Perros y y globos de fiesta [Fic - Pasado]
#1
1 de Invierno, Año 17
Barracones de la Marina, Roshwan.

El calor de la estufa central de los barracones mantenía a raya el invierno extremo de Roshwan. Me encontraba sentado con las piernas cruzadas sobre la mesa principal de madera, justo en el centro del gran periódico que habíamos recibido por la mañana. Debido a mi estatura, leer las páginas requería que caminara literalmente sobre las columnas de texto. A mi alrededor, mis compañeros de escuadrón, Marcus y Darek, se apoyaban contra los bordes de la mesa con jarras de café en las manos.

Caminé un par de pasos hacia la sección superior, deteniéndome sobre la noticia que detallaba el éxito de la División 60 del Comandante Stroud Nanashi, quienes habían salvado el reino de Drum. Eso era auténtica justicia. Esperaba que algún día el pudiese llevar a cabo tales hazañas y vivir grandes aventuras como las que vivían los marines en la Grand Line.

Marcus señalo el titular de la primera plana. las instalaciones científicas de Punk Hazard habían sido totalmente destruidas por los Alas Negras. Marcus se inclinó sobre la mesa, señalando con su enorme dedo la descripción de la capitana de aquella tripulación, Triana Tempesta.

—Vaya salvajes estos Alas Negras... pero oigan, dejando de lado la masacre, hay que admitir la capitana Tempesta tiene un buen perro— Comentó Marcus con una sonrisa pícara.

Derek y yo nos miramos sin entender. ¿Perro? En ningún lado de la noticia se hablaba de ningún perro. ¿Qué cosas decía Marcus?

—¿Perro?...— Dijimos al unisono, mirando a nuestro compañero levantando una ceja intrigados.

—Ese perro culote WUAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ—


El pajero de Marcus quedo enterrado de cabeza en la mesa, con un chichon que humeaba tan grande como su cabeza saliendo de la nuca. Ambos puños, tanto el de Derek como el mío, también humeaban por semejante golpe que le acabábamos de dar.
Retraje mi pequeño brazo y soplé los nudillos, viendo cómo el cuerpo de nuestro compañero quedaba completamente inmóvil. Darek hizo exactamente lo mismo, soltando un suspiro de profundo fastidio mientras apartaba un poco su jarra de café para evitar que la cabeza del inconsciente salpicara el líquido caliente sobre el mostrador.

Caminé con pasos rígidos sobre el papel periódico, pasando justo a un lado de la oreja de Marcus, para posicionarme en la columna de texto contigua y continuar con mi lectura mientras me ajustaba mi gorrita. El articulo informaba sobre la ejecución publica de Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, el capitán encarcelado de los alas negras. Tal parece que la ejecución la transmitirían en todo el mundo.

—Esto es lo que les pasa a los malhechores que desafían a la Justicia— Le comenté a Darek, apuntando al texto con la punta de mi bota. Darek asintió en silencio mientras le daba un sorbo a su bebida. Di un pequeño salto ágil para cruzar el pliegue central del gran periódico, aterrizando suavemente sobre una columna titulada "Nuevos Juegos", cosas de Skypie, mucho no le interesaba la verdad.


Finalmente, caminé hacia el extremo inferior del papel, llegando a una noticia que me pareció bastante vergonzosa para la administración de la institución: "Es el alcalde el que quiere a los vecinos". Marcus se despertó para ver la noticia y exhalo un gritito de alegría —LO SABIA... mierda.. lo sabia— Dijo bajando la voz para que no le miraran raro. —Sabia que ese maldito puerco estaba detrás de Perro Sanxe—

Qué sarta de dramas burocráticos tan innecesarios. Mientras los soldados rasos nos deslomamos para dejar la Marina en alto, los altos mandos en el Paradise se dedicaban a sabotearse los unos a los otros en intrigas de oficina.

—Es una absoluta pérdida de tiempo, Marcus — Añadio Derek, al parecer pensaba como yo, señalando el reporte de la fiscalía con evidente molestia. —Si esos dos Vicealmirantes dedicaran la mitad de su capacidad a cazar a la capitana Tempesta en lugar de pelear por puestos, el Doctor Utakata seguiría con vida—

Mientras hablaban, desplacé mis botas claras un par de columnas hacia el extremo lateral del papel, llegando a una sección alarmante titulada "Criminales reunidos". El artículo detallaba planes atroces que iban desde el derrocamiento del Gobierno Mundial hasta el exterminio de la población, imponer el comunismo por la fuerza, el secuestro de niños o incluso el robo de la Navidad. Malditos revolucionarios, mas que revolucionarios eran terroristas. ¿Cómo se atrevían a robar la Navidad?

Clavé mis grandes ojos oscuros en las fotos que acompañaban la noticia y los nuevos carteles del WANTED. ¿Así que estas son las nuevas caras de la revolución? Debía memorizarme sus rostros por si acaso.

—No sabía que había un cumpleaños...— Comentó Marcus con total inocencia, parpadeando con lentitud. 

Darek y yo nos miramos fijamente, completamente confundidos por sus palabras, y luego bajamos la vista de forma sincronizada hacia los párrafos impresos. Repasé las líneas de texto buscando cualquier código o palabra clave, pero no habia nada de lo que mencionaba mi compañero.

—¡Oi! En el periódico no dice absolutamente nada acerca de ningún cumpleaños, deja de inventar tonterías.— Le espeté con mi tono más severo y formal, mientras cruzaba los brazos.

—Sí, bidon de leche, ¿De qué pija estás hablando ahora?— Añadió Darek, levantando una ceja intrigado mientras sostenía firmemente su jarra de café a un lado del periódico.

Marcus suspiró con pesadez, estirando un dedo enorme para apuntar directamente a la ilustración de la líder de los revolucionarios. —Entonces por qué Elizabeth se trae esos globos si no hay fiesta...— Respondió con total tranquilidad, fijando su mirada lasciva en el prominente y exagerado escote que lucía la mujer en la foto de archivo.
PUUUUM!!!
El impacto conjunto resonó con eco en las paredes del cuartel. El tremendo golpe mandó a Marcus de cara directo contra la madera de la mesa una vez más, dejándolo completamente noqueado con los ojos en blanco. De inmediato, un nuevo chichón humeante comenzó a crecer de forma matemática justo encima del primer chichón que ya tenía en la nuca, formando una ridícula torre de bultos en su cabeza.

Volví mi mirada al periódico una vez mas. Mierda, no podía negar que aquella mujer se traía un buen par de ubres. 

Poniendo el pecho por la revolución, diría Marcus.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)