Mejorando el equipo [Fic de recolección y fabricación][P.R]
#1
Día 31, Otoño del Año 18
19:30, Bosque Utsukushi
Habiendo visto lo que hay por la zona en cuanto a posibles materiales, el joven arquero de la marina se decide a adentrarse un poco en el bosque cargado con su arco, unas cuantas flechas y su cuchillo, el cual creó para tareas de fabricación no para combate, aunque no deja de ser útil en un momento de necesidad. El joven camina con cuidado una vez deja el campamento improvisado para empezar a recolectar los materiales que necesita, y lo quiere hacer rápido, evitando quedarse en el bosque una vez se oscurezca con la puesta del sol, algo que complicaría el conseguir algunos de los materiales necesarios, mayormente el cuero, pues tiene que cazar animales concretos y por la noche sería raro encontrarlos. Los movimientos del joven son controlados y medidos, sabe que un paso en falso en un bosque puede complicar las cosas, por lo que se apresura a recolectar lo que necesita evitando cometer errores tontos. Esa no es la primera vez del arquero recogiendo materiales, de hecho es, fuera de sus labores como marine, lo que más hace el pelirrojo cuando no está metido en problemas, no están atacándole o no está entrenando, pues gran parte de sus capacidades dependen totalmente de su equipo, concretamente el daño y el alcance de sus ataques dependen de su arco, y por ello es que siempre busca la forma de mejorar su arco cada que tiene oportunidad.

Mientras camina su mente ya va ideando los pasos necesarios para mejorar el arco, además de algunas otras opciones que pueden añadir mejoras no solo a su arco, sino a las armas de sus compañeros para potenciarlos a futuro. El joven se mueve con cautela, observando los caminos intentando recordar lo que ya vio, aunque aún se está haciendo nuevamente la costumbre y la facilidad que tenía antaño de memorizar los caminos en los bosques, las características de los mismos y sus peligros. Por ahora el joven se adentra con la cautela de alguien que no conoce la zona, pero que sabe que al moverse por este tipo de zonas uno no debe confiarse y debe permanecer alerta. Sus orbes color fuego recorren los árboles de la zona, buscando la madera que tanto le llamó la atención las anteriores veces que se aventuró al interior del bosque, pero debido a que no tiene las habilidades necesarias no pudo hacer un mapa realmente útil para poder recordar el recorrido o la ubicación exacta de lo que quería, así que solo le queda adentrarse nuevamente y tratar de recordar el lugar mientras vuelve a buscar lo que le interesa.

Sus pasos poco a poco lo llevan cada vez más hacia el interior del bosque, por lo que cada vez está más lejos de los demás, siendo que por precaución y tal y como lo hizo las últimas veces, el joven activa su kenbunshoku haki a una distancia que le permita escapar en caso de una amenaza inminente, aunque por fortuna en sus últimas incursiones al bosque pudo volver con calma al campamento sin encontrar un peligro real, salvo su último viaje en el que notó algo raro pero lo bastante lejos como para que no representar un verdadero peligro, pero si hizo que se retirara antes de tiempo. Los ojos del joven arquero estudian con calma tanto la madera de los árboles como las hojas de la vegetación, pues de dichas hojas sacará la base de la cuerda que necesita para mejorar su arco. El joven no se limita a usar los ojos, cada vez que alguno de los árboles o alguna planta le llama la atención se acerca y, usando guantes por precaución, comprueba las características que tiene y comprueba que sean las que quiere para su arco. El joven busca algo firme con algo de flexibilidad para la madera y una mayor elasticidad pero manteniendo la resistencia en la cuerda, así evitará que la cuerda se rompa y logrará mayor potencia de disparo.

El joven anota mentalmente lo que va notando mientras no encuentra un material que diga, éste es el que quiero y que hará que mi arco sea aún mejor. El joven avanza con su arco listo para cuando vaya a tener que cazar su presa, pero de momento está centrado en encontrar la madera y la base para la cuerda, pues sin Rasmussen su capacidad de carga se redujo de forma exponencial, pues todo lo que su peludo amigo cargaba ahora lo tiene que cargar el marine. Poco a poco el marine va recorriendo la zona del bosque que le suena tener la madera y las plantas que le gustan, y es mientras recorre esa zona que sus oídos perciben unas pisadas cercanas de un animal que su haki ya había detectado aunque no esperaba se acercara tan pronto. Ese es el momento en el que instintivamente se sube a un árbol cercano para tener una posición ventajosa y que le permite salir del campo de visión natural de la mayoría de animales para ver si esas pisadas pertenecen a algún animal que le ayudará con su proyecto. El joven se agacha sobre la rama y toma su arco y una flecha, observando como  el animal se acerca poco a poco y resulta ser precisamente lo que necesita, por lo que toma una flecha, la coloca en el arco y tensa con fuerza esperando el momento adecuado para liberar la flecha y que vuele hacia su objetivo.

El pelirrojo aguarda pacientemente hasta que una especie de jabalí de gran tamaño aparece y llega al punto ideal para el disparo y suelta la flecha, provocando que la cuerda la empuje con fuerza hacia el cuello de la bestia matándola al instante. Bertram baja del árbol y empieza a trabajar con el animal, colgándolo boca abajo en una rama bastante ancha para que resista su peso y hace un corte en la base del cuello para desangrarlo rápidamente y facilitar el conseguir el cuero sin que se vuelva todo muy sangriento. El joven aprovecha el tiempo y empieza a tomar las hojas que va a necesitar para crear las cuerdas y las va agrupando poco a poco hasta tener la cantidad necesaria para crear toda la cuerda que necesita. El joven mantiene su atención al entorno mientras va recogiendo los materiales pues no quiere que le pillen por sorpresa mientras hace la recolección. El joven termina con las hojas y comprueba si ya puede empezar a despellejar al animal, pero parece que aún es pronto para ello, por lo que empieza a comprobar las ramas que hay al alcance y que puede tomar sin perjudicar al entorno, mayormente busca las ramas más bajas y que no parezcan muy importantes para el árbol ni para el entorno.

Los movimientos del joven al tomar materiales son precisos y claros, resultado de las múltiples veces que ya se ha dedicado a ese tipo de labores, por lo que ya ha automatizado esas partes de la labor. Sigue haciéndolo con total atención y no se lo toma a ligera, sabe que si no se lo toma en serio se arriesga a cometer errores estúpidos por lo que al igual que cuando actúa como marine o entrena, siempre lo hace seriamente, tal y como le enseñó su abuelo desde pequeño que debía hacer las cosas, pues para él por mucho que tenga algo ya dominado descuidarlo es el primer paso para perder ese dominio. El joven toma la madera de forma cuidada, cuidando de que no tenga un exceso de ramificaciones que la debilitan y comprueba que tampoco estén mordidas por insectos o animales. Poco a poco el joven va reuniendo la cantidad de madera necesaria para mejorar su arco, y todo ello mientras su haki controla el entorno por posibles amenazas, aunque ya hace tiempo que no nota presencias nuevas en la zona abarcada por su haki por lo que está relativamente tranquilo. El joven reúne la madera en un punto cercano pero sin mezclarla con las hojas, y mantiene ambos materiales alejados del charco de sangre que se va formando bajo el jabalí. El joven una vez tiene todo solo tiene que esperar a terminar de desangrar el jabalí, o más bien empezar a despellejarlo ahora que ya no cae ni una sola gota de sangre del animal.

El comodoro Gaufrid se acerca a la criatura y, tras recuperar la flecha que no se rompió, la baja con cuidado de que no caiga en el charco de sangre y lo coloca en el suelo al otro lado, y tras ello se sienta a su lado con el cuchillo en la mano diestra inclinado contra el corte que hizo para desangrarlo. El arquero mantiene el cuchillo en una inclinación ideal para que la hoja vaya separando la piel de la carne y el músculo con facilidad, sin rasgar ni dañar la misma, de forma que no hay arrugas ni roturas en el cuero que está sacando de ese animal, algo idóneo a la hora de crear algo. Sus ojos siguen con calma el avance del cuchillo por el cuerpo, el cual es lento, paulatino y cuidado, tomando especial cuidado en las articulaciones y en los lugares donde el avance no es lineal, de forma que evita que el cuchillo rasgue la piel o se atasque. Mientras trabaja el joven empieza a silbar una melodía que está grabada en su memoria de cuando su abuela cocinaba o cosía, una melodía que le relajaba y ayudaba a concentrarse. El pulso del marine es firme mientras con una mano empuja el cuchillo y con la otra toma la piel y la va separando con suavidad en una larga tira de cuero, hasta que ya no puede hacerlo y tiene que partirla para empezar otra lámina de cuero desde el punto que dejó la primera, haciendo que poco a poco la criatura esté con la carne expuesta y la piel se acumule al lado de la madera, formando un nuevo montículo de material, siendo que el arquero eléctrico ya casi tiene todos los materiales que necesita.

El joven poco a poco avanza hasta terminar de despellejar al jabalí, momento en el que deja el cuerpo junto a la sangre para que cuando vengan los carroñeros todo esté en un mismo punto y no decidan ir tras el marine, que toma los materiales que acaba de conseguir y se encamina de vuelta al campamento, con una sonrisa en el rostro y la mente decidida a conseguir mejorar su arco de cara a posibles problemas futuros, sobre todo cuando no sabe si será atacado o no. Poco a poco el joven logra regresar a la zona donde están sus compañeros, entrando con cuidado como siempre para no activar las trampas que puso su compañero ni deshacer las defensas que tienen puestas ante posibles ataques, y deja todos los materiales conseguidos en el suelo, a unos 10m de la entrada. Una vez tiene todos los materiales allí, toma su cuchillo, que le ayudará para el trabajo, se recoge mejor el pelo aún más para evitar enredos y saca el resto de herramientas que va a necesitar, por fortuna en esta ocasión no necesita fundir nada.

El joven empieza a tratar la madera, sacando la coraza con el cuchillo y dejando una primera parte algo tosca mientras va dejando los va colocando a un lado, junto a su arco, pues en un momento tendrá que empezar a combinarlo todo sobre su arco, para mejorarlo, por ello es que fue muy exigente con la madera y las hojas para la cuerda. Una vez tiene toda la madera ya separada la trata con herramientas más especializadas hasta dejar todas las láminas en la forma necesaria para el trabajo final. Tras eso, el joven pasa a preparar la cuerda, deshilachando lentamente las hojas con total tranquilidad y naturalidad, como cuando un cocinero preparar los ingredientes. Las manos del arquero se mueven de forma precisa y sutil, casi como si estuviese haciendo lago sencillo cuando en realidad es una labor delicada, pues un movimiento en falso y se parte el hilo y no sirve. Tras varios minutos de ello el joven toma los hilos ya formados y los empieza a entrelazar concienzudamente y de forma bastante estrecha, dejando muy poco espacio entre los cruces, y al terminar los prensa con una herramienta especial para que estén firmes y luego los trata con un material que protege la cuerda del desgaste y hace que sea idónea para un arco. El joven poco a poco  va terminando de tener listos los materiales necesarios para mejorar su arco.

Cuando por fin tiene todo listo el joven se estira para destensar un poco los músculos y se rasca tras la cabeza antes de tomar su arco, al cual quita la cuerda antigua, y la madera y empezar a trabajar en unir la nueva madera al arco, haciendo el trabajo de forma uniforme y calmada para que todo esté muy buen unido y uniforme, sin fallas ni aristas que le puedan cortar. Una vez tiene la madera unida, usando una resina especial para unirlo todo bien, toma la cuerda que ya está lista y la coloca en el arco para dejarlo listo, ahora solo queda añadir el cuero, el cual primero trabaja para que tenga la forma, grosor y longitud adecuados para luego coserlo en la zona de agarre, algo que ayudará a mejorar el agarre, evitar que se resbale y protegerá la mano de heridas accidentales. Una vez terminado todo el joven deja el arco reposar y terminar de asentar todo en su sitio, pues una vez esté listo tendrá mayor potencia de ataque.

Datos
berchanpandared



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