[pasado] Buenos días, Siri ha vuelto
#1
Rainbow 
Habían pasado varios meses en Toroa y Siri sentía como el ambiente se cargaba, sentía culpa por haber caído enferma en aquel preciso momento, incluso si pensándolo en frío era consciente de que ella no podía hacer más que reposar y recomponerse.  Por fin estaba mejor y su hermana pronunció las palabras que tanto esperaba 'estas curada'. Definitivamente tenía que hacerse más fuerte, había llegado el momento de entrenar como la que más.

Todas aquellas emociones, a veces frustrantes, las paliaba el hecho de ver cada noche volver a sus dos nuevos amigos, habían permanecido a su lado incluso si apenas se conocían, era un inicio complicado, pero bonito después de todo.

Aquella mañana se levantó temprano, antes que los demás y salió sigilosa de la habitación, llevando el dedo índice a sus labios pidiendo silencio al ver al pequeño Omi asomarse entre las sábanas de Gideon.

Una vez fuera estiró todo su cuerpo, que crujió más de lo esperado, y bajó las escaleras con entusiasmo, a mitad de camino se cruzó con Gemma, una de las empleadas del lugar a quien había cogido especial cariño, se preocupó mucho por su bienestar y por gestionarle la medicación los días que su hermana no podía acercarse y los chicos habían salido a la ciudad.

-¡Hola Gemma! Mírame ¡Primer día de libertad! Justo iba abajo a pedir un desayuno gigante para celebrarlo con los chicos- Exclamó sonriente.
La chica le devolvió una plácida sonrisa, no era una chica de muchas palabras, pero se notaba una alegría genuina por la recuperación de la joven pintora.
-Eso es maravilloso Siri, estaré abajo en un minuto para atenderte-
-¡Gracias! Shihihi- Siri se deslizó por la barandilla de lo que quedaba de escalera y aterrizó en la primera planta, dirigiendo su paso hacia la cantina.

Gemma no tardó en llegar y prepararon juntas una bandeja con dulces de todo tipo, café recién hecho y té, coronada por un 'corre a cargo de la casa, me alegro de que estés recuperada'
-Jopelines Gemma, ¡muchísimas gracias!-

Siri emocionada se dirigió a la habitación y está vez abrió la puerta sin sigilo ninguno, gritando un poderoso ¡Buenos días familia, el desayuno está servido!
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#2
La sensación de las pequeñas patitas de Omi recorriendo su pecho le hizo abrir los ojos poco a poco. El hurón se puso justo frente a su cara, olisqueándole y le lamió la mejilla, Gideon le sonrió y, aún adormilado, acarició con tranquilidad la cabeza de su mascota. La habitación seguía en penumbra, pues bajaban las persianas cada noche para que Siri pudiese descansar más tiempo por las mañanas. La chica llevaba meses en cama y Gideon estaba preocupado. La noche anterior la muchacha parecía encontrarse mejor, eso era lo único que le daba algo de esperanza. Gideon bostezó y con la mano con la que acariciaba a Omi lo apartó, dejándole en el colchón. Se incorporó con cansancio en la cama y se dirigió al baño, se conocía el camino con los ojos cerrados, tanto tiempo en aquellas cuatro paredes habían hecho de aquel lugar su hogar y sabía que cuando partiesen a la mar lo echaría de menos. Era raro tener otro hogar del que acordarse con añoranza.
Llegó al baño y se peinó vagamente con las manos el pelo, hoy no se sentía con las ganas de arreglarse, se recogió el pelo en un moño al estilo de los samurais y se lavó la cara. Al volver al cuarto encontró a Kevin ya despierto, terminando de vestirse, así que hizo lo mismo.
— Buenos días Kevin, ¿has dormido bien? —Gideon miró hacia la cama de Siri, estaba vacía— ¿Has visto a Siri? Sé que anoche se encontraba mejor, pero me parece raro que no esté por aquí a estas horas…
Gideon cogió sus ropas y se vistió con desgana, hoy era uno día de esos en los que se quedaría toda la mañana en la cama y, si apuraba, todo el día. Omi saltó del colchó hasta el suelo y justo cuando Gideon se colocó su chaqueta se subió agarrándose de la tela y se dejó caer en su cuello. El chico acarició de nuevo a Omi.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió dejando paso a una Siri emocionada, la alegría había vuelto a su rostro y con ella traía una bandeja llena de comida. “Buenos días familia, el desayuno está servido” anunció y a Gideon se le emblandeció el corazón al escuchar la palabra familia salir de la boca de la chica. Se acercó a ella, cogió la bandeja, depositándola en la mesa y fue hacia ella de nuevo para levantarla en un abrazo.
— ¡Siri estás mucho mejor! ¡No hacía falta que hicieras todo esto!
Omi se desplazó desde el cuello de Gideon hasta el de Siri mientras emitía sonidos de alegría.
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#3
Era otro día en Toroa, otro día en el que, como era costumbre, Kevin se encontraba durmiendo, acurrucado, en el suelo de la habitación de Siri y Gideon. La pobre artista pelirrosa llevaba ya unos días enferma, cosa que preocupaba en demasía al hombre trajeado y hacía que se sintiera impotente.- S-si tan sólo tuviera alguna noción básica de medicina...- Pensaba constantemente el oficinista ante la imposibilidad de poder ayudarla, más allá de asegurarse que, la energía de la chica, no le permitiera saltarse sus momentos de reposo. Esta situación hizo que Kevin tomara la decisión de, en un futuro cercano, realizar un curso de formación de curandero. Si iban a seguir juntos y adentrar en el Grand Line, necesitarían a alguien que, no solo tratara con enfermedades, sino con heridas. Además, que narices, era otro añadido a su ya extenso curriculum.

Kevin, aún adormecido, sintió con Gideon se despertaba y levantaba para ir al baño. En ese momento, se enderezó y se estiró al mismo tiempo que bostezaba y observaba que, la cama de Siri, estaba vacía. Kevin se quedó a cuadros.- ¿¡SI-SIRI!?- Pensó, escandalizado y con característico parpadeo en su ojo izquierdo, al no saber donde se encontraría la artista. Era cierto que la noche anterior mostraba síntomas de encontrarse mejor, pero ya sabéis como es este muchacho. Rápidamente se comenzó a vestir, con su clásico traje y corbata, a lo que, convenientemente, Gideon salió del baño con Kevin ya vestido. Pudo observar que, ese día, el skypiean no llevaba maquillaje, además de llevar el pelo recogido en un moño al estilo samurai. Según lo que habían hablado en anteriores días, Kevin entendió que ese día se identificaba más como un chico. Su amigo le dio los buenos días, preguntándole sobre como había dormido, además de si sabía dónde se encontraba Siri.- ¡Bu-buenos días Gideon! Pues me estoy acostumbrando cada vez más al suelo je je... ¡A-así que genial!- Dijo con una sonrisa y risa sincera.- E-en cuanto a Siri... Ni idea... Iba a salir a buscarla ahora... ¡Es una tragedia!- Kevin se llevó las manos a la cabeza mientras Gideon se disponía a vestirse, con algo de desgana.

Entonces, Siri apareció dando los buenos días enérgicamente, llamando al dúo como "familia", con una buena bandeja de comida para desayunar. La felicidad por ver que Siri estaba bien, que no estaba desaparecida, que les había llamado familia, y que llevaba el desayuno, ahondó el corazón de Kevin, haciéndole que se le escaparan varias lágrimas.- ¡¡SIRIIIIIIIIII!!- Kevin comenzó a llorar a cántaros. ¡Qué buena manera de empezar la mañana!
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#4
Cruasanes rellenos de arándanos recién salidos del horno, tostadas con mermelada y macedonia de fruta, quiso añadir también algo salado, un poco de queso y embutidos que preparaba la familia del posadero. Desde lejos se veía el vapor del café y la leche calientes, y Siri hacia equilibrios para que las tazas, apiladas una encima de otra, no cayeran al abrir la puerta. 
Entró en la habitación con una gran sonrisa y no pudo evitar que sus ojitos se empañaran al ver la reacción de sus amigos al verla.

Gideon se encargó de poner la bandeja en lugar seguro y no tardó en abrazarla, la diferencia de altura hizo que sus pies se despegarán del suelo , notó las patitas de Omi moviéndose al rededor de su cuello y la sensación se le hizo familiar, como si en sus largos dias en cama le hubiera hecho alguna que otra visita, la idea le hizo feliz. Kevin no tardó en estallar en llanto, ¡lágrimas de alegría claro! Siri se acercó a él para dar un abrazo a su amigo.

La atmósfera, tan emotiva como era, se vio interrumpida por el sonoro rugir de estómago de las cuatro panzas presentes, el olor de aquel desayuno no perdonaba, los cuatro giraron la cabeza coordinados hacia la mesa donde estaba el desayuno, de pronto hubo silencio. Un, dos, tres... -¡QUE APROVECHE! SHIHIHIHI- Enunció Siri dando el pistoletazo de salida a que todos se sirvieran sus respectivos platitos.

Siri decidió hacerse un cacao caliente y dejar el café al empresario. Tuvo que soplar repetidamente antes de lograr dar el primer sorbo, apartó también uno de los cruasanes, el olor de los arándanos era maravilloso, se preguntó si serían silvestres, estaba casi segura de haber encontrado algunos de niña mientras caminando por el bosque, el recuerdo de su hermana la hizo feliz. Levantó la vista para observar, con algo más de distancia, a las personitas que tenía delante, habían decidido quedarse, la habían cuidado, y ahora se habían convertido en que siempre soñó que suponía tener una familia, eran nakama. La mirada del animalito casi leyéndole el pensamiento la puso nerviosa y dió un sorbo más veloz y más grande de lo recomendable chamuscandose la punta de la lengua en el intento -¡Auch, jopelines como quema!-
 
Acabaron de desayunar, llevaban meses sin comer tan rico, y decidieron que era hora de moverse. Aquellas cuatro paredes, de tan familiares que se volvieron, empezaban a calar en el ánimo de sus habitantes.
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#5
El desayuno que había traído Siri era inmenso, Gideon no sabía de donde salía tanta comida, pero no iba a rechazarlo después del hambre que habían estado pasando desde que habían empezado a escasear los berries. Vamos desde el principio. Gideon estaba feliz de ver a su amiga totalmente recuperada y con su habitual energía. Siri parecía distraída, se había quemado bebiendo de su taza, quizás tanto tiempo en cama había afectado a la pobre chica.
— Tenemos que contarte nuestra última aventura —Gideon se bajó el cuello de la camisa para enseñar las vendas— se llevaran una buena tajada. Ya estoy mucho mejor, pero uf, fue una batalla reñida. Por un momento pensé que todo estaría perdido, pero Kevin y yo pudimos con esos bandidos.
Cuando se encontraba totalmente cómodo era capaz de hablar por los codos. Gideon no sentía vergüenza ni ansiedad hablando con Siri y Kevin, de hecho era las primeras personas en muchísimo tiempo que habían conseguido abrirse paso a través de las barreras del Skypiean. Sea como fuere, aquel extraño grupo se estaba convirtiendo en una pequeña familia. El desayuno transcurrió entre risas y conversaciones sin gran trascendencia, hasta que llegaron a comentar que debían prepararse para poder salir a la mar lo antes posible. Siri necesitaba entrenar y Gideon estaba dispuesto a enseñarle un par de cosillas.
— ¿Quieres que entrenemos un día de estos en el bosque? —preguntó Gideon mientras se encendía un cigarrillo.
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