Es bien entrada la noche. Rondará la una de la madrugada, quizás las dos. El cielo está completamente a oscuras, aunque no se ve una triste estrella en el cielo, ni siquiera la Luna. La contaminación de la isla impide saber que hay en el firmamento, solo se ven las ya cotidianas nubes grises de ácidos y tóxicos de las petroleras o las pobres farolas mal iluminadas por el todavía más precario servicio eléctrico, que genera un parpadeo constante de los focos que es excesivamente molesto y excesivamente inútil.
Excesos, esa es la palabra clave para definir este lugar. Un sitio que debería de estar colmado de riquezas y que por culpa de los excesos y la avaricia se ha convertido en un cementerio de alquitrán, químicos, trabajadores y explotadores. El caldo de cultivo de una sociedad echada a perder en todos los sentidos.
¿Qué le queda al hombre honrado en un lugar como este? Con suerte, una paga lo suficiente generosa como para poder olvidar las penas en el bar de la esquina. Por desgracia ni ese privilegio se pueden dar algunos. Los más listos se fugaron ya. Y los más malos se han quedado para sacar tajada del trabajo ajeno.
Por aquí paseas, Zalik. Unas calles pavimentadas, repletas de adoquines mal colocados y con los que los borrachos y mendigos tropiezan. Unos callejones repletos de empleados a las horas puntas de entrada y salida, pero que ahora nadie frecuenta. Hay que descansar, o eso dicen. Solo tu mente atormentada entiende las razones por las que caminas a estas horas intempestivas. Solo tú sabes lo que puedes encontrar aquí.
Conoces los pasadizos como la palma de tu mano. El mapa mental que has dibujado durante semanas, analizando cada rincón, te guían por donde quieres. Aunque tienes claro el destino. Una vieja posada de dos plantas, con la fachada llena de moho sin limpiar. Se encuentra en el distrito exterior de la zona de residuos, y los malnacidos que se dejan el alimento acaban ahí, buscando algo que echarse a la boca. Aunque también lo frecuentan un grupo "selecto" de clientes. Los días paga, una banda de maleantes y traficantes abordan a las almas en desgracia que pretenden disfrutar de una cena decente. Lo que no saben es que les sale caro y los despluman. Hoy es día de paga. Hoy Zalik sale a cazar.
Entras en el mesón. Nadie parece atenderte ni advertirse de tu presencia. No es que seas invisible, pero nadie te tiene en cuenta. De un simple vistazo, lo ves todo con claridad. Al fondo, todo recto, una extensa barra de bar sin ningún cliente, tan solo el posadero calvo de mandil verde lavando una jarra que parece estar siempre sucia. Por detrás de él un surtido de bebidas sin estrenar, aunque llenas de polvo y telaraña. Unos pasos más allá, por el lado izquierdo del tipo, una puerta tímida con un letrero de WC. Capaz ahí se encuentra el tesoro del Rey de los Piratas, ¿Quién sabe?
A la izquierda del alojamiento hay unas mesas redondas de madera dañada, con sillas que crujen a cada movimiento. Media docena de hombres rodean a un tipo ridículamente delgado, con casco y mono de obra. Lo están tratando como si fueran amigos de toda la vida, mientras se ríen de él, cogen su comida y le piden dinero. Se nota demasiado esa relación pasivo-agresiva tensa, que hace que el trabajador sonrisa de forma forzosa y vaya accediendo poco a poco a las demandas de los abusones, aterrorizado en su interior. Ellos lo saben, saben que tienen el control. Sobretodo uno de ellos, que destaca por encima de sus cinco compañeros. Tiene un chaleco, cara de puerco y pintas de punkarra total.
A tu mano derecha, en una mesa más alejada y privada, la demostración pura del pasotismo. Un grupito reducido de tres Marines juegan a las cartas y apuestan su dinero del mes, ignorantes de lo que sucede a escasos metros de ellos. Podrías pensar que están borrachos, pero no. Con verlos gritar y reir se nota que no van ebrios, simplente hacen caso omiso a la injusticia.
Ayuda visual Mapa
Cerdo matón
¿Qué harás, Zalik? Esto es lo que venías a buscar, y lo has encontrado. Sin embargo, la vida es dura y un solo hombre no puede ajusticiar al mundo entero. ¿O tal vez sí? Puede que no seas el héroe que Briss merece... Pero si el que Briss necesita.
Bienvenida
Resumen
Zalik pasea por las calles nocturnas de Brisa
Zalik entra en una posada y encuentra a unos matones molestando a un tipo y a unos matones pasando del tema
Como proceder?
Te he visto bastante desenvuelto. Aún así, te comento lo básico
Ahora es tu momento de definir ese camino, como te sientes, que pasa por tu cabeza. No dudes en explayarte en todo momento y en justificar moralmente tus acciones
Como ves, hay diferentes opciones para interactuar. Unas acercarán un desenlace y cortará otros caminos. Solo Zalik maneja su destino, suerte y a rolear
Utiliza el apartado de spoilers para justificar tus acciones y anotar los karmas que te han hecho comportarte así.
Off
Bienvenido Zalik a tu primera aventura. Es un honor y un placer. Espero que disfrutes al máximo de la narrativa y también aprendas a manejar las mates y los spoilers para tramas más grandes xD
Qué sentido conserva la palabra justicia cuando se invoca únicamente a favor del criminal, en nombre de una omisión nacida del miedo a la muerte. Qué sentido tiene cuando solo se ejerce cuando resulta posible ejecutarla y no cuando es necesaria. Qué valor guarda cuando siempre arriba tarde. Qué dignidad puede reclamar si quienes la custodian parecen olvidar que no habitan un cuento moral, sino un mundo erosionado por la AUSENCIA de educación...
Se repite con frecuencia que los héroes son aquellos que previenen únicamente mediante la palabra, que encauzan sus actos a través de golpes que jamás desembocan en fatalidad; sin embargo, pocas afirmaciones resultan tan perniciosas. Los malos seguirán siendo malos incluso si, de manera circunstancial, alguna de sus acciones parece buena; del mismo modo, los buenos continúan siéndolo aun cuando se equivoquen o recurran a una fuerza mayor para sofocar ideas nocivas. La realidad es más áspera de lo que el ideal permite admitir, pues no siempre es posible alcanzar el consenso de permitir que alguien continúe con vida cuando el bienestar de la víctima y su salud mental pesan infinitamente más que la preservación de un cáncer social que corrompe a la humanidad. Aquí no hay sadismo ni deseo de ascenso mediante el ejercicio de la violencia; lo que existe es un medio orientado a un fin tan sencillo como rehabilitar el mundo y volver intolerables actos como aquellos.
Zalik no es el héroe de páginas premeditadas por un autor que delimita al villano y confía en que la palabra baste para mermar sus actos. Zalik es el héroe que una víctima anhela cuando su vida pende de un hilo tan frágil como la autoestima de un maltratador. Así se percibe él mismo; aquello que habría deseado contemplar antes de la masacre de su familia. Aquello que habría querido ver normalizado como respuesta ante una injusticia sin excusa posible. Sin embargo, ya no es Zalik; es una máscara que cualquiera podría portar, de colores neutros (blanco, negro y gris), adherida a una vestimenta voluminosa que simula una silueta "activa" cuando los testimonios descansan. No desea ser el rostro de la justicia; aspira a demostrar que todos pueden encarnarla y que, ante actos macabros, ante la presencia de un cáncer, es necesario destruirlo incluso cuando se lo califique de benigno, por la molestia que acarrea. Otros, como él, pueden "vestir" dichosa máscara; ella es su herramienta. Y como cualquier cazador o militar, precisa de un ropaje específico para ejecutar sus actos.
El frío lo acompaña; el desplazamiento se vuelve automatizado, avanza hacia donde debe ir y poco le importa que sus acciones no sean celebradas como hazaña. Busca eficacia. Romper un ciclo. La vida es cruda y el mundo, todavía más; por ello, el mensaje ha de ser severo. O acotas la ley o mueres; fin. Ahí reside su prevención, en el miedo a delinquir. Cuando llega, cuando atraviesa el umbral de la puerta, el escenario responde a lo esperable en un mundo saturado de mierda. Su gesto siquiera se agria; Zalik, tras la máscara o sin ella, mantiene siempre dicho semblante medianamente imperturbable que solo permite ciertas expresiones de forma muy esporádica. Ahora, oculto tras su identidad, sigue siendo el mismo; no hay gesto alguno, ojos despojados de brillo y una daga oculta bajo la manga, dispuesto a MATAR. Se encuentra a unos dos metros de la entrada cuando sus ojos perfilan la escena; vaya, los marines parecen compartir una calaña similar, aun cuando su indumentaria les otorgue una apariencia de pulcritud. No obstante, y lejos de lo que cualquiera supondría, su arrebato no se dirige hacia ellos. Sí, son omisores por tolerancia, pero no ejercen directamente el delito, aunque su deber sea detenerlo; tampoco logrará abrir un diálogo, pues si antes de su presencia nada les importaba, menos aún lo harán bajo presión. Resulta preferible la humillación de no haber actuado; demostrar que la hazaña fue cometida por alguien bajo una máscara cualquiera y no por quienes representan la imagen de la protección gubernamental. Es, además, una cuestión de lógica; a esos marines les importa poco la víctima y, por extensión, también los piratas. En caso de intervenir contra ellos, mantendrían una actuación neutral; Zalik estaría ejerciendo una presión que reforzaría esa neutralidad o incluso su favor, dado que un marine, por alianza, ha de oponerse al pirata y nunca al civil. Sea neutral o favorable la respuesta, el peor escenario consistiría en enfrentarse únicamente a los victimarios, no a ambos bandos. Así pues, no planea aplacar a la marina, sino extraer a la víctima del escenario con ánimo de protegerla, aun cuando la muerte sea el medio. Comprendido esto desde su perspectiva, desde su lectura de la sociedad y de los múltiples escenarios que pueblan su mente, avanza un par de metros hasta situarse en un punto relativamente neutro, la barra, colocándose al lado de los maleantes y dando la espalda a la víctima, aunque su oído permanezca intensamente atento a cualquier palabra o movimiento sonoro que pudiera delatarla.
Llegar y matar no es un acto intelectual; primero es preciso disuadir atenciones, tensiones, obtener información y lograr que, aunque la víctima aguarde, la situación no resulte letal ni escale. Cuanta más atención recaiga sobre él, menos se desviará hacia quien sufre el abuso y, en ese instante, en ese descuido provocado por convertirse en objeto de miradas aun sin revelar sus intenciones, atacar cuando la circunstancia se invierta, actuando desde atrás.
Se aproxima y se planta ante la barra, propinando leves golpecitos con una voz cálidamente suave, más femenina que masculina. Su ropa es voluminosa; la silueta sugiere una identidad de género difícil de precisar y juega con ello, con la ambigüedad de no saber quién es en realidad. Antes de hablar, desplaza el chicle de menta hacia la mejilla derecha para facilitar la vocalización y se rasca la muñeca izquierda, aquella donde no se oculta la daga. El aroma a incienso de canela está presente, sí, pero en un lugar de mala muerte, donde proliferan olores más intensos, queda opacado por el moho y otras sustancias que se amalgaman en el ambiente. ⸻Hola, guapo⸻mira tras la máscara a la persona que limpia algo que jamás volverá a estar limpio. Qué casualidad, eh. Puta escoria. ⸻Te veo un poco tenso, feich, y más con esa carita que tienes; apostaría todo mi dinero a que de normal no eres tan serio⸻su voz se inclina hacia la de una mujer extremadamente joven, aunque sea alta; eleva el tono coqueto para que quienes se hallan a su espalda puedan escuchar. ⸻¿No será por los de detrás mío, verdad? Hay un cliente mío muy común de ahí; son una monada⸻para fingir el canturreo, sonríe. ⸻¡Oh!⸻se gira, como si reconociera a alguno de los presentes; no al matón principal, sino al de la cara más parguela. Lo señala con la mano enguantada e inclina la cabeza hacia un lado. ⸻¡Ese, ese es! Hola, mi amor; ¡oh! ¿Interrumpo algo? ¿A quién tenéis sujeto?⸻se dirige primero al de la izquierda de la víctima y luego al conjunto, buscando atraer la atención; conceder un respiro a quien, con toda probabilidad, desearía que la tierra la tragase.
DATOS DE INTERÉS.
RESUMEN.
Zalik, consciente del rumbo que debe seguir, se abre paso interpretando diversas escenas hasta adoptar aquella que le ofrece mayores probabilidades de éxito; con ello, se aproxima a la barra con la intención de acaparar la atención de los maleantes que hostigan a una persona y, de ese modo, desviar sus miradas.
KARMAS.
Vicio (chicle). Tic (rascarse la muñeca). Muletilla (feich). Apostador. Alter-ego. Rey de los amigos. Sentidos aumentados (oído). Infiltrado. Mentiroso. Voz amable. Pico de oro. Charlatán. Sentido atenuado (gusto). Oloroso (incienso de canela). Carterista. Dos voces.
POSICIÓN y NARRATIVA.
Mi personaje se sitúa a escasos metros del grupo de interés (menos de cuatro metros); he asumido, además, que su olor queda amortiguado por el moho junto a otros efluvios que cabría esperar en el ambiente. Asimismo, me he tomado la libertad de señalar que Zalik no muestra su rostro, pues acude con la intención de matar (lleva la máscara encima), y en cuanto a su voz pues... difiere de la habitual (está en morado y es femenina).
VOZ EN OFF
Muchas gracias por esta oportunidad; veamos cómo se desenvuelve (ojalá poder matar a todos esos hij** de p***). Cualquier error o cosa a destacar, no dudes en decírmelo y exponerlo (hit me harder) pa' así aprender más y mejor cómo diría Rajoy.
Paso firme y totalmente decidido. Así entras al establecimiento, a sabiendas de que vas a cometer un crimen. A tus ojos es un acto justo y necesario para purgar a esta escoria social, convertir el mundo en un lugar mejor. Nadie lo entiende ni lo entenderá, tampoco necesitas que lo hagan. No buscas medallas ni reconocimiento. Lo haces por una razón superior a esas necedades, así que tampoco requieres de permiso.
Cuando entras, nadie parece hacerte caso. Pese a tus pintas estrafalarias, con ese traje que oculta tu silueta y la mascara que cubre tu rostro, los presentes hacen caso omiso de tu presencia. Puede que estén demasiado ocupados con sus asuntos, o tal vez ya están acostumbrados a las curiosas modas salidas de todas las partes del mundo.
Los Marines juegan, los bandidos extorsionan y el camarero sigue frotando un vidrio opaco. Nada ha cambiado. Bueno, sí... Si te fijas, la mirada del que podría ser el dueño del establecimiento te penetra. Sus ojos conectan con los tuyos, pero no se quedan observándote, sino que te atraviesan y se pierden en el más allá. Puede que ese hombre tras la barra, pese a lo negligente de su trabajo y la ausencia total de prestar ayuda a la pobre víctima, esté tan aterrado como la misma de posibles represalias por hacer lo correcto.
Avanzas incontestable, con una determinación inamovible. Mientras lo haces, tu mente ha repasado varias jugadas, diferentes opciones. Cada paso en dirección a la barra reproduce en tu mente un sinfín de movimientos como si de un tablero de ajedrez se tratara. La alcanzas y reposas en ella unos segundos antes de desafiar a la muerte. Hablas con el hombre tras la barra. Tu voz es sensual y andrógena, difícil de determinar, al igual que el resto de tu apariencia. El hombre te mira, pero viendo que no pides nada y que estás con un monólogo propio y acelerado, se niega a abrir la boca.
Antes de que te des la vuelta, los soldados del Gobierno Mundial se percatan de tus intenciones y dejan las cartas y las fichas sobre la mesa. Probablemente sean falsas o robadas. Sin aspavientos ni armar jaleo, cuchichean entre ellos y se levantan. Toman el camino hacia la puerta sin despedirse de nadie.
Los matones, sin embargo, están bien pendientes de tí. Todos ellos. Cuando haces alusión a que uno de ellos es cliente tuyo, todos los demás se ríen del mismo a carcajada limpia, mientras el señalado se enfada y niega tal cosa. Todos se mofan menos uno, el líder. El hombre-puerco, que tiene bien amarrado al indefenso trabajador por el hombro, duda mucho de tus intenciones. -Escuchame... ¿rarita?.- te ordena, aunque duda de su afirmación. No distingue saber que hay tras la mascara. Esa es la gracia del juego, aunque eso le incomoda. -Me estás dando repelús. Pirate de mi puto bareto, ¿me oyes?-
Su tono de voz es imperativo y agitado. Está nervioso, aunque no va a poner en duda su mando y estatus. Los compañeros se mueven de los asientos y se encaran, rodeándote. No buscan bloquear tu paso a la entrada, pero si intimidarte y proponerte "amablemente" que te largues.
Es tu momento, Zalik. Te toca mover ficha en este tablero de la vida. Los hombres te rodean y te invitan a marchar, mientras su líder te lo ordena. Los marines también hacen lo propio y se están marchando sabiendo que se puede liar gorda. Los hombres inocentes no se atreven a mover ni un músculo, no vayan a salir escaldados. Todo queda en tus manos, solo tú manejas el destino que se avecina.
Datos de interés
Resumen
Alcanzas la barra
Los marines, viendo lo que haces, se empiezan a retirar
Los matones te rodean y te ordenan pirarte
Bélico
Los atributos de los Marines es un misterio por ahora
Los atributos del Hombre Puerco son un misterio todavía
Los 5 hombres que te rodean son una Horda de Tier 1.
Horda T1
Horda Rango 1
Formada por 10 personas.
Tienen 100 PV (10PV cada miembro). Si llega a 0PV serán derrotados.
Dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 10 puntos.
Se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 100 energía.
En este caso son 5 tipos que duplican sus estadísticas para semejar 10
Como indica la guía, puedes hacer una narración libre para derrotarlos como gustes a cambio de la energía que requiere
Como proceder
Se te abre un mundo de posibilidades. Aunque matizo dos cosas.
La primera es que si decides no entrar en bélico, tienes movimiento libre para desplazarte donde quieras
En caso de entrar en bélico contra los bandidos, no podrás alcanzar al líder sin antes derrotar a la horda
Si entras en conflicto con los Marines, tendrás que determinar los metros del movimiento, sabiendo que el bar mide 10 metros cuadrados
La aberración del mundo es el crimen; la maldad sin término, ya sea como fin en sí misma o como instrumento para amedrentar vidas ajenas a intereses reales, sirve únicamente de sustento a la mediocridad de la autoestima del victimario. Zalik no ejecuta crímenes; no es como ellos. Lo que lo mueve es el deber, el anhelo y la fuerza de quien ha sido víctima y hubiera deseado protegerse aún más, reducir esa diferencia de tamaños que el abuso impone. Zalik no comete crímenes porque, en esencia, no mata seres vivos; aniquila a los “nopensadores”, a aquellos que adeudan palabras al mundo y a él mismo. Se deshace, en primicia, de esas “cosas” que se autoproclaman iguales solo porque sangran, aun siendo el cáncer de la sociedad, y que impiden que el sentimiento de comunidad se recomponga. El mal no puede provenir de algo que piensa; porque si pensara, si en algún instante de su aberración como existencia semejante lo hiciera, no dilapidaría el tiempo en molestar, sino en crear en beneficio de la humanidad.
Resiliencia de transformación; el odio transmuta en venganza, y en una venganza fría, servida en control y orientada hacia un porvenir prometedor. Eliminar para erigir El Nuevo Mundo; un mundo que siga la corrección perfecta, donde el delincuente deje de ser figura de poder y pase a ser la escoria de la sociedad o, entrando en un plano menos mundano, del universo. El maleante tendrá miedo y, además, deberá tenerlo; será castigado por la extensión de la Daga de Dios y no hallará perdón en Él mismo, padeciendo una muerte solitaria en un bucle sin fin, condenado a navegar sin descanso en un mar de almas sufrientes, sin posibilidad de retorno ni de ascensión.
El azabache, que observa tras la máscara sin emoción aparente, percibe el nervio de quien acosa y ello no le haría sentirse mayor en posición, pues ya lo era, sino feliz. Una sonrisa tenue, imperceptible para quien no lo conociera; ya sabemos que Zalik no es la persona más expresiva del bar y es tal así que, en cambio, no le tiemblan las manos para ejecutar su plan y degollar a todo puto ser vivo que se autoproclame superior a los demás a favor del Diablo. El arma que ocultaba en la diestra sirve como ejecutora de las cinco personas que lo rodeaban; concluye en un movimiento hondo y largo, un corte de semiluna que desgarra las cinco gargantas hasta sofocarlas en su propia sangre, cayendo sobre sus propios pies. El carmín empapa el suelo, formando un charco vasto alrededor de su figura. No ha dudado siquiera; no le ha temblado el pulso y no le temblará mientras exista una víctima a la cual salvar. Dado que lo habían rodeado y había extendido el brazo, su desplazamiento fue casi nulo; se movió perpendicularmente un metro desde la barra para obtener mayor área de acción.
Dios está mirando y es como si él lo sintiera. Sabe que está orgulloso, aun si tuviera que confesar tales actos a los pies de Madre para limpiar sus manos de sangre impía. ⸻Bien⸻su voz permanece andrógina, a aproximadamente tres metros, pues antes se hallaba a cuatro del grupo de interés. No hay escapatoria y las personas dentro del lugar no parecen tener interés alguno en ayudarle. Eso le agrada; significa que no tendrá inconveniente en rebanar la cabeza del jabalí y comérsela hoy de cena, porque es para lo único que sirven ese tipo de seres derrochadores del aire común. ⸻Suelta al hombre⸻señala con el arma ensangrentada a la víctima; es casi una orden, aunque porta un condicional, va a jugársela⸻y sales vivo de aquí sin mayores pérdidas, te lo garantizo, feich.
Obviamente no lo es; sin embargo, suena tan convencido de sus propias palabras que serviría a cualquier necio. Quiere que la víctima tenga la posibilidad de huir en ese instante inmediato o, al menos, que se encuentre más segura. El siguiente, obviamente, sería dicho tío de pintas chulescas, quien morirá en manos del Caído.
DATOS DE INTERÉS.
RESUMEN.
Viéndose rodeado, y percibiendo aquella situación como una afrenta directa contra Dios, ejecuta un corte en semiluna que acaba con la vida de los cinco integrantes. Acto seguido, señala al jefe del grupo, exigiéndole que libere a la víctima.
KARMAS.
Vicio (chicle). Tic (rascarse la muñeca). Muletilla (feich). Apostador. Alter-ego. Rey de los amigos. Sentidos aumentados (oído). Infiltrado. Mentiroso. Voz amable. Pico de oro. Charlatán. Sentido atenuado (gusto). Oloroso (incienso de canela). Carterista. Dos voces.
POSICIÓN.
Teniendo en cuenta que anteriormente se encontraba a menos de cuatro metros y que ha sido rodeado, mi personaje, dentro de toda lógica, se desplaza un metro de forma perpendicular para quedar de frente al jabalí, a una distancia aproximada de tres metros.
BÉLICO.
He gastado 100 de energía porque, aunque no sean diez, sus estadísticas están duplicadas, como bien indicas. Por tanto, con ese gasto logro acabar con ellos. Ahora bien, teniendo en cuenta que estoy ya en bélico, recupero energía según mi lvl (+3) sin duplicaciones. 325 − 100 = 225 y, ahora, +3 --> 228 de energía disponible restante.
VOZ EN OFF.
A tomar por culo a todos y, como diría Jordi Wild, hoy vengo a follaros.
La situación ha escalado extremadamente rápido. El cazador ya tenía claro que llamaría la atención, pero esto no es más que una de sus muchas estrategias fríamente calculadas para ajusticiar a aquellos que cruzan la línea de lo ético y lo moral. Y es que hay una cosa clara en este mundo. Cuando Zalik se pone la mascara, la sangre va a correr, ya no hay vuelta atrás. Cuando el azabache aparece, ya es tarde, ya has caído en la red de la araña y no hay escapatoria.
Los Marines, más sensatos, no miran atrás frente a los gritos y amenazas de los matones que rodean la figura misteriosa que representas. En el mejor de los casos, te pegarían una paliza. En el peor y el más evidente, aquello sería una sangría y un montón de papeleo para justificar una crónica de muerte anunciada. No vale la pena jugarse la vida por un sueldo tan paupérrimo.
Los matones, esos sí, no cesan en su empeño para que te largues. Sus tonos son molestos para el oído, con voces y palabras malsonantes y mal pronunciadas, con eructos y gases interrumpiendo sus propios discursos. Aún así, permaneces prácticamente inmóvil. No te retiras, no los enfrentas. Tan solo esperas el momento, como si fueras un guepardo agazapado en la maleza de la sabana, esperando tu momento. Ellos se siguen acercando, inconscientes de lo que va suceder si siguen por ese camino. Puede que tengan el instinto de supervivencia atrofiado de tanto beber o quizás subestiman tu silueta frágil y andrógena. Sea la razón que sea, solo los conduce a un destino fatal.
Cuando los tienes a tiro, con un movimiento extremadamente calculado y preciso, ejecutas un tajo en semicírculo que abarca la total extensión de tu brazo, descubriendo un arma oculta bajo tus telas y demostrando una destreza sobrehumana. Con ese ataque abres las gargantas de los cinco individuos, que no son capaces de creerse lo que pasa hasta que notan el reguero de sangre que corre desde su yugular hasta los pies, como si fueran pequeñas cataratas de muerte. Los gritos amenazantes se transforman en bramidos ahogados de súplicas y clemencia escupidas por coágulos rojizos. Se van desplomando poco a poco, incapaces de escapar del final del trayecto.
El hombre-puerco, queda abrumado por lo que acaba de presenciar. Dan igual los hombres. No eran más que simples lameculos que puede sustituir con el tiempo. Pero... ¿Matar a cinco hombres de un solo golpe? Fuera lo que fuera este ser, sabía matar como un profesional. Y no estaba dispuesto a morir en este lugar.
Recoge una botella de vidrio y la quinta contra la mesa. Esta estalla y crea un arma improvisada de filo, completamente distinta en elegancia a la daga del asesino enmascarado, pero con la misma función. Con la poca valentía que le queda, apunta el "arma" al cuello del trabajador mientras escucha tus advertencias y promesas vacías. Se las llega a creer, pero por muy cerdo que sea, es también perro viejo, y no hay nada más útil que un rehén como escudo. -Mira, macho, yo no te debo nada, ¿Vale?- comenta asustado, barajando hipótesis de porque has venido a por él o a por su grupo. Es incapaz de comprender que está siendo juzgado por sus actos, que ha llegado la justicia real a por su pellejo. Se va retirando de la mesa hacia el centro del bar, sin darte la espalda. Y lentamente retrocede con la intención de irse.-Pero toma lo que quieras y déjame en paz. El bar es tuyo, y el dinero está sobre la mesa.- te ofrece las ganancias del día, por si eso fuera lo que vinieras a buscar.
Aún y con el terror en el cuerpo, tiene la situación bastante a su favor. Su objetivo es sobrevivir, y si con eso ha de recurrir a la cobardía de anteponer a un inocente por delante, lo hará. Has dejado claro que no quieres hacer daño al humilde trabajador, así que piensa aprovechar esa carta para salir de aquí de una sola pieza.
Datos de interés
Resumen
Los marines se van
Zalik mata a los hombres de un golpe
El hombre puerco usa al trabajador de rehén mientras intenta escapar y amenaza con una botella que corta
El hombre Puerco tiene la botella de vidrio filoso en el cuello del hombre, al cual está agarrado
El hombre tiene atributos nulos y muere de cualquier impacto, como si fuera un NPC de horda
El hombre puerco sale de la mesa con el escudo humano del rehén al frente y se mueve al centro del bar, quedando a 6 metros de tí
No hay técnicas o acciones bélicas que hagan daño
Off
Se complica la cosa. Ya no solo es el bélico, sino que hay un rehén de por medio. Tengo ganas de ver cómo Zalik se desenvuelve en esta situación. Si el fin justifica los medios o la vida del inocente va primero