La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#31
Los cuerpos muertos de los perros del gobierno se convirtieron en una ola que marchaba hacia la marine, yo por mí parte estiraba los hilos que tenía atados al tobillo de la marine, mientras con el cigarro en la boca daba una calada esperando el ataque de mi camarada mink, por mi mente paso por un momento que parecía que estuviera imitando a Kisuke cuando pescaba desde el barco, aunque algo no iba del todo bien pues mis hilos se aflojaron y un estruendo resonó en la cubierta del barco, apenas pude ver como el suelo volvía lentamente a su forma y la marine ya estaba frente a Panda, dándome está la espalda, sin duda esta era una oportunidad que no desaprovecharía, recordé el incidente de Akarui y como una entrada por la espalda como la que parecía esta nos acabo dando el espacio suficiente como para remontar la situación.

Comencé a correr hacia ella mientras el eco del estruendo se desvanecía, no debía de dar un paso en falso o podría salirme el tiro por la culata, cosa que no podia permitirme, ya que estaba en un estado parecido al de Kisuke y no sabía cuánto podía aguantar, seguí corriendo recordando la forma de moverme de manera sigilosa que me enseñó Ridel en su día, apenas apoyando la punta de los pies como si de un ninja se tratase, no llegaría a tiempo para parar el golpe que se dirigía hacia el mink, pero sabía a ciencia cierta la capacidad que tenía mi camarada para soportar el dolor, recorte los metros que nos separaban mientras mi mente trabajaba a mil por hora intentando discernir cual sería la mejor opción de ataque, cuando llegue a tan solo dos metros a su espalda, está descargo su golpe, me fue imposible ver si conectaba o no debido al tamaño de la chica, salte hacia su espalda y al mismo tiempo que apoyaba mis piernas en su espalda, colé mi brazo izquierdo ya desprovisto de los hilos que la marine acababa de destrozar por encima de su hombro izquierdo, golpeando con un golpe seco la base de su barbilla, provocando que la mona sintiese una sacudida en el cerebro que provocaría que sus piernas flaqueasen y cayese al suelo. Entendía que quedándome cerca de ella estaba reteniendo a Panda, por lo que mientras la marine caía guiñe el ojo a Panda y pateé la cara de la marine con el pie derecho, usándola de trampolín para saltar hacia el palo mayor, quedándome en la base de este expectante de que haría mi compañero ahora que yo no suponía un riesgo para su extraño poder para infundir miedo, me recriminaba a mi mismo no haber podido conocer más en profundidad al hombre que ahora estaba jugándose su integridad física y libertad para conseguir liberarme. Sin duda era todo un toro negro, esperaba que dándole este espacio y dejando a nuestro rival en el suelo pudiera desatar su furia y mostrarle a la maldita hija de puta de la mona las astas que portaba el toro que era Panda.

resumen

belico

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2663 + 0 = 2663
Energia: 1312 - 174 = 1138
Espiritu: 654 + 0 = 654
#32
Aquella mujer era sin duda un monstruo andante. La gran ola de madera fue completamente destrozada debido al puñetazo de la gorila, haciendo saltar astillas por todas partes, reventando la madera y haciendo un boquete considerable que desestabilizó toda la estructura, deteniendo su avance al momento y obligando al suelo a recobrar su forma original. El suelo estaba magullado, con boquetes aquí y allá, pero todavía era lo suficientemente firme como para soportar el peso de la batalla que estaba teniendo lugar en aquel barco. Panda podía notar cómo sus energías se iban desvaneciendo cada vez más rápido. Utilizar tantas técnicas seguidas con el electro activo estaba actuando en detrimento de su futuro en aquella pelea. Sin embargo... no podía permitirse parar. De los tres revolucionarios era con diferencia el que más entero estaba. Zorak estaba claramente magullado y Kisuke había tenido que retirarse por el momento. Podía sentir su presencia en el interior del navío, de modo que era evidente que todavía tenía asuntos por resolver allí dentro. No obstante, no tenía el tiempo para preocuparse por su amigo samurái. La marine acababa recortar la distancia que la separaba del panda a una velocidad considerable. Le pilló por sorpresa, para qué mentir, y recibió un puñetazo debido a su falta de previsión. El panda se dobló ligeramente tras recibir el golpe, perdiendo momentáneamente el aliento pero no paralizándole como el dolor otras veces le había paralizado. No se le escapó que la presencia de Zorak se había estado acercando sigilosamente los últimos segundos. Mientras el impacto sucedía, el mariscal estaba moviendo ficha para realizar una maniobra ofensiva propia. A pesar del impacto, Don Bambú estaba listo para continuar la pelea. Ignorando la lágrima que recorría el rostro maquillado de la marine, el panda desplegó su zarpa derecha de una forma ya reconocible en aquella pelea. Recuperando el aliento perdido, su grito no se hizo esperar. —¡Zarpa negra! —Su brazo surcó el prácticamente nulo espacio que separaba a la marine del revolucionario y hendió su cuerpo, concretamente su pierna derecha, con furiosas garras que bien pudieran estar hechas de cuchillas afiladas, para acompañar el ataque de Zorak.

Don Bambú no perdió el tiempo, a sabiendas de que la marine constaba de una agilidad tal que necesitaba cierta distancia de maniobra para poder anticiparse a sus ataques, y se alejó de ella otros cinco metros a la derecha de la marine. Esta vez no le pillarían por sorpresa sus artimañas y estaría listo para cualquier ataque que le lanzase. Se sentía listo para darlo todo en su siguiente movimiento, tal vez con la suficiente eficacia como para llevar el combate a término.

Cabe destacar que el panda no era especialmente amigo de la masacre. No se tenía por ninguna clase de asesino frío y sanguinario como podría serlo Zorak. Don Bambú no tenía problemas en acabar con un marine o dos si hacía falta, claro, pero solía dar la oportunidad a los perros del estado para rendirse. ¿Por qué no un poco de reinserción en la sociedad libertaria? Ellos intentaban lo mismo con los llamados "criminales terroristas". —Te sugiero que te rindas, marine, porque no me contendré si el combate sigue por este rumbo. —Advirtió el panda, quizás un poco preocupado por el bienestar de sus compañeros.

Resumen


Bélico


Gastos


Karmas


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5185 - 430 = 4755
Energia: 1892 - 347 = 1545
Espiritu: 796 + 2 = 798
#33
Cuando miró al otro lado de la puerta que acababa de cortar, Kisuke vio un angosto comedor vacío, largo y estrecho, como para unas 40-50 personas, en el que en el fondo alcanzaba a verse una barra en la que había un grifo triple de cerveza. La mente le jugó una mala pasada al hacerle pensar por un instante en echarse una cerveza y coger un muslo de pollo, o un pollo entero para que engañarnos, pero tras tragar saliva y entrar un instante a ojear que no hubiese nadie agazapado en un rincón, agachándose incluso a mirar debajo de la mesa, se giró y fue hacia la puerta que quedaba a la derecha del todo, puesto que había abierto primero la de en medio.

"Tengo hambre, pero con lo que me duele el pecho, no se yo si es buena idea ponerme a comer pollo."

Y menos aún teniendo en cuenta la misión que le había encomendado Zorak, no había tiempo que perder, y ya le estaba costando bastante encontrar a aquellos marines. Sin lugar a dudas, una vez terminasen el rescate de Zorak tenía que ponerse con Don Bambú a entrenar el kenbunshoku, no podía depender simplemente de sus sentidos para algo como aquello, necesitaba de aquel poder, y, en ese momento, era más consciente que nunca de lo útil que podía resultarle aquella mejora en sus habilidades.

"Ahora ya se usar el busoshoku, estoy seguro que podré dominar el kenbunshoku con la guía de Don Bambú."

El estruendo producido por la batalla que estaba teniendo lugar en la cubierta, era cada vez más fuerte, denotando que la pelea estaba ganando en intensidad, aunque Kisuke estaba seguro que no solo era por parte de sus compañeros; aquella mujer era sin lugar a dudas un monstruo que no dudaría en arrancarle la cabeza de un mordisco si lograse librarse de sus compañeros e ir a buscarle a él. Sonrió al pensar que de no ser marine, la invitaría a salir sin duda alguna, pero sus ideales eran demasiado opuestos, a pesar de ser muy similares en otros sentidos. Pero no tenía tiempo para pararse a pensar en esas cosas, asi que sin soltar la empuñadura de Sode no Shirayuki, avanzó unos diez metros hasta que llegó a la puerta situada a la derecha del comedor. Antes de nada aguzó de nuevo su oído, inclinando la cabeza ligeramente por si era capaz de oír algún ruido dentro de la habitación, pero, al no escuchar nada, dio un paso atrás mientras empujaba con el pulgar de su mano izquierda, la guarda de su katana, mientras con la mano derecha sujetaba con firmeza la empuñadura.

"Vamos allá."

Con un rápido movimiento, desenvainó la blanca espada, cortando la puerta como hizo con la anterior, manteniendo la guardia en alto mientras avanzaba lentamente para asomarse al interior del cuarto y ver que es lo que había tras aquella puerta que acababa de destrozar.

resumen de turno

karma

inventario

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1983 + 0 = 1983
Energia: 3047 + 24 = 3071
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#34
La inmersión en esos bonitos y lejanos recuerdos que vivimos mi escuadrón y yo me jugó una mala pasada. A pesar de que tenía activo el haki de observación para monitorear todo lo que se encontraba dentro del barco, mi concentración se desvaneció momentáneamente, quedando este hecho reflejado en la silenciosa y tímida lágrima que recorrió mi mejilla. Y este descuido me pasó factura, al haber dejado que Zorak, a quién había dejado a mis espaldas, aprovechara para, sigilosamente, subirse a mi espalda y propinarme un puñetazo en el mentón que hizo retumbar mi cerebro en su cavidad craneal, al mismo tiempo que el mink me asestaba otro feroz zarpazo en mi pierna derecha.- Ugh - Dejé escapar, sin querer y sintiéndome avergonzada, un pequeño quejido mientras mis dos piernas - pero sobre todo la diestra - flaqueaban, hasta el punto de caer de rodillas. Por si fuera poco, Zorak aprovechó esta caída para saltar sobre mi rostro y patearla con su pie derecha, para saltar hacia dónde estaba el palo mayor, que se encontraba a unos 13 metros de mi posición actual. Por su parte Bambú, a pesar de la superioridad numérica con la que contaban, decidió ser precavido y alejarse cinco metros hacia mi derecha, quedando a unos 16 metros de dónde quedaba el mariscal. Ya no sólo era que, conforme más se extendiera la batalla, menos probabilidades tenía de salvar a Sam y Sung sino que encima sentía, con cada segundo que el enfrentamiento se iba fraguando, como su cuerpo acumulaba heridas, daño y cansancio. ¿Acaso iba a perder? Después de todo lo que había pasado, todas las promesas que me había autoimpuesto, todos los entrenamientos espartanos que había encarado en pos de llevar a cabo mis ideales, ¿sería derrotada allí mismo?

Por un momento, Nokia se llenó de inseguridades, inseguridades a las que se había tenido que enfrentar durante toda su vida y principal razón por la que había adoptado un carácter y forma de vestir, más intimidante y serio. Quizás todas aquellas personas que le habían infravalorado en todo su recorrido, quizás tenían razón en hacerlo. Cuando el panda le pidió rendirse, por un instante, su cabeza se llenó de dudas, ¿y si esa era la mejor forma de salvar a los dos marines que aún quedaban con vida? No pasaría nada si fallaba una vez, ¿verdad? Si continuaba con vida, aún podría hacerse aún más fuerte y permitirse no fallar. Rendirse a veces no era una mala opción... Pero entonces, giré mi cabeza mi izquierda, viendo algunos de los cuerpos sin vida de mis compañeros... ¿Qué le diría a sus familias cuando les comunicara que, después de haber muerto en combate, yo decidí rendirme? Y lo que es peor, ¿cómo miraría a la cara a la capitana Jenkins después de haber huido como una cobarde? Sí... Dónde había dudas, ahora solo quedaba una determinación infranqueable, una voluntad de hierro que no me permitiría doblegarme ante ellos.

Mientras su mente se debatía entre la rendición o seguir luchando, había podido notar como Kisuke no se paraba demasiado tiempo en el comedor, volviendo a salir y dirigiéndose, esta vez, a la puerta que debía tener nada más salir a su izquierda. Si entraba allí, se encontraría con los vacíos dormitorios, una sala de 20 x 20 metros repleta de camas literas de dos pisos, haciendo un total de 21 packs de dos camas casi que amontonadas en la habitación. Conociendo a varios de mis compañeros, seguro que se dejarían la cama sin hacer y sus pijamas desperdigados por cualquier rincón de la habitación. Algo de lo que me llenaba de orgullo era el respeto que se respiraba dentro de mi escuadrón ya que, a pesar de ser un dormitorio mixto, nunca había recibido ninguna queja de que, una de mis soldados, hubiera sido incordiada o acosada por ningún hombre de la división. Por otro lado, a juzgar por sus auras, Sung debía estar haciendo mucho ruido. Al estar en una de las habitaciones opuestas al dormitorio la sala de medicinas, esperaba que Kisuke no la escuchara gritar, vociferar, o quisiera a saber lo que estuviera haciendo.

Con el pensamiento renovado, empecé a levantarme, notando como las piernas me temblaba.- Lo siento, Bambú de la revolución, pero tengo una responsabilidad que cumplir... - Murmuré, intentando fijar mi mirada en él, pero con extrema dificultad e incomodidad. Me terminé de levantar, jadeando, y alzándome con valor e imposición.- Soy Nokia, capitana de la marina, y por mis compañeros caídos, os vendréis conmigo a Impel Down. - Murmuró con determinación, adoptando una pose de boxeador, centrándose en el panda por cercanía, y dándole el costado izquierdo a Zorak, terminando por cerrar los ojos. Era hora de darlo el todo por el todo, aunque primero debía recuperarse del calambre que aún recorría a través de su pierna derecha.

Contenido Oculto


INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4778 - 1268 = 3510
Energia: 2342 + 44 = 2386
Espiritu: 304 + 28 = 332
#35
La combinación con Panda era exquisita, aún sin haber profundizado el uno en el otro gozamos de una buena sinergia, o quizás era que estilo de pelea se ajustaba al de los minks, quizas por esa parte "animal" de mi propio ser fuera lo que fuese, la marine se encontraba ahora de rodillas a merced de mi compañero, pero no entendía bien lo que estaba haciendo, instando al enemigo a rendirse? La mirada que me dedico la marine hacia escasos segundos corrió libre por mi mente, desde que vi esa mirada lo supe, no se rendiría. No después de ver a sus compañeros masacrados frente a sus ojos.

Caí en cuenta entonces, Panda al igual que Kisuke gozaba de un buen corazón, uno noble y compasivo, era acaso esa la razón por la que el alto mando me puso al mando del escuadrón con ese ascenso? Porque sabían que mi mano no temblaría a la hora de acabar con el enemigo del glorioso ejército revolucionario? Debía de ser eso. Y no pensaba dar menos de lo que esperaban de mi los altos cargos.

OST

Lleve mi mano izquierda frente a mi rostro, estirando el brazo y juntando cuatro dedos, separándolos del pulgar haciendo esta una suerte de mira, cerré el puño derecho llevándolo hacia mi cintura, di una profunda calada al cigarro y mientras el humo salía por las agallas de mi cuello, descargue un puñetazo al aire, subiendo mi puño derecho desde su posición en la cintura hasta el pecho, al mismo tiempo que la marine comenzaba a levantarse, enviando hacia ella un potente disparo de aire que fue a morir en su sien izquierda, haciendo que volviera a caer sobre sus rodillas. Ante la posibilidad de duda en mi amigo peludo mi boca reaccionó casi por si misma mientras las sabias palabras que me dijo Vander hace tanto tiempo resonaban en mi cabeza "Ellos son tu responsabilidad, si les pasa algo será culpa tuya" no volvería a ignorar esas palabras nunca más y si no le daba al mink este empujón podría volver a pasar.

"CENTRATE PANDA! TAMBIÉN LE PEDIRÍAS ESO A LOS GIGANTES QUÉ ACABARON CON ELLOS?"

El grito resonó en la desolada cubierta con un gran tono autoritario, mientras recordaba las perdidas de lo irremplazable que ocurrieron por no ser lo suficientemente fuerte para tomar decisiones, por duras que estás fueran, sin duda una orden lanzada para aplacar la duda en el, pues este era mi rol dentro de este escuadrón, era mi responsabilidad para con mis compañeros, a causa de los daños internos provocados por la pelea y el haber curado mal los de la derrota contra los dos cazadores de recompensas, al forzar la voz de esa manera escupí una gran bocanada de sangre mientras jadeaba, todo el cansancio estaba comenzando a hacer mella en mi cuerpo y no sabía cuánto tiempo más podría mantenerme consciente, teníamos que acabar con esto cuanto antes. No podíamos darnos el lujo de dejarla respirar, solo podía confiar en que mis palabras, aunque duras hacía mi compañero, le hicieran comprender que debía ir con todo.

Resumen

Bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2663 + 0 = 2663
Energia: 1138 - 425 = 713
Espiritu: 654 + 0 = 654
#36
El panda observó en silencio cómo la capitana se levantaba lentamente, sin embargo, antes de que dicho levantamiento pudiera terminarse, el ataque de Zorak llegó, buscando derribar de nuevo a la marine. Lo que para el panda ya era un combate que podría terminar ahí, para Zorak era una lucha que todavía tenía que finalizarse. El cuerpo de Don Bambú se sacudió con el grito de su mariscal. Era cierto que los gigantes no tendrían la menor piedad con ningún aliado. En el fondo sabía que la marine no se iba a rendir, pero quería darle la oportunidad de quedarse en el suelo y suplicar por su vida. Don Bambú no le quitaría la vida a alguien que se hubiera rendido. El panda apretó sus puños con fuerza, deseando que Zorak no hubiera traído aquellos malos recuerdos de vuelta. —Es cierto que no... —Tuvo que conceder. Quería terminar con aquella pelea de una vez por todas. Su camarada volvía a estar con ellos. El panda podría comparar el barco del escuadrón con el de los marines, ver cuál era mejor y utilizar las partes funcionales de uno de ellos para reparar el otro. El Grand Line era muy grande y todavía les quedaba mucho camino por recorrer. El Archipiélago de Sabaody les estaba esperando. Estaba esperando la gloria de la Revolución.

—Por aquellos que ya no están, terminemos de una vez entonces. —El panda se desplazó a toda velocidad hacia delante, situándose directamente a un metro de distancia de Nokia. Su puño derecho había comenzado a brillar de una forma parecida a la otra vez, pero el volumen de la esfera que envolvía su mano era mucho mayor. Los músculos de su brazo derecho casi parecieron agrandarse según el panda los tensaba para preparar su ataque. —¡MAXIMUM LUNA! —Su puño descendió sobre la cabeza de Nokia como si de un misil se tratase, buscando incapacitarla lo más rápido posible. Alrededor del panda la presión había aumentado considerablemente, ya que su voluntad se había vuelvo a desplegar. —Es una pena que hayas decidido ser marine. Eres fuerte. —Concedió Don Bambú sin quitarle el ojo de encima.

Resumen


Bélico


Gastos


Karmas


Técnicas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4755 + 0 = 4755
Energia: 1545 - 720 = 825
Espiritu: 798 - 158 = 640
#37
En cuanto cayó la puerta, ante el antiguo pescador se abrió una sala de veinte metros por veinte, abarrotada de literas, aparentemente en silencio. A pesar de la penumbra, echó un vistazo entrando un par de pasos en el cuarto con la mano en la empuñadura de su katana. Agudizando su vista miró en apenas 10 segundos por todo el cuarto, sin encontrar el menor indicio de que allí hubiese nadie.

"Joder, otra sala vacía... Tengo que apurarme."

Salió de nuevo de la estancia al corredor y mirando a la puerta primera que había ignorado, junto a la que había cortado anteriormente, decidió subir por la escalera de la derecha, para seguir buscando porque con el estruendo que había hecho, era muy improbable que hubiese alguien en aquella habitación, dado que podían haber aprovechado mientras el revisaba rápidamente el comedor y la habitación, para huir o tenderle algún tipo de trampa, por lo que concluyó que debía seguir por esa escalera. Le preocupaba un tanto la otra escalera que estaba a su izquierda pero no podía mirar las dos a la vez y el tiempo apremiaba.

"Date prisa, gorilón, tienes que encontrar a esos tipos."

Subió de dos en dos los peldaños de la escalera, mientras los ruidos que provenían de cubierta seguían llenando toda la embarcación. Sin duda, Kisuke no quería como enemigo a Don Bambú; ese cabrón peludo era una mala bestia y tenía aquella extraña habilidad eléctrica que era muy peligrosa. Por otro lado, tampoco quería a Zorak en el bando contrario, su equilibrio mental era frágil y tendía a ser violento y despiadado; era capaz de arrancarte la garganta de un bocado con aquellos dientes que tenía de su ascendencia gyojin. Aunque aquella mujer, era muy fuerte, y le intrigaba mucho que más allá de sus habilidades zoan, que sin duda era la fruta Saru Saru no mi, modelo gorila, tenía aquella habilidad que volvía negro su cuerpo. Parecía algo poderoso y le gustaría saber más sobre aquel poder, pero estaba claro que aquella mujer no les iba a decir nada a unos piojosos y subversivos revolucionarios.

"¿Qué será esa habilidad que la ennegrece."

Terminó de subir ese tramo de escaleras y se encontró ante una nueva puerta cerrada. Al estar más cerca de la cubierta que el corredor anterior, los ruidos de la encarnizada batalla le impedían escuchar algo más que no fueran aquellos ruidos de golpes, por lo tanto, no era capaz de discernir si dentro del cuarto ante él podía haber alguien haciendo algún tipo de ruido. El tiempo se agotaba, por lo que sin pararse a pensarlo más, desenvainó su katana blanca, la Sode no Shirayuki, y cortó la puerta con tres tajos, dos en diagonal y uno en horizontal.

"Espero que esta sea la buena."

La puerta caía mientras Kisuke se mantenía en tensión con la katana alzada ante si por si alguien aprovechaba la caída de la puerta para intentar algún tipo de ataque sorpresa sobre el capitán revolucionario. Tenía prisa pero no quería más sustos.

resumen de turno

karma

gastos

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1983 + 0 = 1983
Energia: 3071 + 48 = 3119
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#38
Deshaciéndome de todas mis inseguridades y renaciendo en una determinación infranqueable, me dispuse a levantarme, a la máxima velocidad a la que podía, con la intención de darle a entender al revolucionario que no pensaba rendirme hasta cumplir con mi misión, o eso creía. Un potente impacto golpeó mi sien izquierda, haciendo que mis piernas flaquearan y volviera a ponerme de rodillas.- Argh... - Se me volvió a escapar un quejido, mientras intentaba analizar que había sido ese impacto y de dónde había venido. El panda, aunque bien era extraordinariamente ágil, no se había movido del siti. Y lo mismo iba para el pelirrojo, quién encima se hallaba lo suficientemente lejos de mi como para asestarme un ataque.- No es momento para flaquear, Nokia, ¡debes ir con todo! - Pensé, para mi misma, activando el nivel medio del haki de observación, en un radio de 10 metros, para poder ser capaz de anticiparme a lo que se pudiera venir, comenzando a levantarme mientras el mariscal de la revolución gritaba lo que se suponía que debían ser unas palabras de inspiración a su compañero. Podía notar como su voz y aura se agitaba, como si quisiera traer de vuelta un amargo y duro momento que, en algún momento de sus vidas, les sacudió por completo.  Me terminé de levantar cuando Bambú respondió a las órdenes de su superior, pudiendo sentir una especie de agonía en su interior. No podía saber a qué se debía aquella sensación que surgía de su alma, pero no podía concederle un ápice de pena a su enemigo. Aunque si que avisaría a las autoridades correspondientes de que, una vez atrapado, le intentaran reducir la pena al mink por intentar resolver el conflicto por la vía pacífica. Estaba claro que cualquier criminal, con la suficiente paciencia, dedicación y atención, podría ser redirigido por el sendero de la buena vida. Pero antes debía acabar con ese enfrentamiento.

A una velocidad apabullante, el oso se dirigió hacia mi, dejando una estela electrizante atrás de sí que casi era imperceptible para mis ojos, pero no para mi haki. Además, nuevamente, sentí esa amenazante explosión de voluntad emanando de lo más profundo del revolucionario, que intentaba resquebrajar mi alma y ponerme a su merced. Pero, ahora más que nunca, era cuando debía aunar todo mi valor en mí. Ahora que estaba decidida a darme por vencida, no me pensaba dejar doblegar por nada. Gracias a mi haki, pude ser capaz de prever dónde y cuando impactaría ese puñetazo, de nombre "Maximum Luna", tal y como decía su grito, haciendo que mi cabeza, se recubriera, de nuevo, del color negruzco, propio del haki de armadura, con el propósito de reducir, lo máximo posible, el daño recibido, y gracias a mi renovado espíritu, a pesar del dolor que sentí gracias al duro golpe de Bambú, no sufrí un dolor tan inmenso como para que mi transformación se detuviera. Una intensa corriente eléctrica recorrió todo mi sistema nervioso, dejándome los músculos de la cabeza y faciales parcialmente acalambrados, mas era la hora de contraatacar.

Sin dejar que mi espíritu de lucha flaqueara, instantáneamente después de su ataque, comencé a girar, nuevamente y a toda velocidad, el extremo libre de mi brazo derecho para terminar por golpear el cuádriceps izquierdo del panda con mi mejor ataque, pero esta vez sin utilizar el haki de armadura en mi brazo. Quería reservar las máximas energías posibles para garantizarme ganar el combate, cumplir con la misión que se me había encomendado y que mis compañeros, que descansan en el más allá, estuvieran orgullosos de mí, al igual que mi querida Jenkins. Confiando en que el golpe le dejara la pierna entumecida al oso, me alejé 10 metros de él, mientras quitaba el haki de armadura de mi cabeza y quedando a unos 20 metros del mariscal revolucionario y 5 de la barandilla del barco, a la que le daba la espalda, momento en el que empecé a focalizarme y a aporrearme el pecho con mis puños, hasta un total de cinco veces, como si fuera una verdadera gorila. Y como si fuera toda una bestia, algo me instó a gritar, como si mis instintos más primarios me estuvieran impulsando a hacerlo.

- UAAAAAAAAAAAAAAAAGHHHHHHH -

Dejé escapar un grito ahogado que, más bien, se tornó en un murmullo debido a mi problema para alzar la voz, quedando en un momento algo ridículo. Pero daba igual, con ese supuesto grito de guerra, quería demostrarles que ahora pensaba ir con todo, aunque fuera capaz de sacrificar mi raciocinio por ello.

Por otro lado, el espadachín, tras aventurarse en el que debía ser el dormitorio común, salió de allí escopeteado para, dirigirse hacia lo que parecía ser mi camarote, una sala mucho más chica que las demás, de 7x7 metros. No podía mentir que, en circunstancias normales, me habría muerto de la vergüenza si alguien desconocido hubiera irrumpido en él y pudiera ver todas las fotos de mi Capitana Jenkins que colgaban en cada rincón de las cuatro paredes de mi despacho. Pero ahora mismo, no tenía cabida para esos sentimientos, al estar completamente enfocada en el fragor de la batalla que se estaba dando en la cubierta. También podría encontrar la mesa de mi despacho, justo en el centro de la sala, dónde reposaba una cesta llena de manzanas - que me encanta devorar después de cada entrenamiento para reponer fuerzas, debiendo quedar como un total de siete manzanas -, y un buen surtido de pesas en el fondo de la habitación, que iban desde los 1.000 hasta los 15.000 kilos que usaba en todos mis ejercicios. Sólo esperaba que no me robara ninguna foto de mi querida Jenkins.

Contenido Oculto


Contenido Oculto


Contenido Oculto


INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3510 - 1837 = 1673
Energia: 2386 - 397 = 1989
Espiritu: 332 - 122 = 210
#39
Seguía jadeando mientras la marine volvía a ponerse de pie y recibía el golpe de Panda, para mí sorpresa la marine no solo fue capaz de recibir el golpe de mi compañero si no que además pudo devolver el ataque con el suyo propio, algo no cuadraba del todo, di una calada al cigarro que a duras penas se mantenía en mis labios ahora manchados de mi propia sangre, ese golpe debería haber hecho más mella de la que había hecho o por lo menos eso me daban a entender mis conocimientos de medicina, aunque podía verla notablemente dañada, apreté los puños y comencé a caminar lentamente hacia su posición mientras mis propios demonios se hacían presentes en mi mente.

Las palabras hacia Panda eran un arma de doble filo, un filo que volvía a abrir heridas antiguas, la perdida de mi hermana, de mi mejor amigo Oxxy, los años que Jerry vivió en las sombras apartado de nuestra pequeña familia por culpa del trato que tenía Ridel con los asquerosos marines vendidos de Ballywood, los mismos que no movieron un solo dedo para capturarle a el y a su grupo cuando este asesinaba libremente a gente cercana a mi, a cada paso la tristeza y melancólica que traían esos recuerdos cedía terreno a la irá, una irá nacida desde el desamparo del que nace condenado a pasar penurias mientras la autoproclamada "Justicia" llenaba su gordo estómago ignorando a los que no tenían dinero para pagar por su protección.

"Acabemos con esto, Panda."

Mi voz sonó fría cuando llegue a tan solo cuatro metros de mi compañero, mirando directamente a la marine que ahora se golpeaba el pecho buscando quizás las fuerzas de flaqueza para un último intercambio de golpes, adopte mi característica pose de pelea, con mi mano izquierda frente al rostro y la derecha en la cintura, con ambas manos asemejando unas garras de dragón, estaba cerca de perder la razón por la rabia, no dejé atrás mi vida para ser capturado, no dejé atrás a Maeve para caer frente a nadie.

Era muy consciente de la velocidad sobre humana que poseía nuestro rival, pero también era consciente de que Panda podía llegar a igualarla, si no superarla, aunque se le notaba visiblemente cansado al igual que yo, si tan solo esos dos marines no hubieran huido dentro del barco... Con Kisuke aquí podríamos haber acabado con ella hacia tiempo, pero el estado en el que lo dejo la hija de puta que tenía enfrente y gracias a mi ojo médico me hicieron tomar la decisión de que fuera el quien tomase ese rol, ahora tocaba acatar las consecuencias y buscar una apertura, debía acabar con ella con un solo golpe devastador y sacar información del amable Sam.

Miré a la marine a los ojos, está vez sin la sonrisa macabra en mi rostro, me jodía reconocerlo pero se estaba ganando algo de mi respeto, era fuerte y sobretodo era del tipo de gente que pelea por los suyos sin importar las consecuencias, comenzaba a entender porque Panda quiso que se rindiera, cosas que no quitaba el hecho de que debía matarla para evitar sorpresas a futuro.

Resumen

Bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2663 + 0 = 2663
Energia: 713 + 25 = 738
Espiritu: 654 + 0 = 654
#40
De alguna manera, la marine debió de anticiparse a la tremenda velocidad del panda, ya que inmediatamente antes de recibir aquel enormérrimo puñetazo, su cabeza, el punto exacto donde iba a impactar, se recubrió de ese negro característico. El puñetazo se sintió como Don Bambú estuviera golpeando un búnker de acero. Lo normal hubiera sido que la cabeza de la muchacha hubiera estallado como si de un globo de agua se tratase, pero Nokia no era normal. Era una mujer completamente excepcional y la respetaba por ello. Con respeto o sin él, sin embargo, era una marine. Una traidora a la humanidad. Una sierva del estado y enemiga de la Justa Causa. Don Bambú no se detendría ante nada ni nadie para ponerla en su sitio. Su extraña habilidad no le salvaría en todas las ocasiones, ya que algo tan potente tenía que tener sus límites, como todas las cosas. El límite del panda, por ejemplo, estaba en el terrible guayabazo que le calzó la gorila en su pierna izquierda. No lo vio venir debido a la cercanía a la que se encontraban y a que el panda estaba demasiado atento a la cabeza de la muchacha. Un intenso dolor atenazó la voluntad de Don Bambú, que sintió cómo sus fuerzas le abandonaban por completo y tanto su presencia como su presciencia se desvanecían. La corriente eléctrica abandonó su cuerpo al momento, siendo éste el preludio de lo que serían una parte agónica de la pelea. Sin el electro, Don Bambú era considerablemente más lento y no podía volver a utilizarlo inmediatamente. Nokia había logrado una clara ventaja en los próximos minutos. Nokia se alejó de Don Bambú diez metros hasta quedarse muy cerca de la barandilla del barco. Acto seguido, empezó a vociferar, si es que a eso se le podía llamar vociferar, como un gorila salvaje, golpeando sus pechos con fuerza y dándole la sensación al panda de que se les venía un tren de mierda encima.

Se enderezó como pudo, sintiendo cómo su pierna izquierda no le respondía del todo bien. Sabía que lanzarse a un ataque ahora sería una muy mala idea, ya que Nokia sería de sobra capaz de anticiparse a sus movimientos y mandarle otro madrazo de proporciones bíblicas, de modo que cuando Zorak se posicionó a su lado, Don Bambú se limitó a asentir obedientemente, pero no se lanzó de momento al ataque. Algo le decía que no podría ganar tiempo hablándole a Nokia, ya que parecía haber entrado en una especie de furia primaria. Era evidente que iba a irles al cuello. —Prepárate, va a venir con todo. —Auguró el mink mientras adoptaba su propia postura de combate. Ambas manos cerradas en puño a los lados de sus caderas y sus piernas ligeramente extendidas hacia los lados, algo más allá de la altura de los hombros y con las piernas ligeramente flexionadas. No tenía muchas herramientas a su disposición, pero trataría de aprovecharlas al máximo.

Resumen


Bélico


Gastos


Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4755 - 1467 = 3288
Energia: 825 + 23 = 848
Espiritu: 640 + 22 = 662


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 4 invitado(s)