mundial.

No se sentía preparado para dormir, así que para intentar relajarse recorrió las ajetreadas calles de Baltigo durante la noche, una buena caminata siempre lograba sacarle los nervios o cualquier emoción fuerte que pueda estar sintiendo. Se mantuvo así durante un buen rato, pensando en todo lo que vendría y los desafíos que le esperaban en el futuro cercano, sin saber si iba a estar preparado para ello, tomando conciencia que a partir de ahora, su vida estaría en riesgo en todo momento, algo que no sentía en el South Blue. El mejor remedio para esa inseguridad era entrenar y volverse fuerte, así que iba a poner todo su esfuerzo en aquello. 

Luego de casi una hora de caminata vio un rincón que no tenía mucho movimiento, por lo que fue hacia allí para encontrar el silencio que en esos momentos Baltigo no podía ofrecer. Al acercarse se dio cuenta que sentando en un espacio realmente pequeño estaba escondido una figura que ya conocía bien. No quiso molestarlo en un inicio, así que simplemente se sentó a un metro de distancia, dejando que el silencio se instalara, pues sabía que ninguno de los dos era del todo bueno con las palabras.

Miró al cielo unas cuantas veces antes de tomar la iniciativa y hablar, ya que sabía que era casi imposible que Kasui diera el primer paso en una conversación, a pesar de que ya se conocieran hace un tiempo. -
Parece que eres el único al que el discurso de Elizabeth no lo motivó - Este sería un momento perfecto para encender un cigarro, pues todo parecía indicar que la charla que se avecinaba sería larga. Por suerte o desgracia, nunca adquirió ese vicio por la nicotina, así que se tuvo que conformar con seguir mirando las estrellas, que el firmamento despejado le ofrecía como paisaje. - Muchas cosas van a cambiar a partir de ahora ¿estás seguro que quieres seguir adelante? aún eres muy joven para estar arriesgando tu vida y ya viste que hasta los peces gordos esperan grandes cosas de todos nosotros. - Si bien entendía al adolescente, aún no estaba seguro de si era propicio que alguien de su edad se sacrificara por una causa que es mucho más grande que cualquiera de los presentes en la isla. 

Dejó pasar varios segundos, pues era consciente de que el chico era malo con las palabras e hizo preguntas que quizá no quiera responder, pero tenía que hacerlas, ya que quizá se dejen de ver en un buen tiempo. Puede que eso no pase, pero no estaba mal tener una conversación seria de vez en cuando, más cuando ya han formado una confianza, aunque sea leve, ya hay algo tanto con él como con la Rubia, con la que han compartido un par de viajes. Después de todo, ambos eran las personas más cercanas que tenía en el ejercito. No sabía que iba a pasar con cada uno de ellos durante los próximos días, así que iba a quedarse sentado con ese chico hasta que él quiera irse, después de todo el sueño no iba a llegar pronto así que tenían tiempo de sobra.
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