P.A: Tasajo y manzanas [Aventura T4 - Bai/Mahou]
#1
Día 78 de Verano, Año 18
Isla Báltigo, Corriente Daiya, cerca de la línea costera.


Desde luego, la isla de Baltigo no sería considerada por ninguna agencia de viajes como un destino predilecto para pasar las vacaciones. Todo el terreno que se habían encontrado los recién renombrados como Piratas del Eco del Vacío cumplía a la perfección con lo que se decía de aquella isla. La superficie de la misma apenas contenía un mero álito de vida vegetal, y lo poco que había eran arbustos bajos y de follaje pequeño y duro, y todo el terreno era árido y cubierto de arena, barrido por el viento que soplaba de modo aparentemente constante, a veces con tanta fuerza que parecía que fuese el responsable de haber creado los agujeros que horadaban los promontorios rocosos que se alzaban aquí y allá por toda la isla (cosa que probablemente así fuese). Los recursos habían resultado ser asombrosamente escasos, y las provisiones frescas no eran algo que fuese sencillo de encontrar.

Para más añadidura, el hecho de que una enorme fortaleza tomada y gobernada por los miembros del Ejército Revolucionario no ayudaba para nada, pues no era como si cualquier mercader pudiese llegar como si nada con su mercancía y comerciar con ella, sino que únciamente aquellos tan partidarios de la revolución (o tan desesperados como para arriesgar su pellejo) osaban cruzar las aguas del Gran Line para llevar productos hasta aquellas costas.

Sin embargo, la isla no está para nada deprovista de vida. Las fuerzas del Ejército Revolucionario pueblan el castillo, y debido a que hace poco se ha albergado una enorme reunión desde todas las partes del mundo, la isla sigue bastante más provista que de normal.

Bai Mudan y Mahou Chikao, ambas orgullosas componentes de los Piratas Eco del Vacío, están de regreso hacia su navío, el Wun Wei, tras una infructuosas búsqueda de vegetales comestibles, cuando en el sendero de vuelta a la costa se cruzan con unos amplios surcos en la blanca arena de Báltigo, señales inequívocas de una caravana de mercancías. Aquella podía ser su oportunidad de llevar a sus compañeros de tripulación las provisiones que empiezan a ser necesarias a bordo, y cualquier opción a volver a comer pescado a la brasa parece ser algo demasiado tentador como para no hacerle caso.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
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#2
La isla de Baltigo estaba resultando mucho menos interesante de lo que la mona habría querido, pues la búsqueda de comida no había dado ningún resultado, algo que era bastante previsible considerando la prácticamente nula vegetación del lugar. Esto provocaba que el estómago de Mahou comenzara a rugir luego de tanto tiempo, sumado a las molestias del viento golpeándole el rostro, a lo que para protegerse, intentaba cubrirse con su antebrazo libre y así evitar que la tierra y arena le terminaran entrando en los ojos. - ¿Cómo puede alguien vivir en un lugar como este-uki...? Tan aburrido... ¡y molesto-uki...!- soltó un leve gruñido mientras caminaba usando su Nyoiboo como apoyo. 

Pero, aún ante todo esto se mantenía positiva, con la esperanza de que durante el camino de regreso al barco encontrase algo de comida que hubiera pasado por alto anteriormente. Aunque tampoco había demasiado por dónde buscar, más allá de rocas y arbustos bajos, solo le quedaba confiar en la suerte y esperar que, de alguna manera, hubiese alguna fruta tirada en la arena. Así que mantuvo la mirada baja, concentrada en el suelo.

Y gracias a ello, frunció ligeramente el ceño cuando algo llamó su atención en los surcos del terreno, donde había unas marcas que parecían pertenecer a unas ruedas, sus ojos siguieron el rastro, y poco después, se dio cuenta de que también había huellas de pies a ambos lados, siguiendo el mismo recorrido. - ¿Uki? - inclinó la cabeza a un lado.

Detuvo su paso y se agachó junto a las huellas, acercando el rostro a la arena para verlas mejor. Si había pasado un carruaje, o una caravana por aquel lugar, probablemente debía de transportar mercancías, lo que significaba que podría haber comida dentro de ella. Los ojos de Mahou brillaron inmediatamente. 

- ¡Bai, mira mira-uki! - agitó su mano tratando de llamar su atención aún cerca del suelo, señaló primero las huellas de los pies y despues los surcos dejados por la caravana. Luego volvió a incorporarse y retomó el paso, esta vez intentaba pisar cada una de las huellas que encontraba para tener algo con lo que entretenerse y así no pensar demasiado en el hambre que tenía. Solo que ahora iría mucho más animada ante la posibilidad de encontrar algo de comida.

UKIKI
Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
? La Intrépida Sakura
฿ 20,000,000
?Nv.10 — Espíritu Alegre
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#3
Esperar a que enfermaran habría sido lo más sencillo.

Habría bastado con sentarse a ver pasar las horas mientras se dedicaba a lo que realmente importaba en esta vida —o al menos a lo que Bai suponía que debía importar—, haciendo gala de una paciencia casi mineral frente a las necesidades reales de su tripulación. De hecho, tan solo debían aguardar hasta el límite, hasta que el hambre apretara o algún incauto desembarcara en la orilla. E incluso, en el peor de los casos, era incluso mejor el salir de la isla hacia cualquier otro lugar mientras les quedara comida.

Eso era realmente una estrategia infinitamente más eficiente que lo que estaban haciendo. Y, sin embargo, también habría sido sumamente poco considerado —y profesional— por su parte, ahora que tres personas, de una forma que aún no terminaba de concebir, dependían de ella.

Quizás por eso le costaba tanto ir en contra de su propia cabeza, que no dejaba de gritarle que buscar su propia comida era un derroche de recursos.

—No sé cómo he podido acceder a esto... —La voz de la birkiniana se perdió entre el silbido de un abrasador viento que las golpeaba con fuerza mientras levantaba arenisca hasta la altura del abdomen de Bai—. Mahou, ¿bien?

Con el mentón agachado y la vista en su compañera Humink, Bai cerró el puño y levantó el pulgar acompañando a su pregunta. Al mismo tiempo, el sol sobre la isla le hizo entrecerrar los ojos mientras la miraba y, por un instante, sintió que la adolescente era frágil y pequeña, pese a que desde el inicio había demostrado ser mucho más fuerte de lo que a ella le parecía. Después de eso, no dijo nada más. Se limitó a seguir a su exploradora mientras todavía pensaba que la inacción hubiera evitado cualquier tipo de consumo de energía en un terreno como el de Báltigo, donde hasta el más mínimo recurso resultaba vital.

Sin embargo, ya estaba hecho.

De nuevo hubo un golpe de viento y Bai se llevó el brazo hacia delante, formando una visera improvisada. Al hacerlo, su mirada se detuvo en la mano todavía vendada por las heridas sufridas durante su último entrenamiento en Skypiea; había pasado tiempo suficiente como para que aquella lesión hubiese mejorado, pero la inflamación persistía alrededor de la herida y su aspecto parecía amenazar, día tras día, con una infección.

Ella podía soportarlo. De ahí que todavía viera como un derroche de energía las horas dedicadas a trazar aquella especie de recolección, el cuero desgastado en la suela de sus botas e incluso las pocas reservas de alimento vegetal que les quedaban, invertidas en una cacería de desenlace incierto. Sin embargo, lo que la había llevado a aceptar era que ellos no tenían por qué pagar las consecuencias de su terquedad. Sobretodo cuando se había dado cuenta, a través de su mala cicatrización, de que debía considerar una posibilidad preocupante, a saber, que, en un lugar con escasez de alimentos frescos y jornadas de descanso cuestionables, el problema no estuviera en cómo su cuerpo gestionaba las heridas, sino en algo que también los estuviera afectando a ellos desde dentro.

Y, para corroborar eso, debían empezar a comer mejor.

—¿Sí? —preguntó por acto reflejo en cuanto Mahou la llamó moviendo su mano con frenesí.

Bajó la mirada y se acuclilló a su lado como si desde su altura, o sus conocimientos, pudiera entender qué es lo que Mahou estaba viendo.

Y quizás, de una forma primitiva, así fue. Pues al poco de procesar los surcos, el vello de su nuca se erizó al recordar lo que había pasado en Drum. Levantó la cabeza y observó a su alrededor, fijando la vista en los promontorios. Los orificios en las rocas provocaron que sus alas se agitaran y se expandieran erizadas, como las de un animal que teme ser atacado en cualquier momento; y aunque estas eran pequeñas en comparación con su cuerpo, se abrieron como dedos blancos que intentaban proyectar una apariencia de salvajismo.

—Con cuidado... —Murmuró más para sí que para Mahou, mientras adelantaba su magnánimo cuerpo para interponerse y cubrir a la mona al tiempo que llevaba la mano a la empuñadura de su espada.

Información
Bai Mudan
PROCESAMIENTO DEL VACÍO
⚖️ Capitana del Wu Wei
฿105,000,000
Nv.23 — Silogista
Virtudes
Vicios
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5807 + 0 = 5807
Energia: 4516 + 0 = 4516
Espiritu: 1573 - 357 = 1216


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