[FIC-Pasado]¿El camino de la Espada se difumina?
#1
Ciudad Kamome, República de Mogaro, Nuevo Mundo.
2:00 de la madrugada, día 55 de verano, año 18.


Kisuke estaba en su catre, tumbado boca arriba, con un cigarrillo colgando del labio mirando al techo. Su mente estaba como la mar embravecida en un día de temporal. Alborotada, caótica y salvaje, capaz de arrasar con cualquier islote o barco que se cruzase en su camino. Era imposible, y eso que ya era habitualmente complicado, que el antiguo pescador pudiese conciliar el sueño tranquilamente después de las noticias que había recibido. Seguía sin poder creerlo.

"¿Qué habrá podido pasar...?"

Sin poder seguir tumbado, se levantó y agarró a Yamigiri con su mano izquierda, acercándose a la ventana de su cuarto-despacho. La luna brillaba con su centelleo plateado aproximándose a su culmen de plenitud. La ventana abierta dejaba entrar un poco del fresco de la brisa nocturna del océano del Grand Line, aunque siendo verano no se notaba demasiado, pero era suficiente para templar y refrescar a niveles aceptables el caluroso ambiente veraniego. Se quedó contemplando el cielo, pensando en la última vez que vio a Viktor y su mirada se fue instintivamente a Yamigiri, puesto que había sido el motivo de aquel extraño encuentro en alta mar, devolverle su katana al antiguo pescador, según las propias palabras de Viktor.

"Todavía me pregunto por qué lo hizo... porque me arrebató a Yamigiri y luego me la devolvió... Más lo pienso y menos soy capaz de comprenderlo...."

Sin duda las acciones del Shichibukai, antiguo cazarrecompensas, eran indescifrables. Más aún teniendo en cuenta que apenas se habían visto dos veces y de manera bastante breve. No tenían ni siquiera un vínculo de amistad, aunque la charla en alta mar había detectado cierto compadreo entre ambos. Las relaciones sociales, desde luego, no eran el punto fuerte del Comandante Revolucionario, pero tampoco era un psicópata insensible. Su primer encuentro fue muy extraño, en plena jungla de Chisi, cuando estaban Panda, Zorak y él siguiendo a un tipo estrafalario, Peony recordaba que se llamaba el antiguo pescador, investigando alguna cuestión que no recordaba. Ahí en ese momento irrumpieron Sohem y Viktor apabullando con su inmenso poder al trío revolucionario. Panda pudo resistir aquel envite inicial, seguramente por ser poseedor del haoshoku, pero tanto Zorak como Kisuke quedaron a su merced totalmente paralizados.

"Y ahí se dio la primera acción extraña de Viktor..."

Ciertamente, con ellos paralizados y Sohem pudiendo, de sobra, lidiar con Panda, Viktor habría tenido muy sencillo capturarles o matarles a los dos, tanto al pelirrojo díscolo como al por entonces capitán Kageyama, pero por algún motivo desconocido, utilizó sus poderes de akuma no mi y el ambiente se templó rebajando la ola de calor que había generado el enmascarado del kanabo. Aquello le permitió a Kisuke ponerse en pie y tratar de plantar cara a Viktor.

"¿Era por ser espadachín?¿Quería evaluarme...?"

Desgraciadamente, aquellas preguntas, quedarían sin respuesta. Zorak, al contrario que Kisuke, no pudo moverse a pesar de Viktor haber relajado el ambiente, pero no era suficiente para que el semi gyojin pudiese moverse. Kisuke trató en vano de luchar con Viktor, pero este no tuvo casi ni que esforzarse para derrotarle, al igual que Sohem hizo lo propio con el mink. Recordaba que Panda le había comentado en varias ocasiones que sentía un odio irracional por aquel tipo, que no le soportaba por algún motivo.

"Bueno el tipo tampoco es que fuese una persona amistosa o cordial... aunque, ¿quien soy yo para hablar de cordialidad y buenos modales...? Kuhahahahaha

La batalla terminó y, de nuevo, una extraña decisión por parte de los cazarrecompensas, aunque esta podía tener una cierta explicación práctica. A pesar de los tres tener recompensas, llevar a los tres para entregarlos a la marina, podía resultar demasiado embrollo para solo dos personas, por lo que se llevaron solo al que mayor recompensa tenía, que por aquel entonces era Zorak. No obstante, saquearon a los revolucionarios y Viktor se llevó la preciada espada de Kisuke, Yamigiri. El antiguo pescador la miró una vez más, recordando el vacío que sintió, lo mal que llevó la separación y como en el rescate a Zorak de la Marina, alcanzó su peor punto como guerrero, siendo un auténtico mar de dudas que afecto a sus decisiones y a sus espadas.

"Sin duda fue el peor momento de mis viajes... me sentía tan perdido..."

Y entonces, tras rescatar a Zorak, siguieron su viaje, al punto de inflexión de la vida de Kisuke, el Archipiélago Sabaody. Ahí fue donde todo cambió y se empezó a forjar de verdad un nombre como revolucionario, sin su mejor baza, sin la compañía de su amiga de tantos años, sin Yamigiri.
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#2

Lo de Sabaody había sido un caos desde el inicio, de eso no había ninguna duda. Nada más llegar a aquel sitio, apareció de la nada un mink cerdo enorme, tres veces más grande que el propio Panda. Y se había pegado a ellos como lapa. Era un tipo inocentón y boncachón, y, como no, Zorak le intentó embaucar y atraer hacia su lado, como solía hacer. Pero no llevaban ni medio rato juntos cuando, cuando Panda decidió salir por patas, sin decir media palabra y con una velocidad endiablada persiguiendo a alguien. Más tarde Kisuke sabría que se trataba de su antiguo compañero y traidor, Kovashi Shimmatsu.

"Espero que pronto puedas cerrar ese tema, Peluchito..."

Aún así, eso no fue todo lo que ocurrió aquel día, ni mucho menos. El antiguo pescador, tratando de seguir al rápido mink panda, topó con unos tipos que estaban transportando algo y una fruta calló en sus manos. Evidentemente aquella fruta era una akuma no mi, al menos eso sí podía saberlo en aquel momento, aunque no supo cual era hasta después. Recordaba que en aquel momento estaba tan desanimado y bajo de moral, dudaba tanto de su poder tras lo acontecido antes de llegar al Archipiélago Sabaody, que no dudó en comerse esa fruta y ver si podía obtener algún beneficio de ser usuario; algo que le ayudase en su camino de la espada, que se iba tornando cada vez más y más sinuoso y angosto.

"Quizá fuese una decisión temeraria e imprudente... pero teniendo en cuenta el resultado y mi estado de ánimo en aquel momento... no había más remedio que hacerlo..."

Mientras eso pasaba, por algún motivo que Kisuke aún seguía sin tener claro, Zorak había terminado en el manglar donde se encontraban los piratas Mushoku, capitaneados por el actual Shichibukai Ashura, aunque entonces no tuviese ese título. Cuando Kisuke echaba la vista atrás, seguía sin entender qué coño tenía en la cabeza su compañero para cometer la estupidez de ir a atacar a una tripulación entera, más aún siendo tan infame como aquella, y pensar que eso era una buena idea. Lanzó un suspiro lanzando el humo de su cigarrillo por la ventana. Lo que si estaba claro, es que, si Kisuke se infravaloraba y estaba en su punto más bajo de autoestima, Zorak estaba en el polo opuesto creyendo que podría derrotar a todos aquellos fuertes piratas él solo.

"Nunca fue el lápiz más afilado del estuche... de eso no hay duda... estúpido, bocasierra..."

Como era previsible para cualquiera que tuviese dos dedos de frente, fue brutalmente derrotado, llegando a perder un ojo en aquel encontronazo. Al tener el den den mushi encima, los piratas llamaron al último número que había sido usado, y, claro, era el den den mushi de Kisuke. Sabiendo la situación, no podía dejar a su compañero de armas a su suerte en aquel lugar así que se personó allí y trató de negociar con los Mushoku, lo cual no era tarea sencilla, teniendo en cuenta el temperamento de su capitán. Recordaba que fue un momento muy tenso y que tuvo que hacer acopio de toda, que no es mucha, su diplomacia, llegando a prometerle un duelo en el futuro a Ashura, puesto que también era espadachín. La conversación fue cuanto menos curiosa, anteponiendo dos puntos de vista del camino de la espada muy opuestos en ambos casos.

"Tendremos que saldar deudas pronto, maldito loco cabrón..."

Al final consiguió llevar de vuelta a Zorak al barco, pero estuvo mucho tiempo en cama, recuperándose y sumido en una gran depresión. El tremendo tajo que le pegó Ashura le daño más el ego que el ojo, de eso no había duda. Pero mientras Zorak, que era el líder del escuadrón por rango, seguía recuperándose, Kisuke asumió el mando del escuadrón, que, no nos engañemos, eran Panda y él con el añadido del puerco gigante que se les había arrimado cuando llegaron, y durante un tiempo estuvieron allí averiguando cosas sobre el funcionamiento de la isla, y, en parte, de las atrocidades que permitía el gobierno mundial.

"Creo que nunca fuimos conscientes, al menos yo, de lo realmente terrible que es el Gobierno Mundial hasta que llegamos a Sabaody y lo vimos y oímos con nuestros propios ojos y oídos."


Al final decidieron hacer algo que, de haberse llevado a cabo, habría sido quizá demasiado estúpido, pero que les pareció que era su deber. Atacarían la casa de subastas de humanos donde traficaban con personas de todas las razas y partes del mundo. Iban los dos acompañados del marrano cuando de repente una fuerte explosión les separó y dejó a Kisuke frente a la casa de subastas, pero no estaba solo. Desde otros puntos del Archipiélago, habían llegado al mismo sitio dos personas más, ambos piratas, de los más infames del Paraíso en aquellos tiempos: Triana Tempesta y el propio Ashura.

"Y ese momento fue el verdadero comienzo de todo..."

Por algún motivo que el antiguo pescador no sabía, y solo podía especular sobre ello, la Marina había lanzado aquel día un operativo para probar unas "armas" llamadas "Patriotas", que eran lo que habían provocado las explosiones que habían terminado juntando a Kisuke con los dos piratas. Pero en aquel lugar no solo estaban ellos, porque ahí mismo se personó el hombre al mando del operativo de la Marina, el Almirante Yugu Dimípalo. El enemigo era demasiado poderoso para cualquiera de ellos individualmente, e incluso, si juntabas a los tres, no era seguro que pudiesen sobrevivir. Ya desde el inicio, Dimípalo demostró una maestría muy superior en el haki que los allí presentes, y además era un usuario de una logia poderosísima, la Kaze Kaze no mi, la fruta que le permite ser el viento. Los tenía acorralados, sin poder hacer más que tratar de defenderse, y, en ocasiones tratar de contraatacar.

"Sin duda ese cabrón nos tenía cogidos por los huevos... y encima yo ni siquiera podía valerme de mi poder de akuma no mi... aunque, bien pensado, quizá no serviría de nada la ceniza contra el viento... kuahahahahaha..."

Así las cosas, dependían únicamente de sus habilidades y maestría con la espada. Pero eran incapaces de superar la brecha de poder que había entre ellos. Hasta que, y esto si que fue sorprendente, Ashura consiguió empapar a Dimípalo con alguna clase de estratagema, y le asestó un golpe demoledor, seguramente del mismo calibre que el que le pegó a Zorak, así que Triana y Kisuke, al ver aquello no desaprovecharon la oportunidad y atacaron ambos con sendos ataques para tratar de derrotar al Almirante.

"Siempre me he preguntado que habría pasado si la batalla hubiese continuado..."

Era toda una hazaña, de eso no había dudas, habían conseguido herir, y bastante seriamente, a un Almirante de la Marina, pero seguía en pie, y parecía que esa desidia e indolencia inicial que mostró y que podría ser uno de los motivos de que pudiesen hacerle frente hasta ese punto, se había esfumado y estaba dispuesto a ponerse en serio contra ellos. Pero, al igual que el día que llegaron a ese sito, ese día iba a haber más sorpresas porque se avistó en lontananza el buque del Yonkou "Akahige" Murray, que se dirigía a la isla quién sabe para qué. Ante aquella amenaza inminente, Dimípalo se largó de allí y los tres delincuentes que le hicieron frente se dispersaron, cada uno con sus respectivos grupos, para salir lo más rápido posible de aquella isla que se había convertido en el infierno, donde hasta un manglar fue completamente destruido.

"Algún día si conozco a Akahige tendría que invitarle a un trago, porque, siendo sinceros, probablemente habría acabado muerto si eso se alargaba con las heridas que tenía..."

Aún así tenían un pequeño problema a la hora de partir. No tenían dinero para el coating. Así que Kisuke, que solía ser bastante pragmático y resolutivo, le pidió a Panda que fuese a conseguir dinero y él trataría de pedir ayuda a los Alas Negras que estaban cerca para ver si los artesanos les hacían un descuentillo. No recordaba bien lo que pasó ahí pero al final consiguieron la rebaja del precio y Panda apareció con el dinero que les faltaba. El problema, aunque sería un problema a futuro, es de donde había conseguido aquella subvención. Se había plantado en el barco de los Mushoku y haciendo uso de su Haoshoku, había tratado de intimidar y amenazar a los piratas para que les prestasen el dienro. De alguna manera lo había conseguido, pero eso hacía que la deuda con aquellos piratas, a los que Kisuke no tenía ninguna gana de ver en el futuro, se hubiese incrementado.

"Tendremos que verles pronto... esto no se puede retrasar más..."

Así consiguieron partir hacia la isla Gyojin, donde les aguardaban más sorpresas aún, y algo que Kisuke jamás habría esperado.
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