[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 5)
#51
Tobías tenía ganas de reunirse con sus compañeros pero no sabía como, la idea de subir al barco la adquirió del marine barbudo por falta de capacidad de decisión propia en esos momentos. Nunca había estado tan perdido. De pronto llegó volando al lugar una especie de robot blanco o un tipo con una armadura voladora, no sabía muy bien que era eso. Escudriñó la zona y se planto frente al cazarrecompensas enmascarado para decir un nombre y la cifra de cincuenta millones, barba naranja imaginó que hacía referencia al gyojin que cargaba Sohem. ¿Sería algún alto mando de la marina? Esperaba que si, eso significaría que el conflicto había terminado y podría al fin reunirse con su banda. Se limitó a esperar a ver que sucedía, el marine parecía confuso también, entonces el "robot" no era un marine, o éste no lo conocía... Demasiadas preguntas. 

La armadura cortó las cadenas de todas las plataformas con un rayo y con unos dispositivos flotantes redirigió cada una de éstas para formar tres plataformas de cincuenta por cien metros y las ubicó una detrás de la otra. El joven barba naranja cayó al suelo a causa del abrupto movimiento de la plataforma. La que formó una con la que estaban ellos era la de Granet y Nekah. Tobías no tenía el valor suficiente, pero pudo aunar fuerzas y dirigirse hacia sus compañeros. Se levantó y caminó hasta ellos. Ahí estaba el cuerpo del lunarian, tendido en el suelo con Garnet a su lado, la peor de las posibilidades se hizo realidad. Nekah estaba muerto, no sabía si sería capaz de superar eso.

El trauma bloqueó al joven y se limitó a arrodillarse al lado del músico y sin mediar palabras se puso a llorar en silencio sin ser capaz de mirar a Garnet a los ojos. Era un completo inútil en estos temas, su experiencia era nula y su empatía flojeaba, pues nunca había tenido que lidiar antes con algo así. 

Por muy imponente que fuera el blanco ser que acababa de aparecer, Tobías lo obvió, no podía centrarse en nada más que en el dolor que le comprimía las vísceras.

Y así se quedó, con lágrimas cayendo por sus mejillas, esperando a que alguien le hiciera reaccionar, esperando a que esto terminara de una vez. Soñó despierto con todas la aventuras que tenían que llegar y añoró con toda su alma las que habían vivido como tripulación. La vida era más dura de lo que había imaginado nunca, lo único que le quedaba era aprender a afrontar este tipo de situaciones y seguir creciendo, pero a que precio.

Resumen
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#52
El marine pareciera estar de acuerdo en primera instancia conmigo, hasta el punto de así manifestarlo verbalmente y mientras prendía un cigarrillo que previamente le había ofrecido el pistolero, se cuestionaba cómo debía proceder a continuación.
Pero no hubo continuación posible, o al menos no en la inmediatez absoluta que precisábamos pues con un sonido sordo una armadura blanca descendió del cielo impactando sobre el cocodrilo que comandaba los cañonazos, partiéndole el cuello en un instante. Tras esto, un disparo de luz proveniente de sus manos hacia otra de las plataformas, realizó un impacto que no pudo ver, y con otra serie de movimientos lanzó unas esferas mecánicas a las plataformas a la vez que cortaba las cadenas de las mismas con el mismo haz de luz.

De súbito, las plataformas se precipitaron a unirse unas con otras de forma completamente arbitraria, formando un dos por tres de la estructura, dos grandes columnas con tres filas cada una... quedando nuestra plataforma de la forma más cercana hacia su presencia y sacudiéndonos de tal manera que muchos caímos al suelo. En mi caso, hinqué la rodilla y me apoyé en el kanabo para no perder por completo el equilibrio. En ese momento mientras aquel ser recitaba nombres y recompensas - ¿la orca que portaba valía cincuenta millones? - empecé a escuchar el bullicio que se ocasionaba tras de mi. Pasos, pequeñas carreras, palabras, nombres, reencuentros... yo no podía despegar mis ojos de aquel ser.

Cipriana me sacó de la ensoñación preguntándome si ese tipo era de mi gremio, a lo que bufé con ironía — Ningún gremio guarece mi sombra — dije con rotundidad — Yo trabajo... solo — añadí, pensando brevemente en aquel tipo que me había acompañado algunos días atrás... No conseguía recordar su nombre. Juancar, o Paca o algo así. Esperaba que pudiera estar a salvo en el East Blue y no se le ocurriese salir de ahí, pues aquí sólo podría encontrar sufrimiento y muerte. Y entonces escuché, proveniente de la plataforma vecina, mientras un hombre preguntaba por la identidad del nuevo visitante, otra voz afirmar algo con rotundidad: Era un Shichibukai.
Palidecí mirándolo con estupor. Corrían historias y rumores entre los cazadores autóctonos sobre que la mejor opción en el Grand Line y el Nuevo Mundo era unirse a un Gremio de Cazadores, pues había un Shichibukai que se dedicaba a cazar recompensas por su propia cuenta, y no veía con buenos ojos a los cazadores, acabando con los que no tenían la suficiente protección. Solté ipso-facto el cuerpo del gyojin, que cayó al suelo con un sonido seco, mientras alguien más gritaba unas credenciales Marines en la lejanía.

— Esto es peor — le dije a la mujer, sin perder ojo del tipo, que nos amenazaba exigiendo que les entregásemos a tres personas — No digas una palabra — exigí en un tono calmado — No queremos que tu recompensa llame su atención — añadí, y me mantuve estático, expectante y pasivo, esperando que quien tuviera la llave de lo que nos estaba solicitando la mostrase para tratar de encontrar una salida lo más pronto y menos perjudicial posible. No estaba dispuesto a enfrentarme a un Shichibukai. Ni ahora ni nunca. Era una escala de poder completamente inalcanzable para todos nosotros.





resumen

Karma

Gastos y daños
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#53
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