Que hermosa era la ciudad Gear antes de que se fuera a la ruina. Los ancianos cuentan con orgullo como sus banderas simbolizaban el progreso y el avance tecnológico. Como la población se enriqueció tanto con la venta internacional y fueron pioneros en la producción de armas por todo el South Blue. Nadie les hacía frente. Pero la codicia rompe el saco, o eso dicen. Los empresarios y propietarios de las fábricas, aquellos que atesoraban la mayoría de la fortuna de la región, empezaron a hacerse con puestos de poder e influencia. La política se corrompió y la burguesía devoró la ética y la moral para seguir amasando fortuna a costa de un pueblo cada vez más esclavo.
A día de hoy, con nuevas generaciones nacidas en una guerra que no parece tener un final cerca, la ciudad Gear tiene una de las divisiones de clases más grandes registradas en todo el mundo, con zonas de grandes riquezas que resisten intactas y barrios marginales abandonados a su suerte que sobreviven a duras penas. Cementerios de fábricas que alguna vez fueron el orgullo de todo un país.
Nuestro protagonista, Itzel Yajiri, ronda por estos suburbios. Nadie sabe como un Lunaria tan imponente como él se pasea por estas zonas de mala muerte, pero las malas lenguas hablan de que está cazando fortunas. Y es que esto es lo que se destila aquí. En los guetos de Gear, hay una costumbre que solo las bandas organizadas y los tipos más fuertes pueden disfrutar. Se lanzan a la caza del tesoro en estas fábricas abandonadas en busca de todo aquello que tiene valor: Armas, materiales de primera calidad, grandes fortunas olvidadas. La guerra trae desgracia para todos, pero los más fuertes y astutos saben sacar provecho hasta de las situaciones más precarias.
Hay un nuevo rumor en la ciudad. Uno que se extiende como la pólvora. Se habla de una fábrica de venenos y armas químicas, de la empresa Ichiban Yakuza. Un lugar que estuvo en apogeo a inicios del conflicto que se sufre hoy en la isla, pero que quedó en ruinas tras la muerte de su propietario y que nadie quiso heredar. Al estar cerca de la zona marginal, quedó en desuso hará varios años y nadie ha querido inspeccionar sus interiores por el peligro que supone acercarse a una zona que todavía tiene materiales y gases nocivos. Se comenta que, como nadie ha peinado la zona, la caja fuerte del propietario se debe de mantener intacta en el piso inferior con todo su patrimonio. Puede ser un suicido, pero la promesa de un puñado de oro que te cambie la vida para siempre, llama la atención de cualquier oportunista.
La noche cae en la ciudad de Gear muy pronto. En el polígono industrial donde se encuentra la fábrica, apenas llega la luz de las estrellas y el aire está totalmente viciado de contaminación. Una leve niebla dificulta la visibilidad y el fresco de la noche tampoco ayuda. Itzel se encuentra en los alrededores de la fábrica. Puede que el oro lo esté empujando. Tal vez su sed de aventuras. O tan solo su curiosidad. Solo él sabe porque está aquí. Frente a él, una verja metálica fina, de unos 5 metros. No parece un desafío. La puerta principal está cerrada con una cadena y un candado. Nada que Itzel no pueda reventar con destreza o pura fuerza bruta. Aunque podría llamar la atención de los merodeadores. Aunque la información que circula habla de que la caja fuerte está en el sótano, hay una ventana en el segundo piso que está abierta. Acceder puede ser complicado, y le dejaría en el piso de arriba, pero seguro es más silencioso que reventar la puerta principal. No parece haber ningún otro acceso más. Y por el momento, no hay nadie a tu alrededor, la calle está desierta. Se te hace raro, pero si quieres actuar, ahora es el momento.
Ichiban Yakuza, la fábrica de químicos
¿Que hará nuestro protagonista?¿Se adentrará en la fábrica como una fuerza imparable por mucho que llame la atención? ¿O será más sutil y alcanzará los accesos superiores? ¿Encontrará otro método para entrar o tal vez decide esperar y no ser el primero en poner un pie dentro? Itzel es dueño de su destino en este momento.
Datos de interés
Resumen
Se comenta la situación actual de Gear
Un rumor se extiende
Itzel se encuentra frente a la fabrica y se le plantean diferentes opciones para entrar
Como proceder?
Bienvenido a tu primera aventura. Espero que la disfrutes y aprendas mucho.
Lo primero y lo ideal es que Itzel reacciones y explique un poco que le motiva estar aquí y que anda buscando y porque
Luego, frente a la fábrica y en busca de la fortuna oculta, tú decides como accedes a la fábrica o si no hacerlo. Todo acorde a lo que haría él personaje y como gustes
Off
Al igual que le digo a tus compañeros, es un gustazo enorme poder ser vuestro narrador. Espero que te mole y le des rienda suelta a tu personaje
Como hablamos, va a ser una aventura enfocada en obtener un botín interesante, así que a buscar el tesoro jeje
Había llegado a la ciudad y no por pura coincidencia, asere; yo venía detrás del dinero, de to’ los berries que pudiera juntar, y a esta altura de la vida ya me importaba un carajo a quién tuviera que dejar sin aliento pa’ conseguirlos. He pasado tanto tiempo persiguiendo monedas que la vergüenza se me perdió hace años; a los sesenta y pico uno aprende que la deuda no espera por la dignidad. Aquí, en Gear, se oyen historias de fábricas abandonadas, esqueletos de hierro y humo que ya no respira, seguro que entre esas chimeneas hay materiales, cacharros y armas que valen más que una promesa escrita. Camino con la guadaña al hombro, el pecho al aire y la sonrisa rota, oliendo el metal como quien busca leña, si hay que pelear, peleo, y si hay que robar, robo, pero que quede claro, compay yo no mato por placer, mato por el fuego que me arde dentro, por esa deuda que ni los dioses quieren cargar.
Poco después de llegar a la ciudad me llegó al oído un cuento raro, una fábrica de venenos y artilugios químicos, coño, de una empresa cuyo nombre ni me interesa recordar. No sé la historia completa, asere, y la verdad me importa un carajo, pero si hay berries ahí dentro, yo me meto hasta la cocina. La gente del barrio me miraba con los ojos pegados, como si yo fuera un bicho raro, ¿será por el color de la piel, o porque ando sin camisa como un pordiosero que se negó a vestir la vergüenza? Óyeme, compay, que me miren todo lo que quieran. Yo camino oliendo el metal y escuchando el rumor de las cosas, y si la fábrica guarda monedas, cacharros o lo que sea que venda por berries, voy pa’ allá con la guadaña al hombro. No voy a fingir valentía donde no la hay, vengo por el fuego que me jodió la vida, por la deuda que no sabe perdonar.
La puerta de adelante estaba bien cerrá y parecía que no había otra entrada que no fuera volar pa’l segundo piso, así que no me lo pensé dos veces, asere, pa’ un humano o pa’ cualquiera sin alas eso hubiese sido un trabalenguas, pero yo todavía tengo las mías, mis alas negras como carbón que me recuerdan a casa, y con ellas me lancé sin ceremonia hacia la segunda planta. No es que presuma, compay, pero uno aprende a usar lo que le queda, ¿tú me entiendes? Me impulsé, abrí una ventana vieja con las plumas rozando el marco y me colé adentro como quien entra a un fogón familiar sin permiso, sin timidez y con la guadaña al hombro, oliendo a polvo y a metal viejo.
Aclaraciones
Como aun nos encontramos en un ámbito meramente narrativo, hago uso de mis alas para llegar al segundo piso sin problemas, pues no veo a nadie en los a los rededores. No narro como se ve el interior porque no tengo nada de información que me abra la mente así que lo dejo a tu criterio.
Acceder a la fábrica ha sido un imposible para mucha gente. La verja metálica, la enorme puesta con candado y cadenas, la mística terrorífica que rezuma la fachada... Todo son dificultades para cualquier ladronzuelo. Pero Itzel no es un cazafortunas del montón. Tu cuerpo fibrado, aparentemente desnutrido, esconde una fuerza y resistencia digna de atleta de élite. Y con ese enorme tamaño y las poderosas alas negras, no hay obstáculo que no puedas sortear. Frente un aspecto débil, se esconde un guerrero formidable.
Observas atento, analizando todas tus posibilidades. Nada te supone un reto, pero tampoco piensas en llamar la atención de forma exagerada. Tu oído, el más agudo de tus sentidos, te alerta de que hay gente que viene desde calles lejanas, así que te moviliza. Con un poderoso aleteo, alzas el vuelo y alcanzas el enorme ventanal del segundo piso. Sostenido en el aire, compruebas si la ventana está abierta y... ¡BINGO! un acceso directo al interior.
Entras justo, con las alas casi rozando el marco de metal, pero logras pasar. Una vez dentro todo está excesivamente oscuro. Apenas se puede ver un paso por delante. Aunque eso no es problema para un Lunaria, ya que puedes prender partes de tu cuerpo y así tener fuentes de luz.
Frente a tí hay una sala de almacenamiento enorme. Es tan amplia que ocupa toda la planta. A tu alrededor, la mercancía que esta fábrica dejó abandonada hace años. Centenares de contenedores blancos, de alguna especie de aleación de cobre oxidado. Hay adhesivos de peligro en cada uno de ellos. Y también otro que te llama poderosamente la atención: Inflamable. Hay que ir con cuidado con esa llama. Un pequeño brillo fluorescente delata una pequeña fuga en uno de estos contenedores ovalados. Está algo alejado y de difícil acceso, pero ha dejado un charco de líquido verde con muy mala pinta. A parte de eso, no parece haber nada más, tan solo una escalera al fondo opuesto de la sala que accede al segundo piso.
Almacén de Químicos
Pero... ¿Qué es eso? Hay algo... Algo suena desde la escalera. Te acercas y, sí, hay dos voces conversando entre ellas. La voz más aguda parece llevar la conversación, aunque suena preocupada. -Te lo juro, Tomás. ¡He oído algo! No sé de dónde viene pero he oído algo...- La otra voz, más grave e imperativa, responde con agresividad. -Callate la puta boca Jerónimo. Nos tienes hartos a todos con tus elucubraciones.- suena una colleja. -Sabes de sobra que nadie se atreve a entrar.- Te acercas todo lo que puedes sin delatar tu posición, pero te es imposible verlos con claridad si no es bajando las escaleras hasta el primer piso. Lo máximo que llegas a percibir es un reflejo en un vidrio roto. Dos siluetas deformes que se dibujan de un tamaño similar. Las puedes ubicar bien en caso de querer lanzarte con un ataque sopresa. La discusión no termina. -Tomás, vamos a mirar arriba. No perdemos más de dos minutos...- pide la voz temerosa. El compañero no tarda en amenazar. -Vamos a subir, si. Y cuando veas que no hay nadie te voy a pegar una paliza.-
Oyes los pasos y ves en el reflejo como las figuras de mueven. Te toca actuar. Puedes decidir esconderte. Tal vez tú mejor arma es el diálogo y prefieres revelar tu posición antes de que te descubran. O quizás no estás para tonterías y frente a una posible amenaza atacas primero. Solo tú controlas tu propio destino.
Datos de interés
Resumen
Itzel sube y entra en la fábrica
Observas la segunda planta al completo
Escuchas una discusión en la planta de abajo
Aprendizaje
Primero de todo, decirte que me ha gustado mucho ese tono y vocabulario único de Itzel. Le da un carácter original que lo convierte en un PJ carismático y auténtico
Al igual que con tus compañeros, pero tú mejor, te recomiendo darle más juego al apartado de spoilers. Ahí puedes añadir karmas que justifiquen tus acciones y todo aquello que explique como actúas. Aún así, bien por usarlo para aclarar cositas.
Bélico
Como tal, no sufres acciones bélicas en tu contra, pero en caso de decidirlo, puedes empezar el combate
El nivel y las estadísticas de los NPC son un misterio, al igual que su apariencia.
Lo que puedes definir es su posición y atacar si lo consideras. Tú rolea el ataque sorpresa y lo añadiré en el siguiente post con la información que ves
Off
[spoiler=Como proceder]
Vuelves a tomar una decisión. En esta situación puedes esconderte, dialogar o atacar de primeras.
En caso de esconderte, puedes rolear con toda la sala o desde fuera de la casa, la decisión es tuya
En caso de dialogar, tu decides cuando y como.
Si atacas, como indico en el bélico, has de lanzarte a por uno de los dos en un ataque sopresa
[spoiler=Off]
HE VUELTO
Disculpa el retraso. El adulting es duro. Pero aquí estoy para darle a fuego con vuestras aventuras