Fic | Fragmento de memoria 6.0
#1
Era muy entrada la madrugada, cuando aquel sombrío joven salió del pequeño apartamento que estaba rentando provisoriamente. La lluvia arreciaba, ciertamente aquel no sería un clima óptimo para viajar, más si para el cometido que tenían con sus compañeros aquel día. Cubierto con una campera estilo "parca" negra, y con su bolso reposando en sus espaldas, el encapuchado sujeto comenzó a caminar las mojadas empedradas en dirección al punto de encuentro. De su bolsillo, sacaría una pequeña botella de metal, la cual contenía whisky dentro, para beber un largo trago y así calentar su interior en aquella fría noche del reino de Briss. La ciudad, como era costumbre siendo una de los más importantes puntos portuarios del mundo, aún estaba con vida. Bares, burdeles e incluso algunas tiendas de artículos "no convencionales", tenían sus puertas abiertas para locales y extranjeros.

A diferencia de días atrás, el punto de encuentro ya no sería el puticlub, sino un bar poco concurrido que fuera elegido por el espadachín, toda vez que allí no tendrían ningún tipo de dificultades en esperar a que sea la hora de partida ¿Qué pasaría con todas las personas que Dharma había conocido a lo largo de su vida? Ya había dicho las palabras pertinentes a quienes correspondía, despidiéndose como sus códigos personales mandaban, aún a pesar de ser una persona de pocas palabras. Un duro adiós unilateral, una petición y una promesa que quizá nunca podría ser cumplida; quizá una mentira piadosa para no herir, o tal vez una verdad que podría hacerse efectiva realidad muy en el futuro; finalmente, una sensación en el pecho difícil de explicar ¿Tristeza? Para nada, pero bastante parecida a la melancolía.

|Ya no hay vuelta atrás| Dijo en un tono de voz normal, como siempre y para si mismo, pues la decisión de comenzar su viaje estaba ciertamente tomada; no solo en lo personal no podía dar marcha atrás sus acciones, sino también en lo grupal, toda vez que ahora habría tres personas que confiarían en su juicio y a quienes ya había comprometido harto en pos de iniciar aquella peligrosa travesía ¿Grandes nombres o una muerte prematura? Solo el tiempo lo diría, pero el riesgo ya había dejado de ser solo suyo

Caminó durante unos diez minutos más; la lluvia resonaba contra la empedrada y contra su campera, la cual para aquel entonces ya se encontraba completamente empapada, como también las mudas que se encontraban dispuestas dentro de su bolso. Abrió la puerta del bar de par en par. Tardaron un poco sus ojos a acostumbrarse a la iluminada sala, y cuando lo hicieron, se encontró con un escenario tranquilo y propicio para encontrarse con sus compañeros |Buenas noches| Dijo rápidamente el espadachín al hombre que atendía el lugar, mejor dicho, al único hombre que se encontraba dentro de aquel bar.

Se acercó a aquella enorme barra de madera, procediendo a sentarse en uno de los bancos de madera que se encontraban dispuestos frente a ella, y soltó aquel pesado y humedo bolso a sus espaldas; encendió un cigarrillo inhalando una profunda bocanada de humo |Quiero un whisky... con dos hielos por favor| Dijo a tiempo que exhalaba el humo que hubiera tragado y asintiendo, aquel sujeto le sirvió la bebida. Se terminó aquel vaso de dos tragos largos, y el cigarrillo en menos de diez pitadas, su día apenas comenzaba... y sería el más largo que había tenido en mucho tiempo.

Culminar algunos asuntos antes de emprender viaje es crucial. De ahora en adelante el destino de Dharma comenzaba por enrumbarse a surcar los mares con nakamas. Una vez más, este significa el primer gran paso para lograr sus objetivos ¿Hasta dónde llegarían? Eso es lo emocionante, nadie lo sabe y serán sus habilidades que marquen el potencial de su historia. Esto no era menos que emocionante. Los Zar no se han destacado por ser grandes piratas sino por otros trabajos que marcaron su linaje, pero aquellas cosas eran las que menos le importaban a Dharma como persona, su apellido no le pesaba y lo usa netamente porque está orgulloso de sus ascendentes, mas no lo ata a alguna expectativa.

Minutos despues


La figura de aquel que disfrutaba de todo tipo de clima se dibuja por las calles de este reino. Irreconocible caminaba con su traje habitual, sin embargo, encima del mismo lleva una capucha larga que le cubre la cabeza y llega hasta sus rodillas. Su caminar no es apresurado, aunque llevaba buen ritmo para desplazarse sin mayor demora. Su mano derecha sujeta una pita por encima del hombro que conecta a una bolsa que dentro de la misma llevaba algunas cosas importantes. La lluvia golpea constantemente contra la isla por lo que es casi imposible escuchar sus pasos. Los vientos, a pesar del clima, no se llevaban de encuentro la protección del pirata, sin embargo es imposible ignorar del todo a la lluvia.

| Es el momento |
Se paró frente a las puertas de un bar al que mira con una sonrisa y ojos esperanzados. Emprendió camino y tras cruzar la línea divisoria del sitio con la calle su figura se dibujó dentro del bar. Un bar solitario y teniendo en cuenta la hora no es de extrañar, pero es limpio y sin riesgo que nadie pudiera escuchar nada, aunque es para su reputación es irrelevante, de momento. Se bajó la capucha con su mano izquierda y sacudió la cabeza para quitarse algunas gotas de agua que le salpicaron en su trayecto. Sus orbes detectaron la presencia de Kyo en la barra y por la figura de humo era evidente que le daba caladas a un cigarro |Tan puntual como siempre, Kyo |Se manifestó mientras se sentaba en un asiento disponible a su derecha –Me das lo mismo, por favor –Las palabras, en este caso, iban dirigidas al camarero.

-Entonces ¿Está todo listo para salir de esta ciudad? –Comentó mientras levantaba su vaso con wisky para darle un sorbo. Solo falta esperar que Dharma se manifieste, conversen sobre algunas cosas muy puntuales y comenzar con sus acciones. La idea es la de antes y más importante el conseguir un navío o forma de abandonar el lugar surcando los mares. Dejarían el reino de Briss una de las clásicas ciudades que marca el inicio de famosos piratas, pero provenientes de otros sitios como el Reino de Sorbet. Puede que sea cierto que el destino, si existe, sea una masa llena de caprichos.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder
#2
Cada sabio consejo que recibió en su juventud todo lo aprendido y entrenado se empezaría a llevar a cabo desde ahora, así era como la presencia de esta figura, una persona que de tan solo mirar imponía respeto y a la vez su arrogancia podía incitar otras cosas, con una voz de un joven seguro de sí mismo y más su no tan usual vestimenta hacían que en algunas ocasiones la gente lo mirara, aunque no ganarían nada pues siempre ignoraba todo lo que no le importaba. Así había dispuesto sus pasos por una noche tan oscura, que indicaba las altas horas de la madrugada, donde aquello que se esconde de la luz, sale a relucir en la oscuridad y los enjambres de las tinieblas más una lluvia que aunque era ligera, parecía ser bastante continua, hacían de ese tiempo el adecuado.

Estaba listo y así emprendía su andar, tenía cosas a favor sin duda alguna su personalidad, analítica y distante le permitía observar desde un foco exterior las situaciones, pero era bueno fingiendo, podía ser muy amable y amigable de ser necesario, tenía que ser bueno en todo y para todo lo necesario como le habían enseñado, no tenía distracciones, todo solo fungía como pretexto para justificar alguna ocasión o no, siempre estaba en control de los sentimentalismos, con los sentidos en el mejor de los niveles, si bien toda su personalidad funcionaba, para alejarse de problemas innecesarios y formular lugares propicios para actuar, como un buen "cazador" y de esta manera le servía para que nadie le provocara de manera fácil,  no tenía interés ni en que a los que llegara asesinar o capturar todo era una herramienta.

| "Bien un sitio más" |

Expresó para sus adentros un lugar solo donde él tenía acceso. La mente y tan privilegiada capacidad de su materia gris. Su capa carmesí goteaba un poco, pero su cabellera estaba casi intacta, una capucha lo había librado de algunas gotas de agua, que habían tocado su ser durante su caminata, la hora indicaba estaba aún en exactitud, quizá un par de minutos más tarde, la puntualidad de no era su mejor aspecto, pues al final el tiempo era algo muy relativo en el Zar de cabellera azabache. El cual llevo su andar hacia el destino indicado, abriendo las puertas, dejando ver una figura casi demoníaca, tras ocultarse entre sus ropas negras y rojas y esos ojos que se encendían como lumbreras cuando algo le provocaba su sentido de la violencia. Dharma entro y sin hacer mucho estruendo, se acomodó en un asiento a la izquierda de Kaien, quien ahora era su capitán.

| Capitán espero con ansias la fiesta de hoy...| Se detuvo un momento y miro hacia el que a bien servía como mesero o cantinero | Dame un trago de Ron pero que sea oscuro, hoy quiero pensar como pirata.|

Con un tono gravoso, pero con dejos de amabilidad hablo el ultimo en llegar, el hombre que atendía parecía no sentirse intimidado por la peculiar reunión, sirvió su trago a Dharma sin mas preámbulo, el joven de la capa escarlata, lo tomo con su mano derecha y bebió de un solo sorbo todo el liquido ámbar que yacía en el recipiente de cristal, para luego ponerlo con firmeza una vez más sobre la barra de madera que se extendía en buena media, en este silencioso y apacible lugar, que parecía estar por cerrar.

Se giró sobre si mismo en el preciso instante que las puertas del lugar se abrieron de par en par ¿Extraños? Para nada, quienes comenzaron a caminar dentro del lugar; el primero de ellos, el primo de Dharma, se encontraba ataviado de forma elocuente habida cuenta el tipo de clima que se presentaba aquella noche. De forma bonachona, como era costumbre para el, se acercó hasta la barra y pidió la misma bebida que estuviera ingiriendo el espadachín. El whisky del lugar ciertamente era de baja calidad, no obstante aquello, al ser hecho con un poco de miel, el dulzor agregado hacía que aquel alcohol supiera mucho mejor, siendo una bebida disfrutable; seguramente el Zar apreciaría el subidón de temperatura que aquello provocaría. Dharma, por su parte, con aquella espada bastarda y aires sombríos que lo caracterizaba, se posó a izquierdas del joven Kyo pidiendo un poco de ron, diciendo que quería "sentirse un pirata" o algo similar.

| No es necesario que me llames así | Dijo con una sonrisa ladina, toda vez que como grupo habían decidido que el pelinegro cargaría con el peso de ser capitán. Kyo por su parte, consideraba que aquello era meramente un mote, toda vez que creía que todos los presentes se encontraba en igualdad de condiciones, principalmente el y Dharma; sentía que el primo de Dharma, el cual llevaba por nombre Kaizer  había pasado ya por ciertas experiencias que lo aventajaban con respecto al par nombrado ut. supra, sin embargo, pronto el experimentaría las mismas cosas, o más peligrosas, logrando así ponerse a la par en un santiamén.

| Ya repasamos el plan unas tres veces... supongo que sería estúpido que los reiteráramos | Dijo el espadachin de cabellos cortos, para luego beber un largo trago que terminó su bebida, la cual fue rápidamente rellenada por el bartendero | En hora o media estaríamos zarpando, el navío se encuentra en el muelle siete, hubo un ligero cambio en relación a quienes nos darán el aventón... les contaré los detalles en el camino | Sentenció el muchacho.

Kyo había movido los hilos de sus contactos a los fines de buscar presas acordes a sus ideales, para que les dieran un aventón y así poder dar un golpe certero. En un principio, las víctimas iban a ser unos mercantes, pero posteriormente se presentó una oportunidad mejor, la cual el joven Kyo no desaprovechó.

Dharma también se unió en el punto de encuentro y su primera palabra era la de molestar, con justa razón, a Kyo era el que portaría el listón de capitán. Kaizer lo veía competente, como antes, la neutralidad juega un papel bastante importante y bueno, dentro de poco probarían su porte para tomar decisiones y enrumbarlos a lo que sería conseguir sus primeros “trabajos” como piratas. El estandarte y sobrenombre como piratas es, de momento, autoimpuesto hasta que la Marina los reconozca como tal.  Cuestión de tiempo para que ese tipo de cosas vayan sucediendo, es un camino que se tiene que labrar con paciencia puesto que les toca recorrer varios puntos para llegar a la cima.

Kaizer dio sorbo a su trago para terminarlo de uno solo puesto que sentía la necesidad de calentarse un poco ya que el clima estaba siendo un poco inclemente con respecto al frío. Levantó su mano derecha al camarero para que pudiera rellenar con wisky su vaso, el último, probablemente. El plan estaba estructurado, pero de nueva cuenta Kaien aseguraba que existe un ligero cambio sobre cuál sería el móvil que los transportaría | Confío en tu criterio, taicho | La confianza al 100% es algo que se tiene que ganar. De momento las cosas vienen bien por lo que desconfiar sería innecesario.

Las últimas palabras fueron las que retumbaron por un segundo ¿Alguien más? Kyo, sin dudas, tenía conocidos en Longuetown y, por lo visto, trataba de anexar todo de forma correcta para irse sin mayor inconveniente | Oh… ¿Quién viene? |Decía con una sonrisa de burla en su rostro. Tenía cara, por así definirlo, de broma ya que las últimas palabras eran algo dudosas. Sí, el Zar sería a todas luces el que le gusta molestar al resto y espera que tuvieran sentido del humor o carácter lo suficiente para soportarlo. Sus bromas nunca son pesadas o exceden límites, así que con un mínimo de actitud, como Dharma comprendería, sería lo suficiente para aguantar.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder
#3
Las altas horas de la madrugada, hacían adorno a una reunión de lo más interesante, pues Dharma siempre estaba dispuesto a ser sorprendido por la fortuna, el destino, el azar, o la divina providencia. Pero al final confiaba en que era parte de su propio plan, una especie de sexto sentido, algo más allá de cualquier habilidad, de cualquier emoción, de cualquier inteligencia e inclusive de cualquier deseo suyo o de otros. La mente del Zar sin duda era un espacio misterioso para quien tuviera la opción de observar solo la superficie de esta misma. Era desconocido si lo que hacía era real, pero al final lo real era lo que hacía. Una paradoja que definía momentos tan intrascendentes como estar en una taberna, tomando unos tragos, con quienes son ahora sus compañeros de armas. A pesar de que uno era familia no lo conocía del todo, en cuanto a historia y a pesar de que otro era nuevo, parecía conocerle por sus acciones, esto recaía en ambos pelinegros que estaban a su derecha. Pero que importaba un tiempo de quietud y paz, algo que no le interesaba al antiguo caballero de Lvneel. Que dicho título no tenía ningún efecto ni en él, ni en sus allegados, puesto que contar cosas de su pasado le parecía tan inútil, como pensar en el futuro cuando se es solo una hormiga.

|...|

Había escuchado atento y no pronuncio palabra alguna, pues por ahora de noche su mente se concentraba divagando levemente en el juego que tejen las parcas, algún día el seria capaz de mover los hilos de todos esos seres. Y ¿para qué? por muchas razones. Una sonrisa inexplicable se dibujaba en Dharma, pero dicha mueca era inexistente para los ahí presentes, su capa que también fungía como una especie de túnica, le cubría hasta por debajo de su nariz, dejando sin vista lo que es la zona de su boca. El Zar llevaba ambas manos a su cabello y ajustaba su banda carmesi, la cual sostenía su larga cabellera e impedía que dicha melena azabache, fuera un impedimento a la hora de sortear el destino. Y como tal no había mucho más que agregar, el juego de los recién conocidos ya había pasado, pero ocurrió un pequeño detalle.

|Bro Esperar, cuando es necesario, no es una espera es el destino trabajando, la ley universal ¡jah!|

Con una pequeña risa y sonrisa maligna que solo el efecto sonoro podría ser apreciado, Dharma sentenciaba, dando su opinión. A veces podía hablar de formas un tanto más extrañas a lo común. Sin ninguna intención aparente, sola era ese estado de quietud, un gran lobo encerrado, esperando saciar sus ganas de ejercer el poder y la violencia. Pero era cierto, no podía hacer más. Se remitió a seguir sentado en dicho establecimiento y a su manera dar entender que estaba conforme con la espera. Pero no sin antes levantar su vaso un poco, dando la mímica entendible para que el cantinero le sirviera otro trago del ron oscuro, que dicho sea de paso, no tenía tan mal sabor, para ser un lugar de poca monta. Mientras tanto los minutos continuaban. No había más que repasar y Dharma no era de los podía participar en una plática superflua.

| ¡¿Qué quieres decir con que no hay más alcohol?! | las otras dos camareras se miraron espantadas |. ¡Tenemos dos barriles en el almacén y no serán suficientes para abastecer a los comensales!| se llevó las manos a la cintura.| ¡No puedo creer que Sybill siga ignorando mis exigencias! | las miró furiosa |. ¡¿Y qué demonios hacen aquí paradas?! ¡Vayan a conseguir más combustible! ¡YA! |

Ambas muchachas se miraron con nerviosismo mientras la chef se dirigía a la oficina del ama como un aura demoniaca. Debatieron sobre cómo lograrían conseguir más alcohol para le velada y lo que les pasaría si no lo lograban cumplir con lo ordenado. Sí, era cierto, si ellas volvían sin la cantidad adecuada de barriles o, en su defecto, sin ninguno de ellos, seguramente el ama y la chef terminarían quemándolas en el enorme horno de piedra.

Un pequeño destello surgió en el interior de su fuente de la sabiduría cuando las chicas caminaron temblorosas hacia la puerta de servicio e, instintivamente, echó un vistazo a la oficina del ama, quien ahora mantenía su atención en la discusión que sostenía con la chef. El corazón se le aceleró y sin darse cuenta comenzó a contener la respiración mientras ponderaba todas sus opciones.

Aquellas interrogantes se arremolinaron en su cerebro al tiempo que todo le transcurría en cámara lenta y por el resto de su vida sólo recordaría la sensación de la lluvia sobre su cuerpo, así como la extraña ansiedad que le sobrevino al percatarse de lo que había hecho.

Sus pies avanzaron por instinto al notar que la puerta se cerraba tras de sí y ni siquiera se molestó en ver hacia donde se dirigiría, pues, al ser consciente de lo que acababa de pasar, el temor de que el ama Sybill saliera en cualquier momento para matarla se apoderó de su cuerpo, haciéndole escapar por el callejón por donde llegaban las entregas de víveres para el burdel.

Giró un par de veces entre las calles, buscando orientarse por la información que había tenido de Reino de Briss con los años, cuando su cuerpo colapso ante la falta de aire.

Apoyó las manos en el suelo tratando de serenarse y de controlar el ritmo acelerado de su corazón, parpadeando un par de veces para aclararse la vista. Su largo cabello estaba en el suelo y los preciosos adornos que lo sujetaban se encontraban estropeados. Fue entonces que levantó la mirada para tener una mejor idea de su ubicación, notando que a unos metros se hallaba la puerta a lo que parecía ser un bar.

La sensación de peligro volvió a recorrerle por la espina dorsal, echando un vistazo hacia atrás, esperando encontrarse en cualquier momento con el ama Sybill. Sin embargo, antes de que eso sucediera, se levantó del suelo y avanzó con prisas hasta el lugar entrando por la puerta. El cantinero le echó una mirada de extrañeza y ella avanzó hasta la barra con seguridad, quitando los adornos de su cabello para que este cayese hasta sus tobillos.

Su ropa escurría y tenía algunos mechones pegados a su rostro, pero poco le importó. Rebuscó entre los bolsillos de su mandil donde quedaban algunas propinas de esa noche; no obstante, antes de que pudiese dejarlos en la barra su cuerpo se congeló al encontrarse de frente con la mirada de la única persona del exterior que conocía su existencia.

Una sonrisa burlona se esbozó en su rostro y el miedo de ser atrapada por el ama Sybill se disipó, siendo reemplazada por el alivio de saber que tal vez tenía una oportunidad.

| No te reconocí sin varias mujeres a tu alrededor. |

Soltó de forma burlona sin reparar en los otros dos hombres que lo acompañaban.

| Alguien... o tal vez nadie, ya veremos lo que depare el resto de la velada que nos encuentre en tierra firme | Respondió así Kyo a la pregunta que fuera hecha por Kaizer Zar. Estaba siendo vago, cuanto menos, en relación al tema en cuestión, pero sería completamente innecesario traer a colación a personas que podrían no apersonarse en el lugar. A las claras estaba que aquel grupo necesitaba de alguien que haga las veces de soporte cuando estuvieran en el frente; medicina, navegación, geolocalización, climatología, e infinidad de disciplinas desarrolladas a lo largo y ancho de los mares, estaban ausentes en aquella pequeña partida que prontamente iniciaría su travesía. En el camino quizá conocieran a gente interesante que adhiriera a sus objetivos y supliera las falencias del grupo, sin embargo sería una tarea trabajosa el abrirse a extraños, por lo menos para el joven Ryushoku.

Dharma por su parte, se limitó a filosofar de forma escueta y concisa; aquel sujeto que tiempo atrás se presentó como taciturno y de pocas palabras, lentamente había comenzado a soltarse. Tenía un humor extraño, bah... ninguno de los que conformaban aquel trío podían alegar un ápice de normalidad, ciertamente eran "llamativos" por decir lo mínimo.

En silencio bebió aquel vaso de whisky que le fuera servido con anterioridad, el cual fue rellenado casi instantáneamente por quien dirigía el lugar; malo para los negocios el hecho que estuviera vacío, bueno para Kyo, Dharma y Kaizer, quienes podían abstraerse de cualquier tipo de problemas hasta que pudieran emprender el viaje.

Sin embargo, con un estruendo, la puerta detrás de ellos se abrió de par en par, tal como lo había hecho cuando ingresaran los Zar al bar. De entre la oscuridad ingresó una pequeña pero conocida figura; aquella larga y llamativa cabellera blanca (o rubia, Kyo nunca supo diferenciar de que color se trataba, toda vez que las iluminaciones cada vez le jugaban una pasada diferente) y esos distintivos adornos que sonaron finamente en el preciso instante en que se estrolaron contra el suelo de madera del lugar, le hicieron saber instantáneamente de quien se trataba. Por si fuera poco, la pequeña joven soltó una broma audible a todos los presentes, pero que claramente esclarecía las circunstancias en que Kyo y Evie se habían conocido.

| Ya... yo no veo que traigas contigo tus tan adorados libros que tanto cuidas y añoras...| Soltó de manera sarcástica a la joven muchacha, pues sabía que aquellos libros habían sido en gran medida una suerte de barrotes | ¿Y la vieja? |Soltó bebiendo un trago de su vaso de whisky, el cual era sostenido por su zurda, mientras que con su diestra asimilaba una hoja y la pasaba por su propia nuez de adán, preguntando efectivamente si la había asesinado. Seguidamente notó que se encontraba completamente empapada en aquella fría noche, por lo que se sacó su sobretodo y se lo extendió; a pesar de que también estuviera empapado, era lo mejor que tenía para ofrecer en aquel momento.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder
#4
Queda claro que Kyo es una persona de las cuales no les gusta hacerse problemas por las cosas que puedan pasar o no y él no puede controlar. Esperaba a una persona que podría o no llegar y eso no parecía alborotarle. En ese sentido es como Kaizer y algo más alejado de Dharma. Con cada minuto que pasaba era uno menos para dejar el Reino de Briss |¡Hahaha! Es una buena opción dejar que la velada nos sorprenda, en todo caso |Una nueva risa acompañaba su rostro.

Era inevitable sentir emoción. El cantinero era el único público, quizás el primero en observarlos como un todo en el inicio del camino hacia la piratería, posiblemente en un futuro, lejano o no, podría jactarse de haber tenido a grandes celebridades sentados frente a él y servirles el último trago antes del inicio. Eso podría resultar hasta poético. Dharma habló con metáforas cosa que es común en él y eso le da un plus, desde que recuerda era una de esas personas que dicen mucho majeando un lenguaje que la media no suele utilizar |Eso ya es más propio de ti, primo, extrañaba hablaras de esa forma| Dijo Kaizer.

|Esperare… |Se está volviendo algo recurrente que sus palabras se vean interrumpidas. Una figura entró como un rayo en el lugar quebrando con la armonía de la reunión y no fue hasta que la nueva presencia llegó hasta la barra que Kaizer pudo darse cuenta de que era la figura de una mujer mojada, fatigada y con el rostro visiblemente desencajado ¿Qué pasaba? El Zar se puso en modo de alerta ¿Alguien la estaba persiguiendo? Fue por eso que afiló su mirada y dejó su trago sobre la mesa. Las dudas fueron despejadas casi de inmediato por la fémina que dictó palabras para Kyo, a golpe de vista era la persona que esperaba se uniera a la reunión. Bueno, no se puede decir que su presentación no fue cuanto menos digna de quedar grabada en los recuerdos, original |¿Imagino que ella es por quién esperábamos? |Se incluía en la pregunta, después de todo ahora son una banda.

Kyo a pesar de su personalidad frente a otros resulta una persona con principios de empatía bastante alto, sin dudar le dio su sobretodo para que se calentara. Kaizer hubiese hecho lo propio, pero era reconfortante ver eso |¿Deberíamos marcharnos? |Si alguien estuviese cerca persiguiéndola lo mejor sería traslada su conversación a otro lado ya que las cosas estaban planeadas con antelación y, por lo dicho por Kyo, tenía todo bajo control para que emprendieran salida.

La espera no había sido tan larga, o quizá Dharma tiene en cuenta el dicho por un antiguo hombre de ciencia. El tiempo es relativo y en verdad puede serlo. Escucho de igual forma las palabras de su primo, el siempre tan animado y amigable, así eran desde chicos, pero Dharma siempre había sido un tanto más taciturno, solitario y poco hablador. Pero cuando sentía confianza podía expresarse de muchas maneras unas hasta inusuales, pero usualmente ocurría al parafraseo filosófico, para tratar de indagar en las mentes de todo aquel que lo escuchara. Kaizer era de esas personas que podría comprender mejor a Dharma, quizá por el tiempo que han convivido y también porque vienen ciertamente de la misma familia. Aunque cada uno tuvo diferente maestro, al final su abuelo era el que más consejos les había brindado por un tiempo.

| Cuando dices eso recuerdo al viejo Altair...|

Justo terminaba sus palabras con tintes nostálgicos y familiares, mientras escuchaba las palabras de Kyo, quien no estaba tan seguro de que la futura visita fuese a aparecer, pero no pasaron muchos instantes cuando una figura pequeña y rubia se aparecía en la entrada, como una rata mojada. Estaba lloviendo pero al parecer aquel ser no había tenido el más mínimo cuidado con la lluvia o quizá disfrutaba de ella con mucho ahincó, pero era algo que realmente a Dharma no le interesaba, pero aun siendo una desconocida, el análisis instantáneo desarrollado por el Zar espadachín, era algo inherente a su persona. Pero bueno ahora le era de utilidad, puesto que no había que hacer muchas preguntas, la niña o mujer ahí era lo que estaban esperando. No le incomodaba su apariencia, aunque no se veía alguien que pudiera lidiar con factores más complicados como la guerra, quizá era de utilidad en otros ámbitos, las habilidades útiles podían venir en envases diferentes.

| ¿Quien perseguiría a una niña en una noche lluviosa? | Musitaba con el tono peculiarmente oscuro que poseía y se ponía de pie mostrando su ostentosa figura con aires oscuros que sobrepasaba los 2 metros de altura, su cabellera azabache se mecía levemente por las corrientes de aire que se habían incrustado en aquel salón. | Pero sea así o no tenemos algo de prisa, ¿cierto Taicho? |

Exhalo sus vocablos  en un tono mas amable, aunque a la vista solo estaba parte de su nariz y sus ojos marrones, que yacían ocultos tras su peculiar capa, al tiempo dio un paso corto hacia el frente solo para zafarse de la barra en aquella taberna y sacudiendo levemente sus ropajes, estiraba levemente sus manos hacia el frente para tronar sus dedos, un pequeño tic que hacía de vez en cuando, pues sus manos estaban acostumbradas a tener entre ellas su  gran arma, la cual estaba reposando por lo largo de su espalda y a simple vista no era tan notoria, se camuflaba con su estatura y su melena oscura. Sus ojos esmeralda miraban hacia la pequeña mujer que estaba totalmente mojada, cuya figura no representaba a alguien no mayor de 20 años al menos que fuese de esa clase de personas que tienen la peculiaridad de aparentar mucho menor edad aunque sean realmente mayores. Sin más que decir Dharma estaba de pie, si decían que se mantendrían aun en ese lugar, no habría dilema alguno, pues volvería a tomar su asiento, pero ese sentido extra que poseía le indicaba que realmente solo estaban esperando a aquella mujer de cabellos tan rubios que de repente parecían blancos.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)