Hace 1 hora
Atributos Personaje
Otro día más, otra patrulla más. Como cada día en esta isla, el crimen no descansaba, y mucho menos lo haría una justiciera como yo. Hoy había sido un día tranquilo, nada fuera de los típicos críos pintando sus grafitis o robándole unos bollos al panadero. Pero no por eso debía bajar la guardia. Al parecer, en unas pocas horas comenzaría a anochecer, y es ahí cuando las cosas normalmente se ponen interesantes. Las bandas y pandilleros comienzan a hacer de las suyas, molestando y dándole un muy mal rato a los pobres ciudadanos que solo quieren seguir con sus vidas.
Siendo ese el caso, es normal que os preguntéis: “Centella, en ese caso ¿Por qué no patrullas solo por las noches?”. Y esa es una duda más que razonable. No todo el mundo tiene una comprensión situacional justiciera como la mía; gajes de ser la emisaria de la justicia. Pero lo cierto es que, haciendo eso, no solo estaría dejando de ofrecer mi ayuda a las queridas personas de esta ciudad durante su día a día, también, si miras bien por las callejuelas sobre estas horas, puedes llegar a toparte alguna que otra sorpresita. Como, por ejemplo, malhechores comenzando a preparar sus malévolos planes nocturnos antes de tiempo.
Y eso me encuentro haciendo ahora mismo. Aprovechando que el fuerte sol veraniego ya había comenzado a descender a estas horas de la tarde, decidí cambiar mi habitual patrulla entre los tejados por una patrulla exprés entre las distintas callejuelas y callejones de la ciudad. Era tontería estar tostándome al sol pudiendo estar aquí abajo, cubierta por la refrescante sombra que generaban las viejas y desgastadas paredes de piedra a mis lados. Y quién sabe, tal vez me podría llevar una grata sorpresa y encontrar algún maleante al que impartir justicia.
Pero, por el momento, seguiré paseando con mis sentido alerta en busca de criminales.
Tras la capa
