Una verdad diferente [PR] [Haki]
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03 de Primavera del Año 18

Habían llegado a Skypea hace un tiempo. Decían que era un lugar alucinante lleno de misterios místico y con una gran aura. Las Piratas Valar se fondearon en un rincón de la isla a reparar, renacer y conservar todo lo que pudieran después de mucho tiempo. Esta vez no tenían apuro por avanzar solo debían cuidarse. Maki desde que había llegado a la isla del cielo empezó a escuchar murmullos, como susurros en su mente … al este…” . Viendo sombras por el rabillo del ojo, humos con forma humana “… oye…” … creyó que era solamente algo como un tipo de ave o bicho de algún tipo que le engañaba o le tomaba el pelo… de manera figurativa claro por qué estaba jodidamente calva después de toda esa mierda de lore que se había producido entre María Merlot y el cabello de Maki. ¿Serán espíritus?... Maki pensó que sí, sin embargo. No… no era nada de eso. O eso creían las Valar cuando ella se los comento. Cuando llegaron al sur no encontraron nada para hospedarse y Maki esperaba quedarse en un lugar donde mantener alejado su cabello creciente de las manos amistosas de María Merlot, aquella que le había pintado el pelo de colores y había decidido que se acabaría rapándose.
 
Esta vez necesitaba algún tiempo para poder preparar las reparaciones para el barco, estaba demasiado dañado y necesitaba urgente una retocada. Cambiar como habían cambiado hace mucho tiempo las cosas para ella y entre ellas. La niña atún Merlot y el señor de la muerte “Cherry” parecía que se sentían igual de agotados. Después de todo muchas cosas habían pasado y poco tiempo tenían como para digerirlos con facilidad. Una de ellas era el episodio de la locura del anterior capitán de aquellos que se llamaron por mucho tiempo los Manos muertas. Ella sabía que los piratas no eran precisamente buena gente. Pero sin duda estos se habían volado la barda. Recordó sus primeros años danzando entre bar y bar tocando su música y contando sus historias. Labrando un destino mucho peor que el que su padre y su madre tenían preparado para ella. Habían deseado que se uniera a la ley, a la Marina y que se mantuviera con ellos en Marine Fort. Un lugar relativamente seguro para los civiles alejado de espadas peleas y el hambre. Un lugar controlado por el orden y la paz. Pero… bueno. A veces las cosas no resultan como las planea o las imagina o como supone que deben ser para una persona medianamente normal.
 
Solo caos y dolor estaba reservado para ella y lo peor era que cada uno de los problemas que le ocurrían, cada palabra de desprecio, cada golpe malintencionado, cada corte perdido en su piel, cada quemadura provocada y cada trauma metido en su mente era su propia culpa y gatillado por sus propias acciones hechas sin pensar ni sopesar. Movida por sus instintos y mal humor. Todo era culpa exclusiva y llanamente de ella.
 
Aceptando todo esto y dejándolo atrás Maki parecía satisfecha de como resultaba hasta ahora todo.
 
Se encontraban caminando para establecer un campamento simple un par de tiendas. Una fogata, nada mejor que tomarse un descanso en medio de la naturaleza. Se había perdido en su camino… perdido era un decir pues de la tripulación era quien tenía mejor orientación de todos. Siempre sabía dónde estaba el norte, el sur y su espada. Por algún motivo la desenfundo tomando la tsuka y esta comenzó a resonar mientras salía de su guitarra. Resonaba cada uno de los pedazos rotos de ella golpeando una con otra pieza, con otra, con otra y otra. Resonando como un tintinear melódico y armónico. Como si timbales o diferentes instrumentos de persecución cantasen en una melodía sin fin. La hoja a simple vista reflejo sus ojos dorados. Su rostro marcado por horrendas cicatrices de quemaduras.
 
Giro su arma y esta parecía que no resistiría ni un solo embuste ni podría cortar ni mantequilla. Pero lo cierto… su hoja se apoyó sobre una rama de árbol y su solo propio peso hizo que la madera cayera al suelo cortada sin esfuerzo como si la rama ancha y gruesa apenas tuviera resistencia o como si estuviera hecha de lo que están hechas las nubes y los sueños. Recogió la madera y lo unió a un montón que había recolectado desde hace un rato. No hablo nada. tan silenciosa como su mente en blanco. Solo el caminar con su inmensa cantidad de armas. Espadas, de madera y de acero, dagas, katanas y tantos. Todas apenas suponían esfuerzo llevarlas para ella. su rostro serio, endurecido y sereno. Solo deseaba seguir adelante. Cumplir sus sueños y metas.
 
Algo crujió y las maderas cayeron al suelo… esa… esa… —… … … voz… que es esa voz…— Antes eran murmullos, cosas ininteligibles y nada importante. Acostumbrada a escuchar lo que las demás personas no, había decidido ignorarlos, pero esta vez era una voz… más que un murmullo o un trajinar de cosas yendo de aquí para allá.
 
Su piel verde, las escamas comenzaron a emerger para atacar, para matar. Para defenderse a ella y a los suyos. No permitiría que nadie jamás nunca otra vez se aprovechase de ella. que abusaran e hicieran lo que quisieran. Sus dientes rugieron y sus colmillos decidieron avanzar sobre sus fauces reptiles. Su akuma le dominaba… pero… … … retrocedió. No era nada. Era solo su imaginación. Volvió a relajarse y tomo nuevamente la leña para volver a —Mierda… otra vez.— El murmullo volvió a callarse por el resto del día. 
 
Días después de recorrer con sus Nakamas la ciudad encontró un lugar que podía explicarle como es que podía escuchar esas cosas. Como es que sentía esas cosas y nadie más podía saber lo que de verdad pasaba. Estaba loca. Era lo mas probable y el mejor diagnostico o podría buscar a ese dichoso maestro que le habían comentado, el maestro del Kemsaborpiña o algo así. Daba igual, no servía de nada que le mostraran una fotografía, que le dijesen un nombre, no lo recordaría más allá del propio momento de su encuentro. Era nefasta para ese tipo de cosas y ¿Lo peor? No le interesaba mejorar esa condición. Le importaba mas recordar melodías, notas, saber que tonada venia mejor con cual. Que acorde podía causar más impacto y cual no. Aun así. El nombre Kaelith era el nombre que necesitaba ubicar según los rumores. Se decía que podía ver cosas más allá del mar. En un horizonte desbordante es uno de los pocos que es capaz de dominar la intención de todo. —La intención de todo?... incluso de las armas? ¿Las cosas? Las… las… pulgas de mar?— La respuesta fue solo un asentimiento con la cabeza.
 
Maki pago los tragos, pero los pelirosas querían quedarse en el bar un poco más, había un trago, crema de whisky, con sabor suave a damasco. Había sandias frescas e innumerables otros platos que amaban ambos. De todos, menos mango, cosa que detestaba el enfermito del doctor de los Valar. Golpeo con la palma la barra, le encargo al Gigantón que les cuidara, y se despidió de Miyo moviendo la cabeza en un leve movimiento, como si ambos fueran cowboys que se ven a diario. Dejar a cargo a Miyori siempre era algo confiable, no se dominaba por sus deseos, aun no desarrollaba esa adicción enfermiza por los hombres y tampoco era impulsiva ante los desafíos.
 
Salió caminando por el bar, ensillo a su endiablada ave que casi le arranco un dedo y no paro de atacarla hasta que Meki le pego con las riendas en el cuello tan fuerte que ella misma se sintió triste. Pero… la hija de puta era desesperante hasta el hartazgo y Maki no comprendía que el ave, tanto Rochallor como Cazu le tenían un insano rencor por que podían oler el espíritu reptil de su dueña. Estaba tentada a dejar a ambas aves ahí para los valar y llevarse al ciervo, pero mejor no, no conocía bien a la criatura astada.
 
El camino señalado solo fue desviado para comprar algunos pocos víveres. Pocos, pero necesarios. Pan, queso y aceitunas negras, el viaje no debería ser largo, pero prefería ir preparada, no sabia si el lugar donde habitaba este… lunarian. Era algo peligroso o si era mejor descansar.
 
Cuando por fin llego al sitio Maki sintió que estaba en un lugar familiar. Incluso Rochallor, su ave maldita parecía que se había vuelto introspectiva, caminando al lado de ella después de desmontar. Maki podía escuchar, pero como en la lejanía aquello que sentía antes… una voz, le llamaba, le reclamaba y le pedía volver a nacer… que? ¿Nacer? Esta loca esa jodida voz. Camino un poco más, entre los árboles de espuma, el suelo blando como arena y el viento resonante que amenazaba con volverla loca con una melodía tan clara que sentía como le tarareaba en la mente con pasión.
 
Rochallor de pronto se detuvo y no avanzo más, Maki apenas volteo a verlo, pues ella escucho la respiración de alguien frente a sí. Una voz retumbante, una voz que parecía le destruiría los pulmones si intentaba imitarla. ¿Que era? No sabía… solo admiraba la figura del lunarian. Enorme, calmado y con una especie de aura feroz. Como es que podía sentirla, no podía explicarlo, era como esa cosa que a veces cuando la cabreaban hacia que se desmayasen otros. Como esa voluntad que no controlaba cuando estaba en peligro. La mirada de muerte le llamaba ella, el Haoshoku.
 
Su visión le mostraba alguien de pie. Frente a ella. y sonría como si le atrajese eran con una imponente estatura de cuatro metros y medio Maki sintió que su sola presencia bastaba para dominar cualquier lugar en el que ponga un pie. Poseía una complexión atlética y perfectamente proporcionada, casi como si cada músculo pareciera esculpido para combinar fuerza, agilidad y elegancia en igual medida. Su piel oscura contrasta con el largo cabello blanco que lleva suelto, cayendo en mechones desordenados sobre sus anchos hombros y moviéndose con suavidad al menor soplo del místico viento que soplaba sobre la cabeza perfectamente rapada de Maki. Tras unas discretas gafas de marco redondo descansan unos intensos ojos azules, claros como un cielo despejado, cuya mirada transmite una mezcla de serenidad, inteligencia y una fría determinación capaz de incomodar incluso a los más valientes. Su nariz afilada, la mandíbula firme como un perro puesto de guardia y la barbilla cuidadosamente perfilada acentúan unos rasgos refinados que le otorgan un aire distinguido, casi aristocrático que obligan a quien le ve, pensar que se trata de algún tipo de miembro de la realeza. 
 
Sin embargo, lo que más llama la atención son las enormes alas negras que emergen de su espalda. Sus plumas, lisas, hermosas y lustrosas, poseedoras de un brillo oscuro que parece absorber la luz, otorgándole una silueta tan majestuosa como inquietante y misteriosa.
Cuando Maki lo vio vestía amplias prendas verdes de patrones militares, diseñadas para no limitar sus movimientos y completando su atuendo botas altas negras y elegantes junto con guantes blancos que contrastan con el resto de su vestimenta. Siempre lleva consigo un fino estoque de impecable factura, sujeto a su costado con naturalidad, y un paquete de cigarrillos que estaba segura que rara vez abandonaba, un pequeño hábito que rompe con la impecable imagen de disciplina y sofisticación que proyecta el imponente lunarian.
 
Cuando la pelona se acerco los ojos y la voz sin emitir un sonido la detuvo. Como un susurro que le ataco. Kaelith era su nombre. y Maki lo memorizo de una sola vez. Se acercó, y le toco el hombro, Maki quiso desenvainar su arma, pero algo le dijo en su interior le grito que moriría si lo hacía.
 
—Te he llamado, es decir he llamado a muchos, tu has respondido. Se lo que buscas, aunque tu no sepas… acompáñame. En… silencio. Odio el canturrear de las aves que no saben volar.— Dominada por el hechizo de su solemnidad y disciplina ella le siguió en silencio, como siempre quiso ver qué punto débil tenía. Espalda, pulmones, rodillas, articulaciones… nada. no encontró un solo punto que no estuviera en guardia en cada maldito momento. Absorta no podía creerlo. El caminar del lunarian se detuvo y entonces tomo algo que Maki no había visto, una espada. el se volteo y se la ofreció.
 
—Buscas… esas… no? siento que puedo leerte como un libro abierto, tu tristeza, tus cicatrices, estas bastante horrenda sabes… pero aun así tu corazón es puro, recto y se resiste a caer en la oscuridad ¿Por qué? Es más fácil ser dominada por tus deseos. Tomar todo por la fuerza. Ser brutal para ti sería fácil. ¿No? no, claro que no, nunca es tan fácil, pero sé que hay cierta oscuridad dentro de ti para algunos… puedo verlo. — Dijo apuntando a un arma de plata rota que Maki portaba asomándose por el morral. —Como es que sabes de ellos? Como es que…— Se detuvo cuando adelanto una de sus manos y en ella estaba el arma. Una espada con empuñadura de plata.
 
Maki la observo… la desenvaino, pero no encontró nada particular en ella. —Dime que dice. Que es que quiere y a donde desea ir. Dime cuales son sus deseos. Vamos.— No entendió nada. —Que?… estas loco? Es algo sin mente, sin sensaciones, sin… sin voluntad que quieres decir?... habla claro paloma de mierda.— El golpe de Kaelith fue tan veloz como un relámpago, Maki si lo vio claramente, pero por alguna extraña razón, al esquivar, el lunarian no le golpeo donde estaba, sino donde estaría. Justo le dio donde se movió. Cayo rodando por el suelo, escupió sangre e intento levantarse, pero en el segundo siguiente se desplegaron alas, negras como la acería de una jauría desesperada nocturna. Su enorme mano lunarian aplasto su cabeza contra el fango y con la otra agarro su hombro derecho. Inmovilizada como nunca antes se lo habían hecho. Lo vio, estaba segura que lo había visto y lo había esquivado. No entendía como.
 
Quiso luchar, quiso zafarse, pero su fuerza parecía infinita. —Mira Mono de mierda, agradece que soy lo suficientemente amable como para enseñarte a ver aquello que habita en las sombras, pero si te pondrás loca, solo dime y acabare con tu sufrimiento zorra de mierda.— Maki a pesar de las amenazas como una fuerza indomable usando todo su poder intento levantarse, en someterse no era algo implícito en ella. Y prefería morir a bajar la cabeza —JAMAS NUNCA DEJARE DE PELEAR, NUNCA ME RENDIRE Y JAMAS ME HARA NADIE RETROCEDER, AUNQUE SEA EL EMPERADOR DEL MUNDO HIJO DE LA GRAN PUTA!!! HAAAARRRRRGGGGG— Maki uso todas sus fuerzas para intentar zafarse, pero de pronto sintió como el agarre era liberado junto con una enorme carcajada. —Excelente… necesitas ser todo lo que eres… siento tu aura, tu aura ardiente e indomable. Es justo lo que se necesita para aprender a ver pequeña, se necesita voluntad mucha voluntad y pasión HAHAHAHAHAH— Se rio tan alto como para hacerle daño a Maki que apenas se levantó adolorida llena de barro y sangre por el esfuerzo, se había mordido la lengua. —De que hablas cuervo de mierda, solo quiero respuestas no aprender de tus locuras. Pedazo de animal… quiero saber que son esas jodidas voces o me volveré loca— Ladro adolorida, pero entendiendo que era superior en todos los aspectos —Eso eso… mantén el espíritu tan alto que nadie pueda alcanzarte, dicen que esto que te enseñare. Todos vienen aquí creyendo que el Kenbunshoku sirve para encontrar enemigos. Qué idea tan miserable... Los enemigos siempre terminan apareciendo solos. Lo difícil es descubrir quién jamás quiso hacerte daño y quién sonreía mientras hundía el cuchillo. También para conocer… cosas. Como… saber que aún le temes al fuego o… a estar sola.— Dijo altivo con los brazos cruzados con las piernas abiertas un tanto… Maki lo vio como un dios en la tierra de los cielos. Invencible y todopoderoso. Kenbunshoku, Kenbunshoku , Kenbunshoku…. Ha, era eso que le habían dicho que servía para saber las intenciones de todo. Todo aquello que le rodeaba.
 
Estando de pie…
 
Maki entendió que podía leerla, pero ¿cómo? ¿Estaba usando ese poder contra ella? Finalmente cedió. —Enséñame por qué escucho voces. Después decidiré quién merece que le parta la cabeza.— Se limpio la boca con la capa corta que llevaba.
 
—No!!… … … vete a la mierda.— Pateo una piedra a la mierda.
 
Maki refunfuñando, con dolor en el brazo, llena de barro, entierrada y cabreada… el día termino, el día había sido una completa pérdida de tiempo. Cuando volvió ahí estaba el par de tontos pelirrosas, los acompaño un rato y se fueron a dormir. O eso intento pues Maki continuamente seguía escuchando a veces… palabras, lejanas, voces, susurros de peligro y a veces suspiros… era aun mas extraño. Maldita sea. Reviso el morral en la cama, desnuda, marcada por el fuego e intrigada. Saco una de las armas rotas, de aquellas hechas pedazos. La punta de una flecha. Una espada rota con el filo quebrado …Veeennn… que era lo que quería decirle… que deseaba hacerle entender y mas aun que deseaba enseñarle? Patrañas seguro. Se revolvió en la cama enredándose en las sabanas y lanzando a la mierda la almohada… sudaba profusamente se levanto y camino al pie de su cama murmurando, deseando que fuera solo algún episodio de ansiedad. O psicopatía… se medio vistió con una bata y fue donde el doctor… a buscar algo para calmarse… entro en la habitación, perfectamente ordenadas, perfumada y vio ahí en la cama perfectamente inmóvil, durmiendo apacible con su cabello trenzado, una camiseta medio abierta y un pantalón largo, la habitación estaba ordenada pero el parecía víctima de un tiroteo con las patas abiertas y los brazos sueltos… —Hyak… Hyak… necesito algunas… bah… para que me molesto, nunca he podido despertarte solo… solo tomare unas coas…— Dijo asaltando la pequeña mochila donde traía una infinita cantidad de fármacos. Se tomo un par de pastillas y silencio… mucho silencio… sus parpados cayeron a mitad de sus ojos.
 
Camino de vuelta a su cuarto, no sin antes echar un vistazo a Merlot… que dormía flotando en una especie de pecera bajita con poca agua, abrazada a un peluche de un mapache o hurón o no sabía que carajos, pero según Maki le daba poderes sexuales… cuando llego a la cama, en silencio, apacible, se recostó mucho más tranquila.
 
Hey… aquí… —HAAAAAAAAA maldita sea…— Se dijo levantando su torso de la cama al escuchar esa jodida voz que le llamaba, por el rabillo del ojo vio algo moverse, una sombra o algo, desenfocada, muchas alrededor no solo una… se asustó, tomo su espada y en silencio aguzo el oído nada. nada de nada.
 
Se vistió a media noche, de oscuridad, tomo sus armas y salió en dirección a… las voces? O eso creía, esperaba que su tripulación no notara su partida, Rochallor una vez mas salió con ella al destino… rápidamente llego, ignoro a la violenta ave erizarle las plumas y descendió casi corriendo sin que el pajarraco se detuviera del todo.
 
Camino al tocón de madera que uso el Lunarian como farmeador de aura. La luna alta, caía con luz de plata sobre Maki que parecía querer buscar respuestas. Quiere aprender a entender esto, a detectar enemigos, a saber, donde se oculta el mal. Entonces lo siente. Pero no lo siente por que usa alguna habilidad innata… sus oídos, sus oídos afinados por su dedicación. Solo basto un crujido o el vaivén del viento. Su espada danzo y salió disparada contra el enemigo, pero se detuvo. Justo entre sus dedos… el rostro horrorizado de Maki al ver tanto despliegue de habilidad. ¿Era tan predecible? ¿Emitió ese ruido apropósito para mostrarle? Era todo tan enigmático como imposible. Ceyo ver otra sombra, pero volvió al Lunarian… —Me vas a decir que es esto que siento? ¿Qué es esta mierda que parece despertar en mi? O estoy condenada a escuchar los fantasmas que me persiguen para siempre?— Su vista no se amedrentaba, aunque su espada estaba completa y absolutamente paralizada entre los poderoso dedos del maestro Kaelith la espada zumbo, vibro y quiso quebrarse.
 
Maki chasqueo la lengua y desistió. Su arma giro sobre si misma, y se guardo resonante en mil pedazos dentro de su Guitarra. Cada pedazo un recuerdo, cada recuerdo una escena de alegría o dolor. Pues no solo atesoraba buenos momentos, también amargos y otros a medio camino de la locura y la tragedia. —Creí que no querías aprender. Creí que la gran pirata con el mapa del mundo en su piel se valía por si sola, que el filo de su lengua y su espada eran todo lo que necesitaba para conquistar el mundo. — Con gran habilidad después de saltar la espada para que volviera a su dueño Kaelith saco un cigarrillo desde su bolsillo, pero Maki solo vio lo que parecía Magia. —Si es verdad lo que enseñas quiero que estas pesadillas terminen, quiero que las sombras desaparezcan o poder alcanzarlas para matarlas… quiero saber dónde están los enemigos.— Rugió entre dientes y adelantándose a enfrentar la filosofía de Kaelith.
 
Pero el… solo se tomo su tiempo. Y con una sonrisa para si mismo encendió el cigarrillo, apestoso y con un humo denso… —Y a ti pequeña rata quien te ha dicho que lo que te ofrezco es para encontrar a los enemigos?... lo que debes aprender es… a encontrar el corazón en todas las cosas. A las personas que te aman, a los que te mienten a quienes te desean en verdad. A quienes hieres. Yo no enseño a que encuentres a quien matar… asesina de mierda, yo enseño a encontrar la verdad.— Los ojos del gigante se sostuvieron altivos y poderosos contra la vista ahora medio quebrada, errática e insegura de la niña pan tostado. Quiso decir algo, debatirle, pero le había leído perfectamente, la furia y la ira dentro de ella, aunque la ocultaba, solía dominarla casi siempre cuando veía sangre igual que un tiburón, nada le paraba hasta deleitarse con un bocado de sus enemigos. Pero….
…
…
…
Aliados, corazones de sus amigos, de sus seres queridos, saber quién le miente, quien le ama. Quien… le detesta. Parecía algo más importante. Esta lección sí que la aprendió. Rápido. Demasiado rápido. Tan ingenua, tan tonta y tan básica era que solo pensaba en acuchillar a gente de mal o... … … de bien? Estaba más perdida que antes pues pensaba que la vida en el mar era solo luchar contra sus enemigos. Apretó los dientes y finalmente lo dijo. Fue como miel en la mente de Kaelith que sonrió con una sonrisa amplia tan grande como si se tragase al mundo.
 
—En… enséñame… quiero ver eso que me recoge el corazón, las sombras, la muerte y la vida… quiero ver… el mal como el bien. Deseo. Deseo proteger a la gente que amo, a aquellos que dependen de mi e incluso a aquellos que lo necesitan. Por… por favor…— Dijo Maki casi de rodillas, sus piernas antes que consideraba poderosas ahora no le respondían. Kaelith puso una gran espada sobre sus hombros, se levanto en su gran extensión, todos sus cuatro metros y medio. Maki reducida a nada, con su filosofía destruida solo podía ver una gran montaña delante de si misma. Una especie de ídolo al cual venerar. No por que se lo contasen o por que fuera famoso este maestro, sino por que podía claramente ver el poder que contenían sus puños, sus músculos. La forma de caminar. Todo gritaba que era el perfecto espécimen preparado para la guerra.
 
Caminaron por el bosque de nubes flotantes en silencio. Solo escuchando el crujir de las hojas y el viento en… en… que demonios fue eso… Maki giro su cabeza, algo le llamo, algo le susurro y nuevamente las sombras emergieron en el bosque y se movieron raudas. Se detuvo… —No las ves? Ahí están… me persiguen, quieren… quieren volverle loca.— Grito Maki de pronto casi desenvainando la espada, pero en lugar de recibir una aprobación recibió en medio de los ojos un golpe de la saya del arma de Kaelith que le hizo retroceder. Ella solo mascullo una maldición y retrocedió sintiendo que la nariz le estallaba en sangre.
 
El rostro del Lunarian estaba esculpido en piedra y era terrible sostenerle la mirada. Maki solo se agarro la nariz para evitar una hemorragia mayor y quiso contratacar, pero recordó las sombras, miro ahí, aguzo el oído, pero no había nada. que ver. Nada que sentir. Nada a lo que temer. —No dejes que el caos te domine… TEN DISCIPLINA MALDITO MONO!!— Dijo guardando su arma nuevamente en su cinto. Se tapo un lado de la nariz y resoplando escupió sangre por el otro mientras le dedicaba una mirada amarga.
 
Esta vez desistió de luchar, desistió de enfrentarse a una temprana expulsión de las enseñanzas de este peculiar maestro. Aunque aún no entendía que le enseñaría y mucho mas importante. Como. Finalmente llegaron a una especie de dojo simple, rustico y que guardaba un misticismo que no podía descifrar a simple vista.
 
—Este es uno de los dojos mas humildes que mantengo en forma… algunos alumnos como… bueno como tu son los que los mantienen ordenado prácticamente, te diré que es lo que quiero de ti… pero solo lo diré una vez por que no es una maldita guardería.— Se apoyo en una piedra cercana, saco un cigarrillo, cruzo su pierna sobre su rodilla. Se tomo su tiempo… el humo ascendió al cielo y Maki torneo los ojos con desesperación y algo de frustración exhalo. Se rasco la cabeza que comenzaba a denotar el color verde natural de su cabello. Su regeneración Zoan parecía que adelantaría el proceso de repoblar su cabeza al menos un poco. Cuando empezó a cansarse se busco en los bolsillos un pequeño cigarrillo, enrollado manualmente apretado y poniéndoselo en la boca busco algo de fuego, Kaelith tenía algo en sus manos… una cosa negra pequeña y de pronto ¡¡¡Piiiiiiuuummm!!! Salió disparada de sus dedos. El cigarrillo de yerba de Maki exploto en pedazos y le hizo retrocede trastabillar y caer de culo.
 
—Hey!!! Cuál es la idea imbécil…— Vio la sonrisa en su cara y las carcajadas se le acerco y de pronto saco de su bolsillo una cinta. Maki se levantó se sacudió el polvo de los pantalones y miro con algo de incredulidad la cinta. No entendiendo. —Primero te enseñare lo básico. Que entiendas que sabes. Ve a esa roca. Quiero que te pares ahí y bueno… muéstrame que sabes hacer con eso.— Apunto con su enorme mano el mango de la espada que sobresalía de su guitarra.—[/b][/color] Maki retrocedió un poco… su… espada. Hola de los mil recuerdos rotos era una espada especial para ella. una reliquia familiar, igual que su guitarra. Ambas por alguna razón se volvieron una, la primera rota en ese día fatídico cuando su hermana cayo asesinada por las acciones de Maki misma, concluía que era algo movido por un sentimiento que identificaba como envidia. Se saco la idea de la cabeza, dejo la Memoria resonante, su guitarra a un costado y desenvaino.
 
La Hoja de los Zen´in eran solo trozos de una espada, inútil a los ojos de cualquiera. Pero al mover el arma fuera del cuerpo de la guitarra cada uno de los trozos que se unía a la tsuka, al siguiente y al siguiente y al siguiente provocaban que se volviera un arma cada vez más larga y sólida. Cada golpeteo de un metal contra otro resonaba una canción que parecía una tonada resonar con el alma de Maki, cada vez que salía del cuerpo ella podía sentir casi el alma de su hermana llamándola, volviendo a ella para dotar de poder, de energía, de animo y furia. Cuando estuvo lista, miro la hoja resquebrajada y pudo ver sus ojos furiosos y descontrolados en su reflejo.
 
Giro la hoja en un movimiento rápido alrededor de su propia mano. Y se posiciono en frente, donde Kaelith le dijo. Mirándole en todo momento algo desconfiada se vendo los ojos. La tela… no era tan oscura. Estuvo a punto de mencionarlo cuando el gigante le hablo —Esta bien así… ahora…— Kaelith saco de un pequeño morral un puñado de cosas… y con su dedo pulgar y sin mediar palabra… disparo con solo su fuerza algo pequeño, Maki lo vio y lo sintió, pero solo pudo decir —OUCH!! Pero que…— Se detuvo cuando lo sintió de nuevo… esquivo, el siguiente desvió y así diez veces impidió que los demás proyectiles que golpearan. —Que estas haciendo…— Dijo extrañado. Y Maki alzándose la venda con una extrañeza quiso responder.
 
…
…
…
 
—Esquivando tus mierdas o…— apunto con la hoha de los mil recuerdos rotos al gigantesco maestro. —No no no, lo que estás haciendo es adivinando… mira bien lo que he lanzado… si, nada te ha dado, salvo el primero que te ha puesto en alerta…— Se llevo el cigarrillo a la boca para dar una enorme calada y lanzar el humo al viento… Maki miro alrededor y su espada… entre los proyectiles había una infinidad de tonterías, pero algo pudo notar.
 
—Agujas, pedazos de metal… y… … … migas de pan?— medio entendió que eran diferentes cosas, diferentes objetos y algunos… no eran mortales, pero claro que a la velocidad que los lanzaba el lunarian seguro le provocaba algún daño. Como el primero. Pero no entendía el punto… se agacho… examino las cosas y de pronto cuando agarro un trozo de metal había comprendido. Se había cortado con uno de ellos, un poco afilado. —Unos son inofensivos… es lo que quieres decir?...— Kaelith sonrió le hizo la seña de que volviera a ponerse la venda.
 
Volvió a repetir la tónica. Maki intuyendo a donde apuntaba se preparó, movió su arma como una lunática y sus ojos en penumbras deseaban, gritaban por liberarse, pero no lo hizo, no sucumbió a sus deseos… sentía el… sentía… si… lo veía… claro clarísimo… no… nada. no vio una mierda, lo mismo de antes, solo golpeo todo lo que le lanzo, y de nuevo, de nuevo, de nuevo y de nuevo, pasaron horas y horas y nada cambiaba. Que sucedió… Maldito temperamento Zen´in… Lanzo la espada a la mierda con un grito de desesperación y refunfuñando comenzó a caminar de vuelta lejos de ese maldito lugar mientras Kaelith sonería y se despedía de ella.  
 
—Pajarraco hijo de puta, como voy a aprender algo que no se ve, como voy a… imbécil, yo solo quiero sentir que pasa, no ser el maldito Superman para usar vista de rayos X que es tan difícil…— Maki camino hasta Rochallor encolerizada adolorida con múltiples heridas en todo el cuerpo, cabalgo de vuelta a la posada harta de todo. Comio algo y ni siquiera el par de despistados noto que se perdió todo el día desde la mañana. Esa noche por algún extraño motivo no escucho voces ni vio sombras ni nada. estaba agotadísima y sus sentidos destruidos. Durmió plácidamente, esperando que el día de mañana fuera un día mejor… que quizás todo esto de sus sentidos alocados se calmaran y no fuera necesario aprender esa mierda. Despertó a la misma hora de siempre, abrió los ojos y aún estaba vestida y con algo de congestión en la nariz, pero no le daba importancia por que la cabeza se le partía.
 
Bajo a tomar el desayuno mientras pensaba en lo que había ocurrido antes, cuando de pronto algo paso… sintió que alguien le acechaba… cerro los ojos y de pronto se agacho… era merlot que desde atrás quiso taparle los ojos para que adivinara quien era, siempre juguetona la desgraciada. Que lindo… pero… hey… eso fue… kenbrushoken o como se llame? Se giro… su malestar desapareció, se limpio la cara con el dorso de la mano y beso la mejilla de Merlot… por alguna extraña razón atribuía el logro a la mestiza. Sin terminar de desayunar corre por el bar, busca esta vez a Cazu su montura Pato de batalla quien también no parece tener una buena disposición para con ella. Apartado en una esquina La gallina negra de Wano alza sus alas y lanza picotazos cuando ve que tiene a su dueña cerca con la esperanza de arrancarle un ojo, pero ella no se deja, Maki conoce a las dos aves de mierda.
 
Salió disparada otra vez esta vez con menos ropa, un top blanco, pantalón holgado y viejo y sandalias. Apuro el paso del pato que parecía volar escapando de su jinete… y en menos de diez minutos llegaron al lugar, una vez más se bajó a la carrera, el pato era menos temeroso que Rochallor y muchísimo más curioso, le acompaño casi hasta el dojo haciendo sus ruidos de pato con el pico y las patas. Maki cuidadosamente se acercó al Dojo… paso a pasito, cada uno más sigiloso que el anterior Cuack… Shhhhhhh, se acercaba un poco más, miraba con algo de vergüenza, vio su espada clavada en un gran árbol… Cuack le mordió la oreja a Maki… —Que te quedes callado o te hare de verdad una cazuela ave del diablo… te encontré abandonado en la selva y también te puedo abandonar hecho sopa— Dijo con sus ojos insuflados en fuego… ya harta del pato que le pico la calva una vez más y corrió lejos con los ojos furiosos. No le despego la vista de encima hasta que desapareció detrás de un conjunto de bambús crecientes.
 
Se volvió para avanzar y paff... choco contra algo que le hizo caer al suelo —Que haces… llegas tarde… venda ahora La lección ahora será diferente.— Maki puede ver al maestro, se venda, esta vez es una mas gruesa. No puede ver nada, pero si sentirlo, hasta que… ya no. Se prepara. Siente sus pasos, sabe que está ahí, pero… nada. No es capaz de sentirlo pero… si… si estaba ahí… —Poco a poco… siente… sssiiiiieeeennnnteee…— La voz definitivamente venia desde el frente, Maki quiso adelantar sus manos para atraparlo, pero el golpe llego desde el costado derecho. La cabeza de Maki dio vueltas casi en ciento ochenta grados… la ira, la colera… un bufido animal… su cuerpo comenzó a cambiar… —PON ATENCION O TE MATARE INUTIL!!!— La frustración de Maki creció tanto que… que… se calmó, respiro y volvió a su centro.
 
Nuevamente la acción comenzó, sin embargo, esta vez fue un toque… sobre su cabeza rapada. Ella retrocedió, no le sintió esta vez, parecía como que usaba todo de si para eliminar su presencia. pero… algo comenzó a emerger en Maki, una especie de sensación extraña. Agarro la gigantesca mano y la aparto con furia… retrocedió nuevamente  —Te diría lo típico que dicen los otros tontos… que veas sin ver. O que uses los ojos del corazón. Yo no… te diré concéntrate. Mete todos tus sentidos en una caja con llave y usa… usa lo que resta.— El gigante sonríe y avanza… Maki intenta adivinar por donde viene, pero le es imposible, la mano le da en la nariz… retrocede otra vez e intenta contratacar, pero… no lo hace, comprende que no es el objetivo del entrenamiento.
 
Pero se enfada, se enfada tanto que si tuviera cabello se lo arrancaría. Una vez mas el Lunarian avanza, su mano… Maki respira, se concentra, sabe que le va a atacar… …Derecha… Maki esquiva por la derecha golpea la mano del lunarian y gira sobre si misma para guardar distancia nuevamente. Kaelith sonríe con satisfacción. Pero gira acuclillado golpeando las piernas de le chica haciendo que se caiga al suelo estrepitosamente… —Lo sentiste? Lo vi…vi que lo sentiste. Mantenlo, recuérdalo… ese es el sentimiento.— El Gigante avanzo de nuevo con la palma y paff golpeo el aire nuevamente. pero el tercer golpe, en el pecho, la siguiente patada en la cadera.
 
Habrá sido un golpe de suerte. Si. solo suerte. El día transcurrió normal con el Entrenamiento de las migajas y del esquive… Con el pasar de la tarde, algo comenzó a ver más que sentir, sombras. Las sombras comenzaron a alzarse, a fusionarse con ella y lo peor de todo… comenzó a comprenderlas. A mirarlas de otra forma, a interpretarlas, pero el lunarian era demasiado rápido. Demasiado, sigiloso. Demasiado impredecible. O eso creía Maki pues el Gigante parecía notar algo que Maki no. cada movimiento que hacia el ella parecía seguirlo a donde iba, al menos con poco retraso… Maki en ese momento sentía algo, un susurro, sombras, pero mas que eso, colores… colores? estaba volviéndose loca o estaba apretando demasiado fuerte el culo o los ojos.
 
—No no no… apaga tus reflejos, tu vista, te dije olvida tus malditos sentidos, necesitas solo…— Se detuvo ante la furia de la Quemada.—YA SE YA SE POR UN DEMONIO, QUE SIENTA CON EL PUTO CORAZON… PERO NO TENGO CORAZON ME LO ARRANCARON!!! Pajarraco desgraciado.— Dijo bajando su centro de gravedad… sentía un cosquilleo en… en… en… mierda no sabía dónde, pero lo comenzaba a sentir… jamás lo hubiera descubierto sola, nunca. Por qué parecía que Kaelith hacia algo, no sabia que, pero a veces hacia algo para que Maki sintiera, al menos levemente su presencia, más aún. Sus intenciones.
 
—Dime… que es lo que sientes… o que mierda pasa por tu cabeza dime… Si no me hablas ni ordenas tus ideas, jamás podrás aprender… vamos enana.— Kaelith se movía alrededor de Maki, silencioso, pero cada ciertos momentos adelantaba su mano con intención de atacar a la chica que unos segundos después era capaz de mover su cabeza, su brazo o su cuerpo en aquella dirección. Una… reacción tardía. Casi lo tenía, el Lunarian se sentía casi en éxtasis. —Si cierras el hocico podría decirte… mira… mmm…. Es un… susurro… creo… algo como… espera… deja que… escuche. Es… es… derecha…— Maki giro a la derecha —Ahora es una especie de cosquilleo, mas un suspiro que dice… dice… Abajo… o algo parecido— Maki bajo un poco su centro de gravedad. Entonces decidió que estaba lista —Bien… bien… detengámonos. Quítate la venda. Ahora necesito que te encargues de otra tarea, es mucho más simple.— El sonrió mucho mas amenamente.
 
Maki camino hasta la posada nuevamente, esta vez traía consigo su espada, su guitarra y una bolsa con algo… maloliente… apestoso, como medias sudadas, pero era fruta… ella apenas soportaba el aroma y cada que pasaba alguien a su lado sentía el aroma… por que el estúpido de Kaelith le enviaría con una bolsa llena de… Durians. Para darle a sus Nakamas. Cuando llego a la maldita posada le recibió una camarera que arrugo la nariz… y entonces hizo lo que el morocho le dijo. Entrecerró los ojos, afilo su sentido del oído, el corazón y la piel… Algo… algo escucho, algo parecido a ruido blanco, algo que siempre estuvo ahí y que no había notado, poco a poco comenzó a entonar, a sentir que le llamaba esa… voz? Su aura, su corazón, sus huesos y como un flasheo escucho lo que la chica quería decirle —Señorita Maki quiere que lleve eso por usted— eso dijo. Sus oídos escucharon eso, pero lo que sintió fue otra cosa. Temor… inseguridad… desagrado… no lo dijo, pero la voz le decía… … Alejate… Maki no le dio las cosas y busco a sus compañeras… cuando encontró a Merlot no hablaron, ella solo se pus de pie frente a ella y el mismo ejercicio inicio. Alegría, piedad ternura, mas… Mas hondo. Mierda… que había ahí. Temor… Soledad. Melancolía, un dolor tremendo aguantado por la curva de su sonrisa nerviosa… Maki abrió los ojos de pronto y con los labios apretados. Abrazo a su hermana que se sorprendió por su repentina acción.
 
Hyak fue algo parecido, primero, dedicación, curiosidad, pero ahondando más, encontró algo como… deseos de amar, de ser aceptado, similar a una especie de inseguridad o una especie de anhelo de ser deseado. Era extraño ver esto, esto que nunca antes… sombra…. Miro al lado, ahora la sombra se movía… era… era un desgraciado, borracho, un claro delincuente, miraba el culo de Merlot mientras pedía algo en la barra. Era oscuro, desagradable y como… como que pinchaba sus sentidos. Maki apreto los dientes. Camino hasta el desgraciado, este se levanto, quiso sacar algo, algo del bolsillo, Maki lo… “Detecto” y tomo su mano… apretó fuerte, el hombre chillo y dejo caer. ¿Una… Carta? Que que que… que era… la capucha cayo atrás. Y era un hombre… hermoso. Cabellos oscuros, largos, mandíbula cuadrada y facciones masculinas. Pero… Maki no se detuvo, temor… inseguridad y pavor, todo eso sintió, lo que pinchaba desapareció y esta le empujo contra la mesa. Que carajos. Un enamorado.  Tomo la carta, empujo al hombre. —Vete de aquí estúpido… esa Mujer tiene dueño… Los Valar. Vete.— el hombre tembló bajo la inmensa fuerza de Maki y chocando contra una mesa y un huésped salió corriendo despavorido. Maki primero miro sus manos, las veía normal, pero al mirar alrededor podía ver algo más, sombras, esas sombras ahora eran mas claras, como… como… era como ver sus corazones? Eso era lo que quería que viera el Lunarian?. ¿Así que esto era el Kenbunshoku? Quiso alzar la vista, pero… demonios, lo perdió… lo perdió de golpe.
 
Pero no solo eso, sino también sintió el cansancio, un cansancio abrumador, se sentó, María se acercó, ella estiro la palma para detenerle, se concentró, pero nada, solo dolor, ahí en el estómago, subiendo por su garganta junto un sabor amargo a metal. ¿Se rompió algo?... quizás… hablo un poco con Hyak, le dijo que debía ausentarse uno o dos días más que necesitaba terminar algo, algo importante.
 
Maki a pesar del dolor cabalgo en Rochallor, su ave gallina de Wano oscura como el humo negro de una chimenea. Corrió raudo y veloz como el viento, la Zen´in estaba hambrienta de conocimiento, de saber que pasaba que era esto que sentía y si realmente a eso era lo que se refería el… jodi…do… paja… ra… co… Cayo de lado rodando por el suelo azotándose la cabeza contra el suelo levantando una gran polvareda… como siempre. Su ave, a pesar de tener una increíble rivalidad de muerte con ella, la arrastro de vuelta.
 
El día siguiente le despertó algo… terrible, el aroma, puaj. Olía a basura, como si recién la sacaran después de un mes en un tarro guardando jugos, era repulsivo, y a su lado un vaso de jugo… de Durian… ella se acercó, olfateo el vaso, dios que peste, casi vomito… —Maldita Merlot te maldigo con toda mis fuerzas.— Dijo agitando el puño mientras se ponía una camisa ancha para medio saber que pasaba o donde estaba, fue a la habitación de Hyak esta vez a diferencia de la noche anterior a esta, apestaba a menta, dios… Maki camino a la ventana mientras soportaba  el asco y abanicaba con la palma.
 
Dijo que no tenia ninguna herida tan grande ni visible, solo que quizás… estaba agotada, o que su espíritu lo estuviera. En fin, no sabía realmente, pero cuando escucho piar a Rochallor y su alboroto, la había encontrado ahí en la calle. Maki quedo pensativa. Y se devolvió a su cuarto.
 
Nuevamente volvió a salir después de comer algo, su destino. Nuevamente el gigantesco Lunarian y sus enseñanzas. Esta vez repuestas de energías y ya aparentemente habiendo perdido varios días de su entrenamiento o al menos de su entrenamiento regular… cuando llego hasta el Viejo dojo, Maki encontró el dojo abandonado o aparentemente abandonado, a su suerte como si hace varios días estuviera solo…
 
Heeee eeeeee… Joder que no estaba loca carajo… que estuvo el maestro, Kalith el lunarian, que vino con el pato, con el pollo, estuvo aquí esquivando esquirlas, migajas de pan y y y … Maldición. Maki se sentó en una piedra… cruzada de piernas apoyo su codo en una rodilla y la palma en otra mientras saco un cigarrillo… entonces lo noto… las, las malditas sombras… encendió el cigarro, comenzó a fumar, a pensar y escudriñar en su mente para saber… esto fue real? No se cayo el primer día y se rompió la cabeza o si?... Claro que no. por supuesto que no. no estaba… dios… apretó los dientes, su garganta y estomago tiritaron ante la posibilidad. Golpeo con la palma abierta su muslo y se decidió… reparo unas tablas del dojo, aunque pequeño, dentro podía combatir perfectamente dos personas. Meditar o simplemente reunirse unas seis o siete personas para comer algo ampliamente. Mientras lo hacía, algo extraño siguió sucediendo o mas bien las cosas dejaron de suceder, no había sombras circundantes, nada acechante, limpio todo, recogió cosas, cosas que antes no estaban ahí, hojas, basura, y lámparas rotas y rocas fuera de lugar… entonces cuando todo estuvo ordenado… recordó.
 
—Así que así es como mantienes tus dojos… o templos… quizás. Que se yo… espero que te estes riendo de mi al menos…— Maki se agacho… justo a tiempo. El puño de Kaelith paso apenas sobre su cabeza, apareció como un trueno, casi como si se materializara de la nada. pero Maki lo sintió, vio como estaba surgiendo entre las sombras Maki retrocedió, torciendo su cuerpo hacia atrás tocando con sus manos el suelo, en una especie de Back flip y otro y otro. Ambos quedaron frente a frente.
 
—Así que al fin escuchas eso… no sé cómo, pero parece que contigo funciona diferente. He entrado muchos, todos interesantes… tu… no sé, pero funciona y el concepto es el mismo, no son sus ojos, no es tu espíritu, es algo raro… lo noté, apenas te vi pasear en el bosque por eso te he susurrado, pero ya… ya parece que escuchas por ti misma la voz de todas las cosas.— El hombre avanzo, lanzo un golpe, otro, otro y otro, Maki parecía que podía verlos con claridad, con gran amplitud, pero si tenia que emplear todo lo que tenia en ella. cada gota de reflejos, cada porción de agilidad. Toda tenia que darlo solo para esquivar y dios… contratacar no. No podía imaginar que monstruo podría defenderse o atacar.
 
El golpe final llego, en medio de la cara. Maki sintió como se le partía el hueso del rostro, como si recibiera un batazo en medio de la mente… rodo por el suelo, cayo y sintió le yodo correr por su boca, inundándole de aquel sabor que tanto le gustaba. —Ahora que he aprendido a esquivarte… solo es tiempo de que me acostumbre y te hare pedazos basura!!— Su sonrisa sádica emergió una vez más, confiada en que la practica le llevaría a hacer esto cada vez mejor y de manera más natural. —Creo que entiendo enana. Cada persona tiene un ritmo distinto, diría que una tonada, una respiración. Un pulso que pareces comprender, yo y otros podrían decir que es como una tensión más aun, una intención. No son palabras lo que escuchas, bueno al principio si, eran las mías, pero ahora no. Maki, creí que habías cometido un error, el de convertir aquello que yo conozco como Kenbunshoku en palabras porque tu cabeza necesitaba entenderlo de alguna manera. Ahora veo que… es posible que lo entiendas de otra forma. Y así como ti aprendiste o estas aun aprendiendo… he aprendido un poco mas también… gracias… pequeña y ahora…— Varias esquivas, bloqueos y desvíos de puños gigantes y seis golpes en diferentes partes de su cuerpo después Maki se sintió satisfecha. Un séptimo y octavo seguro le provocaría algún daño irreparable. Decidió volver viva con sus Nakamas. Después de todo, había aprendido algo. No mucho, apenas una fracción miserable de lo que ese lunarian seguro sabía. Pero era suficiente.
 
Por primera vez, las voces no parecían perseguirla, ahora podía escucharlas y eso era suyo, No de Kaelith. No de las sombras. No de los fantasmas.
 
Suyo.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
#2
✓
Entrenamiento: Completado
COSTE:

— Kenbunshoku Haki (Base)

STAFF DE NAKAMA NO MI


Ya puedes entrenar:

Kenbunshoku Haki (Base)

Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información

Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.


Código: kenbunshoku001



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PX-2


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