[Presente relativo] Un otoño tranquilo
#1
11:00
Día 2
Otoño
Año 14

Don Bambú se encontraba en la cubierta de su barco, el Saint Fermín, estudiando las posibilidades para reparar los daños producidos por el viaje desde Báltigo hacia Chisi. Las velas estaban destrozadas, pero todavía eran funcionales. Los pequeños desperfectos que se habían producido en el resto del navío ya estaban arreglados de tal modo que el barco estuviera bonito aunque las velas siguieran hechas un desastre. El panda paseaba por entre los mástiles mirando hacia las alturas y calculando lo necesario para reparar aquel estropicio. Necesitaría madera para sustituir ciertas partes de la estructura, pero sobre todo necesitaría tela e hilo para arreglar las velas como tal. Tenía que ser de buena calidad, claro, porque si no en el Grand Line cualquier apaño se iría al garete en seguida. El viento otoñal soplaba fuerte aquel mediodía. Finalmente, como iba a tener que hacerlo sí o sí, el panda se decidió a bajar las velas aunque fuera para estudiar los daños desde cerca. Sin dificultad alguna comenzó a trepar por los diferentes mástiles y con cuidado fue deshaciendo las ataduras de las cuerdas que sostenían las velas en sus respectivos lugares. Una a una las velas fueron precipitándose sobre la cubierta mientras Don Bambú las iba soltando. Una vez las velas cayeron al suelo, el panda saltó desde donde estaba hacia la cubierta causando un poco de estruendo al caer de pie, pero sin recibir daño alguno en el proceso. Comenzó entonces a recoger una a una las velas doblándolas en rectángulos cada vez más pequeños y gruesos. Cada vela debía de pesar sus buenos 60 kilos, evidencia de que no eran simple trozos de lino que se desharían a la menor de las tormentas del East Blue. Reunió todas las velas en un rincón de la cubierta y comenzó a analizar una de ellas de cerca. El material podía adquirirse, sí, pero no sería barato. El especialista en comercio en el barco no era otro que Zorak, de modo que tendría que consultarle a él sobre los fondos de los que disponían.

Lo cierto es que Don Bambú sudaba dinero en aquel momento, pero le prestaba tan poca atención a sus posesiones materiales que tampoco sabía si tendría suficiente para pagar por las velas del barco. Seguramente sí. —¡Mariscal Ideale! —Llamó el panda, incapaz de abandonar por completo el respeto al rango que su camarada le merecía. Y esperó, porque era lo único que quedaba. Tenía que hablar con su compañero de dinero, un tema que le resultaba de lo menos interesante.
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#2
Estaba trasteando con las plantas medicinales y los polvos que extraía de ellas, así como el aceite de las mismas en un intento de recrear lo que Hylda me había enseñado en la aldea Sardana, pero aún no estaba hecho del todo a las mediciones y no conseguía que esas píldoras tuvieran el efecto deseado. Me recliné hacia atrás en la silla mientras sacaba un cigarro del paquete de tabaco y lo llevaba a mis labios, encendiendo el mismo y dando una profunda calada intentando repasar mentalmente lo las enseñanzas de Hylda por si recordaba algún detalle que hiciera magia con el mejunje.

Había movimiento en cubierta, recordaba que durante el desayuno Panda había comentado que hoy le daría un buen vistazo al barco y realmente falta le hacía, no tardo mucho en llegarme su voz desde cubierta haciéndome un llamado a la misma.

"Voy a ver qué ocurre"

Dije a Kisuke mientras me levantaba aún con el cigarro en la boca y abría la puerta del camarote compartido con mi amigo y mano derecha, subí a cubierta tapando mis ojos con mi mano izquierda, fijar tanto la vista en mis maquinaciones médicas hacia que el cambio de luz me afectase, pero por suerte poco tarde en estar bajo la sombra de mi compañero peludo, ventajas de ser tan pequeño de estatura supongo.

"Panda qué ocurre? Va todo bien?"

Comenté amigablemente al Mink mientras lo veía con los bultos que parecían las velas, giré mi cabeza hacia donde debían estar las mismas y efectivamente, parecía que el Mink hacia comenzado las reparaciones, aunque aún no sabía bien en que podía ayudar a mi amigo.

"Necesitas una mano en las reparaciones?"

Me giré llevando la mano derecha hacia la boca, haciendo una suerte de megáfono mental.

"KISUKE! MUEVE EL CULO A CUBIERTA PANDA NECESITA MANO DE OBRA"

Aunque no fuera realmente el caso, adoraba molestar a Kisuke cuando sabía que estaba tranquilo, una de mis pequeñas venganzas personales por el viajecito que me dio durante el camino a Baltigo, gusto que estaba comenzando a entender al ejercerlo en su contra, aunque todo sea dicho sin maldad alguna, supongo que así es como se sentía Jerry cuando me molestaba a mí hace ya tantos años.
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#3
Kisuke estaba fumando tranquilo acostado en la cama mientras leía un libro sobre navegación en el Grand Line, aunque había algunas cosas que todavía no terminaba de comprender bien y quería hacer lo mejor posible ya que sus vidas en el mar dependían de él. Panda había decidido ponerse a poner a punto el barco para poder largarse de aquella isla en el menor tiempo posible.

"A ver si podemos irnos de esta puta isla de una maldita vez, estoy hasta los huevos."

En ese momento la voz de Panda llegó hasta ellos preguntando por Zorak, y este se levantó y fue a ver que necesitaba su compañero. Tras unos minutos, la quietud que se había visto solo interrumpido por la llamada del mink, de nuevo una voz, esta vez, la de Zorak, fue la que reclamó su presencia en cubierta. Chasqueando la lengua por ver interrumpida su lectura, se levantó y fue con pasos pesados rascándose la cabeza hasta cubierta. Salió por la puerta abriendo la puerta con el pie.

-A ver, ¿qué coño te pica, Muñones?

Dio un vistazo alrededor y observó las velas sobre le suelo de la misma. Era de lo que más había sufrido durante su última travesía y no era recomendable seguir el viaje si no estaban en óptimas condiciones dado el cambiante clima del Grand Line, por lo que, con buen criterio, Panda había decidido que era de lo más prioritario para reparar.

-Voy a ignorar al pelo pimiento... kuhahaha... ¿qué necesitas, Bambú?

Esperaba que no le pidiese muchas manualidades porque no era para nada habilidoso con las tareas manuales más allá del mantenimiento de su espada, y cortar carne para cocinar o comer, pero aún así le ayudaría en todo lo que fuese necesario porque era importante que el barco estuviese en las mejores condiciones para transitar las peligrosas aguas del Grand Line.
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#4
Su llamada surtió efecto. En cuestión de escasos segundos, Zorak ya se había presentado en la cubierta inquiriendo sobre el bienestar del panda y preguntándole si necesitaba cualquier tipo de ayuda. Antes de que Don Bambú pudiera responder, sin embargo, Zorak empezó a gritarle a Kisuke para que subiera a la cubierta para ayudar al panda con "la mano de obra". Siempre le sorprendía el tratamiento casual e incluso a veces agresivo que mantenían los dos, pero si lo meditaba unos instantes, la verdad es que tenía uno similar con Kovashi. Kisuke apareció en cubierta poco después, decidiéndose a ignorar a Zorak y preguntándole directamente a Bambú que qué necesitaba. —En realidad no necesito ayuda, estas velas las puedo arreglar estando dormido honhonhon... —Se acercó a sus camaradas y les tendió parte del tejido para que lo tocasen si querían. —El tema es la calidad del tejido. Arreglarlo es fácil, sí, pero los materiales para hacerlo son caros. Sobre todo si pretendemos navegar por el Grand Line. Además, en esta isla no es que haya mucho comercio, pero teniendo en cuenta que nos hemos encontrado con cazadores y con marines estoy seguro de que también es posible que encontremos algún barco mercante o que podamos contactar con Peony para que nos pida asistencia de Nozama. —La compañía de reparto, por lo menos, llegaba a todas las partes del mundo. Cuando el panda terminó de exponer la cuestión, devolvió la tela a su sitio y se aventuró a hablar de números.

—Vamos, que estamos hablando de una reparación cara, alrededor de los 150.000 berries. No sé cuál es nuestra situación monetaria, por eso llamaba a... a Zorak. —Casi se atraganta llamándolo por su nombre, pero sabía que no le gustaba tirar mucho de rango en las conversaciones. Tosió un poco hacia un lado, tapándose la boca con su enorme puño para aclararse la garganta. —Y eso es lo que quería exponer... Por cierto, ahora que me acuerdo, ¿al final entrenasteis el haki armadura juntos? Le dije a... Zorak que tú... Kisuke, lo habías dominado bastante bien y que podrías enseñarle mientras yo no estaba. —Algún día podría hablarles normal. Probablemente cuando ascendiese y estuvieran en el mismo rango los tres.
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#5
Kisuke hizo acto de aparición pero decidió ignorarme, cuando estaba por volver a la carga para molestarle de nuevo Panda expuso el problema que había llevado a llamarme a cubierta, extendió algo de tela de las velas y con solo tocarlo se notaba que era un buen material podía dar fé de ello gracias a mis conocimientos sobre comercio, preguntó sobre nuestra situación económica debido al alto gasto que supondría arreglar las velas usando buenos materiales.

Quizás podría... No, no debía. Hylda me había confiado a mí el conocimiento de la tribu así como su localización, así que aunque confiaba en mis dos amigos total y plenamente, no tenía el derecho de hablar sobre ellos ya que la misma Hylda me pidió que llevase el tema con suma discreción, era el motivo por el que aún no les había entregado los objetos que había adquirido tiempo atrás de la colección de objetos de la tal Aurora, aunque ahora que lo pensaba debía entregárselos ya.

"Veamos..."

Dije mientras hacía un ágil movimiento de manos y metía la mano derecha en el bolsillo de Kisuke y la izquierda en el de Panda, sacando ambas carteras y abriéndolas para sacar el dinero, dejé caer al suelo las carteras vacías de dinero y me encamine hacia uno de los barriles que nos servían improvisadamente de mesas en cubierta, dejé ambos fajos de billetes en el mismo y rebusque en los bolsillos de mi cinturón hasta encontrar mi cartera, de la cual saqué otro fajo y comencé a contar.

Mi monto de dinero era 11983000, dejé mi fajo sobre el barril y agarré el fajo de Kisuke, tras un rato contando su monto era 1183600, lo dejé en el barril y seguí contando, está vez el monto de Panda el cuál era 1144300.

Guarde mi monto en mi cartera y agarre ambos fajos, entregándole el dinero a cada uno de mis compañeros.

"En total tenemos 3.526.200 berryes, así que no te preocupes por el dinero Panda."

Parece que al final no estaremos mucho más tiempo en esta isla, así que sin duda era el momento oportuno para entregarles las cosas que traje.

"Por cierto, si no te corta el ritmo acompañame a la cocina, tú también Kisuke."

Giré sobre mi mismo y me encamine hacia la cocina, la cual solía ser el centro de reuniones, aunque está vez era simplemente para repartir los objetos que guardaba en la misma cocina, ya que también hacía sus funciones de bodega.

resumen y explicación
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#6
Kisuke no dijo nada ante el hurto de carteras que realizó Zorak, estaba acostumbrado a que le hiciese algo cuando no pagaba una apuesta o cuando le quería quitar cigarrillos. Por lo que le dejó hacer ya que el era el que tenía mejor ojo para la economía. Los conocimientos de economía y comercio eran muy limitados y seguramente, su compañero se llevaría las manos a la cabeza si supiese lo que hacía cuando vendía el pescado que capturaba cuando era pescador, ya que normalmente lo hacía a precio de coste y en algunas ocasiones ni lo cobraba, si se trataban de familias humildes.

"Y por eso mejor ser revolucionario que empresario... Kuhahaha"

Mientras Zorak contaba billetes con velocidad, Kisuke reflexionaba sobre lo gracioso que era ver a Panda intentando ser informal con ellos... era algo absurdo a aquellas alturas de la película pero, al fin y al cabo no todos podían ser tan francos y directos como era el propio Kisuke, así que habría que darle su tiempo. Entonces le preguntó sobre si habían entrenado el haki de armamento como el mink había sugerido a Zorak.

-Tranquilo, no te preocupes. Creo que está en el buen camino y sólo le queda ir aumentando su tiempo de activación. Entrenamos varios puntos como el imbuir ese haki en los guantes o los hilos que usa y en la velocidad de activación, especialmente por su estilo de combate.

Fue entonces cuando Zorak hizo un resumen de sus finanzas y a Kisuke le pareció que estaban bien en aquel momento para sobrellevar cualquier imprevisto que surgiese. Entonces, Zorak se levantó y se encaminó a la cocina pidiendo a ambos que lo acompañasen, por lo que Kisuke se levantó y fue detrás del mestizo preguntándose que tendría en mente el Mariscal del Ejército Revolucionario y cual sería el motivo por el que les pedía que fuesen a la cocina; por él no había problema, tenía la garganta seca y el estómago empezaba a quejarse pidiendo un tentempie de mediodía.
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#7
Con un muy ágil movimiento, Zorak extrajo de los bolsillos del panda y de Kisuke sus carteras y comenzó a contar el dinero con total tranquilidad delante de ellos. A panda no le alteró demasiado este suceso, ya que había convivido con alguien capaz de hacer las mismas cosas en el pasado. Dejó que Zorak calculase las cantidades con tranquilidad y se sorprendió ante la cifra total que manejaban. —Carajo, ignoraba que estuviéramos en tan buen lugar. —Era evidente el poco caso que Don Bambú le hacía a su propio dinero, porque de haberlo tenido en cuenta ni siquiera habría molestado a sus camaradas. Se habría limitado a pagar por las reparaciones él mismo y ya harían cuentas en el futuro. O no, ¿qué más daba? Por unos cochinos billetes nadie se iba a volver loco. Se acercó al dinero que había amontonado Zorak y lo dividió en tres montones de 1 millón cada uno y otro de algo más de medio millón. Mientras realizaba esta operación, escuchaba con atención lo que Kisuke le contaba. —Ah, bien, bien. Eso es lo más difícil, después ya es casi automático. —Comentó Don Bambú. Esta vez reorganizó el dinero, agregando 100.000 berries del montón pequeño a cada uno de los grandes. —Honestamente ni me había percatado de que tenía tanto dinero en mi poder. Si os parece bien, camaradas, nos llevamos cada uno un millón cien mil, por lo que pudiera pasar, y dejamos estos 226.000 para reparaciones. No creo que gaste tanto, la verdad, pero por si acaso. —Se giró hacia sus compañeros desvelando los nuevos montones que había formado, esperando quizás un poco de feedback por parte de ellos. Le resultaba más fácil llamarles camaradas que dirigirse a ellos por su nombre. Después de todo, camarada era una forma muy revolucionaria de dirigirse a sus compañeros independientemente de su rango. Salvando quizás al cargo más alto del ejército, al cual no sabría muy bien cómo dirigirse.

—Luego podemos reemprender el aprendizaje del haki de observación, si queréis. Creo que iremos bien de tiempo cuando salgamos de esta isla. —Por lo pronto era el haki que había demostrado ser más útil de todos. Era una pena no poder enseñarles a ejercer presión con su voluntad ante otras personas. Al chocar contra el dúo de revolucionarios había sido consciente de la diferencia entre poseer aquel poder o no poseerlo. Don Bambú tenía una resistencia especial a lo que se denominaba haoshoku, aunque él no supiera nombrarlo.
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#8
Asentí frente a la repartición del dinero que hizo Panda, gracias a la vida que había llevado rozando  la pobreza extrema no era del tipo de persona que se obsesionaba por el dinero, hace muchos años atrás si lo hacía, pero no por mí mismo si no para que mis hermanos tuvieran algo de comer que llevarse a la boca, así que con mi parte del dinero guardada me encamine hacia la cocina con mis compañeros detrás, abrí la puerta y me encamine hacia el fondo de la cocina, a la parte que usamos normalmente como almacén.

"Haced algo de café, por favor"

Dije de espaldas a mis compañeros mientras rebuscaba en los bultos del almacén, buscando mi bolsa de cuero que guarde allí con los objetos que Hylda tuvo a bien entregarme, cuando la encontré tras un rato buscando me encamine hacia la mesa, dejando la bolsa con cuidado de no derramar el café y la abrí, sacando de ella un par de guantes y unas punteras sucias que deje justo a mi lado, seguramente el contenido de la bolsa debía oler a rancio, pero gracias a mi falta de olfato solo podía oler el delicioso café, luego extraje una katana sucia también, pero que me había parecido que el metal era de buena calidad y se la lancé a Kisuke.

"Espero que te sirva, por lo menos hasta que recuperemos a Yamigiri, el metal parece de buena calidad aunque ya sabes que no tengo idea sobre katanas."

Luego rebusque de nuevo en la bolsa sacando de ella tres grandes botiquines, los cuales puse uno al lado del otro a la derecha de la bolsa, volví a meter la mano y saque tres den den mushi de color blanco, colocando cada uno encima de los botiquines, agarre uno y lo acerque hacia Panda, para luego hacer lo propio con Kisuke.

"Tendremos que darnos el número, pero por lo menos podremos comunicarnos de forma segura."

Volví frente a la bolsa y saqué una pistola que deje junto a las punteras y los guantes, luego saque varias cajas de munición que metí directamente en los diferentes bolsillos de mi cinturón y por último saque un pequeño den den mushi de color negro el cual estaba atado a una correa parecida a la de un reloj y lo até a mi muñeca izquierda.

"Según Nilats sensei, este tipo de den den mushi se usa para interceptar llamadas, puede que nos sea útil para recuperar tu Katana."

Me senté y agarre uno de los paños de la cocina, tras darle un sorbo al café encendí un cigarro y tiré el paquete al centro de la mesa por si alguno quería fumar y coloque mis pies cruzados uno encima del otro sobre la mesa, agarrando la pistola y comenzando a limpiarla lentamente.

entrega de objetos
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#9
Cuando entraron en la cocina, Kisuke se dispuso a preparar una buena dosis de café, era hora de almorzar, así que le señaló a Panda la zona donde estaban las provisiones para que preparase un sencillo tentempié para acompañar el café.

-Pon algo de comida en un par de platos Panda, que ya va siendo hora de almorzar y mis tripas parecen un león... kuhahaha.

Curioso, observó mientras terminaba de preparar el café, como su amigo buscaba un bulto que parecía bastante sucio, y de hecho, olía a culo de mono y lo puso encima de la mesa. El pescador no dijo nada puesto que sabía que su amigo no era capaz de oler ni uno de los pedos atómicos que se tiraba él por las noches, así que lo miró con cara inquisitiva y esperó a que hablase.

"Más vale que haya algo bueno en esa bolsa, porque si no le tiro por la borda... y a la bolsa también."

Entonces empezó a sacar objetos de la misma, unos guantes y unas punteras bastante descuidados y sucios, pero que parecían sólidos a pesar de la herrumbre que mostraban, y después algo que llamó instantáneamente la atención de Kisuke; una katana, muy descuidada y en un estado bastante deplorable, pero era una katana. La agarró al vuelo cuando se la lanzó Zorak y la desenvainó con cuidado.

-Evidentemente no es como si fuese a sustituir a mi "alma", pero no cabe duda de que si me es de utilidad le daré uso.

En ese momento, centró su atención en la espada y apenas se dio cuenta de las demás cosas que estaba sacando Zorak, entre las que se encontraban un botiquín para cada uno y un den den mushi blanco, de los que se suponía era imposible interceptar sus llamadas. Ciertamente, el botiquín y el den den mushi blanco eran dos objetos que iban a serles de muchísima utilidad pero su mente ya estaba centrada en la nueva adquisición que tenía entre sus manos. Sin duda necesitaba un lavado de cara urgente, pero tenía la sensación de que podría serle útil, al menos hasta recuperar su preciada Yamigiri.

"Me pondré a trabajar en dejarla a punto para el combate."

Observó que la hoja estaba mal cuidada y el filo tenía además de manchas de sangre y otras cosas inidentificables, algunos bordes mellados, por lo que se levantó y agarró sus cosas para cuidar la katana, y se fue a la cubierta sin mediar palabra.
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