[Presente relativo][Entrenamiento] - Whac-a-marine
#1
Atributos Personaje

 
Día 78 de Primavera. Año 11
Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya ~ 09:00 a.m.


  
Sasha bostezó nada más pisar aquel pintoresco pueblo, sus compañeros la habían obligado a ir para hacer algunos recados de buena mañana y la adolescente no era fan de madrugar, dudaba que alguien lo fuera a parte de los viejos de sus amigos. Estaba demasiado cómoda en la inmensa cama de su propio camarote, por lo que la insistente llamada de Gronn para que se levantase no le sentó nada bien. La semioni de cuatro metros llevaba un sombrero vaquero de color marrón claro que ocultaba sus cuernos, un pañuelo amarillo que le tapaba nariz y boca para que según los Shogun Gari no la reconozcan y para completar con el conjunto perfecto de vaquera dado el lugar en el que habían desembarcado: una chaqueta abierta y unos pantalones del mismo tono que el sombrero. Ya que estaba allí quería imitar todo lo que pudiera a Tobías, excepto por la pistola, no quería pegarse un tiro en el pie por error.
 
La joven llegó hasta la calle principal y se sorprendió al encontrarse un pequeño puesto donde la gente, generalmente niños, tenían que dar con un martillo de juguete a unos topos que salían de los agujeros. Sasha se acercó con curiosidad fijándose en como un niño conseguía un peluche después de hacer una partida. Se fijó como entre los premios se encontraba un lagarto verde y no pudo evitar que los ojos le brillaran pensando en lo que se parecía a ella cuando se transformaba en forma completa, tal vez Tobías le podía coser unos cuernos. La rubia se acercó con determinación e ilusión. — ¡Yo también quiero probar! — dijo emocionada al hombre de avanzada edad que parecía llevar el puesto. — Adelante señorita. — contestó el anciano con una amable sonrisa que curvó su blanco bigote. Sasha cogió algo recelosa el martillo con los dedos índice y pulgar, por desgracia todo siempre era tamaño humano y eso le complicaba mucho las cosas a la joven semioni, pero quiso intentarlo de todas formas: controló su fuerza y cuando el primer topo salió le dio con el martillo. La chica sonrió al ver que le había dado sin romper la máquina, pero no tuvo tiempo para celebrarlo, ya que los dos siguientes animales de juguete salieron de sus escondites. Sasha empezó a tener problemas con los siguientes tres topos, llegaba a verlos pero tenía la suficiente agilidad para dar el golpe antes de que se volvieran a esconder. — ¡Se acabó el tiempo! Lo siento, no has conseguido el peluche. — habló el señor parando el juego y con cara de pena. Sasha le miró con el ceño fruncido y haciendo un puchero que no era visible por el pañuelo — ¡No es justo! Esto es demasiado pequeño para mí. — se quejó la semioni y cuando se incorporó se le ocurrió una de sus locas ideas. — ¿Qué te parece si lo vuelvo a intentar con algo a mi medida? — dijo Sasha mientras sacaba de su espalda el fiel kanabo que siempre la acompañaba, a la vez que la joven dejaba ver sus intenciones se podía apreciar como el hombre mayor del puesto se ponía blanco.
 
 
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#2
Atributos Personaje


Era un nuevo día en aquel árido y acogedor pueblo. Bueno, acogedor más o menos. El día de ayer fue un torbellino de situaciones. Que me asaltase una persona que se pensaba que era un asesino no era plato de buen gusto para nadie. Pero eso es agua pasada, al menos se pudo solucionar ese altercado. Nos hospedamos en un pequeño hostal. Íbamos a pasar un tiempo allí, al menos hasta que consigamos ciertas provisiones, ponernos en contacto con algún cuartel... No es que tuviéramos prisa, y la verdad, tras todo lo ocurrido, no me importaba quedarme allí un tiempo. En aquel sitio se respiraba paz y tranquilidad - por el momento - me levanté pronto y me pegué una ducha con agua fría. Mi camiseta estaba muy dañada y sucia de todo lo ocurrido. Salí y le pregunté a la dueña del hostal si podía prestarme alguna prenda para el torso. La amable señora miró en un cesto de ropa que tenía al lado, y me dejó una camisa blanca, con líneas azules en horizontal y vertical, que a su vez hacían cuadros. Era bonita. La señora me la regaló con toda su buena fe. Así que para devolverle el favor pensaba comprarle alguna cosa que viera en el paseo que iba a dar por la mañana. Así podía visitar el pueblo tranquilamente. Me puse la camisa y salí.

Era una buena mañana, algo calurosa siendo tan temprano, pero era algo normal en este sitio, supongo. Decidí darme una vuelta por el pueblo y ver qué cosas había en él. Sobre todo me interesaba alguna tienda de alimentos, para ver qué productos tenían aquí. Pero por el momento me limité a ver mientras paseaba todo el pueblito. Tenía su encanto, me gustaba con sus estructuras de madera. Por un momento incluso se me pasó por la cabeza el comprarme un gorro de vaquero y algún que otro puro - Hm, como mi amigo el peliazul - Pensé rápidamente. Seguí el paseo y me percaté en un grupo de niños que estaban jugando en un puesto regentado por un anciano. Supongo que sería una especie de juego para pasar el rato. Pero, de repente, se acercó una figura enorme. Destacaba su tamaño con el de los niños, media más o menos como el grandullón de Taka, que en paz descanse. Y para colmo, tenía un kanabo, como el de Sohem - Que poco me gusta ese cacharro - pensé. El sujeto iba vestido completamente como si de un vaquero del viejo oeste se tratase. Cosa que, estando donde estamos, no me extrañó tampoco mucho. Y su rostro cubierto por un pañuelo amarillo. En otra situación hubiera seguido mi camino, pero es ver un kanabo y entro en alerta. Traumas, supongo.

Me saqué un cigarrillo de la caja metálica que había en mi pantalón y mi zippo con el estampado del pulpo y me lo encendí. Me acerqué al puesto tranquilamente para observar el juego, me situé a unos 7 metros del puesto de juego, a la espalda de todos. El sujeto enorme estaba jugando al juego, consistía en pegarle a unos muñequitos con un pequeño martillo de juguete y si lo hacías bien te llevabas un premio. No se le estaba dando muy bien, no sé si por su tamaño y el del pequeño martillo - O es que el martillo en sus manos parecía pequeño - pero el caso es que no atinaba. Mi sorpresa fue cuando habló para quejarse de que el martillo era muy pequeño para ella. Escuché claramente la voz de una mujer, una niña, diría más bien. Tras esto, la grandullona (?) quiso probar con algo que pudiera controlar. No dudo ni un minuto y se llevó las manos al Kanabo. De verdad estaba dispuesta a usar su arma para jugar a un juego de críos. No estaba creyéndomelo, de verdad iba a usarlo. Con su tamaño era capaz de destruir todo el tinglado.

Me vi obligado a intervenir. En el momento que la grandullona tocó el kanabo en su espalda con sus manos, salté y me desplacé hacia ella - no muy alto - Aterricé y me puse entre ella y el puesto. No sabía si era una cría o no, desde luego, una cosa estaba clara. Era muy inocente, o era la sensación que me daba. No era consciente de la que podía liar - Disculpa que me meta en medio, pero creo que esto es demasiado, ¿no crees? - Dije en un tono amable, quitándole gravedad al asunto. No sabía por donde tirar ni que decir, así que decidí improvisar - Es cuestión de seguir intentándolo y aprender, fíjate - Me giré y cogí el martillo de juguete. Empecé a atinar uno a uno los topos que salían de los agujeros, con rapidez, en cuanto mostraban ya un poco de la parte de arriba mi mano ya estaba yendo hacia él para golpearle. Di 10 golpes a los topos de manera consecutiva sin fallar - ¿Ves? Siempre se puede. Pero no hay que perder la paciencia. Hay que practicar y mejorar, al igual que hice yo - Dije con una leve sonrisa - Por ahora, vamos a dejar tu Kanabo en tu espalda, creo que no es necesario - dije para calmar los ánimos y ver que era lo que hacía.

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#3
Atributos Personaje
 
 
A la semioni no le dio tiempo a quitar el kanabo de su espalda cuando un humano apareció de la nada cayendo de un solo salto entre el puesto y ella. Sasha no pudo evitar dar un par de pasos hacia atrás de la impresión, había sido demasiado rápido. Entre el tono amable y el cigarro del hombre no pudo evitar pensar que se parecía demasiado a Gronn y Tobías, pero escuchó atenta lo que le dijo llegando a una conclusión: si la adolescente se excedía podía romper todo el puesto y con ello el peluche que quería.
 
Con el ceño fruncido dejó el kanabo en su sitio y se volvió a agachar para ver con atención como el humano conseguía darle a todos los animales sin fallar, Sasha pensó en que ese hombre tenía demasiado buenos reflejos y que, al contrario de ella, se preparaba después de dar el golpe. La semioni asintió repetidas veces cuando le dijo que dejase el kanabo en su espalda, ahora que se lo había explicado quería volver a intentarlo. — ¿Puedo volver a intentarlo? — preguntó la joven al señor, que ya había recuperado el color en la cara, haciendo que este asienta con la cabeza mientras hacía un gesto con la mano abierta dándole permiso. La rubia volvió a coger el pequeño martillo acolchado con los dedos índice y pulgar de su mano derecha, cuando el primer topo salió le dio un golpe volviendo a la posición inicial otra vez, fue siguiendo el proceso consiguiendo darle a cada uno de ellos y ganando el preciado premio para la chica. Sasha no pudo evitar esbozar una gran sonrisa, la cual era tapada por el pañuelo, cuando el dueño del puesto le entregó el preciado peluche que quería. La joven lo abrazó con ilusión y con los ojos brillantes de felicidad, siendo estos visibles entre el sobrero y el pañuelo, se giró a mirar al hombre con barba que le había ayudado. — Gracias. — una vez lo dijo se incorporó y se alejó cuatro metros del sitio para que otros pudieran intentar probar suerte como ella.
 
Entonces la joven escuchó unos gritos seguido del lloro de un niño, miró a su izquierda hacia el origen del ruido encontrando a un grupo de cinco niño, uno de ellos en el suelo llorando. — ¡Hey! — gritó Sasha mientras se acercaba a los abusones, que parecían como mucho tres años menores que ella. Estos al verla se pusieron blancos por el miedo y se fueron corriendo entre las delgadas callejuelas de los edificios. — Putos niñatos. — pronunció la semioni fijándose en el niño, era el pequeño que había ganado el peluche antes que ella y actualmente no lo tenía con él. Cuando Sasha se fijó en su cara no pudo evitar apartar su propia mirada con rapidez, se parecía demasiado, no podía ser. La joven seguía escuchando al niño hipar por el llanto pero no quería mirarlo: aquel era su peluche y ella una pirata, no tenía que hacerlo pero aquellos ojos oscuros y el pelo verde hacia arriba le recordaba demasiado a Bepso. La rubia cerró los ojos con fuerza y chasqueó la lengua mientras le daba su preciado premio. — Toma, ya soy mayor para peluches. — dijo la semioni ya con los ojos abiertos pero sin mirar al pequeño, y sin esperar su respuesta, decidió seguir por aquella calle principal dirección a las afueras del pueblo.
 
 

 
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#4
Atributos Personaje


Parece ser que convencí a la grandullona. Por lo que veo, no era muy habladora, al menos conmigo. Tras mis palabras, dejó el kanabo en su sitio y se agachó para ver como lo hacía yo. Prestó mucha atención a mis movimientos, fijándose bien y tomando nota - mental - de como poder conseguir golpear los topos con el martillo de juguete. Tras finalizar, le preguntó al viejito del puesto si podía volver a intentarlo. El hombre contestó simplemente levantando la mano como dando paso a que volviera a jugar, pobrecillo, pasó un susto de espanto al ver que su actividad podía peligrar. La grandullona lo volvió a intentar. Esta vez estaba más concentrada. Y eso se notaba. Esta vez estaba haciéndolo bien, sin fallar - ¡Muy bien, eso es! - Dije para animarla. Consiguió finalmente completar el juego, y fue recompensada con un lagarto de peluche. Por su pañuelo no pude ver si estaba sonriendo o no, pero por sus ojos derrochaba mucha felicidad de haberlo conseguido. Me alegré por ella. Se giró y me dio las gracias por los consejos de una manera un poco seca y se alejó unos 4 metros para que los demás niños jugasen. Empecé a atar algunos cabos. Desde luego, era una niña. Tenía una voz acorde y la ilusión por ganar el peluche fue inmensa. Y luego la frialdad que tuvo conmigo. Quizás le dijeron que no hablara o se acercara a desconocidos. Cosa que está muy bien. Lo que pasa que con semejante tamaño no lo aparenta. Es cierta manera me recuerda a Taka y Karl. Un día tengo que hablar con mi compañera y me explique que raza es ella. Entonces, lo dicho. O era una niña, o una persona mayor muy infantil. No hay más.

A continuación, estando un poco alejando, vi como un grupo de niños estaban abusando de otro. Algo horrible, si me preguntan, fui con intención de intervenir, pero la grandullona se me adelantó al estar más cerca. Los abusones salieron corriendo nada más verla y el otro niño estaba en el suelo llorando. No escuché lo que le pasó ni el motivo de esto. Lo que sí vi fue como la grandullona le dio el peluche que había ganado hace unos minutos para que el niño dejase de llorar de una manera muy infantil. Como que le daba rabia dárselo, pero su acto de buena fe era mayor que su ego. Eso es de respetar. Tras esto, la grandullona parecía que tenía intención de marcharse por la calle a las afueras. Decidí ir a hablar con ella, acelerando un poquito el paso para no perderla de vista. En esa pequeña carrera, cogí el cigarro y lo tiré delante de mí para aprovechar mis pasos y pisarlo para apagarlo bien - ¡Espera! - Grité a la grandullona para que me escuchase - Aunque no lo he podido comprobar ni ver, se nota que eres muy fuerte - La dije amablemente mientras me acercaba a ella. Llegué a su lado y acto seguido miré hacia arriba para mirarla - al fin y al cabo media unos 4 metros - ¿Ese kanabo es tuyo? Debes tener mucha fuerza para poder levantar semejante arma - La dije en un tono amigable y con una leve sonrisa en la cara - Me llamo Joe, encantado - Me presenté a ella, esperando ver cuál era su respuesta.
#5
Atributos Personaje
 
 
Sasha no podía quitar la mueca de pena tras el pañuelo, le había gustado aquel peluche y ya que tenía un camarote para ella sola quería decorarlo a su gusto. Suspiró resignada mientras pensaba que habrían más islas para conseguir uno, por lo menos no escuchaba llorar al niño que se parecía a su amigo fallecido. La semioni escuchó al hombre que la había ayudado en el puesto pedirle que la esperase, nunca entendería porque los viejos siempre querían hablar con ella pero gracias a ello conoció a sus compañeros de tripulación, por lo que relajó el paso esperando que el hombre llegase a su lado. El humano le dijo a Sasha que se notaba alguien fuerte y no pudo evitar desviar la mirada algo triste, ella no lo consideraba después de lo que pasó en los Cabos Gemelos pero enseguida volvió a mirarle cuando preguntó por su kanabo, además de como alababa su fuerza antes de presentarse de forma amigable, definitivamente para la chica era una mezcla de Gronn y Tobías.
 
Antes de contestar se quedó dos segundos pensativa, ese nombre y la cara de aquel hombre le sonaban de algo pero no le dio importancia al ver la amabilidad con la que la trataba, por lo que cogió aire para darse ánimos antes de hablar. — No soy tan fuerte, viejo. Soy demasiado joven todavía... Hace poco una loca me atacó y no le pude dar ni un solo golpe para defenderme. — contestó la rubia en tono apenado al recordar la impotencia del momento pero con la otra parte de la conversación respondió más animada — ¡Y sí! El kanabo es mío, antes era de mi madre pero la mataron tipos malos del gobierno mundial cuando yo tenía cuatro años. — la voz de Sasha no era triste ya que había aceptado lo que pasó y con tono más feliz decidió presentarse también. — Me llamo… — la semioni paró en seco, sus compañeros le había insistido en que vigilara a quien le daba su nombre ahora que tenía su propio cartel de se busca. Miró con el ceño fruncido al hombre de arriba a abajo, no parecía un marine ni un sucio agente o un imbécil del gobierno mundial, además la rubia iba demasiado de incógnito, ni siquiera se le veían los cuernos gracias al sombrero. La semioni movía la cabeza a los lados de forma ritmica a la vez que miraba hacia arriba debatiéndose si decirse su nombre pero al final accedió, por muy extraño que fuera el nombre de la joven no era la única en el mundo que lo tenía. — ¡Me llamo Sasha! — completó de forma alegre. — Oye, viejo, ¡Lo del juego ha sido increíble! Ibas muy pum, chas y fiu. ¡Casi ni te podía ver! —  dijo la joven emocionada imitando los gestos que había usado en el juego. Que el hombre le recordara a dos de sus compañeros y que ella fuera con media cara tapada había ocasionado que la joven se confiara. Sasha se fijó como habían salido del pueblo y solo se veía un paisaje de rocoso y rojizo ante ellos, una idea se le cruzó por la mente a la joven. — ¿Me ayudarías a hacer todo eso? Quiero aparecer como una ninja de un salto y luego pegar igual que tú. —  La semioni curvó su torso para acercar más su cara a la del marine, quedándose a medio metro de la cara de él, mirándole expectante con los ojos brillantes de la emoción de poder dar unos golpes como los del humano pero con su kanabo.
#6
Atributos Personaje


La grandullona se paró cuando la llamé para hablar con ella. Se me quedó mirando pensativa un par de segundos, pero me respondió educadamente. Bueno, quitando lo de que me llamase viejo - ¿En serio parezco tan mayor? Si no tengo ni una cana - Pensé rápidamente, pero escuché atentamente lo que me dijo. Me contó que, al parecer, tuvo una pelea con una loca a la que no pudo darle ni un solo golpe. Lo dijo apenada, se le notaba. Pero inesperadamente se alegró mucho al decirme que el Kanabo es suyo, pero antes perteneció a su madre, la cual fue asesinada por el gobierno mundial cuando ella tenía 4 años. Estas palabras no me gustaron. Lo dijo alegremente, no por no darle importancia. Si no porque es algo con lo que ha tenido que vivir toda su vida y ya se ha acostumbrado. Lo sé al 100%, y la entiendo. Pero que fuera por manos de unos agentes del gobierno mundial, me remató. Cada vez me quedaba más claro que esta grandullona realmente era una niña pequeña. No sé exactamente cuantos años, pero lo era. Y era muy lista, más de lo que posiblemente se piense ella. 

Tras todo esto, iba a decirme su nombre, pero se paró unos segundos sin llegar a terminar la frase. Me miraba incluso raro, como analizándome. Tras esto por fin dijo su nombre: Sasha. - Un segundo, ese nombre yo lo he visto en algún lado. Es uno de los nombres de los carteles de Se busca - No podía saberlo con certeza. En aquel cartel salía una chica rubia que valía 36 millones. La cual fue la misma que le dio a Sohem su kanabo y mascara cuando yo fui a rescatarle. De eso estaba completamente seguro. Mi memoria no me falla. Pero no podía saber si esta grandullona era ella o no, ya que con el gorro vaquero y el pañuelo me es imposible saberlo. Pero, era raro. Esta niña, de primer contacto, no parecía una mala persona. Al revés, era eso, una niña, solo que muy grande. Pero tenía que ir con cuidado. No sabía por donde me podía salir. Decidí seguir hablando con ella para saber más. Al fin y al cabo, no llevaba mi uniforme de marine. Quizás se pensaba que era un ciudadano de aquel pueblito.

Tras decirme su nombre, la grandullona se emocionó diciendo lo bien que lo hice en el juego de los topos. Estaba muy ilusionada. Hablamos un rato y nos percatamos de que estábamos a las afueras del pueblo, en una zona despejada, con alguna roca que otra y algunos cactus. La grandullona me pidió que le ayudara a ser igual de rápido que yo. Que le gustaría ser como una ninja. Se acercó a mí y me miro con esos ojos enormes pero llenos de ilusión.

- Hmm, ¿Lo ves? Sabía que eras fuerte, aunque me dijeses que no - Dije con una leve sonrisa. Me alejé, y me situé enfrente de ella. A unos 3 metros entre los dos. Levanté mis brazos y cerré mis puños, adoptando una posición de pelea.

- Vamos Sasha. Demuéstrame de qué pasta estás hecha - La dije con convicción. No me venía mal calentar un poco el cuerpo. Desde el incidente de la plataforma no he movido ni un músculo. Y tras aquello, me juré volverme más fuerte para salvar a todos los que necesiten ayuda. Era hora de probar nuevos movimientos. Se me pasó por la cabeza mi mentor, Spike. El cual me enseñó a pelear y valerme por mí mismo. Y la grandullona iba a ser un gran momento para entrenar y a la vez, ver si era realmente la del cartel. Todo eran ventajas.

Resumen y Karma
#7
Atributos Personaje

 
 
Sasha se alegró de escuchar a alguien, a parte de a sus compañeros de tripulación, que le dijera que era fuerte. Ginni había conseguido romper completamente el espíritu de la joven pero aquella parecía la excusa perfecta para recuperar la seguridad en si misma, además de entrenar para volverse más fuerte. Joe puso una distancia de tres metros con la adolescente y poniéndose en guardia, levantando sus brazos con los puños cerrados, le pidió que le demuestre de lo que era capaz. — Bien, aquí voy. — la semioni no pudo evitar sonreír tras el pañuelo después de decir esas palabras en tono confiado, esto se estaba volviendo divertido para ella, por fin iba a dar un golpe.
 
Volvió a llevarse la mano al kanabo y lo quitó de su espalda separando levemente sus piernas, poniendo la izquierda delante y girando su cintura hacia la derecha mientras cogía el kanabo entre sus manos con fuerza. Miró fijamente al hombre mientras se preparaba para el golpe, si de algo se arrepentía con la pirata en los Cabos Gemelos fue de no atacarla de primeras pero esta ocasión era diferente. Ginni llegó de la nada diciendo que los iba a esclavizar, pero en cambio, aquel humano había sido amable con la semioni y no quería hacerle daño, solo la estaba ayudando a mejorar. Tras dos segundos de meditar su ataque inicial, la joven decidió darle un golpe normal para probar como respondía el humano y lo que podía aguantar. Sasha se acercó a Joe, rotó su pecho y hombros hacia la derecha para poder atacar con toda su fuerza impactando en el kanabo en el torso de Joe. Después de dar el golpe la rubia volvió a mantener la distancia inicial dando unos pasos de espaldas para no perder de vista la reacción del humano.
 


Resumen

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#8
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Y empezó el asunto.
Parece ser que Sasha también estaba preparada para empezar la enseñanza. Se la veía con determinación y decidida. Tan decidida que ni se lo pensó. Directamente, se llevó las manos al kanabo para agarrarlo y soltarme un golpe con él, como si de una bateadora profesional se tratase y yo fuera su pelota. Pero era lenta. No sé si es que el kanabo era muy pesado para ella. Y por suerte para mí, este movimiento de 'bateador' ya lo he visto antes de cierto enmascarado.

La grandullona fue directamente a golpear de frente, directamente a mi cuerpo, mi torso. Aprovechando el movimiento del kanabo, me desplacé con él. Corrí en su misma dirección, hasta situarme detrás de Sasha. Nada más estar detrás de ella, cerré el puño y, conteniéndome un poco, le di un puñetazo en su gemelo izquierdo - ¡Eres lenta, tienes que hacerlo más rápido! - Le dije mientras la golpeaba. No sé si me estaba pasando un poco de la raya o no, mi intención no era ni mucho menos que se sintiera dolorida. Pero es como a mí me enseñaron, y creía firmemente que a ella iba a servirla de mucho también.

- Date la vuelta, Sasha - La dije con seriedad mientras me cruzaba de brazos - Como te dije, sé que eres fuerte. Pero te falta confianza. Muéstrame realmente de lo que eres capaz, saca todo tu potencial fuera y enséñamelo - Aquella niña no era una niña cualquiera. Todavía no estoy seguro si es la misma que vi en la plataforma cuando ayudé a Sohem. Pero, de nuevo, no me parecía mala persona. Cuando leí el periódico, en el cómo nos pusieron a mí y mis compañeros como 'héroes' de algo que no hicimos, enfrentando al revolucionario Kovashi y - por fin supe su nombre - Yojimbo, capitán de los Alas negras, me planteé muchas cosas. Pero eso ahora no venía al caso.

Me quedé en la misma posición esperando a que Sasha me demostrara su potencial de verdad.

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#9
Atributos Personaje
 
 
La semioni no tuvo tiempo de reaccionar cuando antes de impactar su golpe, Joe había aparecido a su espalda dándole un fuerte puñetazo al gemelo izquierdo de la joven. Sasha no pudo evitar una mueca de dolor, ya no solo físico, sino porque también le dolía en el orgullo y ya estaba harta de sentirse así. Empezó a temblar de rabia cuando escuchó que le llamaba lenta y que se diera la vuelta, llegando al límite de la paciencia de la rubia. Puso su mejor pose de bateadora a la vez que se transformaba en su forma híbrida de triceratops y aprovechando que el hombre seguía hablando lo agarró con su cola por las caderas ascendiendo por el torso. — Aquí tienes todo el potencial. — contestó la semioni enfadada por las palabras mientras que de forma inminente acercó al humano, gracias al agarre con la cola de triceratops, hacia el kanabo que tenía ya a cincuenta centímetros de él. — ¡STAR RUN! — gritó Sasha eliminando la poca distancia que había para impactar el kanabo, que sujetaba con ambas manos, en la cabeza y hombros de Joe, haciendo que una vez golpeara al humano lo soltara con la cola y este fuera lanzado contra el suelo.
 
Sasha se giró completamente hacia donde había caído el hombre, se separó seis metros de él caminando de espaldas sin dejar de mirarle y poniéndose en guardia de forma recta con el kanabo en alto, sujetado por sus dos manos, apuntando a Joe. La semioni mostraba una mirada seria bajo el ala del sobrero, el pañuelo se le había bajado tapando únicamente la boca de la chica porque el cuerno que le salía de la punta de la nariz lo había desplazado. Ahora Sasha medía siete metros, tenía la piel verde por las escamas, un voladizo oseo y dos cuernos que le salían de la frente y otro de la nariz, manteniendo los dos cuernos de semioni tapados por el sombrero.
 
 

 
Resumen

Bélico
#10
Atributos Personaje


No terminaba de creerme que esto es todo lo que Sasha tenía.
Tras mi golpe y mis palabras, esperé a ver cuál era su movimiento. Y para mi sorpresa, otro animalito. La grandullona empezó a transformarse. Pero esta vez, era un animal mucho más grande. Aparte de creer significativamente de tamaño, llegando a medir bastante más, de su cabeza le salieron 2 cuernos y también uno de la nariz. No sabía muy bien qué tipo de animal era, pero desde luego no era algo común. Su piel tenía toda la pinta de ser muy dura. Parecía una especie de dinosaurio, pero no tenía mucha idea sobre estas criaturas. Yo solo vi como la grandullona parecía que iba en serio.

Seguí de brazos cruzados, observando - incluso hablando, interrumpiéndome - cuando, de pronto, intentó agarrarme con la cola que le salió de transformarse. Quiso agarrarme de la parte de la cintura y el torso, pero se notaba que estaba nerviosa, le fallaban un poco las fuerzas. Quiso acercarme a su kanabo para darme con este mientras me decía que este era su potencial - ¡Eso es, Sasha! - Pero fui lo suficientemente rápido y fuerte como para soltarme de su agarre. Y ver como el kanabo se iba acercando poco a poco no era de agrado. Así que, en un segundo, decidí actuar rápidamente - Soru - En un movimiento rápido, me situé delante de ella, donde el kanabo ya no podía golpearme, estando en el suelo de pie.

Sasha hizo un golpe, pero lo falló, lo dio al aire. Levantando una brisa de este y un poco del polvo que inundaba toda esta tierra desértica y calurosa. Por un segundo, tras mi movimiento, se me vino a la cabeza mi mentor, Spike. Me enseñó bien. No me estaba sentando mal el esquivar así a la grandullona, pero quería que viera la realidad, al igual que yo la viví en mis propias carnes - Muy bien Sasha. Tu movimiento era bueno, pero estás algo nerviosa y por eso fallaste - Me puse de nuevo en posición defensiva, subiendo mis brazos con los puños cerrados - Tienes mucha fuerza, eso no cabe duda. Pero necesitas ser más rápida con tu arma. No te martirices, es cuestión de tiempo que lo hagas - Incliné mis piernas un poco, preparándome para mi movimiento - Ahora, vamos a ver como de resistente es esa piel ¡Vamos! - Tras esto, me lancé saltando hacia ella - a ras del suelo pero sin tocarlo - para propinarle un puñetazo en su estómago. Era una zoan, y al igual que yo, tenía las mismas partes descubiertas al transformarse. Le di el golpe y me quedé en el aire suspendido, con mi puño en su estómago.

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