[Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori]
#11
El abusivo no esperaba, en lo absoluto, que su supuesta víctima se defendiera. Estaba tan acostumbrado a que nadie le pudiera responder a las agresiones que, cuando finalmente fue su turno de recibir daño, Vercingétorix miró con incredulidad las flechas que le habían caído en el cuerpo. Específicamente, había sido herido en sus hombros y muslos. Y dolía. Dolía mucho. No había sentido tanto dolor como el que Miyori le había causado en un largo tiempo, y se notó por la cara que puso y la forma en que se arrancó las flechas que había recibido. Definitivamente, no estaba feliz. Y no iba a dejar el marcador así sin más.

Miyori observaría a los alrededores, buscando al hombre que antes había sido presentado como el empleador de Vercingétorix. Pero este hombre tampoco estaba presente. Quizás durante el momento en que inició la pelea entre el abusivo y la mujer de cabellos de fuego, el pequeño cobarde logró escabullirse fuera. O a lo mejor solo había dejado de ser visible. Lo que importaba es que no aparecía por ningún lado.

En cuanto a los músicos, cuando éstos escucharon la sugerencia de Miyori, se miraron primero unos a otros. Dudaron por un instante. No sabían si debían quedarse y luchar junto a ella, o si debían irse como ella había dicho. Luego de haber dudado lo que pareció ser una eternidad pero que realmente no ocupó más de dos segundos, los músicos se retiraron del lugar, no sin antes haber deseado a la mujer unas palabras de aliento y agradecimiento. Se podía ver el miedo en sus ojos, sin embargo. Y quizás tomaban la decisión más cobarde, pero a diferencia de Miyori, ellos no eran piratas ni sabían defenderse por su cuenta.

—¿Te atreves a lastimarme? ¡Bah hah! —Dijo Vercingétorix lleno de rabia mientras se aproximaba nuevamente a Miyori a paso ligero y veloz; y entonces lanzó un tajo salvaje que iba dirigido a su pierna izquierda con la espada que cargaba en sus manos.

Fue veloz. Y por alguna razón, sentía que era más ligero, así que ante la oportunidad, la aprovecharía y lanzaría un segundo tajo inmediatamente luego del primero y dirigido al mismo lugar, buscando lastimar a la violinista y arquera lo suficiente como para que le doliera incluso mantenerse de pie. Se podía ver que, aunque carecía de técnica real, no era precisamente un tonto en la lucha y aprovecharía cualquier ventaja que pudiera sacarle a su oponente.

¡El juego está arreglado!
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
#12
Observé tanto como pude, aprovechando cada instante que la situación me permitía, intentando encontrar con la mirada algún rastro de aquella pequeña persona que parecía ser el amo de ese sujeto, sin embargo, no hallé nada. Habían desaparecido igual las personas que dirigen este espectáculo, solo dejaron una incómoda sensación de ausencia con un escenario vendido.

No pude prestar atención a los artistas que decidían abandonar el lugar para ponerse a salvo, ni siquiera lograba verlos fijamente, pero yo agradecía a los dioses porque habían tomado la decisión correcta de ponerse a salvo. No me importaba tener que quedarme atrás, después de todo, ellos no tenían cómo defenderse de una espada, y jamás permitiría que sus instrumentos fueran usados como escudos improvisados o destruidos por la mano de un demente sin corazón. Las palabras de aliento que me dedicaron no hicieron más que llenar mi pecho de seguridad y determinación, pelearía por ellos, por la paz que habían manchado.

Mi arco y flechas permanecían listos para atacar mientras mis manos se mantenían en una postura defensiva, debía resistir, soportar lo suficiente hasta encontrar una oportunidad para salir ilesa de aquella situación, pero Vercingétorix se lanzó hacia mí con una agilidad abrumadora, tan rápida que me fue imposible reaccionar a tiempo, se desplazó hasta quedar peligrosamente cerca, con la espada empuñada y claramente dispuesto a seguir abriendo heridas sobre mi cuerpo. El filo alcanzó mi pierna izquierda en un corte directo, nuevamente fue superficial, pero eso no evitó que el dolor me recorriera al instante, esa sensación desagradable de sentir el ardor de la sangre deslizándose por mi piel, heridas leves pero muy sentidas.

Nunca solté el arco tras aquel ataque consecutivo después del primer corte, su espada volvió a moverse de manera agil, de inmediato, ejecutando un segundo ataque dirigido nuevamente hacia mi pierna izquierda. El dolor me obligó a retroceder varios pasos, torpe e inestables, mientras intentaba contener los quejidos que escapaban de mis labios entre respiraciones forzadas, aun así, me aferré al arco con fuerza, negándome a ceder incluso cuando el ardor de las heridas hacía temblar mis piernas.

*Demonios, necesito un mejor ángulo…* La desventaja de tenerlo tan cerca pesó de inmediato en mi mente, apenas encontré una oportunidad, disparé dos flechas dirigida hacia su pierna izquierda, las dos irían exactamente en el lugar donde había recibido el primer impacto de mi ataque anterior, esperaba que, aunque fuera un instante, el dolor y la molestia sirviera como distracción, aproveché ese breve momento para intentar alejarme todo lo posible de él, avanzando con rapidez pese al ardor que recorría mi propia pierna. Mi intención era alcanzar una posición más allá del telón y encontrar cualquier cosa que pudiera servirme de apoyo o cobertura antes de que volviera a lanzarse sobre mí.

Hasta el momento solo podía hacerme camino con lo que tuviese a mi alcance, mi arco y mis flechas.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1621 - 192 = 1429
Energia: 1694 - 42 = 1652
Espiritu: 243 + 0 = 243
#13
El espadachín se reía a carcajadas luego de haber atacado a Miyori y el verla correr lejos de él solo le alimentaba cierta tendencia depredadora que afloraba cuando sabía que podía abusar de su fuerza y velocidad. ¿Qué más podía hacer una arquera que no lograba alejarse lo suficiente de él? Nada. Vercingétorix iba a romper siempre la brecha de distancia y luego se lanzaría a cortar con su espada solo con el objetivo de divertirse y de ver a la chica que se había atrevido a molestarlo sufrir el dolor y la agonía que él le podía causar.

Pero allí estaba ella otra vez. Lanzando sus flechas. Y no lo quería aceptar, pero aún viendo el ataque era incapaz de reaccionar al mismo. No podía ni ver cuándo exactamente es que ella soltaba los virotes y cuándo éstos se le clavaban en la carne. Este ataque había dolido también. Incluso lo hizo pararse en seco y soltar un quejido de dolor. No era tanto dolor como antes. Pero sí que lo hacía desear poder tenerla más cerca para volver a cortarla. ¿Y si le dañaba la cara bonita que tenía? No. No aún.

—¡ESO DUELE! ¡IDIOTA!

El grito fue seguido de otro quejido de dolor en lo que él se arrancaba los proyectiles de su carne. Sangraba un poco, aunque no lo suficiente como para preocuparlo realmente. Sin embargo sí que le dolía todo aquello. Y aunque estaba seguro de que él le causaba también dolor a la chica, ¿Realmente valía la pena soportar tanto dolor él mismo para lo que le pagaban?

Por supuesto que no. Así que en lugar de continuar el mismo ciclo de siempre, Vercingétorix se quedaría de pie mirando a Miyori.

Por su cuenta, Miyori vería que en el muro cerca del telón había unos controles con palancas. Estos controles estaban conectados a cuerdas y mecanismos bastante viejos. No eran eléctricos, sino que mecánicos en todo el sentido. Con la sola mirada, podía ponerse a estudiarlos si ella se lo proponía. Y justo en ese momento, la oportunidad se le estaría dando, pues su enemigo había decidido dirigirse a ella con palabras una vez más. En un discurso, para ser más exactos.

—Esto no tiene sentido, niña. Y me estás costando más de lo que me gustaría. Mira, ¡has dañado un pantalón que vale más que ese asqueroso violín tuyo! ¡Bah hah! —Se echó una pequeña risa después de eso y entonces continuó—. Te propongo un trato entonces. Vamos a dejar de andar tirándonos cosas y de cortarnos. Pero vas a volver afuera y vas a renunciar. Y no te vas a llevar ningún dinerito. Fácil, ¿No? Y a cambio de que tu cumplas con eso, yo no voy a hacerte un solo corte más.

Podía ser un truco. Como también podía estar siendo honesto. La forma en que Miyori notó que el hombre hablaba era siempre llena de orgullo; y aunque pareciera que era una persona ruin, la verdad es que nunca había mentido a nadie. Siempre había hecho lo que le placía. Pero nuevamente, no era exactamente el tipo de personas que sería realmente honesta.
Contenido Oculto

¡El juego está arreglado!
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
#14
Al desplazarme por la zona del telón descubrí en las esquina una serie de controles provistos de antiguas palancas, y al alzar la vista noté que estaban conectadas a un complejo entramado de cuerdas y mecanismos oxidados por el paso del tiempo, mi corazón se aceleró con angustia, tenía que estudiar tal tablero y cada segundo contaba, ¿estarían aquellas poleas sujetando la enorme estructura del telón?, ¿podría hacerla caer sobre él?

Con extrema cautela estudié aquella consola de control, mis ojos azules recorrían cada palanca con atención, elevándose de vez en cuando hacia las alturas para seguir el trayecto de las cuerdas mientras tanto escuchaba sus palabras a unos cinco metros de distancia, que era lo más lejos que logré avanzar. Fue entonces que hizo un comentario despectivo sobre mi violín, sentí cómo aquellas palabras atravesaron mi pecho y herían lo más profundo de mi corazón, Amphitrite no era simplemente un instrumento, era mi mayor tesoro, el recuerdo vivo de la primera vez lo recibí entre mis manos. Apreté la mandíbula para contener el enojo, negándome a permitir que mis emociones me dominaran. No se trataba de vencerlos ni de devolver el daño recibido, solo quería salir ilesa de aquel lugar. Ya había logrado sacar a los demás artistas de ese cruel juego de manipulación y engaño.

Fue entonces cuando me ofreció una especie de tratado de paz, prometiendo que no volveríamos a herirnos ni enfrentarnos, sus condiciones parecen ser razonables sin saber sí estaba usando manipulación en cada palabra. Lo observé con detenimiento, tratando de descifrar la sinceridad detrás de sus palabras, solo debía abandonar el lugar y anunciar mi retiro de la competencia, solo eso. Mis ojos azules descendieron al suelo al reflexionar de esa decisión, pero me encontré con los fragmentos dorados de aquella tuba que fue mutilada por su espada, y un poco más allá, el cuerpo herido del señor de la tuba que permanecía inmóvil, siendo víctima de la misma violencia con la que él hace unos minutos destazó sobre mi cuerpo. Comprendí que esa era la verdad, sin importar cuánto obedeciéramos, nada cambiaría.

—- Esto se repetirá… siempre lo volverán hacer…. —-Mi voz se quebró ligeramente mientras contemplaba con tristeza los restos de aquel instrumento, al mirar la sangre derramada y al conectar mi mirada a los ojos de Vercingétorix recordé aquel odio fulminante en su mirada, un odio incapaz de respetar a cualquiera que se interpusiera en sus intenciones —- No pueden continuar así… la música es una bendición.

Tan pronto como pronuncié aquellas palabras accioné todas las palancas al mismo tiempo, confiando en que aquel arriesgado movimiento me brindaría la oportunidad de escapar de su trampar, de poder buscar ayuda para el señor de la tuba, encontrar a los demás artistas y poner fin aquella pesadilla, no podía salvar a nadie si continuaba allí, atrapada entretenido al león de cazar. En cuanto las palancas cedieron bajo mis manos, retrocedí varios pasos más con el arco y flechas tensadas, apunté directamente hacia Vercingétorix, preparada para defenderme si intentaba impedir mi huida.




Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1429 + 0 = 1429
Energia: 1652 + 22 = 1674
Espiritu: 243 + 0 = 243
#15
Quizás haya sido ya la experiencia, o que algo también esté cambiando en Miyori. O quizás son las dos cosas. Pero el no haber creído en las mentiras del sucio espadachín fue la decisión correcta. Vercingétorix pensaba traicionarla y atraparla en cuanto ella bajara la guardia, sometiéndola con su clara superioridad en fuerza. Y como esto no sucedió y Miyori prefirió confiar en su instinto, ahora el plan rastrero del sujeto se iba a pique sin más. Miyori accionaría una de las palancas y buscaría huir de ese sitio, lo que también podría considerarse como una decisión correcta para la chica con cabellos de fuego.

Mientras corre, Miyori puede escuchar como unas cuerdas se sueltan y un gran peso es liberado detrás de ella. La palanca que había accionado era nada menos que el seguro del telón del escenario mismo, que ahora se desplomaba encima de Vercingétorix, quien se había puesto a perseguir a su oponente esperando poder atraparla de todas maneras. Pero aunque era más veloz que Miyori con la espada y quizás también en una carrera, no fue lo suficientemente veloz para reaccionar al telón ni lo suficientemente diestro o fuerte como para liberarse de la enorme pieza de tela gruesa que le caía encima. Literalmente estaba quedando atrapado.

Al otro lado del escenario en el que ella había estado no hacía mucho, notó que los asientos en donde estaban los hombres de antes ahora estaban vacíos. De hecho, todo el salón lo estaba. No quedaba un alma más en ese lugar además de Vercingétorix y Miyori. Y de los dos, solo uno contaba con libertad de moverse. Miyori notaría, además, que en medio de su combate con Vercingétorix, el hombre de la tuba tampoco estaba allí, pero sí que había un rastro de sangre que goteaba hacia la puerta misma que habían usado los otros músicos. Ella podría irse por esa puerta también. O podría aplicar algo de "justicia" sobre ese lugar y el propio Vercingétorix.

—¡PETULANTE VIOLINISTA! ¡TE VOY A ATRAPAR Y ROMPERÉ ESE SUCIO VIOLÍN! ¡BAH HAH! ¡Y LUEGO TU CUELLO! —Gritaba enfurecido el espadachín mientras usaba el filo de su espada para salir libre, aunque estaba bajo varios pliegues del telón aún.

Había lámparas incandescentes que daban luz al lugar. Quizás... un incendio en el lugar podría suceder. O no. ¿Quién lo sabría en todo caso en un sitio como ese, alejado de las partes concurridas de la ciudad misma? Y para hacer las cosas un tanto más favorables para la pirata, parece que entre las prisas, se había dejado en ese lugar una caja que ella reconocería bastante bien. Era la caja donde estaba el dinero que se habia recolectado para la competición. Quizás un olvido torpe por parte de los "organizadores", quienes decidieron abandonar el lugar en cuanto Vercingétorix perdió la cordura.

¡El juego está arreglado!
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
#16
La persecución dio inicio pero por suerte aquel panel de controles y su mecanismo fueron lo que me permitieron salir de su rango de ataque pues en cuestión de segundos el telón del escenario le había caído por completo encima, y al ser los telones de teatro tan gruesos y pesados, era claro que estaría enredado un buen tiempo, lo suficiente como para que yo finalmente llegará a la zona del escenario, solo para darme cuenta de que no quedaba nadie en el lugar.

Aquellos señores que estaban ahí apantallando el evento arreglado habían desaparecido, tanto como las personas que coordinaron todo, no quedaba ni una sola alma, solo un simple salón vacío sin presencia alguna, solo quedó un despreciable hombre de la espada y una artista que le hizo frente a su tiranía.
Me sentí aliviada de que así fuera, de que todo aquel grupo de artistas hubiese tenido la oportunidad de salir de ese lugar, y lo más importante, que sus instrumentos nunca fueron tocados. El señor de la tuba logró irse a cuestas, dejando un rastro de sangre que llegaba hasta la salida, y claro, yo tampoco perdería el tiempo, así que tomé la misma ruta de escape.

Escuché de nuevos sus palabras llenas de hostilidad, de odio, había algo en él que me removía todo por dentro, me hacía sentir una incomodidad mezclada de enojo e inquietud. Vercingétorix se estaba librando de aquella prisión de telas y, tan pronto como vi aquellas lámparas incandescentes, las fui arrojando alrededor del escenario para impedir que me persiguiera, obligando a usar la otra puerta para salir de ahí, la misma que usó el hombre delgado que dirigió en su momento el espectáculo.

Con apuro tomé la caja de inscripciones donde todos los artistas, incluyéndome, pagamos la cuota de entrada a aquel evento, por un instante observé los fardos de billetes acumulados dentro, fácilmente podría haberlos tomado y huido con ellos, después de todo aquel lugar estaba condenado a desaparecer entre las llamas, sin embargo, no podía hacerlo, robar seguía siendo robar, incluso si el dinero provenía de personas corruptas y manipuladoras, no quería convertirme en alguien igual que ellos. Sin sentir aprecio ni consideración alguna por aquel evento amañado, ni en lo que implicaba tener dinero extra, esparcí los billetes alrededor del escenario como combustible que alimentaría aún más las llamas, no importaba quemar el lugar, sería el final de esta batalla por la música.

—-- Será mejor que huyas de aquí. —--- Sugerí sin mirar atrás, corriendo lejos de ese salón, lejos de Vercingétorix, quién gracias a él aprendí que la manipulación es igual que la mentira, y que no todo lo que brilla es oro.

Y sí mi camino se vuelve a cruzar con el suyo, espero… poder ser lo suficientemente fuerte como para detenerle.



Resumen


Off
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
#17
✓
Aventura T3: Completada

Recompensas Narrador (Yuuki)

— Puntos Mugiwara: 25

— Puntos de Rol: 30

— Berries: 90.000


Recompensas User (Miyori)

— Puntos Mugiwara: 17

— Reputación: 30

— Atributos: 2

— Berries: 60.000

STAFF DE NAKAMA NO MI


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)