[PR] [FIC Recolección] El cangrejo, el árbol y el leñador
#1
Día 15 de Otoño, Año 18
Long Ring Long Land
Ford’s Transit
6:00 AM

Parte 1: ¡A talar!
OST
Había pasado un tiempo desde que tuvimos aquella lectura conjunta del periódico con el resto de la división treinta. No podía mentirme a mí mismo, mi pecho aún dolía con la pérdida de tantos compañeros. Pero no podía sumergirme en la melancolía, la gente se merecía una Marina activa, con soldados que afrontasen el mañana con una sonrisa que brillase como el sol.

Me levanté de la cama perezoso con una tarea para la mañana, cortar madera. No es que tuviese muchas ganas de hacerlo, pero necesitábamos madera para arreglar el Transit y también nos vendría bien tener una reserva para mis labores de manitas.

—Supongo que también me valdrá como entrenamiento… —Dije después de bostezar mientras me afirmaba la gorra.

Salí del barco con algo de parsimonia, que era natural en mí por las mañanas. En cuanto abrí la puerta que daba a la cubierta, el viento del otoño me golpeó de forma despiadada. Iba a ser un clima complicado, pero, ¿qué mejor para hacer un entrenamiento de una tarea? Sonreí ante la inclemencia del clima, agarré un gran hacha con mi mano oponible y salté hacia tierra firme para poner rumbo al bosque cercano que se podía observar desde la posición de nuestro barco.


La caminata se me hizo amena, aunque mi cabeza no paraba de darle vueltas a algunas cosas mientras miraba el cielo encapotado. —¿Cómo de fuertes serán aquellos criminales que pudieron derrotar a una leyenda como el almirante Tucrow y al héroe de los Cabos Gemelos, el mismísimo Joe Joestar? —Sacudí la cabeza de forma brusca tras pensar en ello. —¡Qué tontería, Juan, seguro que usaron trucos sucios y artimañas! Sí… ¡Hicieron trampa, seguro! —Antes de que pudiese darme cuenta, llegué al bosque donde podría ponerme a talar.


Parte 2: Un árbol de máxima calidad

Puse la mano sobre el primer árbol que vi, acariciando la corteza en un intento de hacerme a una idea de la calidad de la madera. —Supongo que cualquiera estará bien… —Pensé sin darle demasiada importancia. Agarré el hacha por la base con mi pinza para darle estabilidad a mi golpe y puse mi mano algo más arriba para poder guiar con más precisión el movimiento y giré notablemente mi cadera para conectar un poderoso golpe.

—¡Detente! —gritó una voz que no reconocía, sorprendiéndome en el acto.

Frené mi movimiento en seco cuando estaba a punto de golpear al árbol, dirigiendo mi atención al curioso sujeto que cabalgaba hacia mí a lomos de un majestuoso corcel de piernas… De piernas… ¿Exageradamente largas? Cuando se detuvo a mi lado, bajó de su montura usando una cuerda para evitar lastimarse en la caída. Era un hombre moreno y desgastado, su cabello era de un pelirrojo que podría confundirse con alguna tonalidad de marrón dependiendo de cómo le diese la luz y cargaba un hacha en su espalda. Sin mediar palabra, se acercó a mí y, al momento de dar un salto, me abofeteó en el rostro.

—¡Auch! Estás duro, maldito —dijo agitando su mano para tratar de calmar el hormigueo que le dejó el intentar golpearme. Yo me quedé mirándolo algo perplejo, obviamente no era un pirata, tenía aspecto de ser un trabajador, una de las buenas gentes de esta isla. —¿A qué ha venido eso? —le pregunté con un rastro de confusión en mi voz. —Si haces ese tipo de cosas, te harás daño, amigo. —Le advertí de buena fe.

—El oficio de leñador no es un juego, muchacho. ¿Qué edad tienes? —me dijo con un rostro serio y determinado, no había venido a jugar. —Tengo veintiséis, señor. —Ante mis palabras, se cruzó de brazos y empezó a negar con la cabeza. —Veintiséis, veintiséis… Poco más que un niño, un infante… —Al escuchar sus palabras, no me quedó más opción que preguntar. —¿Puedo preguntar cuántos tiene usted? —Sin dejar pasar ni medio segundo, él contestó. —Veintisiete. —Una gota se deslizó por mi rostro ante la respuesta del “anciano”.

—¡Bueno, como sea! El árbol que ibas a cortar es un asco, una vergüenza, un insulto a nuestra profesión, niño. —Entonces apoyó su mano rugosa para acariciar la corteza. —Los surcos de árbol te cuentan su vida, muchacho… Este árbol ha tenido una vida sencilla, pacífica… Todo un privilegio, pero eso lo hace débil. Un buen leñador debe ser fuerte, por lo tanto, debe buscar los árboles más fuertes para cortar. —Apartó su mano del tronco y se dio la vuelta, señalando de forma dramática a un árbol que se encontraba a unos sesenta metros de nuestra posición.

—¡COMO AQUEL!—

Tras decir eso, sin dejarme decirle nada, trepó de vuelta a su excelso corcel y se alejó cabalgando por las infinitas estepas del páramo en el que nos encontrábamos. —¿Pero qué mierda? —me dije a mí mismo mientras veía su figura desaparecer en el horizonte. Estaba estupefacto, pero la verdad era que había algo hermoso en todo lo ocurrido, en el fondo de mi corazón había respeto por aquel leñador desconocido.


Parte 3: El de la coraza vs el de la corteza

Sabiendo ahora cuál debía ser mi objetivo, comencé a talar. Era cierto que mis golpes con el hacha no eran los más poderosos, tampoco los más veloces, pero tenían algo que trataba de compensar esa evidente falta de habilidad, tenían corazón. Mientras golpeaba el tronco de forma torpe, las gotas de lluvia comenzaron a caer, no solo sobre mi coraza, sino sobre todo el lugar. Cada impacto de mi herramienta sobre la madera, salpicaba las gotas de agua de la lluvia, mezclándose en el mismo aire con mi salado sudor.

Insistí un buen rato, por momentos me parecía que aquel árbol no caería nunca, pero las palabras del señor misterioso resonaron en mi cabeza. Un leñador debe ser fuerte para poder enfrentarse a los árboles de la mejor madera… Era lo mismo para un marine, debíamos ser fuertes para poder proteger a los inocentes. Ser débil no era un delito para los ciudadanos, ellos tenían el derecho de hacer lo que quisieran con sus vidas, pero nosotros debíamos ser fuertes, ser tenaces, irrompibles… El árbol finalmente se desplomó en el suelo, incapaz de resistir la dedicación de un siervo de la justicia contra él.

—Uff… Uff… —Musité resoplando. —Es más cansado de lo que pensaba… —El árbol se había quedado tirado en la tierra, lo inteligente ahora sería cortarlo en el sitio para dar varios viajes. Eso sería lo más inteligente, lo más sensato, pero yo tenía otra cosa en mente. —¡Antes muerto que dar dos viajes! —fueron mis palabras antes de cargar un extremo del tronco sobre mi hombro para llevarlo a rastras hacia el Ford’s Transit. Durante el viaje, extendí mi mantra por los alrededores, pudiendo sentir la vida de las criaturas presentes en un rango bastante amplio. Aquel tipo me había pillado desprevenido, si hubiese sido un pirata… Tenía que ser más cuidadoso, al igual que los Sepultura, podrían merodear otros temibles criminales por la isla.

El tronco era pesado, pero más pesada sería la vergüenza si alguno de mis compañeros me viera llevando un cacho de tronco partido por la mitad porque no era capaz de cargarlo por mí mismo. Mientras lo llevaba a rastras hasta el barco, podía ver cómo dejaba un rastro sobre la tierra humedecida por la lluvia incesante.

—¡Por fin llegué! Uff...—dije apoyando mis extremidades sobre mis rodillas en un intento por recuperar el aliento. Pero mi trabajo no había terminado, ahora tenía que trocear el tronco para poder llevar la madera adentro. La tarea fue sencilla, primero quité las ramas con golpes sólidos del hacha, dejando un tronco de madera recto y perfectamente limpio de cualquier irregularidad. El cansancio ya empezaba a hacer mella en mi cuerpo, podía notar las consecuencias de cada hachazo en mi espalda y en mis brazos por igual. Por lo menos la lluvia había amainado, dejando ver algunos rayos de sol de la mañana a través de las nubes que se decían de formalenta pero constante.

Cortar el tronco en lascas no me llevó demasiado, la madera se había humedecido con la humedad, lo que ayudaba a que estuviese más tierna para ser cortada. Una vez terminé, me senté sobre uno de los tacos de lo que una vez fue un árbol, di un suspiro profundo, pero con la satisfacción del trabajo bien hecho, y me dije a mí mismo. —De verdad que necesito un cigarro…

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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