Narrador / Lewis Ronbinson / Franny Pinzón de Robinson
Verano (48).
Año 18.
04:17 p. m.
Sitio Random Zona de Viviendas, Isla Chika.
Año 18.
04:17 p. m.
Sitio Random Zona de Viviendas, Isla Chika.
Los Robinsons, una pareja de ancianos altruistas que cada semestre tomaban de los dividendos de su pequeño, pero muy prospero, negocio de reciclaje para ayudar a los más desfavorecidos de la Isla Chika. Habían llegado hacia más de 50 años a esa isla deshuesada por la mano del hombre, un basurero dónde todas las corrientes parecían llegar… con cientos, miles y millones de desechos lanzados al mar, adrede o por error. Pudieron irse, olvidarla como otro lugar de sus viajes pero decidieron ser parte del cambio, ser una solución a tan miserable existencia. Iniciaron un emprendimiento que convertia en materia prima la basura para crear otros objetos fascinantes, que luego vendían a los viajeros.
Bud un manitas y artesano muy creativo. Su esposa Lucille una artista muy talentosa. Trajeron al mundo a Lewis, un joven tímido pero con la creatividad de su padre y el talento de su madre para la música, en especial la guitarra clásica. Su alma noble lo volvía ingenuo y manipulable pero ese no había sido un problema hasta hace un año, que conoció a Franny Pinzón una bruja de cabellos negros, ambiciones desmedidas y una capacidad para hacerse la víctima que rayaba lo insolito. Al principio la pareja de ancianos también cayó en su red pero luego de que se casara con Lewis, la mujer saco las garras. Cada vez que los padres intentaban hacer razonar a su hijo, este terminaba molesto con ellos. Por eso desistieron, tal vez, tratándola bien ella cambiaría.
Cansados, así se sentían la pareja de ancianos. Los años no pasaban en vano. No tenían fuerzas para llevar su Jornada Solidaria este semestre, apenas y pudieron terminar la del semestre pasado. Por eso solicitaron a Lewis que estuviera al frente. Y darle esa responsabilidad lo hizo brillar, porque al igual que ellos, al rubio le gustaba ayudar. Con esmero y devoción organizó, contabilizó y tenía todo listo la mañana siguiente… hasta que se dio cuenta que era solo el comienzo hacia la catástrofe.
Su esposa se había ido hacia más de medio día, hacia uno de los túneles que daban al mar, al exterior. Estaba nervioso, caminando en aquella vereda de una de los muchos túneles subterráneos. Mordía la uña de su mano derecha, susurraba en voz baja, su corazón latía con fuerza, era pues, la viva estampa de la preocupación. A su espalda una guitarra clásica. ¿Alguien se detendría a preguntarle que le pasaba? Quien sabe, porque los transeúntes eran escasos, casi nulos.
Bud un manitas y artesano muy creativo. Su esposa Lucille una artista muy talentosa. Trajeron al mundo a Lewis, un joven tímido pero con la creatividad de su padre y el talento de su madre para la música, en especial la guitarra clásica. Su alma noble lo volvía ingenuo y manipulable pero ese no había sido un problema hasta hace un año, que conoció a Franny Pinzón una bruja de cabellos negros, ambiciones desmedidas y una capacidad para hacerse la víctima que rayaba lo insolito. Al principio la pareja de ancianos también cayó en su red pero luego de que se casara con Lewis, la mujer saco las garras. Cada vez que los padres intentaban hacer razonar a su hijo, este terminaba molesto con ellos. Por eso desistieron, tal vez, tratándola bien ella cambiaría.
Cansados, así se sentían la pareja de ancianos. Los años no pasaban en vano. No tenían fuerzas para llevar su Jornada Solidaria este semestre, apenas y pudieron terminar la del semestre pasado. Por eso solicitaron a Lewis que estuviera al frente. Y darle esa responsabilidad lo hizo brillar, porque al igual que ellos, al rubio le gustaba ayudar. Con esmero y devoción organizó, contabilizó y tenía todo listo la mañana siguiente… hasta que se dio cuenta que era solo el comienzo hacia la catástrofe.
Su esposa se había ido hacia más de medio día, hacia uno de los túneles que daban al mar, al exterior. Estaba nervioso, caminando en aquella vereda de una de los muchos túneles subterráneos. Mordía la uña de su mano derecha, susurraba en voz baja, su corazón latía con fuerza, era pues, la viva estampa de la preocupación. A su espalda una guitarra clásica. ¿Alguien se detendría a preguntarle que le pasaba? Quien sabe, porque los transeúntes eran escasos, casi nulos.
CAMINA HACIA EL FUTURO
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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