23-12-2024, 11:01 PM
Día 70 de primavera, año 14. 13:45 P.M
En algún lugar del bosque Utsukushi.
Diez días habían pasado desde que mis compañeros llegasen para asaltar el barco de la marina que quería llevarme a Impel Down, tras haber descansado y haberme alimentado bien durante varios días, así como curar las heridas de mis compañeros, estábamos comenzando a quedarnos sin provisiones y como había pasado tanto tiempo en cautiverio me ofrecí a ir yo mismo a buscarlos, prometiendo no meterme en mas problemas me adentré en el bosque en búsqueda de alguna presa o de alguna de las frutas que Peony nos había comentado que eran comestibles, aún me sorprendía que el mismo Peony hubiera sido el que puso sobre aviso a Kisuke y Panda sobre mi situación, le había juzgado mal cuando nos conocimos, aunque no sabía como pagarle por lo que hizo le regalé uno de mis cuadernos a modo de disculpa por robarle el suyo y perderlo, aunque al tipo se le veía visiblemente contento con tener un nuevo cuaderno donde apuntar sus cosas.
Mis pasos por la jungla me llevaron inconscientemente hacia el claro donde se encontraba la tumba gigante que había visto al poco de llegar a la isla, seguía tan imponente como la vez pasada y el claro parecía tan cuidado como siempre, me encaminé hacia la tumba lentamente, no sabía el porque pero la vez pasada también me ocurrió, este lugar me daba una extraña paz interior, quizás pudiera descansar un rato y meditar junto al gigantesco obelisco, cuando llegue junto al mismo pude apreciar como las flores que descansaban bajo el mismo ya no eran las moradas que vi la última vez, estás en cambio eran de un blanco puro parecido a la nieve virgen, acaso alguien vivía en la selva después de todo? Junte mis manos como si buscase hacer una plegaría, está vez no traía nada para mostrar respeto al tal Krum que reposaba en el claro, así que esta era la única manera que conocía para mostrar ese respeto, incline mi torso y mi cabeza en señal de respeto y me senté apoyado en la fría piedra.
"Así que has vuelto, pequeño."
La voz me sobresaltó y miré a ambos lados en busca de la persona que había hablado, era una voz femenina aunque bastante potente, pero no vi a nadie a mi alrededor, cosa que me dejó confundido.
"Arriba chico."
Levante la cabeza mientras seguía apoyado en la inmensa tumba, fue cuando vi un rostro gigantesco del que nacían dos grandes cuernos rojos, de la cabeza caía un largo pelo rosado y sus ojos, tan verdes como la selva misma, se posaban sobre los míos, en cierta manera se parecía a Eaa, pero muchísimo más grande que ella y eso que Eaa era alta de cojones.
"Quien eres?"
Dije aún con la duda pintada en mi voz.
"Soy Hylda, la actual líder de la tribu Sardana. Y tú eres Zorak, verdad? Casi no te reconozco sin esa mascara que llevas en tu cartel de se busca."
Cometo con una sonrisa amable en el rostro mientras se movía hacia mi. Había comentado sobre mi cartel de se busca, acaso era otra cazadora de recompensas? Pero lo que comentó a continuación calmó mis dudas.
"Te vi la última vez que viniste aquí, sabes? Me puse realmente furiosa al verte examinando las flores que puse en la tumba de mi marido"
Señaló el obelisco.
"Pero luego te vi mostrarle respeto dándole de beber antes de beber tú, ese es un acto honorable y que se debe respetar, fue por eso que intervine cuando se te quisieron llevar esos esclavos del gobierno."
Se sentó frente a mi mientras rebuscaba en su mochila de cuero, sacando de ella un gran trozo de carne que depósito entre los dos.
"Intervenir? A qué te refieres?"
Pregunté mientras la gigantesca mujer sacaba un cuchillo y comenzaba a cortar la carne en un tamaño adecuado para mí propio tamaño.
"Bueno, con un barco en llamás es difícil zarpar, no crees? Además tengo cierto rencor por la gente que es afin al gobierno, temas familiares."
Me acerco el trozo de carne y se llevó el resto a la boca, que cojones estaba pasando aquí? No entendía nada.
En algún lugar del bosque Utsukushi.
Diez días habían pasado desde que mis compañeros llegasen para asaltar el barco de la marina que quería llevarme a Impel Down, tras haber descansado y haberme alimentado bien durante varios días, así como curar las heridas de mis compañeros, estábamos comenzando a quedarnos sin provisiones y como había pasado tanto tiempo en cautiverio me ofrecí a ir yo mismo a buscarlos, prometiendo no meterme en mas problemas me adentré en el bosque en búsqueda de alguna presa o de alguna de las frutas que Peony nos había comentado que eran comestibles, aún me sorprendía que el mismo Peony hubiera sido el que puso sobre aviso a Kisuke y Panda sobre mi situación, le había juzgado mal cuando nos conocimos, aunque no sabía como pagarle por lo que hizo le regalé uno de mis cuadernos a modo de disculpa por robarle el suyo y perderlo, aunque al tipo se le veía visiblemente contento con tener un nuevo cuaderno donde apuntar sus cosas.
Mis pasos por la jungla me llevaron inconscientemente hacia el claro donde se encontraba la tumba gigante que había visto al poco de llegar a la isla, seguía tan imponente como la vez pasada y el claro parecía tan cuidado como siempre, me encaminé hacia la tumba lentamente, no sabía el porque pero la vez pasada también me ocurrió, este lugar me daba una extraña paz interior, quizás pudiera descansar un rato y meditar junto al gigantesco obelisco, cuando llegue junto al mismo pude apreciar como las flores que descansaban bajo el mismo ya no eran las moradas que vi la última vez, estás en cambio eran de un blanco puro parecido a la nieve virgen, acaso alguien vivía en la selva después de todo? Junte mis manos como si buscase hacer una plegaría, está vez no traía nada para mostrar respeto al tal Krum que reposaba en el claro, así que esta era la única manera que conocía para mostrar ese respeto, incline mi torso y mi cabeza en señal de respeto y me senté apoyado en la fría piedra.
"Así que has vuelto, pequeño."
La voz me sobresaltó y miré a ambos lados en busca de la persona que había hablado, era una voz femenina aunque bastante potente, pero no vi a nadie a mi alrededor, cosa que me dejó confundido.
"Arriba chico."
Levante la cabeza mientras seguía apoyado en la inmensa tumba, fue cuando vi un rostro gigantesco del que nacían dos grandes cuernos rojos, de la cabeza caía un largo pelo rosado y sus ojos, tan verdes como la selva misma, se posaban sobre los míos, en cierta manera se parecía a Eaa, pero muchísimo más grande que ella y eso que Eaa era alta de cojones.
"Quien eres?"
Dije aún con la duda pintada en mi voz.
"Soy Hylda, la actual líder de la tribu Sardana. Y tú eres Zorak, verdad? Casi no te reconozco sin esa mascara que llevas en tu cartel de se busca."
Cometo con una sonrisa amable en el rostro mientras se movía hacia mi. Había comentado sobre mi cartel de se busca, acaso era otra cazadora de recompensas? Pero lo que comentó a continuación calmó mis dudas.
"Te vi la última vez que viniste aquí, sabes? Me puse realmente furiosa al verte examinando las flores que puse en la tumba de mi marido"
Señaló el obelisco.
"Pero luego te vi mostrarle respeto dándole de beber antes de beber tú, ese es un acto honorable y que se debe respetar, fue por eso que intervine cuando se te quisieron llevar esos esclavos del gobierno."
Se sentó frente a mi mientras rebuscaba en su mochila de cuero, sacando de ella un gran trozo de carne que depósito entre los dos.
"Intervenir? A qué te refieres?"
Pregunté mientras la gigantesca mujer sacaba un cuchillo y comenzaba a cortar la carne en un tamaño adecuado para mí propio tamaño.
"Bueno, con un barco en llamás es difícil zarpar, no crees? Además tengo cierto rencor por la gente que es afin al gobierno, temas familiares."
Me acerco el trozo de carne y se llevó el resto a la boca, que cojones estaba pasando aquí? No entendía nada.
