[Pasado] Danza en samba
#1
Día 40 de Verano, Año 16



El suelo de madera cruje bajo cada paso como si la tierra protestara. Diez metros de piel azul cerúlea avanzan despacio por el barrio ribereño de Samba alli donde las casas parecen que se acurrucan unas con otras. Kazan lleva el kanaboo apoyado sobre el hombro izquierdo, el mango en vertical y la cabeza señalando al cielo. A su derecha a unos tres metros una hilera de fachadas de madera desgastada. A su izquierda el río ancho y lento distante quizás veinte metros río abajo por la calle que baja.

El calor de Samba es asolador. Lleva cuatro días en la isla y es suficiente para entender la geometría de la desigualdad, cuanto más lejos del río más piedra en las paredes, simple ¿verdad?. Cuanto más cerca más madera y más bailarines descalzos usando los pies para decir lo que la boca no puede. Eso lo entiende Kazan sin que nadie se lo explique. Se detiene frente al Centro de Danza a solo cinco metros hasta la entrada. Las paredes exteriores vibran suavemente. Saca la pipa del fajón rojo, la carga con movimientos que sus dedos ya conocen de memoria, y la prende con el chisquero que guarda en la túnica amarilla. La primera calada sale despacio, el humo sube. "Bailan porque no pueden gritar." No es juicio. Es reconocimiento.

Rodea el edificio lentamente, orientando el cuerpo hacia el sur, hacia el patio trasero donde el sonido es más nítido. Sus pasos mantienen un metro y medio de separación respecto a la pared para no derrumbar nada con el hombro sin querer. Los tablones del suelo dejan marcas profundas bajo sus pies, hendiduras circulares que seguirán ahí mañana. En el patio hay gente y Kazan se detiene a unos ocho metros del grupo más cercano, de espaldas a la pared del callejón que bordea el edificio por el este. Desde ahí puede ver la entrada al patio y el tramo de calle que viene del río. Hay un ritmo en este lugar que no tiene que ver con la música.

-Por las profundidades... hace tiempo que no veía a gente moverse así.-

No habla para nadie en particular. O quizás sí. Toca los cuernos con la mano libre, una sola vez, como uno golpea una campana antes de formular una pregunta importante. "Division." La palabra lleva semanas revoloteando en algún lugar entre la garganta y el estómago, sin encontrar el momento exacto para aterrizar. Las misiones solitarias tienen un límite. Exhala humo. El olor dulzón del tabaco se mezcla con el aire húmedo del verano. Quien quiera notar a un gigante azul de diez metros fumando pipa en el patio trasero de un centro de danza tiene pocos motivos para no hacerlo.

[Imagen: TpuEsLg.jpeg]
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#2
Samba, una isla que el joven rebelde conocía, había estado en ella tiempo atrás concretamente, fue el último lugar en el cual estuvo antes de arriesgar su pellejo al cruzar las peligrosas aguas de la red line, cruzando Revers Mountain, en una aventura sin igual, una aventura que solamente lo llevaría a un peligro y problema que en aquél entonces, el gigante desconocía por completo, pues simplemente veía que todos se marchaban, que no sabría cuando vendría la siguiente oportunidad para marchar de las calmas y relajadas aguas de los blues para ir a la Grand Line. Junto a un pequeño Birkaniano, y inicialmente, junto a otro rebelde, que resultó ser un cobarde que se retiró antes siquiera de iniciar sus aventuras en la armada.

▻ Quizás debería de volver a buscar gente. Por ahora solo estamos Einarr y yo, dudo que podamos hacer nada los dos solos… ◅ La mente del grandullón se pierde en esos pensamientos mientras sus cuidadosos pasos lo llevan por la zona cercana al río, la zona más desfavorecida de la isla, la zona donde la mayoría de las casas y demás dejaban en claro la inmensa brecha social que existía en la isla, algo que hervía la sangre al gran revolucionario, quien no toleraba en absoluto ese tipo de situaciones, no las aguantaba, no pensaba aguantarlas, y por eso se hizo revolucionario, para cambiar esa dinámica, no solo a nivel local, sino a nivel global.

Su arma apoyada en su espalda, sobresaliendo sobre sus veinte metros de altura, un arma que era incluso más alta que el propio gigante. Algo que normalmente llamaría la atención de absolutamente cualquiera, no todos los días podía verse alguien de ese porte caminar por esas tierras, al final, estaban lejos del hogar de los gigantes, muy lejos.

▻ ¿Podré cambiar algo? ◅ Pensaba el chico con la mente perdida mientras seguía inconscientemente un rítmico sonido que captó su atención. Conforme más cerca se encontraba, más la atención le llamaba, hasta que se paró a unos metros de donde se intuía venía el sonido, un patio donde la gente bailaba.

▻ Ojalá pudiera ayudarlos a tener una mejor vida, una mejor condición… ◅ La mente del gigante no paraba de pensar en cambiar el mundo, y sin pensarlo, sacó una petaca de su bolsillo, tomando un trago del whisky que guardaba en su interior. Quien echara un ojo podría notarlo, mucho tendría que ignorar alguien para no verlo.
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#3
El humo salía torcido debido al viento. Aquel viento del río lo lleva hacia el este y Kazan lo sigue con la vista un momento antes de que algo más lo interrumpa en aquella especie de obnubilación. Dos décadas de arena enseñan a leer la masa antes de verla, a sentir lo que hay en su alrededor. No es la vista lo que avisa primero, es el suelo, los pequeños temblores que preceden a todo. Una vibración distinta a la suya propia llega a través de los tablones, ritmo más largo entre impactos, pasos que hablan de piernas mucho más largas. Kazan desplaza el peso sobre el pie derecho y orienta el cuerpo hacia donde viene aquellos temblores. La entrada del patio queda en su campo de visión.

"...veinte metros. Mínimo."

El cálculo es automático y natural. El tipo de estimación que se hace sin pensarlo después de años calibrando cuánta distancia necesitaba para sobrevivir lo que venía. El gigante que aparece por la calle del río lleva el arma cruzada a la espalda, la cabeza del arma sobresaliendo por encima de su propio cráneo. Joven, bastante mas joven que el. Los hombros todavía no han aprendido a distribuir el cansancio de la forma en que lo hacen los viejos y la barba no ha salido de un rostro lampiño.

Kazan no se mueve. Permanece apoyado contra la pared este del callejón, a unos ocho metros del grupo de bailarines más cercano. El kanaboo descansa sobre su hombro izquierdo. Deja que el otro gigante lo vea. O no lo vea. Ambas reacciones dicen algo. El chico saca una petaca. Toma un trago."Whisky." Kazan da una calada larga. El humo sale por la comisura derecha, despacio, mientras estudia la postura del otro, no era normal encontrarse a otro gigante y no era normal para Kazan mirar hacia arriba. Los pies del contrario y la dirección de la mirada, indican lo evidente. Está observando el patio, a los bailarines, con algo en la cara que Kazan reconoce sin necesidad de ponerle nombre. Es la misma expresión que él tuvo la primera vez que vio a alguien celebrar sin que nadie se lo ordenara. Incomodidad moral. Rabia contenida que todavía no sabe dónde apoyarse. Los que trabajan para el sistema no sienten eso. Sienten derecho y oportunidad.

Toca los cuernos con su mano derecha, con dos dedos, la base del cuerno izquierdo. Se separa de la pared. Cuatro pasos hacia el norte, unos seis metros de zancada, deteniéndose cuando queda a unos diez metros del otro gigante. Las marcas que sus pies dejan en los tablones son más profundas ahora, el peso distribuido en posición estable. Orienta el cuerpo hacia el otro por completo, hombro derecho levemente adelantado. El kanaboo pasa del hombro izquierdo a descansar vertical en la mano derecha, remate metálico contra el suelo con un golpe sordo que los tablones absorben con dificultad.

-Por las profundidades... ese trago lo llevas encima desde cuánto tiempo.- No es saludo, exactamente. Tampoco acusación. Es la forma en que Kazan abre una puerta: empujándola con algo concreto, algo que el otro pueda responder o ignorar. "Dos gigantes en el barrio más pobre de Samba." El sonido de los pies descalzos sobre el tablado llena el espacio entre ellos. Ese ritmo sin letra que lo dice todo. Los bailarines apenas los miran ya. La presencia de un gigante en este barrio dejó de ser novedad en cuatro días. "Eso sí que es diferente." La pipa humea entre sus dedos. La primera calada desde que el otro apareció ya se está enfriando.

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#4
El joven gigante se encontraba cerca del lugar del cual provenía aquel ritmo, tan hermoso como pesado, pues cargaba las circunstancias silenciadas, las voces que no se podían alzar. Era un lamento oculto en festejo, algo que era tan antiguo como la sociedad misma, desde que surgió la diferencia de clases, donde unos pocos acumulaban poder y riquezas, mientras otros sufrían sin poder responder, sin poder alzar sus voces para sobreponerse a quienes los someten, el poder acumulado en unos pocos, así como las riquezas para contratar a aquellos que, por carecer de ética o moral, aceptaban el pago por hacer el trabajo sucio de la casta superior, hacía que fuera una misión complicada, casi suicida, poner resistencia y oponerse a esa minoría, y eso se quedó marcado, perdurando hasta el momento actual.

El joven pudo ver como el otro ser de grandes proporciones, si bien sería la mitad de grande de lo que era el muchacho, seguía siendo una estatura exageradamente alta para aquellas aguas, no era tan frecuente, tampoco habitual, que se encontraran seres de los tamaños de los gigantes, mucho menos un gigante como tal.

Aquella figura percibió la llegada del rebelde, difícil no hacerlo, el suelo tiembla pesadamente cada paso que da ese chico, quien, pese a su corta edad, ya tenía experiencias que muchos otros desconocían, algunos pasarían sus vidas completas, sin entender el peso que cargaba el chico, el peso que lo llevó a probar aquel licor que ahora constataba un vicio que no podía evitar. Ahogar sus penas en el whisky, pasó bastante tiempo pensando que así podría dar solución a su pesar y su dolor, pero se equivocaba, solo le generó la dependencia por aquella bebida.

El otro se desplaza brevemente, lo justo para colocarse a una distancia más próxima al gigante, pero lo suficientemente alejada como para no generar problemas a quienes estuvieran abajo. Las pisadas de ambos dejaban marca, no solo en el suelo, sino en todo el que los viera, o sintiera, caminar. El peso de tales colosos era radicalmente superior al que podría ejercer cualquiera de los que allí vivían de forma habitual.

⏵ Kelvin Smash ⏴ Murmuró sin mucho cuidado, pero también en un tono que no fuera demasiado perceptible, para evitar cualquier tipo de problema por ser malinterpretado ese tic fonético que tiene desde hace tiempo, del cual no se ha podido liberar.

⏵ Realmente no tanto, me reabastecí hace relativamente poco. Suelo ir acabándome la petaca cada cierto tiempo y la relleno de buen whisky, no dura tanto como puede parecer. ⏴ No tenía apuro en reconocerlo, bebía bastante, casi demasiado dirían algunos.

⏵ ¿Qué trae por esta aguas a alguien como tú? Pues al igual que los míos, no es habitual ver a alguien de nuestra talla por estos mares. ⏴ La voz del muchacho no carga discriminación, desprecio, sino curiosidad, sana y genuina curiosidad.
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#5
La pregunta cae sencilla. Sin evidente trampa visible. Kazan la deja suspendida un momento simplemente para darle algo de emoción y misterio al encuentro, no porque quisiera esconder nada. "Kelvin Smash." El nombre del contrario llega a sus oídos y de repente algo en su cabeza hace los mecanismos pertinentes para guardar esa información en algún lugar de su memoria, una persona de su envergadura le interesa tenerla presente. Da una calada larga y el humo sale recto antes de disolverse en el aire movido por el viento. Diez metros entre él y el otro gigante. La desproporción es evidente, Kazan orienta los ojos levemente hacia arriba para leer bien la expresión del chico, algo que ocurre pocas veces. Veinte metros como mínimo. Toca el cuerno izquierdo con dos dedos de la mano libre. -Por las profundidades... eso de que no dura tanto como parece lo creo. El whisky honesto nunca dura. El malo tampoco, pero por razones distintas. Aunque no es de mis licores favoritos para beber.-

Desplazó el peso al pie izquierdo. El tablón bajo su bota protesta con un crujido grave, la madera cediendo todo lo que puede sin partirse, en aquel instante la resistencia de aquellos tablones se esta poniendo a prueba ante la presencia de aquellos dos colosos. Los bailarines del patio siguen su ritmo sin prestarles más atención que la que se presta a dos columnas nuevas. -Vine siguiendo una corriente.- La pipa humea entre los dedos de la mano derecha, el kanaboo vertical en la izquierda con el remate metálico hundido en la madera blanda del patio. -Las corrientes no preguntan adónde vas. Te llevan adonde hace falta que llegues y ya. Samba tenía algo que necesitaba ver de cerca. Y no se creo haber encontrado lo que la corriente quería mostrarme-

Sin embargo, y aunque contesta de buen grado, un pensamiento surge en la cabeza azulada. "La pregunta es qué hace él aquí."

No lo dice en voz alta todavía. Lo registra. Un gigante joven, solo, con un arma que le supera en altura, bebiendo en el barrio más desfavorecido de una isla que la mayoría de navegantes pasan sin detenerse. Podría ser cualquier cosa. Pero la expresión al ver el patio no era la de alguien que busca espectáculo. Era otra cosa. La reconoce porque él mismo la tuvo la primera vez que vio a alguien celebrar sin que nadie se lo ordenara. -Escucha bien. La pregunta vale los dos lados. Qué te trajo a ti aquí, a este patio, a este barrio en concreto, cuando el puerto está al norte y hay mejores sitios donde beber. Creeme tengo facilidad de un maestro en reconocer cuando alguien ha cargado con el peso de cadenas...-

No es desconfianza. Es curiosidad vestida de una posible alianza.

[Imagen: 3Y5SQOM.jpeg]
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#6
Dos colosos enfrentados, no en un duelo, no en batalla, en una conversación serena, pero cargada de diferentes tonos y colores, aunque hay una cuestión troncal, inalterable en esos dos, la voz de la experiencia, la razón y el conocimiento, se juntan con vivencias propias y personales, dando lugar a que puedan saber como sienta que uno no tenga la liberta, la facilidad de poder vivir sin preocupaciones, sin miedo a lo que pudiera pasarles al día siguiente, sin temor a quedarse sin recursos, sin agua, sin comida. Sin tener que planificar cada paso, cada movimiento que han de hacer, de lo contrario podrían acabar muriendo todos sin remedio ni posibilidades de evitarlo.

⏵ Considerando que es algo que bebo bastante, dura apenas un par de días, semanas quizás. Pero porque adquirí esa costumbre desde hace bastante tiempo, cuando quedé solo. ⏴ La voz del joven no se alza, no se quiebra, pero denota el dolor que conlleva la razón de que hay detrás de su costumbre de beber. ⏵ Kelvin Smash…Es el que más me agradó de todos los que probé. ⏴

⏵ Interesante forma de pensar y expresarse, suenas como alguien que se dedica a seguirlas. ¿Navegante? ⏴ Una pregunta legítima, cargada de curiosidad y sencillez, no es nada inquinoso, ni menospreciando otros oficios, pero esa expresión es propia de unos pocos oficios, siendo uno de ellos, el del propio gigante.

⏵ Las corrientes, al igual que los vientos y las estrellas tienen sus caprichos y los caminos decididos para aquellos que las siguen, o se ven influenciados por ellas. Es curioso como acabamos dos razas de gran tamaño, y muy poco habituales en estas aguas coincidiendo en este lugar. ⏴ La voz del rebelde denota que está tranquilo, sereno y no tiene ninguna especie de intención oculta, tampoco tiene nada que ocultar.

⏵ A mí me trajo las estrellas, así como la fuerza de los ideales que formaron mi carácter desde antaño. No hace falta ser un genio para darse cuenta de las cosas que aquí ocurren, no puedo permanecer quieto cuando algo así ocurre, vine a ver qué puedo hacer por esta gente. ⏴ Ya que darles el golpe a los que tienen el poder se ve complicado, al menos en ese entonces para el gigante.
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#7
La palabra solo cae entre los dos como algo que pesa más de lo que ocupa. "Quedó solo." El pensamiento no pide más información de la necesaria. Sabe exactamente cómo suena esa frase cuando viene de un lugar específico. No de la soledad elegida del viajero, sino de la otra. La que no elegiste. Da una calada. El humo sale despacio por la comisura izquierda, se eleva unos metros y se deshace. El viento del río ha vuelto, flojo, llevando el olor a madera húmeda y a algo frito que viene de alguna de las casas del callejón, Kazan saliva un poco. -Navegante, sí. Entre otras cosas que los años van añadiendo sin pedir permiso, ya sabes.- Toca el cuerno izquierdo con el índice. Una vez, breve. La pregunta del chico era limpia. Eso dice algo. Los que tienen intenciones hacen las preguntas de otra forma, rodean el tema, lo tantean, miden antes de acercarse. Este va directo porque no necesita protegerse de la respuesta. "Vino a ver qué puede hacer por esta gente."

Lo registra entero. No solo las palabras, la forma en que salieron, sin cálculo, sin esperar aplauso; le cae bien. La voz de alguien que lo dice porque es verdad, no porque suene bien. Kazan ha escuchado demasiadas versiones de esa frase pronunciada por bocas equivocadas. Desplaza el kanaboo de la mano izquierda a la derecha, remate metálico contra los tablones con un golpe sordo. Cuatro pasos al norte, zancadas de metro y medio cada una, seis metros de avance. Se detiene cuando la distancia al otro gigante queda en cuatro metros. Levanta los ojos. Veinte metros son veinte metros. El chico le saca diez de altura. -Por las profundidades... eso que dices de los ideales que formaron tu carácter. Escucha bien. ¿Esos ideales tienen nombre, o todavía andan buscando uno?- La pipa humea entre los dedos. El ritmo de los pies descalzos sobre el tablado sigue su cuenta, indiferente a todo lo que no sea el compás. Kazan no aparta la vista del chico. No es amenaza. Es la mirada de alguien que lleva semanas con una pregunta sin interlocutor válido y acaba de encontrar uno que quizás lo sea. "División." La palabra lleva semanas hundiéndose y volviendo a la superficie sin encontrar tierra firme donde posarse. Un puñado de revolucionarios dispersos no hace palanca. Dos gigantes en el barrio más olvidado de Samba son ya otra cosa. No un ejército. Pero sí una pregunta que merece formularse en voz alta.

-Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa sale grave, retumbando contra las paredes de madera del callejón. Los bailarines más cercanos giran la cabeza un segundo y vuelven al ritmo. -Las estrellas tienen sentido del humor. Mándame a mí a seguir corrientes y luego pone al sur a otro gigante siguiendo estrellas, y los dos acabamos mirando al mismo patio.- Exhala humo. Lo siguiente que va a decir lleva semanas sin encontrar a quién decírselo. No es que le cueste. Es que las palabras de este peso piden el recipiente correcto antes de verterse. -Yo no vine solo a ver. Vine a construir algo. Pequeño todavía, sin forma definitiva, pero con una dirección. Gente que no se quede mirando cómo la marea aplasta a los de abajo. Que sepa moverse cuando haga falta.-

Pausa. La pipa sube a la comisura. -¿Cuánto tiempo llevas en la isla?-

[Imagen: SAhDrlX.jpeg]
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#8
El joven gigante pronuncia las palabras con claridad, serenidad y sinceridad. No tiene la necesidad de pensar, de medir lo que dice, de valorar si lo que dice es agradable, al menos no en la mayoría de las situaciones, no es como que vaya diciendo cosas que pueden considerarse barbaridades, cosas que pueden considerarse una amenaza, un peligro. Hasta el momento, sus diálogos más problemáticos fueron en una aventura en la cual tuvo que lidiar con un grupo de traficantes de razas diferentes a la humana, algo que el gigante no pensaba tolerar, tampoco iba a dejar que pudieran salirse con la suya, pero de eso, hacía ya tiempo.

⏵ Kelvin Smash… ⏴ Ahora ya no tiene la preocupación por su coletilla al hablar, ya sabe que hay gente que acepta que lo que se dice no siempre es lo importante, sino el tono con el que se entrega la frase dice mucho de la persona y de sus intenciones. No es algo que el joven vaya a hacer, así como así, no aplastaría absolutamente nada, al menos nada que no fuera la discriminación, la opresión y los regímenes que emplean ambas para enriquecerse o para mantener el poder, no es alguien violento ni destructivo, eso se nota cuando el joven llega a cualquier sitio, siempre buscando la forma de no causar molestias, ni daños o destrozos de ningún tipo.

⏵ Las estrellas son caprichosas, nos trajeron a dos navegantes a la misma corriente, acabando por mirar el mismo escenario. Es raro de ver a alguien de nuestro tamaño, parece que los astros nos quieren unir. ⏴ El joven descarga su pensamiento de forma sincera, sin intenciones ni significados ocultos.

⏵ Tuvieron nombre, pero no todos son fieles a sus principios e ideales. Uno de ellos desapareció, y ahora solo quedamos dos. ⏴ El gigante trató de formar una división de revolucionarios, un puñado de rebeldes golpeando por separado no harían mucho, pero varios grupos organizados, cambiaba. Y mucho más si en uno de ellos hay dos seres del tamaño de esos dos colosos, que son tan grandes como amables, bastaba con ver como trataban de no molestar a los demás mientras hablaban.

⏵ Shwharararara… ⏴ La risa del chico del bisento resonó por todo el lugar, audible a una distancia considerable. Su voz era acorde a su tamaño.

⏵ Las estrellas nos indican el camino, las mareas nos proporcionan las rutas. Si ambas nos trajeron a esta isla, a este punto, algo deben de tener preparado. ⏴ Quizás fuera demasiado filosófico para algunos, pero para esos dos, parecía la forma más natural de comunicarse.

⏵ Bastante, aunque es la primera vez que me adentro en una zona habitada, hasta el momento me dediqué a ver los alrededores y los festivales que se dan en las orillas del río pero en las afueras. Hablan mucho de la gente de estos lugares. ⏴ Ver la cultura de una población te da la idea de como son. ⏵ ¿Qué es eso que buscas construir? Quizás pueda ayudarte. ⏴ Una oferta sencilla, sincera y sin rodeos, no parece ser que vaya a haber problemas de comunicación entre ellos, aunque quizás en un futuro se olvide de él, nunca fue bueno para las caras.
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#9
Dos revolucionarios en el patio trasero de un centro de danza. Las estrellas tienen sentido del humor, en efecto. "Solo quedamos dos." Kazan deja que eso se asiente. No el de perder un compañero de viaje, sino el de ver cómo algo que debería haber sido más grande se encoge hasta caber en los dedos de una mano, incluso la mano superar esto. Lo ha visto antes. Lo ha vivido antes de otro modo y desde otro lado. Toca el collar de cuentas con la mano izquierda. Un solo roce, el pulgar sobre la madera gastada, breve e inconsciente. Exhala humo. Da dos pasos al norte. Tres metros entre ellos ahora. Los tablones crujen profundamente bajo cada pie, hendiduras nuevas que mañana seguirán ahí como firma de que dos colosos dialogaron ese dia. Levanta los ojos hacia el otro gigante. Desde aquí la diferencia de escala es aún más evidente, Kelvin le saca suficiente altura para que Kazan tenga que orientar la cabeza hacia arriba con más ángulo del habitual.

-Por las profundidades. Los astros nos trajeron a los dos al mismo callejón y encima resulta que el chico ya conoce el camino.- No es broma. O sí. -Escucha bien.- La pipa sube a la comisura izquierda, una calada larga, el humo sale despacio. -Lo que busco construir tiene nombre ya. División. Un grupo dentro de la Armada Revolucionaria con mandato específico: rescate de esclavos, redes de escape, golpes directos a estructuras de tráfico. No acción dispersa. Estructura con cadena de mando y objetivos concretos.- La palabra ha aterrizado por fin. Siete años de revolucionario activo y semanas con esa palabra dando vueltas y al final cae aquí, en un patio de Samba, frente a un gigante desconocido.

"Uno desapareció. Quedan dos." Sabe exactamente cómo duele construir algo con las manos y ver cómo se deshace sin que puedas hacer nada útil para evitarlo. Por eso el collar. Por eso la pipa. Por eso los siete años. -Vi los festivales que mencionas. Los de las orillas.- Desplaza el peso al pie derecho, orientando el hombro izquierdo levemente hacia el patio donde los bailarines siguen su ritmo. -La gente que baila ahí no está celebrando. Está hablando. Samba tiene un sistema de extracción clásico, el dinero fluye hacia el centro de la isla y lo que regresa aquí es lo justo para que sigan funcionando como mano de obra barata. Los festivales son la única forma que encontraron de decirse unos a otros que siguen enteros.- Lo dice sin rabia visible.-Una División necesita gente que entienda eso antes de actuar. Que sepa leer un barrio antes de golpear. Porque si llegas con la fuerza sin la lectura, terminas siendo otro tipo de problema para los mismos de siempre.- La pipa humea. -Ga-ha-ha-ha-ha.- Su caractersitica risa grave -Dos gigantes que tratan de no pisar a nadie mientras hablan de derribar estructuras. Si eso no es una promesa, no sé qué lo es.-

El humo sube recto.

-¿Cuánto tiempo puedes quedarte en Samba?-
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#10
El joven gigante se encontraba calmado, su voz serena y relajada, a pesar del dolor de lo que contó, perder a los suyos fue un golpe enorme, sobre todo por el hecho de que ocurriera en una época donde el chico no era precisamente consciente de lo que ocurría y de las consecuencias de las cosas, apenas era un niño, de gran tamaño, con una fuerza que superaba fácilmente la de un adulto en otras razas, pero seguía siendo un niño, una criatura pura e inocente que desconocía la maldad y la oscuridad del mundo. De no ser por una amable y cálida señora que había allí, el joven habría podido acabar en un rumbo completamente diferente al que tomó cuando pudo reponerse del shock inicial de ver como su familia y amigos caía a manos de un grupo de hombres trajeados, sin un motivo lógico, sin una razón aparente, más allá de ser gigantes.

Después de unirse a la armada estuvo deambulando un tiempo, hasta que le convocaron para una misión, que lo llevó de las aguas del west blue hasta el south, donde se encontraba entonces, esa misión lo llevó a una zona donde operaba una organización que traficaba con miembros de razas diferentes a la huma, sean razas puras, o mestizos. Los mestizos de humanos tampoco se libraban, ni tampoco aquellos que, como el gigante trató de hacer, se pusieron en contra de ellos, siendo que operaban para sacar a gigantes, gyojins y demás de la isla para venderlos en el mercado negro como esclavos, algo terrible, que el joven no perdonaría jamás.

⏵ Kelvin Smash… Los astros tienen conocimientos que los mortales solo podemos soñar con obtener. Son más sabios de lo que jamás podría ser alguien cuya existencia es ínfima en comparación con la de los astros, en varios sentidos. ⏴ Como el tiempo que duraban existiendo.

⏵ División… ⏴ Una palabra que golpeó al chico con fuerza, había intentado hacer una tiempo atrás, pero falló, una desapareció, el otro que parecía ser más firme en sus determinaciones se marchó igual, y se quedó solo, hasta encontrarse con alguien más después.

El gigante toma su arma, colocándola frente a sí, apoyada con el filo en diagonal cerca de sus manos. Comenzó a limpiarla, una costumbre que había adquirido de tanto compartir con su padre en su infancia, él le había enseñado que había que cuidar sus armas, que eran una extensión de uno, que el que no quisiera cuidar de un arma, debía aprender a pelear sin emplear una.

⏵ Resulta curioso, es cosa del destino. ⏴ Comentó el muchacho con su voz resonando con firmeza. ⏵ Mi último movimiento en las aguas del oeste fue atacar a una organización de tráfico de personas, mayormente que no fueran humanas. ⏴ El joven explicó con calma, su meta y la de ellos es la misma, sus ideales encajan con los suyos, quizás en esta ocasión si pueda formar una agrupación que dure, que logre algo.

Aunque no estuviera él a cargo, no le importaba, lo hizo antaño porque nadie más daba el paso.

⏵ Dejan clara la situación, no necesitan hablar, su danza cuenta la historia que el poder quiere esconder. Que el dinero quiere ocultar. Pero la cultura, el baile, la verdad son difíciles de contener. ⏴ Una verdad que el rebelde conoce por el camino más amargo.

⏵ Dos fuerzas de la naturaleza con el poder de destruirlo todo, con el cuidado de protegerlo mejor que aquellos que se suponen deben hacerlo. ⏴ La verdad era que Kelvin era consciente de que para golpear, primero había que saber como y donde hacerlo.

⏵ Pues hasta que salga el barco hacia la siguiente corriente. Que no sé cuando será, estoy camino a zonas más amplias. ⏴ Respondió, no dando un tiempo exacto, porque no lo conocía.
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