[PA] Llegando a Karate
#1
22 de Primavera Año 18
En Karate si señor!
800 horas
Venimos de aqui


Era curioso, en aquel buque, barco o navío… como fuera que se llamase (Crucero), cabía un gigante y varias cuestionables personas… dos días había durado aquel viaje y se preguntarían ¿Qué había hecho el gigante? Pues nada… la posición de estar sentado era lo único que se le permitía en la embarcación, cualquier otra cosa pudo haber puesto en peligro el viaje… de hecho ese viaje iba con menos personas de lo normal, el peso del monstruo logro que fuera así puesto que se pondrían vidas en riesgo si no.

Alex con la mirada al suelo sumido entre lo despierto y el mundo de los sueños, pudo escuchar el sonido alegre de las gaviotas que, de hecho, empezaban a pararse es su humanidad.

No fue casi nada de tiempo, si obviamos los dos días de navegación, el que el barco llego y encallo en aquel nuevo puerto, el aire era diferente y así el espacio… no estaban en aquella isla donde el gigante inicio su aventura.

Nyx, Kagura, Jesse y hasta Seraphim estaban entre los demás tripulantes que por error de análisis por pare del gigante, habrían de pagar el viaje pero... ¿Quién confía en alguien que no sabe leer? ni siquiera Alex comprendió, solo vio como Kagura le quito su dinero mientras dormitaba... y luego dijo que "le debía", una lastima que Alex no entendiera...

Se levanto y observo a todo aquello al fondo de aquel puerto, realmente no tendría sentido, los ojos de las personas claramente se clavarían en el monstruo ¿habría gigantes en Karate? Se decía que en aquel lugar las artes marciales eran cosa seria… decían que por el “nombre de la isla” pero sinceramente, el gigante pensaría que era por el renombre, Karate, no le suena de nada en la vida.

Y nada, esto simplemente era el inicio de algo maravilloso que había planeado con la que ahora era su tripulación.



Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#2
Capitulo especial: Llegada a Karate
Lugar: Isla del Kárate, Puerto
Fecha: 22 de primavera, año 18
Hora: 08:00 AM


Sin duda amaba viajar en mar abierto, la brisa del océano y el sonido del mar eran sinfonías, cualidades y sensaciones que me transmitía una enorme paz, a pesar de estar más de cuarenta y ocho horas navegando en el mar, realmente el tiempo pasaba rápido cuando tenías con quien charlar, en estos dias aprendi un poco mas de mis compañeros pero aún nos falta por aprender más, ese era mi objetivo principal, aprender a confiar en ellos y que ellos puedan confiar entre sí, porque esa es la ley de una manada, la estructura del poder y de la fuerza, la supervivencia.

Sentada sobre las piernas de Arceo, me dedicaba a leer un libro de pasta azul, cuya cubierta delataba su contenido el cual era: Como entender a tu gigante, un libro que logre pedir prestado de la biblioteca de la marine, bajo la excusa de recurso necesario para una tarea, realmente tenía un compromiso por aprender su lengua, entender lo que carajo dice y así poder llegar a él de manera intelectual, ha sido algo complicado pero debía tener fe a mis capacidades, concentrada en cada página y en cada palabra, comenzaba a entender algunas frases que Arceo me había dicho en el pasado. Pero cuando la campana anunció que pronto llegaríamos a tierra firme, no dudé en cerrar mi libro para pronto ponerme en pie para aproximarme hacia la proa en donde a los lejos se podía divisar la figura de la isla.

La brisa me envolvio ligeramente mientras una sonrisa se dibujó en mis labios –Mi segundo hogar…– musité en voz mientras los recuerdos venían a mi mente, mis padres, mi abuela, la gente que llegue a conocer en esa isla, de mi hermano, si, sentí como mi corazón se contrajo un poco pero el dolor era parte de la sanación –Tarde o temprano…te atraparé– palabras que volaron con el viento, mi meta estaba cada vez mas y mas cerca, cuando el capitán de la nave anunció que debíamos prepararnos para desembarcar, nuevamente me agrupe con mis compañeros para darles las siguientes indicaciones.

Nuestra estadia sera en la casa de mi abuela, ella vive algo retirada de la zona comercial…técnicamente en el bosque, así que tendremos que caminar mucho – Explique tras ver como Arceo se colocaba en pie, captando la atención de los aldeanos quienes se asustaron al ver su enorme tamaño, un suspiro salió de mis labios –Bueno…será mejor que nos demos prisa, no olviden nada en el barco….Así que andando…– bajando del barco de un salto de aproximadamente veinte metros,mi objetivo sería llegar al hombro de Arceo para  tratar de calmarlo, evidentemente llamaría su atención y usaría algunas cuantas palabras que me indicaba el libro para darle indicaciones sencillas.

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#3
22 de primavera, Año 18 ❥ Isla Karate

I got new rules, I count 'em

─ ♚ ─
Cerro los ojos un momento, solo para percibir mejor esa brisa marina contra la piel una vez más. El viento abrazaba la firmeza de sus curvas con naturalidad y aquel uniforme que estaba hecho para igualar caracteres y diluir individualidades, parecía recordar constantemente que algunas presencias eran imposibles de uniformar. Y fue el viento, quien desperdigó algunos mechones rebeldes de ese improvisado moño para dejarlos danzar alrededor de ese rostro de líneas finas y pecas dispersas; privada por completo de uno de sus sentidos, el sonido del mar parecía tomarlo todo.

Se concentró en el vaivén del barco, en las olas chocando con el casco al avanzar, en el peso de la mochila militar a su espalda y en esa sensación de estar en movimiento. Allí, con el mentón apenas elevado y una elegancia serena que desafiaría incluso al viento, parecía una de esas figuras sacada de una leyenda, una en la que el mar no la rodeaba, sino que la recibía, como si siempre hubiese pertenecido a él.

Cuidada apoyo su mano sobre la madera de la proa y la bruma salina rozo la piel desnuda, ese sencillo gesto era un ancla ¿Cuánto tiempo había pasado desde que ella había pisado Karate? Demasiado, quizás.

La última vez que había estado en esa isla paso de ser emboscada en la orilla de la playa durante el turno nocturno, a terminar encerrada con un desconocido en un barco mientras Ryu era abandonado a su suerte en medio de la vegetación. Si, Karate había sido toda una experiencia.

Una que no superaba a Samba.
Incluso ahora, dudaba que encontrase una experiencia que superase lo sucedido en Samba.

Lentamente sus ojos del color del mar se encontraron con la costa de Karate que se acercaba a buen ritmo. Giró apenas el rostro por sobre su hombro, sus compañeros estaban allí. La división ochenta y uno estaba ahí ¿Cómo había sido viajar con ellos por dos días completos?

Un absoluto desafío.

No porque no tolerase su presencia, al contrario, había descubierto que viajar con un gigante de veinticinco metros te daba la ventaja de tener un barco casi para ti solo. Y apreciaba esa ventaja indirecta que les había entregado a Alex, lo prefería muchas veces así, antes que tener ojos indiscretos sobre ellos. Sin embargo, era consciente que esa estrategia no era viable a largo plazo, no después de ver cuanto salía el boleto del gigante.

El desafío radicaba en que, al ser una nueva división, era necesario conocerse y, aunque ella tenia la mentira de Nyssa Vale preparada para cualquier tipo de pregunta, Nyx se negaba a formar lazos. Era así de sencillo, no quería tener que acercarse demasiado a su división, no quería daño colateral ¿Confiar? Confianza eran palabras tan grandes que parecían montañas que escalar cuando se trataba de Nyxara Archeron. Y ella…ella tampoco lo pondría sencillo.

No era personal. Ella simplemente no se lo ponía sencillo a nadie.

Por ello, en esos dos días completos mientras no estaba entrenando, alimentando a ese caracol o asegurándose que el filo de sus katanas fuera el óptimo, se había acercado directamente al contra maestre para ofrecerse activamente con cualquier tarea que necesitase en el barco a modo de agradecimiento por el viaje y de paso, para aprender lo necesario cuando ellos tuviesen su propio barco y se aventuraran fuera.

Lejos de esas islas y las islas en que ella había nacido y crecido, cuando se aventuraran al mar, en la dirección que la llevaría a encontrar a su hermana.

Los observó un momento más antes de avanzar y el sonido suave de sus botas contra la madera la acompañó. Y, ese pequeño caracol que había comprado unos días antes de salir de baterilla, lo acomodo en uno de los bolsillos superiores de su blusa de marine, aquel que estaba sobre la base del pecho, ese lugar que ella consideraba más seguro que sus bolsillos inferiores cerca de sus espadas. Aun no se acostumbraba a tener otro ser vivo a cargo, no era falta de empatía pero hubiese preferido un gato.

Dormían casi todo el día, ignoraban a las personas por decisión propia, eran independientes y sabían defenderse solos; una compañía bastante razonable para ella, en cambio ese caracol…

“Estoy atascada contigo”

El pensamiento sobre su den den la llevó a exhalar una sola vez, y su pecho amplio subió y bajo en el gesto haciendo que el pequeño bicho asomara los ojos por sobre el bolsillo hacia su rostro, Nyx le dedicó una sola mirada antes de avanzar hacia su división. Notó como Kagura guardaba el libro, la había visto con las narices pegadas a sus paginas y de cierta forma, aquel gesto, le recordó a sus propias tardes de lectura sobre medicina en el estudio de su padre. Ese lugar que realmente nunca le había pertenecido, aquel lugar que siempre terminaba lleno de los libros de su madre, las hierbas de Seren y los lazos de Aelira. Ese que invadían todas las mujeres de su familia porque tenía la mejor ubicación para aprovechar el sol de la tarde.

Y para pintar.

Se aseguró de guardar ese recuerdo en ese cofre oxidado y olvidado dentro de sí, ahí, donde estaban sus emociones y sentimientos, para concentrarse en las palabras de su compañera ¿Quedarse en casa de su abuela? … ¿Acaso ella confiaba tanto ellos como para llevarlos a un lugar personal? Y ese sencillo voto de confianza le recordó nuevamente a Seren – ¿Tu abuela sabe que piensas llevarle cuatro marines a su casa? – quizás, por eso, sus palabras habían sonado a ese regaño viejo. Ella se hubiese sentido mucho más cómoda en una posada, sin tener que entrar en terreno personal de su compañera de división. Le dedico una mirada a Alex, aun no se levantaba de su lugar y era, quien había tenido que aguantar ese viaje a la intemperie terminado amigo de las gaviotas ¿Cuántas eran las posibilidades que los aceptaran en una posada con un gigante de 25 metros?

Probablemente cero.

Finalmente, cedió ante la idea de ocupar la casa de la abuela de Kagura para pernoctar por la ubicación alejada que mencionaba su compañera. Porque eso haría ella, solo llegaría a dormir – Intercambiemos los números de Den Den Mushi – propuso al resto de sus compañeros y ante la mención del artefacto, el pequeño caracol se asomó tímido por sobre el bolsillo que Nyx lo había acomodado con anterioridad – De esta forma, si no estamos físicamente en el mismo lugar, podremos comunicarnos frente a cualquier inconveniente –

Espero que los caracoles hicieran el intercambio de información con el resto de sus compañeros, para luego descender la pasarela detrás del resto. Cuando sus botas tocaron la arena de la playa, Nyx alzó la vista nuevamente hacia Karate y su corazón latió con fuerza, estaba lista para descubrir las nuevas oportunidades que tenía esa isla para ella.

Léeme
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#4
Durante el tiempo que duró el viaje hasta Baterilla interactuó lo justo y necesario, no estaba en su mejor momento ni mucho menos, y el hecho de que le hubiese cobrado doce mil berries por el viaje desde luego no mejoraba su estado de humor, se podría decir que últimamente el mundo estaba en contra de mejorar su estado de humor, es más, cuanto más pensaba las cosas mas se daba cuenta de lo difícil que era cambiar ese humor, al menos por el momento.

¿Y realmente él tenía claro lo que pasaba? Si, en parte sí. Luego fueron las diferentes circunstancias las que le hicieron verlo todo con apatía y desinterés.

Cuando todos se reunieron, el se reunió por que realmente no le quedaba más remedio, lo cierto es que solo quería estar solo, pero había hecho ese viaje y no había manera de poder encontrar momentos de soledad para él y sus pensamientos.

En las últimas se sentía encadenado, como si algo tirase de sus brazos y sus piernas hacia un lugar oscuro y frío, y aunque no era algo agradable tampoco sentía fuerzas para salir a flote, y pensó que tal vez, solo tal vez, en algún momento ese lugar oscuro y frío se desvanecería… En el peor de los casos él se convertiría en algo similar a ese lugar, o tal vez… Sería él quien se desvanecería.

Simplemente escuchaba, pero no, las palabras de Kagura, hasta el punto de que empezó a caminar con pereza, arrastrando los pies  cuando se iban a poner en marcha, solo entonces escuchó las palabras de Nyssa, diciendo que deberían intercambiar los números de los Den Den Mushi, y dejo el suyo en el suelo, pero ni siquiera observó si intercambiaba información con el resto, en ese momento pocas cosas le importaban, por no decir que nada.

Metió las manos en los bolsillos y soltó un cansado suspiro, uno que demostraba las pocas ganas que tenía de estar allí… Ya ni se esforzaba en disimular.

Y era cierto que entendía algunos de sus sentimientos, pero había otra cosas que simplemente no, pero las dejaba estar… Ya se le pasaría… O no.

Estaban en Karate, pero Jesse… Él estaba en otro lugar.


Cosas


P
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#5
22 de Primavera, año 18
Isla Karate, puerto.
8:00 am
OST

♚



Menudo viajecito.

Jamás había experimentado la vergüenza ajena hasta esos dos días que estuvo en el barco observando aquel panorama de grupo que les había tocado. Las apariencias deben de ser impolutas si desea convertirse en una Marine ejemplar del que estarían orgullosos, pero por las noches se paraba a reflexionar en qué tipo de berenjenal se ha metido solamente por querer tener un maldito esclavo que le hiciera las tareas por ella. No solo ese criajo del parche era su compañero de escuadrón, sino que encima de todo un maldito gigantón, Nyssa (aquella mujer de la que sentía tremendos celos por su belleza elegante), una chica con aires de subidita y….UN PUTO GIGANTE.
Intentó no hablar del tema ni del gigante ni de la división tan pintoresca que le había tocado, pues al final estas personas le acompañarán en ese viaje que harán por las islas para intentar dar un buen nombre a la marina. Pero, sobre todo… ¿Por qué viajaba ella? ¿Estaba preparada para ello tan siquiera?

En esos dos días tuvo tiempo de reflexión para escribir en su bloc de notas algunas cosas que salían de su mente que divagaba, pero sobre todo de cómo se sentía anímicamente forzándose a sonreír y a estar feliz. Allí comenzó lo que en un futuro sería algo que marcaría el destino que quiere conseguir. En ese instante solo son obligaciones para ser feliz y las mil maneras de morir que se le iban ocurriendo si no era feliz.

Los dos días más largos que ha vivido en todo ese año finalmente llegaron a su fin, y el barco guardó las violas en isla Karate para por fin ver tierra. El olor a mar inundó sus fosas nasales, y Serpahim ya estaba deseando sacar sus maletas (recordemos que son tres y muy pesadas) para ver donde alojarse. Sin embargo, antes de ponerse en marcha, su grupo hizo una reunión táctica donde allí la señorita “soy la superior” dijo que aquí podían alojarse gratis en casa de una familiar suya.

— Yo pensaba que nos darían un hotel de cinco estrellas o algo, no por nada somos de la marina, pero bueno… supongo que nos bastará con la casa de la “abuelita”. —La sorna y la ironía que tenía Seraphim realzaba su egocentrismo tan característico.

Tras eso, Nyssa comentó sobre el den den mushi y dejó que los caracoles con pelo pudieran unirse para después usarlos de contactos. Ah, si, ese bicho arrastrado que le dieron antes de partir al que pudo decorar y hacer que se pareciera a ella. Hasta daba miedo el parecido, pero era tan adorable que Seraphim lo saca orgullosa para mostrar que ese bichejo que tiene es el MÁS BONITO que el que pudiera tener cualquiera de ellos.

— ¡Ah, si, tomad! Pero no me llaméis cuando esté de compras que no lo voy a coger. —Aviso ella levantando el dedo.— Y por cierto, señorita Kagura, dile a tu abuela que me gusta mucho el pastel de queso para cenar y desayuno café con leche de avena y galletas de mantequilla, ¿si? Bueno, emmm… ¡Jesse! ¡Coje mis maletas, anda! ¡Haz algo en vez de estar ahi embobado mirando el suelo extranjero! —Exige a ese chico pelirrojo al que ha estado viendo en todo el viaje ensimiasmado.— Hombres… —Termina ella por decir en voz baja y de brazos cruzados, esperando a que Jesse le hiciera caso para poder poner en marcha a donde se iban a quedar a dormir y, después, hacer de turista un poco.

Y hablando de Jesse… Con él apenas le ha molestado en esos dos días, pero si han cruzado alguna que otra palabra recordándole que BAJO NINGÚN CONCEPTO debe de decir nada de lo que sabe de ella a nadie o lo tiraría por la borda.

En fin…

LAS AVENTURAS DE LA DIVISIÓN 81 POR FIN HAN COMENZADO.

¿Qué destinos les espera a cada integrante en ese viaje? ¿Podrán empezar una amistad y serán un grupo unido o acabaran más separados que antes? ¡Lo descubriremos muy pronto!






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#6
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Viaje: Finalizado

STAFF DE NAKAMA NO MI
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