[ P.A| Aventura T3 ] Una historia sin importancia
#11
 

Un humano promedio recorriendo el camino del acero ¿llegaría a proclamarse como rey del camino? aún quedaba mucho para eso. La sangre había llegado a la hoja de sus armas y a la propia arena tras el ataque. Miro a Runin de reojo aparecer a su lado sin ni si quiera haberse despeinado, intacta. Había llegado el momento. Aquel grito de su contrincante resonó en su tímpano, el tamaño de ese hombre y su musculatura acompañaban a su propia voz, grave, intimidante, aunque tener la cara de helado de fresa le daba más bien un aspecto extraño. Barald no ignoró sus anteriores palabras; sentía curiosidad por el tesoro que buscaba ¿tan preciado era para que aquel grupo de hombres de helados de fresa apareciera en aquel lugar así? parecían un ejercito buscando alcanzar la gloria.

Todo había pasado rápido, desde su posición analizaba a su contrincante herido, parecía cansado pero sus palabras mostraban seguridad, el vigésimo tercer hijo de los Kane no era un ingenuo, no creía que estuviera tan seguro de si mismo ¿acaso no había visto lo que acababa de suceder? ¿o  es que este tipo no tiene ninguna noción del peligro? quizás la mascara le hace pecar de valiente, lejos de sentirse desplazado del combate, tomo una decisión. Tenso los músculos de sus piernas; la mirada de Barald seguía siendo la misma, decidida, afilada; cortante. Su tren inferior se preparó para mantenerse en movimiento no había tiempo que perder; como es de esperar el espadachín había analizado el combate hasta la fecha, su enemigo parecía querer recibir un ataque.

[Imagen: hbLX3PH.jpeg]
- con que eso quieres eh - pensó.

Ni tan si quiera décimas de segundo pasaron, Barald ya había impulsado sus piernas para ponerse a funcionar su máxima velocidad; una velocidad punta digna de los caracoles más rápidos de todo el Grand Line (?) avanzo en diagonal hacia su izquierda. - Si vienes buscando el tesoro de Ruffus no esta aquí amigo, ya lo saqueamos hace días. -  Con la cabeza ladeada manteniendo contacto con el enemigo, habló mientras saltaba. Aquel salto era más bien un impulso en el propio suelo, solía hacerlo a menudo, buscaba avanzar, no elevarse, mantenía cerca los pies del suelo. Maestros del engaño y de la lógica aplastante llegaran a conquistar el mundo, solo había que darles más tiempo. Había probado suerte mintiendo, quien sabe si llegaría a acertar en el blanco. El espadachín mantenía sus armas listas para arremeter en cualquier momento, aunque de momento solo pensaba de mantenerse alejado de aquel tipo, de su arma, y con suerte sacarle algo de información a cerca del tesoro.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
#12

El doloroso quejido, precedido de un vigoroso alarido, genera que el entrecejo de la morena se contraiga en un gesto tan intrigado como ofuscado. ¿Acaso el hombre ha perdido la cordura tras recibir algunos golpes por parte del par de violentos piratas? No. La amenaza que exterioriza no se aferra a sueños idealistas de obtener la victoria ni pretende sembrar una falsa sensación de peligro.



—Palabras demasiado arrogantes para alguien que casi termina sin descendencia, cariño.

Pronuncia, notando que la postura del extravagante desconocido irradia una seguridad inquietante, como si el lobo hubiese decidido dejar de cargar contra la presa para aguardarla, paciente, en la espera de una oportunidad de oro. Ante ello la amazona, por instinto, golpea el dorso de sus guantes uno contra el otro, formando una “x”; ocasionando que una notoria luz irradie de estos.

La fémina se endereza en su posición, aquel hombre les observa con tanta atención y determinación que parece desear fundirse con ellos. ”Irritante.” Es la primera palabra que se apodera del pensamiento de la amazona antes de advertir la intención de Barald, al verlo cruzar frente a ella en un salto diagonal, exhalando asertivas mentiras. Sin perder un instante, ella lo imita: se impulsa en un salto al ras del suelo sin apartar de vista al enemigo y hace girar su brazo diestro dos veces, hasta que siente cómo su pie derecho roza la superficie de piedra labrada.

No deja pasar un solo segundo antes de impulsarse de nueva cuenta, buscando posicionarse a la espalda del contrincante, guardando la distancia necesaria para no ser atacada con la longitud de su arma, girando por tercera vez el brazo derecho durante el desplazamiento. Al sentir el toque de sus pies sobre la superficie busca detenerse del todo, como si necesitase un respiro y, al mismo tiempo, requiriese sentirse en sintonía con la gravedad.



”¿Qué estás esperando, grandote?”

Desconfiada, alza la guardia mientras los músculos de sus piernas se tensan, preparada para moverse de nuevo en cuanto sea necesario. Coloca la diestra por delante, como si aguardara  algún ataque sorpresivo o desquiciado de su contrincante; de esos que ella tanto adora ejercer. ”Ven.” Una sonrisa aparece en sus labios, la mirada brilla y la expectación asciende.
Contenido Oculto
BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
#13

Y de repente, sin explicación alguna más allá de sus propios raciocinios. Los dos individuos que segundos antes no dudaron ante el conflicto, ahora guardaban prudencia contra un hombre herido.

La mentira acompañó el desplazamiento del espadachín negro y los ojos tras la máscara reaccionaron. “Eso hace las cosas más fáciles. Solo tenemos que quitárselos.” Respondió con una amplia sonrisa, creyéndose las palabras de su enemigo, y saltando hacia atrás mientras hablaba, recorriendo una distancia de tres metros.

No fue difícil tomar la decisión, sus dos oponentes se movilizaban con claras intenciones, prudentes y tontas, para acabarlo. Sin embargo, sus reflejos le permitieron reaccionar a sus movimientos apenas fueron ejecutados y reposicionarse a una distancia prudente.

Era tonto, pero tenía experiencia y gracias a ello, entendía que dos personas corriendo a lados opuestos eran mala señal. No necesitaba enfocar a ninguno si podía mantenerlos en su rango de visión. Pese a que Runin fuera mucho más rápida, su distancia recorrida era mucho más larga y los ojos tras la máscara solo necesitaron retroceder un metro para que la morena no se desvaneciera por su flanco izquierdo.

Ahora atrás de él, se encontraba el desnivel que llevaba a las casas del poblado.

Una pared de piedra lisa de aproximadamente 3M fungía como su protectora y evitaba que tanto Runin como Barald pudieran llegar por su espalda.

Ambos consiguieron arrinconarlo, pero si sabían algo de la caza era que los animales en ese estado eran muchísimo más peligrosos.

Aun así, era probable que para esas alturas ya tuviesen una remota idea, de que estaba ocurriendo tras bambalinas.

Un grito infantil se escucho a varios metros de distancia de ese lugar, siendo específicos, el Bar.

“Solo lo diré una vez, entreguen los fósiles o morirán.” Si antes fueron reservados, ahora deberían ser el doble, porque la fría expresión mostrada por la máscara, dejaba en claro que eran mucho más siniestros de lo que sus disfraces de helado aparentaban.

Contenido Oculto

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#14
 

Sus pulsaciones cardiacas seguían constantes a pesar de estar en pleno combate; el digno heredero del trono del acero centraba sus ojos en aquella mole de músculos dispuesto a hacer que su cara de helado se derritiera por el fragor de la batalla. No podía ver su rostro en cambio si veía sus ojos, no mostraba ningún miedo frente al duo de primera linea de combate de los matata aunque eso no iba a hacer que se pudiera librar de su destino, la propia muerte. Barald había logrado aterrizar de su salto antes de que llegara a pronunciarse del todo. Flexiono sus rodillas al tocar el suelo amortiguando su desplazamiento haciendo bajar su cuerpo como cuando haces una sentadilla para adoptar una posición favorable para volver a impulsarse intentando que su cuerpo actuara como si fuera un resorte. Había ganando cierta distancia frente a su enemigo orientando su cuerpo al caer para estar mirando de frente al grandullón. La costa de Sorbet presenciaría de nuevo las habilidades del espadachín. Un leve estímulo de su sistema nervioso lo alerto, sintió como su parpado derecho palpitaba ¿era una señal dada por su conexión astral con el flujo de la vida? quien sabe, su tic nervioso aparecía en diferentes ocasiones y el muderfoker machetero de gabardina negra lo interpretaba como una señal del destino diciéndole algo ¿era el momento justo para arremeter? sus katanas pedían más sangre, más gasolina para funcionar y satisfacer sus necesidades era cuanto menos un placer. 

[Imagen: zREPaye.jpeg]
- Te tengo -

Nada más su enemigo intentó despegarse del suelo hacia atrás lo tuvo claro, los ojos del enmascarado no mostraban miedo pero si su cuerpo que buscó proteger su espalda en un intento de acercarse al muro para así, intentar cubrir su punto débil frente a este dos contra uno, su ángulo muerto. El espadachín sentía el flujo del combate y también veía a la perfección el intento de moverse del grandullón así que su cuerpo actuó en consecuencia de inmediato, moviéndose al mismo tiempo que su enemigo. Ya había visto su habilidad pero era algo que le importaba poco a fin de cuentas puesto que había hecho caer torres más altas como hizo con tuerca (gracias amiwis, sin vosotros no hubiera podido brillar en el coliseo aunque fuera por un momento). Barald actuó como un muelle lanzándose a por su enemigo dando un salto para arremeter contra el grandullón como si fuera un misil buscando interceptar al que quería retroceder, impulsándose de igual manera que anteriormente en el suelo preparándose para el ataque, sus armas estaban listas para cortar y el también, se sentía uno con sus armas, al igual que sintió haber logrado realizar un salto perfecto al actuar como un resorte, nunca se había movido tan rápido en toda su vida.
Contenido Oculto


Avanzó trazando una línea diagonal hacia su objetivo buscando acortar la distancia y arremeter en lo que Conn O. Difresa retrocedía. Al estar a un metro de distancia se pronunció, dejó fluir su diestra dando dos cortes con Nishiki, primero de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha a la altura del abdomen así como había entrenado la noche anterior. La sangre volvería a recorrer el acero sin dejar que el mismo acabara su frase. - Bueno es hora de que me ponga serio pedazo de mierda, lo de antes tan solo era un farol, no tengo ningún tesoro. - Musitó el chico tras su ataque, ahora su objetivo era otro. Escuchó el grito de la niña en el bar, pero tenía asuntos más importantes que atender ahora mismo.-  ¿Vas a morir oíste? Te matare si no hablas, no te daré más oportunidades. - Podía haberlo matado en el acto, en cambio decidió mantenerlo vivo para interrogarle a la fuerza. Barald ahora aprovecharía para conseguir toda la información posible del supuesto tesoro.

[Imagen: 7JhJ4KQ.jpeg]
- El tiempo corre y creo que te estas desangrando. -
 
Tras una leve pausa, insistió. - Dime donde esta el tesoro, soy un pirata pero también un hombre de palabra, no me gusta matar innecesariamente. - Hasta en esas situaciones nada parecía alterarlo, ni si quiera aquel tipo, ni el grito de la cantina, ni que una tripulación pirata hubiera venido a estas costas en busca de un tesoro. Confiaba en Runin plenamente, tanto que ahora mismo no necesitaba ni mirarla, sabía que ella optaría por hacer lo que estuviera correcto el en cambio, si tenía que hacer algún tipo de trabajo sucio así lo haría, jurando que nunca, jamás de los jamases, llevaría una mascara de helado tan hortera.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
#15

La presteza del extravagante individuo le obliga a reaccionar en consecuencia a las acciones de la fémina y de su compañero; moviéndose en consonancia a la de ambos, evitando quedar arrinconado entre los cuerpos de los dos piratas y procurando mantenerlos en su campo de visión tanto como sea posible, incluso si eso significa acorralarse a sí mismo entre la espada y, literalmente, la pared. ¿Qué clase de certeza alberga aquel que contempla a los cazadores como si fueran la presa?

”Al final del día, las personas no somos más que animales guiados por el instinto, expuestos a distintos ecosistemas y obligados a adaptarnos, una y otra vez, a cada uno de ellos.”

El fugaz recuerdo de la voz de su madre, en contraste con el agudo grito infantil que irrumpe en el entorno, estremece tanto el cuerpo como la mente de la amazona. La realidad evoca que su compañero está dispuesto a continuar combatiendo; sin embargo, el amargo sabor que trepa por su garganta le obliga a dejarse guiar por sus impulsos. ¿No debería preocuparse por Barald? ¿Acudir en su ayuda? ¿Aguardar el momento idóneo para ir juntos al bar?

”No”



—No pienso permitir que eso vuelva a suceder otra vez

Emite de forma atropellada para sí misma. No tiene tiempo para sopesar factores ni consecuencias; ni siquiera siente la necesidad de continuar el combate contra aquel desconocido. Lo único que percibe, mientras pronuncia esas palabras, es cómo sus piernas se flexionan, cómo el eje de su cuerpo desciende apuntando hacia la pared de piedra y, acto seguido, un fuerte impulso hacia arriba y hacia el frente la elevan hasta alzarse sobre el muro.

—¡Confio en tí, cariño! —Grita cuando sus botas rozan la superficie; no alcanza a reposar un solo segundos antes de volver a impulsarse, al ras del suelo, hacia la puerta del bar. No necesita decir más. No hace falta explicaciones, disculpas o nombres; tampoco enfocarse más de lo necesario en el intercambio de golpes. No.

Barald es un hombre decidido, fuerte y, en ocasiones, frío y despiadado; pero es su aliado, su nuevo compañero de tripulación y, a juzgar por la química que comparten, cree poder llamarlo “amigo”. No existen motivos para dudar de sus capacidades, sabe que puede arreglárselas solo y, de no ser así, siempre podrá pedir ayuda. Runin la entregará sin reparo.

La amazona aprovecha para empujar con la izquierda la entreabierta puerta. Ingresa en un movimiento precipitado mientras vuelve a hacer girar su brazo derecho dos veces, por precaución, buscando a la infante y su amable madre, hasta que logra observarlas juntas tras el mostrador. Procura, además, mantenerse atenta a cualquier amenaza que se cierna sobre ellas para solventarla de inmediato. Algunos comensales, ocho en total, se encuentran escondidos bajo las mesas de madera vieja.

—¡Star! —Vocifera para hacerle entender a la pequeña que está ahí, que ha logrado llegar para ayudarla; esta vez a tiempo.

BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
#16

Leer el flujo de la batalla era una habilidad que solo se adquiría con la experiencia. Los rápidos reflejos del espadachín negro le otorgaron la perspicacia para ver el movimiento de su oponente y responder tras su ejecución, pues solo el ver algo te da la capacidad de responder a ello.

Barald fue más rápido que el intento de Conn por abrir distancias, su salto sin lugar a dudas cortó el aire a ras del suelo a una velocidad mucho mayor que la contraria, sin embargo, no era instantánea. Responder a una acción solo valida su realización, por lo tanto, hubo un instante en el que ambos individuos estuvieron en el aire siguiendo la inercia de sus propios impulsos. 

Pese a ser muy poco, en comparación con el espadachín negro, Conn había conseguido retroceder algunos centímetros. Permitiendo que aun en el aire, incluso en medio de sus palabras, pudiera responder a la rápida acción del contrincante, obligándose a sí mismo a seguirlo con la mirada al ser la amenaza más directa y atacarlo al instante en que percibió que pudo hacerlo.

En un movimiento rápido y desesperado, Conn blandió el kanabo, ahora sostenido únicamente con la mano derecha, imprimiéndole una velocidad muy superior a la de su contrincante. El arma describió una trayectoria horizontal a la altura del torso enemigo, interceptándolo en pleno salto e impactando con violencia contra el costado derecho del cuerpo, comprometiendo el brazo y costillas.

El plan ingenioso de Barald fue desecho por el alcance, el cual había quedado demostrado desde el primer minuto del enfrentamiento. Su velocidad, pese a ser superior, no rivalizaba contra los agudos reflejos, técnica y larga combinación del enmascarado. A ello se le sumaron los escasos centímetros que Conn alcanzó a recorrer tras su salto, lo que dio como resultado coincidir con la trayectoria del golpe que terminaría por alcanzarlo.

El sonido hueco del impacto resonó por todo su cuerpo y lo lanzó en dirección opuesta a la que se dirigía un par de metros.

Por su parte Conn, cayó al suelo tras terminar de recorrer los tres metros que se propuso en un primer instante y volvió a tomar su arma con ambas manos en una posición defensiva, esperando que la otra mujer atacara.

Aunque dicho ataque jamás llegó a producirse, pues el grito a la distancia, pareció accionarla y hacer que diera uso a su alarmante velocidad para irse del escenario. Conn no la siguió con la mirada, mantuvo su mirada general frente a él, a quien ahora era su único oponente.

“Bueno, creo que el estará bien, aunque es bastante odioso no haber podido darle ni un golpe a esa maldita…” Comentó con recelo, observando en dirección a su oponente.

“Eres bastante duro, chico, ¿por qué no decides unirte a nuestra banda de piratas? Aunque primero te macharé un poco en venganza por esto…” Hizo mención de la herida que escurría sangre de su cuerpo, pero sabía que su oponente también había quedado tocado tras ese último impacto. Los siguientes movimientos serían los últimos del combate.

________________________________

- Ost -


Los rápidos y desesperados movimientos de la morena abandonando a su compañero la llevaron nuevamente hasta el bar. Ni bien abrió la puerta se encontró con lo que ya podría haberse imaginado por el grito.

“¡Runin!” Exclamó la madre de Star en un estado desconsolado y lleno de lágrimas. “¡Arriba! ¡Star esta con ese pirata!” Sus ojos vidriosos dejaron en claro lo que esperaban, de alguna forma confiaba en ella, para que con su fuerza pudiera defender lo que más amaba. No le importaba su estado, su bar, o su propio futuro, solo deseaba que su pequeña pudiera salir a salvo de todo eso. “Por favor... salvala...”

En la segunda planta, se encontraba Pastel en una habitación de 5x5M, cuya cama de 1,8 se encontraba en la mitad y a los extremos algunos muebles.


Capitán de los Killer Kings
Pastel I. Tooh

El pirata mantenía a la niña agarrada por el cabello mientras sacaba de debajo de la cama un pequeño cofre de apenas 50cm con su espada. “¡Suéltame! ¡Voy a gritar aun mas duro!” Forcejeaba la pequeña, al tiempo en que el pirata abría el cofre con el arma, encontrándose con una gran cantidad de fósiles, que a ojos inexpertos eran solo piedras sin valor alguno.

“Impresionante… esto se venderá bien en el mercado negro…” Comentó con un brillo de ambición en los ojos tras la máscara.

“Por favor, por favor no lo haga… no se los lleve.” La hasta entonces valiente Star, rompió en lagrimas sintiendo lo que estaba por llegar. “Aunque quiera venderlos, son el sueño de mi papá, al menos, al menos déjame uno, yo también acompañaba a mi padre a encontrarlos, son míos… por favor, solo uno…” Imploro agarrándose con fuerza de la mano que la sostenía de la cabeza.

“El sueño de tu padre, ese sueño es lo que causó todo esto… ¿sabías que mandó cientos de cartas a eruditos? Lo ignoraron, era un don nadie, jamás esperarían que encontrara algo tan valioso. Pero yo no lo ignoré, le contesté y lo animé a continuar sus excavaciones.” Su tono era burlón y sarcástico. “El muy tonto creyó que era otro entusiasta, otro arqueólogo, incluso su amigo hahaha, solo esperaba que tuviera una gran cantidad para venir a robarlos… sin embargo sus cartas dejaron de llegar, así que supuse lo que ocurrió. No te dejare ninguno niña, la investigación de tu padre solo servirá para llenarme los bolsillos, es su culpa por ser un bueno para nada en una isla patética.” Rio por debajo de la máscara, tirando a la niña a un costado y tomando el pequeño cofre con su mano.

“Agradece que tu madre no mintió, de lo contrario te habría cortado el cuello, Star.” El miedo se apoderó de la pequeña, quien pese a desearlo, no pudo defender el recuerdo de su padre, de alguien que se mostraba muy superior.

El clímax de la historia estaba llegando, y el desenlace, solo dependía de sus protagonistas. 

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#17

Rápido, rápido, rápido.

¡RÁPIDO!

Las palabras resuenan en los oídos de la amazona, golpeando su mente como si la estrellaran contra los muros de su propio cráneo. Las dispersas palabras, como si se tratasen de diseminados hilos, comienzan a entrelazarse, tejiendo una dolorosa verdad: Las lágrimas de una madre que suplica por auxilio.

“Arriba”

“Star”

“Pirata”

¿Qué más necesita aquella que se deja cegar por la rabia y el insano deseo de quebrar huesos? ¿Quién ha osado poner una mano sobre la infante de personalidad vibrante, sueños entrañables y sinceros sentimientos?

Desde lo más profundo de su inconsciente emerge una conocida y candorosa voz, aquella capaz de herir y reconfortar al mismo tiempo, la misma que escucha en sus sueños más personales y anhelantes; provocando que el gesto de la fémina se deforme en un intento extraño entre cólera y angustioso pesar. Aún así sus pasos no se detienen ante nada, no, ella asciende las escaleras a paso apresurado.

”¡Mami, Nin! ¿Podemos comprar azúcar para hacer manzanas acarameladas? ¡Vi en el periódico que las venden en las ferias!”

¿Cómo puede alguien atreverse a infundir miedo en un infante? ¿De llevárselo a rastras para satisfacer un deseo egoísta? Los sueños de un niño, por inocentes que parezcan, jamás serán inferiores a los de un adulto mezquino. Al contrario, la fémina de mirada oscura siempre ha valorado más las aspiraciones de los pequeños; comprende a la perfección que en sus manos descansa el porvenir, que la mayoría aún conserva la pureza propia de aquellos que no temen proclamar en voz alta sus anhelos. Desde desear comer manzanas acarameladas o un trozo de carne fresca, hasta querer continuar con el legado de un padre, queriendo convertirse en domadora de dragones.

Una única puerta en la planta superior se encuentra abierta, de ella surge el abominable murmullo de un monstruo atormentado a la pequeña protagonista del cuento. El cuerpo de la amazona tiembla. ¿Ira? ¿Odio? ¿Miedo? El estómago se siente vacío, la garganta se escuece y la comisura de los orbes arde. Es la mezcla más repugnante con la que puede convivir pero, aún así, debe hacerlo.

Sin perder el tiempo la fémina irrumpe en la habitación con un rápido desplazamiento, mientras su brazo derecho gira dos veces con rapidez. Le basta distinguir la figura que se encuentra de espaldas a la puerta, profiriendo una verborrea incesante, para no vacilar en su decisión de ataque: ese hombre es su objetivo. Star yace en el suelo, presa del miedo, entre lágrimas que parten el corazón de la fémina. Runin se aferra a los indómitos sentimientos de coraje para avanzar. ¿Qué le ha hecho? No lo sabe con certeza, pero prefiere golpear y luego preguntar, porque si cuestiona primero… no sabe cómo podrá reaccionar.

Runin lanza un violento puñetazo ascendente a la altura del riñón derecho de su adversario, por debajo de las costillas. —¡STAR TRIAL! —Brama al impactar. No contenta con ello, da un ligero paso corto hacia atrás, lo justo para tensar los músculos de sus piernas como un resorte a punto de estallar, volviendo a arremeter de nuevo sin conceder un solo segundo de respiro, impulsándose con fuerza hacia el frente.  —¡SHOOTING STAR! —Un segundo golpe conecta con el mismo punto del primer ataque: El riñón derecho.

—¡RETROCEDE, STAR! —Ordena, implora o exige; a esas alturas ni siquiera sabe la expresión que pueda portar su rostro. —Mientras esté aquí nadie te tocará, cariño. ¡Nadie! —La fémina se mantiene observando a su enemigo, no baja la guardia ni retrocede mientras grita, sino que vuelve a girar su brazo derecho a gran velocidad, teniendo la intención de mantenerse a la ofensiva. Runin Kitay ha perdido hasta la última gota de templanza, entregándose por completo a su instinto de preservación: no el propio, sino el de Star. Porque en ese instante, lo único que le importa a la amazona, es la seguridad de ella y claro, romperle la cara al enmascarado.

BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2060 + 0 = 2060
Energia: 1712 - 434 = 1278
Espiritu: 330 + 0 = 330
#18
 

Maestros del engaño y de la lógica aplastante forjaron al hijo prodigo del acero en el mar del sur, querido por unos y odiado por otros pocos. Sus ideas; grandes así como su nueva manera de vivir persiguiendo aquello que le entusiasma le habían hecho perder lo que pensó que sería un jaque mate en su partida de ajedrez . Lejos de conseguir algo lanzándose a lo maldito hacia su enemigo lo único que obtuvo era lo más cercano a la lógica aplastante de la que tanto solía favorecerse, esta vez, jugando en su contra, recibiendo de su propia medicina de un tipo que se movía prácticamente igual que el llevando consigo el mismo camino estadístico del destino. Llevarse un tremendo golpe de un tipo con un bíceps más grande que 3 cabezas humanas juntas había sido un tremendo impacto, tanto que reseteó por un momento su software como si de un ordenador se tratara. - Mierda, es más rápido. - Hablaba consigo mismo en el interior de su cabeza. Aunque supiera lo que Conn O. Difresa iba a hacer al 100 %, su esfuerzo por intentar defenderse fue nulo. Recordaría aquel día en el que un tipo con un helado de fresa como mascara le golpeo con un kanabo a una velocidad y fuerza increíble, tanta que no la pudo detener ni aunque la predijera. Serían unos segundos si, pero realmente lo había desconectado, hacía mucho tiempo no sentía un golpe tan potente.

- Espera donde estoy, esto que es mi subconsciente? -  Lo volvió a hacer, su cabeza hablaba consigo misma. Décimas de segundo sucedieron tras recibir el impacto. Su cabeza se transportó a otro lugar; un lugar cálido, de su vida pasada. Allí donde el frio no entraba y la conexión espiritual con otra persona le recordaron algo más importante que su vida misma. Duro muy poco, algo dentro de el se agrietó en ese momento. De pronto volvía a estar en combate a muerte contra aquel tipo. Colocó ambos pies en el suelo tras ser despedido por el impacto hacia su flanco izquierdo para redirigir su movimiento. El que en principio iba a interceptar el movimiento de su oponente fue impactado, dejo fluir la física. Sus zapatos deslizaron por la arena sin perder el equilibrio para aprovechar la fuerza del enemigo ejercida sobre su cuerpo, recorriendo el escenario más rápido aun de lo que su propio cuerpo podría hacer debido al impulso del golpe recibido. El gigantón calló justo frente a el y gracias a favorecerse del golpe recibido; se había posicionado en un lugar estratégico claro y estaba listo para arremeter, actuó rápido. No iba a dudar ni a menospreciar a su enemigo como la vez anterior, era potencialmente peligroso y ser un incrédulo le había llevado a recibir daños, no volvería a suceder.

[Imagen: AgvzmAu.jpeg]
- Mugen -

Antes de pronunciar si quiera su técnica emblemática ya había movido sus brazos con intenciones asesinas, sus ojos volvieron a brillar ansiosos por volver a conectar otro ataque. Lejos de intentar dejarle con vida, tiro a matar, sus dedos se movieron rápido, esta vez lo suficiente para trazar dos líneas paralelas la una de la otra así como había hecho la vez anterior; dos cortes directos la cintura del enemigo de forma horizontal a su lado izquierdo, dando en el blanco sin ningún problema. El cuerpo de Conn. O Difresa caería al suelo, sin vida. No iba a dudar ni a menospreciar a su enemigo como la vez anterior, era potencialmente peligro y ser un incrédulo le habían llevado a recibir daños, no volvería a suceder.- Para ser un cara de helado de fresa pegabas duro.  - Tras dedicarle unas últimas palabras pensó en hacer algo más, quizás hubiera sido buena idea, aunque decidió seguir hacía adelante sin pensarlo, empezaría a correr en dirección al bar para ayudar a Star y a su madre, herido y dolorido, pero con vida y listo para seguir peleando ¿Runin estará en problemas? No lo creo, ella no necesita ayuda de nadie para hacer lo que tiene que hacer, en cambio, aunque a Barald no le preocupara que tuviera problemas porque sabía de que era capaz estaba dispuesto a pelear hasta morir si era por ayudarla.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1651 - 538 = 1113
Energia: 1030 - 113 = 917
Espiritu: 288 + 0 = 288
#19

Esta es una historia de randoms, de aparecidos, de don nadie, de la gente sin peso, de personajes de los blues…

Los ojos de Conn no pudieron seguir el vertiginoso movimiento del acero del espadachín negro. Su cuerpo, fue cortado sin misericordia alguna y su sangre se derramó por el suelo cuando cayó de espaldas.

¿Su oponente? Tan solo ofreció despectivas palabras adornadas de un ínfimo halago.

Conn O. Difresa vio en sus últimos segundos de vida, un cielo que comenzaba a tornarse oscuro. Pensó en ese momento, que toda su vida fue de esa forma, tenue, opaca y sin importancia. Un mero personaje de relleno en una historia de quienes creían ser los protagonistas del mundo.

La luz de sus ojos comenzó a apagarse, al mismo tiempo en que rememoraba a las personas que amó en el mundo, por quienes entregó todo y sin ningún tipo de arrepentimiento, dio su vida recordando a sus hijos, su esposa y sus amigos.

Todos quienes viven, generan tristeza cuando mueren, es igual para villanos, héroes o mártires. Ese día no solo murió un personaje de los blues, murió un hombre que entregó hasta su último aliento, por quienes amó, que no alcanzó a hacer nada para ser llamado villano y que fue abatido por personas sin motivos reales para eliminarlo.

___________________________

- Ost -

En ese mismo momento Runin iniciaba una batalla contra sus propios demonios.
El puño de la mujer cortó el aire ni bien pasó por la puerta de la habitación, su violencia se materializó en un golpe contra el riñón derecho del pirata. “¡Kug!” El dolor recorrió todo el cuerpo del enmascarado en un instante, obligándolo a mover su rostro en dirección trasera.

“¡Tkss!” Un segundo golpe volvió a alcanzarlo en el mismo lugar, obligándolo a soltar el pequeño cofre que contenía los fósiles y liberar una bocanada de sangre por debajo de su máscara. “P…perra…” Exclamo tras identificar su género por el tono de la voz. El mundo temblaba para Pastel, obligándolo a hincarse en su rodilla, pero no por eso sería una presa fácil, llevó su mirada por encima de su hombro para ver a la morena con dificultad y aun dándole la espalda, reconocerla. “Tu…” Vocifero mientras volvía a tener completa noción de la realidad. 

Mas no espero a escuchar una reacción, en su lugar aprovecho la cercanía de la mujer para realizar un giro de 360° con su katana extendida, generando un corte en paralelo con el arma en su mano izquierda de manera sorpresiva a la altura del estómago.

El rápido acero cortó tanto la cama como a la morena en un radio circular de 1,6M.

De manera rápida y sin intención alguna de mantener un enfrentamiento, agarro el cofre a sus pies y se levantó en un salto que lo disparó contra la ventana más cercana. “¡Nooooo el tesoro de mi papá!” Gritó la pequeña, llorando en el rincón donde se había quedado por la confianza que tenía en Runin. “Papi… lo, lo siento…” Lloriqueaba la pequeña, sin ver que uno de los fósiles, el diente de dragón que intentó venderles, había caído del cofre gracias a la intervención de la morena.

Barald, que se encontraba corriendo en dirección a la casa, escucharía el sonoro ruido de los cristales quebrarse y el bullicio de los vecinos. Fue una lástima que el lugar en donde Patel se había lanzado, era el opuesto a donde el espadachín negro se encontraba, por lo que llegaría a la puerta para ver a la madre de Star, subiendo angustiada las escaleras y ver la escena, su cama destruida, la ventana rota, pero su hija en perfecto estado. 

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#20

El impacto de sus puños contra el cuerpo ajeno aviva la adrenalina que se derrama por cada rincón de su anatomía. Las vías respiratorias se dilatan, la presión aumenta y el corazón late desbocado contra su pecho. Ansía volver a atacar; está a punto de hacerlo cuando el contrario hace gala de su destreza en combate, recordándole lo peligroso que resulta enfrentarse a armas de filo; obligándola a comprender que le falta tanta fuerza como velocidad para acabar con sus enemigos.

La imprevisibilidad del ataque deja anonadada a la morena; ni siquiera alcanza a distinguir el destello del filo antes de que este se hunda contra su abdomen. La hoja corta, hiere, desgarra, comprometiendo tanto la carne como parte de su vestuario. ”Arde.” Es lo primero que atraviesa su mente. Siempre ha preferido sentir golpes contundentes contra su cuerpo antes que el insípido tajo de un arma blanca.

Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde

”ARDE”

El estupor le obliga a inclinar su cuerpo mientras el hombre toma el cofre y se aleja de la escena. La mirada, aún perpleja, parpadea sin comprender qué debe hacer a continuación. El llanto de fondo le oprime el pecho con tanta intensidad que siente desangrarse más por el sonido que por la herida abierta en su estómago. Es entonces cuando la acuosa mirada de la amazona se detiene en el diente de dragón que yace sobre la superficie de madera: aquel objeto preciado que la infante ha intentado venderles hace apenas minutos atrás.

¿Cómo se atreve siquiera a apoyar la rodilla contra el madero? ¿Desde cuándo es tan débil como para centrarse en el dolor? ¿En qué mundo podría escuchar los lamentos y súplicas de una pequeña y no intentar, al menos, hacer algo para remediarlo? Respira hondo antes de extender la diestra, atrapando entre los dedos el diente de dragón; la mano izquierda presiona la herida mientras sus piernas se enderezan hasta mantenerla en pie. Cierto impulso feroz le grita que corra hacia la ventana y persiga al pirata; otra parte de ella se niega a abandonar a la atemorizada Star. Aún así se asoma solo para constatar lo obvio, no está, lo ha dejado escapar.

Niega en un silencioso suspiro, no ha logrado proteger los recuerdos materiales de una niña que solo quería seguir el sueño de su padre, a su manera. Los sollozos provocan que ella misma inspire intentando contener la marea de emociones que empieza a sentir, en especial cuando los oscuros orbes se sienten acuosos y la mirada se torna borrosa. Vuelve a inclinarse sobre el suelo, esta vez no por el dolor, sino para quedar a la altura de la pequeña niña.

—Cariño… Sé que no pude rescatar tu tesoro, pero quedó esto. —La siempre melosa voz de Runin esta vez suena queda, guardando lastimeros secretos, el tono que utiliza específicamente para los niños, para los momentos en los que no puede evitar compararlos con su propio hermano. ¿Cuándo será el día que pueda alegrar el corazón de uno sin tener que perder algo a cambio? —Es el diente de dragón... —Estirando la diestra lo deposita entre las pequeñas manos de Star.

—No pidas perdón, Star, no fue tu culpa. —La diestra asciende, tomando el rostro de la menor. —No hiciste nada mal; trataste de proteger el tesoro de tu padre, pero estoy segura que su mayor tesoro fuiste tú. —Trata de secar las lágrimas acumuladas mientras siente caer las propias.  —Lo siento. Pude haber protegido mejor el cofre, pero sé que tu vida es más importante, quería protegerte a ti. Tu papá habría deseado eso... —Quiere creer, por la dulzura en la inocente mirada de ella al recordar a su padre.



—Perdóname, Star.

La voz se estanca por un momento. El mundo de Runin se centra solo en la pequeña, no le importa el ruido de su madre ni el de Barald, ni el de nadie. Solo ella. —Pero aún te queda esto. —Baja la mano para presionarla contra el diente entre los dedos de la infante. —Te queda tu sueño y el de él, y aún estás viva para perseguirlo. ¿Qué harás, Star?

¿Qué hará?

BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2060 - 440 = 1620
Energia: 1278 + 0 = 1278
Espiritu: 330 + 0 = 330


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)