[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4)
#11



¡¡¡Me encantan estos chicos!!!

Se ven tan suculentos. Aceptaron mi invitación sin pensarlo dos veces, sin saber el gran poder al que se enfrentaban. El que iba medio en pelotas me insultó y dijo que me iba a golpear primero, lanzándose a correr para que justo después pasara el segundo, un espadachín con malas pulgas y peligroso, saltara y viniera también corriendo hacia mí. El gigantón fue más cauteloso, pero de nada le serviría, y el último, un tipo también con malas pulgas, correría detrás. 

—El baile de los gorilas dice así. Las manos hacia arriba...
Con tremendo júbilo pude ver cómo caían en la trampa: el tío en pelotas, al cual perdí de vista; ya debería de estar bailando al estar en el rango de mi tecnica

- Las manos hacia abajo...
El espadachín tenía una velocidad increíble, tanto que le habia perdido de vista, pero eso ahora mismo daba igual. 

—Y como los gorilas...
El giganton sí estaba a la vista y podía ver como soltaba sus armas bailando mientras avanzaba lentamente al ritmo de rakatanga.

- ¡ Uh uh uh uh ! Todos caminamos...
Por último, pude ver como el peliblanco se golpeaba con sus manos mientras avanzaba ¡¡ Todos eran tan adorables y bailaban tan mal que hasta me daban pena !! A quien quiero mentir, lo estaba disfrutando, lo estaba disfrutando mucho y esto solo acababa de empezar. CUando me quise dar cuenta tenia a dos de ellos saltando hacia mí sin el control de su torso, por lo que su intento de atacarme, fue inutil. Y otro mas por el costado.

-- ¡¡¡PINGU PINGU PINGU !!! ¡¡¡ QUE JUGUETONES SOIS  QUERIDASVICTIMAS!!! ¡¡¡ BAILAD BAILAD PARA MI PEDAZO DE MIERDAS !!!
Y acto seguido, clave la punta de mi paraguas en el tipo que me había insultado primero, que seguía bailando hasta llegar a su destino para después alejarme al centro de la plataforma tranquilamente mientras agitaba mi paraguas como si de una batuta se tratara. Este era uno de mis bailes favoritos, el cual inventé solo para molestar al puto gorila descerebrado que tenía el placer de llamar "amigo" si osaba molestarme. ¿Hay algo mas divertido en este mundo que causar dolor?

Salté de la plataforma hacia delante y caminé 5 metros, dejando a los peligrosos bailarines a mi espalda y teniendo enfrente al noble giganton y a mi costado al que quedaba

- ¡¡ Bienvenidos al espectaculo de Don Ald !! ¡¡ Donde todos bailan y bailan sin parar ! ¡¡¡ PINGUGUGUGUGUGU!!!

Resumen

posicionamiento

belico

karmas

Proximo turno
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2166 + 0 = 2166
Energia: 2449 - 415 = 2034
Espiritu: 712 + 0 = 712
#12
Con los músculos tensos, la sangre caliente y la adrenalina, dulce y excitante adrenalina, corriendo junto a ella por sus venas, Enji saltó, preparado para hacer lo que mejor sabía: golpear. Golpear en el torso, golpear en la cara, golpear en las piernas y en las pelotas. Donde sea que la pequeña figura con ínfulas de magnate dejase un hueco, golpear. Después podían hablar. Después le sacarían la información que necesitaban, las llaves de los collares y quizá, sólo quizá, se probaría ese abrigo. Lucía asquerosamente grueso y lo más probable es que acabase rompiéndolo, pero tenía estilo.

Golpear, golpear, golpear. Cuando atacaba, ese simple pensamiento invadía su cuerpo y expulsaba todos lo demás. Cada vello y cada poro respondían a la acción violenta, entrenados a consciencia para saber de forma instintiva cuál era su tarea. Una tarea simple. Una órden primigenia.

Y, de pronto, mientras cortaba el aire con su movimiento…

—El baile de los gorilas dice así.

Un parpadeo, un instante perdido en mitad del vuelo y la adrenalina descendió a cero. Otra cosa la reemplazó, llenando sus venas, sus poros y erizandole los vellos de la nuca. Una sustancia tan pura e intensa que su cuerpo dejó de obedecer a las directrices de la mente y decidió entregarse a ese brebaje, a su mensaje implícito, y danzar.

Se entregó al bailongo.

—Las manos hacia arriba…
—¡Opa!

El puño cerrado se relajó, la tensión se distendió y todo su cuerpo empezó a fluir al ritmo de una música que no existía, pero que sentía en su cabeza. Levantó los brazos y los agitó en el aire.

—Las manos hacia abajo…
—¡Esa!

Las palabras del pequeño espécimen de pseudo marine disparaban la reacción de su cuerpo, como comandos encriptados en sus huesos. Era automático. Esta vez, los brazos bajaron y se movieron de lado a lado, acompañando el movimiento de su cintura. Un, dos, un, dos.

—Y como los gorilas...
¡ Uh uh uh uh ! Todos caminamos…

—¡Dal…!

El ritmo no decayó con el bamboleo de sus manos, que luego quisieron hacer una especie de despliegue hacia arriba y su puño derecho se llevó por delante el propio mentón en el proceso, lo que cortó sus palabras a la mitad pero no detuvo su danza.

Lo siguiente que sintió tampoco.

—¡Ugh! Hijo de… ¡Ole!

La punta del paraguas se clavó en su hombro izquierdo, pero el daño y la fuerza aplicada en la estocada no alcanzaron para detener su envión. Pasó junto al tontatton y maldijo para sus adentros lo intenso del baile sabrosón que lo tenía hipnotizado. Una sorpresa grata —la primera en todo el día—, sin embargo, fue que al llegar al suelo, cayendo fuera de la plataforma, sintió que las piernas respondían a sus directrices y no al ritmo de la música.

Música que, por las dudas, seguía sin existir más allá de su cabeza.

—¿No se sabe otra? ¡Ayayay! —Las onomatopeyas salían disparadas de su garganta. No se sentía obligado a escupirlas por ninguna influencia externa, pero, a la vez, sí que algo dentro suyo lo instaba a hacerlo, tratando de rellenar un silencio que no iba para nada de la mano con su baile.

— ¡¡ Bienvenidos al espectaculo de Don Ald !! ¡¡ Donde todos bailan y bailan sin parar ! ¡¡¡ PINGUGUGUGUGUGU!!!

Los movimientos de sus brazos y cadera se repitieron, cada vez más exagerados. Se movió a través de la pista con un ritmo irrefrenable, acoplando su andar —para nada afectado por la fruta del diablo ajena—, al tempo de los pasos de baile. Un, dos, un, dos. Para allá, para acá. Atravesó el terreno hasta emerger a la izquierda de Don Ald.

—¡No culpes a la noche! —Como un bailarín de show, se paró junto al “Artista principal” y bailó, primero con las manos arriba como indicaba la orden—. ¡No culpes a la playa! —y bajó los brazos—, ¡No culpes a la lluvia! —Los brazos volvieron a subir—. ¿Será que no me amas?

Una de sus piernas avanzó, veloz, al frente, ejecutando una patada rápida a la cabeza de Don Ald que trató de camuflar como otro paso de baile. Estaba empezando a sudar, pues el baile era todo un ejercicio. Sentía los músculos calientes y aquello lo incomodaba. Odiaba el calor.

—Mierda… ¿Qué clase de nube tóxica soltaste aquí, enano? —escupió, con su lengua viperina—. ¿Y por qué a ti no te afecta? ¿porque no tienes caderas? ¡Shihahaha!

Contenido Oculto

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2275 - 213 = 2062
Energia: 2281 - 12 = 2269
Espiritu: 300 + 0 = 300
#13
Avanzaba con cautela, midiendo cada paso y manteniendo las armas firmes entre mis manos, mientras mi atención se centraba en la figura frente a nosotros y en cualquier posible reacción. La tensión era constante, y cada movimiento estaba pensado para evitar errores. Sin embargo, todo cambió en el momento en que su voz volvió a resonar en la sala, con un tono extraño, casi burlón.

—El baile de los gorilas dice así. Las manos hacia arriba...—

No hubo tiempo para reaccionar. De un instante a otro, mi cuerpo dejó de responder a mi voluntad. Sentí cómo los músculos se movían por su cuenta, como si alguien más estuviera controlando cada acción. Mis brazos se elevaron sin que pudiera evitarlo, las palmas abiertas hacia arriba, en un gesto completamente ajeno a cualquier intención propia.

—¿Qué demonios…?—

La sensación era desconcertante. No era dolor, ni tampoco una parálisis. Era peor. Estaba consciente, completamente lúcido, pero incapaz de detener lo que mi propio cuerpo hacía. En el momento en que mis manos se abrieron, perdí el control sobre las armas. Ambas se deslizaron fuera de mis dedos y salieron despedidas hacia delante, golpeando el suelo con un sonido seco que resonó en la sala.

—Las manos hacia abajo...—

Mis brazos descendieron con brusquedad. Antes de que pudiera siquiera intentar resistirme, mis propias manos impactaron contra mi rostro, obligándome a cerrar los ojos por un instante. El golpe no fue lo peor. Lo peor era la impotencia. Intenté forzar el control, detener el movimiento, pero fue inútil. Cada orden que salía de aquella voz se imponía sobre cualquier intento de resistencia. Mis pies comenzaron a moverse al mismo ritmo, avanzando sin que yo lo decidiera, arrastrándome dentro de ese absurdo baile.

Apreté los dientes, intentando mantener la mente clara mientras mi cuerpo se desplazaba. La situación era evidente. Aquello no era algo físico convencional, era una habilidad que nos estaba afectando directamente, anulando nuestra capacidad de actuar con libertad.

Mientras me movía, fijé la mirada en el suelo, localizando rápidamente dónde habían caído mis armas. Ajusté ligeramente la dirección de mis pasos dentro de ese movimiento impuesto, intentando acercarme poco a poco a ellas. No podía detenerme, pero aún podía pensar, y eso era suficiente para intentar adaptarme.

Al mismo tiempo, observé lo que ocurría alrededor. Los otros también estaban siendo afectados. Uno de ellos había alcanzado la posición del enemigo, pero incluso así sus movimientos no eran completamente suyos. Aquello dejaba claro algo importante. No estábamos en igualdad de condiciones. Evalué la situación con rapidez. Enfrentarlo de frente en ese estado solo empeoraría las cosas. Sería un estorbo, un objetivo fácil, alguien más interfiriendo sin poder aportar nada útil.

Sin dejar de moverme al ritmo impuesto, cambié ligeramente mi trayectoria, desviándome de forma deliberada. Me alejé de la línea directa del enfrentamiento, desplazándome en diagonal hacia la izquierda, manteniendo la distancia suficiente para no entorpecer a quienes ya estaban combatiendo más cerca.

Mientras continuaba moviéndome, mantuve la vista fija entre mis armas caídas, esperando el momento en el que esa influencia desapareciera o encontrando alguna oportunidad para recuperar el control.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1358 - 68 = 1290
Energia: 1088 - 17 = 1071
Espiritu: 168 + 0 = 168
#14
El sentimiento de frustración y extrañeza sobre lo que había sucedido horas atrás o al menos así sentía Dharma que había pasado ya una buena cantidad de tiempo, parecía querer a minorar, pero sentía que aun tenia cierto control sobre su propia mente o más en concreto su voluntad, aquella que le permitía anteponerse ante muchas y variadas situaciones. Sin embargo podía sentir en su cuerpo que aquella sensación de insatisfacción, molestia o frustración podría desaparecer en cualquier momento. El terror sentido hace un rato podría llegar a su fin pronto aunque aun permanecía en cierta parte de su memoria. Y lo mejor de todo es que ahora tenia algo más que aprender, tenia que descubrir como había sucedido eso, quien era ese tipo y como había logrado infundir tal impacto no solo en él, sino en muchos más por lo visto ahora en la zona donde se encontraba con otros más que sin preguntarles, parecían mostrar los mismos síntomas en mayor o menor medida, afrontando cada quien la situación según sus capacidades.

Pero esto pasaba poco a poco mas a segundo termino. Pues tras haber dado un buen salto con toda la intención de dirigirse hacia donde se encontraba su enemigo, el pirata de "pocas pulgas" por decirle de alguna forma al espadachín ante su mirada furtiva. Tenia todo el deseo de acabar silenciando a aquel hombre de corta estatura  con apariencia de pingüino. Y mientras corría de un momento a otro, perdió control sobre sus extremidades y su torso, tenia la intención de preparar su ataque de desenvaine, pero debido a que no tenia el control total de su cuerpo  y de esas zonas en especifico, ya no pudo realizarlo. Era algo extraño, como un encantamiento, podía sentir un sonido, además de la particular voz de Don Ald, que recitaba de forma sonora y casi rítmica unas frases.  | Maldito... |  Decía en sus adentros, apretando su quijada con un disgusto sin igual, ya estaba harto que otros lo manipularan y lo trataran como un niño el cual podían dirigir o como una torpe mascota sin dignidad.  Las manos de Dharma se levantaron siguiendo una coreografía que el no podía explicar de donde desarrollo tal don de baile.

—El baile de los gorilas dice así. Las manos hacia arriba... (Don Ald)


| Aserejé | Dijo en su mente donde aun era dueño de sus pensamientos (por lo menos) solo una canción vino a su memoria, una que escuchaba seguido en un radio den den que tenia su antaña amiga Satsuki y ponía una canción a sonar de forma repetida, acompañada de una coreografía de lo mas sosa e infantil, pero la había visto hacerla múltiples veces, tanto que le agarro el gusto al ritmo de la canción y no por despreciar la de Don Ald, pero si iba a bailar al menos lo haría con una canción que le trajera un buen recuerdo.

—Las manos hacia abajo... (Don Ald)

No podía controlar lo que sucedía con sus extremidades, ya habia llegado hacia la plataforma donde estaba Don Ald. Y de repente un golpe directo a su mentón aparecía, propinado por su propio puño derecho. | - Ja, dejé - | Decía mientras sus palabras resonaban en su mente al sentir otra gran frustración, ya eran dos veces en una sola tarde/noche que estaba en una situación donde el no podía hacer nada al respecto, eso aunado a que aun portaba el collar con el mecanismo desconocido. Sin embargo podía entender, que quien fuera artífice de esto, ya podía haberlos herido o matado de  haberlo querido y por ende este show, era parte de todo un acto, que apenas podía estar comenzando o quizá, el mismo pingüino portaba alguna llave de desactivación, pero no de activación. Eran algunas dudas que surgían en su mente, al mismo tiempo que sus manos se movían, al ritmo de una danza un tanto tribal o arcaica.

—Y como los gorilas... — ¡ Uh uh uh uh ! Todos caminamos... (Don Ald)

Dharma se movía conforme dictaba la canción del pingüino, pero dado que no llevo a cabo su técnica de desenvaine, sus espadas aun se encontraban guardadas, también el pelinegro noto, que si tenia control de sus pies  | - Dejebe tu dejebere - | Su cerebro entonaba una canción que solo el capitán pirata podía escuchar y le servía para tolerar lo que estaba viviendo. Su vista y posición le dejaba ver como todos los demás estaban en su misma situación, aunque al que podía ver moverse de forma un tanto mas fluida era al peliblanco semidesnudo. Era agradable ver como alguien también tenia la fortaleza de usar el ataque enemigo a su favor. También Dharma podía notar que el marine había sido herido, pero que por eso mismo  Don Ald, había centrado sus sentidos y más en especifico su mirada, en dirección a los otros, dándole por completo la espalda al espadachín. Al tiempo que sus orbes se centraron en movimiento del pingüino, podía verlo saltar y quedar a no mas de 4m de la posición del líder de los Rakshasa, que percatándose de la libertad que tenia en sus piernas, dirigió sus pasos con toda su agilidad, en camino a donde podía ver descender a Don Ald, lo cual no le costo tanto trabajo, pues el pingüino era algo lento en sus movimientos, al menos comparado con los de Dharma y sus grandes reflejos.

El efecto de la técnica iba desapareciendo o desaparecía casi a cuando el pingüino había dejado de "cantar" no sabia bien si era por medio de un efecto sonoro, lo que provocaba este dominio sobre ellos o si se trataba de una fruta del diablo, con dichas habilidades, pero sea como sea, podía sentir como su cuerpo se volvía a sentir mas ligero, sus extremidades y su torso entero volvían a ser parte de él, sus dedos se movían, lo comprobó en un instante y sin esperar más ya estando cerca de la espalda de su exótico y elegante rival, esta vez Dharma realizaba su desenvaine, de ambas armas, uno ágil y tan elegante como los pasos de baile que había expuesto, pero con unas intenciones muy violentas y destructivas. Sus orbes esmeralda estaban cargados de molestia, sus músculos se preparaban para ejercer su grandiosa destreza en un ataque que se dirigía hacia la zona de la espalda, dadas las proporciones el ataque le dañaría por completo su pequeña fisionomía en la parte detrás, de Don Ald.  | Kali.| Directo sin titubeo alguno, su voz entono las únicas palabras reales que ha dicho durante ese tiempo baile y ahora en su final coreográfico, cargadas de una violencia única y perfecta, justo al mismo tiempo que sus armas impactaba en la zona ya dicha, propinando un potente corte, utilizando a su favor que su enemigo, se había confiado dándole la espalda, recibiendo el daño en esa zona descuidada, y su salto había sido algo lento en comparación al movimiento de pies de Dharma y claramente a los reflejos del mismo.

- ¡¡ Bienvenidos al espectáculo de Do....n!! (Don Ald)

El pingüino había tocado el piso tras su salto y al mismo tiempo recibía el embate ofensivo de Dharma. Con lo cual cortaba no solo su cuerpo, sino sus acciones ante tal dolor. El de orbes esmeralda  también podía notar que Enji le había pasado por detrás y siendo el peliblanco algo mas veloz, ejecutaba un ataque con una patada. | Nada mal...| Mencionó de forma que los ahí presentes escucharían sin problema, sus palabras eran dirigidas para Enji y para él mismo, dando entender que parte del trabajo estaba hecho y notando como los cortes que había dado a su rival, habían sido lo suficientemente rápidos y potentes para causarle un gran daño, dejándolo a merced de otra gran ofensiva, esperando que nadie más se atravesara en este siguiente ataque o podría sufrir  un corte accidental, pues Dharma estaba tan concentrado ahora y enfocado en "cazar" que su cuerpo se movía de forma instintiva para la guerra, lo mas preciado que el sentía y lo que mas le daba valor a su vida, el poder.

Así que tras haber atacado, posicionaba sus armas de forma horizontal y un doble tajo de sus espadas gemelas nacía con total potencia, aunado a su movimiento y destreza excepcionales, con sus brazos que dirigan sus armas de filo, daba este nuevo corte, que al unísono exponía con su voz, el ritual que le concedía la destreza necesaria.| Vishnu mudra... Sufre maldito pingüino |  En su tono de voz, no se podían expresar ni notar cambios de tonalidad, una peculiaridad de Dharma, parecía siempre un tipo de persona "enfocada" no titubeaba, no se quebraba, no había tristeza, no había ira. Pero había un "dejo" de violencia real y primitiva en su ataque. Sus espadas cortaban de forma transversal, la zona de la espalda una vez más, iban como un par de gemelas infernales del lado izquierdo al derecho, tomadas ambas por la empuñadura y exponiendo la carne de su enemigo y su sangre, tan roja como la de cualquiera.


OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2554 - 27 = 2527
Energia: 2258 - 619 = 1639
Espiritu: 240 + 0 = 240
#15
Las cosas se estaban tornando cada vez más raras. De un momento a otro Sanemi comenzó a bailar inconsciente, perdiendo el control de su torso y brazos. Tanto que al final terminó dándose un golpe en la cara con sus propias manos, algo que lo desconcertó de una forma un tanto peculiar. La verdad, interiorizar en lo que estaba sintiendo o tal, sería una pérdida de tiempo. Todo estaba sucediendo muy rápido, una secuencia tras otras sin que pudiera reaccionar si quiera. Trataba de poder llevar la secuencia con sus ojos, y de alguna forma lograba percibirla. Esos segundos parecían estar decantándose exclusivamente para que tango Dharma como Enji se llevaran el show por delante, aunque el segundo de ellos ya fue dañado con un ataque del pingüino deforme.

Su cerebro le indicaba que debía entrar en contacto directo y pelear, pero algo le frenaba. Quizás la extraña sensación de que no podría sumar al combate más que ser alguna especie de objetivo por parte de cualquiera, después de todo, solo conoce a Dharma de los presentes. Esto lo tenía desconcertado, sumando que su cuerpo aún llevaba los estragos de la extraña sensación del inicio, esa que lo tumbó al suelo, aunque, de igual forma, iba sintiendo que el miedo iba dejando su cuerpo.

Se sentó en el suelo, esperando solo la resolución de lo que pasaría. Tronó su cuello un poco por la incomodidad de llevar un collar que, aparentemente, podría explotar en cualquier momento. Ignoraba lo dicho por todos, mientras una sensación de aburrimiento también le iba sacudiendo el cuerpo. El tiempo iba avanzando, y se encontraría como espectador en ese cuadrilátero o lo que esa prisión sea. No le sorprendía que comiencen a salir más personas de alguna puerta secreta o por el estilo. Estaban a merced de cualquier cosa.

Off
#16



Salté dispuesto a seguir el espectáculo, pero uno de los chicos había dejado de bailar y sentí cómo una de mis queridas víctimas me seguía; eso no me gustaba. Me di la vuelta mientras se me acercaba amenazante buscando golpearme y actué.

- Umbrela.

Cuando su mano bajaba para golpearme le clave mi paraguas en ella con un rapido movimiento horizontal, estupidos y traicioneros humanos, no me dejaban divertirme, le di con toda mi fuerza, cabreado a la vez que volvia a activar mi Akuma no mi para ponerles de nuevo a bailar, el tipo sangraba y eso, oh cariño, bien sabemos lo mucho que me gustaba ver sangre, pero no me dejaron disfrutar mucho, pues tras esto el exhibicionista me golpeo en la cabeza hiriendo levemente mi orgullo y haciendo tambalear mi sombrero, pero hacia falta mucho mas que eso para pararme. Volví a activar mi Akuma no mi, haciendo bailar a los dos que tenía más cerca y dejando libres a los otros dos, a ver si merecían la pena o era mejor desecharlos.

⁣⁣—Eso no ha estado bien, mis queridas víctimas.

Me quedé atento al baile de los dos que tenía cerca de mí. Tenía que reconocerlo, estaba furioso, no por el golpe, sino por el poco honor de intentar atacarme por la espalda; qué mal, que mal lo estaban haciendo mis niños. El único que de momento se merecería mi respeto sería el exhibicionista, si no fuera por el hecho de que era un sucio humano con pinta, además de ser bastante amanerado. Qué putísimo asco. Pero esto no había hecho más que comenzar y, les gustara a ellos o no, iba a tener mi Show y yo era aquí el maestro de ceremonias; no se resistirían mucho más. Poco a poco y con dolor para ellos y gozo para mi, lo acabarían entendiendo; tenían potencial, estaba seguro de ello, y pronto el circo de Don Ald sería una realidad, le gustara la idea a Landon o no. Todos bailan, amigos, y vosotros también bailaréis.

Me preparé para seguir atacando, atento a los dos que tenía más cerca. La pobre víctima que sangraba por su mano aún no sabía ni lo que estaba pasando. Desarmado y bailando en contra de su voluntad, el exhibicionista raro parecía hasta disfrutarlo. Lo convertiría en una estrella y del giganton y el otro menos interesante ya me encargaría luego si no molestaban. Clase libre de baile para todos, a ver qué sabían hacer.

resumen

Notas de moderación


belico

Akuma

posicionamiento

gastos

karmas utilizados

próximo turno
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2166 - 37 = 2129
Energia: 2034 - 675 = 1359
Espiritu: 712 + 0 = 712
#17
La esencia de la danza corría fuerte por sus venas. Desde antes de que Don Ald tuviera alguna influencia en su cuerpo, Enji cargaba con ella. Lo tenía dentro. La habilidad, el ritmo y el instinto para soltarse en la pista y obsequiar un espectáculo al público, fueran diez, cien, mil, o, cómo en este caso, solo tres.

Bailar era divertido. Lo aprendió de pequeño, cuando el escenario era la alfombra frente a la chimenea y sus jueces lo arropaban para dormir al final del show. Cuando todo era más simple. Cuando la vida era suave y cálida, y bailaba a un ritmo distinto. Un ritmo muy diferente al que proponía Don Ald.

A su ritmo.

Plantado a la derecha de Don Ald, sintió la influencia de su Akuma no Mi, la Novi Novi no Mi, renovándose en sus carnes. El baile que, creyó, se detendría pronto, reavivó su llama y se volvió más atrevido, más rápido, más vehemente. ¿Todo seguía igual? ¿Los tendría bailando hasta caer desmayados del cansancio y morir de la forma más macha posible?

⁣⁣—Eso no ha estado bien, mis queridas víctimas.

No.

Había una diferencia, un matiz sutil pero importante. Enji, cuya alma bailaba a diario, lo notó. El ritmo del baile estaba cambiando. Mejor dicho, él estaba cambiando el ritmo del baile. Sintió la potestad de hacerlo, el poder de decisión que segundos antes yacía secuestrado por las directrices del baile del gorila. Manos arriba y manos abajo, ya no más. Enji cruzó las piernas, extendió los brazos a los costados y dió un giró a toda velocidad un segundo después del ataque a Dharma. El ímpetu de su movimiento lo convirtió en un trompo y el medido ángulo de sus brazos, una acción premeditada, proyectó su mano derecha hasta el rostro de Don Ald. ¿Un golpe? ¿Una cachetada? ¡No!

—¡Estoy que ardo, viejo! —exclamó Enji al girar y sujetar a Don Ald del rostro.
Contenido Oculto

La mano del marine se adelantó con fuerza y velocidad durante el giró, plantó su palma sobre la boca del aparente magnate y cerró los dedos alrededor de la mandíbula. El reducido tamaño del Don hacía más sencilla la tarea de abarcar completamente la zona. Y su reducido peso, además, lo instó a levantar del suelo al tontatton y llevarlo consigo mientras danzaba, como un accesorio que colgaba de su mano.

Enji sonrió cuan ancho podría sonreír.

—¡Bailemos! ¡Au! —Tras dar un pequeño salto, aterrizó en puntas de pie y con las rodillas adelantadas. Después aterrizó y empezó a retroceder usando un particular juego de pies, uno que hacía la ilusión de estar siendo arrastrado hacia atrás mientras sus pasos parecían anhelar el avance adelante.
—As he [ininteligible] window
It [ininteligible] of [ininteligible] A CRESCENDO.
He [ininteligible] apartment
He [ininteligible] on the carpet
She [ininteligible] on the table
He [ininteligible] was unable
So [ininteligible] to the bedroom
She [ininteligible] her doom


El marine claramente no sabía la letra de lo que quería cantar.

—¡Au! ¡Annie aryu okey! ¿Aryu okey? ¡Aryu okey, Annie!

Finalizó con la mano izquierda en su hombro, la postura recta y el brazo derecho extendido a su derecha, sosteniendo firme al tontatton que colgaba de su agarre a más de un metro del suelo.

Sentía el reflector sobre su cabeza. Lo imaginaba, destacando en el escenario su pose.

—¡Fua! ¡Eso estuvo bien! Estoy transpirando. ¡Shihahaha!

Pero no sé demoraría en seguir bailando, todavía sentía ese impulso en el cuerpo.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2062 + 0 = 2062
Energia: 2269 - 12 = 2257
Espiritu: 300 + 0 = 300
#18
El ritmo impuesto desapareció de golpe, como si alguien hubiera cortado un hilo invisible que tiraba de mi cuerpo. Durante un instante me quedé completamente quieto, sintiendo cómo el control regresaba poco a poco a cada músculo. La inercia del movimiento aún latía en mis piernas, pero ya no había ninguna fuerza externa obligándome a seguir. Respiré hondo, notando la diferencia al instante. Esta vez, era yo quien decidía.

Bajé la mirada de inmediato. Mis armas estaban justo donde había calculado, a escasa distancia de mis pies. Sin perder tiempo, me incliné lo justo para recuperarlas, sintiendo el peso familiar al cerrar los dedos alrededor de las empuñaduras. Aquel simple gesto devolvió parte de la estabilidad que había perdido. Volver a estar armado cambiaba por completo la situación.

—Ya era hora.—

Al incorporarme, mis ojos se dirigieron directamente hacia el centro del enfrentamiento. La escena había cambiado. Uno de los otros había conseguido acercarse lo suficiente como para sujetarlo, inmovilizándolo en cierta medida. No era una apertura perfecta, pero sí una oportunidad. Y en una situación como aquella, dudar significaba perderla.

No pensé demasiado. Ajusté la postura, cargando el peso en las piernas durante una fracción de segundo antes de impulsarme hacia delante. El salto fue directo, limpio, sin titubeos, recortando la distancia que me separaba del objetivo en un solo movimiento. El aire se desplazó a mi alrededor mientras avanzaba, con la mirada fija en el punto exacto donde debía impactar.

Durante ese breve instante en el aire, todo se volvió claro. El caos, el dolor, la confusión... todo quedaba en segundo plano. Solo importaba ejecutar el movimiento con precisión. Sabía que no estábamos en igualdad de condiciones, que aquel individuo tenía recursos que aún no comprendíamos del todo, pero también sabía que dejarle espacio solo empeoraría las cosas.

Mi cuerpo descendió con fuerza, canalizando el impulso del salto en el ataque. No hubo palabras ni advertencias. Solo acción. La técnica fluyó de manera natural, encadenándose con el movimiento previo sin interrupciones, dirigida directamente hacia él mientras seguía contenido por el agarre.

—Ōkami no Fuchū: Tsume to Kiba.—

El impacto llegó acompañado de una tensión acumulada que llevaba arrastrando desde el inicio. No era solo un ataque, era una respuesta. Una forma de romper, aunque fuera por un instante, la ventaja que había mantenido hasta ahora.

Nada garantizaba que aquello fuera suficiente. De hecho, lo más probable era que no lo fuera. Pero quedarse atrás, esperar o dudar, habría sido peor. Mucho peor.

Al tocar suelo de nuevo, mantuve la posición, sin relajarme ni un solo instante. Mis armas seguían listas, mi cuerpo preparado para reaccionar a cualquier movimiento. La mirada no se apartó de él, atento a la más mínima señal.

Esto estaba lejos de terminar. Y ahora, más que antes, tenía claro que cada segundo contaba.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1290 + 0 = 1290
Energia: 1071 - 94 = 977
Espiritu: 168 + 0 = 168
#19
De forma abrupta, por un descuido Dharma se había movido en dirección a su enemigo de una manera un tanto insólita, pues el había  sin querer o obligo por el ritmo del baile, desenvainado sus armas, las cuales solo sostenía por la empuñadura, no pudo controlar sus actos, era un ritmo hipnótico, tanto así que lo desconcertó demasiado, pensando que el aun podía empuñar sus armas, para cuando se dio cuenta, se encontraba en dirección hacia Don Ald. Al mismo tiempo que reaccionaba ante la situación que se avecinaba, no estaba armado, sus armas se encontraban a una distancia bastante corta, podía verlas a las dos juntas, brillando una al costado de la otra, esperando ser empuñadas, pero por ahora no podía hacerlo, ya que mientras se acercaba como oveja al matadero, se movía, ya sin mayor ritmo que el propio impuesto, el del guerrero, así que haría lo posible por defenderse de lo que veía venir.

No pasaron más que unos instantes y pudo notar como el pingüino movía su elegante sombrilla, con gracia y elocuencia, sin duda alguna lo que le faltaba de estatura y belleza, ese hombre enano y deforme lo suplía con "porte". Dharma parecía estar indefenso ante un inminente ataque, su mano derecha que iba dirigida hacia Don Ald sin portar alguna arma corría peligro de ser dañada, pero recordó que traía consigo un objeto, que por ahora fungiría como un escudo, un arma, una salvación. Del costado de sus ropajes y cuerpo saco de uno de sus bolsillos que formaban parte de las varias sujeciones de cuero donde portaba sus espadas, que ahorita no traía claramente. Pero si traía una "licorera" o algunas veces conocida como "Petaca", así pues con su mano izquierda, logro desenfundar velozmente dicho utensilio y gracias a sus buenos reflejos y a que podía ver a su enemigo de frente realizar su ataque, anteponía dicha licorera,  justo en el sitio donde iba ser dañado, que para su fortuna era en su mano derecha, de forma más precisa la palma de esta,  poniendo su mano izquierda al frente de la otra, igualmente con su palma pero sosteniendo la licorera al frente,  gracias al buen tamaño de sus manos y usándola como un tipo de "escudo".

Dicho utensilio de metal, absorbía con mucho ahínco  el ataque tipo estocada, recibido por parte de su rival, Dharma era herido, pero de manera superficial en su mano izquierda, ese gran movimiento digno de habilidad, demostrando que sus capacidades de desenvaine y destreza, no se remitían solo a las espadas al menos por este momento, quien lo diría que un artilugio que había obtenido de una batalla y que parecía un simple souvenir, ahora le permitía soportar de forma adecuada un daño que además de parecer inminente, era bastante serio.  Después al  saber por lógica, que el arma de Don Ald destruiría  en sus propias manos el objeto que con singular destreza había desenfundado. Dharma anteponía ambas manos con fuerza y resistencia, en una pose firme, para resistir sabiendo por sus reflejos y gran vista, aunados a su experiencia en batalla, que el daño podría continuar, pues no podía depender, de solo una licorera de metal para subsistir, la cual a los instantes que recibía el golpe directo de Don Ald parecía ceder y comenzaba a derramar un poco de agua que poseía de su interior,  mojando sus propias manos, las cual también se anteponían como segunda e instantánea defensa, logrando amortiguar aun más el ataque, ya que este no venia mas que de forma horizontal lo que le permitía anteponerlo y de cierta forma resistirlo con mas sencillez.

| - Mierda... al menos pude librarla un poco gracias a ese Rockero - | Pensaba y también miraba con la mirada fría y con una molestia que incrementaba cada segundo, recordaba brevemente a manera de agradecimiento de quien había obtenido dicha licorera de metal, de bastante calidad por cierto. | Bien...bros... | Decía palabras entonadas para los que parecían aprovechar lo ocurrido. Su estilo o forma de aprobar o de felicitar a alguien, por decirlo de alguna manera.

Sus manos quedaban ensangrentadas y con una leve perforación en la mano izquierda, la cual comenzaba a sangrar un poco, pero no imposibilitando su manejo y movimiento de sus dedos o eso podía sentir y ver a simple vista. Tras eso podía ver como Enji ya lograba posicionarse de manera muy cercana al pingüino, aprovechando ahora la distracción del mismo al haber  atacado al capitán pirata. El movimiento del marine, podría ser útil y funcional, pero Dharma tras haber sufrido el daño se enfocaba de inmediato en ir a por sus espadas, las cuales se mostraban bastante cerca, lo cual le tomaba un par de pasos gracias a su gran zancada  y al ser bastante alto (220cm) pudo recorrer la distancia en un par de segundos o un poco más, manteniendo una postura baja con su cuerpo, para que su centro de gravedad le permitiese moverse con agilidad y potencia, al menos toda la que pudiera el poseer.

Mientras eso ocurría podía ver moverse a los demás, tanto aquel extraño hombre que no se había presentado, pero que al parecer tenia ganas ya de participar, así como esperando que Sanemi pudiera hacer lo propio, pero lo importante en esta situación era que no tuvieran que atravesarse en sus ataques. Dharma alcanzaba sus espadas, estirando sus manos y cuerpo sin tener que llegar de manera exacta y de cuerpo completo a ellas. Ahora volvía a tener en sus manos ambas espadas gemelas que había dejado caer anteriormente. Después de un pequeño movimiento de cadera, daba otro par de pasos con su gran zancada y se posicionaba a la misma posición que había tenido segundos antes, ya que ahora podía ver claramente, como Enji sostenía el diminuto y pequeño cuerpo "pingüinesco" de aquel que los quería atraer a su depravado y bizarro show.

| Kali...| Decía para completar su violento ritual, sus armas de filo se movían con toda la furia poseída y así realizaba un potente ataque que generaba una marca de  "X"  yendo ambas de forma descendente sobre el torso delantero de su rival imitando dicha figura, utilizando ambas espadas para generar con toda la ira e intención el mayor dolor y daño posible en Don Ald. | Vishnu Mudra... | Un silencio eterno para Don Ald e instantáneo para los demás aparecía. Mientras otro ataque de manera simultanea era realizado por parte del espadachín de orbes esmeralda. | No dejare de intentar acabar contigo... aun en el infierno si es necesario. | Estando en la posición anterior, ahora de cierta manera se encontraba frente a Don Ald, ya que este le habia atacado de esa manera, pero ahora era sostenido por Enji y por ende la espada del pinguino daba hacia la posición de Kuro, solo separados por el espacio donde residía el cuerpo colgante del pingüino. El cual recibía el ataque furioso del espadachín y capitán de los Rakshasa. Como si fuese una fea piñata, las espadas del dueño de la sabiduría de Buda, impactaban de izquierda a derecha de forma horizontal buscando dañar el pequeño cuerpo de Don Ald, pregonando un dolor total en el cuerpo endeble de su enemigo. Cualquiera que viera dicha imagen, parecería un abuso animal y no bajaría de montoneros a los presentes, pero al parecer este show tenia que terminar pronto. 


OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2527 - 267 = 2260
Energia: 1639 + 12 = 1651
Espiritu: 240 + 0 = 240
#20



Por el rabillo del ojo pude ver cómo el rápido bailarín exhibicionista se preparaba para volver a intentar lo que intentó con la patada, pero era demasiado rapido. - ¡Macarena! me preparé rápidamente, pero no lo suficiente para ser agarrado de mi boca y levantado, impidiéndome hablar. ¿Y qué era un show sin hablar? Afortunadamente, pude usar mi paraguas para pincharle en la muñeca con la que estaba agarrándome, pues solo me estaba agarrando por mi cabecita, levantándome del suelo un metro. Malditos humanos, se pensaban que solo por tener una altura mayor podían humillarme así.

Mi golpe impactó, haciendo que el puto humano tuviera que soltarme y cayendo al suelo, mientras pasaban un montón de cosas alrededor. Primero, el moreno que estaba más alejado descendió a pocos metros de mi con sus espadas de nuevo en la mano. ¿Sería un baile? Creía que no le estaba haciendo bailar. Por otro lado, el que había golpeado parecía haberse recompuesto y, estando armado, atacó, con tan mala fortuna que su ataque (el cual no pude ver, este tipo era peligroso), impactó en la mano de Enji, donde debería estar yo . Era lo menos que se merecía aquel extraño bailarín, la que estaba siendo la estrella de mi espectáculo; solo había un problema y es que no había sitio para dos estrellas aquí y la estrella era YO. .

Había que reconocer la pasión en sus movimientos; no podían parar ahora, ya que habían empezado a dañarse entre ellos mismos intentando dañarme a MI. ¿Por qué no seguir por ese camino del Rock and Roll?  A ver si ahora el exhibicionista que me quería robar el show disfrutaba tanto. Yo, como maestro de ceremonias, tenía que marcar el ritmo. Mientras saltaba en diagonal 6 metros para alejarme de estos putos locos a los que habíamos decidido congregar en una misma sala, activé mi técnica:⁣-Killing on the name of Don Ald[/b][/color] y luego giré para verlos avanzando un metro más a la derecha, tomándome un respiro para descansar y mirando cómo se golpeaban todos entre ellos.

¡¡¡PINGUGUGU!!! ¿¿POR QUÉ OS PEGÁIS?? ¡¡DEJAD DE PEGAROS, MIS QUERIDAS VÍCTIMAS!!

La sangre empezaba a fluir; ya había uno sangrando, qué maravilla, qué maravilla. Se querían reír de mí, como todos, y solo me estaban excitando cada vez más. Estaba cansado, como siempre. Los putos humanos eran duros de roer, pero yo les demostraría lo mucho que se equivocaban conmigo y con los de mi raza. Se creían por encima, en la élite, nos despreciaban, nos abandonaban a nuestra suerte, se querían reír siempre de nosotros. Hoy me tocaba reír a mí; mi venganza no había hecho más que empezar, mi venganza contra el mundo. Aunque despreciara a Landon y mis compañeros no fueran ni la mitad de inteligentes y con la clase que yo tenía, les iba a demostrar a todos lo mucho que se equivocaban. Se acercaba el día de mi venganza, el día en el que los marginados nos alzaríamos y demostraríamos al mundo lo que es sufrir. Sangre, muerte y esclavitud. Era todo lo que merecían. Mi circo dominaría el mundo, mi circo reinaría; en mi circo nadie reiría, nadie, excepto YO. 

Entre bambalinas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2129 + 0 = 2129
Energia: 1359 - 748 = 611
Espiritu: 712 + 0 = 712


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