24-09-2026, 09:31 PM
Ciudad Kamome, República de Mogaro, Nuevo Mundo.
2:00 de la madrugada, día 55 de verano, año 18.
2:00 de la madrugada, día 55 de verano, año 18.
Kisuke estaba en su catre, tumbado boca arriba, con un cigarrillo colgando del labio mirando al techo. Su mente estaba como la mar embravecida en un día de temporal. Alborotada, caótica y salvaje, capaz de arrasar con cualquier islote o barco que se cruzase en su camino. Era imposible, y eso que ya era habitualmente complicado, que el antiguo pescador pudiese conciliar el sueño tranquilamente después de las noticias que había recibido. Seguía sin poder creerlo.
"¿Qué habrá podido pasar...?"
Sin poder seguir tumbado, se levantó y agarró a Yamigiri con su mano izquierda, acercándose a la ventana de su cuarto-despacho. La luna brillaba con su centelleo plateado aproximándose a su culmen de plenitud. La ventana abierta dejaba entrar un poco del fresco de la brisa nocturna del océano del Grand Line, aunque siendo verano no se notaba demasiado, pero era suficiente para templar y refrescar a niveles aceptables el caluroso ambiente veraniego. Se quedó contemplando el cielo, pensando en la última vez que vio a Viktor y su mirada se fue instintivamente a Yamigiri, puesto que había sido el motivo de aquel extraño encuentro en alta mar, devolverle su katana al antiguo pescador, según las propias palabras de Viktor.
"Todavía me pregunto por qué lo hizo... porque me arrebató a Yamigiri y luego me la devolvió... Más lo pienso y menos soy capaz de comprenderlo...."
Sin duda las acciones del Shichibukai, antiguo cazarrecompensas, eran indescifrables. Más aún teniendo en cuenta que apenas se habían visto dos veces y de manera bastante breve. No tenían ni siquiera un vínculo de amistad, aunque la charla en alta mar había detectado cierto compadreo entre ambos. Las relaciones sociales, desde luego, no eran el punto fuerte del Comandante Revolucionario, pero tampoco era un psicópata insensible. Su primer encuentro fue muy extraño, en plena jungla de Chisi, cuando estaban Panda, Zorak y él siguiendo a un tipo estrafalario, Peony recordaba que se llamaba el antiguo pescador, investigando alguna cuestión que no recordaba. Ahí en ese momento irrumpieron Sohem y Viktor apabullando con su inmenso poder al trío revolucionario. Panda pudo resistir aquel envite inicial, seguramente por ser poseedor del haoshoku, pero tanto Zorak como Kisuke quedaron a su merced totalmente paralizados.
"Y ahí se dio la primera acción extraña de Viktor..."
Ciertamente, con ellos paralizados y Sohem pudiendo, de sobra, lidiar con Panda, Viktor habría tenido muy sencillo capturarles o matarles a los dos, tanto al pelirrojo díscolo como al por entonces capitán Kageyama, pero por algún motivo desconocido, utilizó sus poderes de akuma no mi y el ambiente se templó rebajando la ola de calor que había generado el enmascarado del kanabo. Aquello le permitió a Kisuke ponerse en pie y tratar de plantar cara a Viktor.
"¿Era por ser espadachín?¿Quería evaluarme...?"
Desgraciadamente, aquellas preguntas, quedarían sin respuesta. Zorak, al contrario que Kisuke, no pudo moverse a pesar de Viktor haber relajado el ambiente, pero no era suficiente para que el semi gyojin pudiese moverse. Kisuke trató en vano de luchar con Viktor, pero este no tuvo casi ni que esforzarse para derrotarle, al igual que Sohem hizo lo propio con el mink. Recordaba que Panda le había comentado en varias ocasiones que sentía un odio irracional por aquel tipo, que no le soportaba por algún motivo.
"Bueno el tipo tampoco es que fuese una persona amistosa o cordial... aunque, ¿quien soy yo para hablar de cordialidad y buenos modales...? Kuhahahahaha
La batalla terminó y, de nuevo, una extraña decisión por parte de los cazarrecompensas, aunque esta podía tener una cierta explicación práctica. A pesar de los tres tener recompensas, llevar a los tres para entregarlos a la marina, podía resultar demasiado embrollo para solo dos personas, por lo que se llevaron solo al que mayor recompensa tenía, que por aquel entonces era Zorak. No obstante, saquearon a los revolucionarios y Viktor se llevó la preciada espada de Kisuke, Yamigiri. El antiguo pescador la miró una vez más, recordando el vacío que sintió, lo mal que llevó la separación y como en el rescate a Zorak de la Marina, alcanzó su peor punto como guerrero, siendo un auténtico mar de dudas que afecto a sus decisiones y a sus espadas.
"Sin duda fue el peor momento de mis viajes... me sentía tan perdido..."
Y entonces, tras rescatar a Zorak, siguieron su viaje, al punto de inflexión de la vida de Kisuke, el Archipiélago Sabaody. Ahí fue donde todo cambió y se empezó a forjar de verdad un nombre como revolucionario, sin su mejor baza, sin la compañía de su amiga de tantos años, sin Yamigiri.
"¿Qué habrá podido pasar...?"
Sin poder seguir tumbado, se levantó y agarró a Yamigiri con su mano izquierda, acercándose a la ventana de su cuarto-despacho. La luna brillaba con su centelleo plateado aproximándose a su culmen de plenitud. La ventana abierta dejaba entrar un poco del fresco de la brisa nocturna del océano del Grand Line, aunque siendo verano no se notaba demasiado, pero era suficiente para templar y refrescar a niveles aceptables el caluroso ambiente veraniego. Se quedó contemplando el cielo, pensando en la última vez que vio a Viktor y su mirada se fue instintivamente a Yamigiri, puesto que había sido el motivo de aquel extraño encuentro en alta mar, devolverle su katana al antiguo pescador, según las propias palabras de Viktor.
"Todavía me pregunto por qué lo hizo... porque me arrebató a Yamigiri y luego me la devolvió... Más lo pienso y menos soy capaz de comprenderlo...."
Sin duda las acciones del Shichibukai, antiguo cazarrecompensas, eran indescifrables. Más aún teniendo en cuenta que apenas se habían visto dos veces y de manera bastante breve. No tenían ni siquiera un vínculo de amistad, aunque la charla en alta mar había detectado cierto compadreo entre ambos. Las relaciones sociales, desde luego, no eran el punto fuerte del Comandante Revolucionario, pero tampoco era un psicópata insensible. Su primer encuentro fue muy extraño, en plena jungla de Chisi, cuando estaban Panda, Zorak y él siguiendo a un tipo estrafalario, Peony recordaba que se llamaba el antiguo pescador, investigando alguna cuestión que no recordaba. Ahí en ese momento irrumpieron Sohem y Viktor apabullando con su inmenso poder al trío revolucionario. Panda pudo resistir aquel envite inicial, seguramente por ser poseedor del haoshoku, pero tanto Zorak como Kisuke quedaron a su merced totalmente paralizados.
"Y ahí se dio la primera acción extraña de Viktor..."
Ciertamente, con ellos paralizados y Sohem pudiendo, de sobra, lidiar con Panda, Viktor habría tenido muy sencillo capturarles o matarles a los dos, tanto al pelirrojo díscolo como al por entonces capitán Kageyama, pero por algún motivo desconocido, utilizó sus poderes de akuma no mi y el ambiente se templó rebajando la ola de calor que había generado el enmascarado del kanabo. Aquello le permitió a Kisuke ponerse en pie y tratar de plantar cara a Viktor.
"¿Era por ser espadachín?¿Quería evaluarme...?"
Desgraciadamente, aquellas preguntas, quedarían sin respuesta. Zorak, al contrario que Kisuke, no pudo moverse a pesar de Viktor haber relajado el ambiente, pero no era suficiente para que el semi gyojin pudiese moverse. Kisuke trató en vano de luchar con Viktor, pero este no tuvo casi ni que esforzarse para derrotarle, al igual que Sohem hizo lo propio con el mink. Recordaba que Panda le había comentado en varias ocasiones que sentía un odio irracional por aquel tipo, que no le soportaba por algún motivo.
"Bueno el tipo tampoco es que fuese una persona amistosa o cordial... aunque, ¿quien soy yo para hablar de cordialidad y buenos modales...? Kuhahahahaha
La batalla terminó y, de nuevo, una extraña decisión por parte de los cazarrecompensas, aunque esta podía tener una cierta explicación práctica. A pesar de los tres tener recompensas, llevar a los tres para entregarlos a la marina, podía resultar demasiado embrollo para solo dos personas, por lo que se llevaron solo al que mayor recompensa tenía, que por aquel entonces era Zorak. No obstante, saquearon a los revolucionarios y Viktor se llevó la preciada espada de Kisuke, Yamigiri. El antiguo pescador la miró una vez más, recordando el vacío que sintió, lo mal que llevó la separación y como en el rescate a Zorak de la Marina, alcanzó su peor punto como guerrero, siendo un auténtico mar de dudas que afecto a sus decisiones y a sus espadas.
"Sin duda fue el peor momento de mis viajes... me sentía tan perdido..."
Y entonces, tras rescatar a Zorak, siguieron su viaje, al punto de inflexión de la vida de Kisuke, el Archipiélago Sabaody. Ahí fue donde todo cambió y se empezó a forjar de verdad un nombre como revolucionario, sin su mejor baza, sin la compañía de su amiga de tantos años, sin Yamigiri.
