Conforme el dúo avanzaba, iban acercándose cada vez más a las presencias de las entidades desconocidas hasta situarse directamente debajo de ellas. El panda continuó con su camino, calculando más o menos cuánto tenía que avanzar hasta poder emerger a la superficie de nuevo sin ser detectados para acelerar de nuevo la marcha. Se limitó a no hablar en aquel punto, por si acaso les escuchaban desde la superficie y se les ocurría ponerse a cavar o alguna tontería similar. Una vez consideró que la distancia era suficiente (más o menos 100 metros, al borde de su percepción extrasensorial), anunció el momento de ascender. —Muy bien, vamos hacia arriba, los hemos dejado atrás. —Y entonces el panda comenzó a empujar la tierra hacia la superficie en diagonal hacia arriba. La luz del mediodía les dio la bienvenida una vez el túnel se abrió hacia la libertad de la superficie. ¿Se habrían dado cuenta aquellas presencias de lo que sucedía? Le tendió la mano a su camarada para ayudarle a salir del subsuelo y pateó la boca del túnel para cerrarlo como si nunca hubiera existido. —Démonos prisa. —Concluyó el panda, ahora parecía que tendrían el camino algo más libre.
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La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
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23-11-2024, 07:24 PM
Las presencias todavía no se habían percatado de la llegada de los dos revolucionarios al área, de modo que seguían contando con aquella pequeña ventaja. Kisuke analizó la situación y resolvió que había dos opciones, ambas relativas al panda. O hacían un túnel o el panda intentaba intimidarlos con sus misteriosos poderes para extender su voluntad y apisonar la de sus contrincantes (y aliados). El túnel era la mejor opción, ya que la fuerza de aquellas entidades parecía indeterminada. Arriesgarse a confiar demasiado en la presión que podía ejercer el mink podría salirles muy mal. El túnel era la opción segura con menor porcentaje de fallo. Así pues el panda crujió sus nudillos y echó ambas manos al suelo con los reversos de las mismas pegados, introduciéndolas en el mismo sin aparente esfuerzo. Un simple movimiento de apertura bastó para que un túnel se materializara en el suelo como si éste no estuviera hecho de tierra ni piedras, sino de arcilla. La entrada era de tres metros de ancho, suficiente para que ambos revolucionarios pudieran pasar de uno en uno. Don Bambú se adelantó, ya que tenía que mantener y dirigir el túnel. Con sus manos por delante empezó a empujar la tierra, profundizando cada vez más en el subsuelo hasta que descendió 8 metros por debajo del nivel del suelo. Acto seguido, empezó a empujar en la dirección hacia la que se estaban dirigiendo. Tenía tan buen sentido de la orientación que en ningún momento dudó de que seguían el camino adecuado. —Lo siento, no soy extraordinariamente rápido en el subsuelo, pero muchas veces tampoco tengo que serlo. —Se disculpó el panda, que siempre que había hecho uso de sus poderes no tenía un límite de tiempo invisible invitándole a acelerar.
Conforme el dúo avanzaba, iban acercándose cada vez más a las presencias de las entidades desconocidas hasta situarse directamente debajo de ellas. El panda continuó con su camino, calculando más o menos cuánto tenía que avanzar hasta poder emerger a la superficie de nuevo sin ser detectados para acelerar de nuevo la marcha. Se limitó a no hablar en aquel punto, por si acaso les escuchaban desde la superficie y se les ocurría ponerse a cavar o alguna tontería similar. Una vez consideró que la distancia era suficiente (más o menos 100 metros, al borde de su percepción extrasensorial), anunció el momento de ascender. —Muy bien, vamos hacia arriba, los hemos dejado atrás. —Y entonces el panda comenzó a empujar la tierra hacia la superficie en diagonal hacia arriba. La luz del mediodía les dio la bienvenida una vez el túnel se abrió hacia la libertad de la superficie. ¿Se habrían dado cuenta aquellas presencias de lo que sucedía? Le tendió la mano a su camarada para ayudarle a salir del subsuelo y pateó la boca del túnel para cerrarlo como si nunca hubiera existido. —Démonos prisa. —Concluyó el panda, ahora parecía que tendrían el camino algo más libre.
Resumen
Bélico
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
5646
+
0
=
5646
Energia:
3645
-
2
=
3643
Espiritu:
1110
+
0
=
1110
24-11-2024, 03:38 PM
El mink no respondió a lo que comentó Kisuke, pero parecía de acuerdo en que lo mejor era la opción de usar los poderes de su akuma no mi para cavar un túnel y pasar por debajo de aquellas presencias, ya que se dispuso a introducir las manos en el suelo y comenzar a "excavar" un hoyo por el cual poder meterse por el suelo. Kisuke no dijo nada y se dispuso a seguir a su compañero sin dejar que se alejase demasidado. Realmente le sorprendía mucho lo útil que podía resultar aquella habilidad usándola de manera adecuada. El mink se disculpó por no poder ir más rápido, pero aquello era lógico, dado que estaban atravesando el suelo, y, además, tenían que ser cautos para no ser detectados.
-No te preocupes, hermano, lo importante es que pasemos sin problemas. Siguieron avanzando lo más rápido que podían pero, evidentemente más lentos que en la superficie. Aún así Kisuke tenía la sensación de estar avanzando bastante, aunque quizá solo se debía a la impresión de estar en un oscuro túnel con el enorme corpachón de su compañero por delante y no tener ningún punto de referencia más. Pese a aquella sensación de desorientación, confiaba plenamente en las capacidades de su amigo y estaba seguro que si algún problema pudiese surgir el haki de visión del panda les alertaría. Tras varios minutos, que al antiguo pescador se le hicieron eternos, el mink indicó que podían ascender y empezó a hacer un túnel ascendente, aunque no en vertical, hasta que la luz del sol les recibió de nuevo en la superficie y la enorme mano del panda se tendió para ayudarle a salir del agujero. Aceptando la mano de su compañero saltó a la superficie y lo primero que hizo fue dar una vuelta sobre si mismo con una mano en la empuñadura de Sode no Shirayuki. Al no ver nada a pesar de su buena vista alrededor suyo se relajó un tanto y le sonrió a su compañero. -Buen trabajo, Bambú, eres la hostia... kuhahaha. Ante la situación y las últimas palabras de Don Bambú, Kisuke se lanzó a correr en la dirección que les habían indicado con la voluntad puesta única y exclusivamente en ayudar a Zorak. Esperaba que estuviese bien aunque tenía dudas al respecto, no solo a nivel físico, si no a nivel psicológico ya que sabía de primera mano lo frágil que podía ser la salud mental de su amigo. Esperaba que estuviese en las mejores condiciones posibles.
resumen de turno
karma
inventario
24-11-2024, 08:21 PM
La decisión había sido tomada y la suerte echada. Sin tiempo que perder, Don Bambú - seguido por el espadachín Kisuke - comenzó a excavar un túnel bajo tierra, haciendo uso de los poderes de su diabólica fruta, para poder pasar desapercibido de las 50 presencias que había sido capaz de detectar a 100 metros de distancia de ellos. Este curso de acción, aunque haya podido resultar el que más tiempo tomara, había garantizado, no solo que los dos revolucionarios no gastaran energías, que quizás le harían falta más adelante, en vano sino que, además, había permitido que, la manada de babuinos, pudiera seguir deleitándose del delicioso manjar mañanero que estaban consumiendo. Después de cierto tiempo abriéndose paso a través de los sedimentos y rocas de la corteza terrestre, cuando Don Bambú detectó que habían pasado, por bastante, la localización de la media centena de simios, decidió escarbar hacia el exterior, emergiendo el mink y el humano bajo tierra, y prosiguiendo sin demora su camino para luchar por la libertad de su amigo.
Tras alrededor de cinco minutos corriendo, cada metro que recorrían, el suelo se volvía más y más arenoso, al igual que la vegetación exótica, propia de una selva, se iba cambiando por la aparición de palmeras y cocoteros de distintos tamaños, oscilando entre los tres y los cuatro metros. Hasta que, finalmente, el sendero que seguían aquellos valerosos héroes, se abría a una extensa e inhabitada playa, de fina e inmaculada arena, que daba al vasto océano, habiendo, desde la salida de la selva hasta la orilla, una distancia de 10 metros, destacando la presencia de un par de cajas cúbicas de madera vacías de 3 metros de lado. El silencio, que hasta ahora invadía la escena, era interrumpido por el vaivén de las olas, y el olor a naturaleza era sustituido por la brisa marina que llenaba las fosas nasales de un ligero toque salino. Pero, lo verdaderamente importante era que, a unos 5 metros de la costa y colocado en paralelo a la orilla, se hallaba un enorme buque de la marina listo para partir. Si se miraba de frente, desde la salida de la selva, la parte situada más a la izquierda correspondía a la proa y, por tanto, la de la derecha a la popa y, si se caminaba hacia el frente y en línea recta, sería posible llegar a la sección del barco dónde se ubicaba el palo mayor. Cualquiera con una capacidad extrasensorial, sería capaz de sentir alrededor de 44 presencias dentro del barco, estando tres de ellas localizadas en la parte inferior del navío, y el resto dirigiéndose a la parte intermedia entre el trinquete y el palo mayor. En cuanto a niveles de fuerza, tan sólo destacaban dos auras, una situada en la parte inferior, que correspondía a Zorak, y otra en la cubierta que, individualmente, os superaba en fuerza y que, inmediatamente, se dirigía hacia la misma zona dónde se localizaba el aura del mariscal revolucionario. De manera convencional, los revolucionarios no habían sido, aún, advertidos por los marines dentro del barco por lo que, una vez más, deberían jugar bien sus cartas para aprovechar ese posible factor sorpresa. Por otro lado, en la bodega del barco de la marina, el inocente Sam, siguiendo las enseñanzas que le había impartido su respetada y silenciosa capitana, cayó en la pícara treta de Zorak, creyendo firmemente que en todo ser, por maligno que fuera, podía habitar algo de humanidad. Craso error pues, las intenciones del revolucionario, eran distintas que las que podían aparentar, arrasar con todo lo que pudiera y salir del barco que lo apresaba. Un puñetazo en su mentón fue lo que sintió antes de perder el conocimiento y caer a los pies de su compañera que no pudo hacer otra cosa que gritar e intentar sacar su arma lo más rápido posible, pero sin éxito. El habitáculo se había impregnado de una sed de sangre, que salía desprendido del cuerpo de ese monstruo que, irónicamente estando encadenado, había conseguido salir en libertad. Sin embargo, cuando todo parecía estar perdido, al crujir y el rechinar de la madera de la cubierta, le siguió un estruendo, como si algo se hubiera roto en aquella sala. Un incremento de la iluminación parecía indicar que, la trampilla que llevaba a la sala subterránea y, junto a ello, una enorme silueta de largos brazos, de unos tres metros de alto, llena de pelo y corpulenta, se interpuso entre sus subalternos y un Zorak recién salido de la jaula. La capitana Nokia había entrado en escena.
INFO
9.997… 9.998… 9.999… ¡Y 10.000! Una vez más, había terminado mi rutina matutina de entrenamiento en tiempo récord. Dicen que una mente sana habitaba en un cuerpo sano, y no había mejor forma de mantenerse en forma que seguir mis series de 10.000 dominadas, 10.000 abdominales y 10.000 flexiones. Tras haber acabado de hacer esta última serie, me puse en pie, respirando con profundidad, mientras observaba todos los rincones de mi despacho - y lugar de entrenamiento - que estaba plagado de cuadros e imágenes de mi querida capitana Jenkins. Suspiré de admiración, mientras me dirigía a mi mesita, dónde guardaba varias piezas de manzana, cogiendo una y llevándome un bocado de la fruta a mis labios, para reponer el máximo nivel de energía posible. Debíamos llevar a cabo con éxito esta misión, fuera como fuera ya que, el mismísimo Comodoro Joe, quién conoció de tú a tú a la increíble Jenkins, era quién me había asignado esta importante tarea. No podía fallar a la persona que se había ganado el reconocimiento de la capitana, ¡por supuesto que no! Hasta ahora, todo parecía ir en orden, mis chicos y chicas habían escoltado con éxito a ese Zorak hasta el barco y recompensado a los cazarrecompensas debidamente y, gracias a mi Haki de Observación, no notaba nada raro… Eso es, Sam y Sung estaban vigilando cuidadosamente a ese pobre revolucionario que espero de todo corazón que pueda reinsertarse en la sociedad.
Pero, de repente, noté algo raro, una sensación que no me gustó nada y que activó todas mis alertas, haciendo que saliera escopeteada de mi camarote hacia la cubierta. El alma de ese Zorak, había pasado de estar débil, a tener un aura asesina que, sentía de corazón que hacía peligrar a mis chicos. Mientras corría hacia la bodega, me crucé con el sargento Xiao Ming, quién se debió alterar al ver con la rapidez a la que me dirigía hacia donde se encontraba el preso.- Capitana, ¿qué ocurre? ¿Todo bien? - Preguntó preocupado el sargento, intentando seguirme el ritmo.- Ming, reúne a todas las unidades cerca de la trampilla, preparáos para lo que pueda pasar.- Dije, de la forma más seria posible. Por suerte para mí, había cogido mucha confianza con toda mi división, haciéndome más fácil el diálogo, dada mi timidez.- A la orden, capitana.- Accedió, haciendo el saludo militar, y desviándose del camino para comenzar a llamar a todos los subalternos que comandaba en este barco. Mientras tanto, no podía fallar, la protección de todos estos buenos hombres y mujeres dependían de mi figura, yo debía ser el sustento de toda esta buena gente. No podía dejar que ni a Sam ni a Sung les pasara nada. Por tanto, cuanto estuve cerca de la trampilla que llevaba a la habitación que había bajo cubierta, hice uso de la fruta que, no hacía tanto tiempo que consumí, y que me dotaba de una fuerza sobrehumana mayor a la que ya poseía, gracias a todos los esfuerzos de mi entrenamiento. Añadido esto, activé el nivel medio del Haki de Observación y reduciendo, al mismo tiempo, el alcance del nivel básico del Haki de Observación, pues consumía mucha más energía, para anticiparme a las intenciones y acciones de nuestro invitado. Al activarlo, pude sentir que se disponía a atacar al bueno de Sam. Mi corazón, en ese momento, se encogió y me maldije de saber que, era bastante probable, que no llegara a tiempo para interponerme entre su ataque, y evitar que mi compañero sufriera un gran daño. Pero debía dar el todo por el todo. Agarré con una majestuosa fuerza la trampilla, arrancándola de cuajo y tirándola y dejándola en la cubierta para, acto seguido, lanzarme hacia el interior de la habitación usando una de las artes básicas del rokushiki, el geppo, para propulsarme con gran velocidad hacia el suelo del habitáculo, encontrándome, inevitablemente, el cuerpo inconsciente de Sam a mis pies, a mi espalda Sung y, enfrente mía, el revolucionario que acababa de salir de la celda y se dirigía a atacar a la soldado que seguía en pie. Nada más caer, y sin tener tiempo de lamentaciones, recubrí mi brazo derecho con Haki de Armadura, volviéndose de un color negro mate brillante para, acto seguido, propinarle un puñetazo en el pecho que debía infringirle un gran daño. Y sin darle ningún respiro, haciendo uso de la gran longitud de mis brazos, usé el izquierdo para enroscarlo alrededor de su cuerpo, inmovilizando la parte de sus brazos. No podía dejar que hiciera daño a mis unidades, por lo que, con un gran salto, salí al exterior, sin soltar su agarre para, en ese momento, lanzarlo contra el suelo, quedando a 5 metros, en dirección al palo mayor, de la trampilla, es decir, a 20 metros del palo mayor y a 30 del trinquete. Yo me puse frente a él, sin mediar palabra, aunque evitando mantener contacto visual con él pues, la timidez que me afectaba desde que tenía uso de razón, me era incapaz de poder dirigirle la mirada directamente, y sin embargo, desde su punto de vista, tenía que estar viendo a una mujer gorila, fortachona de tres metros de alto, de brazos largos y enormes y con la cara pintada, de una manera, que hacía parecer que se enfrentaba a un verdadero demonio. Con mis 40 hombres y mujeres armados preparándose, a 5 metros a las espaldas de Zorak, era hora de asegurarse de que la misión fuera un éxito.
NOKIA TRANSFORMADA
INFO
El chico cayó desplomado, una lastima pues era una buena persona, quizás a el si lo dejaría con vida puesto que es el tipo de persona que merece luchar por los demás, pero su compañera era otro cantar, negarle agua a alguien que te lo pide de esa manera... sin duda no había pasado las penurias del hambre o sed que trae consigo la pobreza, antes de poder lanzarme hacia la compañera del chico de pelo verde un gran estruendo se hizo notar sobre mi cabeza, apenas pude ver un destello plateado seguido de un golpe que no sabía de dónde venía, acaso la compañera del pelo verde era más diestra en la lucha? Poco importa ya, pues me sentía agarrado y estirado contra mi voluntad hacia cubierta, fuera lo que fuese lo que me agarro decidió soltarme, bonito gesto por su parte, caí en cubierta dando un giro en el aire como si de un gato se tratase, aterrizando en cuclillas mientras apoyaba la mano izquierda en el suelo de madera de la cubierta, por suerte el golpe no había sido lo suficientemente fuerte como para hacer que soltase las llaves, de la punta de los dedos de mis manos y pies comenzaron a nacer finos hilos que se expandían medio metro a mi alrededor, dibujando circulos mientras se trenzaban los unos con los otros, los diez que nacieron de mis manos se enroscaban medio metro sobre mi cabeza y descendían buscando juntarse con los diez que nacían de mis pies, los cuales se movían hacia arriba buscando cerrar la crisálida al mismo tiempo que golpeaba el suelo bajo mis pies con un fuerte puñetazo con el puño izquierdo que provocó que el suelo bajo mis pies se astillara y cediese ante mi peso, el resto fue trabajo de la gravedad la cual me llevo hacia la parte inferior del barco nuevamente, estaba en clara desventaja numérica y por ahora me interesaba el perder todo el tiempo posible, ya sabían que estaba libre asi que zarpar ahora no sería una opción viable, tenía que jugar mis cartas con cabeza y esta era la mejor opción.
Resumen
Bélico
inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
5199
-
680
=
4519
Energia:
2954
-
275
=
2679
Espiritu:
654
+
0
=
654
25-11-2024, 11:50 PM
(Última modificación: 25-11-2024, 11:52 PM por Max D. Bambú.)
—Honhonhon, se hace lo que se puede, camarada —Contestó el panda aceptando el cumplido de su camarada espadachín y se lanzó a la carrera detrás de él en dirección hacia la costa al otro lado de la isla. Su plan había funcionado y la multitud de presencias no se había percatado del paso de los revolucionarios por debajo de ellos. La vegetación y el suelo no tardaron en cambiar paulatinamente. De árboles frondosos plagados de frutos típicos de las áreas más selváticas pasaron poco a poco a vegetación algo más tropical, propia de islas más pequeñas donde la arena está mucho más presente que la tierra en el entorno. Las palmeras y cocoteros que custodiaban los laterales del pequeño camino que estaban siguiendo terminaron cediendo finalmente ante la apertura de una gran playa de preciosa arena completamente ajena a la mano del hombre. Su percepción extrasensorial ya le venía advirtiendo desde hacía un rato de la presencia de otro medio centenar de individuos en la lejanía, pero ahora que estaba algo más cerca y había parado de correr era capaz de apreciar con mayor precisión las diferentes tonalidades en las auras de dichos sujetos. Únicamente había dos presencias que verdaderamente destacasen. Una de ellas era el inconfundible aura de Zorak, que se presentaba en la mente del panda como una especie de negro con matices rojos que su percepción mermada por el daltonismo le impedía apreciar en el mundo material. La otra, quizás casi tan importante como la de Zorak, era la de un sujeto con un poder considerablemente superior al del mink. No sabía de quién se trataba, pues era la primera vez que la percibía, pero lo que sí sabía era que no se trataba de ninguno de los cazadores con los que ya había peleado. Ambas auras, junto con las tantas otras, brillaban con fuerza en el interior del navío anclado en las inmediaciones de la costa.
—Vale, Zorak está allí, puedo percibirle, pero también hay alguien muy fuerte... Se están moviendo. Sus auras denotan conflicto. Es posible que Zorak se esté resistiendo y esté intentando escapar por su cuenta. —El panda narraba la información según le llegaba. Si Zorak se estuviera quieto podrían trazar un plan. Había cajas lo suficientemente grandes allí para albergar a los dos revolucionarios. Quizás hubieran podido hasta colarse. —Creo que un ataque sorpresa o una estrategia sigilosa no serán del todo efectivos en esta situación. Es mucha gente, pero sólo una persona peligrosa de verdad. Ninguno de los cazadores en las inmediaciones. El barco está cerca de la costa, el agua no debería estar demasiado profunda y llegamos de un salto de sobra. —El análisis había concluido. Al parecer Zorak y aquella presencia de gran poder estaban peleando. —¡Propongo un acercamiento frontal y directo! —El cuerpo del panda estaba comenzando a chispear, pero el electro todavía no se había activado. Kisuke seguía siendo el revolucionario de mayor rango y aunque sus ansias por rescatar a su amigo estaban a punto de lanzar al panda a la carga, el rango era algo que debía respetar.
Resumen
Bélico
Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
5646
+
0
=
5646
Energia:
3643
+
2
=
3645
Espiritu:
1110
+
0
=
1110
26-11-2024, 05:48 PM
(Última modificación: 26-11-2024, 08:19 PM por Kisuke Kageyama.
Razón: Poner en los spoilers un dato que faltaba
)
Llegaron rápidamente a la playa y vieron el barco. Se pararon unos instantes para que Don Bambú analizase la situación con su haki de visión. Estaban cerca, la impaciencia estaba empezando a adueñarse de Kisuke, estaban muy cerca ya, no podían desaprovechar aquella ocasión. Saco un nuevo cigarrillo y se lo prendió mientras el mink se concentraba en usar su kenbunshoku. Dio una calada al cigarro y se llevó la mano derecha a la empuñadura de Sode no shirayuki.
En menos de un minuto, el panda terminó su inspección sobre el terreno y le informó a Kisuke, esperando que el antiguo pescador decidiese el proceder en aquel asalto. Según lo que decía el mink, solo había una presencia poderosa, y que con toda la gente que había a su alrededor, pasar desapercibidos sería difícil. Abrió los ojos tras unos segundos de reflexión y miró al barco de los marines decidido notando como la tensión se acumulaba en torno a su compañero indicando que estaba listo para la batalla. -Lo mejor será ir con todo. Corramos hacia la posición de Zorak y despliega tu presencia esa que intimida. Es vital que limpiemos la zona rápido para poder enfrentarnos a la presencia poderosa. Dicho esto, salió corriendo en dirección al barco y cuando estaba a menos de 15 metros, escuchó un sonido como de madera rompiéndose, por lo que saltó a cubierta entre el palo mayor y el trinquete, quedando a 15 metros de una mujer enorme que estaba mirando un agujero que había en la cubierta. La mujer tenía un aspecto simiesco, con brazos más largos de lo habitual y medía cerca de un metro más que el propio Kisuke, aunque había algo en aquella mujer que le resultaba atractivo, siempre le habían gustado las mujeres fuertes. No se lo pensó e ignoró a la gente que había alrededor, aquella usuaria debía ser la presencia que mencionó Bambú, por lo que llevó su mano a Sode no Shirayuki y preguntó con una sonrisa peligrosa: -¿Dónde está el Mariscal Ideale, mona Chita? Con el pulgar de su mano izquierda empujó levemente la tsuba de Sode no Shirayuki y aflojó la hoja de la vaina listo para atacar al menor indicio de peligro, la tensión y las ganas de pelea estaban aumentando en él para poder rescatar a su compañero y amigo.
resumen de turno
karma
bélico
inventario
26-11-2024, 09:49 PM
El fugitivo, a pesar de mi ofensiva anterior, seguía de una pieza y, como mujer combatiente que dedicaba la mayor parte de mi tiempo a nutrir mis músculos, era algo de aplaudir. Como no era un persona muy pendiente del periódico una de mis soldados, Alexa, se encargó de informarme, cuando nos comunicaron la misión, que se trataba de un mariscal del ejército revolucionario, un puesto bastante importante dentro de aquella organización. Y se podía hacer notar, no hacía falta leer su aura para notar que tenía un no sé qué que podría poner los pelos de punta a cualquiera. Pero yo no era una cualquiera. Una vez aterrizó el pelirrojo en la cubierta tras lanzarlo, supo recuperar el equilibrio para, cual felino, caer de pie y ponerse en cuclillas - no llegando a sobrepasar el metro de altura -, situándome yo cinco metros frente a él, y pudiendo observar como mis compañeros se ubicaban también cinco metros a sus espaldas, apuntándole con sus armas y preparados para disparar.
A ser posible, me gustaría evitar que dispararan y, en todo caso, que si lo hicieran, evitaran dañar puntos vitales tal y como les tenía enseñados pues, matar jamás estará dentro de mis opciones ni en la de mi brigada. Mientras hacía un recordatorio interno de mis valores inquebrantables, de aquel sujeto al que enfrentaba, comenzaron salir una hilera de hilos tanto de sus manos como de sus pies. Aquello me dejó perpleja, ¿se trataba de una fruta del diablo? ¿O es que estaba ante un mago? Daba absolutamente igual. Tal y como empezaron a ascender los finos hilos de las manos de Zorak hacia su cabeza y los de los pies hacia el tronco, realizando una trayectoria circular alrededor de su cuerpo, pisé con fuerza la madera del barco, sintiendo el crujir de la madera, para abalanzarme con rapidez hacia el pelirrojo, mientras extendía mi enorme, voluminoso y largo brazo hacia atrás. Los metros que nos separaban a mi y el revolucionario se reducían, al mismo tiempo que veían como los hilos que emergían de sus manos llegaban medio metro por encima de su cabeza para, seguidamente comenzar a descender, sin entender muy bien cual era el propósito de todo esto. Sin embargo, cuando escuché, como la madera que había frente a mi, crujía, y la presencia de mi objetivo detectada por mi haki, descendía por debajo de la cubierta, me imaginé que tenía la intención de ganar tiempo. Cuando lo tenía a mi alcance, estando a dos metros debido a la longitud de mis brazos, propine un puñetazo con mi derecha - imbuido con mi haki de armadura - a la hilera superior, que aún no se había entrecruzado con la inferior, a la que le asesté una patada con mi pierna izquierda, también recubierta de ese mate negro brillante que caracterizaba el uso del haki, desintegrando los finos cables, casi imperceptibles al ojo común. Cuando desaparecieron, tan solo pude observar un agujero, del tamaño del revolucionario, en el suelo intuyendo que, por la posición en la que se encontraba, debería haber bajado, de nuevo, a la jaula en la que estaba encerrado. Un tanto irónico.- ¿Dónde ha ido? ¿Acaso es un mago? - Preguntó Aiphonse, mirando hacia su alrededor, sin bajar su arma de posición. Deposité mi mirada en mis hombres.- Está abajo.- Murmuré seria, preparándome para bajar y evitar darle un respiro. De repente, pude notar como las auras de un inconsciente Sam y una alterada Sung salían al exterior por la trampilla. Me giré hacia su dirección, viendo como la chica cargaba en sus hombros a su compañero.- Capitana, Sam está inconsciente, ¿qué debería hacer? - Preguntó la soldado algo nerviosa y asustada. Y no era para menos, sabía a la perfección la estrecha relación que tenía esos dos. Sin mediar palabra señalé hacia la zona de los camarotes, para que lo llevara a la enfermería. Conmigo aquí, lo único que necesitaba Sam era algo de reposo. Ya me encargaría yo de acabar con esto rápido. Sung lo entendió, asintiendo con la cabeza, y corriendo por el ala del barco - que daba hacia mar abierto, y no hacia la costa - hacia la enfermería. Con ese tema zanjado, me iba a disponer a saltar cuando, una voz desconocida, preguntando por la localización del mariscal y llamándome mona Chita, sonó a mis espaldas, girándome en el acto hacia él, y viendo a un musculoso y apuesto hombre moreno - de casi la misma altura que yo sin transformarme -, a cuatro metros de la barandilla del navío, que por la manera en la que se refirió a Zorak, debía ser un compañero suyo del ejército revolucionario. Junto a ello, los hombres y mujeres bajo mi mando, apuntaron en su dirección, a la par que notaba como alguna que otra risilla se escuchaba por el mote que me había puesto. Aunque no me importaba y afectaba que la gente me insultara, si que sentía que era un signo de menosprecio hacia mi persona, algo a lo que, desgraciadamente, por el hecho de ser mujer, apacible, amable, tímida y bella, ya estaba más que acostumbrada. Y justo por eso mismo debía enseñarles, una vez más, que no debían subestimarme. Estaba calmada, y concentrada, por lo que extendí mis hakis de observación hasta los 15 metros, para comprobar cuál era su nivel de poder, siendo bastante parejo al de su compañero. Que hubiera no uno, sino dos potenciales criminales, agravaba la situación, no tanto para mi, sino para mis hombres. Sin más preámbulos, me lancé hacia él, corriendo a gran velocidad, al mismo tiempo que empezaba a girar - gracias a leves movimientos del hombro del mismo lado - el segmento de mi brazo izquierdo más cercano a la mano, recubriéndolo también de haki, y usando como eje el segmento del mismo brazo situado entre mis dos codos preparando, de esta manera, mi técnica insignia con la que me mi extremidad se convertía en un arma humana, en un mangual de hierro. Cuando recorrí 13 metros y estaba a su alcance, aprovechando la inercia acumulada de girar mi brazo, lo extendí, súbitamente, hacia el rostro del espadachín, resultando en un devastador y potente impacto que debía haberle hecho mella pero, ni mucho menos, acabar con él.- ¡S-se trata de Kisuke Kageyama! Capitana, ¡tiene una recompensa de 155 millones de berries por su cabeza! - Me hizo saber mi tan confiable Alexa, que era toda una enciclopedia en cuanto a carteles de recompensa se trataba. Mientras tanto, yo me limité a quedarme a dos metros frente a él, crujiendo mi cuello hacia los lados y esperando que tenía que ofrecer ese tal Kisuke.
INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
6103
+
0
=
6103
Energia:
3677
-
453
=
3224
Espiritu:
1500
-
400
=
1100
La treta parecía haber salido a la perfección, mientras tocaba el suelo de la celda en la que estaba hacia escasos segundos pude ver como los pies de los guardias desaparecían por la escalera, parecía que hoy no era mi día de suerte en cuanto a comida se refería y encima las ganas de fumar estaban sacando mi peor lado, por otra parte desde el agujero que acababa de hacer un par de golpes al aire, aunque más que verlos los escuche, destrozaron los hilos y estaba preparándome para lo que pudiera llegar cuando una voz muy familiar se coló por el agujero, que me crucifiquen si ese no era el bueno de Kisuke. Agite mi cabeza al recordar que no había sido capaz de proteger a su mayor tesoro, Yamiguiri, pero eso ahora quedaba a un lado, era tiempo de ponerse a trabajar.
Si Kisuke estaba en el barco, mi buen amigo Bambú no debía de andar lejos, quizás sopesando si entrar en el momento justo. Las pisadas cerca del agujero se alejaban, seguramente en busca de Kisuke, me sentía debilitado y lento, pero si tenían su atención puesta en el era el momento oportuno. Lleve mi mano derecha hacia la mordaza en mi rostro y gire la llave, liberando por fin mis fauces, mientras el bozal caía al suelo salte hacia el agujero por el que acababa de descender, a mi espalda se escuchó el ruido de un fortísimo golpe, fue en el mismo momento en el que me lancé hacia el grupo de marines armados, lo que siguió fue resumidamente una masacre, devoré los cinco metros que me separaban de ellos abriéndome paso entre ellos mientras giraba cabezas a mi alrededor, cuando fue la última vez que me sentí así de bien? Por respuesta solo podía ver en mi mente un pelaje amarillento, Oxxy disfrutaría de ver esto, apenas tarde unos pocos segundos en que esos cuarenta marines acabasen sin vida, agachándome para agarrar el brazo roto de uno de ellos, arrancando el mismo por la parte del codo mientras buscaba tabaco entre los recién asesinados, silbando tranquilamente mientras la pelea de Kisuke comenzaba, preguntándome donde estaría Panda mientras por fin podía probar bocado.
Resumen
Bélico
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
4519
+
0
=
4519
Energia:
2679
-
375
=
2304
Espiritu:
654
+
0
=
654
28-11-2024, 07:56 PM
(Última modificación: 28-11-2024, 09:33 PM por Kisuke Kageyama.
Razón: El post era excesivamente corto y se me olvido meter el haki de observación medio de mi enemigo en los cálculos
)
Le tenían rodeados pero toda su atención estaba en aquella mujer enorme y peluda puesto que era claro que era una usuaria de tipo Zoan, y ciertamente podría ser muy muy fuerte o muy rápida o cualquiera cosa que pudiese aumentar en cuanto a sus características físicas, y, como no podía ser de otra manera, realmente le pilló por sorpresa, aquella mujer-gorila que se movió a una velocidad que su vista no fue capaz de seguir, y, de pronto, su visión se fundió a negro por unos instantes, con un dolor agudo en el rostro y le hizo tambalearse soltando por un segundo la empuñadura de su katana. Había recibido sin posibilidad de reacción el tremendo puñetazo que le soltó la marine usuaria.
"Vaya meneo me ha dado la tipa esta." La sangre le corría desde la nariz metiéndose en su boca, con su sabor metálico inundando su paladar, enfocó de nuevo su vista en aquella mujer, agitando su cabeza a un lado y a otro, y notó que lucía en sus brazos un extraño tono negro mate, pero no le prestó más atención y sujetó de nuevo la empuñadura de su espada. Realmente aquella mujer pegaba muy muy duro, y salvo su desventura con los cazarrecompensas no recordaba haber recibido nunca un golpe tan brutal como aquel que aquella usuaria le había conseguido pegar. Estaba impresionado, y así se lo hizo saber a aquella muchacha... si no fuese marine, seguramente la invitaría a una cerveza. -Ha sido un buen saludo, muchachota. Rápidamente, desenvainó sus dos katanas, y las puso en una característica posición horizontal en paralelo, tensó sus músculos y se lanzó contra la mujer acortando los dos metros que les separaban, mientras decía: -Nitoryuu, nigiri: Furiko Nage. Realizó un corte horizontal a la altura del abdomen de la mujer y con un salto hacia atrás, se puso fuera del rango de los brazos de aquella mujer bestial, unos cuatro metros, alzando sus katanas en una postura de guardia. En ese instante, apareció Zorak masacrando a los marines que le rodeaban. Kisuke sonrió al ver a su amigo de nuevo -Perdón por el retraso, boca-sierra. ¿Te hace un piti?
resumen de turno
karma
bélico
inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
5989
-
1684
=
4305
Energia:
3432
-
410
=
3022
Espiritu:
1005
+
0
=
1005
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