AVENTURA T1 | Presente Absoluto - Una joven promesa.
#1
26 de Invierno – Año 16
11:00AM – MAÑANA - SOLEADO


Un volante de papel de arroz con letras pulcramente escritas, aquello fue todo lo que necesitaron para llegar al lugar en el que os encontráis. ¿Su contenido?

“¿Eres lo suficientemente apto, inteligente, apuesto, entrenado, bien versado, habilidoso, increíble, capaz, fuerte, formidable, hercúleo, máximo, para enfrentarte al futuro?

Si eres tan idiota como para creer que sí, te esperamos en…
¿Realmente es lo que quieres? Tu vida podría peligrar…
Aventurero reconsidéralo, porque no hay vuelta atrás…
Hahaha que tonto, ¿realmente quieres enfrentarte al fracaso?
Bien, entonces te esperamos en la arena de entrenamientos en las afueras del poblado Korakueen, si ganas no solo tendrás nuestro respeto local.

También te daremos una cuantiosa suma, pero si mueres, es solo tu culpa.”

Frente a ustedes, la luz del sol cae de lleno sobre la amplia arena que se extiende ante sus ojos. Es un terreno impecable de tierra compactada, con un diámetro exacto de nueve metros, delimitado por grandes bloques de piedra de unos cuarenta centímetros de grosor y veinte de altura.

[Imagen: Z9uW0ij.png]

Alrededor, una zona cuadrada está cercada por tablones apilados uno junto a otro, ofreciendo la privacidad necesaria para los numerosos entrenamientos que se realizan diariamente en ese lugar.

Son pocas las personas que han acudido en busca de la recompensa, pero quienes están allí rodean la arena de pie, sobre el césped, observando todos en la misma dirección con un recelo difícil de ocultar. Frente a la entrada del recinto, sentado, se encuentra el hombre por el cual han venido.

Un hombre de belleza imponente: cabellos azabache, ojos azules resaltados por pintura ceremonial roja, vestiduras inmaculadas de entrenamiento, tan pulcras que pareciera que jamás tocaron el polvo y un cuerpo perfectamente tonificado. Reposa con arrogancia sobre el único asiento disponible; un trono elevado de madera, adornado con detalles dorados y tapizado en terciopelo color vino tinto.

Joven Maestro


A su alrededor, un séquito de diez hombres lo rodea, actuando de algún modo como sus asistentes. Todos visten el mismo traje de entrenamiento: un atuendo tradicional negro que deja claro que pertenecen al mismo dojo de artes marciales.

[Imagen: GAo0D7v.png]

“My Lord, Parece que estos pobres insensatos son todos los que se animan a retarlo a usted”

Indico uno de los seguidores del hermoso joven con aparente admiración.

[Imagen: wcXYjrO.png]

“Descuide, my lord, no son dignos de su atención.”

Continúo otro de ellos, demostrando la devoción que tenían por el hombre.

[Imagen: 8jbk17d.png]

“La única forma de que los dejemos enfrentarse a usted, es si realmente son rivales dignos, my lord.”

Tras la confesión, los diez hombres con alturas variadas desde los dos metros hasta el  metro con cincuenta, avanzaron, haciendo una fila horizontal frente a su señor. “¡Nosotros probaremos a los aspirantes!” Gritaron al unísono antes de darle la espalda al apuesto hombre, quien apenas esbozó una sonrisa sin pronunciar palabra, irradiando un aire de superioridad digno de cualquier rey.

El séquito caminó hasta la arena de combate, subió a ella, se desplazó hasta la mitad de la misma y comenzó a observar con descarada fanfarronería hacia aquellos que habían llegado con la esperanza de obtener el gran botín prometido.

“¡Aquel incauto que desee enfrentar a nuestro señor! ¡deberá derrotarnos a nosotros 10! ¡pues es la proeza mínima que nuestro señor haría con suma facilidad, así que si no se ven capaces de ellos mejor regresen por donde vinieron kirarararara!” De la misma forma en que lo harían simples abusivos, las reglas del supuesto “enfrentamiento” parecían ridículas.

Tanto así, que el reducido número de aspirantes del poblado perdió parte de su confianza, varios de ellos se convencieron de que era imposible derrotar a diez hombres al mismo tiempo. Y si ese artista marcial en el trono era capaz de semejante proeza, pensaban, jamás lograrían siquiera rozarlo.

[Imagen: U2Ex2NH.png]

“Cobardes, el señor ya previno esto, así que, en su gran benevolencia, les permitirá afrontar la prueba para enfrentarlo en pareja, la regla es la misma si lo vencen se llevan una buena bolsa de berrys.”

Explico el hombre más pequeño del grupo, aquel de metro cincuenta. Aunque parecido no tiene mayor impacto en aquellos que perdieron las esperanzas de ganar.

¿Sería acaso una prueba injusta? ¿Realmente ese hombre era tan poderoso? ¿nuestros valientes aspirantes mostrarían su orgullo?

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#2
Atributos Personaje

 
Si contara la cantidad de veces que he venido a esta isla… bueno, que flojera, mejor no. Eran muchas veces. La conocía a estas alturas, así que las pequeñas cosas salían a relucir como un oso en llamas en un festival. Había estado explorando con Lio alrededor, teníamos tiempo y desde lo del festival me había caído de maravilla, así que claramente la iba a arrastrar conmigo de vacaciones.
 
En uno de los anuncios vi una especie convocatoria para un enfrentamiento… Liora y yo éramos todo eso ¡a nuestra medida! Excepto lo de idiotas, la verdad es que éramos muy inteligentes. Ni me detuve a explicarle la situación a Lio, esperaba que lo hubiera leído en el anuncio, después de todo daban dinero y estoy seguro que ella también quería dinero.
 
Así que la tome del brazo, leyendo una vez más la ubicación, por suerte la conocía. Tomé la mano de Liora con emoción, mirándola con una sonrisa felina ¡Nos íbamos a divertir mucho!
 
[Imagen: 56a93ea92db31e5a37a71f9581f3401b.jpg]
 
—¡Vamos, Lio! ¡A partirle la madre a unos imbéciles! — Solté con cierta emoción mientras comenzaba a avanzar a nuestro bélico destino.
 
Al llegar pude notar que parecía un show: Un espectáculo rustico con un rey que, aunque bien parecido, rodeado de lo que parecían sus esclavos o miembros del mismo grupo, hablaban enalteciéndolo de la forma más ridícula que podían… ugh, de la nada sentí el aroma a algo patético y sudado. Debíamos retar a los 10 para ir con el chico apuesto… Con razón la gente se iba, era excesivo para las personas normales, incluso aunque fuera en parejas, según lo que había dicho la tachuela de ahí… un momento, Liora y yo éramos una pareja. JA.
 
Miré a Liora, alzando las cejas con cierta travesura ¿Qué era mejor que partirle la madre a un imbécil? ¡Hacerlo con 10! —psst. Apostemos, veamos quien derrota más, si yo gano… quiero… ¡ah! quiero un masaje en los hombros y que me alabes por una semana ¡También me harás el desayuno esa semana! ¿Me entiendes? Y si tu ganas… Te deberé el favor que quieras ¿Qué opinas? — Era una oferta inmejorable y para cerrar el trato antes que pudiera opinar, di un par de pasos al frente antes del escenario principal, esperando que mi dulce compañera viniera conmigo para hacer nuestra gran entrada, mientras sostenía mi tridente con fuerza.
[Imagen: 7b49136cc14ac91468346334d5b22e02.jpg]
 
 
—¿Solo diez? Ríndanse de una vez, su líder también, esto será sin sentido y muy doloroso para ustedes. Además, no nos gustaría dañar una cara tan… agraciada. — Hablé mirando directamente al líder, apuntándole desde esa distancia con la lanza.
 
Karmas

 
Resumen

 
Imagen arma

Regalo del mar

Creaciones propias
3
Especificaciones

Descripción: Un tridente largo de asta y puntas doradas perfectamente simétricas, alargadas y afiladas, Las púas laterales se curvan ligeramente hacia afuera en contraste a la hoja central que es más larga que las laterales, y todas emergen de una base sólida con líneas marcadas. En el centro del cabezal hay una gema roja incrustada. El asta es recto y liso en la mayor parte, con detalles ornamentales grabados cerca de la empuñadura y en ambos extremos. Estos grabados son decorativos. El extremo inferior termina en una pequeña pieza tallada con forma estilizada, que equilibra el peso del arma y mantiene la estética del conjunto.


regalomar001
#3
Atributos Personaje


—¿Quieres? —Alargó la mano hacia Tezca, descubriendo en el interior de su puño un caramelo mentolado. Ella ya poseía uno entre sus fauces al cual le estaba dando vueltas sin parar desde hacía ya un buen rato, haciendo que el bulto bailara de mejilla a mejilla.

Extraño.

Era rara la ocasión en la que decidía tomarse un respiro, inspirar un poco de calma en el aire que la rodeaba, pero más raro era que decidiera compartir esos momentos con alguien más. Siempre tan esquiva, tan temerosa de formar lazos con los demás... y sin embargo ahí estaba, con aquel despampanante rubio a su lado. Era complicado para ella bajar la guardia, abrir una grieta en sus defensas. El pánico a perder aquello que le importaba era aterrador, pero de alguna manera terminaba cediendo siempre, aunque se negara a reconocerlo.

De repente su mirada se fijó en un llamativo cartel. Su orbe deslizándose a lado y lado leyendo el contenido. Esbozó una pequeña sonrisa y alzó el rostro para ver a su acompañante. Por su semblante entendió que estaba pensando lo mismo que ella. No hizo falta ningún tipo de palabra, ni siquiera un gesto. Bastó con verse para saber lo que cada uno estaba pensando y eso hizo que su sonrisa se ampliara. Nunca estaba de más tener un compañero de aventuras. Y más aún si había una jugosa recompensa de por medio.

El espacio habilitado para la batalla era amplio, abierto, no pudo evitar pensar en los coliseos. El sol les regalaba un día cálido, brillante y un clima agradable. La suave brisa zarandeó ligeramente sus cabellos mientras analizaba la situación. Diez contra dos, y luego el jefe final. Ladeó la cabeza hacia un costado, ¿tan poca fe le tenían a su superior que a toda costa tenían que enfrentarse todos ellos a la vez para evitar que llegaran a él? Exhaló un pequeño suspiro, decepcionada con la situación, esperaba a unos dignos oponentes, pero no eran nada más que unos cobardes. De alguna manera esperaba que fuesen a dar algo de batalla, pero tal parecía que no iba a correr esa suerte.

Al menos obtendrían unos berries sin demasiado esfuerzo.


[Imagen: Preparada2.png]

—Oh... Menos mal que te tengo a ti para darle algo de emoción a esto, querido. —Una sonrisa ladina apareció en su rostro.— Acepto el trato, pero bien sabes que ganarme no va a ser sencillo, ¿verdad? Esta vez no hay un incendio de por medio. —Comentó, bromeando con su propio trauma, rememorando lo acontecido el día que se conocieron. Su labor en la batalla aquel día fue ridículo y nulo, pero esa vez iba a ser muy diferente, demostraría de lo que era capaz. No tendría filtros, ni piedad. A fin de cuentas estaban en una notable desventaja numérica. La compasión era un lujo que no les iba a otorgar. Que lo hubieran pensado antes.

Rio levemente ante las palabras de su amigo hacia el equipo contrario. No podía negar que su confianza era contagiosa a la par que divertida. Peinó su propia cabellera con los dedos, desenredándolo con suavidad antes de comenzar a trenzarlo. La melena recogida era más práctica a la hora de pelear.

Se acercó a un hombre que había decidido quedarse a ver la pelea y sin un atisbo de duda se dirigió hacia él.


[Imagen: Ajam.png]

—Querido, ¿te importa sostenerme esto? Prometo que no tardaré demasiado. —Se quitó la chaqueta que reposaba sobre sus hombros y se la acercó con sumo cuidado, como quien entrega lo más preciado del mundo. Le guiñó un ojo, coqueteando ligeramente con él para obtener un pequeño trato favorable.— Si cuando vuelva está impoluta, tendrás una recompensa. —Se inclinó hacia él, elevando los talones para llegar a su oído.— Y si por el contrario se ensucia o pasa cualquier cosa con ella, juro que serás el décimo segundo con el que bailaré hoy. —Una sonrisa se posó en sus labios, tierna, inocente. Como si la amenaza no hubiese sido nunca mencionada—. Y te prometo que no te gustará.

Volvió al lado de Tezca y apoyó una extremidad en su hombro derecho, inclinando la cabeza hacia él, como si nada hubiera pasado.

—Bien, querido... ¿Algún plan o prefieres que vayamos por libre? Yo me adapto a todo. —La katana que portaba escondida en su espalda, bajo el abrigo, ahora a la vista de cualquiera. Desenvainó con su diestra y con un rápido gesto hizo sisear el aire alrededor de la afilada hoja. Sonrió, amaba hacer vibrar su alrededor.

Su ojo captó a alguien que consumió su atención y alzó el brazo, apuntando hacia él con la punta de su arma. Odiaba los aires de grandeza, el ego subido y el pecho hinchado cuando no era el propio. Que alguien se creyera superior por el mero hecho de tener un poco más de altura o músculo la sacaba de quicio, y aquella expresión de narcicismo puro solo empeoraba las cosas.

—Tú serás el primero en comer tierra. —Acomodó ligeramente sus pies sobre la arena, inclinándose. Ambas manos en el mango, músculos tensos, muñecas flojas.

Estaba preparada para saltar en cualquier momento.

— [ Outfit ] ❜ ༗

Karmas

Resumen
#4

Al mismo tiempo que varios aspirantes optaban por retirarse del enfrentamiento, dos de los presentes decidieron tomar un rumbo completamente distinto.

Envalentonado por su propia personalidad, el joven de mechones dorados avanzó un metro, acercándose hasta quedar al ras de la arena y con una arrogancia descarada, lanzó un desafío abierto mientras alzaba su arma, apuntando directamente hacia el hombre que ostentaba el trono más allá del terreno de combate.

“¡Como te atreves maldito sirviente!” Gritó el sequito molestando su ira ante el atrevimiento. 

“Kukukuku” Una risa suave y pausada emergió del apuesto prodigio, su tono era burlón y sus ojos se posaron delicadamente sobre el chico que lo apuntaba. Parecía estar estudiándolo, quizás su postura, su anatomía o incluso su descaro.

“¡Vamos a acabarte, niñato!” Expreso uno de los hombres del séquito mostrando molestias.

Aunque Tezka no fue el único en hacer una entrada memorable en la arena. La hermosa y seductora cocinera no tardó en desplegar sus encantos, atrapando bajo su hechizo a uno de los pobres aspirantes que aún permanecían entre los espectadores. El pobre apenas pudo emitir balbuceos ante los vocablos provocativos y amenazantes de la joven. “Lo protegeré con mi vida… ni una sola gota de polvo caerá sobre su prenda my lady” indicó, más perdido en aquellos ojos carmesí que asustado por el peligro que la chica pudiera representar. Aunque, seguramente estaba a punto de comprender que debía tenerle más miedo que deseo.

La pareja volvió a unirse frente a la arena, y solo Liora fue capaz de dar un paso más para subir a la plataforma, apuntando la punta de su reluciente katana hacia los adversarios. Tras su declaración de guerra, un pequeño gritillo escapó del más bajo entre los diez hombres, aunque se recuperó de inmediato. Quizá la amenaza no iba dirigida a él, pero parecía afectar su ego de que la mujer fuera más alta.

Para ese momento todo el séquito de 10 hombres se encontraba completamente embravecido, ninguno podía creer el derroche de arrogancia mostrado por ese par ante su señor, así que de un momento a otro, de forma repentina los diez se lanzaron al unísono furiosos sobre los aspirantes.

“¡SE ARREPENTIRÁN!”

Gritaron iracundos en un avance furioso que los llevó hasta los dos piratas. Cinco se abalanzaron sobre Liora y los otros cinco fueron directos a Tezka. Los diez atacaron al unísono: patadas, puños, cabezazos… los golpes caían sobre ellos como una lotería en la que la pareja parecía haber comprado todos los boletos.

Informacion de la aventura
[Imagen: ELRAliP.png]
#5
Atributos Personaje


Observé a Liora y lo enamorado que había dejado a ese espectador: Eso era aterrador, entendía el trato privilegiado, pero aún así… ¿Eso significaba que me podía ganar más rápido? Digo, si enamoraba a los luchadores esos podrían nada más rendirse, aunque parecían más enamorados del apuesto aquel. Me pregunté, por un instante absurdo, si ese “poder especial” podía usarse como arma o si simplemente tenía que resignarme a pelear contra alguien que podía desarmar a cualquiera con solo sonreír, espera, si yo he hecho lo mismo: Solo que es tan natural en mi que lo olvido.

No tuve tanto tiempo para pensar cuando se habían dividido perfectamente a la mitad para atacarnos y solo podía pensar en una cosa: Ganarle a Liora. Sentí el impulso recorrerme desde los pies hasta la nuca, una mezcla entre instinto competitivo y ansías por llegar al hombre del trono, como si todo mi enfoque se redujera de golpe a esa meta irracional que, aun así, me daba una extraña determinación. Porque si no la vencía ahora, con ese público entregado y esos luchadores distraídos, probablemente no iba a tener otra oportunidad para lucirme con las migajas de público que quedaban.
 
Sin esperar más, me moví dos metros al frente para tener a la mayor cantidad de idiotas lo más cerca posible sosteniendo mi tridente con fuerza para moverla hábilmente al frente y en media luna con fuerza, intentando rasgar la mayor cantidad de piel posible: Si me iban a atacar en grupo que así fuera, con cicatrices parecidas entonces para que no se olviden de mí. Por supuesto, la tumulta, solo por simples números habían logrado llegar a mí, sintiendo el golpe con molestía, tendría que ser rápido o podrían sacarme de mi ventaja: Pegaban relativamente duro, no había duda ¿pero saben que pega más fuerte que carne y hueso? El acero.

—¿Qué pasa? ¿Parecen sacados de un lugar de disciplina, pero son unas gallinas atacando en motín? Debería darles vergüenza ¿Me entiendes? — Dijo el tal vez menos honorable de todos, balanceando mi lanza para provocarlos peor.
 
Karmas


Bélico

 
 
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Regalo del mar

Creaciones propias
3
Especificaciones

Descripción: Un tridente largo de asta y puntas doradas perfectamente simétricas, alargadas y afiladas, Las púas laterales se curvan ligeramente hacia afuera en contraste a la hoja central que es más larga que las laterales, y todas emergen de una base sólida con líneas marcadas. En el centro del cabezal hay una gema roja incrustada. El asta es recto y liso en la mayor parte, con detalles ornamentales grabados cerca de la empuñadura y en ambos extremos. Estos grabados son decorativos. El extremo inferior termina en una pequeña pieza tallada con forma estilizada, que equilibra el peso del arma y mantiene la estética del conjunto.


regalomar001
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 692 - 25 = 667
Energia: 803 + 0 = 803
Espiritu: 135 + 0 = 135
#6
Atributos Personaje


Apenas estaba acomodando las manos sobre el mando de su katana que la horda se dividió. Cinco de ellos se abalanzaron sobre la joven de cabellos color turquesa. Pecó de confianza, quizás de más. Los golpes no tardaron en hacerse presentes y se vio incapaz de evitarlos. Quizás si fuesen uno o dos podría tener más margen, pero no en ese contexto. La amalgama de patadas, puñetazos y demás ataques se hicieron presentes en su cuerpo. Recibió todos ellos, su cuerpo magullado.

Pero si algo había obtenido era resistencia.

Una sonrisa se posó en sus labios y aprovechó un mínimo quiebre en su formación para cargar contra ellos. Con precisión golpeó a uno de ellos en el mentón con su codo. Su hueso encajándose en la mandíbula ajena, haciéndola crujir. Aquel movimiento lo hizo retroceder y caer sobre su propio trasero. Con eso apareció su oportunidad. Acomodó sus pies en la arena y agarró el impulso suficiente para dar un brinco hacia adelante. Apenas avanzó un metro pero fue suficiente para mover su arma con mayor libertad y atacar. No iba a ser su saco de boxeo, no.

Era hora de bailar.


[Imagen: Altiva3.png]

La hoja cortó el aire, veloz, firme, haciéndolo sisear. El afilado filo se deslizó en diagonal hacia el primero de ellos, derribándolo. Con dos menos ya solo quedaban tres. Recibió un puñetazo en el estómago que la hizo retener el aliento durante un par de segundos. Necesitó de un instante más para recuperarse y enfureció. Su mirada afilada, fría, penetrante. Podía cortar con ella sin utilizar absolutamente nada más. Entrecerró su orbe sobre aquel lastre que la había golpeado. La furia se adueñó de su cuerpo, el calor corrió cada poro de su piel en un torrente que se apoderó por completo de ella. Tensó la mandíbula, apretó los dientes y movió su katana, deslizándola sobre el torso ajeno en un corte horizontal.

Se relamió los labios y su orbe se deslizó entre los otros dos que quedaban en pie. Sin dudarlo se lanzaron a por ella, dispuestos a acabar con la joven para mantener el orgullo y ego de su equipo intacto. Si vencían no importaba tener alguna baja, aunque fuese a manos de una pareja. Recibió, una vez más, los ataques. Su flanco derecho invisible, cubierto por la venda sobre su ojo. Era una desventaja, definitivamente, al menos hasta que la pierna ajena la golpeó. Con esa información consiguió ubicarlo y en respuesta, con un rápido movimiento de muñeca llevó el arma hacia él, cortando su muslo sin piedad. El río carmesí deslizándose por su extremidad.


[Imagen: Analizo.png]

Se volteó de nuevo y acabó con el último con su hoja deslizándose por su torso.

Respiración agitada, corazón palpitante y la boca de su estómago entumecida. Se llevó la mano ahí, pues fue la ubicación que recibió mayor daño y acarició la zona, sus dedos deslizándose por la tela en un intento de calmar el dolor. A los pocos segundos bajó la mano. No iba a darles un mísero segundo más de protagonismo.

Pese a no haber sido capaz de esquivar -y haber recibido todos los golpes- dirigió la mirada a quien regentaba el trono de madera. Altiva, desafiante. El rostro alzado y el pecho hinchado. Una muestra de poder, de dominio. Desvió la mirada a su acompañante, teniendo que voltear todo el rostro para poder observarle. Deslizó el orbe a lo ancho y largo del rubio—. Bien hecho, querido. —Esbozó una sonrisa, no por felicidad, no por mostrarse agradable. No. Ese gesto fue impulsado por el orgullo y la soberbia.


[Imagen: Lo-dije.png]

—¿Sabes? —Inclinó la cabeza hacia un costado. —Me apetece sentarme un rato... Va siendo hora de adueñarnos de ese trono... ¿no crees, querido? —Canturreó en una clara invitación a seguir peleando. Si algo le gustaba casi tanto como comer, buscar ingredientes o probar recetas nuevas, era sin duda el destronar a quienes se creían los reyes. Adueñarse de sus coronas, despojarlos de su orgullo y hacerles comer el suelo que con tanta petulancia se atrevían a pisar.

¿Había acaso sabor más dulce?

Un poco de todo
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 619 - 25 = 594
Energia: 503 + 0 = 503
Espiritu: 96 + 0 = 96
#7

El breve enfrentamiento entre la horda y los dos piratas no duró ni una pizca de lo que cualquiera se hubiera esperado. En cuestión de segundos, los diez hombres terminaron acostados sobre el suelo, abatidos por la impetuosa embestida de Tezka y el oleaje sanguinario que desató Liora.

“Mal… malditos…” murmuró uno de los hombres del séquito mientras luchaba por mantener presionada su herida, intentando evitar que su interior se desbordara sobre toda la arena.

La sorpresa en los espectadores fue evidente, era la primera vez que presenciaban tal demostración de poder. Los hombres que se alzaron en principio arrogantes, ahora solo eran desdichados que no habían sido ni siquiera un buen tentempié para los aventureros.

“¡Increíble!” “¡Vamos, chicos!” “¡Enséñenles quién manda!” fueron solo algunas de las voces que se alzaron entre los presentes, vitoreando a la pareja. Entre ellos, el sujeto que sostenía el abrigo de Liora no tardó en aferrarse a él con mayor fuerza, plenamente consciente ahora de que las amenazas previas, tenían fundamento.

“Impresionante.” Alabó también el joven maestro, por el que todos los presentes se habían reunido. A continuación, sin perder la sonrisa de sus labios, vio y escuchó las amenazas de la pareja sobre su posición. Incluso parecía que haber visto aquello le causaba una inquietante diversión más allá de algún remordimiento o sentimiento de ira.

“M..maestro… perdónenos…” Musito, el último hombre del séquito, antes de caer inconsciente.

“Mis muchachos, tal parece que por fin han encontrado a oponentes dignos para mí.” La sonrisa se remarcó en los labios del joven maestro para levantarse de su trono y dar un pequeño saltito hasta la arena. “Bien, ¿querían el trono no? Es de ustedes.” Expreso en su avance, sus piernas y sus manos temblaban ligeramente, como si una furia silenciosa corriera por todo su cuerpo. 

Contenido Oculto


“¡Enfréntenme con todo lo que tengan!” Ni siquiera terminó sus palabras cuando su cuerpo se desplazó a una velocidad imposible de seguir para todos los presentes. En un abrir y cerrar de ojos, se encontraba impactando una poderosa patada lateral (side kick) directo al rostro de Tezka partiendo sus lentes en el proceso.

Una vez impactar el joven maestro se apoyó en el egocéntrico rubio que no se movió ni un centímetro y se impulsó en sentido contrario un total de dos metros cayendo de forma grácil retomando nuevamente una guardia de combate, pierna izquierda delante de la derecha y puños arriba.

Contenido Oculto


INFORMACION DE LA AVENTURA
[Imagen: ELRAliP.png]
#8
Atributos Personaje


Parecía que el jefe final finalmente había decidido enfrentarnos, pues hasta ese momento hubiera estado probando nuestra fuerza, evaluando la fuerza que nos quedaba después de lidiar con todos los obstáculos anteriores. Con los cuerpos adoloridos de sus aliados en el suelo, algunos inconscientes, otros apenas respirando, o al menos eso creía; Estaban en el suelo, poco me importaban. Se levantó con una calma inquietante, casi ceremoniosa, y nos dirigió unas palabras que pretendían sonar solemnes, aunque solo añadían más tensión al ambiente.
 
Por un instante pensé que, si así de fácil iba a ceder, si realmente estaba dispuesto a rendirse sin más, sería un alivio absoluto; por mí mejor, no tenía ningún interés en prolongar una pelea innecesaria, que claramente el arrogante hombre perdería. Sin embargo, la manera en que sonrió, la forma en que su voz resonó con un matiz demasiado confiado, me dejó claro que no. Nada era tan simple. Nada con él lo sería jamás. Todo tenía trampa, cada gesto escondía una intención, cada palabra era una carnada para arrastrarnos directo a su juego.
 
Y mientras su grito resonaba, exaltado como una corriente de energía, su presencia misma parecía transformarse en la verdadera amenaza, dejándonos claro que apenas habíamos llegado al verdadero inicio del enfrentamiento.
 
Ni siquiera noté al maldito bastardo.
 
Solo sentí el golpe ¿era una patada no? y el plástico de mis lentes abriendo una herida molesta por encima del puente de la nariz, dolió como la mierda y en reacción me llevé la mano a la nariz soltando un quejido mientras las gafas caían al suelo, rotas a la mitad.
 
[Imagen: ce0f0a18f439d6dbd2bad604046295ea.jpg]
—¡HOY TE MUERES HIJO DE PUTA! —
 
Hubiera preferido cualquier otro golpe menos en la cara y muchísimo menos que quebrara mis lentes, pero bueno, decidió morirse, cada quien sus gustos; Al parecer a ese tipo no le gusta mucho vivir. Avancé 2 metros en línea recta apenas terminé de hablar para quedar frente al hombre, tomando la lanza con ambas manos para hacerle un profundo tajo de arriba hacia abajo en toda la cara, enfocándome en los labios y nariz aprovechando el filo del tridente. Ojo por ojo.
 
Aproveché a moverme dos metros detrás suyos en línea recta, girando mi lanza egocéntricamente. —Vamos cabrón de mierda. Disfruta tu último día en la tierra ¡Vamos, Lio!  ¿me entiendes? —
 
Karmas

Bélico

 
 
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Creaciones propias
3
Especificaciones

Descripción: Un tridente largo de asta y puntas doradas perfectamente simétricas, alargadas y afiladas, Las púas laterales se curvan ligeramente hacia afuera en contraste a la hoja central que es más larga que las laterales, y todas emergen de una base sólida con líneas marcadas. En el centro del cabezal hay una gema roja incrustada. El asta es recto y liso en la mayor parte, con detalles ornamentales grabados cerca de la empuñadura y en ambos extremos. Estos grabados son decorativos. El extremo inferior termina en una pequeña pieza tallada con forma estilizada, que equilibra el peso del arma y mantiene la estética del conjunto.


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 667 - 80 = 587
Energia: 803 + 0 = 803
Espiritu: 135 + 0 = 135
#9
Narri Mencion


El rápido ataque del maestro impactó de lleno en la cara del rubio, quebrando en el acto sus gafas negras y parte del rostro. Las piezas de ambos cayeron al suelo producto del ataque mientras el maestro se volvía a posicionar en completo asombro por lo que estaba observando.

La piel del rubio, lejos de mostrar sangre, hematomas o alguna herida particular, se había agrietado de forma similar a la arcilla sólida cuando recibe un golpe. “¡Qué cojonesssssssssssss!” Gritó el maestro en el acto, casi al mismo tiempo en que el rubio le amenazaba.

Un chillido de pánico absoluto brotó del interior del veloz luchador en el instante en que comprendió el problema en el que se había metido; pues era evidente que aquel sujeto era uno de los elegidos por el demonio para portar sus poderes en el cuerpo.

“LO SIE…” Sin poder siquiera terminar su disculpa, el accionar del rubio desató un furioso corte de forma vertical en su rostro. Un hilillo de sangre salpicó el suelo tras dibujar una perfecta línea, mientras su mirada se levantaba hacia su oponente cubierta por sus manos y lejos de encararlo, salió corriendo hacia el costado izquierdo a máxima velocidad, dejando detrás de sí una humareda de polvo.


“¡PELEARE CONTIGO EN OTRA OCASIÓN! ¡ACABO DE TENER UN RETORCIJÓN! ¡ESTO NO CUENTA COMO DERROTA, SOLO TENGO QUE IR AL BAÑO!”

La pobre excusa descolocó a todos los presentes mientras lo veían alejarse. “¡Oh! ¡Qué grande y benevolente es el maestro!, ¡incluso lucho presa de un virus estomacal!” Exclamó con fuerza uno de los hombres que aún seguían conscientes en el suelo. “¡Ja! No habrían tenido oportunidad si no fuera por eso, ¡tuvieron suerte!” El borde del descaro, pero en realidad esos sujetos creían lo que decían. “Alguien, llame a un doctor por favor…” Terminaron de mencionar una petición más que necesaria después del dolor sufrido.

Por su parte, los dos que aún quedaban de pie en la arena, tuvieron que enfrentar la opinión pública de los pocos que quedaban allí. “Bueno, si tenía un virus estomacal… eso quiere decir que es como un empate, ¿no?” Dijo uno de los espectadores. “Yo creo que igual ganaron, deberían llevarse el oro y el trono, ¿No?” Era otra de las muchas opiniones que se cuestionaban lo sucedido. En realidad, algunos parecían no estar muy contentos con darle la victoria a unos aparecidos. “Mejor quedémonos con el dinero, ¿no?” Sería quizás la opinión que termino de llenar el vaso. Si no querían darles el dinero y el trono, debían tomarlo por sí mismos, robarles y abrirse paso a los golpes como bien sabían hacerlo.

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#10
Atributos Personaje


Los dedos se enredaban en el arma como hiedras a las ramas, aferrándose a ella con cuidado. El carmín descendía por la hoja, dejando pequeñas pruebas de su reciente acto en la arena. Su respiración seguía agitada, el subir y bajar de su pecho era la evidente muestra de ello. Su boca, en ese instante seca, clamaba por un poco de agua.

Llevó su mano libre a uno de los relucientes pendientes, acariciándolo con una delicadeza casi ritual mientras entrecerraba la mirada. ⊰ ¿Has visto, madre...? La increíble mujer en la que me estoy convirtiendo. ⊱ Sonrió con ternura. Un casi grotesco cuadro de ironías. Nadie en su sano juicio tendría un semblante tan dulce y calmo tras un evento así... Pero Liora siempre había sido diferente.

Su moral nunca había sido una línea recta. Poseía curvas, caminos intrincados, nudos que no lograba deshacer... Y quizás eso era lo que la hacía tan atrayente y especial. Una persona compleja, repleta de luces y sombras que pese a que la oscuridad habitaba en ella, un pequeño rayo de luz conseguía filtrarse siempre.

¿Era eso a lo que llaman esperanza?

Una voz la sacó de sus pensamientos, pero lejos de prestarle toda la atención correspondiente, pasó los dedos por el lateral de su arma, deslizando la aún húmeda sangre de esta hasta el filo.

—Odio cuando se ensucia... —Escapó de sus labios en un suave susurro. Alzó la mirada, dirigiendo su único ojo útil hacia aquel joven. Era atractivo, eso no podía negarse, pero su aura, su ego... Toda la ostentosidad que le rodeaba lo hacía, a su parecer, repugnante. Rodó los ojos, infravalorándolo por completo.

—Mira, querido, al fin alguien inteligente. —Sonrisa ladina dibujada en el rostro, dirigiéndose a su compañero mientras su ego ascendía sin descanso. Quiso avanzar, adelantarse esta vez a los acontecimientos pero todo sucedió demasiado rápido. El reto quedó flotando en el aire. No le dio tiempo a anticiparse a lo que estaba por acontecer.

Un parpadeo, a penas un pestañeo y ya no estaba ahí. En un acto instintivo coló su mano libre entre sus propias prendas, acariciando los pétalos del lycoris en un intento de calmar los latidos de su -ahora de nuevo- acelerado corazón.— ¿Qué demonios? —Como una sombra apareció otra vez y un grito de sorpresa quedó ahogado en su garganta al vislumbrar a su amigo siendo golpeado.— ¡Tezca! —Rugió. Y su semblante se transformó por completo.

Entrecejo fruncido, arrugándose en consecuencia. Mirada fría, hostil, pupilas destellando al rojo vivo. Lava corriendo por sus venas como un volcán que acababa de erupcionar. Mandíbula tensa hasta hacerla crujir. Agarre firme, arañando ligeramente la cinta de la empuñadura.

De repente su mirada se nubló. La ira adueñándose de cada uno de sus sentidos. Su mente trajinaba una y mil maneras de hacerle sufrir, de hacerle pagar por el pecado que era golpear a un ser apreciado. Le haría crujir cada falange, haría sucumbir cada hueso de su cuerpo. Haría correr un río carmesí por cada fibra de su cuerpo. Le haría sufrir, pedir clemencia, pero transformaría cada poro de su piel en el mismísimo infierno.

Nadie tocaba lo que consideraba suyo.

Nadie.

Y menos aún para dañarle.

No le hizo falta siquiera escuchar las palabras de Tezca, estaba tan cegada por la ira y la sed de venganza que ni siquiera se percató de que su amigo ya había contraatacado al joven.

Estaba dispuesta a apoyar el ataque de su amigo golpeando a aquel ser, de hacerle sufrir por todos y cada uno de sus pecados, pero este tomó la sensata decisión de huir con una excusa tan ruin y burda que lejos de hacerla reír, la enfureció más.

—Maldito cobarde. —Refunfuñó por lo bajo mientras sacaba un pañuelo de un bolsillo, limpiando minuciosamente la hoja del arma antes de enfundar de nuevo. Dirigió los pasos al rubio y con una expresión más calmada susurró.— ¿Estás bien? —Ladeó la cabeza, buscando heridas más allá de un daño material, que en ese caso, eran sus gafas.

Pero de nuevo el fuego corrió por sus carnes ¿es que nadie ahí sabía mantener su sucia boca cerrada? Ni corta ni perezosa se acercó concretamente a uno de ellos y sin darle la oportunidad de apartarse, le encajó una patada en el mentón, haciéndolo volar un metro hacia atrás. Nadie jugaba con sus berries.

—Atrévete a tocar nuestra recompensa y conocerás lo que es el infierno. —Se acercó a él y se inclinó. Con fuerza agarró sus hebras, apresándolas entre sus dedos. Jaló de él, obligándole a levantar la cabeza. Aproximó su rostro al ajeno y susurró con voz ronca.— ¿Y bien...? Dadle la bolsa a mi compañero, o nos veremos en la obligación de quebrar cada uno de vuestros huesecitos. —No dudó, su voz no tembló. Era una amenaza tan real como la vida misma. Tan en serio iba que volvió la mano al mango del arma, tomando esta para sacar ligeramente la hoja, mostrándosela.— Quizás te quedaste con ganas de más... ¿Quieres un pequeño... "empujoncito"? —Canturreó, su voz sonando como el tintineo de una campana.

Con la mirada buscó a Tezca, buscando su apoyo con una pequeña sonrisa en los labios.

Un poco de todo


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