[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 5)
#11
La presión hacia los marines parecía haber surtido efecto, no obstante no era como lo esperado. El barbas parecía que se había sentido molesto, pues no tardó en hablarnos directamente, alegando que no había nada que ellos pudieran hacer, lo cual no decía gran cosa de esos marines, parecía que se encontraban exactamente en la misma situación que nosotros. Parecía que no eran más que iniciados que no entendían nada de lo que estaba ocurriendo ahí mismo.

Después de eso pareció increparle a la mujer, que resultó ser una persona con recompensa. La llamó Triana y afirmó que tenía una recompensa de diez millones por su cabeza, aquella noticia me llamó bastante la atención, me quedé mirándola un poco de reojo, era conocida de Legan, seguía su mismo camino. Era una pirata que ya había hecho cosas, sin embargo no se le veía mala gente, tan solo obsesionada con la estética de su cara.

Ella, en cuanto el marine terminó de hablar, le contesto de una forma un tanto tajante, en ese momento dejó de parecerme tan buena persona, no me parecía el tipo de gente con la que Legan se juntaría habitualmente, tal vez simplemente tenían conocidos en común y habrían coincidido en alguna ocasión, ya le preguntaría por ello más adelante, pero ahora había otra cosa más importante todavía.

El suelo tembló, un sonido metálico comenzó a sonar a la vez que la plataforma comenzaba a moverse. Del mar emergieron dos grandes cadenas que sujetaban la madera flotante sobre la que nos ubicábamos, el otro extremo en un navío cercano, entonces me fijé más en conciencia, una bandera con una calavera un tanto extraña adornaba su pabellón, imagen negra como pintada a manchas, presuntamente con sangre, sobre un fondo rojo, no era la típica insignia pirata que había visto en otras ocasiones. Eso solamente me indicaba que se trataba de tipos sanguinarios, extremadamente peligrosos. Había que andarse con ojo.

El barbas avisó a su compañero para que estuviese alerta, Minato parecía llamarse, no me importaba mucho, seguramente en breve ya me habría olvidado o lo liaba de alguna forma, no le di mayor importancia. La pirata Triana, en cambio, alegó que si iba a luchar iba a ser por ella mismo y por los suyos, y les incitó a no entrometerse, me parecía algo absurdo, al fin y al cabo estamos todos a bordo del mismo barco.

Me planté al lado de los marines, esos malditos esclavistas nos estaban arrastrando hacia ellos. Era el momento oportuno, la ocasión perfecta para conseguir buscar algo de información sobre aquella panda de esclavistas con los que llevaba años teniendo esas horribles pesadillas. Llevé mi mano a la empuñadura de la espada y me quedé mirando hacia adelante.

-Estamos todos en la misma situación, es absurdo pelearnos entre nosotros. Marines o piratas, me importa una mierda. Si no luchamos juntos nos cogerán y harán lo que quieran con nosotros. -En ese momento miré al barbas que había hablado con una cara un poco descompuesta por la rabia del tipo de gente que tenía delante.- Pienso luchar por sobrevivir un día más. Espero penséis igual, marines.

Siempre había aborrecido las batallas, las he eludido cada vez que he podido, y hasta ahora parecía haber sido algo sencillo, sin embargo, apenas hemos llegado al Grand Line y me toca luchar por sobrevivir. Esperaba que este tipo de situaciones no fueran la tónica dominante del día a día, pero lo que tampoco quería era mostrarme abiertamente agresivo y que estos marines se pensaran que fuera un pirata, no quería ponerme ninguna diana en la espalda, por más que seguramente acabe apareciendo. Al fin y al cabo, si acompañaba a Legan, en algún momento hay altas posibilidades que mi rostro acabe en un cartel de esos.

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#12
El circo por excelencia. El tío siniestro callado sacó un den den del bolsillo y otro fulano empezó a dar un discurso al otro lado de la línea. No pude evitar reírme, mirando en derredor hasta verle en la misma plataforma en la que estaba el tío grandote que me había llamado a mi instantes antes. ¿Qué cojones les pasaba a esos putos pringados con los telefonitos? Decía no se qué de que los de los Cabos eran "aves carroñeras" como si hiciesen falta estudios en Ohara para dilucidar que cuatro pelagatos con pinta de politoxicómanos lanzando redes a cuerpos indefensos en el mar mientras reían, no eran precisamente hermanas de la caridad buscando el bien común. De igual forma, como si hiciera falta que su análisis crítico nos dilucidase lo que estaba sucediendo... que tenían la ventaja por su posición, terreno y organización... ¿y si yo podía convertirme en un puto dragón escupe-muerte?. Negué con desdén. El cabeza cabra ese parecía haber estado leyendo muchos cuentos de niños.

Pero aquí tenía mis propios problemas. Uno de los marines comenzó a hablar, resaltando abiertamente que la mujer que nos acompañaba tenía una recompensa de diez millones de berries por su cabeza, mientras me miraba para llamar más aun mi atención. ¿Diez millones?. Mientras seguía hablando saqué los wanted que había guardado del periódico de mi bolsillo y lo comprobé: Era Triana Tempesta. Diez millones como diez soles.
Para cuando volví a la conversación guardando los wanteds en el bolsillo, el tipo con la barba más hortera del mundo le estaba diciendo a la mujer que por el momento tendríamos que colaborar y que más tarde tendrían unas "palabras" con ella, con un tono bastante condescenciente. Me crucé de brazos viendo la escena, que no tardó en tener respuesta por parte de la mujer, quien le decía que se fuera a tomar por culo, en un breve resumen. Tenía carácter.

Obviando al mocoso de las alas de saltamontes y al otro con tono bicolor en cabello y barba, vi como el tipo siniestro y callado se iba del lado de los marines al tiempo que, de nuestra plataforma y a mi espalda, un sonido metálico llamaba mi atención y me hacía girarme sobre mi mismo. Se tensaba una cadena que conectaba nuestro improvisado suelo con el barco que tenía enfrente. Por el momento no se movía si no que simplemente se había tensado, y por tanto la plataforma, por suerte, se mantenía firme en su lugar. Sobre el barco paralelo al que tenía enfrente, se alzaba una bandera roja con una calavera mal dibujada, como con goterones. Chasqueé la lengua, menuda falta de estilo, pero no era algo que me pillase por sorpresa: era obvio que estábamos en una trampa hecha piratas.
Giré de nuevo sobre mi mismo y observé la situación, llevándome a Ein Hauch al hombro izquierdo, mismo que la mano con la que lo blandía, y comencé a caminar con la diestra en el bolsillo — Oe oe — le dije al tipo de la barba — No es correcto hablarle así a una señorita — añadí mientras inclinaba levemente la cabeza hacia la tal Cipriana — Aunque diez millones son muchos millones... — alegué llegando a colocarme frente a ella, dando la espalda a los marines — ...sería una pena que se desperdiciasen — maticé, alzando el kanabo sobre mi hombro con dos pequeños movimientos, haciendo que rebotase con dos ligeros impactos sobre el mismo — Así que nadie le va a poner una puta mano encima a Cipriana — dije, girándome ciento ochenta grados y quedando encarado contra los marines y compañía — Y el que lo intente se va a ir a conocer a los peces — añadí con un leve movimiento de cabeza hacia el lateral de la plataforma. Esos diez millones eran míos, y no iba a dejar que nadie se me adelantase o cobrase mi recompensa. Aunque tuviera que abrirles la cabeza a todos y cada uno de los presentes, la rubia y yo íbamos a salir de aquí, y después, la llevaría a un cuartel.



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#13
Lo primero en lo que el joven Minato se fijó fue en uno de los tipos que habían acabado en aquella plataforma, que se sentaba tan tranquilamente y comenzaba a fumar, mientras decía que aquellos piratas les iban a abordar. ¡Por supuesto que les iban a abordar! Pero la actitud que tenía que tener no era esa. Chasqueó la lengua, aparentemente molesto por aquella actitud, y dispuesto a decirle alguna que otra palabra, pero se vio interrumpido por otra cosa.

Otro de los presentes, alzó el brazo y puso un Den Den Mushi, del que salieron unas pabras que el joven Minato no pudo terminar de escuchar, aunque el enmascarado con el que había tenido unas palabras antes, comenzó a proferir insultos y maldiciones, para también amenazarle a él mismo. Movió sus antenas en señal de desaprobación, al tiempo que se cruzaba de brazos y le miraba, sin decir nada, simplemente observándolo y esperándole. Estaba dispuesto a romperle la máscara y luego la cara, pero no iba a ser él el que empezará la pelea, no siendo un marine.

Acto seguido, el propio enmascarado le ordena que hiciera algo, que moviera las alas y solucionara el problema. Minato esbozó una enorme sonrisa. -En cuanto averigüe que pasa y quienes son, me pondré a ello.- Le respondió, tan amable como pudo, aunque se le notó con un tono un poco desagradable, ya que aquel tipo no era santo de su devoción. Se giró y se percató de la bandera roja que había en el barco, y fue cuando las cadenas se tensaron, saliendo del agua y creando aún más crispación en la plataforma.

Joe comenzó a dar un discurso, tratando también de calmar la situación, avisando a aquella tipa que tendríamos que discutir alguna cosa entre nosotros. Luego le informó que tenía una recompensa de 10 millones, por lo que era más peligrosa de lo que aparentaba. Quizás el mal humor que parecía tener era por qué era una pirata, quién sabía. El enmascarado se adelantó y dijo que no eran maneras de hablarle a una mujer y tras ponerse a su lado, avisó de que nadie iba a tocar a Cipriana. -¿No se llamaba Triana?- Preguntó, un poco desubicado. Finalmente, se quedó mirando al cazarrecompensas, esperando a que algo más ocurriera.

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#14
Como narrador omnisciente podría explicar todo lo que sucedió en la balsa después de que Tobías se sentara para fumar su cigarro tranquilamente, pero lo acabáis de leer, os contaré lo que pasaba por la mente del joven. Nada. Bueno soñaba que estaba en una montaña rusa con su bisabuelo, Sasha y gente random. Bisabuelo y bisnieto iban sentados en la primera fila compuesta por dos asientos, el joven le estaba contando al mayor todas las aventuras que habían tenido hasta la fecha los Shogun Gari y Sasha estaba en la última fila manejando un timón. Supongo que la montaña rusa era un símil de los últimos fragmentos vividos en la Reverse mountain, por eso estaba la semioni llevando el timón gritando de felicidad. Un volcán a lo lejos entraba en erupción y una de las chispas iba a parar al muslo derecho de Tobías provocándole una quemadura y conectando el mundo de los sueños con el real. 

¡Ah! ¡Ah! ¡Quema, quema! Tobías despertó de su breve sueño, se le había caído de la mano el cigarro, aún encendido, sobre su pierna y con un movimiento rápido se levantó lanzando lejos la colilla con su mano derecha. ¿Dónde estoy? Ostras es verdad la balsa y los piratas. Vio entonces que una enorme cadena quedaba tensada entre la plataforma y el barco pirata más cercano. Parece que van a mover ficha. Siento haberme dormido. ¿Habéis urdido un plan ya, o preferís improvisar? No me hace ninguna gracia tener que pelear codo con codo con un par de marionetas del poder. Miró entrecerrando los ojos a la pareja de marines. Me dais bastante asco... Pero parece que no hay alternativa si queremos salir de esta de una pieza. Intentad no molestar mucho, con eso bastará por vuestra parte. 

El joven palpó ambas armas cargadas, tenía ganas de estrenar la nueva, parecía más potente que la que le acompañaba desde hacía más tiempo. Solo le preocupaba como se desenvolvería en conjunto el nuevo grupo que se acababa de formar a la fuerza. No veía mucha química y el hecho de que cada uno fuera por libre le comenzaba a preocupar, solo le quedaba confiar ciegamente en que las ganas de vivir libremente que debían tener cada uno de los individuos les hicieran olvidar sus objetivos personales para aunar fuerzas. Cruzó los dedos mentalmente. Comenzó a estirar su espalda con los brazos en alto curvándola de delante hacia atrás para desperezarse y entrar en contexto de batalla.

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#15
Atributos Personaje

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Más mosquitas cayendo en la red.
Flint estaba ansioso por saborear la sangre de los nuevos adeptos de la escuela del dolor. Escuela cuyo único maestro era él y cuyo examen final solo tenía un resultado: la muerte inevitable. Llevaban largo tiempo realizando este tipo de ataques, emboscando a los incautos en la Red Line y, para desgracia de los presentes, esta ocasión había sido un éxito como de costumbre. Después de que el capitán diera la orden de ataque, Flint solo podía reír y gritar de emoción. Sus venas comenzaron a bombear sangre y adrenalina por la emoción de una nueva pelea y una nueva oportunidad para deleitarse con el terror en los ojos de sus víctimas. Pobres infelices a punto de perecer bajo la mirada del Gyojin loco. Flint se volvió hacia el borde opuesto del barco y apretando su cinturón, se preparó para saltar a la batalla desde un punto muerto.
 
- Voy a hacer una... - dijo mientras se zambullía en las profundidades del mar.
 
Los segundos pasaron rápidos mientras se dirigía a la plataforma donde sus nuevas víctimas se encontraban peleando, inocentes e inconscientes de que su depredador ya había entrado en escena. Justo cuando Tobias Murray comenzó a estirar su espalda, Flint saltó, impulsándose desde la superficie del agua y propulsándose a la plataforma justo al lado de Tobias y desenvainando su katana con cierta gentileza y asestando un corte con su mano derecha al costado izquierdo del pirata desde su espalda. Para este golpe, no utilizó ni un ápice su fuerza, haciendo que solo el filo de su katana se deslizara sobre el torso del pirata a modo de primer contacto. Ese era el estilo de Flint, antes de comerse a su presa, jugaba con ella. Si no... ¿Qué gracia tendría?
 
- ... ¡MASSSSACRE! - gritó eufórico mientras saltaba hacia la esquina más próxima de la plataforma con la katana en la mano tras tajar al pirata pistolero.
 
Aterrizó cerca de la esquina más próxima a Triana, a unos 5 metros del borde, y se giró, dejando el borde a su espalda y enfocándose en todas sus presas. Lamiendo la hoja de su espada y apuntando con ella de uno en uno a los presentes mientras sonreía de forma macabra. La mirada de Flint denotaba locura, irracionalidad y... una sed irrefrenable por el asesinato.

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#16
Aquella pequeña balsa era un completo caos. Triana que no le salía de las narices ayudar, el peliazul resulta que estaba dormido y ahora nos dice que los marines les dan asco, Sohem a su maldita bola, intentando hacerse el caballero con Triana, pero sin olvidar los 10 millones - Bien, he conseguido que Sohem esté atento de esta señorita al menos por ahora. Mi única prioridad ahora es salvar a los civiles que están en peligro - La buena noticia es que, aquel caballero del pelo alborotado se juntó con Minato y conmigo, alegando lo que dije en un principio, es tontería pelearse ahora, lo mejor era unir fuerzas y salir de allí con vida y salvando todas las que pudiéramos de la gente que estaba siendo atrapada - Gracias joven, al menos hay aquí alguien sensato - Le dije sin quitar ojo a lo que había enfrente de mí, que era Sohem acercándose a Triana, y mientras el peliazul parecía que estaba calentando los músculos.

Pero de repente, del agua apareció una "cosa", la cual, en un rápido movimiento, le pegó un corte al peliazul con una katana sin el más mínimo esfuerzo, o al menos eso fue la sensación que me dio. Pegó un espeluznante grito, pidiendo literalmente una masacre. De nuevo, otro tío que media una barbaridad, no llegaba al nivel de Karl o Taka, pero aun así era muy grande. Comenzó a relamer la katana y señalarnos uno a uno, con una mirada - si es que a eso se le podía llamar mirada - absolutamente de locura. Esa cosa era fuerte, pero nosotros éramos 3. Ni se me pasó por la cabeza contar con los otros 3, dijeron claramente que no querían colaborar, pero en el fondo, sea por una cosa o por otra, ellos también querían sobrevivir, así que aunque fuera indirectamente, íbamos a colaborar todos, dijeran lo que dijeran.

Comencé a recordar rápidamente mis últimos entrenamientos, los cuales, en uno de ellos, no pude hacer nada, y el otro entrenando la velocidad y la manera de desplazarme. Decidí tomar la iniciativa tan rápido como aquella cosa nos apuntaba con la katana. Cuando apuntó a Triana, la cual estaba enfrente de mí, algo alejada, me moví. Ni siquiera avisé a Minato de que iba a ello. Pero estoy seguro de que tanto él, como el otro caballero, iban a saber actuar.

Salí corriendo hacia él, pero a los 5 metros me transformé en mi forma híbrida para poder deslizarme mejor por la plataforma, sin necesidad de saltar, solamente acercarme a él a mi máxima velocidad posible para propinar el primer golpe. Según avanzaba, abrí la boca e hice más grande mis colmillos de serpiente. Cuando estaba apenas 2 metros de distancia de él, hice un movimiento brusco a mi derecha, para clavarle los colmillos en su costado izquierdo, para así inyectarle mi veneno somnífero rápidamente e intentar que se 'relajase' un poquito y ver si alguien aprovechaba mi movimiento para encadenar otro.

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#17
La plataforma temblaba, tal vez por el oleaje, tal vez por el tensar de aquellas cadenas que la mantenían firme, aunque parecía que solo querían tenerlas controladas, puesto que las plataformas estaban completamente fijas ahí en su posición, al principio me había dado la sensación de que tiraban de ellas, pero tal vez fuera simplemente por el tirón de haberlas dejado tensadas, ahora me daba cuenta de que estaban quietas y tan solo se mecían por el oleaje.

El barbas de dio las gracias por quedarme a su lado dispuesto a luchar. No es que me cayese bien ni nada parecido, de hecho me resultaba un poco peculiar de más y no terminaba de fiarme de nadie ahí dentro de esa gran plataforma, El tipo de la máscara se acercó a Diana. ¿Se llamaba así? Ya no lo recordaba del todo, pero era algo así parecido. Me quedé preparado para todo, no me gustaba como nos estábamos dividiendo, por otra parte parecía que el enmascarado, que parecía ser el más pequeño de todos los que estábamos allí, alegaba que nadie iba a tocarla, no estaba seguro de si quería protegerla o algo más turbio, no pareciera que se conociesen de antes.

De pronto el oleaje incrementó durante unos instantes a la vez que algo salía como propulsado del mar. Se lanzó desde el lado del único del barco que no parecía estar entrometiéndose con nadie, o tal vez el único que no se había acercado a alguien, posiblemente el que el enemigo vio como el eslabón más débil de todos. Ese tipo era una mole bastante alta, aunque nada sorprendente, Legan era más alto, no era suficiente para llamar la atención habiendo viajado con el cornudo. No obstante, si parecía ser alguien mucho más peligroso.

Solamente alcancé a divisar una macabra sonrisa en esa piel de tono azulado, a la vez que desenvainaba una de sus armas profiriéndole un corte a ese tipo de cabellos extraños a la vez que clamaba a gritos por una masacre. Era un gyojin, muy alto pero algo más bajo que mi compañero como ya había observado anteriormente, pero se me antojó bastante peligroso.

Sin pensarlo un solo instante desenvainé mi espada, sentía el peligro inminente, mi instinto de eludir el combate tan solo me decía que me mantuviera a la defensiva y que tratase de protegerme pasara lo que pasara. No pude evitarlo, una leve punzada sacudió mi cabeza mientras mis pensamientos se trastornaban, un leve siseo me decía que atacase a ese sujeto, al gyojin. Deseaba hacerlo, esa situación tan solo me recordaba al pasado, a lo ocurrido hacía tantos años, era igual, un gyojin esclavista estaba presente en escena. Quería destriparlo.

Ese tipo aterrizó y se quedó mirándonos con unos ojos idos por la avaricia y la sed de sangre, estaba completamente trastornado. Entendía perfectamente esa sensación. Quedó muy próximo a la mujer repintada, probablemente su siguiente víctima. Miré un instante al tipo que había atacado ya, un hilo de sangre le caía, no parecía ser una herida muy grave, de esa forma podía haber tratado de cortarle la cabeza o asestarle un golpe mortal o incapacitante si deseara dejarnos fuera de combate rápidamente. Eso tan solo me decía que era un maldito sádico que tan solo quería torturarnos. Le gustaba jugar con la comida al parecer.

El barbas que estaba a mi lado comenzó a correr hacia adelante, el marine fue el primero en tener iniciativa contra nuestro atacante, no obstante algo extraño sucedió, cuando había avanzado unos metros hacia él su cuerpo comenzó a cambiar, a metamorfosearse en algo más. Era un usuario de akuma no mi, una del tipo zoan. Resultó ser una serpiente que comenzó a reptar en dirección hacia el gyojin. Eso puede ser un poco un arma de doble filo. Esperaba que no le hiciesen caer al mar de ninguna forma.

Miré alrededor, necesitaría apoyo, igual se tratase de algún tipo de serpiente venenosa, tal vez no, no entendía de estos animales como para saberlo, pero muchas pueden llegar a serlo, por lo que tal vez lo mejor que podíamos hacer sería tratar de conseguir que el barbas lograra morderle, y después de eso hacerle moverse mucho para que el veneno hiciera su efecto, en el mejor de los casos le debilitaría lo suficiente como para poder acabar con ese tipo sin problemas.

Decidido me lancé detrás del marine mientras veía cómo le trataba de proferir un mordisco directamente en su costado izquierdo, decidí atacar yo por su derecha para tratar de evitar que hiciera un esquive completo, atacarle por ambos flancos. Esperaba que funcionase, o que por lo menos le hiciese dudar lo suficiente para que las fauces de la serpiente se cerniesen sobre sus carnes.

Cositas a saber
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#18
Mal momento para estar despreocupado, algún día Tobías aprenderá a tomarse las cosas más en serio, espero. Una figura salió del agua a toda velocidad por detrás del joven aún desperezándose, quedando a merced de enemigo y recibiendo un leve corte en su costado izquierdo. Para el poco espacio que tenía de plataforma entre Tobías y el mar, fue capaz de situarse en ésta y desenvainar su katana en un muy breve espacio de tiempo, lo cual hizo que fuera imposible un rápida reacción por parte de barba naranja. Después saltó hacia un lateral de la balsa para situarse a 8 metros del pistolero, a unos veinte metros de Triana, veinticinco de Sohem y unos 40 aproximadamente del grupo de marines, jactándose de su superioridad al lamer la sangre de su espada y riendo como un loco mientras apuntaba a todos los de la plataforma con su arma.

¡Auch! Tobías se llevo la mano izquierda al costado, no era un corte muy profundo pero comenzaba a sangrar levemente. "Podría haberme hecho mucho más daño si hubiera querido, puedo darme con un canto en los dientes, parece que solo era una carta de presentación, una que vislumbra un tinte de psicopatía. No va a andarse con tonterías a partir de ahora. Ya no tengo escusas para no atacar."

Mientras, el marine fortachón se lanzaba a la carga transformándose en un híbrido entre humano y serpiente, era usuario. Por lo visto su objetivo era morder a aquel loco, pues sus colmillos crecieron al abrir su boca direccionándola hacia el costado izquierdo del gyojin a la altura de su abdomen. El no marine que estaba con ellos había comenzado su carrera desenvainando su espada para atacarlo también pero dirigiendo su movimiento hacia el lado derecho del enemigo, intentando bloquear un posible desplazamiento de éste hacia su derecha si quería esquivar al marine. 

Tobías no dudó y se dispuso a poner en práctica su nueva técnica, G-Shot, la cual aumentaría la fuerza de la gravedad en su objetivo minimizando su capacidad de movimiento. Orientó su cuerpo hacia el gyojin, dio dos pasos laterales hacia su izquierda en dirección a Sohem para tener mejor ángulo de tiro, siguiendo a unos ocho metros del objetivo, y colocó sus pies apuntando al objetivo separándolos la distancia de sus hombros, simuló una pistola con ambas manos desnudas y apuntó a la parte alta del pecho para disparar una vez el marine lo hubiera alcanzado con sus fauces.

Una vez vio claro el disparo susurró. G-Shot. Un disparo que al no empuñar arma y no producir sonido alguno, esperaba que pasara desapercibido por el objetivo.

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#19
Ni podía ni quería prestar atención a los cualquiera que estaban intentando hacerse los interesantes. El tío con alas de mantis y el otro que entre el pelo de la cabeza y el de la barba no se aclaraba ni él - y a saber cómo tenía el de los huevos - hacían que la atención que podía depositar en ellos fuera nimia. El marine del bigote parecía tener actitud y decisión, como si la vida le hubiera puesto las barreras que necesitaba en los momentos que necesitaba... y el otro tío musculado a su lado... para qué mentir, su silencio me atraía lo mismo que el tipo calicó con narcolepsia.

Pareciera que mi posición hubiera quedado clara al colocarme en defensa de Cipriana, y es que no iba a permitir que nada ni nadie de los presentes me quitasen el sustento de, por lo menos, un par de años a todo trapo. Era la más baja de las recompensas que tenían ocho cifras, que eran las que me interesaban, y seguramente supondría menos esfuerzo que dedicarme a capturar y/o matar a los pazguatos de las recompensas más bajas. Siempre era mejor enfrentar a una persona que a dos, por más que esas dos fueran mas débiles. Y nada me impedía dedicarme a ir a por los demás después, si me sobraba tiempo, energías y ganas... pero debía priorizar, que la avaricia rompía el saco. Por un momento pensé que ojalá estuviera aquí Juancar, mi conocido Cazarrecompensas que se transformaba en un caballo amarillo que sabía artes marciales, porque quizá entre los dos sí que podríamos intentar ir a por presas más grandes. Pero a veces la vida no es como queremos.

En ese instante, porque duró verdaderamente un instante, un ser salió del agua propinando un corte al calicó del cigarro, y deslizándose por la plataforma, haciendo que todos nos pusiésemos en guardia. Dijo algo en un momento de histeria, a tiempo que se escuchaba un fuerte golpe en un lateral y un sonido asqueroso de algo pegajoso al otro. Miré a ambas plataformas: Un monstruo enorme rojo y un chico que se... ¿recomponía de una sustancia negra?. Negué con la cabeza. Estábamos de cojones.
Frente a nosotros ahora estaba lo que pareciera ser un gyojin, completamente negro con una mirada y una cara bastante rara y desagradable, blandiendo una espada que lamía dando bastante asquete. Y antes de que pudiéramos saber siquiera quién era o qué quería de nosotros - que podía resultar obvio, pero no medió palabra - los presentes se lanzaron a su ataque.

El marine del bigote se transformó en una criatura extraña que pareciera una culebra — ¿¡Eh!? — se me escapó al verle. Ese tío me sonaba de algo. Pero no era tiempo de ponerme a hacer memoria, pues a tiempo que el marine atacaba, el machote de los músculos blandía una espada de forma ofensiva y el recién cortado apuntaba con la mano desnuda emulando que tenía una pistola. Arqueé una ceja ¿pero qué cojones?. No era momento para jugar a tonterías ni chorraditas, había que ponerse serio.Así pues, ahora era mi turno.
Atrasé el pie izquierdo, apoyándolo por completo y flanqueando mi cadera, flexionando ligeramente mis rodillas y colocando el kanabo - que hasta entonces llevaba apoyado en el hombro izquierdo - de forma vertical, sujetándolo ahora con ambas manos a en la parte más atrasada de mi postura, paralelo a mi hombro y por detrás de mi cabeza. Arrugué el ceño y apreté las cejas mientras mi espalda se hinchaba ligeramente por la postura y por la tensión de los músculos, mientras miraba fijamente al hombre pez y buscaba el momento y la apertura perfecta para realizar movimientos útiles en una contienda desorganizada en la que cada uno estaba haciendo la guerra por su lado.

— Sparking... — dije con voz ronca, tamborileando con los dedos de la diestra en el mango del kanabo, fijo como una estatua. Inmóvil como una torre.





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#20
El tipo silencioso decidió hablar para insistir en la necesidad de colaborar. Sí, estábamos en la misma situación. No, eso no implicaba que tuviésemos que trabajar juntos. Para mí no daban igual las facciones, había que estar loco para arrimar el hombro con las personas que luego pensaban detenerme y que además eran los culpables de esta situación, aunque fuese de manera indirecta. Si querían colaborar entre ellos genial, no era tan estúpida como para poner a pelear contra ellos en este momento, me servirían como carnaza o como distracción, cualquier cosa me sería de utilidad.

El de la máscara se posicionó a mi favor reconociendo abiertamente sus intenciones de protegerme hasta poder cobrar la recompensa por mi cabeza. Además, me llamaba de una forma muy extraña, aunque eso no fue lo que más me molestó. Ni necesitaba protección ni pensaba dejar que me capturase y pensaba hacer que se tragase sus palabras cuando saliéramos de esta. Qué se había creído… Estaba rodeada de inútiles, pero por el momento estaba saliendo beneficiada. Los marines querían una alianza y no me iban a atacar y el de la máscara estaría de mi lado hasta cobrar mi recompensa. Por el momento no le haría daño, pero tampoco pensaba hacer nada por él.

El del cigarro había estado todo este tiempo en Babia y no parecía haberse enterado de nada. Tampoco le agradaban los marines, pero consideró la propuesta de colaboración a regañadientes. No, si ahora sería yo la loca por no querer ayudar a unos trepas rastreros. En ese momento, alguien salió del agua a una gran velocidad. Era un ser extraño, siniestro, que atacó con una katana al de los cigarros de forma sorpresiva. De forma inmediata desenvainé mis dos katanas. Después de ese ataque se nos quedó mirando a todos de forma amenazante y yo era la que estaba más próxima a él. Imaginé que sería uno de los piratas o alguien aprovechándose de la situación. No parecía estar siguiendo un plan, sino, más bien, que estaba jugando con nosotros de una forma macabra.

Todo se complicó en tan solo un instante. El marine barbudo se transformó en un bicho raro, como su compañero, solo que él parecía una especie de serpiente. No dudó ni un momento en ir a por el enemigo a gran velocidad para intentar morderle. A él le acompañó el tipo silencioso para atacar con su espada por otro lado. Mientras tanto, el que había sido atacado se colocó en posición para simular un disparo con sus manos. El corte que se había llevado no parecía para tanto, pero le había hecho perder la cabeza. El de la máscara se quedó en su posición, a varios metros a mi lado derecho, blandiendo su enorme arma y preparado para atacar. No me gustaba que el marine se llevase el reconocimiento de cargarse al enemigo, si es que podía hacer algo contra él, pero sería una locura atacar todos como locos. Lo mejor sería esperar a ver cómo reaccionaba el enemigo y después atacar o contraatacar, según se diese el caso, así que esperé en mi posición con ambas katanas desenvainadas y prestando también atención a lo que pensaba hacer el enmascarado. No me fiaba un pelo de él, para mí había cuatro enemigos en aquella plataforma, pero si hacía algo que me diese una oportunidad pensaba aprovecharla.

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Aclaraciones

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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