[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 6)
#21
Atributos Personaje

    
    Parecía que solo uno de los piratas, entre todos los que estábamos en la plataforma, tenía intención de colaborar y para colmo no sabía como iba a reaccionar Vulkan tras la revelación de que eran piratas y mi insistencia de colaborar, pero estaba convencido de que era la mejor opción ante la situación actual. Mi compañero se giró hacia mí dándole la espalda a los que nos acompañaban, cuando de repente cayó en medio de la plataforma un lodo negro que me salpicó en el cuello, instintivamente con mi mano izquierda, me limpié el cuello y noté que era un lodo espeso y pegajoso. 

    Mientras me limpiaba la mano con mi pantalón, del lodo surgió la figura de un hombre algo más bajito que yo, con pelo negro y una gran cicatriz en su torso. Este se presentó como Finn el capitán de los piratas Sticky lo cuales eran los que estaban detrás de la trampa en la cual nos encontrábamos, se rio como un auténtico lunático y continuó diciéndonos que era nuestro dueño mientras giraba sobre sí mismo y que nos arrodillásemos si queríamos salir ilesos de esta situación. 

    El primero en reaccionar cuando el nuevo integrante de la plataforma dejo de hablar fue el panda, este atacó uno de los costados del capitán, diría que casi al mismo tiempo su líder, hizo lo mismo con el costado contrario del enemigo, ambos derraparon y quedaron a unos once metros de nuestra posición. "Están perfectamente sincronizados." Pensé justo cuando Vulkan me gritó que le cubriese, le miré y vi como se había distanciado un poco de mí. 
   -¡Dalo por hecho! Le respondí mientras agarraba mi la empuñadura de mi katana con la mano derecha y colocaba la mano izquierda en la vaina, colocando el pulgar de esta en la guardia de mi espada para desenvainarla si fuese necesario. -Creo que sé cuál puede ser la debilidad de su fruta, estate atento. Le pedí a Vulkan mientras andaba hacia el capitán Finn. Solo tenía que andar en línea recta para cubrir a Vulkan por completo, pues el panda y Kovashi estaban, sin quererlo, siendo los que cubrían los posibles ataques laterales. Durante el trayecto cavilé "Finn no parecía nada a lo que nos hubiésemos enfrentado antes, si no íbamos con todo no tendríamos posibilidad alguna y eso suponía que tendría que ir a cortar si fuese necesario."
    Me paré a unos 5 metros de los revolucionarios y a 8 del capitán, el cual estaba de espaldas a mí y me posicioné preparado para pelear. Tomé aire y grité para que todos escuchasen lo que tenía que decirles.
   -¡Shogun Gari, Revolucionarios, si alguno dispone de alguna forma de obtener fuego, necesito que comprobéis si el lodo con el cual nos ha cubierto al llegar es inflamable, pues creo que el fuego es la debilidad de su fruta! Esperé que esta vez fuesen capaces de colaborar¡Y ahora tú Finn! ¡Ríndete sin oponer resistencia y tú y tu banda podréis salir vivos de esta! 

   
Aclaraciones

   
Resumen
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#22
¡Menuda sorpresa! El panda era un tío listo y había decidido rendirse arrodillándose — ¡Si señor! — dije con alegría flexionando las rodillas por la emoción sacando las manos de los bolsillos — ¡Premio para el peluche gigante por ser el más percep... — comencé a decir cuando tanto él como el peliblanco a su lado se lanzaron directos a atacarme — ...TIVOOOOO — grité convirtiendo mi zona abdominal al completo en brea negra, separando mi cuerpo en dos mientras sus ataques pasaban de largo, a tiempo de que mi torso volviera a descender y se uniera con mi tren inferior, con un ruido burbujeante y de chapoteo de lo más desagradable, mientras reía — ¡HYA HYA HYA HYA HYA! — y negaba con la cabeza.

Nunca obedecían a la primera. No entendía por qué, pese a que el despliegue táctico, la superioridad numérica y las cuidadas puestas en escena dramáticas, nunca obedecían a la primera... Con lo fácil que sería que agacharan la cabeza dijeran que sí y subieran todos a bordo del barco ... pero elegían el peor camino posible siempre. Mejor para nosotros, la verdad, pues igual que aún no se había dado la situación en la que un grupo aceptara su destino abierta y pacíficamente y se subieran al barco sin oponer resistencia, tampoco podía imaginar como podría desembocar una situación que nos llevara a ese punto, en la que si se organizaban tenían muchísimas más posibilidades de resistir de manera efectiva. Como fuera, eran imbéciles, pues nadie que no fuera un completo imbécil habría realizado el viaje que estaban intentando hacer de la forma que lo estaban intentando.

Me encogí de hombros tras mi propio razonamiento, y saqué la mano derecha del bolsillo alzándola por encima de mi cabeza, creando una esfera del tamaño de una manzana, negruzca, viscosa y en movimiento, flotando a escasos centímetros de mi palma, mientras sonreía con una tenue risa imperceptible para ellos.
Entonces, de la esfera brotaron finos hilos negros de brea que se precipitaron hacia las manchas que habían sido esparcidas por toda la plataforma con mi salpicante puesta en escena, conectando todas ellas con la sustancia de mi palma, y con ello conectando a todos los presentes a mi pegajosa trampa. A todos menos al pelirrojo de larga melena, que había tenido la perspicacia de limpiarse previamente. Eso no me gustaba.
— ¡Sticky Assemble! — dije cerrando el puño haciendo que todos los hilos se recogieran de nuevo hacia la esfera, arrastrando consigo a mis nuevos esclavos hacia el mismo punto formando entre sus cuerpos y la sustancia una masa bizarra y deforme, combinando mi mano con ellos, inmóviles y pegajosos, quienes ahora conformaban una especie de puño monstruoso en la terminación de mi muñeca.

Con todos reunidos ahí, di un fuerte pisotón al suelo y descendí el brazo con fuerza hacia la plataforma, impactando duramente contra el suelo haciendo saltar las maderas y revelando que era un revestimiento de su verdadero material: bakumetal. El metal más resistente posible obviando el puto kairoseki que nos estaría jodiendo la vida a todos. Era un detalle que Glotz hubiera construido estas plataformas con estas dimensiones y materiales para soportar tanto su peso como el de Karak sin problema, así como el de presas muy grandes, como aquel gigante que apresamos haría unos cuantos meses ya... pero estaba divagando.
El polvo y las astillas de madera volaban mientras mis nuevos esclavos besaban el suelo, y posiblemente partes del cuerpo de sus acompañantes, formando parte de un todo dentro de aquella bola de brea fantástica, pegajosa, pero fantástica. Entonces volví a reír y solté la esfera de mi muñeca, volviendo a regenerar mi mano con dicha sustancia, dejándolos en el suelo, alzando la mirada hacia el pelirrojo de larga melena.
— Tus amigos ya son parte de mi colección personal... — dije dejando la esfera a mi espalda — Los que hayan sobrevivido al impacto, vaya — añadí, rascándome la nuca, y me encogí de hombros — Gajes del oficio, supongo ¡hya hya hya hya! — dije sonriendo nerviosamente, pasando a ponerme serio al instante, abruptamente — Pero tú has sido demasiado listillo, y estás diciendo cosas que no me gustan — añadí señalándole con el índice de la mano derecha — Así que voy a usarte para demostrarles a tus amigos lo que les pasará si intentan resistirse después de eso ¿vale? — finalicé, preguntando retóricamente la Marine mientras sonreía tan abiertamente que mostraba las encías y deformaba mi rostro.





Resumen del turno




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#23
Sin dudas la situación era extremadamente peligrosa, el ataque del panda y de la cara cortada pasaron de largo, sin ningún efecto y no solo eso el cabronazo creó una esfera de la que salieron hilos que se pegaron a las manchas que tenía en mi cuerpo atrayéndonos a Garnet, el marine, los revolucionarios y a mí hacia el mismo punto dándonos un buen golpe por la fuerza de la atracción, elevándonos y haciéndonos chocar contra el suelo, un golpe devastador que me dejo aturdido y al borde de perder la consciencia, malos recuerdos llegaron a mí, gente con bata provocando dolores inimaginables, risas maniacas y la cara desencajada de mi madre mientras luchaba por liberarme, no podía volver a esa vida, no ahora que por fin era un hombre libre, haciendo un esfuerzo sobre humano para no caer en la inconsciencia me llego el olor a brea y supe que teníamos que hacer algo o esto acabaría de la misma manera, con un susurro intente comunicarme con mis compañeros rezando por que el tal Finn no me escuchara.

"Esto no podemos ganarlo de manera individual, tengo una idea, pero necesito de vuestra cooperación, creo que puedo hacer estallar esta cosa, debemos encontrar el momento en el que baje la guardia o este cerca del mar, puede que no lo contemos, pero mejor morir libre que vivir como esclavos, que pensáis?"

Podía generar fuego para prender la brea, pero la explosión seguramente nos mandara a nosotros también por los aires, viendo que la balsa no era de madera, seguramente podría aguantar la explosión aunque no creía que el marine de pelo sedoso pudiera aguantar mucho contra Finn, sin dudas estábamos entre la espada y la pared.
me decidí a comentar mi idea a los compañeros nuevamente con un susurro.

"Puedo generar fuego, sabéis que pasará si lo hago no? Podemos volar por los aires, pero llevarnos a ese hijo de puta con nosotros, si alguien tiene otra opción estoy dispuesto a escucharla,
alguna idea más?"

La verdad, de los que estábamos encerrados solo me preocupaba Garnet, el resto eran posibles aliados temporales, aunque ahora mismo no teníamos otra opción que confiar los unos en los otros.

"que me decís, si hago volar esto por los aires podríais con él? O es mejor que esperemos a que comenta un error?"

Si algo tenía claro, es que prefería explotarme a mí mismo a volver a sentir una cadena al cuello.

El maniaco se estaba centrando en el marine del pelo liso, en parte era bueno, si teníamos que organizar algo, teníamos que organizarlo YA.
no teníamos tiempo que perder ni tontas enemistades que tener en cuenta, esto era vida o muerte y yo tengo una promesa que cumplir para con mi capitán.
Decidido miré a los compañeros a la espera de una respuesta.


Resumen
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#24
Atributos Personaje


Era extraño de Kovashi, que no hablase antes de atacar, que no fuera más incisivo en reírse sobre aquello de convertirlo en esclavo. ¿Un Shimatsu esclavo? El día que los cerdos vuelen. Por dios si los Shimatsu eran esclavistas, esa era su gente, bueno, habían sido su gente ..., Kovashi ahora era diferente, aunque eso no quitara que ese tal Finn Slingerland podría haber estado fácilmente en la banda mafiosa de su familia, daba completamente el perfil de sus amigos de la infancia, todos con claras carencias afectivas.

Eso sí, denotaba una seriedad digna de mención y que no muchas veces dejaba que todos vieran. Acompañó el movimiento del Panda como si de un dúo bien entrenado se tratara, como un amigo que aunque se lance a lo desconocido te seguía, porque siempre debe seguirte. Es algo a lo que después de ese día, si salía con vida, daría vueltas. ¿Panda era un amigo? era una gran pregunta. Ambos pasaron varios metros, resbalando por la madera antes de darse cuenta de que no había servido de nada atacar conjuntamente. El espadachín no pudo interpretar él esquive, ¿cómo coño no le había dado? ¿Otra vez una fruta? Odiaba las frutas, incluso la suya misma, siempre empeoraban los combates. Algo tiró de ellos, unos hilos que aparecieron. Kovashi no tenía ni tiempo de centrarse en nada más, antes de hacerlo fue atraído hacia sus “compañeros” formando una bonita comunidad circular. Fue su costado y parte del vientre que quedó atrapado, quedando en una posición bastante desagradable. — ¿Qué ...? — Logró escupir algo aturdido, antes de recibir semejante golpe que le haría estar a punto de soltar el alma por la boca.

¿Qué estaba pasando? ¿quién demonios era ese tipo? Kovashi estaba ahí tirado, unido a otros tantos que estaban igual o peor que él. Notaba la sangre salir de su cabeza, por alguna brecha que no llegó a identificar. El dolor de cabeza era intenso, al igual que la confusión. - Necesito algo de beber - Una de sus katanas se había precipitado al suelo, muy cerca de él, era Dīpukatto.

No soltó a Shuisui.

Agarró con una fuerza desmedida su arma mientras impactaba contra el suelo. Como el que muerde algo cuando espera recibir un dolor directo. El terreno resultó estar reforzado con hierro y puede que fuera el porqué del duro golpe. No tuvo tiempo de preguntar como estaban los demás, no quería, odiaba cooperar, no se le daba bien y empezaban a cansarle los demás. Que si los civiles, que si hagamos esto, ¿qué tenían que unir fuerzas? Estaba claro, pero es que no todos habían nacido para ayudarse, sobre todo personajes que nunca llegaron a requerir de apoyos para conseguir sus metas. ¿Esto era el Grand line? ¿hacerte sentir minúsculo? a la mierda el Grand Line.

Estaba cabreado, lo estaban humillando y a qué nivel. Por suerte sus manos estaban libres. Tocó el terreno con la que sujetaba a Shuisui y alzó la otra en dirección a Finn Slingerland. - Padre ... — Recordó justo un segundo antes de ejecutar su movimiento. La última vez que se había sentido así de derrotado fue con el capo de su familia, la cabeza de ella. De allí procedía todo su odio. — Ts ... — Susurró molesto. Era la voz del gigante. - Otra vez la canción de la cooperación - A Kovashi estaba a punto de reventarle un puto ojo del estrés que le generaba esta gente, eran como mini Don Bambús. — Cállate. ¿Por qué no habéis atacado antes? — Escupió algo de sangre. — Cállate ya. — Volvió a decir. Cuando había situación de ventaja no, pero ahora sí, ¿qué buscaba?

En algo había ayudado Nekah, una situación así se necesitaba frialdad, algo que él no estaba teniendo, sin buscarlo el gigantón lo sacó de su camino de ira. Kovashi se desenvolvía muy bien en otros campos, estar furioso nunca le sirvió para conseguir nada, era al revés, tenía que ser astuto.
— ¡Oye que ha sido un error! — Bajó su diestra, señal de que su idea ofensiva cambió. Miró a Finn. — Esta no es una buena manera de tratar a la mercancía. — Sentía cierta urticaria, pero era placentera. — Yo soy humano, no sacarás mucho, pero se de sobra que estos ejemplares pueden darte un riñón de billetes si llegan en buen estado. — Kovashi conocía el sector, toda su familia bebía principalmente de la esclavitud como negocio, el mismo fue esclavista muchos años, antes de abandonar aquella vida. — Tengo un chivatazo, sabes. — Volvió a escupir sangre. Necesitaba utilizar la información que tenía. — ¿Conoces el Ranara club? — El periódico. — No es un casino al uso, está en Arabasta, allí hay un buen mercado negro que pagan extra por piezas exóticas como esta. — Miró a Nekah. — Déjame salir, te ayudaré, esto ha sido un malentendido. — Finalizó.

Lo peor de todo es que no sería extraño que Kovashi llegase a cooperar con Finn. La cara de Panda, que igual se podría llegar a oler que algún día pudiera pasar esto, sería un poema.

Cita:Karma positivo: Oratoria imperturbable (Para que Finn tenga que escucharme)
Karma positivo: Paciente (Calmo un subidón de ira)
Karma positivo: Voz amable (Para parecerle más amigable aún si hace falta y que le vea como un igual -que en su momento lo fue-)

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#25
Atributos Personaje


Que Garnet se quedara observando la situación mientras tocaba su bardo, probablemente fue un acierto, pero un craso error al mismo tiempo. Los ataques que lanzaron el Kovashi y Don Bambú al unísono, fueron fútiles pues, el capitán Finn transformó la zona donde iba a recibir los ataques en brea, usando sus reflejos para moldear su cuerpo y esquivarlos con suma facilidad.- Lo suponía, este m*món es un usuario... Hice bien en quedarme mirando el panorama...- En ese aspecto, Garnet pensaba que obró bien siendo un espectador pero, lo que no se esperaba para nada era el siguiente movimiento de Finn. El capitán de los Piratas Sticky alzó su mano derecho, generando una esfera negra de la que salieron disparados múltiples hilos de brea, hasta que se unificaron con las manchas que había dejado Finn al momento de aterrizar en la plataforma. Y sí, esas manchas incluían aquellas que había dejado en la ropa de todos los presentes, de los cuales solo Sepiroth tuvo la sensatez de limpiarse. Garnet en ese momento, observando tan solo como aquel hilo se adhería en su ropa y a su cuerpo, se arrepentía de ser un marrano y un cochino. Justo después, tanto él como Nekah, Kova, Vulkan y Bambú, fueron ferozmente atraídos hacia la esfera negruzca.- ¡PERO QUE C*JONEEEES! ¡MIERDAAAAA! ¡MI BARDOOOO! - Gritaba Garnet mientras era propulsado, resbalándose de sus manos su bardo debido a la fuerza, el cual cayó a tres metros de donde se encontraba Finn. Por si la colisión entre los demás afectados no fue suficiente, una vez que nos tenía a todos, literal y figuradamente, en la palma de su mano, nos estampó contra el suelo.

Garnet, ni nadie, podía moverse en lo absoluto, estaban perfectamente pegados los unos a los otros y no tenían la fuerza suficiente como para liberarse, era desesperante. Pero ante todo, Garnet se encontraba iracundo. No sólo ahora su situación recaía en los hombres de un marine sino que, además, si había algo que odiaba era que le interrumpieran cuando estaba tocando su música, al igual que hacían aquellos Marines en su ciudad natal por "escándalo público".- OYE TÚ, TÍO MOCO, QUE ERES UN TÍO MOCO, TE MONTO UN CONCIERTO DE PUTA MADRE, ¿Y ASÍ ME LO PAGAS? ¡TÚ LO QUE ERES ES UN AGUAFIESTAS! ¡UN MUERMO! .- Gritaba a Finn mientras usaba su akuma no mi, transformándose en un tigre humanoide de unos dos metros ochenta, mientras forcejeaba para intentar zafarse de aquella masa pegajosa, obviamente en vano. 

Por otro lado, su amigo Nekah propuso un plan suicida pero que les podría ayudar a librarse de aquella situación. Cabía la posibilidad de que aquella sustancia fuera inflamable, entonces si Nekah usaba el fuego de su espalda, sí, podrían escapar de ese mejunje lleno de negritud, pero el daño colateral era demasiado grande, ya que provocaría una explosión que dañaría a todos.- Nekah, hermano, ¿pero y luego qué? No podemos contra este pavo, y puede que ni la contemos... A lo mejor si tendríamos que colaborar con los demás, puede que entre todos nosotros logremos salir, peñuqui tostada, ¿es o no? .- Garnet no podía hacerse a la idea de salir volando por los aires, ¿y sí caía al agua? ¿y si la explosión era tan fuerte que moría en el proceso? ¿que sería de su sueño si muriera allí? Por no hablar del daño que recibiera también Nekah, tenía que haber otra solución, y quizás esa situación favorecía la confianza y cooperación entre los afectados...

Pero entonces, de nuevo, Garnet sufrió un golpe de realidad. Durante su vida, había aprendido en que no debía confiar en nadie. Era una de sus máximas fundamentales de su vida, aún más después de que su propia familia contribuyera a que le exiliaran del reino. Pero al conocer a los Shogun Gari, había aprendido a olvidar esa regla no escrita. En ellos había aprendido que había personas en las que merecía la pena depositar tu confianza. Otro gravísimo error. El hombre peliblanco, en un acción desesperada por liberarse, intentó hacer un trato para que, nos vendieran a todos como esclavos menos a él. Una vez más, Garnet estaba enfadado, con Kovashi, y con él mismo, por haber sido un incrédulo.-  ¿¡HUUH?! ¡PERO QUE DICES TÚ! WOWOWOWO... TÚ ERES UN MAMARRACHO. ¿VAS ENCIMA A DEJAR CON LA PICHA AL AIRE A TU COLEGA EL PANDA? - Vociferó al humano con cicatrices en la cara. Entonces lo vio claro, ya no le importaba nada, en un acto de pura rabia, miró a los ojos de Nekah - Nekah, ya me la suda todo, arrasa con lo que veas.... - Le susurró sin acabar la frase, como esperando a que su amigo la siguiera. Viendo el percal, tal vez salir inmolados era la única opción.

ACLARACIONES
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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#26
Atributos Personaje


La ofensiva había sido un rotundo fracaso. Aquel sujeto reaccionaba demasiado rápido para el panda e incluso para Kovashi y antes de que los ataques impactasen convirtió su torso en una especie de limo negro que le hizo inmune tanto al zarpazo como a los espadazos de su compañero. Por su parte, los piratas no hicieron nada y los marines otro tanto de lo mismo. Tanta cooperación para semejante inacción, pero el marine de pelo largo y color verde dijo algo que tuvo sentido. La debilidad de Finn era el fuego. Tenía sentido, porque el panda reconoció finalmente el olor nauseabundo y el tacto viscoso de la brea. Sin embargo, eso de poco valió, porque con un gesto de mano el capitán pirata creó una esfera de brea pequeña de la que surgieron hilos que conectaron ésta con aquella que impregnaba a todos los presentes menos al marine de la espada. Una vez todos estuvieron conectados a la esfera, el pirata cerró el puño y todos fueron arrastrados sin remedio hasta la esfera y luego estampados con una fuerza descomunal contra el suelo. Incluso a pesar de la musculatura de acero y de la cobertura natural de grasa y pelaje naturales del panda, el golpe fue muy doloroso. La madera estalló cuando la amalgama de sujetos y brea chocó contra ella, revelando su verdadera naturaleza: bakumetal. Por supuesto, el panda no lo identificó como tal al instante, pero sí que pudo verificar su dureza superior, porque no lo atravesaron en el acto y ni siquiera lo deformaron al impactar. El golpe afectó sobre todo a su torso, pero fue un impacto más o menos general. La nariz del panda empezó a sangrar y estaba seguro de que tenía moratones en varias partes de su cuerpo, pero con el pelaje y la brea serían difíciles de identificar. Cuando el ataque terminó, los dos piratas, el marine tortuga y los dos revolucionarios eran una suerte de esfera aberrante de extremidades y viscosidad. El panda estaba pegado a Kovashi por una pierna, y estaba seguro de que alguien tenía algo pegado a su culo, pero no quería aventurar ni quién ni el qué. En general, Don Bambú tenía el movimiento bastante restringido. Tenía un brazo muy pegado al cuerpo, el derecho, mientras que el izquierdo tenía cierta libertad, así como la cabeza. Las piernas eran un despropósito, estaba directamente pegadas al suelo y el torso también, pero menos. La cara del panda reposaba en estos instantes en el bakumetal mientras el mink trataba de asimilar lo que estaba ocurriendo. Escuchó que el capitán pretendía hacer de aquel marine un ejemplo y al panda se la pelaba, estaba bastante más preocupado de lo que le haría a él después si seguía resistiéndose.

Pero tomó una decisión. Su decisión fue tomarse unos segundos para pensar y escuchar lo que estaba sucediendo a su alrededor. Nekah empezó a hablar de que podía hacer estallar aquella cosa. ¿Estaba loco o qué coño le pasa a todos los piratas? Lo primero que iba a estallar si hacía eso era él y lo segundo los demás, pero eso le recordó algo. Hizo fuerza con su brazo izquierdo y alargó su mano hasta su bolsillo izquierdo, estaba muy pegajoso, pero no necesitaba meter la mano dentro, solo palpar por encima. Se había olvidado de que tenía el mechero en el otro bolsillo. Aunque hubiera perdido su tabaco, tenía una herramienta sorpresiva para aquel individuo tan vulnerable a las llamas. Nekah estaba insistiendo mucho en lo de estallar por los aires y antes de que el panda pudiera decirle nada, Kovashi lo hizo. Le mandó callar y empezó a hablar con el capitán. Aquella voz tenía un efecto hipnótico. Incluso el sonido de las olas enmudeció para dar paso a sus palabras.

— Yo soy humano, no sacarás mucho, pero se de sobra que estos ejemplares pueden darte un riñón de billetes si llegan en buen estado. —

Con el rostro pegado al bakumetal, el panda arqueó una ceja que nadie pudo ver, después sonrió, pero solo un poco. Si era honesto consigo mismo, no sabía si Kovashi se estaba tirando el farol de su vida o si estaba considerando verdaderamente cambiarse de bando y pasar a ser un pirata esclavista. Se preguntó qué precio le pondría al panda. Probablemente todo lo que pudiera sacar, pero siempre dispuesto a bajarlo lo necesario con tal de venderlo. No sabía qué era lo que le estaba haciendo tanta gracia, pero cuando mencionó lo del mercado negro en Arabasta casi le da algo. Por suerte, su cara no podía demostrarlo. Meditó unos instantes en lo que estaba sugiriendo el peliblanco y decidió que le iba a seguir el juego. Después de todo, pues no lo había pasado por alto, Kovashi se había lanzado junto al panda en una ofensiva de frente sin pensarlo. En ocasiones le detestaba, pero tanto lo hacía como le respetaba al mismo tiempo. Si él se adelantaba a dar un espadazo junto al panda, el panda se lanzaría a lo que sea que fuera aquella mierda que estaba urdiendo. Después de los berridos que pegó el músico mientras se convertía en tigre, el panda decidió intervenir. Levantó la cabeza del suelo y se apoyó con el brazo izquierdo, todavía sujeto por unos cuantos hilos de brea rebeldes. En el rostro del panda se denotaba el esfuerzo que hacía para luchar contra la brea, pero más que nada era por el hecho de estar dirigiéndose al pirata. —Capitán Slingerhand —Le habló el panda. Se aseguró de darle un matiz a la palabra capitán. A los grandes egos les encantaba esa mierda. —Tus argumentos han sido contundentes, de modo que me rindo. No soy tan elocuente como mi compañero, pero soy fuerte, eso me dará valor. Ninguno de estos hablan por nosotros. —Se aseguró de decir ciertas verdades para que su discurso fuese más creíble y se limitó a no hacerle ningún gesto a los piratas ni al marine con la esperanza de que entendieran lo que el panda intentaba hacer. El panda se quedó mirando al capitán con un gesto facial insondable.

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Datos bélicos
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#27
Atributos Personaje


    El ataque de los revolucionarios había fallado, pero Finn ni se inmutó, hubiese jurado que habían acertado de lleno. "¿Acaso era un usuario de logía?" Sacó su mano del pantalón, haciendo caso omiso a mis palabras, la levantó por encima de su cabeza y formo una bola de ese lodo negro. De esta empezaron a salir hilos que iban directamente a las manchas que había en el suelo y en mis acompañantes, miré para atrás y Vulkan también tenía hilos que iban a él. 
    Fue en un visto y no visto, todos fueron arrastrados dentro de un puño de lodo gigantesco. A continuación dio un pisotón al tiempo que estrellaba el puño gigantesco contra lo que ahora era una plataforma de metal. Las astillas volaban y tuve que cubrirme los ojos con el antebrazo izquierdo para evitar que me entrasen en el ojo.

    No podía creer lo que estaba viendo, en un solo segundo acabó con la desventaja numérica, y me había quedado solo para poder enfrentarlo, si no fuese porque me había limpiado la mancha del cuello, yo también hubiese sido absorbido y él hubiera dejado incapacitado a todos de un solo movimiento. "Es demasiado poderoso para mí solo." Pensé mientras involuntariamente reculaba dos metros. "¿Qué estoy haciendo por qué retrocedo sin pretenderlo? ¿Acaso tengo miedo?" No, no era eso, era consciente de que yo solo no tenía posibilidad alguna de derrotarlo, lo mejor que podía hacer ahora mismo era mantener la distancia y pensar. Estaba absorto en mis pensamientos cuando Finn me sacó de ellos rápidamente.

    Me dijo que era demasiado listillo y que decía cosas que no le gustaban, para después amenazarme con usarme de ejemplo para el resto.
   -¿Vale? Respondí con otra pregunta mientras seguía dando pasos hacia atrás. Puedes pensar que has acabado con ellos, pero no parecían tipos blandos y sé con certeza que hay uno muy duro y cabezón que va a conseguir salir de esa trampa de lodo. Tenía que ganar distancia, no podía quedarme cerca, no sabía cuál podía ser su rango acción, pero cuanto más lejos estuviese más posibilidades tendría de poder salvarme de un golpe directo. -Y en cuanto a que te enfadan las cosas que he dicho, ¿Acaso temes el fuego? Tenía que ser eso, pensé "No podía ser otra cosa, él solo había confirmado que el fuego podía hacerle daño, pues yo no había dicho nada más a nadie." -Tú solo has confirmado que tu "lodo" es inflamable, pues yo no me he dirigido con otras palabras a nadie más que a mi compañero. Dije casi gritando, pues, ya me había alejado unos 20 metros de Finn, adopte una postura defensiva y continué hablando.-Y otra cosa que sé, es que por muy rápido que sea tu ataque, si me manchas solo tengo que limpiarme y no podrás encerrarme como a ellos.

   
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#28
Atributos Personaje


El espíritu de lucha estaba por los aires. Sin ningún tipo de duda, la necesidad de sobrevivir o hacer lo correcto inundó la plataforma de madera. 
Así fue como, en mitad de una rivalidad creciente que amenazaba en tensión y broca, nació un ataque acompasado y harmónico. Cada uno iba a su bola, pero todos teníamos claro cual era el objetivo a batir. 
Los revos hicieron acopio de un ataque coordinado al milímetro, lo piratas parecían estar analizado la situación con algo de subterfugio y nosotros, Sephi y yo, comenzamos una estrategia para asestar un golpe explosivo al capitán a la vez que descubríamos su debilidad.
No había camaradería, pero el espíritu de lucha se podía sentir en el ambiente. Se podía sentir tanto, que nuestro contrincante no vaciló a la hora de acabar con nosotros.

Antes de que pudiera darme cuenta, pues estaba concentrado apuntando con el rifle, un filamento oscuro impacta en mi cuerpo. Este atina en 3 puntos concretos donde la brea se mantenía en mi ropa: uno en el ombligo, otro a la altura del pezón desviado a la derecha y el tercero un centímetro más abajo de la axila izquierda. 
Los 3 puntos se conectan formando un arnés viscoso, del cuál no soy consciente hasta que siento una aceleración inesperada. Mi apuntado se va a hacer puñetas y hazlo los brazos junto al rifle como efecto de la velocidad exagerada del desplazamiento, como en una montaña rusa. Cuando me doy cuenta, estoy sobre el capitán Finn, alzados sobre él y hundido en un lodo negro junto al resto de la plataforma, desde la punta de los pies, hasta la altura de los pectorales. Estoy boca arriba, y me cuesta ver al rededor, pues apenas tengo ningún tipo de maniobra de movimiento.
Éramos un boloncho de moco negro, apelotonados todos, sostenidos en las manos del capitán enemigo.

-Me cago en la...-

Más rápido que el pensamiento, Finn clava el pié en el suelo y desciende el brazo con extrema violencia. El impacto es demencial. Mi caparazón y mi cráneo sufre un golpe contra el suelo, que estalla en astillas levantando toda la madera y dejando al descubierto toda una superficie de metal resistente. 

En un segundo... En un mísero movimiento de brazo el capitán había cortado mi estrategia, me había dejado atrapado y había dejado mi mente en jaque. Cuando me quise dar cuenta, no solo seguía pegado en la mugre, sino que podía oír y sentir al resto de integrantes de la plataforma. Todos habíamos sido víctimas del feroz ataque, quebrando la moral de todas las víctimas.
Entonces empezó la destrucción mental de todos. Por un lado al negro gigante alado se le ocurrían ideas de liberarnos, a cambio de quemarnos vivos. En el otro extremo de la balanza, los revolucionarios decidían rendirse para salir vivos de esta. Incluso colaborar con la tripulación pirata para sacar tajada. 
En ese momento empecé a estresarme. Fueron 5 segundos llenos de ansiedad y agonía que se convirtieron en 5 años... el lodo consumiendo nuestros cuerpos, con la agonía de una parálisis involuntaria de más de medio cuerpo. Los brazo alzados sin poder bajarlos y apenas poder poder ver correctamente la situación pues estaba panza arriba. El rifle en mis manos, pero sin poder maniobrar con el por su tamaño, mi posición y mi escasa movilidad. Sólo lo podía tener tendido en el suelo sobre mi cabeza, sostenido por mis brazos inmóviles alzados.
La agonía de una muerte prematura se apoderó de mí, pues no solo estaba paralizado en un 90%, sino que, por primera vez, enfrentaba una amenaza real y una experiencia de terror de este calibre. Fin Slingerland... mi primer enemigo... y el autor de mi muerte.
En ese momento, sin hacerlo, solo quería llorar y pedir a una fuerza superior que apareciera mágicamente y me salvara...

 
Cuando ya lo daba todo por perdido, la pesadilla se hizo más real que nunca. El pirata dedicaba unas amenazas personales a alguien, no se centraba en rematar a su nuevo botín.
Cuando extendí mi tortugoso cuello, aunque fuera boca abajo, lo vi con claridad: Sephiroth había conseguido escapar del ataque y se encontraba a merced de la psicopatía asesina de Fin.
Este se rascaba el cuello. Su risa macabra y sus palabras no eran una broma. Iba a matarlo.
En ese momento se acabó mi shock y de forma instintiva. El miedo a que mi compañero y amigo muriera era más grande que la mayor de las torturas aplicadas en mi.

-¡EHHH EHHH, MOCO DE MIERDA. AQUÍ! ATIÉNDEME A MI CABRON. SOY CAPITÁN DE LA MARINA REPTIL Y EL UN SOLDADO HUMANO. DÉJALO EN PAZ HIJO DE LA GRAN PUTA!-

Empecé a gritar desesperado y golpeando el rifle horizontal contra el duro acero.

¡-PIRATA CON ALAS, SI PUEDES, EXPLOTA ESTO POR LOS AIRES, POR TU PUTA MADRE!-

Empiezo a forcejear, sin éxito, para salir del agarre. Por otros lado, saco la bala del rifle con éxito y la sostengo en mi mano, dejando el rifle descargado.
El miedo de la perdida se apodera de mi, y todo precio es poco por salvar a mi amigo, incluso suplicar a otro pirata.

Aclaraciones
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#29
Me mantuve estático mientras la palabrería del de las alitas cutres sonaba. Estaba acostumbrado a quejas, llantos y lamentos. Palabrería, chantaje e incluso sobornos. Juguetes rotos inútiles ¡que suerte que sólo unos pocos decidieran quitarse la vida frente a tales adversidades! Era más material para nosotros en bruto, pero si que daban problemas. ¿Por qué no se quitaban de en medio o decidían colaborar? Literalmente el destino que les esperaba era el mismo ¿para qué luchar contra lo establecido por el orden natural de las cosas? Suspiré. Borré mi sonrisa. Estaba cansado de perder el tiempo.
Entonces uno de ellos empezó a decir cosas sobre el Ranara Club — Esa puta de Shikabi... — pensé molesto. Si no tuviera la bendición de quien tenía ese casino lo podríamos haber estado llevando nosotros y no estar delegados a pescar muertos de hambre para venderlos manchándonos las manos. ¡Yo podría ser el jerarca de esas tierras! ¡Su grupo de mierda no podía hacer nada contra mi tripulación! Pero la información y las palabras no paraban de llegar, ahora otro hablaba llamándome Capitán... conocía su situación, pero no paraban de emitir mensajes, distintos tonos, distintas intenciones, distintas voces, distintos discursos ¡¿por qué no se callaban?! Las venas de mis brazos y de mi cuello se empezaron a marcar fruto del estrés y de la ira, estaba a punto de perder los nervios y olvidarme de vender esclavos vivos, cuando de pronto el pelirrojo de larga melena decidió... ¿amenazarme?

Me preguntó que si tenia miedo al fuego, haciendo que mi rostro se ensombreciera aun más.

— ¿Miedo? — pregunté abiertamente, más serio que de costumbre, pero ignorando absolutamente a todos los demás — ¿Miedo yo? — volví a preguntar, ahora comenzando a sonreír lentamente — ¿Que el Capitán Finn Slingerland tiene miedo DE TI? — le pregunté finalmente sonriendo ampliamente, deformando mi rostro... — Emperor... — y de la punta de mi dedo salió volando una bala redonda de brea, compacta y lo suficientemente rápida y potente como para poder impactar en su rodilla derecha — ...Homing Bullet! — el disparo fue con fuerza más que suficiente como para que pudiera sentirlo durante un rato y tuviera que hincar esa rodilla en el suelo — ¡HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA! — grité a carcajadas tras el disparo, abriendo los brazos en cruz y girando sobre mi mismo un poco — ¡Vas a morir aquí! — clamé, declarando completamente mis intenciones, mirando ahora hacia el grupo de los que estaban atrapados en la brea, sin borrar la enorme sonrisa de mi rostros, flexionando las rodillas y encorvando la espalda — Vais todos a morir aquí — añadí borrando la sonrisa y con un tono serio y calmado, incluso hasta leve de volumen, justo al tiempo de dar una palmada frente a mi pecho, brotando brea de cada poro del cuerpo y haciendo que la brea entorno a mi y sobre la plataforma, toda en absoluto se precipitase a una velocidad vertiginosa hacia mi. Se arremolinó sobre mi cuerpo, es escurrió, se deslizó, se compactó y se reestructuraba. Mi piel desaparecía al mismo tiempo que mi poca humanidad se marchaba...
— ¡ ¡ HOWLING KING ! ! — grité con la furia más absoluta que bramaba dentro de mi, dando un salto para colocarme en dirección opuesta al barco, dando la espalda a los cabos y de frente al grupo recién liberado de la esfera de brea, con el pelirrojo herido de "bala" a mi diestra. Estaban a cinco metros de mi, el de la melena a siete.

Y en esa posición aullé. Aullé tan fuerte y tan agudo, de una forma tan animal que estas ratas sin valor iban a descubrir lo que era el verdadero terror. Ahora medía prácticamente el doble, y mi peso estaba constituido en su totalidad por músculo que también doblaba el natura. Mis manos eran armas de filo capaces de cortar hasta el acero, y mi músculos, que se tensaban en mis gemelos y mis cuádriceps, empezaban a crujir e hincharse dispuestos a demostrarles a esta escoria quien era Finn Slingerland, el Capitán de los Piratas Sticky, uno de los principales proveedores de esclavos en el mercado negro y una figura muy influyente en el Bajo Mundo. No estaban en un puto patio de colegio.





Resumen del turno




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Info Narrador



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#30
Las palabras de Kovashi parecían caer en un gran agujero, gracias de nuevo a la colaboración inestimable de los marines y los piratas. Sí, era normal que sin conocerle tuvieran dudas, que creyesen que Kovashi sería capaz de hacer algo como vender a Panda y a su facción por poder simplemente sobrevivir (que capaz era, desde luego) Pero que nadie se tomara un par de segundos e intentara descifrar que quizás y solo QUIZÁS era un plan para salir de allí. Le frustraba mucho a Kovashi, en general, el “grupo” al que tuvo la maldita suerte de precipitarse le generaba un constante nervio. Luego estaba Finn, un temible pirata desequilibrado que casualmente se dedicaba a la venta de esclavos -Vaya una oportunidad de salir de allí, este tipo de personas son muy manejables, los conoces, convéncelo Kovashi- Olvidando por completo que la inmensa mayoría de peña que se dedica a eso son así, malditos chalaos que cambian de opinión rápidamente, si tan solo hubiera estado él y Panda ... Quizás la situación para el espadachín ahora sería distinta.

Pero no, ni siquiera con su principal habilidad, la palabra y el engaño, por una cosa u otra, Finn Slingerhand siempre conseguía sobrepasar a Kovashi. Era frustrante. Entonces uno de los marines abrió él melón, la posible senda que seguir. "Y en cuanto a que te enfadan las cosas que he dicho, ¿Acaso temes el fuego? " En ese instante la intensidad de Finn creció, abriéndose paso a través de Kovashi. Su sudor frío comenzó a mezclarse con el río de sangre de la cabeza. La respuesta del capitán pirata fue inmediata, cuál tipo que vive en la cima, pero se ofusca cuando hay un mínimo contratiempo (véase contratiempo a que un don nadie le “insulte” o le tome por menos de lo que cree ser). Disparó sin pensarlo, atravesando la pierna del marine, destrozándola. El "Vas a morir" de Finn llegó justo cuando algo se estaba fraguando en la cabeza del peli blanco. - Fuego, fuego, fuego - ¿Habría dado en el grano? instintivamente mientras sucedía el ataque de locura del pirata, Kovashi giró ligeramente el rostro para ver a Panda. — Tu mechero ... — Susurró para que solo los atrapados en la esfera pudieran escucharlo. No hacía falta decir más, después de las palabras de Sephiroth y la insinuación de Kovashi, quien no logró entender aquello, es que o no prestaba suficiente atención o estaba completamente desmoralizado ya.

Lo que sucedió después fue la transformación de Finn. Se daría la vuelta, indicando que ahora el objetivo sería el grupo. Golpeó su pecho y la brea que mantenía atrapado al grupo, desapareció, uniéndose a su propio cuerpo. - ¿Realmente esto es el nivel del Grand Line? - Kovashi se iba levantando mientras le observaba cambiar de físico, era realmente temible. - ¿O es que hemos caído contra un hombre especialmente poderoso? - Podía ser que Finn no fuera la media, que estuviera más allá. Gritó, con su nueva forma ahora llegaba casi a los tres metros. Era terrorífico. Shuisui cayó al suelo ante el tembleque de la mano de Kovashi, quedando casualmente sobre su otra arma. Su sudor hizo lo mismo, precipitándose encima del poderoso metal que tenía bajo sus pies y sobre el que puso sus manos antes de levantar. Tenía que hacer algo antes de morir, algo le impedía agacharse y recoger sus katanas, era ese temblor añadido al dolor de cabeza que empezaba a ser cada vez peor. - Estoy hasta los cojones - Fue lo último que pensó hasta que un poderosisimo gruñido le hizo despertar. Sus pequeños temblores cesaron, fue como un despertador. El sonido provenía de otra plataforma, quizás indicando la derrota de alguien importante, quién sabe.

— ¡Moveos! — Anunció Kovashi al mismo tiempo que levantó su diestra. También al unísono se levantaron dos perfectos cubos metálicos del terreno como ordenados por su movimiento de brazo, ¿la diferencia? que uno medía casi cinco metros y el otro tan solo uno. El pequeño se levantó bajo sus pies, donde lograría pisar ambas katanas con la diestra para que se elevaran en el aire junto al capitán revolucionario. El cubo metalico de mayor tamaño se formaría bajo los pies de Finn, notando el pirata de inmediato un fuerte tirón hacia el cielo. Mientras Finn ascendía hacia el astro rey, Kovashi iba tomando distancias. Se encontraba a siete metros del metálico terreno y a unos diez de Finn. Por parte de su “ofensiva” en el momento en el que el cubo de gran tamaño llegó hasta los diez metros, se dividiría en seis cubos de treinta centimetros que buscarían arremolinarse entorno a su rostro, buscando ser una molestia. No era como un cubo de tierra que al dejar de utilizarlo se desintegraba, aquel poderosísimo metal no desapareció.

resumen



akuma
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