[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra
#11
- Así me gusta - Susurré ante la afirmativa del que parecía ser el cabecilla de los operarios.  Aunque no pude quitarme el amargo sabor de la sangre que salía de mi garganta al hablar. 

Los Mushoku habíamos sido totalmente derrotados. 

Escuché por encima a Ben y Gaeru arrepentirse mientras no perdía la mirada de los operarios. De un momento para otro, sentí la presión del mundo sobre mi. Mi corazón se aceleró y tamborileo enviado señales de inminente peligro por doquier, mis dedos hormiguearon y sentí algo que no era capaz de explicar. Era una emoción que por segundos me achicó, me hizo pequeño, mi cuerpo se tensó como un resorte, ¿Qué cojones estaba pasando? Mis oídos reaccionaron ante la imponente voz que me habló. 

- ¿DIOS? - Preguntó Nicolás. Sentí como quería mirar al cielo, aunque no tuviera ni ojos ni cuello -  AHORA SÍ QUE SI NOS HEMOS MUERTO - Nicolás había entrado en pánico. 

Giré mi cuerpo hacia el lugar de procedencia de aquella estruendosa y poderosa voz que me encogía el estómago. Cerraba mis pulmones, cada palabra se sentía como el paso de un gigante. Aquella presencia me encogió de tal manera que por un momento dejé de ser Ashura, la catástrofe y me convertí en Ashura, a secas. Mis ojos observaban sin dar crédito aquel cuerpo de colosal tamaño que se había personificado a nosotros. Escuché. Escuché como nunca antes había escuchado: con atención.  Mis manos que siempre habían sido firmes se enfocaban ante aquel ente de presencia magnánima con dudas, pero aún así se enfocaban ante él, preparadas y listas para degollarle. Ni si quiera el almirante había sido tan imponente. Y de un momento a otro, aquel extraño sentimiento cesó. 

Todas las palabras que había escuchado entraron como un torbellino por mis tímpanos y mi pecho se encendió. Tanto que empecé a exhalar humo en cada respiración. Mis manos agarraron con fuerza la espada. Con tanta que sentí mis antebrazos embotarse, si el agarre de mi espada hubiera sido el cuello de aquel patético animal lo hubiera partido como un palillo.

- ¿Comunistas? ¿Protección? - Me pregunté a mi mismo mientras mis ojos desgarraron aquella visión del insulso animal a o la par que mi mente escenificaba como lo iba partir a la mitad. Justo cuando iba a darle mi respuesta Korg, tan oportuno como siempre, se aposentó nuevamente sobre mi hombro. Sus primeras palabras frenaron la tormenta que se arreciaba desde mi esófago en forma de brutales palabras. Mientras escuchaba a Korg repasé los números, estábamos destrozados y ese hijo de la gran puta parecía lechuga como una fresca. 

- Estos putos comunistas me tienen los cojones hinchados. PODEMOS MATARLO - Sí. Podíamos. Tenía que acabar ya con esa puta lacra de buenos para nada autodenominados revolucionarios. Estaba harto de ellos, había acabado con mi paciencia. 

Aunque... Un brazo para Gaeru, ¿eh?. Se lo debía, además Korg sonaba como siempre, parecía que tenía razón cuando quería el cabrón. Bien podía ayudarme con ese pico suyo a convertir a la puta panda de hermanitas de la caridad en asesinos despiadados, en vez de usar convenientemente esas capacidades oratorias suyas para mantenerme controlado. Puto Korg. Gaeru se pronunció y a la vez que él lo hacía una macabra idea recorría mi mente. 

" Del chico... A él lo quieren cuidar. Si le fallan a la rana, querrán venganza. Si nos roban el dinero querrán venganza. Si les pido después de eso su cabezas me las traerán sin preguntar" - Aunque observaba al panda con toda la beligerancia, odio y asco que podía, esa idea me reconfortaba, tendría un pretexto, me daría un punto sobre el que tirar para poder masacrarlos de una vez por todas con todas mis huestes disponibles. Si fallaban a aquel trato, los muchachos nunca se negarían a acabar con ellos, era mi baza de oro para acabar con esos putos desgraciados que llevaban desde que habíamos llegado a la isla tocándome la polla. Aquel trato era mi punta de lanza para acabar con aquella débil extensión de la revolución.

- Recoge ese dinero - Ordené al joven cocinero con una cadencia seca, goteando sangre por doquier - Sois patéticos - Dije dirigiéndome al panda - Ese mariscal tuyo sigue vivo por mi capricho, cayó seco con un solo golpe, hasta la puta marine que nos encontramos cuando destruimos la base en Neur dio más juego que tu superior, si hubiera querido, me hubiera hecho un tazón para desayunar con su calavera. Kisuke sigue vivo gracias a mi, si no fuera por que desarme al puto almirante ahora mismo estaría muerto en cualquier mugroso rincón de esta isla, como la rata que es. Y ahora, tú, demostrando una vez más lo patéticos que sois, vienes a pedirme que pague porque sois unos putos muertos de hambre. Sois la cosa más inútil y patética que he visto. Un brazo para el chico y... Las espadas de Kisuke. Solo así, os salvaré el culo una última vez, para darme el gustazo de recordarme lo inútiles, patéticos y débiles que sois. Tu protección me la paso por los cojones y la azoto con la punta de la polla en los mofletes.  O si quieres, aceptó el duelo... Ven aquí y me haré un cinturón con tu columna vertebral macaco desteñido, después usaré tu piel para hacerme un abrigo - Acabé mientras miraba fijamente al oso bicolor y el humo empezaba a emanar de mi cuerpo y me ponía en total posición para el combate mientras goteaba sangre y seguía perdiendo de manera exacerbada el fluido vital que me mantenía vivo, manchando de sangre el preciosos suelo de mi barco - Ahora ve a por esas espadas y yo iré a por el dinero, dame el placer de recordar una vez más porque sois la mayor escoria con la que me he topado y mientras vas de camino a la siguiente isla, con la protección que te he pagado, recuerda lo patéticos que sois y que llevo tratándoos como mis putas todo este tiempo, tanto a ti como a tu panda de inútiles. Tic Tac, el tiempo se acaba - Esperé la respuesta del panda y en base a su decisión, actuaría de una manera u otra. 


PARA PANDA


off rol


Bélico



inventario
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#12
Estaba allí en la baranda, apenas sosteniéndome en pie y preguntando a nuestro navegante Krunch qué hacía falta para poder zarpar, cuando de pronto como alma que lleva el diablo, la nube de Ashura cayó en la cubierta y empezó a preguntar por un tal Paco. No sé quién sea ese Paco que busca, pero me alegra que oyera mi mensaje y hubiera regresado. Todo iba bien, bueno, más o menos. Yo me estaba desarmando, el Lunarian estaba muerto -muerto o enfermo, ya no me acuerdo- la ranita estaba tan hecha verga como yo, y el Dr. Había llegado igual a duras penas. Nos habían dado hasta por el blanco del ojo y ciertamente nos dejaron claro que nos faltaba calle - al menos en mi caso así fue- y que debíamos ser mejores que esos perros de la marina.

Cuando Ashura preguntó quién nos había dejado en ese estado, yo simplemente entrechoqué mis puños con frustración y mostré la chaqueta que llevaba en mis manos “El Héroe de la marina pudo conmigo, Capitán-Gin. No volverá a suceder” fueron mis palabras. A lo que el capitán continuó con sus alaridos diciendo que a los Mushoku no se les derrota. Tenía razón. Mi desempeño había sido más que cuestionable. Sentí el peso del collar de Goopaw y pensé por un momento en si valía la pena sobrevivir con semejante derrota a cuestas.

Ben por su parte explicó que había caído derrotado por una comodoro, una tal Smartwatch o algo así. La ranita por otro lado asumió el regaño, pero con honor aceptó la orden de no volver a caer. Acto seguido el capitán saltó a negociar a los gritos con los carpinteros y se puso a decir que si tanto dinero era mucho y que no se qué más, cuando en mi mente la sombra del Yonko aún resonaba en mi cabeza, recordándome la urgencia de la situación.

De repente, mientras veía por la baranda sentí algo que jamás había sentido en mi vida. Muchas veces había sido presa de depredadores, pero esto era algo mil veces peor, era una sensación indescriptible. Si tuviera que hacer el esfuerzo de plasmarlo en palabras, se sintió como una ola de imponencia. Era como si el propio mundo me estuviera doblegando. De inmediato me giré, cuando ya estaba en la rampa de abordaje un extraño ser con cara de oso pero como si mezclaron a un oso blanco y uno negro a lo bruto, porque no era ni uno ni otro. Era claramente un Mink. ¿Era acaso su presencia lo que me hacía sentir así? El tipo me superaba por un metro, pero algo le hacía sentirse mucho más grande que eso... ¿O acaso yo era el que se estaba haciendo más pequeño? cada célula de mi cuerpo quedó allí en el sitio, incapaz de moverse, mientras el extraño ser comenzaba a hablar, diciendo nosequé cosas de negociar y un dinero y que nosotros le hicimos daño a un mariscal... "¿otro más?" Era lo mismo que aquel cerdo. Este tipo era un revolucionario. Otro más. ¿Acaso la isla estaba plagada de ellos? El tipo aparte nos avisó que la isla Gyojin es territorio suyo y nos ofrecía salvoconducto.

Estos revolucionarios como que sí eran los comunistas que Ashura nos explicó que eran. Estaban totalmente locos y seguían insistiendo en que les herimos al tipo ese, como si él no se hubiera lanzado de jeta contr la espada del Demonio. 

En cuanto el oso monocromático terminó su berborrea, la sensación de peligro que emanaba su presencia desapareció de alguna forma y pude sentir que me volvía a mover. Allí mismo desde la baranda pude ver que en el barco de los Nalgas Negras había otro tipo nuevo tratando de hablarles. Seguramente otro de los revos negociando para salvar el culo.

Apunté con mi mano izquierda a su barco, el que estaba al lado nuestro a unos 20 metros y con mis dedos corazón y anular engatillados con el pulgar, formé dos esferas sísmicas en ellos, y listas a disparar, respondí:

Ahí estás bien, Oso. Si sabes quiénes somos, no tengo que explicarme-Gin. Un paso más cerca y desde aquí te vuelo el barco, a tu gente y al otro barco donde está tu amigo mendigando plata. ¿Estamos? No me gustaría condenar a dos tripulaciones por una imprudencia ajena-Gin. Mi tono de voz era neutro como siempre, pero mis palabras retumbaban en determinación.

Luego de esto, Krunch saltó a dialogar, dejando claro al mink comunista la situación y el por qué su amigo había terminado como estaba. Como contraoferta le propuso darnos un brazo para Keropi, lo cual todos sentíamos que le debíamos al chico. Era una buena oferta y por mi madre, que si estos cerdos nos cagaban, ya sería algo personal el ir a saldar cuentas. No se juega con la vida de un niño así.

El propio Keropi, haciendo gala de su honor de guerrero ofreció su propio dinero como parte de la ayuda para el grupo revolucionario, cuando fue entonces Ashura quien intervino y ofreció pagar el recubrimiento de los rojos fumadores de tabaco a cambio no solo del brazo para la ranita, sino de las espadas de un tipo que no me sonaba de nada, no sin antes dejarle claro que el tuerto estaba vivo porque se lo había permitido y que venía de salvarle el culo al tipo ese que le quería sacar las espadas de su pelea con... ¿El Almirante? Mierda. Nos tocó increiblemente mal esta aventura. Y lo peor de todo es que Ashura regresó sin mi pastel de cumpleaños. Todo mal. Solo quedaba esperar a ver si llegaría a celebrarlo siquiera.



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#13
Atributos Personaje


Su voluntad se abrió paso hacia el barco sin problema alguno. La brutalidad de su haoshoku atravesaba los espíritus menos capaces como si se tratasen de mantequilla frente a un cuchillo ardiente. Todos se tambalearon, la mayoría quedaron paralizados. Entre los que habían resistido estaban, para sorpresa de nadie, Ashura y, para sorpresa sobre todo del panda, un gyojin rana. Era bajito, su espíritu no denotaba fuerza alguna en comparación con sus compañeros, pero el cabrón ahí estaba, moviéndose sin mayor dificultad que la que le imponía la severidad de sus heridas. Sabía lo que eso significaba porque lo había vivido en sus propias carnes. Aquel anfibio tenía un poder con el que muchos sólo podían soñar. Los Mushoku tenían una bomba atómica en potencia en su banda y no podía evitar preguntarse si eran siquiera conscientes de ello. A pesar de todo, la fuerza de su haoshoku se desvaneció (tampoco podía mantenerla mucho más tiempo con aquella potencia), y dejó que las hostilidades iniciales se hicieran a un lado para abrirle paso a los negocios. Aunque la verdad, la primera interacción poco negocio trajo consigo. En cuanto pudo moverse, el peliblanco conocido como Rapax-Gin apuntó con su mano izquierda al Saint Fermín y profirió una amenaza que Don Bambú no entendió del todo. ¿Volarle el barco? Ahí estaba la mole humana que era Rapax apuntando a su barco con su mano, pero su mano no tenía nada de especial. No había en ella ni una pistola ni nada que indicase que podía cumplir su amenaza. Parecía estar bastante debilitado y tenía muy mal aspecto por las heridas que traía consigo. A pesar de ello, creía completamente a ciegas en lo que estaba diciendo. ¿De verdad sería capaz de lograr tal hazaña? ¿Había poderes que no se le habían desvelado capaces de destruir no uno, sino dos barcos desde aquella distancia? Parecía estar loco. Decidió no quitarle ojo de encima, pero no le atribuía esa fuerza de la que presumía. No en aquel estado lamentable. Si hacía algo raro le paralizaría.

El segundo en hablar fue uno de los que tenían el aura más poderosa en aquel barco. También era con diferencia el más pequeño de todos y, sorprendentemente, el que menos amenazante parecía. Se trataba de un ser minúsculo. Había visto alguno a lo largo de su vida y había leído algo sobre ellos. Su raza se conocía habitualmente con el nombre de tontatta. Su tono demostraba una cierta seguridad. Su proceder era adecuado, su voz quizás hasta agradable al oído. Le recordaba un poco a Kovashi, pero Kovashi hablaba todavía mejor. No se quedó hipnotizado con su discurso, pero lo recibió de buen grado. Allí había una persona con la que se podía negociar y eso tranquilizaba al mink. —Interesante símil, pero de acuerdo. —Concedió el panda ante la idea de presentarse a una pelea con atuendos sospechosamente sectarios. La peor secta de la que se podría vestir sería sin duda la de los periodistas de Intha. Bastardos invisibles... Ya pillaría él a alguno por ahí.
Cuando el tontatta señaló al gyojin, se fijó en la ausencia del brazo del que hablaba. Una extremidad sólo se valoraba realmente cuando dejabas de disponer de ella. Empatizaba con la rana, aún así, porque le recordaba a su viejo amigo revolucionario. Curiosamente Kovashi compartía dolencia con las dos partes comprometidas de aquel entuerto. Le faltaban un ojo y un brazo. La propuesta no se hizo esperar. Y además, no era una mala propuesta. —En paz obviando que le habéis robado a mi compañero, pero de acuerdo. Es un buen trato. Dos millones y medio por un brazo para vuestro compañero. —La situación iba viento en popa. Había estado monitorizando la intenciones de aquel sujeto durante toda la conversación y su historia parecía ser verídica. Quizás Zorak hubiera cometido algún que otro error y eso hubiera desencadenado una contienda innecesaria, pero Panda conocía bien a su compañero y aquel tontatta no había especificado a qué se estaban dedicando ni por qué decidió "explotar" aquel mink zorro del que hablaba. Sin embargo, recriminarles algo como eso sólo endurecería las negociaciones. Iba todo demasiado bien. Gaeru (tal era el nombre de la "rana") dijo abiertamente que el trato era una mierda. A Don Bambú no se lo parecía, pero lo dejó pasar. Como gesto de buena voluntad, el gyojin lanzó una bolsa de monedas a la cubierta, justo delante del panda. Un millón no era suficiente, ya que les pedían cinco y tenían a penas 2.7, pero asintió ante el gesto con solemnidad. No le disgustaba Gaeru y se preguntaba qué pintaba aquel sujeto tan simpático con aquellos piratas tan sanguinarios. —Cuando quieras, honhonhon —La propuesta de un combate le animó, pero la urgencia de las negociaciones no le dejó regocijarse en la perspectiva de una buena pelea contra otro usuario del haoshoku.

Pero con aquellos dos individuos se habían agotado las reservas de buen rollo de los Mushoku. Le tocó el turno a Ashura, la mole sangrienta de casi cinco metros. Durante las intervenciones de sus compañeros parecía bastante alterado. Exhalaba humo como si fuera una jodida locomotora, delatándose como usuario de una fruta del diablo y agarraba su espada con tanto ímpetu que parecía desear con todas sus fuerzas que se acabasen las palabras y empezasen las hostias. Entonces empezó a hablar. Su forma de negociar no era tan refinada como la del tontatta. De hecho ni siquiera estaba negociando, estaba exigiendo. En aquel momento estaba tratando con un psicópata, no con una persona. ¿Las espadas de Kisuke? Jamás. Don Bambú sabía lo que significaba eso. Quitarle las espadas a un espadachín era como arrebatarle parte de su alma. Había espadas, según le había dado a entender Kovashi, que tenían espíritu. Un espíritu que resonaba especialmente con su dueño. Quitarle las espadas a su amigo sería un insulto tal que ya no podría atreverse a llamarlo amigo nunca más. La bestia le retaba a un duelo. ¿No era consciente de que estaba moribundo? No se le podría llamar duelo a aquello. Tenía las de ganar en un duelo, pero un duelo en un barco enemigo nunca es un duelo. ¿Cuánto tardaría el Pepito Grillo en empezar a demostrar su verdadera fuerza? En apariencia inofensivo, sí, pero inofensivo los cojones. Aquel tapón tenía más fuerza que el panda aunque estuviera hecho unos zorros. Así que así estaba la situación. Una negociación perfecta echada al mar por culpa de un adicto a la violencia. ¿No se daban cuenta de que las amenazas no servían de nada allí? Si querían ir a por ellos perfecto. A Don Bambú no le costaría nada echar a los señores que tan diligentemente les estaban recubriendo el barco a los Mushoku. Ni siquiera tendría que hacerles daño para ello y así se quedarían todos en aquella isla listos para morir, pero ¿qué sentido tendría eso? Lo más importante era mantener vivos a sus amigos. Sentía la presencia de Sasha cerca de Comi y del Saint Fermín. Kisuke había entablado conversación con los Alas Negras y éstos habían respondido a su llamada. Quizás no les hiciese falta negociar con los Mushoku después de todo. Esta nueva propuesta cambiaba las cosas, pero con suerte no demasiado.

—Acepto los términos del trato, le intentaré conseguir un brazo a vuestro amigo, si es que se puede, y si no pues devolveremos el dinero, ¿por qué no? Aunque es más o menos la cantidad que le quitasteis a mi camarada. Pero sólo acepto la mitad del trato, así que me llevo la mitad (algo menos) del dinero y a ver si nos llega. —Sentenció el panda. Y como la vida es complicada y sus enemigos más complicados todavía, decidió que lo más seguro era proceder a llevarse el dinero y no quedarse más tiempo para que Ashura cambiase de nuevo los términos de algo que podría funcionar perfectamente. De él volvió a emanar aquella aura opresiva que los paralizaría a todos en un radio menor que la vez anterior. Esta vez se trataba de un radio de diez metros aprovechándose de que Korg, el más peligroso de los Mushoku en aquel momento, se había subido al hombro de Ashura y estaba, por lo tanto, más cerca del Panda en aquel momento. No perdió el tiempo esperando la respuesta de los piratas y se lanzó hacia delante a una velocidad vertiginosa, mucho mayor que la que había empleado para acercarse al Niebla de Guerra, y recoger la bolsa de dinero de Gaeru para llevársela de vuelta al Saint Fermín. ¿Le seguirían? No lo creía. Los Alas Negras estaban al lado y los Mushoku no tenían posibilidades contra los revolucionarios y los Alas juntos. No. Le dejarían marcharse porque ambos tenían las manos atadas y se la intentarían jugar de alguna u otra manera. Bajo el mando de aquel loco no se podía esperar más de ellos. Pero honraría el trato, por supuesto que sí, y después de darle el brazo a la rana aceptaría hundirle el pecho a puñetazos. No se esperaba, sin embargo, que Ashura no apareciese en mitad de la contienda con la intención de destriparle por listillo.

Se acercó a toda velocidad a donde hasta hacía unos instantes estaban Sasha y el comerciante del puerto y dejó el dinero en las manos de aquel señor tan desagradable, el haoshoku ya lo había desactivado, de modo que el señor podría ponerse a trabajar inmediatamente si es que había trato. —Otro millón. No sé cuánto te ha dado mi compañera, pero espero que sea suficiente con todo lo que tenemos. Ahora por favor recubre nuestro barco. —Y si no era suficiente pues tocaría mover a Zorak al barco de los Alas Negras y abusar de su hospitalidad un poco más de lo que le hubiera gustado al mink. —Vámonos de aquí, Comi. Estoy cansado de este archipiélago. —

Datos
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#14
Esperando respuesta por parte de Ñorgo, el capitan entro en escena, se le veía bastante golpeado, sangraba por doquier y reparando en nosotros nos preguntó si Baldur seguía vivo, quien coño nos habia hecho esto y que debíamos contarle todo, suspiré y le dije. – La Marina, mandaron a un Gyojin a por nosotros, pude defender a los chicos como pude y si Baldur sigue vivo, inconsciente pero vivo, lo siento. – Dije esto último agachando la cabeza. – Nadie derrota a un Mushoku, de ahora más asi será.


Luego pude escucharle “regatear” aunque la palabra correcta seria amenazar, porque el monto para que recubrieran el barco era muy alto, ya me gustaria a mi tener semejantes dotes, pero bueno lo mío es cantar, tal vez por eso el sea el capitan.
El último en aparecer fue el doctor, ese mink oso polar gigante, al igual que todos estaba hecho mierda, todos fuimos golpeados no se si derrotados, pero si golpeados.

No supe que sucedió a continuación, pero sentí como su todo mi ser fuera comprimido por el aire, su densidad aumento y paso a asfixiar mis pulmones, a comprimir mi ser, sentí que no podía respirar y de la nada un miedo irracional se apodero de mí, ¿pero miedo a que?, no lo sabía. Escuche una voz que no habia odio antes y como pude me incorpore, agitado, podía respirar, pero era dificil, me acerque a la barandilla del barco y vi un Mink panda, enorme, mucho más grande que Oxxy con cara de pocos amigos y escuche con atención su charla.

Dijo que no se fiaba de nosotros, ¿Entonces la emanaba su ser?, comento que queria negociar y que era representante de los Revos, Asi que era amigo de Oxxy o al menos pertenencia al mismo grupo de idealista. Cuando termino de hablar la presión desapareció, pero el miedo seguía alli conmigo, mi cabeza me hizo un resumen en donde basicamente dijo que nosotros los mushoku somos los más malos de los malos. Yo arquee la ceja, gesto bastante idiota de mi parte, pues no se iba a notar mi expresión por la máscara.

Más allá de sus palabras, una de sus frases sono a amenaza, bueno no sono, era claramente una amenaza y me parecio un grosero, Oxxy era el otro Revolucionario que conocia y era Mink como este panda, pero Oxxy era educado, nuestro interlocutor por otra parte, no lo era.

Que te amenacen en tu casa es grave, que esa casa le pertenezca a un tipo que tiene cuernos, es de humo y es igual de volátil que el humo que emana de él es sinceramente un suicidio. Yo no habia compartido mucho con Mashuka, pero sabia que a Mashuka no se le habla asi, voltee a mirarlo esperando el Katanazo, que dicho sea de paso lo tenia bien merecido. Pero escuche la voz de Ñorgo, quien con la misma habilidad que tiene para navegar refuto todos los argumentos del Panda mal educado, lo que dijo era todo cierto, por culpa de quien putas haya sido el tipo que perdio el ojo, Gaeru perdio el brazo y eso era estar a mano.

No pude evitar reir por lo bajo cuando Ñorgo los llamo Hippies extorsionadores. Luego le hizo una propuesta, nosotros ponemos el dinero para que ellos salgan de alli y a cambio le encuentran un brazo a Gaeru, Un trato justo pense.
En ese instante el bueno de mi pez lodo, se presentó y comenzó a hablar y haciendo alarde de la excelente persona que es, dejo caer el mejor chiste que habia escuchado en mucho tiempo “Una mano por otra”, me tape la boca para evitar reírme a carcajadas, despues dejo caer una bolsa con dinero y pidiéndole que cuando llegáramos a la isla de los gyojin lucharan.
El capitan haciendo alarde de sus dotes para “comunicarse” llamo al Mink comunista y fruncí el ceño, ¿Acaso no eran los comunistas esos mal bañado que querían compartir todo?, ¿Era Oxxy un mal bañado? Luego comenzó a hablar al Panda y dijo que los revolucionarios no eran más que, perras, patéticos, escoria e inútiles. Creo yo que un espadazo dolía menos que todo aquello que Mashuka le dijo. El mink hizo una contra oferta, tome el dinero y desapareció.

Mejor asi, pense. Volvi a sentarme al lado de Gaeru. Queria irme de aquí, esa explosión, las peleas que tuvimos, nada bueno salio de este archipiélago de mierda. Esperaba que todo fuera mejor allá a la isla donde íbamos.

Resumen


Belico


Gastos, Daño y Regeneraciones


Karmas Involucrados


Inventario
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#15
Mi trabajo estaba en marcha. Había llevado al hombre pájaro hasta mi camarote y me disponía a empezar a curar sus heridas. Cuando saqué los instrumentos y preparé todo bien colocado encima del escritorio, una potente presión se apoderó de mi cuerpo. No sabía qué era eso, pero parecía que el niebla de guerra estaba en peligro. Los chicos estaban en cubierta. No me hacía gracia perderme un buen baile, pese al estado en el que me encontraba. Por mi mente pasó el quedarse en la habitación designada por el capitán y dejar que los demás se ocuparan del tema. Pero a quién quería engañar? El Dr. Ben Poder no podía hacer esas cosas. Llámalo instinto de supervivencia nulo o que soy un puto cotilla, pero tenía que ver con mis propios ojos de quien o qué se trataba. Camine hasta la puerta. Puse la mano en el pomo, pero dejé de sentir la presencia. No, no se había ido. Los chicos aún estaban allí y parecían estar alerta.

Me asomé por la puerta del pasillo a los camarotes y no vi rastros de pelea. Simplemente parecía que hablaban con alguien. Si Ashura no había dado el primer tajo aún es que no iba a haber golpes. Quizá me equivocase y tendría que correr hacia la cubierta de nuevo. Algo que tras la paliza con la Comodoro no tenía muchas ganas, pero mi deber como tripulante era proteger al resto y matar a todos los que se nos interpusieran. Era fuerte, pero no era exactamente una amenaza. Agudicé el oído por si había algún golpe donde estaban los demás y volví a mí labor.

Me senté al lado de mi cama, junto a mi nuevo paciente y comencé a tratarlo con cuidado. Era un tipo fuerte, pero esto le había superado. En los próximos enfrentamientos, estoy seguro de que saldría airoso y nos sería de mucha utilidad. 

Resumen del turno
aclaraciones
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#16
La tensión en el Niebla de Guerra se podía cortar con una katana, la negociación entre los Mushoku y Don Bambú estaba siendo más complicada de lo que esperaban por ambas partes. Rapax Gin fue el primero en hablar, pero para amenazar con destruir tanto el barco del ejercito revolucionario como el de los Alas Negras. Fue entonces que Korg decidió tomar la iniciativa de forma pacifica haciendo una contraoferta – pidiendo a cambio de dejarle el dinero un brazo para el cocinero de la tripulación –  tras una larga explicación sobre lo que pasó con Zorak cuando se encontró con ellos. Gaeru apoyó al tontatta tanto en el mal trato que proponía por la protección que les iba a otorgar el mink panda como en conseguir un brazo para él, por eso dio el primer paso ofreciendo un millón de berries a la causa. Además que parecía que el gyojin estaba interesado en el revolucionario gracias a la gran presencia abrumadora que había demostrado al llegar. Por parte de Ashura quiso añadir más peticiones a lo que dijo su navegante, pues también exigió las katanas de Kisuke tras una fuerte amenaza.
 
Don Bambú escuchó todo lo que le dijeron y aceptó lo que le decían – pero solo la parte de Gaeru y Korg – por lo que cogió la bolsa que le había tirado el gyojin, porque como había aceptado la mitad del pago se llevaría la mitad del dinero, así que usando su electro y sin poder ser visto – dada su velocidad – se marchó por donde había venido, en un parpadeo de sonido eléctrico. Había sido una negociación forzada entre dos partes que en realidad no se querían cruzar, los Mushoku solo querían pagar por el recubrimiento que les habían ofrecido para irse a la isla Gyojin, pero de nuevo el ejercito revolucionario se había cruzado en su camino. Lo que les deparar en el futuro a ambos grupos solo era algo que ellos iban a tener que descubrir y afrontar.
 
Los trabajadores de los astilleros volvieron a paralizarse y a sentir miedo, parando toda su labor de recubrir el barco hasta que el mink panda estuvo lo suficientemente lejos como para dejar de sentir su implacable presencia. Fue entonces que por fin pudieron acabar su faena de recubrir el barco de los piratas Mushoku— D-D-disculpe — pronunció el hombre que parecía el líder del grupo hacia el capitán Ashura — Ya hemos acabado el recubrimiento. Ahora deberán espera un poco hasta que usemos la bomba para inflar la burbuja — añadió temblando de miedo con los demás trabajadores detrás de él, antes de salir todos corriendo por la pasarela para poder seguir con su trabajo. Entre todos conectaron dos bombas de aire y empezaron a hacer fuerza con las manos para así acabar lo antes posible el trabajo e irse del infierno que se avecinaba.
  

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#17
La tension era palpable en el aire. Se podría decir que el aire se podía cortar con un machete ponzoñoso incluso. A pesar de aquello, las negociaciones hostiles fueron avanzando y fluyendo del modo menos violento posible. Estaba claro que ninguna de las partes, tanto los Mushoku como el tipo bicolor comunista estábamos más interesados en salir de aquí tan pronto como fuera posible, que se ponernos a matarnos a chingadazos. Imagino que ya habría tiempo para eso más adelante. La situación ahora mismo apremiaba y salvar el pellejo era primordial.

Por la forma en que el enorme panda respondió a las diferentes intervenciones de mis compañeros, era claro que no buscaba obtener de manera violenta lo que buscaba, concretamente el dinero suficiente para poder él mismo pagar para su grupo el mismo servicio de recubrimiento que nosotros estábamos recibiendo para el Niebla de Guerra. A pesar de cada vez sentirme menos convencido de la realidad de la causa que los revolucionarios predicaban, lo cierto es que las condiciones cataclísmicas no me hacían desearle a ningún enemigo de la marina el destino que muy seguramente sufriría todo aquel que se quedara en este archipiélago. Afortunadamente, la negociación fluyó lo suficiente como para que el comunista aceptara un donativo parcial de berries, más claramente, la parte que Keropi ofrecía, dando a entender que solamente intentaría cumplir con la parte del pacto en que él debía ayudarle a conseguir un nuevo brazo a la ranita. Sobre las espadas de nosequién, asumo que pasó campalmente, y así tan pronto como vino, el mink blanco y negro había desaparecido. Miré entonces mis manos y supe que había corrido con suerte, pues no contaba con la fuerza para cumplir con la amenaza que había hecho al revo. De pronto giré la vista al barco de junto y pude ver en la distancia al mink llegando con su gente "Maldita sea. Es rapidísimo" pensé, mientras tomaba mi collar nuevamente y lo ponía en mi bolsillo.

Acto seguido, los carpinteros continuaron su labor, y ahora empezarían a llenar la burbuja protectora del navío. Mientras veía esto, me quedaba más que claro que había que terminar de hacer los preparativos necesarios, así que me giré a Ashura y nuestro navegante, y sin dirigirme a nadie en particular, simplemente dije:

Vamos, muchachos. Debemos enfocarnos en tener listo al niebla para abandonar este maldito lugar-Gin

Sin duda una parte de mí se alegraba de que mi cumple no lo iba a pasar en este sitio.


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#18
Las negociaciones fueron tensas pero no pude evitar sentirme aliviado cuando el panda se alejó con la bolsa de dinero que había tirado al suelo de la cubierta. Realmente esperaba que esto no fuera un engaño y hubiese gastado el dinero en vano, aunque si ese era el caso, la próxima vez que le viera no sería tan amable. -ASHURA. -grité para llamar la atención del capitán. -Si no cumple su parte del trato y no me trae un brazo o me devuelve el dinero, cortémosle todas sus extremidades una por una. -Pese a la brutalidad de mis palabras mi risotto era gentil y sonriente. Como si lo que acabase de proponer no fuese más que un paseo por el campo. Pero a pesar de mis duras palabras confiaba en la palabra de aquel mink revolucionario. “Alguien tan fuerte no mentiría para conseguir algo”. Fue lo que pensé, tal vez para auto convencerme de que no iba a tener que llegar a ese extremo.

Instantes después de aquello, me dejé caer al suelo, me senté con la espalda en la barandilla, y Tenoch, el cual había subido hace un rato estaba a mi lado. La presencia del panda había desaparecido y aquel recubierto que nos había costado tanto dinero parecía empezar a hincharse como una pompa de jabón. -Supongo que no tardaremos en zarpar, realmente lo estaba deseando~gero. -Apoyé mi cabeza en su hombro, y cerré los ojos debido al cansancio, dolor y pesadez. Mi cuerpo estaba molido y mi mente cansada pero allí pude sentir un instante de paz. -¿Qué crees que nos depara en la isla Gyogin? -Le pregunté genuinamente al compañero más cercano que tenía en la tripulación. Tal vez la única persona en la que confiaba plenamente de todos los que estábamos en la embarcación. -Yo solo espero que no nos peguen tantas palizas como en este lugar~gero. Esperemos que todo esto nos haya servido para hacernos más fuertes yiararara. -Pronuncié con una leve carcajada al final. 

Habíamos salido con vida por muy poco, y aun no podíamos relajarnos hasta llegar a nuestro destino. No obstante, quería descansar dejar este día y esta isla atrás de una vez. Casi estaba por hacerme el inconsciente para descansar un poco en mi habitación. Pero… no quería separarme de mi hermano. No ahora que me sentía tan débil. 

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#19
Gaeru se sentó a mi lado a mi lado y me pregunto que creía que nos depararía la isla Gyojin. Me quede en silencio un minuto antes de contestarle, suspire y el comento que esperaba que no nos dieran una paliza como la que recibimos en este archipiélago de mierda y que tenia la esperanza de que esto nos haya hecho mucho más fuertes. Lo miré y sonreí, gesto totalmente inútil ya que por la máscara no podía ver mi rostro, así que le dije. – Nos ira mucho mejor de eso estoy seguro. Si que salimos mucho más fuertes de aquí, no morimos y eso es importante, ¿No crees? Lo que espero es que mi fruta me de algún poder, algo útil, como el Terremotos gin Senpai, que puede crear terremotos con las pestañas, como el capitán que es humo, la mía literalmente no sirve para nada, salvo para recuperarme, con el paso del tiempo me siento mejor, pero me parece que eso no compensa perder mi capacidad de nadar.


Los trabajos avanzaban y los “carpinteros” o lo que fuera, habían terminado y podía ver como una especie de pompa de jabón, algo así como una burbuja se iba inflando de a poco. No se para que necesitáramos esto para ir allá a donde nos dirigíamos, pero entiendo que era necesario para salir de acá.

Estando allí junto a Gaeru una vez más en silencio, pensé en aquel quien nos dio la peor paliza de mi vida. Ya no recordaba su nombre y de su cara solo podría decir que era fea, muy fea, aunque no tanto como el pobre del terremotos gin senpai. Volví a mirar a Gaeru y le dije. – No olvides el nombre y la cara del tipo que nos molió a golpes, yo ya no lo recuerdo, solo se que era feo jajajaja. ¿Sabes que tendríamos que hacer?, pedirle al Capitan que nos entrene, tal vez podamos aprender algo.
Volví a quedarme en silencio y me percaté que la burbuja ya estaba casi lista. Ya casi era el momento de salir de alli y de tal vez, no volver nunca más.



Resumen


Belico


Gastos, Daño y Regeneraciones


Karmas Involucrados


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#20
La respuesta del panda no tardó en personarse. Su negativa junto al sentimiento aquel poderoso estallido que me encogía no llegó en tardar. Una vez más sentí mi cuerpo hundirse, a mis manos temblar y hormiguear, pero, esta vez, ya no era una sorpresa, ya no había confusión en mi, sabía que podía sobrellevarlo, mis reflejos se agudizaron y mientras mi humo se expandía preparé mi espada para el inminente ataque. Esperé el choque con el panda con dudas , ¿podríamos? Aun que sé que ese no era yo, era lo que me estaba produciendo ese maldito animal. Mis manos aferraron el el mango de la espada con la firmeza que pudieron y...

Agarró la bolsa del dinero de Gaeru, después se marchó. Relajé la postura mientras mi corazón todavía redoblaba, acompañado por el sonido de las velas de mi barco mecidas por el viento. Cuando el panda se alejó, aquel sentimiento desapareció por completo de mi, devolviéndome así mi furia completa. 

- Tsh - Chisté molesto mientras replegaba todo el humo que había expulsado, una gran cúpula empezaba a formarse alrededor de mi, aunque no dejé que mi esencia terminara de completarla. Esperaba que mi provocación hubiera sido suficiente, que hubiera caído en ella, pero siendo sinceros, aquel hombre-animal, o primo de Ben parecía sensato. Aunque el brazo para el pequeño cocinero era tentador, prefería matar a aquel puto comunista. Llamadme egoísta - Se me ha escapado - Dije mientras la sangre seguía goteando por mi barbilla y pecho, estaba en estado crítico, podría haberle dado un golpe o dos a lo mucho, todo lo demás hubiera dependido de Korg. Se que era meter al tirador en un embolado, pero bueno, que hubiera sido churrero en vez de mi navegante. 

Pero habríamos matado a ese puto panda, eso lo tenía seguro, o por lo menos le habría quitado otro puto ojo como a su puto mariscal. Me cago en el puto mierdas de Zorak, todo por meterse dónde no le llamaban, ahora tendría que acabar con todo el puto escuadrón de mierda que lideraba solo porque era imbécil. Y Zorak no se había personado desde entonces, había vuelto a ver a Kisuke, ahora el panda este... Igual se habría muerto. Como fuera. 

- Putos comunistas - Musité mientras me movía y volvía a encararme hacía los míos. Un trabajador, llamo mi atención, ya casi estaban terminando e iban a poner un bomba para... - ¿BOMBA? ¿QUÉ BOMBA? - Me moví hacia él abriendo los brazos y encogiéndome mientras miraba para todos los lados. Mi paranoia a estas altura estaba ya más que confirmada. Entre el zorro explosivo y estos cabrones chantajistas me estaban convirtiendo en algo peor de lo que era. Cuando observé el aparato y como se hincaba la capa de barniz que había dado al barco entendí para que era esa supuesta "bomba" Respiré tranquilo una vez más - ¿Para que he pegado un dineral por esto, Korg? No entiendo que sentido tiene, además parece que el barco esta grasiento - Hable al pequeño navegante en mi hombro. Aquel acabado no me gustaba nada, si no fuera por la irrupción del puto extorsionista blanco y negro hubiera reparado antes en el destrozo que estaban haciendo sobre mi preciado navío. 


Gaeru gritó mi nombre, lo cual, hizo que una vez más volviera a entrar en estado de alerta. El pequeño cocinero casi hace que se me pare el corazón. Le observé con el ceño fruncido, dubitativo casi le ataqué por instinto, estando casi al límite de mi consciencia y mis cabales no sabría decir si gritarme era un buena idea. 

- Qué mono es - Dijo Nicolás al escuchar las palabras del Gyojin - Ese sadismos tan juvenil, churrita. Me recuerda a ti - Dudo un momento - Salvando las diferencias claro está, tú lo hubieras hecho aunque te hubieran traído el brazo - 

Asentí solemnemente ante Gaeru, dándole mi total aprobación. Sin lugar a dudas, si había "accedido" a darle el dinero era por eso mismo, para que los demás me acompañaran en mi cruzada Anti-comunista. 

Todos los demás empezaron a moverse. Estaban expectantes por marcharse, como queriendo ir a un lugar seguro, querían esquivar aquella bala mortal que había en la isla. En el mar rugían explosiones y la megafonía del lugar no para de dar avisos, estaba pasando algo gordo y nosotros no éramos parte de ello. 

Observe el gran azul. 

- Da igual dónde vayamos - Pronuncié casi en susurro - Siempre nos espera la guerra - Mientras no paraba de dejar un reguero de sangre por dónde me movía. 

- Necesitamos un grumete churrita, para que limpie estos estropicios -


off rol


Bélico



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