[Presente Relativo] Perfectos Desconocidos
#1
Atributos Personaje

"Nunca sabes cuando va a ser el día más importante de tu vida. Los días que crees que serán importantes nunca son como los imaginas en tu cabeza. Los días normales que empiezan igual que otro cualquiera, son al final los más importantes."

Después de una larga travesía había llegado al dichoso pueblo, Kakutasu. En el continuaría mi búsqueda del comandante de la Marina Joe, y le convencería para convertirme en su pupilo. 
El clima era al que estaba acostumbrado desde mi llegada. Un Sol tórrido y asesino que observaba desde lo alto a pesar de que habíamos superado la hora de comer. Debían de ser las 16 o 17 de la tarde y uno debía ocultarse en las sombras de los edificios o ser cocinado por el astro rey.
El pueblo era tan curioso y singular como había podido denotar en su costa previamente. Las calles sin asfaltar, en caminos de arena y tierra. Las casas de madera gastada y con tonos rústicos. Los transeúntes con ropas anchas, con tonos apagados y marrones para ellos y coloridos sucios para ellas. Algunos con sombreros de ala ancha para hacer sombra al cuerpo. Ellas con sombrillas coquetas para taparse del Sol. Y, por encima de todo lo destacado, cada uno de ellos armado, mínimo, con un revólver visible en sus caderas. Sin duda, un lugar donde parece imperar la ley salvaje del más fuerte.
Los carros cruzaban de un lado a otro, tirados por caballos fuertes y adaptados al lugar. Yo iba por la calle principal y más ancha, por la izquierda, cubierto por la sombra de los edificios. Observaba atento los carteles colgantes de las diferentes casuchas de madera con las que me cruzaba, preguntándome dónde me iba a detener a preguntar:

-¿Salón?- leía un cartel y observaba por la puerta del local, viendo una pelea múltiple en su interior. -Nop... Parece que aquí no...- avancé. -¿Badulaque?- proseguí hasta leer en un letrero. Asomé la cabeza por la puerta abatible y vi a un señor dormido en la barra, descuidando toda la mercancía que tenía en si tienda. -Creo que aquí tampoco me van a ayudar.- continué hasta dar con el siguiente sitio que podía tener a algún nativo del lugar. -¿Transportes Mc Farrel?- leí en alto mientras me frotaba la barbilla, pensativo. -Este sitio me puede interesar...-

Estaba analizando la situación hasta que algo llamó mi atención. Frente a mi, en mitad de la calle, un accidente.
Uno de los carros tirado por 2 caballos, traquetea por una roca en el camino y una de las grandes ruedas del carruaje quiebra y cede. Esta se desprende y deja caer el coche de forma lateral, dejando caer la carga que transportaba (cajas de alimentos) . Los caballos se asustan y, descontrolados, corren sin dirección tirando del armatoste roto. El cochero cae tras no controlar las maniobras y se golpea la cabeza contra el suelo, inmóvil. 
Me acerco con velocidad a la escena. Rápido, llego donde el cochero y me arrodillo para atenderle. Al momento puedo ver qué está inconsciente, aunque con pulso. Tiene una herida abierta en la cabeza. Por otro lado los caballos no son capaces de arrastrar el coche por la tierra y empiezan a relinchar y saltar nervioso.

-Mierda, mierda, mierda...- empiezo a pensar nervioso, tras analizar la situación. El señor estaba estable por el momento, pero necesitaba ayuda medica urgente y yo solo no podía hacerme cargo de toda la situación. -Necesito a alguien más.-

En mi posición y con el inconsciente en mis rodillas apoyado, empiezo a buscar ayuda. Giro la cabeza de un lado para otro para hacer contacto visual con alguien, hasta que lo veo. Parecía un lugareño de la isla, en comparación con el resto, aunque al verlo pensaba que lo había visto antes, en algún sitio. Tenía el pelo azulado y una barba rojiza. También fumaba. Con instancia y sin vergüenza le pregunté:

-Oye tú, sí tú, vaquero peliazul, ven acércate.- ordené con premura, pues sabía que el tiempo era oro. -Por favor, no tenemos todo el tiempo del mundo y este hombre necesita atención médica. Apuesto 5 berrys a que puedes calmar a estos caballos y decirme dónde hay algún ambulatorio, ¿verdad?-

Tenía claro que podía coger al paciente y marchar solo. Incluso que con el material adecuado podría darle atención médica ahí mismo. Pero no conocía el lugar y tampoco tenía equipo para tratar a nadie, solo una foto arrugada de Joe, de un viejo periódico. Además, alguien debería de hacerse cargo de que los caballos no generaran más daños y controlar la situación, así que no podía dejar el lugar. Sin duda, la ayuda de los autóctonos del lugar sería más 
que necesaria.

Aclaraciones
  Responder
#2
Día 80 de primavera. Año 11
16:42. Isla Toko. Pueblo Kakutasu

Atributos Personaje


Tobías llevaba un día de lo más movidito. Al fin había podido comer algo y estaba de ronda por las tiendas comprando verduras y demás alimentos, además de alguna herramienta y materiales para sus proyectos. Caminaba por una amplia y ajetreada calle del pueblo, cuando escuchó un fuerte estruendo en la calzada que cruzaba perpendicular a la que recorría. Aceleró el paso para doblar la esquina hacia la izquierda y encontrarse con un hombre herido, estirado en el suelo. Estaba siendo atendido por un marine. Calle abajo, como un toro en un rodeo, danzaba un carro destrozado, tirado por dos caballos alterados sin control alguno. Los restos del vehículo terminaron por anclarse en los postes del porche de una tienda de licores. Los caballos saltaban y chocaban entre ellos, hundidos en el pánico. Iba a comenzar a correr hacia los animales, cuando pudo advertir por el rabillo del ojo derecho, como una figura se le acercaba corriendo. 

Era el marine, un tipo muy atractivo, por cierto. Demandaba ayuda para controlar la situación. Le preguntó a Tobías si podía atender a los caballos, que apostaba cinco berries a que el joven peliazul era capaz de lograr calmar a las desconsoladas bestias. - ¿En serio tío? A eso se le llama jugar sucio, ahora tengo que apostar en mi contra. Apuesto cien berries a que no puedo tranquilizarlos. - Tobías sacó su cartera y de ella un billete de cien berries y se la volvió a guardar. - De todas formas, iba de camino a hacerlo, no hace falta que me lo digas, solo has conseguido perder tiempo. - Tobías se acercó al marine y le dió el billete. - Toma tus cien, ya he perdido la apuesta. - 

Cargaba con una bolsa de hortalizas que dejó en el suelo para coger un par de zanahorias antes de acercarse a los animales. Al carpintero le encantaban los animales y los respetaba mucho. Caminó rápido al principio pero se fue frenando a medida que acortaba distancia con los caballos. Con las zanahorias por delante fue calmando a los agitados animales con palabras amables en un tono suave y amistoso. Con paciencia se ganó su confianza y logró calmarlos y darles de comer, aprovechó entonces para liberarlos de sus riendas para que pudieran moverse a sus anchas y se sintieran más seguros. Tobías se giró hacia el marine y lo vio atendiendo al que parecía ser el cochero accidentado. No parecía mal tipo pero sus prejuicios lo iban a mantener alerta y a guardar distancia con aquella marioneta del poder, o así los llama el joven barba naranja.  

Resumen


Karmas
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
#3
DÍA 80 DE PRIMAVERA. AÑO 11.
ISLA TOKO, PUEBLO KAKUTASU.
Atributos Personaje


El tiempo era crucial en este tipo de intervenciones. En casos donde el afectado pierde sangre a borbotones, requieren de atención inmediata y un equipo mínimo para cerrar las heridas. Y no solo este era el caso, sino que el paciente estaba en estado de coma. Debía de salvarle la vida a ese hombre.
La ayuda demandada no se hizo esperar. El vaquero peliazul se acercó (con más calma de la que debería) y este comenzó a remolonear con el tema de la apuesta. Por si reacción, este parecía tan apostador o más que yo si cabe. Con un par de frases y mucha parsimonia, se sacó un billete de cien y me lo ofreció. Yo con un cuerpo inconsciente a mis pies:

-Amigo, agradezco el gesto, pero no es momento- dije arrodillado frente a la víctima, señalándola con ambas manos. -Cuando acabemos, ya hablamos sobre eso sí quieres.- Terminé con el tema del dinero y me puse manos a la obra.

Mientras veía por el rabillo del ojo como el vaquero calmaba a los animales y se hacía cargo de su parte del trabajo, yo me ponía manos a la obra con el cochero. 
Lo coloqué boca arriba, con su cabeza (la zona aparentemente más afectada) frente a mi. Sin material médico ni botiquines a mano,  retiré uno de los varios envoltorios de tela de los que habían caído del carro, dejando unos vinos al descubierto.

-Buah, esto me viene de perlas...- pensé al hacerme con la tela y algo de alcohol. -Aguante caballero, que hoy es su día de suerte.- Animé al paciente, aunque inconsciente.

Abrí el vino y empapé la venda con este. Acto seguido le tapé la herida, le até la "venda" en la cabeza y ejercí presión en el nudo para cortar la salida de sangre. Después comprobé su pulso y si respiraba. Todo parecía estar en orden. Y mi compañero había terminado su faena también.

Con el cochero estable, me levanté y me acerqué para presentarme y preguntar. Tenía interés por conocer al apostador samaritano, aunque también debía de llevar al paciente a un lugar médico seguro.

-Oye, muchas gracias, de verdad.- Di un par de pasos en dirección al supuesto nativo. -Sin tú ayuda, esto se habría complicado mucho.- Me giro y miro al hombre inconsciente, ya atendido. -Igualmente, he de llevarlo a un sitio más apropiado.- me vuelvo a girar para ver al vaquero y le pregunto. -¿Sabes sobre algún ambulatorio o centro médico cerca? Apuesto que sí.

Quizá era mucho pedir  y que esperar de un desconocido. No obstante, la ayuda era necesaria y, por salvar una vida, no tendría vergüenza en rebajarme lo que hiciera falta, por mucha pereza que me diera. Aunque una parte de mi estaba confiada en que el tipo me seguiría dando alegrías por un rato, pues había dejado de hacer sus cosas para echar una mano. Otra cosa no, pero demostraba ser un buen samaritano con ese gesto y eso me gustaba.

Aclaraciones
  Responder
#4
Los caballos ya estaban más tranquilos cuando la llegada del marine les provocó algún espasmo por el reciente estado de estrés que habían vivido, rebufando y dando pasos laterales alejándose un poco del lugar. A Tobías también le recorrió un escalofrío por la espalda al ver de cerca el uniforme de aquel tipo. Llegó agradeciendo de corazón al carpintero la ayuda otorgada. Eso le sorprendió para bien al pirata, que no podía evitar prejuzgar a todos los marines. Pero finalizó volviendo a apostar a favor de que barba naranja sabía donde había un centro de asistencia médica. Esto enfadó de nuevo Tobías, pero con un gran esfuerzo ignoro esa última apuesta ya que no había especificado cuanto se apostaba. 

- Arrrg... De nada. - Aún viendo que aquel marine no era mal tipo, su orgullo le ponía difícil reconocer el agradecimiento. Lo hizo de manera casi imperceptible y a regañadientes. - Pues, por suerte para el herido, se donde hay un pequeño hospital, pero, para mi desgracia, voy a tener que acompañaros hasta allí, está un poco lejos y no es fácil de definir la ruta. Dame un minuto. - Tobías lo hacía por el accidentado, si hubiera sido solo por el marine no se hubiera molestado ni una décima parte. Fue hasta el destrozado carruaje e improvisó, en el minuto que había prometido, una camilla con dos listones de algo más de dos metros cada uno y la tela del toldo del carro. - Carguémoslo aquí, yo me pongo a la cabeza y nos vamos volando al hospital. - Tobías se agachó de espaldas al herido, cogió los dos extremos de los listones que quedaban a su lado y contó hasta tres para coordinarse con el marine y levantarlo a la vez. - Vamos, sígueme el ritmo. ¿De acuerdo? - No le gustaba nada la idea de cooperar con un marine, pero la vida de aquel hombre estaba en juego y no iba a permitir que su orgullo interfiriera. 

Resumen
 
Karmas
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
#5
El gesto del vaquero fue algo distinto esta vez. El hecho de agradecerle su actuación y acercarme a comentárselo en persona, no le hacía mucha gracia. Su forma de decir "de nada" fue algo más comedida y disimulada. Nada de lo que, en ese momento, pudiera tener algo de relevancia. Aunque sumado a que su cara me sonaba, me hacía pensar que algo se me estaba escapando. 

-Este tipo... ¿Debería de...?- pensaba rápido al mirarlo, sonriendo, pero su siguiente respuesta llegó al momento, antes de que pudiera cambiarme el gesto o interrumpir con alguna pregunta.

El tipo sabía donde había un hospital. Y no solo eso, sino que estaba dispuesto a llevarnos. Aunque otra vez hacía ademán de disgusto, con ese pequeño detalle: "por desgracia". También decía que la ruta era compleja y que le diera un minuto. Yo pensé en el bien del paciente y agradecí el acto.

-Buah, pues muchas gracias ehh.- Dije con genuina gratitud y un tono suave y de alivio. -Y tómate un minuto o los que necesites. Ahora mismo eres la esperanza de este tipo.- terminé, dejando en claro que tenía la pelota en su tejado.

El se puso a improvisar con los materiales rotos de por ahí, dejando en claro que era un manitas. Yo lo observaba atento trabajar, desde un par de metros de distancia. Desde ahí, analicé la situación.

-Este tipo... Es muy peculiar... Por un lado se ha ofrecido de buena fe a ayudar, sin intereses ajenos a esto. Luego también viste como un nativo de este lugar, no parece venir del extranjero... Aunque por otra parte me suena muchísimo su cara. Y también se le ve reticente a mi, por alguna extraña razón... No sé... Creo que algo se me escapa...- 

Mi análisis se hacía con una cara sería, mientras veía como el constructor creaba una camilla improvisada en un minuto. Al terminar, me dió la orden de cargarlo y de seguirle. Y por supuesto obedecí.

-Vale, lo subo y me pongo a la cola- le dije agarrando de los pies al paciente, predispuesto a subirlo. -Buah, que pereza me da esto... Yo lo hubiera subido al caballo...- pensaba en el fondo realmente. -Vale, listo. A tu señal lo subimos.-

Con el hombre subido, nos pusimos en marcha. Él delante, guiando y marcando el ritmo. Yo detrás, siguiéndolo. Y por suerte, observando la situación y sus movimientos. Algo me tenía con la mosca tras la oreja e iba a quitarme los pensamientos negativos de encima. Al cruzar unas calles, actué con naturalidad y me atreví a preguntar.

-¿Vamos bien? El paciente parece seguir estable, pero no hay tiempo que perder...- decía a prisa mientras cargaba la parte de atrás de la camilla. -Oye... Y una cosita...- Comencé en tono agradable, pues genuinamente este tipo estaba ayudando y no había razón de creer nada malo de él - ...Mi nombre es Tenma. ¿Cómo te llamas tú?- me atreví a preguntar su nombre y todavía continué- Honestamente, me suena mucho tu cara y todavía no sé quién es el buen tipo que nos ha ayudado, Jajaja.- hice un intento de risa algo forzado, pues la situación era algo incómoda entre el paciente en coma y el desconocido reticente que me sonaba, aunque prestaba ayuda. Pensando que la risa quizá ayudaba a amenizar las cosas.

Aclaraciones
  Responder
#6
Comenzó a caminar poco a poco, acelerando suavemente hasta alcanzar la máxima velocidad que les permitía mantener estable la camilla. El trayecto comenzó en silencio, el carpintero analizaba la situación social. Estaba siendo demasiado distante y arisco. Si el marine le había reconocido, eso no jugaría a su favor y si todavía no lo había hecho, le haría comenzar a sospechar. Tenía que dejar de actuar como un cretino. 

Le costaba horrores no ser visceral al lado de un marine, pero esta situación era especial, había una persona inocente de por medio y el tipo no parecía mal tipo. Si Tobías seguía a la defensiva podrían torcerse las cosas, tocaba actuar. Hizo de tripas corazón para ser amable con el marine, pero fue éste el que le sorprendió rompiendo el silencio preguntando si iban por la ruta correcta. "¿Cómo no vamos a ir por el camino correcto? ¿Éste tío es tonto o qué? ¿Para qué me habría molestado en hacer una camilla y guiarlos hasta el hospital? ¿Para huir a mitad de camino, para asaltarlo en un callejón? Madre mía... Paciencia Tobías." Entonces se presentó como Tenma y le preguntó al pirata de incógnito su nombre. Que le sonaba su cara. "Mierda". Y quería ponerle nombre al que les había ayudado. 

- Me llamo Harry, Harry Callahan. Un placer Tenma. Siento haber estado un poco esquivo y antipático. Levo una semana de pena. He perdido mi trabajo en la comisaría por dormirme otra vez... La pequeña Sally no nos deja pegar ojo ni a mi mujer ni a mi y encima se ha vuelto a quedar embarazada... ¿Qué voy a hacer Tenma? Sin trabajo, con mujer e hija y otra criatura en camino... Había pensado en montarme una carpintería, como has podido ver, se me dan bien las manualidades juyjuyjuy "Que falsa ha sonado la risa Tobías..." Lo malo es que no tengo dinero para arrancar, tendría que arrendar una cuadra para empezar a montar el taller, más las herramientas y después ir ganando clientes... Lo veo imposible. Estoy francamente mal. - Había pasado de hablar poco y mal a contarle su 'vida'. Ni tanto ni tampoco. Pero bueno, ya estaba hecho. Al menos lo había entretenido un rato pues al girar esa calle ya se veía el hospital, a unos doscientos metros. - Mira, ya hemos llegado, es ese edificio del fondo. ¿No te fiabas de mi? juyjuyjuy "ésta mejor Toby, bien hecho." ¿Por que iba a engañarte? Vamos, solo un poco más. - Finalmente llegaron a la puerta del edificio y Tobías llamó con el pie para que alguien desde dentro les abriera.

Resumen

Karmas
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
#7
Un nombre. Un nombre, una disculpa y una historia. Eso fue lo que obtuve a manos del autoproclamado Harry Callahan. 
Cuando tuve la intención de presentarme, genuinamente quería saber quién era y quien había tenido el espíritu de ayudar a un Marine y a un civil en apuros. No obstante sabía que, en caso de que fuera un pirata, no se iba a presentar con su nombre real y un cartelito que dijera su recompensa.
Cualquier otro Marine me habría tomado por loco por tener esta actitud y confiar en un pirata. Mi respuesta es siempre la misma: Un pirata es un buscador de libertad, y un criminal es quien se escuda en su libertad para hacer el mal.
Ni corto ni perezoso, Harry se disculpó por su actitud apática y me recitó su conflicto personal al completo, sin dejarse ni una coma. Hablaba de que trabajaba para la ley, pero se quedaba dormido de vez en cuando. A causa de esto, lo habían despedido y ahora tendría que lidiar con una familia que alimentar sin sueldo suficiente en casa. Me habló de montar una carpintería, pero que sin fondos ni recursos, le sería francamente imposible. 
-Vaya marrón...- me limité a susurrar al finalizar su narrativa.

Cuando terminó, ya habíamos llegado al lugar. Harry lo declaró y nos acercamos a la puerta del edificio. Yo me mantuve en silencio todo aquel pequeño tramo, hasta que entramos con el paciente herido, pero estable.
Harry, quien tenía la delantera, llamó con el pie a la puerta. De ahí salieron un par de enfermeras, una alta y rubia de muy buen ver  y otra más bajita y ancha, con pelo rosa y cara de ser muy amable y agradable. La rubia se adelantó a su compañera.

-¿Qué sucede aquí?¿Quiénes son ustedes?- preguntó sobresaltada la enfermera, pues quizá con nuestras prisas y exaltación podíamos dar imágenes equivocadas.
-Señora, soy el...- intenté empezar a presentarme y aclarar la situación 
-¿¡CÓMO QUE SEÑORA!?- interrumpió ofendida.

La enfermera con pelo rosa, más avispada que su compañera, empezó a observar al herido, pidiendo con gestos que lo dejáramos tendido en el suelo, y con un brazo, llamando a celadores con una gran camilla para este. Yo por mi parte, seguí con la enfermera alta.

-Señorita, como sea. Este señor...- rectifiqué e intenté proseguir, sin éxito.
-Mira guapito, ahora no lo intentes arreglar, ¿sabes?- continuaba con si queja personal, sin dar tiempo a nada.
-Sindy, ya vale. Retírate...- replicó la otra enfermera, quién ordenó a la rubia a irse con el paciente, que se llevaban para dentro. Se me acercó acto seguido. -No os preocupéis guapos, habéis hecho bien. Nosotras nos encargamos del resto.-
-Muchas gracias por todo.- agradecí con una sonrisa amable. Luego advertí con una mirada seria a al vaquero que me acompaña -Harry, esto está. Pero si me das un segundo, me gustaría decirte algo fuera...-

Salí solo, esperando que me siguiera. El altercado había llegado a su fin con el señor en el hospital. No obstante, las palabras de este señor y su historia me dejaron pensativo y, aún así, tenía todavía una duda personal que quería aclarar. Era el momento de poner mis propias cartas sobre la mesa.

Aclaraciones
  Responder
#8
Por suerte para Tobías, a Tenma no pareció interesarle la historia que le acababa de contar. Mejor para el pirata, no quería seguir mintiendo deliberadamente. Tras llamar a la puerta del centro sanitario, aparecieron dos enfermeras. Una más preocupada por su aspecto y la opinión de los demás sobre ella y otra más atenta a su trabajo. Fue la segunda, la del pelo rosa, quien llamó a un par de celadores para que entraran al paciente y le ordenó a la primera, la rubia, que se fuera para dentro para atenderlo. Finalmente les dio las gracias a ambos muchachos por haber llevado al herido hasta allí antes de entrar también. 

Tobías iba a despedirse para volver a sus quehaceres (había abandonado la compra en mitad de la calle y debía volver a comprarlo todo), cuando Tenma se le adelantó diciendo que le quería preguntar algo. 

- Deberías entrar con el paciente. A ver, el diagnóstico es claro, pero igual para decirles a los sanitarios que clase de atención le has dado tu y explicarles un poco lo sucedido. Lo cierto es que mi mujer me va a matar y con razón. La compra me va a costar el doble hoy, me la he dejado donde el accidente y no creo que siga allí, ye te he explicado nuestro problema económico, si a eso le sumo mi debilidad por las apuestas... Además, debería estar en casa ya como hace media hora. ¿Qué sucede? - 

La idea de Tobías era salir de esa situación en cuanto antes, no quería problemas con un marine, por majo que pareciera nunca se sabía que podía pasar. A Joe lo tenía bien visto, pero su último encontronazo terminó con algo de tensión y con la advertencia de que la próxima vez que se vieran no sería tan benevolente. Tenma era el segundo marine que le hacía replantearse su intrínseco odio hacia estos, pero no dejaba de ser un pirata, aunque este no lo supiera. Ya había cumplido su cometido con el herido, todo el tiempo que invirtiera desde ese momento estaría de más.

Resumen
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
#9
Salimos a la calle de vuelta, dejando al paciente atrás. Yo me quedé más aliviado por el tema y tocaba terminar de zanjar los asuntos y la cadena de favores con Harry. Genuinamente quería compensar al tipo que me había ayudado sin querer nada a cambio.
En mitad del paseo, un lar de pasos alejados de la puerta, quise empezar mi discurso. No obstante, Harry se me adelantó. Parecía tener prisa. Me dijo que debería estar a cargo del paciente y que debía marchar, pues su deber con su familia requerían su tiempo. Yo me mantuve e intenté convencerlo a escuchar:

-Terminaré rápido, no te preocupes. Es más que nada hablar sobre eso mismo que me comentas, y una cosita que me guardo para el final...- Comencé con un tono de voz acelerado, dejando en claro que sería breve pero que mis palabras eran urgentes. -¿Cómo decirlo...?- dije con más calma, pues ya tenía su atención. -Se que a veces parezco un poco frío o que no presto atención a las cosas, pero realmente no es tan así. Me has demostrado que eres buena persona altruista, y eso lo valoro por encima de todo, así que es justo que se te devuelva el favor.- empecé a rebuscar por mis bolsillos y escasas pertenencias hasta sacar un caracol de bolsillo, un DenDen Mushi.- Yo no sé cómo funciona esto... Si has de llamar a un número, si se conectan entre sí... Pero sé que podremos mantener el contacto con él. No dudes en llamarme para pedirme lo que haga falta, Harry.- le prometí con una gran sonrisa y todo amigable. -Haré todo lo que esté en mi mano para colaborar en tu necesidad. Y si el día de mañana te va mal de dinero, no dudes en acudir a mi y a la Marina, pues siempre tendrás un hueco en mi equipo.- concluí, lanzando una gran mirada de satisfacción y amistad. Acto seguido extendí mi mano para ofrecer un apretón cordial y en un tono más suave terminé. -Gracias por todo, de corazón.- al terminar de estrechar la mano, una bombilla se encendió en mi cerebro, haciéndome recordar mi verdadero cometido. -Oh... Y si me permites una última cosa, jeje...- desde otro bolsillo, saco una foto arrugada y se la presento al vaquero. -Este es el comandante de la Marina Joe, el colmillo. Estoy en su búsqueda y por eso estoy rondando estos lares. Por casualidad no lo habrás visto por aquí... Sería de grandísima ayuda... Y te juro no te robo más tiempo JAJAJA.- dije sonrojado y con una gran carcajada.

Ya no podía ofrecer más. Mi aventura con Harry terminaría tras aceptar mi ayuda y, sobretodo, si por casualidad se había topado con Joe. No obstante esperaba que el destino nos volviera a juntar y pudiéramos ayudar a más personas, codo con codo, en el mismo bando.

Resumen
  Responder
#10
Tenma resultó ser un tipo de lo más admirable, realmente estaba preocupado por Tobías, bueno por técnicamente por Harry, pues lo que le quería decir era que si necesitaba ayuda que contara con él. Le dio el contacto de su den den mushi. Le volvió a dar las gracias por todo, no parecía fingir, lo decía de corazón.

- Muchas gracias Tenma. Lo mismo digo, cualquier cosa que necesites ya lo sabes. - 

Tobías estaba hecho un lío, por un lado el recuerdo de su bisabuelo siendo engañado por un marine para truncar sus sueños y por otro, tanto Joe como Tenma siendo de las personas más respetables que había conocido nunca. Comenzaba a vislumbrar que no todo era blanco o negro. También había conocido piratas despreciables, la vida no era tan simple. Pero el dolor que sufrió su bisabuelo al ver como se le escapaba de entre sus dedos su mayor deseo, no le ayudaría a enterrar el hacha de guerra contra la marina y el gobierno mundial. 

Por último le preguntó si conocía o había visto por la zona al tipo de la foto que le mostraba. Para sorpresa de Tobías era Joe. "El mundo es un pañuelo jishjishjish."

- Pues la verdad es que vi a este tipo hará un par de días en una cafetería de éste mismo pueblo. Menuda casualidad. No se si te servirá de mucho, pues era la primera vez que lo veía y no ha vuelto a suceder, pero imagino que seguirá por la isla. La cafetería esta a dos calles al norte, la distinguirás por su colorida fachada. Pregunta allí si son asiduas su visitas. Espero que tengas suerte y lo encuentres, parecía buen tipo, igual que tu. Que vaya bien Tenma, ha sido un placer. - 

Tobías dudo si decirle la verdad de quien es en realidad, pero no tenía mucho tiempo y no sabía como reaccionaría el marine así que lo dejó estar.


Resumen
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)