[Pasado] - Bebiendo con Becca
#1
Día 53 del año 14, Verano - 10:34 a.m.
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo

Garnet había aceptado gustosamente la invitación de aquella chica para tomarse algo que llevarse al buche y al estómago de buena gana. Quizás, Becca -a la que se le veía algo asqueada-, viendo el comportamiento y actitud tan excéntrica del pelirrojo, ya se estaría arrepintiendo de haberle hecho tal oferta.- Eh, tronqui, ¿a qué viene esa cara de pocos amigos? Que el menda no muerde, ¿es o no es? - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, mientras seguía a la chica al lugar dónde pensaba desayunar. Becca, sin dedicarle ni una mirada, se limitó a suspirar.- Simplemente no quiero que me vean con un tipo que va en tanga... Señor... - Declaró, con un tono seco. Al escuchar estas palabras, el skypiean frunció el ceño y se puso de morritos.- El tanga es una forma de vida, colegui, eres demasiado jovenzuela para captarlo, ¿es o no es? - Respondió, algo ofendido, por el comentario de la adolescente. El problema no era de Garnet por ir en tanga, sino de los demás por ser tan siesos para no ir a la moda. O eso creía el pirata.

Pero al final, no debía tenerle en cuenta ese comportamiento a la chiquilla. Podría tener perfectamente la edad de Sasha, así que ya estaba acostumbrado a esa clase de comentarios por parte de la juventud. Intentó cambiar el foco de la conversación, sacudiendo su cabeza hacia los lados para olvidar esta última conversación.- ¿Y qué hacía una "puberta" como tú metida en un lío como ese? - Soltó, con sus manos puestas en sus propias caderas y fijando su vista al frente, para seguidamente mirarla de reojo.- Esa peña iba armada hasta las trancas y no parecían unos cualesquiera, ¿es o no es? - Dedujo, pues no cualquier persona iba por la calle con un arma tan pesada como la que portaba el fortachón. Aquella pregunta parecía haber incomodado a la chica, quién se detuvo de sopetón, quedándose cabizbaja y aferrando sus manos en los pliegues de su peto vaquero.- Eran de los bajos fondos de la ciudad subterránea... - Dijo, con una voz tan baja que resultó imperceptible para Garnet.- ¿Huh? ¿Has dicho algo, tronqui? - Preguntó, inclinándose de forma que acercó su oído derecha hacia ella.- En el bar al que vamos te comento mejor... - Aclaró, comenzando a mirar a su alrededor, con cierto temor e inquietud.- Las calles aquí tienen ojos y oídos... - Añadió, prosiguiendo su marcha.- Sigamos mejor. - Ordeno al pelirrojo, quién se llevó sus manos al cogote, como si estuviera chill de cojones, y siguió los pasos de la joven por aquellas intransitadas y sucias calles de las afueras del refugio subterráneo.- Lo que mandes, colegui, pero más te vale soltar prenda luego, ¿es o no es? -
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#2
Con cautela, y pendiente de que no la siguieran, Becca terminó de guiar al músico a un bar, un local construido con madera deteriorada por el pasar del tiempo, bastante parecido al que había frecuentado esta última época. Podría medir 5 metros de alto y 10 de ancho perfectamente, teniendo dos ventanas empañadas y llenas de polvo a cada lado de la puerta - puerta que estaba situada justo en el medio -. Encima del marco de la puerta, había un letrero gigante donde ponía El Viejo Alcahuete.- Vaya nombre... - Pensó el pelirrojo, girándose hacia Becca.- ¿Aquí es dónde piensas invitar al menda a papear? -Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, mientras señalaba con el índice de su zurda el edificio. La chica asintió.- No te dejes engañar por su apariencia. - Comentó, mirándole de reojo para, seguidamente, volver a dirigir su vista al frente y empezar a aproximarse a la puerta.- La dueña es conocida mía y, además, la comida está muy buena. - Aclaró, agarrando el picaporte de la puerta, abriéndola y pasando hacia dentro.- Si tú lo dices. - Se encogió de hombros el skypiean, siguiendo los pasos de la joven.

Una vez dentro, pudo ver como estaba bien fiarse de las apariencias, pues el interior estaba aún más descuidado. Había manchas por todos sitios, telarañas, polvo. En cierto momento, Garnet pudo ver hasta que algo se movía debajo de una silla.- ¿Eso era una cucaracha? - Se cuestionó, cada vez estando menos convencido de que, en aquel antro, pudiera salir de una pieza y sano tras comer lo que fuera que le fuesen a poner.- Por aquí, señor - Señaló e invitó a seguirla a una mesa que estaba al fondo, junto a la pared contraria de la puerta. El local estaba vacío, salvo por ellos dos y una mujer al otro lado de la barra, a mano derecha recién entrado en el bar. El pelirrojo no pudo evitar posar sus ojos en ella. Llevando un pañuelo naranja sobre su cabeza, aquella joven - de unos veintitantos años - de media melena ondulada y cabellos verdes pistacho, aquella joven era todo un bellezón. Al verla, el pirata no pudo evitar apoyarse sobre los dedos de sus pies para poder verla mejor tras la barra, apreciando enormemente la figura - llena de curvas - de aquella mujer. Los ojos se tornaron en corazones rápidamente.- ~Ya voyyy~ - Respondió a Becca, dando vueltas sobre sí mismo mientras la seguía, siendo este acto tan excéntrico pasado desapercibido por la tabernera, pues estaba tan ensimismada en una libreta suya que ni siquiera se había dado cuenta de que habían llegado a aquellos dos individuos.

Llegados a la mesa señalada por la adolescente, los dos se sentaron, quedando Garnet a espaldas de la mujer y, por tanto, desapareciendo sus ojos con forma de corazón al tener tan solo en su campo de visión a la niña.- ¿Le cambias al menda el sitio? - Preguntó de morritos.- Ni hablar, así puedo avisar a Jade de que venga cuando acabe lo suyo. - Declaró, haciendo que el pelirrojo sonriera pícaramente.- Así que esa pibita se llama Jade, ¿huh? - Se giró sobre si mismo, apoyando su codo izquierdo en el respaldo de la silla, volviendo a ver a la chica concentrada en sus quehaceres.- Podría llamarla el menda si quisieras, igual hasta le pido el Den Den Mushi, ¿es o no es? - Declaró, sin tapujos. Ante estas duras declaraciones, Becca no pudo hacer otra cosa que mirarlo del  asco.- Eres un pervertido... - Dijo ante la evidencia de tener frente a ella un hombre casi en taparrabos babeando por una tabernera en su horario laboral.- ¡Si es! - Exclamó, volviendo a enderezarse hacia la adolescente.- Pero bueno, ¿qué hacía esa peña atacando a una chiquilla como tú, huh? - Apoyó sus codos sobre la mesa y, del mismo modo,  apoyó su barbilla sobre sus manos.- Venga, desembucha. - Era hora del interrogatorio.
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#3
La chiquilla se quedo callada en su asiento, quedándose por un momento mirando hacia el suelo, como si se estuviera pensando si contarle sus movidas a un señor semidesnudo en tanga que le acababa de salvar de una buena.- Eh te ha comido la lengua el gato, ¿o qué? - Bromeó con guasa, dando un toque con el índice sobre la mesa, buscando llamar la atención de Becca.- Bueno, es algo complicado de explicar, pero supongo que es lo menos que puedo hacer por quién me ha salvado. - Comentó, apretando los labios fuertemente, pasando a mirar a los ojos oliva de Garnet.- Verás, esos matones a los que le diste una paliza eran dos deudores... - Empezó a explicar, apretando con frustración sus manos.- Para el carro, ¿cómo que deudores? - Preguntó extrañado el pelirrojo al no saber qué narices podía deber una adolescente para que le fueran a buscar y acosar.- Antes de que te hagas una idea equivocada, yo no soy la que debe nada, al menos no directamente, sino mi padre... - Aclaró, con cierta dificultad, cortando de raíz cualquier duda que pudiera haber, a cambio de que se generaran algunas más.

Con cada palabra que salía de su boca, podía ver como el labio, cada músculo de su cara y de sus manos  temblaban de miedo.- O sea que tu viejo debe un pastizal y te usan a ti a modo de chantaje, ¿es o no es? - Fue directo al grano con el que supuso que era el motivo por el que iban a por ella. El silencio se hizo notorio. Estaba claro que era un tema peliagudo que tenía afligida a la joven adolescente.- S-sí es. - Afirmó, después de un par de segundos callada.- Pero no pienses mal de mi padre... - Añadió Becca, con preocupación.- Él no tiene la culpa, él sólo quiso pagar una medicina super cara cuando me encontraba enferma... - Su voz se empezaba a entrecortar, y los ojos a aguarse, pero sin dejar que brotara ni una lágrima de sus ojos.- Quiso salvarme a toda costa, incluso si eso significaba pedir un préstamo a una organización de los bajos fondos. - Siguió, no pudiendo aguantar más las ganas de llorar, comenzando a descender las lágrimas por su jovial rostro. Viendo aquella escena, no podía evitar imaginarse a su hermanita llorando, por lo que no era complicado que el pirata empatizara y se le rompiera el alma al verla así.- Vaya... Lo siento colegui... - Se disculpó, al escuchar aquella historia, mientras Becca se apartaba las lágrimas de su cara.- No pasa nada. - Intentaba hacerse la dura, pero no le hacía falta el haki de observación a Garnet para saber que necesitaba una ayuda urgente.
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#4
La explicación de Becca sobre su situación, sobre por qué estaban esos dos matones atosigándola en ese callejón apartado de la mano de Zarutsuki, dejó claro a Garnet que necesitaba ayuda más que urgente, ¿pero cómo podría tenderle la mano a la chica? Asegurarle protección no tendría ningún sentido teniendo en cuenta que, tarde o temprano, debería abandonar la isla. ¿De qué serviría que se escondiera detrás del skypiean si, cuando partiera, volvería a estar en las mismas? Siguiendo esa línea de pensamiento, se le ocurrió, quizás, darle un susto a los mandamases como el que les había dado a los dos deudores antes. Pero la conclusión era la misma, o incluso peor para la chiquilla pues, con lo vengativa que son ese tipo de personas, cuando no estuviera presente la tomarían con ella. Agravaría muchísimo el percal. Avisar a las autoridades ni se le pasó por la cabeza. Con la de corrupción que hay, no le extrañaría que estuviera compinchada o sobornada con esa mafia. Era una auténtica pérdida de tiempo.

Con todas esas cartas de la baraja descartadas, tan sólo le quedaba una opción a Garnet.- Al loro, colegui. - Llamó la atención de la chica, haciendo que pasara a mirar, aún con cara de pena, al skypiean.- Me fliparía darle tremendas toñas a esos hijos de puta por ti. - Afirmó, dando un puñetazo sobre la mesa con su mano derecha.- Pero cuando me fuera de aquí, ¿qué pasaría contigo, huh? - Preguntó, para que Becca se diera cuenta de que el músico no podía estar siempre velando por ella. La chica se quedó pensativa en ese instante, mientras Garnet giró su torso para mirar hacia la barra.- ¡Eh! ¡Pibón! ¡Un zumito de melocotón para mi colegui y un buen vaso de leche para el menda! Invita la casa, ¿es o no es? - Exclamó, alzando su zurda hacia la encargada para llamar su atención quién, sin mediar palabra y sin dirigir la mirada a Garnet, se levantó y empezó a preparar las bebidas que había comandado el cliente. El pelirrojo volvió a erguir su espalda.- Oye, pero que siesa es esta tía, ¿eh? Con lo buena que está. - Susurró - de mala manera, haciendo que la camarera escuchara las palabras de Garnet -, mientras señalaba con su pulgar derecho hacia sus espaldas.

- Igual que le hablen de esa manera no es de su agrado. - Sentenció, de manera cortante, y pasándosele la tristeza.- En cuanto a lo que has preguntado antes... Lo entiendo, sí, no serviría de nada si luego vienen a por mi y estoy indefensa. - Llegó rápida a la conclusión, haciendo que el pirata chasqueara los dedos de su diestra, para acabar señalándola con el índice de esa misma mano.- ¡Eso es, colegui! ¡Veo que lo has pillado! - Dijo con entusiasmo, pasando a señalarse a sí mismo.- Y es por eso que el menda te va a entrenar, todo lo que pueda hasta que me pire de esta isla, ¿te hace? - Sugirió Garnet, con una sonrisa llena de determinación. Si hacía a Becca lo suficientemente fuerte como para que pudiera defenderse y valerse por sí misma, la seguridad de la chica estaría más que garantizada. La adolescente, ante aquella declaración se quedó perpleja.- ¿Yo? ¿P-pelear? - Se preguntaba, mientras parpadeaba reiterada y rápidamente.- Empezaremos hoy mismo y no admitiré ninguna queja ni que te rajes y créeme, el menda es buen maestro puejeje. - Declaró, justo en el momento en el que Jade se acercó con el zumo y la leche.- Aquí tenéis. - Dijo, de forma escueta la peliverde.

En ese momento, y antes de que se volviera para la barra, Garnet tuvo que hacer de las suyas.- Escucha, pibón, que al menda se le había olvidado pedir una cosa. - Miraba con seducción a la mujer, poniendo morritos y arqueando sus cejas para hacerse el interesante. La cara de indiferencia que ponía Jade, bastaba para saber que no estaba funcionando.- ¿Te hace que pida una habitación en un motel para que nos demos un buen revolcón? - No se cortó ni un pelo, con las duras declaraciones del skypiean, declaraciones que Jade consideró ni contestar, pasando de largo de la marrana oferta de Garnet.- ¿Y este guarro me quiere enseñar a combatir? - Se preguntaba la adolescente, alucinando con el fugaz espectáculo que acababa de presenciar, y completamente escéptica sobre las verdades capacidades de Garnet.
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#5
- ¿Huh? ¿Es que no quiere conocer el ritmo "Garnatanga"? - Observó incrédulo, al ver que su intento por camelarse a la bella camarera no había funcionado.- Bueh, a lo hecho pecho. - Y volvió a encarar a Becca, mientras agarraba el vaso de leche calentita que había pedido para acercárselo a sus labios y darle un sorbo.- ¡Buah! ¡Esta leche está que te cagas! - Se sorprendió ante lo deliciosa que estaba su bebida.- ¡Claro señor! ¡Jade solo sirve comida y alimentos de calidad! - Contestó con orgullo, en el momento en el que una cucaracha pasó justo por al lado de su mesa.- Aunque el tema de la higiene deje bastante que desear sí... - Su orgullo se fue rápidamente al garete.

Becca le dio un buche a su zumo natural, aún meditando sobre la proposición que le había hecho Garnet.- Entonces... ¿Vas a enseñarme a pelear? Perdona, no es que dude de ti... - Dijo con escepticismo, desviando la mirada de Garnet hacia la mesa.- Bueno, en parte sí... - Añadió a regañadientes, volviendo a clavar sus ojos decaídos y pesimistas en el pelirrojo.- Aunque en realidad dudo más de mis propias capacidades. - Confesó su verdadera falta de fe en que ese plan fuera a salir bien.- Bueno, ¿y tienes algo que perder por intentarlo o qué? - Contestó el pirata, con una sonrisa llena de determinación y dando un puñetazo sobre la superficie de madera.- Cóscate de que si no haces nada, así si que no vas a llegar  a ningún lado, ¿es o no es? - Dijo con una convicción férrea, esperando que la chiquilla entendiera que era la mejor solución a sus problemas.- Está clarinete que no vas a ser la guerrera más potente del lugar, nanai. - Volvió a llevarse el vaso de leche hacia su boca, con tanto ímpetu que un hilillo de la bebida rica en calcio se le escapó por la comisura de sus labios.- Pero al loro, créeme de que lo poco que te enseñe hará la diferencia de verdad, ¡estás en la flor de la vida así que aprenderás rápido, es o no es! - Exclamó, dejando el vaso reposar sobre la mesa y extendiendo los brazos hacia los lados.

La adolescente se quedó meditando durante algunos segundos ante las palabras del músico. ¿De verdad merecería la pena la descabellada idea que le estaba sugiriendo Garnet? ¿Haría la diferencia recibir unas sesiones de entrenamiento por parte de una persona que acababa de conocer durante algo más de una semana? - Pero es verdad... Si no hago nada... Seguirán acosándome sin parar... - Pensó, apretando con fuerte los dedos de sus manos.- ¡Está bien, señor! ¡Aceptaré encantada entrenar bajo tu tutela! - Accedió a recibir los entrenamientos exprés del skypiean, quien sonrió ampliamente al ver que Becca entraba en razón.- ¡PUAJAJAJA! ¡De puta madre! Pues cuando te termines de beber el zumo, podemos ir empezando con el entrenamiento, ¿es o no es? - Y tal y como dijo esas palabras, la adolescente asintió con la cabeza, a la par que Garnet se bebía del tirón lo poco que le quedaba de su bebida. Nada más Becca se terminará su jugo de piña, irían directos a enseñarle lo básico para poder pelear y defenderse.
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#6
Tras la oferta de Garnet, Becca no tardó demasiado en terminar de beberse su zumo, del mismo modo que el pelirrojo lo hizo con su desayuno. Con la intención de evitar que la promiscuidad del músico hiciera pasarle un momento incómodo tanto a la chica como a la camarera, Becca fue directa a pagarle ella misma el desayuno a Jade, invitando así al pirata tal y como le había prometido.- Muy bien, colegui, ¿estás lista para tu primera sesión de entrenamiento? - Preguntó Garnet a la chiquilla, conforme salieron del humilde bar. Becca, con cierta duda aún, asintió silenciosamente, estando determinada, a pesar de sus inseguridades, a hacerse más fuerte.- De puta madre... - Sonrió el pelirrojo, mirando hacia su alrededor, con la intención de buscar un buen sitio para llevar a cabo la práctica.- Pero lo primero será dar con un buen lugar para darse de madrazos, ¿es o no es? - Dijo con cierta picardía, notando por un momento, algo de miedo en la mirada de Becca.- ¡Eh! Pero ni te rayes, que no te voy a dar fuerte, colegui, ¿dónde está toda la bravuconería de antes? - Reculó el skypiean, intentando relajar el ambiente.

Varios minutos después intentando encontrar una zona idónea para el entrenamiento de la adolescente, Garnet y Becca consiguieron dar con un pequeño descampado, apartado por completo de las viviendas y edificios en ruinas que había anteriormente.- ¡De puta madre! - Exclamó el pirata nada más llegar al centro de aquel espacio abierto, colocándose frente a Becca, a unos tres metros de ella.- Este sitio servirá pueje... - Movió su cuello hacia los lados, haciéndolo crujir.- Lo primero es lo primero, colegui. - Prosiguió estirando su cuerpo, moviendo en esta ocasión ambos brazos hacia atrás, haciéndolos girar tomando de eje el segmente que unía sus hombros y codos.- Dame con todo lo que tengas y, a partir de ahí, podemos ir maquinando en que tienes que mejorar, ¿es o no es? - Acabó chocando su puño derecho en la palma de su mano izquierda para, acto seguido, sacar pecho y estómago.- ¡Dale con todo el menda! ¡Sin miedo! -
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#7
Tras ofrecerle abiertamente a la chica que le diera con todo al marrano de Garnet, Becca cerró sus puños, dubitativa, empezando a mirarlos con cierto titubeo. Estaba claro que no estaba acostumbrada a meterse en medio de este tipo de trifulcas. El pirata observaba en silencio como intentaba controlar su respiración, con los ojos cerrados, para mentalizarse de dar un buen golpe - o al menos eso suponía el skypiean -. Garnet se cruzó de brazos, viendo que la arremetida de la joven tardaba más de lo que esperaba en llegar.- Vamos colegui, que es para hoy, ¿es o no es? - Bromeó, con una sonrisa pícara, fijándose en que la actitud de Becca cambiaba por completo al escuchar la sorna del músico, perdiendo la compostura y poniéndose hecha un basilisco.- ¿Pero es qué no ves que estoy intentando concentrarme para poder pegarte bien, merluzo? - Le recriminó al pelirrojo el hecho de que perdiera todo el mental para pegarle lo mejor que podía.- Ahora te vas a enterar, señor. - Musitó, empezando a correr con el ceño fruncido hacia Garnet, flexionando su puño derecho hacia atrás, con la clara intención de impactar un puñetazo con dicha mano.

- UOOOOOGH -  Gritó, conforme iniciaba su ataque, hasta que quedó próxima a la figura del hombre en tanga y, en ese preciso momento, estiró su brazo con toda su fuerza, impactando de lleno en la cadera izquierda del pirata. Ante esto, Garnet miró desde arriba al estado de Becca, quién se encontraba jadeando, como si aquello hubiera supuesto un gran esfuerzo para ella.- Hmmm - Se quedaba pensativo el músico, fijándose a continuación en el puño de la chica, aún presionando su cadera.- ¿Q-qué tal? - Preguntó Becca, a la par que se separaba de Garnet, hasta quedar a un metro de distancia de él.- Perdón si te he hecho daño. - Se disculpó, ante la remota posibilidad de que su golpe hubiera sido lo suficiente devastador como para causarle algún daño al guarrindongo de Garnet.- Ah, ¿esto? Ni te rayes PUAJAJAJA - Soltó una sonora carcajada, con sus brazos en forma de jarra sobre su pelvis.- Lo llegó a saber y te habría dado más fuerte, gilipollas. - Refunfuñaba Becca, quien se volvió a aproximar hasta el pelirrojo para darle un puntapié en la espinilla izquierda.- ¡Eh, eh! Relaja la raja, tronca, que el menda no te ha dicho que sigas atacando. - Cesó de reír, empezando a mover su pierna izquierda por el patadón que le había dado la niña. Un mal golpe en la espinilla siempre era duro de recibir.

- A ver, colegui, no está mal, sobre todo para ser una cría, ¿es o no es? - Comenzó a dar su veredicto sobre el golpe, con los brazos cruzados.- Pero, como te coscarás, te falta músculo, potencia y velocidad. - Añadió, señalándola con su índice derecho, sin deshacer la postura previa de sus brazos.- El menda podía verte, y el menda podía resistir tu ataque sin perder la chota... - Cerró los ojos Garnet, prosiguiendo con su explicación.- Es por eso que, si quieres darles para el pelo a esos burros, vas a correr, hacer flexiones, sentadillas y abdominales hasta la arcada, ¿es o no es? - Ordenó, con suma determinación, y esperando por ver la respuesta de la joven. Si de verdad quería adquirir la fuerza necesaria para poder defenderse de esos mafiosos, debía afrontar cualquier desafío y sacrificio posible.
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