[Pasado] - Eny
#1
Día 13 del año 14, Otoño - 15:39 a.m.
Corriente Akai - Isla Chika


Isla Chika era una isla bastante gris, bueno, era muy gris, casi en su totalidad. Para el joven Tobías era un oásis monocromático, repleto de montañas de basura. Cabe decir que el muchacho tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para que su cerebro aceptara aquellas cantidades ingentes de desperdicios como formaciones naturales aquellos montículos. La naturaleza no es simétrica ni ordenada, es lo único que el vaquero respeta fuera de sus estándares de orden. Una de sus rutinas por las tardes era dar un paseo entre aquellas montañas de chatarra y mugre, a ver si tenía suerte y se llevaba al taller algún pequeño tesoro. Para él, cualquier fragmento de material aprovechable en alguno de sus proyectos o herramientas para desarrollarlos, era una joya en bruto.

Después de disfrutar de una genial comida preparada por Garnet, el vaquero se disculpó con sus compañeros al retirarse antes de terminar el ratito de sobremesa. Le apetecía tomarse el licor de mango fuera, acompañado por uno de sus cigarros, sin exponer al resto a su humo. Apoyó el vaso sobre la barandilla de cubierta, sacó el largo cilindro, lo colocó en sus labios, asió el encendedor y le prendió fuego a la punta a la vez que aspiraba, todo eso con su mano izquierda. Se había convertido en un ritual, y eso que hacía bien poco que había perdido su brazo derecho. No solo había perdido eso, algo más importante había quedado atrás, por suerte eso si iba a recuperarlo, tarde o temprano, al precio que fuera. Esa también era una de las razones por las que había abandonado la mesa en mitad de la charla. Le dolía más la ausencia del capitán que el reciente muñón. Le era más fácil ducharse con una mano que comer sin su presencia. No dejaba de preguntarse qué razón había forzado a Yojimbo a dejarlos a un lado. Seguro que era noble, pero la incertidumbre le carcomía las entrañas, tenía el cerebro como un queso gruyere. No saber si estaba a salvo, por mucho que confiara en él, era lo peor. Sabía que volvería, y si no pudiera, irían a por él. Pero la paciencia no era una de las virtudes del carpintero, tendría que aprender a convivir con esa eterna duda, de igual forma que había hecho con la falta de su brazo derecho. El cigarro se hizo corto entre preguntas, el licor no tanto, pero por poco que fuera, le ayudaría a ahuyentar tanta preocupación.

La idea para aquella nublada tarde era ir en busca de tesoros, como no. Con la mente centrada en su objetivo, Tobías le soltó un par de grillos a Pascal, cogió una mochila grande de tela y se despidió de sus compañeros antes de saltar con su tabla flotante desde cubierta hasta la costa. Con la ayuda de un Overdrive, en unos segundos aterrizó en la playa, esquivando la mortal trampa que era, para todos los que habían consumido una fruta del diablo, la salada agua del mar. Ya en tierra, bordeó la costa en dirección norte, unos cuatrocientos metros, hasta llegar a una de las entradas a las grutas que reinaban en el interior de la isla. Un túnel semi oscuro, irregular, con una línea de lámparas en solo uno de los extremos superiores. Chika era una isla gris, tanto por fuera como por dentro, habitada por gente muy peculiar, como la muchacha a la que iba a visitar Tobías. Eny, la chatarrera con menos tornillos en la cabeza. Al menos eso pensaba la gente, pero el vaquero había congeniado con ella, compartían algún trastorno mental. La obligación del orden los había unido.
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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