14-12-2023, 01:30 AM
El mundo está lleno de vida, de gentes, de historias y de ideas. A veces las cosas no son como las concebimos o como creemos que deberían de ser. Y con esta premisa lo obvio se transforma en excepcional.
Bajo mi criterio, no todo aquel que se hace a la mar busca de libertad o de liberación ha de ser mala persona o un criminal. De la misma forma que, por desgracia, no todos los marines entran al cuerpo por vocación y con la firme idea de proteger y servir a la ciudadanía. Entonces, encontrar un marine amable y predispuesto a dejarlo todo para salvar a un civil, es una rareza. Y este tipo de actitudes se agradecen.
Tras mi ofrecimiento y mi gratitud, la respuesta de Harry fue similar, con un agradecimiento y el clásico ofrecimiento. No obstante, parecía algo extrañado, aunque para nada disgustado. Probablemente por la idea de que un marine se rebajara a agradecer a un desconocido por sus actos.
-De verdad... Que tipo más agradable. A veces la vida te sorprende.- pensaba, mostrando la foto de Joe,al acabar las palabras Harry. Lo que no pensaba era que me fuera a sorprender una segunda vez. Y de que manera.
El vaquero se quedó mirando la foto. Por un segundo pensé que sería una reverenda estupidez y que no serviría de nada. Pero cuando me fijé, este tenía como un leve sonrisa risueña, como si alguna coincidencia le hiciera gracia.
-¿Le parecerá gracioso?¿Le parecerá atractivo?¿Lo conocerá? No creo... ¿No?- pensaba mirándolo, mientras él miraba la fotografía.
Afirmativamente, en efecto, Harry sabía quién era. Una casualidad del destino o una fortuna del universo, sea como fuere, Harry se había topado con el Héroe de los Cabos Gemelos por la isla, un par de días atrás, en un café.
No podía creerlo. El karma me estaba recompensando por salvar a aquel tipo, y eso que no creía en el karma. Al final mis buenas acciones tenían repercusión y toda la búsqueda y aventuras del lugar iban a tener éxito por fin. Mi cara en aquel momento debía de ser un mosaico de emociones entre felicidad, alegría, esperanza y alivio. Me apresuré rápido con una reacción desmedida para lo que solía ser.
-¡DIOS!¿EN SERIO?- grité ilusionado como si toda mi vida tuviera sentido -No me lo puedo creer... No hay tiempo que perder entonces, he de salir ya a buscarlo de vuelta.- susurré después guardando la foto. Acto seguido me puse frente a Harry e hice una referencia, inclinando mi torso paralelo al suelo y los brazos pegados al cuerpo. Desde ahí, anuncié -Harry Callahan, juro que no olvidaré este día. Mil millones de gracias.- me volví a poner firme y, mirando a los ojos de mi gran benefactor, le sonreí por una última vez.
Comencé a correr en la dirección indicada, con la mente puesta en encontrar al Comandante de la Marina Joe, el colmillo. Mientras, saludaba alzando la diestra y agitándola, despidiéndome de forma definitiva de aquel vaquero solitario, que tanto me había ayudado. ¿Que el destino nos volvería a juntar más adelante? Es posible, pero eso... Eso es otra historia...
Bajo mi criterio, no todo aquel que se hace a la mar busca de libertad o de liberación ha de ser mala persona o un criminal. De la misma forma que, por desgracia, no todos los marines entran al cuerpo por vocación y con la firme idea de proteger y servir a la ciudadanía. Entonces, encontrar un marine amable y predispuesto a dejarlo todo para salvar a un civil, es una rareza. Y este tipo de actitudes se agradecen.
Tras mi ofrecimiento y mi gratitud, la respuesta de Harry fue similar, con un agradecimiento y el clásico ofrecimiento. No obstante, parecía algo extrañado, aunque para nada disgustado. Probablemente por la idea de que un marine se rebajara a agradecer a un desconocido por sus actos.
-De verdad... Que tipo más agradable. A veces la vida te sorprende.- pensaba, mostrando la foto de Joe,al acabar las palabras Harry. Lo que no pensaba era que me fuera a sorprender una segunda vez. Y de que manera.
El vaquero se quedó mirando la foto. Por un segundo pensé que sería una reverenda estupidez y que no serviría de nada. Pero cuando me fijé, este tenía como un leve sonrisa risueña, como si alguna coincidencia le hiciera gracia.
-¿Le parecerá gracioso?¿Le parecerá atractivo?¿Lo conocerá? No creo... ¿No?- pensaba mirándolo, mientras él miraba la fotografía.
Afirmativamente, en efecto, Harry sabía quién era. Una casualidad del destino o una fortuna del universo, sea como fuere, Harry se había topado con el Héroe de los Cabos Gemelos por la isla, un par de días atrás, en un café.
No podía creerlo. El karma me estaba recompensando por salvar a aquel tipo, y eso que no creía en el karma. Al final mis buenas acciones tenían repercusión y toda la búsqueda y aventuras del lugar iban a tener éxito por fin. Mi cara en aquel momento debía de ser un mosaico de emociones entre felicidad, alegría, esperanza y alivio. Me apresuré rápido con una reacción desmedida para lo que solía ser.
-¡DIOS!¿EN SERIO?- grité ilusionado como si toda mi vida tuviera sentido -No me lo puedo creer... No hay tiempo que perder entonces, he de salir ya a buscarlo de vuelta.- susurré después guardando la foto. Acto seguido me puse frente a Harry e hice una referencia, inclinando mi torso paralelo al suelo y los brazos pegados al cuerpo. Desde ahí, anuncié -Harry Callahan, juro que no olvidaré este día. Mil millones de gracias.- me volví a poner firme y, mirando a los ojos de mi gran benefactor, le sonreí por una última vez.
Comencé a correr en la dirección indicada, con la mente puesta en encontrar al Comandante de la Marina Joe, el colmillo. Mientras, saludaba alzando la diestra y agitándola, despidiéndome de forma definitiva de aquel vaquero solitario, que tanto me había ayudado. ¿Que el destino nos volvería a juntar más adelante? Es posible, pero eso... Eso es otra historia...
Agradecimientos
