[P.Relativo] - Catando Akarui
#11
Panko escuchó atentamente como Kevin le explicaba ligeramente su historia hasta llegar a Isla Akarui, a la cual encima había llegado por error. Mencionaba un reino del que Panko ni siquiera había oído hablar. 
¿Reino Ballywood? ¿Y está muy lejos? ¡TENGO QUE PROBAR EL PAN DE ALLÍ! - Comento el joven rubio mientras seguían hablando. 
Tras esa pregunta, Kevin le preguntó por el negocio familiar y por la inflación del berry, fuera lo que fuera eso... - ¿inflación? - se quedó un momento pensativo - AH, ¡PREGUNTAS POR LA LEVADURA! - Sonreía alegremente - Usamos tanto harina como levadura local, ¡de un molino que queda cerca de la panadería! - Sin darse cuenta, ya había vuelto a irse por las ramas, como de costumbre. Curiosamente Kevin se disculpó por hablar de lo que le gustaba, a lo que Panko no podía sentirse más identificado, asi que simplemente río y le dió una palmadita en la espalda en señal de despreocupación. 
Habían llegado al destino y no podía oler mejor, cuando Kevin le preguntó para sentarse, Panko de hecho ya había empezado a mirar la pequeña carta del lugar y se quedaba ensimismado con platos que nunca había probado.
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#12
El joven Dipagnotta preguntó sobre su tierra natal, mostrando puro interés en los panes de Ballywood. Lo cierto era que jamás le había dado demasiada importancia al sabor y textura del pan que comía allí. Seguramente la costumbre de consumir siempre lo mismo le había restado valor.- Pu-pues tendrías que moverte en barco para llegar hasta allí... Su-supongo que depende también de tu concepto de lejanía, claro...- Se llevó su siniestra a la barbilla.

Cuando Kevin empezó a divagar, el pobre Panko confundió el término "inflación, pensándose que se refería a la levadura que usaban para crear las masas para sus panes. Kevin sonrió ante la inocencia y ternura del chico, radiante como el sol, el cuál le dio una palmadita en la espalda cuando se disculpó por irse por las ramas. Era enriquecedor para el alma encontrarse con personas tan puras, para variar. Kevin saludó al chef que estaba a cargo del puesto de ramen.- H-hola buenas, señor.- El puesto era uno del tipo ambulante. Contaba con cuatro taburetes, para los clientes, y dentro del puesto se encontraba el chef, quién trabajaba solo. Era un señor de mediana edad, pelo corto y moreno, al igual que su tez, y con ojos achinados.- ¡Bienvenidos! ¡Estáis en vuestra casa! ¿Qué deseáis tomar?- Preguntaba eufórico el cocinero mientras se remangaba las mangas de su camiseta, preparándose para cocinar.- Y-yo querría un Tonkotsu y un vaso de agua, por favor.- Respondió Kevin ipso facto y sin dudar. El haber frecuentado tantas veces el puesto hace un año le permitía conocer perfectamente cuál era su plato favorito. Una pena que el gerente parecía no acordarse de él.- ¿Y-y tú, Panko? ¿Q-qué piensas tomar? ¿Q-qué te gusta?
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#13
El joven Kevin le siguió hablando sobre su isla natal, a lo que el panadero, no tenía ni la más remota idea de donde quedaba y si era muy lejos o no, pero él estaba a gusto escuchando al chico. 
Tras seguir andando durante unos minutos, llegaron al que debería ser su destino, lo cual Panko dedujo por el olor tan bueno que desprendía el pequeño puesto ambulante. 
Kevin saludó al cocinero con total normalidad, así que Panko tomó la iniciativa y se sentó en los pequeños taburetes que enfrentaban al puesto de comida. 
- ¡Bienvenidos! ¡Estáis en vuestra casa! ¿Qué deseáis tomar? - Fue lo que dijo el dueño del pequeño puesto. Kevin se pidió un plato con un extraño nombre < ¿Ha dicho Pankotsu?... > Kevin preguntó a Panko que que desearía tomar, pero el muchacho nunca había comido nada similar, ya que no solía salir mucho del pueblo, así que optó por pedirse lo mismo que su amigo: 
- LO MISMO QUE KEVIN, UN PANKOTSU POR FAVOR, CON AGUA TAMBIÉN - El muchacho se quedó medio ensimismado mirando la cocina del pequeño puesto, ya que vio que los fideos del puesto, muchos estaban hechos con harina, y él solo ya empezó a imaginar algún tipo de pan en forma de fideo o incluso pan con sabor a pankotsu. 

Tras esto, y cuando llegaron sus platos, empezaron a comer y Panko quiso saber más sobre su nuevo amigo. - ¿Y ahora, tras el trabajo que te trajo aquí, que vas a hacer? Yo; ¡justo me has pillado empezando un largo viaje!- continuó comiendo y al tragar siguió - ¡Voy a viajar por todo el mar probando panes y aprendiendo sobre los ingredientes de cada sitio! - Con una cara de ilusión, miraba a su nuevo amigo, esperando su respuesta 

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#14
El chico de expresión y mirada radiante como el sol decidió pedir exactamente lo mismo que Kevin, o bueno, casi lo mismo, ya que decidió llamar al plato de ramen ¿pankotsu? El hombre trajeado se quedó algo incrédulo mirando al joven que acababa de conocer, esbozando una tímida sonrisa.- Y-y pensar que he podido confundir la pureza de Panko con maldad y malas intenciones...-

La comida no tardaría en llegar, poniéndonos el chef del puesto un tazón a cada uno que olía que alimentaba. El apetito del oficinista hizo que tragara saliva mientras miraba su comida con lujuria.- ¡Qu-qué aproveche!- Exclamó mientras juntaba ambas manos, agarrando los palillos de madera, para luego separarlos. El ramen estaba sencillamente delicioso.- Co-como echaba de menos comer aquí... ¡Esto está de muerte!- Pensaba mientras se le escapaba una lágrima y degustaba su plato. Iba a preguntarle que le parecía el ramen al joven Dipagnotta cuando, este, le preguntó sobre su meta y planes de futuro, declarando como el suyo era recorrer todo el mundo degustando toda clase de panes y aprendiendo sobre los ingredientes de cada sitio. Era un objetivo complicado de realizar, desde luego, pero muy satisfactorio al mismo tiempo. Kevin no pudo evitar sentir algo de envidia, pero sana, al escuchar lo determinado que sonaba Panko hablando sobre su sueño.- Es-es un objetivo bastante acorde contigo señorito Dipagnotta...- Sorbió y tragó un puñado de fideos del tazón.- ¡Pe-pero estoy seguro de que serás de cumplir lo que te propongas!- Alzó entonces su cabeza hacia el techo del puesto.- E-en cuanto a mi... Pues bueno...- Miró hacia Panko, cerrando los ojos y con una sonrisa algo incómoda.- S-si me cogen en el puesto de trabajo que ofertan... Iré ahorrando capital y más capital para así poder montar, al fin, mi empresa ideal... Una cuyos servicios llegue a todos los rincones del mundo y que respete al máximo posible tanto a trabajadores como clientes...- Abrió los ojos y puso una expresión seria, centrando esta vez su mirada en el tazón de ramen.- E-es una tontería, lo sé... Un negocio así es imposible que exista...- Agarró esta vez la parte baja del tazón y lo inclinó hacia su boca, para beberse el resto del caldo que quedaba.- Ha-hasta entonces... A-a ver como se me da ser cazarrecompensas...- Seguramente se le daría como el culo, Kevin tenía cero experiencia en combate y, no sólo eso, si no que era demasiado inocente para luchar contra posibles criminales que irían a matar. Aún no entendía porque había decidido ir a ofrecerse a trabajar de eso... Así de desesperado estaba.
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