¡Salvése Quien Pueda, Que Ahí Viene La Exprimidora! [Presente Relativo]]
#1
— Agarra bien esos baldes. Que de eso depende que podamos pagar el crédito que saqué hace poco en el banco. Últimamente han sido días malos. Pero hoy por fin pudimos pescar unos cuantos kilos de pescado —me dijo mi padre mientras caminábamos por las calles del pueblo llevando baldes de pescado para venderle a algunos revendedores.

— Para ti es fácil decirlo. Me dejaste los baldes más pesados a mi. Tsk —le respondí.

— Deja de quejarte. Que ejercitar los músculos de vez en cuando no está mal. Ademas ya casi llegamos.

Sinceramente, había días malos, días horribles, y luego estaban los malditos dias en los que me tocaba ir al pueblo con mi padre y soportar el calor, los gritos de la gente, niños corriendo que me tropezaban sin disculparse y un sinfín de cosas que me disgustaban. Que fastidio, maldición.

Estabamos intentando cruzar una de las calles, cuando de repente la luz del sol se fue de golpe.  ¿Una nube pasajera? No, era una especie de sombra gigantesca que cubrió la calle entera en la que me encontraba.

— Tsk. ¿Ahora qué pasa? —murmuré, deteniéndome a regañadientes y soltando un suspiro cargado de fastidio mientras levantaba la vista con flojera y lentitud.

Tuve que inclinar el cuello hacia atrás hasta casi dislocarme la columna vertebral. Y seguí subiendo la mirada... y subiendo... hasta que me di cuenta de que aquello no era un edificio. Era “una persona”. O un monstruo con forma humanoide.

Me quedé allí parpadeando sorprendido, procesando lo que estaban viendo mis ojos.

— Papá… Creo que el cafe con leche de esta mañana tenia algo raro. Estoy viendo cosas un poco locas. Tsk —le dije a mi padre—. Mejor demos vuelta y hagamos como que no vimos nada.

Me di la vuelta sin importar lo que dijera mi padre con la intención de irme de allí. Pero los problemas llegaron primero. Veinte personas armadas nos habían rodeado.

— Miren eso. No me imaginaba encontrar una gigante en esta isla. Se debe vender a buen precio en el mercado negro buajjajajajajaja —dijo uno de los veinte tipos.

— Ya le terminó de caer mierda al abanico —pensé suspirando con fastidio al quedar justo entre la mujer gigante y los veinte hombres.

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#2
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                                              WELCOME TO MY REPLY  !
  ㅤ                                               Here.... The seventh Circle of hell
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              “ Podrán Cortar Todas las flores,
                   Pero no podrán detener la primavera
—Pablo Neruda ”


ㅤㅤㅤㅤElla estaba acostumbrada a que su presencia llamara la atencion de toda la gente que se encontraba a su alrededor, no era raro que hubiera una de 3 reacciones panico ataque o huida y en un muy reducido rango y caso la verdad es que hasta deseo, aunque normalmente evitaba pensar mucho en ello porque los consideraba simples monos idiotas que idealizaban algo que no solo de manera idealista si no que de manera fisica tampoco estaba asu alcanze. Por lo cual la reaccion de aquellas 20 personas no le sorprendia ni en lo mas minimo, deecho hasta de cierto modo le disgustaba. Aun asi no pudo evitar hablar con la clasica codescendencia que habitaba su cuerpo y responder.

—Hō…? —Annie ladeó apenas el rostro, y durante un instante su expresión pareció mostrar auténtica curiosidad—. ¿Así que pretendes ponerme precio?

Sus ojos descendieron lentamente sobre el hombre, examinándolo de arriba abajo.

—Maa, maa… Qué interesante. Nunca había conocido a una criatura tan pequeña que valorara tan poco su propia vida.

Una tenue sonrisa se dibujó entonces en sus labios.

—¿El mercado negro? —repitió lentamente, como si acabara de escuchar una ocurrencia particularmente graciosa—. Ara, ara… Qué ambicioso. Apenas consigues mirarme a los ojos sin doblar el cuello y ya estás pensando en venderme. Dime… ¿cuánto supones que valgo? Procura pensar bien la respuesta. Ahora me has despertado la curiosidad.

Dejó pasar unos momentos dejando que se sintiera no Solo lo pesado del ambiente sino lo pesado de su propia presencia.

—Aunque ahora tengo curiosidad… ¿cómo pensabas llevarme hasta allí? —La sonrisa de Annie no desapareció; al contrario, se volvió un poco más dulce—.

Espero pacientemente la respuesta de aquel sujeto o almenos eso parecia aparentar desde fuera pues realmente desde dentro estaba ardiendo de rabia y claro, como no, apreto un poco mas fuerte su lanza mientras su pierna derecha comenzaba a agutarse suavemente de arriba a abajo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ➤ Fin de Turno.
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#3
— Tsk. Me está estallando la cabeza… —murmuré frotándome las sienes luego de soltar los baldes que estaba cargando, que sin querer se derramaron y el agua de pescado me mojo un poco las sandalias.

Justo a mi izquierda a un metro de mi, mi padre estaba asustado. Se negaba a soltar los baldes pero se notaba como su cuerpo estaba temblando. Miró a la gigante y luego a los veinte hombres que nos apuntaban con sus armas, para luego mirarme directamente a mi.

— G-Gaki... —balbuceó mi padre tragando saliva—. Por los dioses... ¿Porque soltaste los baldes? ¡Recogelos para que salgamos corriendo cuando podamos! ¡Nos van a matar si nos quedamos aquí! Quizá dialogando…

Mi viejo en un acto de estupidez o valentia decidio dar un paso al frente e intentó negociar con aquellos hombres.

— ¡Escuchen, escuchen todos por favor! —comenzó a decir—. ¡Nosotros somos simples pescadores de Baquella. ¡Humildes trabajadores del mar! Mire usted —señaló el balde derramado con desesperación— El pescado está fresco, recién sacado. Si es por una cuestión de dinero... nosotros podemos regalarles la mitad de la pesca, ¡pero por favor no nos metan en sus asuntos!

— ¿Y a quién le importan tus pescados, viejo de mierda? —dijo el líder de la pandilla escupiendo al suelo—. ¡Aquí lo que vale oro es esa mujer de allí. Y ustedes dos tuvieron la desgracia de estar en el medio. Aunque pensándolo bien... —dijo mientras hacia una pausa y miraba a sus secuaces con una sonrisa— El muchacho tiene cara de servir para limpiar cubiertas ¿Qué opinan muchachos?

Los miembros de la horda respondieron agitando sus armas y cerrando cada vez más el semicírculo a nuestro alrededor.

— En cuanto a ti gigante. Crees que porque somos humanos no tenemos la fuerza suficiente para hacerte caer y pedir por tu vida. Buajajajaja —siguió hablando el lider de aquella horda.

Mi padre paniqueado no desistió y aunque ya sus rodillas no aguantaban mas, decidio volver a hacer de valiente pero esta vez le habló a la gigante.

— Y usted... distinguida señora... No se cual es su nombre—le habló mi padre a la desconocida, tembloroso pero humilde y amablemente— Con el debido respeto... Si nos ayuda a retirarnos pacíficamente, le prometo que le llevaremos la mejor selección de delicias del mar que podamos pescar mañana por la mañana.

Yo seguía allí, mirando todo lo que estaba ocurriendo con mis manos metidas en los bolsillos del pantalon, bostezando, porque aunque estuviera en problemas, el cansancio seguia alli.

apoyado perezosamente contra la pared de una de las casitas blancas de tejado naranja, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y la mirada fija en el cielo.

— Qué fastidio... —murmuré—. Si al menos se mataran rápido entre ellos…

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